Julia: mujer de raíces fuertes. Ivalú: la primera mujer del mundo para los nómadas esquimales. Julia Ivalú: la primera mujer nómada de raíces fuertes. Calculadoramente impulsiva; nunca aprendió a cortarse las alas. Escritora, poeta y artista audiovisual mexicana feminista. Lic. en Animación y Arte Digital por parte del Tec de Monterrey. Cuenta con el diplomado en Danza Terapéutica Humanística y otro en Antropología del Arte, así como con diversos cursos de Escritura Literaria en Literaria Centro Mexicano de Escritores. Su cuento “La caída de un mago” fue seleccionado para su lectura en el auditorio del Museo Soumaya (2015). Su relato corto “So(m)bras” está incluido en el volumen Vita Contemplativa: Los invisibles, coordinado por el Mtro. José Manuel Suárez Noriega (2017). Su obra “Se acerca un zopilote” forma parte de la antología Teatro Mínimo, colección de la afamada dramaturga mexicana Gabriela Ynclán (2019). Su publicación más reciente “Gatonejos”, se encuentra en el poemario Cuerpo o inferno, compilado por la poeta oaxaqueña Yendi Ramos (2020).
IG: @julia_ivalu FB: Julia Ivalú – Escritora Página web: bit.do/julia-ivalu
Volviendo al conversatorio decidí continuar hablando aunque mi voz fuera torpe y mi discurso no recurriera las grandes figuras literarias, a los nombres o a los datos, sino que partiera de mi experiencia. El temor y los nervios se disolvieron con mis compañeras, que complementaban lo que yo decía, incluso en la discordancia.
Las Manos Por Anyela Botina 1. Abrir las manos es un gesto para decir amor, lo que nadie sabe es que abrir las manos es escarbar una grieta.¿Sabías que el corazón tiene la misma forma que el puño de una mano? Me lo dijiste una vez—¿lo recordarás ahora?Hay una palabra aún innombrada, hecha de aquello…
Por Mijal Montelongo Huberman Cualquiera puede imaginarse un paisaje en la naturaleza. Una imagen estática y pacífica con pastos, algunas hierbas y árboles. Tal vez haya alguien que le agregue algún animal, un cielo azul, un poco de niebla o nubes. Otras personas visualizan una playa con el agua en movimiento. Estas imágenes son tan…
Hola, querido lector, ¿cómo estás? Vuelvo a ti después de mucho tiempo, lo sé, y te pido una disculpa. Empiezo a pensar, sinceramente, que debería cambiar el nombre de esta columna a La columna invernal , por lo esporádica que es y porque, casi siempre, termino escribiéndote en diciembre. En fin, después de esta sincera…
Por Tania Farias La rutina estaba bien rodada. Cuando llegaba la hora de dormir, lo acompañaba a cambiarse en pijama, lavarse los dientes y después, venía el momento de elegir el libro que leeríamos esa noche. Una vez la decisión tomada, los dos nos metíamos bajo las sábanas y modulando diferentes voces, según los personajes,…
Por: Liana Pacheco En Oaxaca, hoy 8 de diciembre se celebra a la virgen de Juquila, una advocación Mariana, que tiene su santuario en la costa, en la población de Santa Catarina Juquila. Mi fe hacia ella es una fe cautelosa, debido a las creencias de mi abuela: «La virgencita es muy milagrosa, pero muy…
En los medios de comunicación se podría describir como el sueño masculino de una mujer-niña , que sea seductora e inocente al mismo tiempo , piensan y son productivas solo cuando al autor le parece conveniente.
Me niego a desperdiciar mis palabras en tus oídos hartos, porque hablarte se siente igual a escribir sobre páginas que alguien más terminará tirando al fuego, para que se consuman en el olvido.
Se me hace hermosa la imagen de un Zócalo lleno queriendo sentir y honrando el vehículo que es Juan Gabriel para emocionarnos. Se me abrió el corazón a decir: qué bonito México, que a pesar de las noticias tan tristes, tan devastadoras, tiene una vía de expresión para sentir. Y Juan Gabriel es uno de…
Nosotros, los hijos de finales del siglo, experimentamos, casi a diario, el cuestionamiento de la generación que nos precede. Para muchos de nuestros adultos, nosotros no podemos opinar con certeza sobre los diferentes hitos que marcaron a la sociedad; pero, creo que somos bastante consientes de hacerlo. Nosotros, los ecuatorianos del 92 venimos de aquella década cambiante; aunque, es verdad, fuimos concebidos al finalizar el periodo de la ID (Izquierda Democrática) del doctor Borja; es decir, fuimos forjados durante la primera vez que la ID llegó al poder. Reconozco que para los niños ecuatorianos del 92, la ID estaba lejos de ser aquel partido que se había solidificado en el declive del populismo velasquista y en el creciente cefepismo, para hoy ser ese partido naranja y negro. Pero, nosotros también fuimos concebidos en aquella época en que la Coca Cola ya dominaba el mundo, sobre todo en temporada navideña y del mundial de fútbol; aquella época de la Game Boy, la televisión por cable y el teléfono fijo en algunos hogares ecuatorianos.
Sobre nuestro caminar se viene una serie de datos intrínsecos a nosotros. Nuestros primeros pasos los dimos durante el gobierno del señor que decía: “Ni un paso atrás”, mientras los militares asesinaba y/o morían en el Alto Cenepa; sí, caminamos durante ese periodo en el que se permitieron los famosos “créditos vinculados” que beneficiaban a la banca privada, mientras nuestra inocencia bailaba y cantaba al jolgorio del tucán Máximo y del Dr. Muelitas. Durante esa época el correo electrónico comenzaba a remplazar al sistema de fax y el diskette de 3,5 pulgadas prometía la revolución informática; así de rápido caminamos.
A nosotros nos tocó comenzar la vida académica durante el gobierno de Bucaram, “El Loco que ama”, quien bailaba El rock de la cárcel y cantaba junto a Los Iracundos. Recuerdo que muchos lloramos porque no nos entregaron el kit de la “mochilita escolar”; pero, ahora estoy más que segura que estamos orgullosos que la mochila jamás se colgó a nuestras espaldas. Durante esa época Eminem se ponía de moda, y tanto los jóvenes latinos como los gringos lo escuchaban y lo bailaban en las fiestas subalternas. Quizá memoricemos poco o nada los disturbios por la huida de Bucaram y el malestar que dejó la “Noche de los tres presidentes”.
Quizá no recordemos a Rosalía Arteaga, la mujer derrocada por el golpista Paco Moncayo, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas en ese periodo ―personaje que luego de algunos años se perfilaría como demócrata y cautivaría a muchos con su ideología progre y su discurso de género―. Estoy segura que tampoco recordamos a Fabián Alarcón, quien ocupó el puesto que le correspondía a Rosalía únicamente porque era el macho alfa del Congreso Nacional. A lo mejor no recordemos lo caótico y pintoresco que fue tener tres presidentes en una sola noche; pero, sí recordamos esos anuncios tenebrosos de televisión, como el del payaso “Fresco-solo, hay uno solo y suena”, y el miedo que nos causaba esa imitación de Ronald McDonald.
Pero, ¡híjole! De Jamil Mahuad estoy segura que sí tenemos buenos recuerdos. Pues bien, resulta que en el receso de la escuela muchos compramos nuestra espumilla con la moneda de 1000 sucres que tenía la cara del intelectual Eugenio Espejo, o compramos nuestros emborrajados con el billete de 5.000 sucres que tenía impreso el rostro del escritor Juan Montalvo ―hasta nos quedaba cambio para comprar tazos y plastilina moco―. Sin embargo, luego, el dólar reemplazó al sucre y los centavos de dólar ecuatoriano, con los rostros de aquellos ilustres, solo nos alcanzaban para un chupete Pirulito, y eso dependía porque la vecina de frente lo vendía a 0,10 centavos (la moneda con el rostro de Eugenio Espejo) y la de la vuelta lo dejaba hasta los 0.05 centavos (la del rostro de Juan Montalvo). Creo que de esa época recordamos la hora del almuerzo junto a los Power Rangers, seguidos de Goosebumps que pasaban por televisión nacional, o a Marilyn Manson y las leyendas en torno a su físico y sus preferencias sexuales. Y pues bueno, así fue cómo durante nuestra primera década, los niños ecuatorianos del 92 conocimos varios rostros y discursos.
Luego llegó al poder Gustavo Noboa y David Reinoso se había separado de N.E.V.N.E.D., y ejecutó las famosas parodias presidenciales del Ecuador; Reinoso imitaba al mandatario como el cuentista de puro chiste “colorado”. Para esa época los niños ecuatorianos del 92 ya éramos unos púberes y nos pusimos en onda con las producciones de Cris Morena. Después llegó a la presidencia Lucio Gutiérrez, y con ello la disolución conyugal entre Gutiérrez y Ximena Bohórquez porque ella no confiaba en su esposo ―el megadrama amoroso―.
De Lucio también recordamos la “Pichicorte” y la propaganda masiva que buscaba honrar a antiguos mandatarios con juicios penales. También sabemos que los “Forajidos” dieron fin a ese gobierno por medio de movilizaciones civiles en todo el país; recordamos cómo se veía el “Trucutú” en la tele. En seguida llegó Alfredo Palacio y estoy segura que muchos lo ubicamos únicamente porque ya estaba medio veterano; pues, para esa época nosotros íbamos en secundaria y nuestra vida giraba en torno a otros asuntos de interés, como los mensajes de texto enviados con nuestros primeros teléfonos móviles, los conciertos de nuestras bandas en CD y DVD, y los chats por Skype; aunque lo caótico y trágico de ese periodo fue la masificación de la música urbana que no respetaba posición social, económica ni sexual.
Aquí estoy convencida que cuando agarramos las riendas de nuestra conciencia, por así decirlo, Rafael Correa ya había asumido la presidencia de Ecuador y llenaba las cuadrillas y fotos en los textos escolares y logos de instituciones públicas. Durante esas fechas, muchos de nosotros, ya jóvenes, conocimos e hicimos el amor; hicimos lo que nuestros padres no querían que hiciéramos; dominamos el espacio internauta; fuimos a la universidad; nos despedimos de algunos amigos de la infancia e hicimos nuevos; llegamos a admirar a varios maestros de la vida misma; tuvimos nuestro primer trabajo formal y a nuestros primeros hijos; presenciamos el 30S y los tumultos a manos de “Los 10 de Luluncoto”.
De estas múltiples formas llegamos hasta Lenin Moreno, periodo inaugurado por alias “Guacho” y el caso del equipo periodístico de El Comercio, tomado en zona paramilitar. De Moreno también presenciamos los escándalos en plena pandemia: funcionarios, políticos y figuras públicas involucrados en casos de corrupción, nombres que se han relacionado a casos similares a lo largo de la historia. Afortunadamente, contamos con nuestro mayor aliado, el internet, el que nos mantiene al tanto de temas que los adultos siempre nos ocultaron: historia, política, religión, amor, sexo, etc. Ahora estrenamos nuevo gobierno; aunque bueno, de nuevo no tiene mucho, porque está manejado por las mismas caras que ya nos han poseído. Para este momento ya estamos en la vorágine de la adultez, a puertas de los 30; todos ya pasamos el año maldito, ese año en el que las rockstar se suicidan; con posgrados, deudas y proyectos fallidos. Nosotros, aquellos niños del 92, somos devorados por las ideas de nuestros progenitores que nos siguen viendo como chiquilines, que nos atacan con argumentos ad hominem porque, para ellos, nosotros no tenemos derecho a opinar de cosas que pasaron cuando usábamos pañales y tomábamos biberón, para ellos nosotros no conocemos la verdad. Lo curioso es que el fin del siglo nos pertenece, somos la generación dotada por la capacidad de entender lo que hubo y lo que habrá, aquella generación que creció entre la violencia y la agresividad como parte de la condición humana de ese entonces, somos las generación que promueve la sana convivencia y la negociación con la generación que se nos viene. Somos la generación de la conciencia y el despertar. Si algo sí nos pertenece es la historia, quizá no la verdad, pero sí nuestro enfoque, porque de por ahí venimos, de lo alterno, de lo multidimensional.
2 Presunto caso de peculado ejecutado en noviembre de 1996, durante el gobierno de Abdalá Bucaram. La ministra de Educación de ese entonces, Sandra Correa, negoció con una empresa colombiana la suma de $40 millones para la adquisición de material y equipos educativos, incluyendo un lote de útiles escolares y una mochila, mismos que no cubrieron a toda la población de escolares, tal como lo había prometido durante la campaña del programa.
3 Luego que el Congreso Nacional removiera el cargo de presidente a Abdalá Bucaram por incapacidad mental, el 6 y el 7 de febrero de 1997 se llevó a cabo una disputa entre Abdalá Bucaram, Rosalía Arteaga y Fabián Alarcón, quienes reclamaban la presidencia del país. Alarcón, presidente del Congreso Nacional, se declaró presidente interino, mientras que Arteaga, vicepresidenta electa del Ecuador, reclamaba su derecho constitucional para asumir la presidencia, y Bucaram exigía pruebas contundentes para su destitución. El 8 de febrero Bucaram anunció su renuncia y la contienda quedó a manos de Arteaga y Alarcón. Arteaga fue asignada temporalmente presidenta del país, cargo que lo desempeñó hasta el 11 de febrero, cuando se dio un golpe de estado. Desde ese momento Alarcón asumió la presidencia interina hasta agosto de ese año, una vez que asumió el nuevo presidente constitucional.
4 Postre a base de clara de huevo montada. En Ecuador se la bate con puré de guayaba y se la sirve en cono de helado.
5 Plátanos envueltos en harina que al freír toman consistencia crocante.
6 Marca de paleta de dulce.
7 Ni En Vivo Ni En Directo fue un programa de comedia ecuatoriana, fundado por Galo Recalde y Jorge Toledo, y protagonizado por Galo Recalde y David Reinoso.
8 Chistes de contextos subidos de tono, generalmente insinúan a contenidos sexuales.
9 La Función Judicial de Ecuador estaba politizada, mediante la modalidad de “cuotas”, por las fuerzas que prescindían el Congreso Nacional, especialmente por el Partido Social Cristiano (PSC), que controlaba las decisiones penales durante algunos años. Para otorgar autonomía y transparencia en el actuar la Corte Suprema de Justicia, en 1998 se creó una reforma constitucional para calificar a los funcionarios, mediante oposición y mérito. Sin embargo, hasta el 2005 la Corte no era del todo autónoma y las fuerzas políticas del legislativo la seguían manteniendo. De esta forma, la problemática llegó a su esplendor cuando el magistrado Guillermo Castro, alias “Pichi”, en conjunto con el entonces presidente de la República, Lucio Gutiérrez, decidió anular los juicios en contra de Abdalá Bucaram, Alberto Dahik y Gustavo Noboa, acusados por peculado durante sus gobiernos; esta situación provocó el repudio del pueblo y del legislativo que denominaron a la Corte como “Pichicorte”. Este fue el inicio para la decadencia del gobierno de Lucio Gutiérrez.
10 Luego de los disturbios ocasionados por la problemática en la “Pichicorte”, Gutiérrez se enfrentaba al caos social. Sin embargo, el nepotismo de su gabinete seguía en pie, lo que provocó un golpe de estado. Varios jóvenes y mujeres de clase media tomaron las riendas de las manifestaciones en la ciudad de Quito. En abril del 2005 los manifestantes concurrieron a la residencia del presidente, quien los catalogó de “Forajidos”. En ese momento, “Los Forajidos” se convirtió en un movimiento social que tomó el nombre con el que Gutiérrez los quiso criminalizar e intimidar. El movimiento indígena y otros movimientos sociales apoyaron a “Los Forajidos” que cada vez tomaban magnitud, lo que provocó el derrocamiento final de Gutiérrez, en abril del 2005.
11 Tanqueta de la Policía Nacional que lanza gas lacrimógeno a los manifestantes durante los disturbios.
12 Intento de golpe de estado ocurrido el 30 de septiembre del 2010, en el primer periodo de gobierno de Rafael Correa.
13 Grupo subversivo, acusado de terrorismo y sabotaje por el entonces presidente Rafael Correa. Según la Fiscalía y el Ministerio del Interior, “Los 10 de Luluncoto” armaron un motín en contra del presidente colombiano Juan Manuel Santos que visitaba Ecuador en diciembre del 2011, con el fin de restablecer las relaciones diplomáticas con el país. “Los diez de Luluncoto” se movilizaron en las plazas centrales de las tres ciudades principales: Quito, Guayaquil y Cuenca y lanzaron bombas molotov con mensajes panfletarios en contra de los mandatarios ecuatoriano y colombiano, bajo el seudónimo de Fuerzas Armadas Insurgentes Revolucionarias del Ecuador (FAIRE).
14 Walter Artízala, alias “Guacho”, fue un guerrillero ecuatoriano que formó parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), hasta el momento en que las FARC firmaron un pacto de paz con el gobierno colombiano. Alias «Guacho” se desvinculó de la guerrilla y formó el Frente Oliver Sinisterra que se mueve en la frontera amazónica entre Ecuador y Colombia, dominando el narcotráfico. La Fiscalía de Colombia comprobó que este Frente estaba vinculado al Cartel de Sinaloa de México. A alias “Guacho” se le adjudica una serie de crímenes ocurridos en zona fronteriza, especialmente el secuestro y asesinato de un equipo periodístico de diario El Comercio de Ecuador. Desde ese momento, “Guacho” se convirtió en el criminal más buscado de ambos países, y fue asesinado en diciembre de 2018, en pleno gobierno del presidente ecuatoriano Lenin Moreno y el presidente colombiano Iván Duque.
15 Casos de sobreprecio en la compra de insumos médicos para erradicar el virus COVID-19, peculado y tráfico de influencias, ocurridos durante el último periodo de Moreno.
Erika Torres, ecuatoriana, 28 años. Licenciada en Ciencias de la Educación, mención Lengua, Literatura y Lenguajes Audiovisuales. Más lectora que escritora, y también viceversa.
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Yo lo vi. Lo vi como muchas veces antes. Y así como llegó, se volvió a ir. Se me congeló el corazón, pero ya estaba acostumbrada a esa sensación, por lo tanto me armé de valor y sonreí a pesar de los lagrimones que decoraban mis mejillas.
Al regresar a casa y prepararme para dormir, me miré al espejo y los vi: no era posible negarlos. Observé uno a uno los cambios ya notorios en mi rostro, esos que han comenzado a marcar el inicio de una nueva etapa de mi vida.
Vestido Escrito por: Alondra Grande Es jueves y tengo un vestido amarillo.Parece no combinar con esta tierra verdedesértica, poblada por concreto y desaparecidos. Amarillo como los secretos que guardan los rayos del solcuando acarician la arena olvidada de una isla inhabitada.Amarillo como el deseo de ser vista por ojos conocidosdonde se anida el amor de…
El mapa de la vocación en movimiento. Hace unos días, mi novio me mostró una imagen que encontró en internet: el currículum de un hombre llamado Feng Yuan. Durante veintidós años trabajó como ingeniero en Microsoft, y después decidió dedicarse a criar gansos y a cultivar bonsáis. Me quedé mirando esa lista de empleos como…
Por Mijal Montelongo Huberman Cuando pienso en el norte de México, me imagino un desierto asfixiante e inhóspito sin mucho acontecer sobre todo en zonas que no son ciudades. La película Días de gloria (1978) de Terrence Malick ocurre principalmente en Texas. A dicho estado también le atribuyo esa imagen árida e infértil. Sin embargo,…
Carmen Asceneth Castañeda En la primera sesión del taller, abordamos el origen de la poesía a partir de los sentidos. La poesía se siente, se ve, se escucha, se huele, sabe… se convierte en palabra a través de las emociones y las ideas, pero se registra en los sentidos. También se abordó el concepto de…
Por: Carmen Asceneth Castañeda En La Coyol Revista, abrimos espacios de convivencia respetuosa donde podemos expresarnos libre y sororamente en torno a la literatura. Entre el 18 de julio y el 05 de septiembre, impartimos el taller «Poetas Suicidas: Vivir ardiendo», un espacio donde honramos la vida de seis mujeres poetas que inmortalizaron en su…
Carmen Asceneth Castañeda Porque el verde del jardín no es el mismo verde si el sol o la sombra lo rozan. Si al verde lo traspasa la luz es verde en la mañana. Y si es la noche quien lo acompaña, es el verde que queda después de la jornada y es el verde que…
Endometriosis es el nombre de una enfermedad crónica relativamente poco conocida y estudiada, incluso cuando afecta a 1 de cada 10 mujeres según la asociación Endometriosis México y el Ministerio de Sanidad de España. A nivel mundial esto representa alrededor de 190 millones de personas menstruantes en edad reproductiva. Su causa no está clara y actualmente no existe una cura conocida, sin embargo con su correcto tratamiento se puede tener una buena calidad de vida.
¿Pero qué es la endometriosis?
La Organización Mundial de la Salud en su página web define la endometriosis como una enfermedad caracterizada por el crecimiento de un tejido similar al endometrio fuera del útero. El endometrio es la capa de tejido que recubre el útero. Si se presenta un embarazo este tejido acoge al embrión, de lo contrario se desprende y deshecha durante el proceso que conocemos como menstruación. En la endometriosis existe crecimiento del tejido generalmente en zona pélvica; ovarios, trompas de Falopio, vejiga, recto, intestinos, etc. Casos más severos y avanzados pueden extenderse a órganos como riñones y pulmones.
Los síntomas varían y dependen de la ubicación en la cual se presente el endometrio, sin embargo entre los más comunes se listan los siguientes:
Menstruaciones con dolor muy intenso e incluso incapacitante que con el tiempo suele volverse peor.
Sangrados muy abundantes durante el período menstrual, y posible existencia de pérdidas de sangre entre períodos.
Dolor pélvico crónico.
Dolor durante o posterior al sexo.
Dolor al defecar u orinar.
Inflamación y nauseas.
Fatiga, depresión o ansiedad.
Infecciones recurrentes.
Problemas de fertilidad.
Una enfermedad con síntomas del calibre de los previamente descritos y que afecta a un segmento considerable de la población mundial debería tener más relevancia en las mesas de diálogo, sin embargo al día de hoy son muchas las personas que ignoran su existencia. Su diagnóstico es complicado debido a la variada gama de síntomas que presenta, al desconocimiento en torno a la enfermedad y a la falta de investigación al respecto. Son también perjudiciales los estigmas que existen alrededor del ciclo menstrual y el sexo: es una idea generalizada que el sangrado ocasiona molestias extremas, que los cólicos incapacitantes son “naturales” y que el coito duela. Debido a esto puede transcurrir mucho tiempo entre la aparición de los malestares y su correcto diagnóstico y el mismo paciente puede ignorar la existencia de la enfermedad durante años, subestimarla y normalizarla incluso cuando merma significativamente su calidad de vida.
Además quienes la padecen suelen sufrir tratamientos diversos sin resultados, valoraciones erróneas, desestimación de sus casos por parte del personal médico, incomprensión de las personas que los rodean, incredulidad ante el dolor extremo que describen y daño emocional adicional al daño físico debido a la ignorancia en torno a la enfermedad. En nuestro país, de acuerdo con datos de la asociación Endometriosis México, su promedio de diagnóstico es de 9 años.
El portal en línea de la OMS, por su parte, menciona:
“En muchos países, el público en general y la mayoría de los proveedores de atención de salud de primera línea no son conscientes de que sufrir un dolor pélvico angustiante y que altera la vida de la paciente no es normal, y ello conlleva una normalización y estigmatización de los síntomas y un retraso significativo en el diagnóstico»
La buena noticia es que poco a poco se comienza a hacer consciencia sobre el tema, a difundir información y a educar al respecto. Muchas personas han decidido relatar sus historias con la esperanza de ayudar a otros, evitar que pasen por malos procedimientos o que se les desestime argumentando que sus síntomas son de origen puramente psicológico, algo que lamentablemente también sucede con frecuencia. Se han unido en la lucha porque la enfermedad se conozca, tome en serio e investigue hasta idealmente entender sus causas y encontrar una cura.
Karen Escoto es una de estas asombrosas y valientes personas que han hecho pública su experiencia. Padeció mucho dolor durante la mayor parte de su vida, sin embargo debido a la normalización del dolor intenso menstrual lo desestimó. Pensó que se trataba de algo inevitable que mes con mes debía de soportar, a pesar de que afectaba sus actividades regulares y su bienestar. Cuando finalmente fue diagnosticada, su enfermedad estaba tan avanzada que tuvo que someterse a cirugía. Necesitó una resección intestinal, se le retiraron dos endometriomas, un quiste, tejido en varios de sus órganos y terminales nerviosas. Tuvo la fortuna de encontrar especialistas que la orientaron, apoyaron y fueron muy empáticos con su padecimiento, una experiencia que lamentablemente no todos comparten. Karen espera que quienes padezcan la enfermedad se animen a relatar su vivencia para que así más personas puedan ser diagnosticadas a tiempo y tengan acceso a una vida de calidad, libre de dolor.
Si tú te identificas con los síntomas descritos es muy importante no desestimarlos, informarse ampliamente, buscar un profesional capacitado en el tema y realizar los estudios correspondientes. La menstruación extremadamente dolorosa NO es normal, como tradicionalmente nos han venido contando. Sufrir durante el período al punto de ser incapaces de acudir a la escuela, al trabajo y en general alterar nuestra calidad de vida no debería de ser lo común. Ninguna persona menstruante debería tener que aguantar un dolor extremo cada mes.
Para quienes no presentan síntomas de esta enfermedad o no menstrúen sigue siendo de vital relevancia conocer la existencia de la endometriosis, divulgar información de fuentes oficiales y fidedignas al respecto, eliminar estigmas sobre el período y dejar de acercarse al tema como un tabú.
Irene González estudió la licenciatura en Arte y Animación Digital en el Tecnológico de Monterrey. Graduada del Diplomado en Literatura y Creación Literaria por “Literalia Editores”, fue miembro del círculo de escritores tapatío “El Jardín Blanco”. Ganadora del primer y tercer lugar en cuento en el “Concurso Nacional de Literatura del Tecnológico de Monterrey” 2011 y 2014 respectivamente. Finalista en el concurso internacional “Novelistik de Ciencia Ficción” 2016. Ha publicado en diversos medios digitales e impresos, incluyendo “Sirena Varada”, “En Sentido Figurado”, “Teresa Magazine”, “Quinde Cultural”, el periódico “La Jornada” y en su blog personal “Dystopian Fantasy”.
Por Mijal Montelongo Huberman Los cuentos de Bora Chung, escritora surcoreana, son muy impactantes y dan mucho para reflexionar y discutir. Por eso, después de primero leerlos sola sentí la necesidad de entrar a un círculo de lectura sobre ellos para no quedarme con todo lo que pensé y sentí enjaulado en mi interior. Ahora,…
Por Madelaine BO. Mi trabajo me llevo a visitar mi pasado en un viaje exprés, el camino era muy corto; pero lleno de recuerdos y pensamientos largos. Hice una pequeña pausa para pensar… Me recordé a mí misma caminando por ese lugar con los audífonos puestos y mi canción preferida en ese momento, ¿Realmente me…
Oscuridad Escrito por: Alondra Grande Canto entonado por ninguna luna. Silencioso es el coro de sus lamentos.Nadie le acompaña cuando piensaque de nadie son los pasos que bailan tap. Oscuridad, cobijo eterno donderosas desnudas decoranjardines desiertos; nada en ellos vive, y, aun así, parecen brindar consuelo. Remolino que despierta sensaciones, orquesta de grillos y grilletes.…
Carmen Asceneth Castañeda En octubre cambia la luz no es que deje de serlo es que se derrapa distinto / no es roja ni azul ni amarilla ni blanca / es apenas transparente como piel sin huesos, como carne deslavada y uñas arañando las sombras. Llegó envuelta esta luz de octubre en el aire sonoro…
Hoy rehuimos de la negatividad en lugar de QUEDARNOS EN ELLA, dice Byung Chul Han y pienso, inevitablemente, en la frase con la que comencé a crear esta columna tan abandonada: dejar pasar al intruso. El intruso es aquel que no has invitado, pero que está ahí. Los monstruos se parecen al término también. Monstruo…
Sin embargo, el destino tiene sus propios recursos y cuando algo tiene que llegar a tu vida, llegará. Es así como después de, exactamente veinte años, de haber salido de mi país, por razones profesionales, hace dos años llegué con mi familia (esposo, hijo y mascota) a instalarnos sin fecha de término a la Ciudad…
Me quedo con los dedos en pausa, delante de una hoja en blanco tratando de exorcizar tu fantasma con palabras y metáforas que no te van a hacer justicia nunca. Justicia, una palabra con la que estoy peleada y perdí su significado en un juego de remembranzas que cada vez siento más que no me…
Sueños y girasoles Por Anyela Botina Hay un campo de girasoles en mis sueños y al otro lado esta esa música que nunca sabré que dice. Quizás algo con hormigas o cebollas, no sé, desde hace mucho no sueño como antes, cómo cuando te contaba sobre ese cru cru que abría el cielo. ¿Si te…
Ubicado en el centro de la ciudad de Guadalajara desde 1959 en el edificio de la calle Enrique González Martínez número 78, se encuentra el emblemático y famoso café Madoka que albergó al escritor más representativo de México, ni más ni menos que el mismísimo Juan Rulfo.
Hablar del Madoka es hablar de un olor de café de las diversas variedades que te acaricia las narices y te transporta a Talpa el cuento de este mismo autor donde en sus sierras florece, el café se toma en los velorios acompañado de canela de los tantos muertos de sus cuentos como en diles que no me maten y en las noches donde se oye ladrar a los perros, seguramente también debió de beberse cuando la tacha cayó al río, aunque quizá en Luvina no hubiese café tan rico, pero también se respira un aliento a tabaco a ese tabaco predilecto que Rulfo fumaba a diario para darse esos aires que lo envolvían en el misterio de ese genio del mismo viento arremolinado que se come al llano en llamas, el Madoka es el testigo de los amores imaginarios y de los amores lúcidos añejos.
El antaño de sus hojas secas no pasa en vano sin embargo aún guarda esa nostalgia de los días pasados, precisamente es aquí donde el autor se dice popularmente y por medio de una testigo fidedigna apodada con cariño la Bibi mesera ya de antaño, cuenta que cuando trabajaba en el Madoka atendía a Juan Rulfo que llegaba alrededor de las ocho de la noche y se iba a las 10 pedía un espresso y una coca y a menudo.
Hoy el Madoka es como un jardín que lleva sembrado el paso del tiempo, es el testigo mudo de las historias y de cuántas personalidades lo hayan pisado, te imaginas tu entrado por esa puerta en los años 70’s y ver a Rulfo escribiéndole una carta a Clara mientras bebía un café, imagínate hablando con él sobre la literatura y un México siempre en pasado.
Montserrat Ruiz
Aspiro a ser poesía, coordinadora en colectivo Crearte, conductora en el podcast de Toma dos, escritora aficionada en Medium y ERRR MAGAZINE
Martina alzó la cabeza. La niña sintió cómo el aire de la cocina se llenaba de espinas.
–No hay hombres aquí –respondió, dejando que su mentira se abrazara a la pared como una sombra temblorosa, mientras en la parte trasera dentro de los costales llenos de basura se escondían las esperanzas de sus dos hijos…
—¿Y a ti qué te faltó? He respondido a cabalidad con mi papel de buena mujer en casa. Esposa farol luciendo joyas y prendas caras en tus reuniones de empresarios. He sido compañera, amante e incluso tu puta cuando así lo requerían tus fantasías. No me puedes reclamar nada. Pero tenías que buscar fuera, qué…
En el camino literario es inevitable aprender de la ideología y estilo de los escritorxs que leemos. Desde 2018 que conocí a Antonio Pacheco ha sido mi amigo, colega y mentor en el oficio; él inició su aprendizaje en foros online con personas hispanohablantes, que desde diversas partes del mundo se conectaban en torno a…
A veces se me seca la boca y siento que no tengo nada que decir. La realidad me deja callada… No quiero ver los noticieros hablándome de pipas de gas, de amenazas de bomba, jóvenes asesinando jóvenes, genocidio. ¿A dónde se nos está yendo el mundo?
Nuestra amistad, en otras circunstancias quizás habría sido improbable, pero el destino nos había reunido y con el paso de los meses habíamos comenzado a tejer lazos que continúan creciendo aún hoy en día, cuando el tiempo y la distancia nos separan.
Maleni Cervantes Esa noche pareciera que todo sucedía cual lo había planeado. Afuera, en el cielo, resplandecía una hermosa luna menguante convexa rodeada de pequeñas estrellas que figuraban ser las principales bailarinas del Waltz No. 2 de John Campbell que resonaba en la bocina que se encontraba en el recibidor. Mientras que los pinos, encinos,…
Me transporto al pasado, cuando tenía 8 años y pensaba que tenía la fuente de los deseos en mis ojos, no en la mirada, en los ojos. Tengo un recuerdo muy vívido de mi mamá diciéndome que cada vez que se me caía una pestaña y una persona me la quitaba de la cara, la…
Fe Escrito por: Alondra Grande Ponerte en pie, cada día, aferradacomo polilla a las luces de neón,donde se pierden las estrellasde esta ciudad indigna. Decidir quedarte, permanecer,seguir respirando como acto de fe,como promesa constante,como plegara elevada a ningún dios. Dejar que corran los días de agostoy entre sus lluvias se lleven tu pesar.Pensar que…
Transcurría la mañana del décimo mes del 2020 dónde yo como de costumbre hacía mi rutina y a la vez, en ejercicio mental, trataba de escribir algo en el celular con la pantalla estrellada; igual que mi mente atrofiada por tanta hambre que tenía. De repente me llegó una notificación de mensaje. Al abrir la bandeja y leer el cuerpo del mismo, se me invitaba a una caminata feminista. Me torné asombrada pues se había sugerido mi presencia para asistir y participar en una intervención cultural dentro de la misma marcha. Nació en mí una curiosidad innata y demasiadas ganas por aceptar, sin embargo, no lo hice.
Y es que entre lo temeraria que puedo ser, brotó mi prudencia, por decisión propia, porque no soy feminista, me solía repetir . Al comentar este hecho a mis conocidos surgieron a mi alrededor ideas de sobreprotección, de frases desalentadoras como «y para qué vas ahí» «te vaya a pasar algo» «y que tal si te matan como a las otras», etc. Quedé impactada por la forma en cómo se tachan a estas manifestaciones siendo el justificante la manera en cómo se habían llevado a cabo las movilizaciones del 8 de marzo dándole prioridad al desmán más que al objetivo del hartazgo de mujeres sugiriendo seguridad, derechos, justicia etc. No sé porque mi mente repetía no soy feminista cuando sentía empatía con ellas participando en «un día sin mujeres» para que se valorara y se hiciera presente nuestra ausencia ante la sociedad completa. Este movimiento marcó algo en mi, las mujeres que habían callado por años comenzaban a despertar y reconocer los maltratos, incluida mi propia mamá.
En este 2021 las voces tomaron más fuerza y se dieron cita nuevamente en el 8M con variados grupos: las que gritan de dolor, las que exigen justicia, las que con pancartas avanzan para hacerse notar entre tantas circunstancias con un «ya basta» y las que hacen iconoclasia dejando sus emociones en lo que el gobierno tanto protege. Todas mujeres, madres, niñas, unas participando en el campo de batalla, otras haciendo su labor desde casa a base de educación y respeto.
También noté el alcance e impacto en las jovencitas (rango 16 a 17 años) que empiezan a hacerse escuchar como parte de su identidad en la sociedad. En la escuela de mi hija se le invitó a no asistir el 9 de marzo como protesta pero ella asistió al igual que otras dos chicas, me comentó . Al día siguiente surgió un debate donde se cuestionó esta situación. Las que apoyan al movimiento y las que aparentemente no. Al exponer sus ideas en cuanto a lo acontecido se hizo notar que se puntualizó más en los destrozos y en el machismo. ¿Pacificidad contra vandalismo? . No soy feminista se repetían algunas en silencio . A las chicas que opinaron diferente se les empezó a molestar por redes sociales arremetiendo que no saben nada del feminismo ni de lo que busca la marcha 8M. ¡Vamos chicas! ¿Mujer contra mujer? Son mujeres, no borregos.
Pienso que nuestra juventud se encuentra confundida por lo mismo de estos cambios sociales. Como mujeres con voz se transmite nuestro pensamiento. Se debe practicar mucho más la tolerancia entre las nuevas generaciones aceptando la forma de pensar de cada una porque es una aportación que va de manera individual a colectiva siendo un todo como resultado.
!Qué sabrá ella si no derriba muros! Si no siente la furia de rayar monumentos!
Una parte está en mi día a día en el legado familiar en base al respeto entre hombres y mujeres porque aunque queramos hacer de lado a los hombres, existen y tienen el beneficio del cambio.
Esta es mi mejor manera para expresar y alzar mi VOZ en estas letras dando otra perspectiva de logística enfocada en la reflexión y valor personal.
Admito que el NO se me fue hasta más allá de la cabeza para liberar y aceptar que soy feminista.
btf
Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo Solo ellos pueden hacerlo , relato Dos por un cuarto de hora, 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku)
Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de retos.
Por Mijal Montelongo Huberman La primera casa donde viví ha sido la mejor por diferentes razones, la principal es porque había muchas plantas rodeándola pero sobre todo había un gran árbol de mango en el patio trasero. Su presencia promovía la de muchos animales: hormigas, arañas, escarabajos, cucarachas, ardillas, águilas, pájaros carpinteros, colibrís, mariposas, lombrices,…
Juegos Entre el juego y la verdad, ¿Dónde ha sido verdad?no lo sabemoso tal vez sí. Jugaste, jugué, jugamos,¿con culpables, con responsables?No lo sabemoso tal vez sí. ¿Rota? Me has dejado rota,¿Rota? –preguntó ella.Sí, rota – respondí, con la voz en pena.Ella te rompió,No sanaste y me rompiste yo.Amor te ha faltado,Compañía no te han…
Se arrepentía de haber escondido su panza en una malla enteriza, cuando amaba el color que el sol le pintaba en la piel. Ahora usaba biquinis sin culpas ni complejos. Al que no le gustara su cuerpo, que no lo observara…
Bitácora de una madre Por Anyela Botina I Te digo que el día en que naciste hacia un sol inmenso. Desde la ventana miraba un cielo limpio, sin una sola nube. Conoces esta historia, habita en ti como tus manos, tu cabello, tu rostro. Te digo también que el sol quiso conocerte primero, y por…
La ansiedad y yo hemos sido siempre grandes compañeras: la recuerdo desde mi infancia, presente cuando papá llegaba con retraso a casa o a buscarme en casa de mi abuela, o cuando la maestra había dicho algo y yo lo había interpretado como negativo.
Salí de allí aún más perdida de lo que entré, ¿Qué es lo que deseo? Al decir mi nombre no recuerdo haber preguntado nada, pero sus palabras sobre el futuro me abrumaron. ¿Cómo identifico mi instinto? Cuando era niña elegir era fácil, hoy podía ser presidenta, mañana profesora, escritora, científica, pero ahora no sé qué…
Por Liana Pacheco A inicios de año hice algo poco usual en mí: elegir al azar un libro de un portal de descarga gratuita. Quizá fue el estridente color amarillo de la portada lo que atrajo mi atención, junto a un título que, por sí mismo, anticipaba un arco narrativo particular: Nada se opone a…
Todavía me resulta asombroso como la prosa poética de Juan Burghi había despertado en mí una visión diferente, mucho más significativa, de la belleza de la naturaleza a mi alrededor. Emociones. Eso era lo que despertaba leer su libro El paisaje y su voz, su impresionante sencillez me había dejado estupefacta, incluso las palabras que en su momento no entendía me llenaban de escenas sobre un álamo, el sol en el jardín, el río, el verano, o un sendero.
Paisajes y sus voces, sus almas, sus personalidades en cada estación, su extraña sencillez, que puede pasar desapercibida, que siente que no merece dos segundos de nuestra atención. Por supuesto, sus gentiles versos en prosa nos invitan a ver los paisajes a nuestro alrededor con nuevos ojos, a interpretar de manera vívida sus detalles y, de igual manera, percibir en ellos nuestras propias emociones.
Asimismo, la prosa poética de Juan Burghi tiene una preferencia por lo descriptivo, consigue interpretar los paisajes a su alrededor como si fueran vistos por primera vez. Esto puede observarse en la Tarde otoñal, cuando nos la describe como “detenida y suspensa, con un gesto de resignada espera. Más que ella, pareciera estar detenido el tiempo, dándonos una sensación de inmensidad y eternidad…” (Burghi, 1966, p. 129).
El autor busca que experimentemos la realidad que capta a su alrededor. Nos invita a contemplar la naturaleza, como quien la ve por primera vez, en un tono íntimo que nos sorprende y nos hace preguntarnos cómo no la vimos de esa manera antes. En la Noche en un cerro contemplamos que «estamos solos en la soledad» y con esta premisa Burghi nos presenta un cielo estrellado que miramos sobrecogidos de emoción, dice, de la misma manera que los pastores caldeos habrán mirado las estrellas hace miles de años… y nosotros apenas un guiño entre esos milenios (1966, p. 147).
Juan Burghi encuentra un gran deleite en la búsqueda de palabras y con ellas logra recursos expresivos para su prosa poética, los cuales le permiten atribuirles a estos paisajes una percepción estética.
Aún recuerdo las emociones. El goce estético de buscar en los paisajes a mi alrededor la belleza que él veía. Burghi renueva, a través de sus emociones, nuestra visión automatizada de la naturaleza, nos toma de la mano y nos lleva a través de su prosa hacia un árbol sufrido, una higuera junto a la noria, un valle, un pedregal, una calle, para encontrar en ellos un verdadero hallazgo estético.
Enola Rue es una estudiante de la Licenciatura en Letras en la FaHCE (UNLP), ha sido escritora mucho antes de conocer lo que esa palabra significa, el mundo literario es y será su alternativa de vida más importante. Actualmente, posee un blog llamado Indie tear, en el cual publica sus poesías. Su obra más conocida es ¿Qué dice la margarita?, ganadora del 2° lugar en el concurso Clásicos Romances (2018) en Wattpad. Ha descubierto que sus obras son un eterno intento de mostrar su irrepetible forma de ver el mundo y traer esta experiencia a los lectores, esperando llevar esperanza con sus palabras.
Por Liana Pacheco En el camino del aprendizaje del oficio de la escritura, hay un privilegio inherente a ser lectora y escritora: conocer la versión naciente de una obra, la semilla de una historia que germinará con el pasar del tiempo y de las palabras, hasta dar fruto en la obra publicada, con frases y…
Amistad, deseo y otros malentendidos. Los vi desde lejos, en una terraza discreta del centro, compartiendo una cerveza y una risa que se notaba vieja, cómplice, sin tensión ni expectativa. Él le acomodaba el cabello con cuidado para que no le cayera en la cara. Ella le contaba algo con entusiasmo, moviendo las manos. Ninguno…
Por: Samia Badillo Hace algunos días fui con mi familia a Tlaxcala, por invitación de una tía. Después de las celebraciones, quisimos pasear por la ciudad. Recorrimos el centro a vuelo de pájaro y subimos unas escaleras prominentes que nos llevaron a un convento. Desde niña he visto retablos barrocos, pero nunca han dejado de…
Ansiedad Escrito por: Alondra Grande Yo te nombro, Ansiedad, rosal clavado en mi pecho, helecho que cuelga de mi cabeza, jacaranda que florece en enero, enredadera que busca no dejarme avanzar. Yo te nombro, Ansiedad, mar en fingida calma, corriente que me arrastra entre sus olas de sal, palmera que revienta con sus raíces el…
Por Tania Farias Miré hacia arriba y por varios segundos me quedé como pasmada, sin saber cómo haría para subir esa escalera que me parecía infinita; mientras mis manos apretaban, con intensidad, las asas de las enormes maletas que llevaba conmigo: sesenta y cuatro kilos de ropa, zapatos, libros y objetos preciados, que se habían…
Hace unos meses, una noche cualquiera, mi papá me invitó a acompañarlo a un centro budista. Estaba explorando un camino espiritual y quiso compartirme algo de eso. Acepté, sin saber muy bien a qué iba, pero con la curiosidad de quien busca entender el mundo un poco mejor. Esa noche, entre paredes sencillas, aroma a…
Declaración de Artista Uno de mis proyectos más íntimos y significativos es este cómic que nació como resultado de un proceso muy fuerte en mi vida: como mujer sobreviviente de abuso sexual y violencia de género, decidí convertir ese dolor en una obra que no solo me ayudara a sanar, sino que también pudiera acompañar…
“¿Qué textos aceptaría yo escribir (reescribir), desear, afirmar como una fuerza en este mundo que es el mío?”
(Roland Barthes)
1. El monólogo de la doliente
Todo empieza con la primera persona del singular. Nací en 1999, después de la matanza del 68, el halconazo, las muertas de Juárez, el asesinato de Colosio y otros crímenes tan mentados hoy en día. Mientras aprendía a balbucear fonemas vacíos, sin significado, pero que se asemejaban a palabras de adeveras, se llegó el siglo XXI. Quiero pensar que, en medio de tanta desilusión política, después de Díaz Ordaz y Salinas de Gortari, la gente aún imaginaba un giro para el país que se estaba destejiendo entre violencia, impunidad y silencio. Pero entonces, cuando Vicente Fox Quezada llega al poder, la activista Digna Ochoa es asesinada por el Estado, después de dos secuestros y tortura física y psicológica; la cifra de feminicidos en Ciudad Juárez crece cada vez más; Lydia Cacho investiga una red de pedofilia dentro de circulos políticos en el país, y todos los etcétera que sean necesarios para encerrar los crímenes que no mencioné. Nací, pues, en un país que ya había acunado a la violencia, la había normalizado y justificado. Cristina Rivera Garza, en el prólogo del libro Dolerse, escribe:
.Lo que los mexicanos de inicios del siglo xxi hemos sido obligados a ver —ya en las calles, en los puentes peatonales, en la televisión o en los periódicos— es, sin duda, uno de los espectáculos más escalofriantes del horrorismo contemporáneo. (Cristina Rivera Garza, 2011; pp.10)
Nunca fue extraño levantarse todos los días y escuchar el noticiero local, en el que se mostraban imágenes de narcomantas, hombres colgados [sus estómagos al descubierto, mostrando todos diferentes ombligos, tonos de piel disparejos. Qué bien guardan la piel las camisas], tomas de las partes del cuerpo de mujeres con sangre seca y tierra en las uñas. Un espectáculo que nos condenaba al silencio. Y mientras todo esto pasaba, el ambiente doméstico seguía: mamá lavando trastes, mi hermana arreglándose para ir a la escuela [inserte aquí otros gerundios asquerosamente cotidianos, contrastantes con lo asquerosamente horroroso] y yo modorra, pasmada ante el adormecimiento del despertar de un sueño profundo, infantil e inocente, pero con una morbosidad ante lo que veía: mucha muerte.
Era muy chiquita para entender que todo eso era algo que nos sobrepasaba: en donde yo veía una historia de terror en tonos sepia, muy al estilo México hollywoodense, no había más que una sentencia al silencio: nada nos pertenece más que el miedo y la incertidumbre, habitamos un espacio necropolítco que nos despoja de todo. Un mensaje que no entendí, ni siquiera durante los simulacros del protocolo de acción en caso de balaceras en secundaria.
Mientras recuerdo todo esto, y siento que camino por Comala, una letanía se repite: Estoy harta, estoy harta, harta, harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta harta (Simone de Beuvoir, 1967). Todo empieza con la primera persona del singular: nací en medio de violencia y crecí entre noticias amarillistas.
Creo firmemente esto: todo dolor colectivo parte de la percepción individual.
2. Iniciar un libro deseando su desaparición
Esa morbosidad asquerosa que sentía por los asesinatos que pasan en las noticias desapareció cuando empecé a leer la literatura del 68 y libros sobre esos crímenes tan mentados hoy en día. Otros son los tiempos, otros son los crímenes y seguimos en un país con una tierra tan seca, difícil de pisar. Hay un lado invisible en esas notas y reportajes que se sigue produciendo: una historia de dolor, muy alejada de esa narrativa que sólo conmueve al espectador insensible cuando escucha los gritos deshilados de la madre a la que le mataron a sus hijos.
Dolerse: textos desde un país herido, escrito por Cristina Rivera Garza, publicado en 2011, es un libro en el que la autora dialoga con diferentes crímenes de Estado, casos impunes, etc. En el prólogo a su segunda edición, titulada Con/dolerse, la autora escribe: Me gustaría que este libro no existiera. Y qué extraño, y qué justo, iniciar un libro deseando su desaparición. Porque los textos de las ediciones son textos que parten de un país lleno de llagas y úlceras que supuran; textos que se duelen y lloran y gritan de tantos balazos. No son los textos que uno quisiera leer, mucho menos [re]escribir, pero este mundo [que es el mío] nos lo exige. Iniciar un texto deseando su desaparición, ¿cuando se terminó la película hollywoodense que imaginaba?
En el capítulo titulado Los sufrientes, hay un poema titulado La Reclamante, mismo que da nombre a esta columna. El poema está escrito en tres tipos de letra: redonda, negrita y cursiva; al final de éste hay una leyenda que reza * Textos de Luz María Dávila, Ramón López Velarde, Sandra Rodríguez Nieto y Cristina Rivera Garza. El poema arranca:
Discúlpeme, Señor Presidente, pero no le doy
la mano
usted no es mi amigo. Yo
no le puedo dar la bienvenida
Usted no es bienvenido
nadie lo es.
Luz María Dávila, Villas de Salvárcar, madre de Marcos
y José Luis Piña Dávila de 19 y 17 años de edad.
Los versos en negritas corresponden al reclamo a Felipe Calderón hecho por Luz María Dávila [jueves 11 de febrero de 2010], madre de dos jóvenes que murieron asesinados, como otras 13 personas, en Villas de Salvárcar, el 30 de enero del 2010, mientras estaban en una fiesta. En este poema, Rivera Garza toma lo dicho por Luz María Dávila, lo versifica, lo teje con la nota periodística de Sandra Rodríguez Nieto, palabras de Ramón López Velarde y su propia voz poética; en ejercicio de reescritura en el que la autora juega con los signos de dos textos y [re] construye, no sólo el reclamo, sino también la masacre contra estudiantes de bachillerato y Universidad; así, texto y suceso, se repite una, y otra, y otra, y otra vez [No es justo/ mis muchachitos estaban en una fiesta/ y los mataron.].
Al leerlo, sabemos, por las diferencia tipográficas y las voces poéticas, cuáles son las intervenciones de la periodista Sandra Rodríguez Nieto, Luz María Dávila, incluso distinguimos la voz de Rivera Garza, pero, ¿y López Velarde?
se están cometiendo muchas cosas y nadie hace algo.
Y yo sólo quiero que se haga
justicia, y no sólo para mis dos niños
los difuntos remordidos, los fulmíneos masacrados, los
fúlgidos perdidos
sino para todos. Justicia.
Cristina Rivera Garza toma las palabras resaltadas en amarillo de varios poemas escritos por López Velarde, en los que, por ejemplo, manifiesta: “me hundo en la ternura remordida de un padre/ que siente, entre sus brazos, latir un hijo ciego.” (López Velarde, “Mi corazón se amerita) ó “En el bosque de amor, soy cazador furtivo;/ te acecho entre dormidos y tupidos follajes,/ como se/ acecha una ave fúlgida; y de estos viajes/ por la espesura, traigo a mi aislamiento/ el más fúlgido de los plumajes:/ el plumaje de púrpura de tu deslumbramiento.” (López Velarde, “Mancha púrpura”); durante todo el poema, la autora toma palabras de diferentes poemas del poeta modernista y reconfigura el campo semántico en que se inscriben estas palabras.
En el texto “El entre-lugar del discurso Latinoamericano”, Silvano Santiago habla de estas reescrituras como una transgresión latinoamericana, pues, aunque pudiera parecer un ejercicio de subordinación, en el que el autor toma un modelo de organización para la construcción de una obra ejercido por una cultura dominante, este modelo sólo se va a encargar de organizar. El escritor larinoamericano, sin embargo, transita “entre el sacrificio y el juego, entre la prisión y la transgresión, entre la sumisión al código y a la agresión, entre la obediencia y la rebelión, entre la asimilación y la expresión”. Entre, una frontera, un espacio en el que se desarrolla un “ritual antropofágico de la literatura latinoamericana”, un ejercicio de apropiación.
Ordenar el discurso doloroso que profiere una madre frente a Felipe Calderón, presidente de la República (2006-2012) con ayuda de una nota periodística y poemas de Ramón López Velarde no sólo es un ejercicio de apropiación textual, es, también, una apropiación del contexto que choca con ese mensaje necropolítico en el que la autora llega a lugares, como la violencia del narcotráfico y la impunidad sistemática con la que se cubre el Estado, para hablar desde una nueva forma desde nuevas escrituras, que, según Santiago:
“(…) en lugar de tranquilizar al lector, de garantizarle su lugar de cliente que paga en la sociedad burguesa, lo despierta, lo transforma, lo radicaliza y sirve finalmente para acelerar el proceso de expresión de la propia experiencia. En otros términos, invita a la praxis” (Silvano Santiago, 1971; pp72)
3. [Des] habitar el espacio
Todo empieza con la primera persona del singular. Cuando uno se deshace de esa morbosidad asquerosa y recuerda la escena doméstica que se desarrollaba mientras la televisión anunciaba la aparición de cuerpos masacrados, cuerpos perforados con violencia para enviar un mensaje de sumisión y resignación a las condiciones en las que vivimos; se germina un rechazo tremendo ante los gerundios que indican acciones sucediendo: mientras mi hermana se está arreglando para ir a la escuela [en Villas de Salvárcar, el ejército tirando balazos a una casa llena de estudiantes de prepa y universidad], mamá está lavando trastes [Luz María Dávila reclamando justicia, no sólo para sus dos niños, sino para todos. Justicia.].
“La Reclamante” es un poema que compromete el campo semántico de López Velarde y lo aterriza a un contexto cruel: en vez de una ternura remordida, están los remordidos difuntos que fueron acribillados sin razón alguna y acusados de ser pandilleros, no tienen justicia ni descanso, masticados reiteradamente por un Estado criminal. Un reclamo de una madre al presidente, sí, pero también un reclamo de la autora al Estado, en el que se enuncia, desde un texto colectivo, para perforar el silencio al que hemos sido sometidos. Reescribe y configura el texto para rechazar el contexto sociopolítico y crear un espacio textual en el que confluyen voces que se duelen y reclaman justicia en un país invadido por el miedo.
La reescritura poética, dice Leónidas Lamborghini, proviene de la intertextualidad. Al final, tenemos como resultado un espacio textual en el que se mezclan enunciados, se reordenan palabras y se cruzan las voces. Cristina Rivera Garza convierte un reclamo doloroso, varios poemas de López Veelarde y una nota periodística, en un testimonio, un poema sobre violencia, impunidad y dolor se convierte en axioma. La individualidad del oficio de escribir se dinamita y la primera persona del singular [Yo no le puedo dar la bienvenida] se transfigura a medida que es leído.“¿Qué textos aceptaría yo escribir (reescribir), desear, afirmar como una fuerza en este mundo que es el mío?”, pregunta Roland Barthes. En esta interrogante, llama mi atención el término aceptaría por su gran distancia con el verbo gustar; lo respondo desde el país en el que nací: textos en los que, como lectores, nos veamos obligados a Encarar, espetar, reclamar, echar en cara, demandar, exigir, requerir, reivindicar.
Dalila R. Tienda
(1999) Estudiante de la Licenciatura en Letras Españolas.
Piensa a la escritura como un ejercicio de rebeldía y a la literatura como una protesta más en contra de la realidad y las narrativas impuestas. Existe por las mujeres que la preceden y, al escuchar sus historias, va construyendo su cuerpo colectivo.
Por Luisa Vásquez *** Luisa Vásquez, estudiante de filosofía en la Universidad Autónoma Metropolitana en la Unidad Iztapalapa (UAM-I), conocida tambien como Venus.
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Carmen Asceneth Castañeda Amanecí con ganas de lloverdesgarrada nubeagua que precisa caer. Dejar de ser mustio rocío en pleno despertar taladrar la tierra horadar asfaltos trastornar transeúntes desquiciar la ciudad.Acallar voces con mi estruendodestruir paraguasinundar postalesimportunar la mañanacon mi reprochede piel insoladaen desértica esperamientras clamaba la noche. Amanecí con ganas de convertirme en tormenta. Copyright…
En un callejón de la calle Porchester Garden se escucha la danza de un tango, mientras un hombre y una mujer se miran antes de besarse. Ella aprieta el pequeño ramo de flores que lleva en sus manos, algunos pétalos caen sobre su vestido, al darse cuenta se apresura a quitarlos. Al pasar su mano sobre la tela intenta que ésta se mueva de manera delicada para que el hombre sienta la necesidad de acercarse aún más y gane un poco de confianza. Este movimiento le vuelve a recordar la prisa con la que su vestido fue hecho, quizá por ello trata de ocultar que, a la altura de su vientre, el tul pareciera una prominencia de nieve o de olas, un relieve de montañas que la hace lucir deforme. Él no lo nota o lo disimula muy bien.
Los pétalos caen al suelo y el vestido vuelve a ser de un verdadero blanco. Una vez más lo intentan, ahora el hombre se inclina y al hacerlo logra ver el puente pronunciado de su propia nariz, lo cual le desagrada. Piensa que este movimiento torpe ha hecho que ella baje la mirada para quitarse los pétalos azules del vestido, mientras se queda con la mirada añorante intentando disimular el rechazo. Esto ha pasado antes, su nariz casi siempre le impide acercarse al rostro de cualquier mujer, excepto al de su madre de quien ha heredado el porte de una nariz estorbosa.
Ella se detiene en la sensación de sus entrañas cálidas y dormidas, percibe el suave movimiento de la seda blanca entre sus piernas. Se detiene en el detalle de un pétalo azul que pareciera haber perdido su tonalidad real, el matiz de un azul característico, un azul oportuno y convencido de ser siempre. El verde marino del tallo, le recuerda la manera en que algunos momentos se suspenden en el tiempo a la manera de una niebla, ese verde marino que ahora contrasta con el blanco de las casas y las luces que salen de ellas. Esas casas en las que se guardan objetos decididos a perderse de sus dueños, decididos a volverse objetos inútiles para descansar en una calle. También la vida de las cosas se cansa de ser lo que es. De la misma forma en que los pétalos azules y los tallos marinos parecieran pedirle que los deje morir. La belleza se encuentra en lo efímero.
Luego los dos advierten la soledad de los árboles, la misma que se reflejan en las pupilas de cada uno cuando se miran. Él puede ver que en la pupila derecha de ella, se refleja una luz pequeña, una luz dorada de una ventana que desaparece de pronto de sus ojos, los cuales vuelven a ser de color negro.
El tango se detuvo, escucharon el murmullo de unas voces dando órdenes en inglés. Ella apenas logró comprender: slow, slow, quick, quick, slow. Las voces y la orden que daban, imitaban la forma en que ambos acercaron sus rostros. Esto es lo que de verdad han traído, unos cuerpos fríos decididos a encontrarse.
Los ojos se cierran, ella siente la espesura de las pestañas de él, la respiración cede de la misma forma en que una ola cautiva y ahoga los pensamientos, hasta que el miedo pueda finalizar su danza entre ambos. Un beso no debería tan caótico, pensó él.
Amaranta Castro. Estudió Estética y Filosofía del Arte (BUAP). Dirigió círculos de lectura en las áreas juvenil e infantil (BUAP). Participó en la creación del proyecto para la difusión de lectura y las artes: Convivencia en Letras (BUAP, 2015). Cursó el diplomado en Creación literaria en la Escuela de Escritores SOGEM. Ganadora en la categoría de Poesía en el 10º Festival Internacional de Escritores y Literatura, Guanajuato (2015). Ha publicado en periódicos nacionales y revistas. Fue becaria del programa de Innovación artística (IMACP, 2018) con el libro: “Voces de los árboles”. Algunas de sus poesías fueron seleccionadas en la obra de escritoras contemporáneas mexicanas, “Romper con la palabra”. Estudia Lingüística y Literatura Hispánica (BUAP).
Como miembro de la comunidad LGBTQ hoy más que nunca abrazó el orgullo de ser quien soy y recuerdo que el camino hacía la libertad comenzó con la rebelión de Stonewall
Apasionable e inigualable amor, sin fronteras para fluir vulnerabilidad que atrapa en el límite de su hombro, el tirante como sostén de indiscreción deja escapar el regocijo del amor.
Cuando nací ya se me hacía tarde. Mi madre cuenta que tardé mucho tiempo en llegar al mundo. Tal vez por eso suelo llegar tarde a todos lados. Que no se tome este texto como una defensa de la impuntualidad, pero sí de la lentitud.
Junio Escrito por: Alondra Grande Veo llegar y despedirse a junio: con sus colores y su diversidad,con sus reflexiones,con las preguntas que formula mi cabeza,y parecieran no tener respuestas. Algo dentro de mi está roto. Lo noto cuando me cuestiono,cuando me visto como me visto,cuando camino como camino,cuando no encuentro lugar en las ambivalencias. ¿Algo…
Carmen Asceneth Castañeda Bajo el sol del mediodía como cactus, sin poder moverme por exceso de calor.Sobre la tierra, encajada como piedra, sin esperanza de quedar libre para rodar.Frente al mar, perdida entre las arenas, una sola, pequeña, sin saber nadar.Al lado de la montaña, sin raíz, en un añejo tronco húmedo de invierno que…
Un Lugar para Morir Anyela Botina De niña vi un ave morir. Murió en mis manos, cerca a mi corazón. Ya en ese tiempo carencia de valor para los adioses, para lo definitivo, y por eso, desde entonces me avergüenza hablar de esta digestión tan lenta de la muerte. Al ave la guarde junto a…
Escribir es mi forma de comunicar, de expresar. Las palabras que dejo en el papel- ya sea físico o electrónico- son las más sinceras, cariñosas, crudas y a veces me asustan. Escribir no solo se hace con las manos o con la imaginación. Entran muchas cosas más en juego como la mente, la memoria, el cuerpo que habito, las violencias que me atraviesan, mis ancestras y las historias que veo, escucho y toco.
Resistir. Es una de las palabras más fuertes que tengo, es de mis favoritas. Tiene tantas connotaciones desde resistir un developé a la seconde hasta resistir el dolor. Creo que esta palabra me hizo sentido cuando me puse los lentes violetas. Resisto desde la infancia, desde la primera vez que me acosaron, que me agredieron. ¿Por qué resistir? Porque si no lo hacemos no podremos cambiar nada. Resistir es oponerse, es para que las que vienen no tengan que hacerlo.
Se puede resistir de muchas formas, desde nuestra trinchera, desde los espacios que más nos incomodan y queremos cambiar. Yo elijo hacerlo desde mis palabras, desde mi universo literario donde sí hay justicia para nosotras y nuestros agresores nunca más nos dañan. Elijo hacerlo desde un periodismo feminista, lejos de la perspectiva machista que nos revictimiza.
Esa es mi trinchera. Escribir para incomodar, denunciar y concientizar. Sobre todo escribo para mí, para sanar las heridas viejas y no tan viejas que tengo.
Resistir en este mundo feminicida es vital. Es para mantenerme cuerda y en pie de lucha. También es para crear redes entre nosotras, leernos unas a otras y reconocernos en la rabia colectiva.
Escribo porque resisto, porque durante tanto tiempo nos fue negado y ahora no pienso soltar la pluma nunca. Resisto porque escribo, porque estoy enojada, rabiosa y porque nunca más silencio.
Y esta columna es solo una forma más de resistir y compartir mis sentipensares con otras mujeres. Es una forma de catarsis, pero también un espacio lleno de ternura y sororidad. Una forma de resistencia no tan solitaria, puesto que ahora, nos estamos leyendo, comunicando y sabemos que ya no estamos solas.
Ma,Jo Soto vive en Querétaro, México, es estudiante de Comunicación y Periodismo, bailarina de ballet, lectora compulsiva, mamá de Tita-traviesita y escritora de cuentos, artículos, reseñas y (borradores de) novelas. Corrige textos, ama a los animales, el chocolate, el verano y a sus amigxs.
Le encanta incomodar con sus palabras y ha publicado sus textos en diversos medios como Especulativas, Las Sin Sostén, La Coyol, Círculo Literario de Mujeres y Tribuna de Querétaro.
Imagen de Chema Madoz Por: Samia Badillo A mí me gustan las preguntas. Mi madre me dice que, cuando era chiquita, yo era la niña de los por qués. Me acuerdo mucho de que me impresionaba de verdad el que los pájaros volaran y quería saber por qué lo hacían. O qué era el sol…
Aprendemos a decir adiós, a soltar, a cerrar ciclos. Nos hablan del “deber ser” del duelo: sus etapas, sus tiempos, sus formas. Pero nadie —nadie— nos prepara para esa forma sutil y persistente en que el amor sobrevive a la muerte. Porque el amor no se muere con el cuerpo. Permanece. Cambia de forma. Se…
Al revés Escrito por: Alondra Grande El futuro se presenta como una lúgubre repetición del pasado¿Soy algo más que huesos rotos y piel surcada por las lágrimas?No existen los días.La carne no desea, la mente sólo piensapiensa y repiteQue repite hasta que asfixiaque asfixia hasta que no queda nadamás allá de este cuerpo vacíoTan vacío…
Por Tania Farias El gran día estaba por llegar. Con los preparativos listos, hicimos nuestras maletas y salimos hacia la región de la que soy originaria para celebrar la Primera Comunión de mi niño. Desde hace más de veinte años vivo fuera por lo que toda la organización del evento se tuvo que realizar a…
Estar Triste Por Anyela Botina Abro los ojos, mi cuerpo arrojado sobre el colchón. El sol se filtra entre las cortinas y los ruidos del mundo van entrando, uno a uno, en el cuarto. El frio del piso, el sonido del agua hirviendo y el aroma del café comienzan a llenar el día poco a…
Por Yaneli González Velasco El 30 de abril yo quería darle a Eileen un día bonito, así que el plan para ese día era llevarla a una fiesta donde habría pastel, niños y juegos, sin embargo, no le dí más que una mamá que lloraba por una estafa telefónica. Ese día mi mamá llegó temprano…
No pasaba un día sin un dolor extraño, una dedicatoria oscura, una queja, una descripción amarga de la vida a mis veinte años. Alrededor era todo decadencia. Un estado de desolación, no de depresión, sino más bien de hastío. El mundo era enorme, los tragos amargos. Con los años y con las circunstancias fueron evolucionando…
Crecí mirando al cielo: segunda estrella a la derecha, y luego todo recto hasta el amanecer. Quería llegar volando al país de Nunca Jamás, quería encontrar a los dioses, al Olimpo, a Asgard. Pero en mi viaje no volé, mis alas no se alzaron hacia el sol, cavaron abruptamente un camino hacia el subsuelo, lo in(f/t)erior. Me vi niña perdida en un terreno prohibido y, sin darme cuenta, intentando alcanzar a los dioses celestiales, había iniciado mi descenso a la Gran Diosa. Un reconocimiento de las mitologías desde la femineidad.
Los ritos, las ceremonias, los objetos simbólicos han estado presentes en mi vida desde la infancia. Primero, claro, por mi contexto religioso católico. Antes de hablar ya había participado en un rito de suma importancia -y completamente en contra de mi voluntad-, el bautismo. Y aunque de niña mi fe católica era bastante fuerte, conforme fui creciendo esta religión me fue quedando corta, hasta que un día finalmente la dejé. Dice Bṛihadāraṇyaka-upaniṣad ( la Gran Upanishad del Bosque) de los hindúes, que los dioses que cada uno adora no son otra cosa que la propia habilidad de cada persona para experimentar y concebir lo divino. Las que buscan motivo de su adoración en el exterior no han entendido nada. “Vuelve tu vista a tu interior, allí encontrarás las trazas del misterio del ser”.
Es interesante ver cómo unas cuantas religiones predominan y dominan al mundo. Cuántas instituciones religiosas se van haciendo de cientos de adeptos cada minuto que pasa. En mi caso, me inculcaron la imagen de Cristo y de la Santísima Trinidad como la máxima autoridad habida y por haber de cualquier hombre en el mundo. Desde el kinder hasta la preparatoria estuve en un colegio católico donde aprendí sobre la Biblia -o las interpretaciones sesgadas de mis maestras y maestros de ese entonces-. Mi familia nunca fue de las que iba cada ocho días a misa los domingos pero sí de las que se sentía culpable de cuando no iban -porque bien sabemos que la culpa es uno de los métodos más efectivo para controlar tus masas de seguidores-. Cuando hice mi primera comunión ese fue uno de los pecados que dije en mi primera confesión, ese y ser grosera con mi abuela (spoiler alert, no era grosera, la cuestionaba por su favoritismo a los nietos hombres en la familia, principalmente mi hermano, pero tal parece que generarse un criterio es la materia prima del pecado).
Ah, el catolicismo. Si tan sólo me hubiera ofrecido diálogo, una imagen más neta que las lecturas flojas y timoratas en criterio de sus evangelios. Malcolm el de enmedio me dio una respuesta más certera sobre la propia Iglesia que los padres en sus sermones de los domingos. Está este evangelio, del Evangelio según san Mateo (Mt 19, 30-20, 16) para citar correctamente, en donde se dice esta famosa frase “los últimos serán los primeros”. En resumen, es un tipo que tiene una granja y las personas van a pedirle trabajo. Tiene tanto terreno que puede ofrecerle trabajo a un sin fin de personas. La gente fue llegando a lo largo del día y el patrón les dio trabajo a todos, por lo que hubo quienes trabajaron desde el amanecer, y otros que llegaron más tarde que sólo trabajaron unas horas. Al terminar el día el patrón les pagó exactamente lo mismo a todos. “Oye, no friegues, yo llevo aquí doce horas partiéndome el lomo, no mames que mi paga es la misma que la de este wey que lleva nomás una hora”, palabras más palabras menos fue lo que varios le dijeron al patrón. Astuto el patrón, les recordó que con cada uno había acordado pagarles un denario (cien pesos, por decir algo más coloquial), ni más ni menos. ¿Cómo por qué era injusto que el patrón pagara lo que le diera la gana y que además ellos habían acordado? (cualquier semejanza con la realidad capitalista NO es mera coincidencia).
Cuando los sacerdotes terminaban este evangelio a la hora de explicarlo, en más de una ocasión -y más de un sacerdote- llegaban a la conclusión de que eso era la demostración del amor de dios, que a tooooodos nos quería por igual. Eso para mí no explicaba nada. Un día en mi casa, viendo Malcolm el de enmedio pasó un capítulo donde Hall (uno de los personajes principales, padre de familia) está teniendo una discusión con unos vagabundos. Intenta sobornarlos para que lo dejen en paz, pero los vagabundos le dicen que los mandó el pastor de la Iglesia, Hall entonces les ofrece el doble, a lo que los vagabundos responden “¿el doble de salvación eterna? No sea ridículo”.
¡Eso! ¿Cómo divides la salvación eterna? Con tal capital en tus bolsillos, ¿qué más necesitas? Nos adoctrinan que si queremos la salvación eterna debemos de trabajar como mulas todo el día y lo que debemos esperar es tan sólo lo que el patrón, o sea dios, nos quiera dar. Una religión donde mi participación como creyente era tan pasiva e ingenua no era para mí. Y, siguiendo lo que dice la Gran Upanishad del Bosque, yo no me sentía identificada con ese dios autoritario, suprematista y machista. La cualidades de ese dios católico no eran cualidades que yo quería replicar ni cultivar en mi persona, y aunque la introducción de la imagen Virgen María al catolicismo intenta cubrir un poco esta carencia, esta religión nacida en una geografía desértica nos condena a una aridez simbólica espiritual desde que nacemos: “polvo eres y polvo te convertirás”.
No siempre pensé esto. Yo disfrutaba mi creencia católica. Me dio cobijo y fortaleza en algún momento. Fui parte, incluso, de grupos misioneros en mi adolescencia, pues creía fervientemente en “la palabra de dios”. Luego me di cuenta que lo que me gustaban eran sus símbolos, sus ritos y ceremonias que daban sentido de pertenencia, que generaban comunidad. Empecé, pues, mi búsqueda hacia diferentes mitologías, viaje que poco a poco me fue llevando a un camino subterráneo que más tarde me llevaría a la Gran Diosa. Peeero todavía no llegamos ahí. Pasitos de bebé, amixes, que este descenso a la Diosa se devela de a poquito.
Julia: mujer de raíces fuertes. Ivalú: la primera mujer del mundo para los nómadas esquimales. Julia Ivalú: la primera mujer nómada de raíces fuertes. Calculadoramente impulsiva; nunca aprendió a cortarse las alas. Escritora, poeta y artista audiovisual mexicana feminista. Lic. en Animación y Arte Digital por parte del Tec de Monterrey. Cuenta con el diplomado en Danza Terapéutica Humanística y otro en Antropología del Arte, así como con diversos cursos de Escritura Literaria en Literaria Centro Mexicano de Escritores. Su cuento «La caída de un mago» fue seleccionado para su lectura en el auditorio del Museo Soumaya (2015). Su relato corto «So(m)bras» está incluido en el volumen Vita Contemplativa: Los invisibles, coordinado por el Mtro. José Manuel Suárez Noriega (2017). Su obra «Se acerca un zopilote» forma parte de la antología Teatro Mínimo, colección de la afamada dramaturga mexicana Gabriela Ynclán (2019). Su publicación más reciente «Gatonejos», se encuentra en el poemario Cuerpo o inferno, compilado por la poeta oaxaqueña Yendi Ramos (2020).
IG: @julia_ivalu FB: Julia Ivalú – Escritora Página web: bit.do/julia-ivalu
¿Es necesario tener una propiedad? Sé que puede sonar extraño o quizás no, pero hasta hace cinco años, yo había renunciado a la posibilidad de tener una. Di por sentado que tendría al menos tres opciones; pagar renta hasta mi muerte, si es que tenía una pensión digna; vivir en mi auto, o vivir en…
Cuando sentimos que estamos mal, dejamos de mostrarnos con otrxs… creemos que lo público y la creación nos exige perfección. ¿Será que sólo podemos crear desde el bienestar?
Por Ángeles Serna ¿En dónde estás? Que el corazón te mire todavía, que los brazos puedan circundarte aunque ya no lo sepas. – Elsa Cross I Las joyas son piezas en bruto promesas traídas al plano físico valen más que palabras en cartas, besos de chocolates ramos de rosas. Desde el nacimiento nos enseñan que…
En ocasiones la mente generará expectativas que nos conducen a sentir estado de infelicidad y frustración será el resultado . Suena extraño esta parte pero es una autoagresión los sentimientos que proyectan
Por: Anel Solis Las sábanas se deslizan sobre mi cuerpo. Mis pies, que danzaban en las nubes, ahora tocan tierra firme para empezar la carrera del día. El reloj marca el inicio de este nuevo recorrido de 24 horas que comienza. El telón se abre con el primer acto: la ducha. Gotas de agua, junto…
Brisa Escrito por: Alondra Grande Resignificar los latidos de mi corazón.Entra el aire, sale la tensión.Está bien estar agitada, la calma soy yo. Los músculos se estiran, pareciera que quemaran.No lo dicen, pero sé que me reclamanpor condenarlos a una vida sedentaria. Cierra los ojos, respira.Los sonidos pasa, los pensamientos se escapan.Deja que tu mente…
Carmen Asceneth Castañeda Mi silueta se formó de papel y letras. Frágil como periódico que no se vende, a primera hora de la mañana y a la intemperie. Como la mantis religiosa que se mimetiza con la planta que la contiene para resguardarse del peligro, así mis palabras se transformaron en voz de otros y…
A veces espero durante todo el día, una hora, un par de horas, que me regale la vida, el tiempo para poder escribir, pero no llega. Entonces tengo que hacer malabares, mapas conceptuales en mi mente, distribución de textos, acomodo de frases, vínculos; es como hablar conmigo misma, pero el bullicio de la casa, de…
Por Victoria Beneditto Lluberas La paradoja del reloj encerrado En casa hay un reloj,que no da la hora y está encerrado.Aun así, lo conservamos. Me pregunto cuántas historiasque -quizás- si hubieran tenidomás tiempo, sus palabras hubieranencontrado un lugar. En casa hay un reloj,que dejó de funcionara las 2:00 pm. Y me pregunto,¿cuántas historias estabansucediendo simultáneamentea esa hora?Cuántas palabras…