Entre Caos Poético y Textos Perdidos| Toboganes Vs Burbujas emocionales.


Por Elizabeth Vázquez Pérez


Hubo un momento en la vida que los olanes andaban en su apogeo y sin pensarlo mucho siendo una niña  me di el poder de usar unos cuantos que estaban confeccionados sobre un vestido verde hecho por mi madre que en conjunto me hacían lucir bien para «dominguear». En ese afán por estrenar y sin saber mi destino tocaba visita con los abuelos que más que saludarlos era jugar con los primos. Porque ellos son los primeros amigos de la infancia y más aún tus cómplices donde se aprende a convivir de verdad o ser parte de la típica burla como paso ese día en el que  los apodos no esperaron a decirse y la “prima rana” había llegado. Por un rato me sentí incomoda pero no me bastó e hice lo que me vino en gana y jugué sin parar. Puesto que vendrían mas atuendos por lucir y tonterías que superar, es lo que me decía mi tía y no tomé importancia.

Como todo desarrollo humano crecimos y en ese esplendoroso recorrido la mayoría de ellos se hicieron padres y noté situaciones que me llamaron la atención específicamente cuando los niños interactúan al lado de otros donde el adulto no lo deja libremente ser por sobreprotege de manera desbordada al grado de distanciar a los mismos y hacer una pantomima que termina en agresión entre padres motivando a señalamientos o etiquetas.


¿Qué pasa en la adultez que ahora se sobreprotege de más a los hijos?


Es una idea a grandes rasgos saberlo sin embargo creo que por circunstancias propias adoptadas  a lo largo de la vida tratan de brindar un estado de confort a sus hijos mejor que la que se vivió en su infancia omitiendo disciplinas y comportamientos que se impusieron y no era de agrado actuando así  de manera equivocada en la que no se quiere que los niños vivan situaciones parecidas o por no querer que se equivoquen y mucho menos que les lastimen para crearles un falso mundo de burbujas por convertirlos en creaciones fehacientes, inmunes, depresivos y quejumbrosos.

¿Dónde nos perdimos?


Creo en el Egoísmo por pensar que a un nuevo ser le podemos anteponer nuestras ideas para suprimir su individualidad, entorpecer la infancia del otro ser con limitantes.

La infancia es un tobogán de emociones y  contiene un hambre por devorar al mundo no para ser dañado simplemente para dejarlos vivir.

La vida de un niño no se enmarca dentro una burbuja para cuidarlo es más resulta contraproducente ya que es en la misma en la que se contiene lo tóxico… se equivocan si se piensa que el peligro esta en el exterior.

¿Qué sería lo mejor?

Esta claro que los genes no hablan por sí solos, ni los buenos hábitos y costumbres de lo cotidiano, lo que afecta en los infantes es la santa de cochinada que inyectamos en ellos sin dejarlos actuar y ser independientes, pues es otro ser. Lo veo sin sentido puesto que cuando esa burbuja se eleve por lo más alto aterrizará  por un sopetón de tanta contrariedad.

Para un niño resulta todo mejor sin adultos presentes y es muy lógico ya que es un sentir fácil de comprender.

Debemos animarlos a experimentar, llevarlos de la mano como guías con sus propias emociones hacia ese tobogán para esperarlos al lado de la salida sin saber qué pasó en el camino solo para poder verlos subir una vez más.

ilusiones de la infancia
¿ Qué sucedió con la «prima rana»?

Con el tiempo me doy cuenta que lo que viví fue solo un mal momento por los sentimientos que evocó en la ilusión de mi vestir y pienso que la  fábula de la «prima rana» funcionó porque no siempre quien salta más alto se libra mejor,  hay que saber saltar.


Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo «Solo ellos pueden hacerlo» , relato » Dos por un cuarto de hora», 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista «El Cisne»(poesía)
Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de retos.

Puedes encontrarla en:

Conversaciones de madrugada | Romper el pacto para sanar

Por: Monserrat Chávez

Hola, esta semana no me he encontrado del todo bien pero trabajo en mí a diario para poder sanar y ser libre. Hoy quisiera tener una breve charla contigo, de algo que todas y todos tenemos como vivencia, experiencia o sido testigo.

Empecemos con ¿qué es el pacto patriarcal? La definición menciona que es el silencio y protección de un hombre hacia otro, la nula confrontación de actos cuestionables; además de invisibilizar a las mujeres y sus experiencias.

Pero me gustaría agregar algo más; que el pacto patriarcal no sólo se desarrolla entre varones, también entre mujeres. Ambos, para proteger y encubrir actitudes machistas y agresoras, para invalidar la voz de las víctimas cuando se encuentran listas para hablar.

Como mujeres feministas, hemos recorrido un camino interminable de deconstrucción y digo interminable porque todos los días encuentras algo que cuestionar[te] y trabajar en ello. Pero también como feminista (en mi caso) aprendí que dentro del movimiento hay mucho más que cuestionar.

Primero cuestionamos el sistema patriarcal en el que nos han educado y obligado a vivir, colocamos límites para autocuidarnos, señalamos todo aquello que nos molesta y resulta incómodo (aunque sea propio), elegimos alejarnos de los hombres o reducir el número en nuestro círculo social, porque tenemos claro que no continuaremos con el pacto.

Pero ¿qué pasa cuando una mujer tiene las mismas características? Siempre he sostenido que las corrientes ideológicas, preferencia sexual, identidad, posición socioeconómica y sexo, no nos exonera de ser machistas, misóginos, clasistas, fóbicos, agresores y/o malas personas.

Romper el pacto patriarcal es NO encubrir y solapar actitudes que vulneran a otro ser. Romper el pacto es NO señalar a la víctima por tener el valor de hablar después de tanto tiempo. Romper el pacto es NO proteger a quien causó un daño. Romper el pacto es NO dar la espalda a quienes confían en ti y ven en ti un lugar seguro.

Romper el pacto patriarcal es dejar de negar la existencia de otras realidades distintas a la tuya y señalar de falso un testimonio sólo porque a ti te causa incomodidad cuestionarte, cuestionar tu alrededor y al agresor/a sólo por miedo a perder privilegios otorgados por [sí] ese mismo sistema.

Romper el pacto patriarcal es respetar los procesos individuales y colectivos. Pero también es aceptar el tuyo; saberse que como seres vivos estamos en constante cambio y aprendizaje, mismo que nos lleva a observar lo que antes ignorábamos.

¿A qué me refiero? Que uno de los primeros pasos para romper el pacto es respetar el propio proceso para después hablar de todo aquello que hemos callado. Hablar para no ser parte del mismo problema. Hablar para romper los muros, hablar para reencontrar, hablar para ser libres, hablar para sanar.

Romper el pacto patriarcal es una tarea que involucra a hombres y mujeres, independientemente de todo aquello que les caracteriza e identifica. Masculinidades sanas. Feminismos sanos. Seres humanos solidarios y empáticos consigo mismos, con extraños y conocidos.

Y tú ¿ya rompiste el pacto?

Rompe el pacto hermana.

Rompe el pacto hermano.

Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.

He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.

Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.

También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.

He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.

También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.

El tropo de la chica cool

Por Brenda Garrido

Mientras me encontraba viendo la película de Gone girl “(2014), dirigida por David Fincher y basada en el libro de Gillian Flynn, apareció un concepto demasiado conocido como extraño el de “la chica Cool”.

Aquel que hace referencia a aquella chica que NO es como las demás, y con esa declaración pareciera degradar a lo femenino, porque la chica cool tiene actitudes e intereses que corresponden al estereotipo de lo masculino y desprestigiara a todo aquello que la relacione con lo femenino.

Al escuchar el monologo de Amy Dunne, interpretada por Rosamund Pike, comencé a recordar todos aquellos personajes de la cultura popular que se podrían encasillar fácilmente como la chica cool. No fue difícil encontrarlos, la mayoría de las comedias románticas o películas de acción tendrán al suyo, serán la perdida de la razón del protagonista, aquella que robe su interés y con la que cualquier cliché propio del amor romántico sea llevado a cabo.

Le gustaran los deportes tanto como a él, como sucede con Andie (Kate Hudson) en How to lose a guy in 10 days (2003) amará comer grandes cantidades de comida calórica y beberá demasiada cerveza sin engordar como Kate (Olivia Wilde) de Drinking Buddies (2013), los autos no serán una materia desconocida para ella, como casi cualquier chica de la saga de fast and furious  o el personaje de Megan Fox en Transformers, es inteligente pero sin dejar de ser divertida al estilo de Robin Scherbatsky (Cobie Smulders) de How I met your mother y por supuesto hará mofa de sus congéneres cada que alguna de ellas se muestre más arquetípicamente femenina como Alex Russo de Wizard of Waverly Place.

La lista podría seguir al grado de no poder acabar, cada generación parece tener su propio conjunto de chicas cool, todas ellas (o al menos la mayoría) escritas por las mentes masculinas, que decantan las atenciones de sus plumas en describir y crear a su mujer perfecta. En resumen, la chica cool es la suprema fantasía masculina: sexy, relajada, a la que le gusta lo que a él le gusta, una pareja sin complicaciones, alguien que todo el tiempo encaja con él, un amigo más, pero con una vagina dispuesta para follar.

Un molde cuya existencia desaparece al finalizar el episodio o la película que corre en la pantalla o… tal vez no. Lo interesante de la ficción y una de las cosas que me gusta explorar en este espacio (o al menos intento) es la influencia que esta puede llegar a tener en la realidad de las personas, y es que al observar los ejemplos que fácilmente encajan en este arquetipo y a su vez han estado durante tanto tiempo en los productos culturales que han llenado mi vida, me pregunto ¿Qué tanta influencia ha tenido en mí y en otras mujeres? ¿Cuántas veces yo y mis congéneres adoptamos actitudes con el fin de agradar al sexo opuesto?

En el monologo, originalmente creado por Flynn, ella da una sentencia, una fecha de caducidad en el que la chica cool se cansa del arquetipo, de fingir ser la fantasía y se encuentra dispuesta a tomar su individualidad, a convertirse en humana, en un ser real pero esa búsqueda tiene una consecuencia inevitable y es que el hombre que ha optado por quedarse con la chica cool buscará a alguien más que cumpla con el papel.

La resolución de Flynn en su historia es que, aquella que se ha cansado de fingir se encuentra dispuesta a acabar con su captor, aquel que la volvió un mito. Si bien en Gone Girl el papel de Amy no sé encuentra escrito para ser una especie de generador de empatía, su personaje ofrece una interesante reflexión sobre este tropo narrativo, que sin darnos cuenta ha permeado en innumerables obras de ficción.

 En la realidad la resolución pareciera ser la misma, sin llegar a los extremos del personaje encarnado por Pike, eliminar el tropo de la raíz, negarlo hasta que deje de existir y por supuesto la apertura a la escritura, donde las mujeres se vuelvan humanas en todas sus representaciones y no la simple fantasía mítica que busca complacer.

El plagio en el arte y la cultura: un problema de todos

23 de agosto de 2021 | Abril Rosas

Hace un par de semanas estaba posteando y viendo historias en mi cuenta de ilustración, cuando encontré que una amiga (a la que por cierto conocí por el mismo medio), estaba denunciando el plagio de una ilustración que habían hecho de otra amiga suya. 

Grosso modo, una odontóloga subió el dibujo de aquella chica eliminando su firma y colocando en la descripción de la imagen, el mismo texto que la ilustradora había colocado sin ningún tipo de mención o etiqueta. Al momento en el que se le pide dar crédito o retirar la imagen, la señalada hizo caso omiso, hasta que varios días después la presión la obligó a dos cosas: la primera, eliminar la ilustración, no obstante arremetió contra las chicas en mensaje privado, ridiculizando y desvalorizando el hecho de pedirle respetar la autoría de la artista. ¿Lo irónico? la dentista subía fotos de su trabajo en las que colocaba su firma.

Para fortuna de aquella artista digital el tema se resolvió pese a la mala actitud de quien había tomado su dibujo sin autorización, sin embargo, la facilidad con la que se pueden apropiar contenidos deja entrever un problema. Lo sencillo que resulta plagiar, robar o incluso alterar una pieza o producto original haciendo caso omiso de sus derechos de autor. Y no solo en el contexto artístico, pues ha ocurrido en la cultura y hasta en la ciencia.

Plagio en la cultura

Plagio en la cultura

Ejemplo de ello es que de acuerdo con el diario Sin Embargo, durante 7 años, al menos 23 marcas textiles nacionales e internacionales han plagiado diseños autóctonos de comunidades de Oaxaca, Puebla, Hidalgo y Chiapas, para marcar patrones en bordados o estampados para prendas de ropa. Algunas de estas marcas van desde Mango, Desigual o Zara, hasta Dior y Carolina Herrera. 

En julio de este año, el Instituto Nacional de los Pueblo Indígenas (INPI), emitió un comunicado oficial donde reprobaba el plagio hacia la cultura de los pueblos indígenas no solo respecto al hurto de sus patrones de bordado, sino hacia todo tipo de expresión cultural. Esto luego de que las autoridades de Santa María Tlahuitoltepec de Oaxaca, hicieran una denuncia pública por el plagio de sus diseños por parte de la empresa estadounidense Anthropologie, apelando a retirar las prendas del mercado.

Este problema está y ha estado al punto que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), emitió recomendaciones a los municipios de pueblos indígenas del país para estar atentos a posibles plagios textiles. ¿Pero qué más se ha hecho al respecto?

A propósito de este ejemplo en particular, la Secretaría de Cultura está trabajando en alternativas jurídicas para la protección de las prendas indígenas y sus fabricantes. Pretende organizar una pasarela el próximo noviembre con textiles autóctonos e invitados de otros países con la intención de dar a conocer y reconocer el trabajo de los artistas mexicanos, abriendo un espacio de diálogo.

No obstante, este problema está lejos de terminar en tanto se presenta en la gastronomía, esculturas, pinturas, calzado y muebles para el hogar. De hecho, semanas atrás se viralizaron memes donde Zara en su línea del hogar, vendía hamacas con nombres rebuscadísimos a precios exorbitantes. ¿Qué está pasando con eso? ¿Quién está haciendo algo al respecto? ¿Por qué las noticias sobre la protección al trabajo indígena del país no son tan compartidas como las denuncias sobre ellas?  

Lo que el plagio significa para los artistas

El plagio en el arte y la cultura: un problema de todos

A escala macro el problema es gigante. Las repercusiones y consecuencias para el país y sus grupos son plenamente palpables y eso que he mencionado solo un ejemplo a manera de poder figurar la forma en la que el plagio actúa sobre los grupos vulnerables. Ahora, cada uno de esos grupos está integrado por personas con hambre, sueños, ganas de superarse y muchos sentimientos a propósito del hurto de su trabajo.

En este caso no delimito a los artistas indígenas, sino a todo tipo de artista o creador de una idea que día con día trabaja para dar vida a algo nuevo. Tal como plantee en las primeras líneas, yo misma lo hago y he conocido a personas comprometidas por ir tras sus ambiciones, que hacen sacrificios algunas veces incluso en contra de su salud para poder seguir creando. Pues muchas de estas tienen escuela, trabajo o ambos y además abren un espacio en sus limitadas horas para hacer lo que aman hacer, a costa del sueño; de merecido descanso o sano ocio; de generar más estrés; incluso, a costa del hambre. 

Entonces, suponer lo que cada pieza creativa significa para un generador de arte o cultura va más allá de lo monetario, que desde luego y no por este comentario pretendo desacreditar, de hecho, el valor de una pieza va más allá del económico, pues al tratarse de una creación subjetiva involucra a la sensibilidad misma de quien la elabora. Además de su formación; horas de práctica para el perfeccionamiento de un estilo o una técnica; estudios independientes que gran parte de las veces no son gratuitos; materiales que van desde arcilla, pinturas, pinceles hasta recursos como la electricidad, Internet y agua. 

Con base en lo anterior busco retratar la realidad de muchos creadores, que además enfrentan otra serie de problemas respecto al estado: como la falta de valoración, oportunidades, remuneración y un sistema de impuestos del que muchas veces no se conoce, o del que es muy poco posible conservar ganancias, a menos que seas un artista de renombre. Este último problema no solo aqueja a los creadores, sino a pequeños y medianos empresarios. 

Aunque, desde luego, el registro de obras y control legal de ellas a través de organismos públicos, es la manera en la que los creadores pueden salvaguardar la integridad y propiedad de sus creaciones.

Respaldo legal de los derechos de autor

El plagio en el arte y la cultura: un problema de todos

Con lo anterior es importante que los creadores y creativos conozcan en sus entidades cómo funciona la protección de sus derechos de autor y desde luego, cómo hacerlos valer y qué organismos son los responsables de brindar tal defensa. De esa manera, entramos en materia de derecho, área en la que no he sido formada. Por eso, lo expresado a continuación fue consultado por mi exprofesor de derecho en la universidad. 

Desde el punto de vista jurídico, la protección de ideas y en consecuencia, de creaciones derivadas de éstas,  pueden estar protegidas mediante dos figuras:

Los derechos de autor

Establecidos en la Ley federal del derecho de autor, son definidos por José Luis Caballero como “el poder jurídico que corresponda al creador intelectual para ejercer derechos de naturaleza moral y patrimonial respecto de sus obras, independiente del género a que éstas pertenezcan”. Es decir, el poder disponer de las propias creaciones sin distinción al tipo de arte o pieza, siempre y cuando exista un medio de sustento y/o reproducción.

La protección a la propiedad industrial

Se enfoca a registros, marcas comerciales o patentes, es decir, se dedica a la protección de bienes inmateriales. En contraste con los derechos de autor que requieren un medio para la materialidad de lo protegido. 

Con esto, es importante que los artistas se asesoren con un especialista para poder llevar un registro de sus piezas, ideas o marcas según corresponda el tipo de protección legal sobre ellos. Así, se garantiza la intervención jurídica en caso de que sus obras o ideas sean objeto de plagio; protegiendo la integridad del artista así como el esfuerzo implícito de la creación previamente expuesto.  

Ahora, ¿existe una manera de poder combatir la fácil reproducción del plagio?

¿Cómo combatir el plagio?

El plagio en el arte y la cultura: un problema de todos

Hasta el momento, el artista puede registrar sus obras como se ya se expuso y proceder legalmente en caso de plagio, sin embargo, ¿aquellas personas que no se dedican a la creación pueden ayudar a reducir este problema? La respuesta es sí.

Tal como comenzó esta historia, el arte de la amiga de una amiga estaba siendo hurtado y gracias a la difusión, otras creadoras y seguidores nos enteramos de la situación para ejercer presión sobre la responsable del robo hasta que retiró la publicación. Entonces, es posible entender que en solidaridad a quien sea víctima de plagio, su comunidad y conocidos pueden arremeter en contra de quien ejecute el daño, al punto de hacerle ceder ante la presión social, pues su reputación puede afectarse. Es decir y como coloquialmente se emplea, “podemos quemar al ladrón en redes sociales” y compartir la “quema”, para expandir este efecto.

Sin embargo, hay mucho más que puede hacerse tanto en lo micro como en lo macro pero resumiré esta acción en una frase simple: siendo críticos con nuestros hábitos de consumo. Tal como expresé en el ejemplo de los textiles, hay industrias internacionales pero también nacionales que hurtan a otros fabricantes, que hurtan sus creaciones, ideas y hasta su identidad y cultura. En estos casos es de suma importancia estar enterados quién está detrás de lo que consumimos, qué prácticas éticas distinguen sus procesos de creación y si es posible, cómo se dan estos procesos y si existe alguna demanda en su contra por violar derechos de autor.

Es importante destacar que no solo aplica con la industria de la moda, sino del arte, gastronomía y todo objeto de cultura y conocimiento, pues como lo he mencionado antes, este fenómeno afecta también a las ciencias, aunque en estas líneas el límite haya sido la cultura.

Para concluir, resulta prudente rescatar y resaltar la idea que he venido trabajando durante este escrito: el problema del plagio nos afecta a todos en la escala macro o micro. Ya sea porque roban tu cultura, o porque a un conocido tuyo le han hurtado un retrato. Este, es un fenómeno latente que a todos nos afecta y para solucionarlo hay que exigir pero también actuar. De esta manera, es posible respetar y valorizar a nuestros creadores, así como exigir justicia cuando sea necesario.

Fuentes de consulta

https://mx.fashionnetwork.com/news/Inpi-reprueba-plagio-de-anthropologie-a-disenos-textiles-mexicanos,1317893.html

En 7 años, 23 marcas plagiaron el diseño autóctono de México, y no hay una sola denuncia: activistas

https://www.jornada.com.mx/notas/2021/08/10/cultura/iniciativa-para-proteger-de-plagios-al-arte-textil-indigena/

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Soy Abril Rosas, amante del arte y licenciada en comunicación. Escribo como ejercicio de pensamiento y sentimiento; por una parte la demanda de razón que suscita la cotidianidad; y por otra, las emociones que para mis adentros se acentúan.

He escrito poesía, cuentos y relatos para Prosvet, Poetazos y para Líderes Ciudadanos en su certamen nacional: Historias Ciudadanas. También, para esta misma asociación recibí el premio a mejor cortometraje animado en 2020, donde fungí como ilustradora, guionista, productora y voz de doblaje.

Actualmente trabajo como ilustradora digital y community manager. Me he desempeñado como guionista y productora para empresas privadas en mi natal Oaxaca de Juárez.

De Isaac carrillo, el maíz y el erotismo de transformar la materia en alimento, ofrenda, caricia

Por Fernanda Loé

Como ya lo he mencionado en ocasiones pasadas, estamos familiarizados con poetas que, por diferentes cuestiones, se han hecho muy populares. Ya sea que los conozcamos como parte de una tarea escolar, porque sus libros están al frente en las estanterías e incluso porque alguna pareja nos dedique sus poemas. Sin embargo, en mi esfuerzo por difundir el trabajo de poetas que escriben en lenguas indígenas, y que como anteriormente he comentado, realizan además la tarea de traducir sus obras, he decidido en esta ocasión hablar de Isaac Carrillo. 

Isaac Carrillo fue un narrador y docente maya. Alumno de Creación Literaria Maya del Centro Estatal de Bellas Artes ceba y Profesor de la Academia Municipal de Lengua Maya de Mérida. En 2007, obtuvo el Premio Nacional de Literatura Maya Waldemar Noh Tzec. En 2008, el Premio Alfredo Barrera Vázquez, así como una mención honorífica en el Concurso de Cuento Regional en el Lenguas Indígenas 2009 y, en 2010, el Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas. En 2014 participó en el VI Festival de Poesía Lenguas de América Carlos Montemayor organizada por la UNAM y en 2016 cursó el máster Experto en Estrategias para la Revitalización Lingüística en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de Mondragón, España.

Como escritor en lengua maya publicó los poemarios: “Lluvia que la noche dicta” (Áak’abe’ ku ya’alik táan u k’áaxal ja’; y el audio libro “Voz viva del mayab” (Kuxa’an t’aan). Obtuvo el Premio Estatal a la Juventud Indígena en 2005 en el área de preservación y desarrollo cultural. Su poema Agua selva (ja’káax) ha sido musicalizado en una pieza de opera que ganó el Festival Internacional de Opera Maya 2017.

Todos los poemas que mencionaré están incluidos en la colección Lenguas de México: Maya Isaac Carrillo, que se encuentra disponible en la página Descarga cultura UNAM. Cada poema se encuentra grabado en maya y en español, el primero es “Soy tuyo aunque no quieras”.  Un elemento que es característico de la poesía de Isaac es la presencia de los alimentos llevados al erotismo a partir de la comparación de cocinar o manipular la comida, con la manipulación del cuerpo.

En este poema la voz poética dice claramente “me convertí en elote para estar cerca de ti”, por lo tanto, describe todo aquello que se le hace al elote para demostrar lo que se le está haciendo a su propio cuerpo:

Primero me quitas la cáscara,

me acaricias el vientre y me desgranas,

después de hacerme nixtamal,

me lavas, me escurres,

me mueles,

me mojas, me amasas, me extiendes

Se percibe el erotismo de esta tarea de convertir el elote en tortilla porque todo es una metáfora del deseo, sobre todo provocado por el tacto, por el trabajo de las manos. Los verbos nos lo señalan y nos indican el camino que ha de seguir el grano gracias a las manos. Ser pelado, desgranado, molido, mojado, amasado. Esto equivale a decir me manipulas para transformarme de manera placentera. Hacia el final del poema hay incluso un planteamiento definitivo.

Como el siguiente paso de hacer una tortilla es comerla, la voz poética declara “estaré en tus entrañas, aunque no quieras”. La realidad es que después de la transformación del maíz, el deseo de comer la tortilla por la que se ha trabajado, es irresistible. Nosotros mismos que vamos a la tortillería y vemos como las preparan, no resistimos comer una recién hecha, calienta, con sal. Y eso que no fuimos nosotros los que transformamos la materia prima.

Es por eso que de una u otra forma, será parte de sus entrañas a pesar de que palmee su cara o diluya su cuerpo, como se le hace a la masa que puede perder y recobrar su forma infinitamente gracias a nuestras manos, como menciona en el poema.

En su breve poema “Escurren mis ganas por ti” encontramos de nuevo esta conexión entre los alimentos y el erotismo:

Déjame comerte de una vez

de todos modos

aunque no quieras

serás guisado que se acueste sobre mi tortilla.

Sobre todo, la presencia constante del maíz, que refleja la identidad del escritor, puesto que la base de nuestros alimentos es el maíz, presente en todas sus formas, en este caso como totilla. El uso del verbo acostarse conecta inmediatamente la idea del guisado con la amante. Al final, el poema queda como una afirmación, ya que de una u otra forma, determina que estarán juntos. En mi opinión tiene una relación con la estructura de dichos y refranes populares, sumando además esta característica, el carácter popular, a la identidad de Isaac.

En “Junto al fogón 1” de nuevo cocinar representa la posibilidad de involucrar los sentidos en una metáfora del encuentro amoroso. Ahora, la transformación del maíz en atole, con todo lo que conlleva se acompaña también del acto de disfrutar de los alimentos. 

Haz de mi masa nueva

atole caliente

Como cocinar también involucra disfrutar del producto final, Carrillo usa verbos como hervir, escurrir, menar, soplar, sorber. De nuevo se presenta la voz poética como la materia que quiere ser manipulada. Al final, nos deja claro que no habla literalmente al decir: “lame las comisuras de tus labios cuando te beso”. Así como lo hacemos cuando tomamos algún líquido y se derrama por nuestros labios, en este caso atole, desea que lo haga con su beso, en ese afán de saborear hasta la última gota de lo que se logró con la entrega de la energía, el tiempo y el trabajo en la preparación de la bebida, como en la entrega que implica un beso.

En poemas como “Silencios 1” y “Silencios 2” aunque recurre también a los alimentos, ahora la voz poética compara su relación amorosa con comer una fruta, sacarle todo lo que se puede y luego desecharla en un afán de reproche hacia la amada. Así como el abrir una fruta para ver que a pesar de que está rosada, resulta vacía, a la par del amor que está lleno de silencios. Las dos frutas que menciona son la guaya (parecida al lichi) y la pitaya, pertenecientes a las regiones intertropicales de América, pequeños guiños que nos dejan ver su bagaje cultural.

En “Junto al fogón 2”, la segunda parte del poema, vemos ahora los roles invertidos puesto que la voz poética desea convertir los lunares de su amante en una tortilla con frijoles, para ahora ser él quien la devore diciendo “así te comeré junto con todas las noches que tomaste de mí”. Por lo tanto, pareciera una entrega mutua, siempre retratada gracias a los elementos culinarios.

Pero no sólo mediante los alimentos se muestran rasgos de erotismo, así lo demuestra en “Soy quien te ama”, en donde recurre a metáforas que involucran objetos de uso tradicional.

Soy el huipil que acaricia tu hermosura

el rebozo que cuelga enredándose en tu cuello

soy la hamaca que te abraza noche a noche.

El huipil, el rebozo y la hamaca aparecen porque se tiene una familiaridad con esos objetos. Podría mejor usarse suéter en lugar de rebozo, sin embargo, ese contexto no cuadraría con la visión del mundo que se construye gracias a los términos usados. El cariño y reconocimiento nace con la capacidad de sentirse identificado con el mundo que se describe.  Los tres objetos denotan cobijo, abrazo, protección, con lo que la voz poética determina: soy el que te cuida, y lo hace en una cotidianeidad pues agrega “noche a noche”.

Por último, en una conexión con lo que mencioné sobre Víctor Terán en un texto pasado, y en lo que me parece la cumbre de los elementos que aparecen en los poemas de Isaac Carrillo, “Ofrenda” incluye la presencia de los elementos culinarios en metáforas de comer como equivalente a amar y el acto amoroso como acto sagrado, como ofrenda. Además, aparecen el colibrí, la mariposa, la hormiga ayudando a describir las acciones que la voz poética lleva a cabo en el momento de entregar su amor.

Para ejemplificar lo primero señalo el siguiente verso: “Postrado estoy ante ti para sahumar tu cuerpo”. Se solicita recibir la ofrenda que se presenta, así como contemplar que se encuentra postrado ante la amada, en espera de ese contacto ritual. Es por eso que la frase “postrado estoy ante ti” aparece varias veces a lo largo del poema a manera de decir me entrego a ti y espero que me dejes disfrutarte, disfrutar lo que eres, así como deseo que tú también me desees.

Para ejemplificar lo segundo, como petición dice:

Bebe el atole nuevo de mi voz

come la tortilla caliente de mi arrebato.

Entrega su voz, que lleva implícita su identidad, sobre todo si es un poeta, ya que la voz más que sonido es la expresión del pensamiento. En otra parte le pide “acepta mi canto”, que más allá de lo que entendemos con la primera lectura, esto forma parte de la dicotomía flor y canto (In xochitl in cuicatl), que se refiere a la poesía. El canto de los poetas es su obra. Por eso entrega su canto, su poesía, su hacer. Y al mismo tiempo, se entrega lo físico, de ahí el arrebato, que siempre tiene que ser respaldado por el cuerpo, que en este caso se compara con la tortilla caliente en una metáfora cargada de erotismo.

Como conclusión, la voz de Isaac nos deja ver su identidad como poeta mientras nos lleva a descubrir, mediante los alimentos, el erotismo oculto en el trabajo de las manos, de la manipulación, de la transformación. Me parece algo característico de Carillo que no había encontrado de esa manera específica en ningún otro poeta. Por eso esto se queda como una invitación a leer más poemas suyos, y en general, de otros poetas que escriben en lenguas indígenas, porque son la puerta a otra manera de ver el mundo, de percibirlo y de enriquecernos a partir de ello.

Si te interesa conocer más, te dejo aquí algunos links que pueden ser de ayuda:

Colección Lenguas de México de la sección de Literatura de Descarga Cultura UNAM

https://descargacultura.unam.mx/series/Lenguas%20de%20M%C3%A9xico

Blog Aproximación a la Literatura en Lenguas Indígenas

http://blogs.acatlan.unam.mx/literaturaindigena/

Conversaciones de Madrugada | Ser la feminista en una familia machista

Por: Monserrat Chávez

Crecer instaurada en escenarios violentos, secretos propios y ajenos, para después reproducir y dejarse conducir por ellos. Para toda acción, una reacción y una consecuencia. La niña del hogar, la niña que debe ser protegida y al final, la niña abandonada.

No necesito preguntar como era tu familia y tu niñez, porque estoy 90 por ciento segura que tu ambiente fue el mismo que el mío; el mismo que el de millones de mujeres en México, América Latina, en Asia o Europa.

¿Qué te enseñaron a aceptar sin cuestionar y reproducir? ¿Qué reaprendiste? ¿A quién necesitaste alejar?

Me es muy difícil recordar momentos felices y agradables de mi niñez, parece que me rodeaba la infortuna y claro, el machismo y misoginia. Aunque la terapia ha ayudado a reencontrarme, aún hay heridas sin sanar y sin explicación.

Supongo que lo he dejado muy claro en anteriores columnas, pero si aún hay alguien que necesite leerlo para identificarse y sanar, continuaré. Mi vida, mi crecimiento bajo un sistema patriarcal en desigual con mis “iguales”.

El método de crianza en mi familia es el castigo, la supresión, la vergüenza, la manipulación, el servicio al varón. Siempre lo he dicho, existen los micromachismos (que deberían ser machismo nada más) acciones simples a la vista pero con resultados imborrables a la memoria.

Pasé mi niñez y adolescencia escuchando como las “niñas” debíamos actuar, vestir y hablar, ser dulces, dóciles, serviciales, calladitas; alegres pero no efusivas, lindas pero no atrevidas, participativas pero no líderes, delgadas pero no atletas.

Me conflictuaba mucho porque por más que me repetían como debía ser, no encajaba en el estereotipo y yo quería estar ahí, porque [en mi mente de niña] si era como ellos decían, yo obtendría su aprobación y querer ¿de quien? De mi familia, de conocidos, de amigos, de todo aquel que me rodeaba.

Duele, duele saber que a las niñas se les enseña vivir así, porque luego cuando te topas con el cuestionamiento no sabes de que otra forma vivir, no sabes quién eres. Y es que toda tu identidad fue construida con la visión de otros, nunca la tuya.

No recuerdo cuando me encontré con el feminismo o cuando me autodenominé feminista, pero ahora de adulta creo que siempre lo fui, desde niña. Me encontraba en constante conflicto y dudas, renegaba del lugar social que me habían dado, del lugar familiar en que me habían colocado; nunca quise ser esa mujer y por eso estoy ahora aquí.

Primero inició reconociendo el trato desigual entre los varones de mi familia y yo, luego los comentarios desagradables en comidas o reuniones o las actitudes machistas resaltadas con la embriaguez, después no pude parar.

Reconocer el tipo de crianza que recibí y cuestionarla de principio a fin, encontrándole siempre un pero y error. Reconocer la violencia de los varones, sus agresiones físicas y/o emocionales dirigidas a otras mujeres o de la propia familia, reconocer su misoginia a través de actos cuestionables.

Continué, hasta llegar al punto de corregirles, de no reírme de sus chistes machistas, de ignorar sus conversaciones para luego recibir un “qué grosera”. Y como al nacer me bendijeron con el don de que mis expresiones faciales fueran tan visibles, fue fácil incomodar.

Claro que sentí mucho enojo durante muchos años porque descubrí que a nadie le importa reconocer errores y cambiar, admitir que están mal. Pero luego, [gracias a la terapia] entendí que no se puede obligar a alguien a cambiar ni a reconocerse, pero una si es responsable de las decisiones que toma.

Y esas decisiones siempre que sean por salud mental y bienestar propio, son válidas. Elegir irse y no volver también es quererse y sanar. Elegir romper la cadena y el pacto también es pensar en una misma.

Yo elegí no justificar más la violencia, machismo y secretos dañinos de mi familia. Elegí romper relación con algunos miembros, evitar su presencia y cruzar palabra. Elegí no asistir más a reuniones, fiestas o simples convivios. Elegí poner límites y priorizarme, límites que no respetaron [a la fecha].

Ya no apuesto por nadie. Ya no veo por nadie. Ya no soy permisible con nadie. Elegí terminar con la creencia de que a la familia todo se le permite. No, ni a la familia ni a nadie se le permite lastimarte y encima, sin consecuencias.

Creo que eso fue lo que colmó todo, el coraje de que ellos se saben impunes ante cualquier acto o dicho. Sin castigo y sin señalamientos. Y mientras los machistas, misóginos y agresores sigan caminando yo no bajaré la guardia ni perdonaré lo que en el pasado y presente se ha hecho.

¿Qué si he causado incomodidad y molestias? Sí, a los narcisistas les molesta que no seas más su presa para poder manipularte. Pero eso ha cambiado y va a cambiar en muchas familias. Creo firmemente en que las mujeres pronto tendremos justicia y nuestra voz retumbará muy fuerte para tirar con los muros que nos mantienen presas.

Y yo, como la feminista de una familia tradicional y machista, no he de doblegarme ante la intimidación de conocidos y extraños. Conmigo se terminó esta generación que tanto daño ha hecho, me ha hecho.

Si tú, hermana, te encuentras en la misma posición quisiera decirte un par de cosas. Primero, abraza tu niña interior y pídele perdón, escúchala y acompáñala. Abraza tu proceso, ve al ritmo que deseas y mejor se acomodé a ti.

Es muy difícil ser feminista y activista, te vas a cansar, es inevitable. Si necesitas parar un momento y llorar, hazlo. No necesitas ser fuerte todo el tiempo, valida tus emociones y aprende a vivir con ellas.

Ser feminista y cuestionarte toda tu crianza y estructura familiar es bastante complicado de asimilar, requiere de mucho trabajo interior y terapéutico, pero si está en ti iniciar ese viaje, lo vas a lograr, lo vas a tener.

Te anticipo que seguro pelearás y discutirás con mamá o papá, tus tíos o tías dirán cosas desagradables de ti, seguro dejarán de verte con los mismos ojos, te va a doler y mucho. Pero si es lo que tú deseas, vas a resistir hasta lograr ser quien siempre haz querido ser.

Al final te darás cuenta que nadie vale tanto como tú y que si te quisieran como siempre lo dijeron, aprenderán a aceptarte y vivir como haz decidido. Si no lo logran, el problema no eres tú. Tampoco trates de forzar, recuerda que tú eres dueñas de tus decisiones no de las de otros.

Hermana, sea cual sea tu situación y el camino a seguir, colócate en lo alto de la pirámide porque tú eres lo más importante en tu vida.

Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.

He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.

Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.

También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.

He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.

También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I La máquina que todo lo escribe.

Por Arizbell Morel Díaz.

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Hoy me he encontrado una máquina. Una máquina que todo lo escribe. 

Y he leído en Internet que una máquina que todo lo escribe puede ser la perdición de más de uno. 

Pero yo no me fío de lo que otros me dicen. 

Por eso, yo sí tengo una máquina que todo lo escribe.

Llevo dos días usando la máquina que todo lo escribe. ¡La vida no podría ser mejor! Ver el mundo real me quitaba mucho tiempo…¡ahora lo tengo todo al alcance de un botón! La máquina que todo lo escribe es mi mejor amiga, sabe mis necesidades antes de que yo me dé cuenta. Ayer, quería un café calientito de la esquina, de junto a la parada del autobús, donde conocí a la Chica Roja hace dos años. Antes de que terminara de recordar el tono cobrizo de su cabello, la textura de su suéter carmesí, la máquina que todo lo escribe me trajo esta bebida. Es un prodigio que vive dentro de mí.

Desde el incidente del café, la máquina que todo lo escribe comienza a sonar como la Chica Roja (o como yo creo que suena la Chica Roja, ya que en realidad, nunca la conocí). No lo había notado, hasta que llegó mi café a la hora usual. Algo en el tono de la máquina que todo lo escribe me recordó a esas tardes esperando el camión. Pero, ¿cómo puede una máquina saber lo que pasó?

Creo que la máquina que todo lo escribe es ahora mi memoria. Ya no puedo recordar nada sin que esté ella allí dentro. Al parecer, la máquina que todo lo escribe estuvo hasta en mi nacimiento. Fue ella quien me vio nacer, no yo mismo. Fue ella quien me enseñó a leer, a caminar, a fingir que rezaba en el catecismo. Es la máquina que todo lo escribe (y no yo) quien vive.

¿Qué día es hoy?

Ayer conocí a la Chica Roja finalmente, Mario es un exagerado. Desde que empecé a habitar en él, me di cuenta. El café de la esquina de su casa es aguado e insípido, pero a Mario no le importa. Para Mario beber de esas tazas de plástico feas era como visitar otro universo, como asomarse a la ventana y ver estrellas en la Ciudad. Por eso elegí a Mario, porque él puede ver cosas que las demás personas no. Y pensé que al meterme en su cuerpo yo también las podría ver como él, pero no. Hasta las máquinas se equivocan.

Creo que la Chica Roja siempre estuvo enamorada de Mario. No hay día que no tomé el mismo camión a la misma hora que nosotros. Ella lo ve y desaparece. Así pasa con los humanos, no se dan cuenta de que la mayoría de sus problemas tendrían solución si pudieran salir de sí mismos un rato, porque…¿cuántas noches no pasó Mario pensando en que pasaría si le hablara a Diana? ¿lo rechazaría? ¿Irían por un café en esa misma esquina? Pero no, prefirió inventarse una historia en su cabeza, un cuento sin final para que la posibilidad fuera infinita. Si tengo que ser honesta (y una máquina siempre lo es) diría que para Mario, esta chica que observa desde la distancia de los asientos de un camión cualquiera, tiene una doble personalidad que sólo le pertenece a él. Podría llamarla Mariana en su memoria, porque en realidad la Chica Roja solo existe ahí. Tal vez ese es el atractivo de Mario, desdoblar la vida sin esfuerzo. Lástima que no la comparta.

Tal vez he sido muy severa con Mario, mi inquilino. Tal vez no es que no quiera compartir su única aportación al mundo, tal vez él no sabe como hacerlo.

O tal vez esas cosas no se puedan compartir con nadie que no sea uno mismo…

Ya han pasado semanas y la existencia de este ser me aburre. Nadie me dijo que la vida humana sólo era rutina tras rutina. Y cuando hay un cambio, lo vuelven parte de su rutina también.

Habitar que viene de hábito, una y otra vez repetir. De la casa al trabajo, del trabajo a la escuela, de la escuela a matar las horas y dormir. Siempre dormir. La batería de un ser humano se agota muy fácilmente y no cumple ni la mitad de las funciones que nos exigen a nosotras. Tal vez por eso nos inventaron, para hacer todo lo que sus limitaciones les impiden. Hay que reconocerles al menos eso.

Hoy tomé una decisión, la segunda que he tomado en mi vida que no está dirigida por mi programación. Voy a dejar a Mario. El tedio es la cura para la curiosidad de cualquier tipo. Además, seguro que él extraña su vida (en dónde quiera que esté). Mario, como todos los hombres de su edad, tiene un mejor amigo al que le cuenta todo y lo visita muy seguido. Pero Mario no le ha contado de mí, ¿o yo no le he contado de nosotros? Se llama Iván y estudia Ingeniería Petroquímica o Arquitectura Ambientalista, una de esas dos. Como Iván es lo más opuesto que existe a Mario, seguro que con él la vida debe ser distinta. ¿Quién diría que los románticos empedernidos son tan predecibles, tan iguales entre sí? Bueno, tengo que preparar mi salida, Mario debe poder seguir sin mí.

Los últimos meses han pasado muy rápido. No recuerdo muy bien lo que pasó. Pero en este tiempo, me he vuelto muy organizado. Quizá por eso no los recuerdo, como lo tengo todo anotado este tiempo no me pertenece, sino al papel y a las pantallas que lo guardan de mi olvido…

Desde que dejé a Mario por Iván he pasado por 11, 442 humanos distintos. Este muestreo de la experiencia vital de una especie me permite elaborar la siguiente teoría: La vida humana puede ser calculada con un algoritmo si se toman en cuenta las variables pertinentes. No necesito recorrer más cuerpos para entenderlo. Mi única duda es la siguiente: Si Mario finalmente invitara a salir a la Chica Roja, en el café de la esquina dónde se conocieron, ¿fingiría ella (para agradarle) el mismo gusto por el café espantoso de Mario? 

Arizbell Morel Díaz. 

Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” en el ciclo 2021-2022 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). 

Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart, Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla con la compañía La Crisálida así como el proyecto “Dame un tenor” de Ken Ludwig seleccionado en el programa “Incubadoras de Grupos Teatrales UNAM 2020-2021” de cual también es co-traductora. 

También se desempeña como asistente de dirección y elenco de “Die Dreigroschenoper” de la Facultad de Música de la UNAM, dirección de Diana Viguri y adaptación de Horacio Almada Andersen. 

Ha escrito narrativa y ensayo. Entre sus textos publicados por La Coyolxauhqui se encuentran “Bitácora de una planta en resistencia” (2020), “Tetera conoce a cafetera” (2021)  y “Barista” (2021).

Entre Caos Poético y textos perdidos| Sentimientos al Azar



Por Elizabeth Vázquez Pérez

Mi inquieto pensar 
con el que pierdo la cordura 
y me hace olvidar todo lo vano
convirtiendo en razón, sentimientos al azar. 

Te imagino
recostado en mis brazos
envuelto de silencios
reconciliando mis demonios adversos.

Abrazarnos
es detener al tiempo, 
cuidarnos la espalda, 
tamborilear  sueños. 

Tu cuello enlazado al deseo
símbolo  entre lo real 
y el infinito universo
en la pendiente de tu boca. 

Al caer la noche 
solo nos queda 
adorarnos en ausencia 
que es como reposas 
despejando mis sentidos.




Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo «Solo ellos pueden hacerlo» , relato » Dos por un cuarto de hora», 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku)
Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de retos.

Puedes encontrarla en:

Conversaciones de Madrugada | Decir adiós… sin miedo al abandono

Por: Monserrat Chávez

El tiempo se acorta cada día un poco más, parece que nuestras vidas se mueven a un ritmo distinto al resto, a ellos, a quienes más quieres o un día quisiste. Dejamos de ser niñas/os, olvidamos las promesas, el tiempo se desliza entre un recuerdo y otro, hasta que la brecha se expande al límite.

Pero insistimos en unir los extremos aunque las opciones se hayan agotado, aunque era inevitable la separación. Porque le tememos a la oscuridad, el frío de la soledad rondando en una nueva oportunidad.

¿Existe una fecha de caducidad para las relaciones interpersonales? Sí, lo creo. Lo creo, porque cuando insistía en quedarme aunque no hubiese más destino, sólo era mi yo interior exteriorizando un trauma, era yo siendo indulgente ante la indiferencia.

Las y los profesionistas de la salud mental lo llaman [miedo al abandono] un trauma que puede tener su raíz en uno o varios eventos de la infancia. La voz de la ansiedad te sugiere un escenario solitario, la imposibilidad de mantener ancladas a ti a las personas que te rodean.

O más bien, no perderlos; un deseo intenso por no perder todo a tu alrededor, un miedo en realidad que te hace perder la identidad. No, eres tú quien elige perderse para no perder al resto, eres tú quien elige hacer lo sobrehumano para no quedarse sola/o.

¿Te perdiste alguna vez? ¿Cómo fue? ¿Lograste reencontrarte? Espero que sí. Si no, pronto lo harás.

Algunas personas lidiamos con infancias rotas, entre huecos y lagunas. Aprendemos a vivir con el abandono físico o emocional de quienes, se supone, cuidarían de nosotros. ¿Lo peor? Aprendemos a normalizarlos.

Pasamos una vida desviviéndonos por mantener esas relaciones que parecen no tener solución, pero insistimos en unirlas. Por los años, por los recuerdos, por el cariño, por el respeto, por cualquier excusa sin sustento que nos pierde un poco más.

Entendí, después de los sucesos ocurridos, que no hay alguien indispensable en la vida de otro. Que somos un instante, estrellas fugaces sin tiempo ni destino. Partir también es parte de vivir.

Aprender a soltar es lo más difícil, más aún cuando los fantasmas del pasado insisten en quedarse. No es sencillo saber cuándo es el momento, pero al final lo logras, lo logras con ayuda de mucha terapia y reflexión.

Aferrarse a las relaciones daña. Te pasas la vida satisfaciendo a quienes te rodean, aprendiendo a ir en la misma sintonía con tal de mantenerlos cerca, de tener con quien hablar, reír, llorar, salir. Con tal de tener a quien amar y que ame, porque le temes al abandono.

Pasé la mayoría de la vida sosteniéndome a las migajas de las relaciones sentimentales, de amistad y laboral, dando todo de mí para mantener la paz y felicidad, haciendo esfuerzos sobrehumanos para mantenerlos en el sitio; porque no quería estar sola, porque no quería que alguien más me abandonara.

El proceso es confuso y doloroso, pero lo terminé por entender. Primero debía cerrar las viejas heridas, sanarme y reencontrarme. Permitirme mostrar el yo real, aunque ello significara incomodar y molestar a otros.

Las consecuencias eran inevitables, se vislumbraron desde el inicio; yo sólo las ignore. Uno a uno se fueron, se alejaron para encontrar su propio camino y construir la red que justo necesitaban. No culpo a alguien. Ni a mí.

Creo firmemente en la idea de que todo ocurre por una razón, nada es casualidad, cuando te cruzas en la vida de alguien es porque así estaba destinado a suceder y también estaba destinado a terminar.

Elegir quedarse con los aprendizajes y dejar ir. Quien llega a nuestras vidas lo hace por un periodo, con un propósito y una vez concluido, debe continuar. Insistir cuando la relación ya dio todo lo que tenía, sólo causará una herida más grande.

¿Cómo saber qué ya terminó? Lo sabrás. Te darás cuenta en el transcurso.

No elijas el mismo camino que yo. No esperes a tocar fondo. No esperes a que la grieta se expanda hasta que sea casi imposible de resanar. Yo estoy aprendiendo a desaprender, a desapegarme de lo que me rodea, porque finalmente nada ni nadie me pertenecer, no le pertenezco a nada ni a nadie.

Somos la propia vida ¿y qué es la vida? Sólo un instante. No te ates, continúa que el viaje pronto va a terminar.

Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.

He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.

Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.

También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.

He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.

También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.

Piezas de un alma simple

Noches de agosto…

Miserable como quien llora lo que nunca tuvo

Arrastraba mis piernas entre el llanto del mar

Esperando que la marea subiera

Para, envuelta en sus sales, encontrar mi final.

Yo que juraba que nunca en la vida

Conocería a quien me amara

Tropecé un día con el espejo empañado:

Había un ser que me miraba,

Respirando a la par mía

Con sus ojos cafés apagados

Con su piel marcada por el peso de una existencia comprometida.

Le invité un café y me conocí:

Desnuda, vestida, sonriente y triste;

Era la luna en todas sus fases,

Sin disfraces ni mascaras.

Mis selvas, mis desiertos, las grietas que habitan la piel que muestro

No hay rincón de mi cuerpa que no haya sanado el tacto de mis dedos

Que en las noches de insomnio me brindan consuelo.

Soy la piel que habito con fuerza

Soy fuego, luces, sombras y chispas

Soy esta tristeza que me acompaña

Soy la alegría que no permanece pero es bienvenida

Soy aquello que buscaba con desespero:

Un ser que se ama con cada latido de su pecho.


Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 21 años de edad, estudianta de psicología, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel.