Entre caos poético y textos perdidos | Un aquí

Por Lizzie Vazquez

UN AQUÍ

(cuarentena) 

Ostentoso pasar

matiz de cotidianidad 

con tintes por vivir

en un aquí, en un ahora tan impreciso.

A primera hora del día 

han desaparecido los gestos

han sido silenciadas las palabras

se ha cedido paso

para aprender a leer las miradas 

quienes desde siempre dicen tanto, no callan. 

Por vicio me gusta sentir su acariciar

porque dicen todo, 

será por el sonido de sus consonantes

que en su rima de lo esencial 

delimita la reacción de los hombres

para observar lo que hay más allá 

del exiliado y místico silencio. 

Es la cotidianidad del habla 

que se alimenta a través de la adversidad, 

del cambio.

Gente que va y no despierta 

el vivir está siendo relevante 

el tiempo no es excusa

es un espejo negado a la contemplación de un para qué estoy aquí.


Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre  en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002). 

Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y  Caracola Magazine en  México (poesía Degustación, ensayo Solo ellos pueden hacerlo , relato Dos por un cuarto de hora, 2021),  editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) 

Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de retos. 


Letras Revueltas|Sacar la voz y hacerla orquesta

Volviendo al conversatorio decidí continuar hablando aunque mi voz fuera torpe y mi discurso no recurriera las grandes figuras literarias, a los nombres o a los datos, sino que partiera de mi experiencia. El temor y los nervios se disolvieron con mis compañeras, que complementaban lo que yo decía, incluso en la discordancia.

Cartografías del Instante| Las manos

Las Manos Por Anyela Botina 1. Abrir las manos es un gesto para decir amor, lo que nadie sabe es que abrir las manos es escarbar una grieta.¿Sabías que el corazón tiene la misma forma que el puño de una mano? Me lo dijiste una vez—¿lo recordarás ahora?Hay una palabra aún innombrada, hecha de aquello…

Los árboles y las pantallas que me rodean | De un paseo al terror poético

Por Mijal Montelongo Huberman Cualquiera puede imaginarse un paisaje en la naturaleza. Una imagen estática y pacífica con pastos, algunas hierbas y árboles. Tal vez haya alguien que le agregue algún animal, un cielo azul, un poco de niebla o nubes. Otras personas visualizan una playa con el agua en movimiento. Estas imágenes son tan…

Escribiendo sobre lo que nació para ser escrito | No son tiempos de pelear

Hola, querido lector, ¿cómo estás? Vuelvo a ti después de mucho tiempo, lo sé, y te pido una disculpa. Empiezo a pensar, sinceramente, que debería cambiar el nombre de esta columna a La columna invernal , por lo esporádica que es y porque, casi siempre, termino escribiéndote en diciembre. En fin, después de esta sincera…

De recuerdos, aventuras y reflexiones|A la hora de dormir

Por Tania Farias La rutina estaba bien rodada. Cuando llegaba la hora de dormir, lo acompañaba a cambiarse en pijama, lavarse los dientes y después, venía el momento de elegir el libro que leeríamos esa noche. Una vez la decisión tomada, los dos nos metíamos bajo las sábanas y modulando diferentes voces, según los personajes,…

El ojo de Lya | El milagro de Juquilita

Por: Liana Pacheco En Oaxaca, hoy 8 de diciembre se celebra a la virgen de Juquila, una advocación Mariana, que tiene su santuario en la costa, en la población de Santa Catarina Juquila. Mi fe hacia ella es una fe cautelosa, debido a las creencias de mi abuela: «La virgencita es muy milagrosa, pero muy…

Versátil : La libertad de pensar

En los medios de comunicación se podría describir como el sueño masculino de una mujer-niña , que sea seductora e inocente al mismo tiempo , piensan y son productivas solo cuando al autor le parece conveniente.

Colaboraciones| Punzadas

Me niego a desperdiciar mis palabras en tus oídos hartos, porque hablarte se siente igual a escribir sobre páginas que alguien más terminará tirando al fuego, para que se consuman en el olvido.

Vaciar una montaña | De qué se trata escuchar a Juan Gabriel

Se me hace hermosa la imagen de un Zócalo lleno queriendo sentir y honrando el vehículo que es Juan Gabriel para emocionarnos. Se me abrió el corazón a decir: qué bonito México, que a pesar de las noticias tan tristes, tan devastadoras, tiene una vía de expresión para sentir. Y Juan Gabriel es uno de…

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De historias que nos hacen | De Princesas Disney y la representación femenina en la gran pantalla

Por Brenda Garrido Hernández

La representación femenina en la gran pantalla ha cambiado a lo largo de la historia, y para mi uno de los ejemplos más claros es el de la evolución de las princesas Disney, es por eso que en este pequeño texto me he dado a la tarea de remarcar ciertos aspectos y características que caracterizaban a la figura femenina de las princesas, aclarando que mi yo del pasado tuvo una temporada de extremo fanatismo hacía estas representaciones y que por supuesto mi yo del presente les guarda cierto cariño pero no puede evitar darse cuenta de ciertas cosas que antes le estaban ocultas a plena vista. 

Si bien muchos consideran que juzgar un producto del pasado con la mentalidad del presente es una pérdida de tiempo, pues cada manifestación cultural es resultado de su propio tiempo; por mi parte considero que es importante, antes de hacer uso de la tan polémica llamada “cultura de la cancelación”, ver todo y analizarlo con una mirada crítica. Ya saben descubrir el pasado, para descifrar el presente y finalmente construir nuestro futuro. Una forma de enfrentar a aquellas historias que nos construyen o como el nombre de este pequeño espacio lo indica, que nos hace. 

En 1937 aparece la primera princesa de Disney Blancanieves basada en el cuento homónimo de los hermanos Grimm, convirtiéndose en el primer largometraje animado de la compañía, así como en su piedra fundacional. Dado el éxito avasallante de esta primera entrega para 1950 se estrena la Cenicienta y posteriormente en 1959 la Bella durmiente. Creando con esto la primera triada de princesas Disney; todas con características de personalidad similares. 

Las protagonistas en cuestión son presentadas como ingenuas, inocentes, amables y por supuesto completamente optimistas ante cualquier tipo de dificultades o abusos. Son personajes que simbolizan aquel ideal domestico propio de los años 50´s; pues no importa que tanto sean pisoteadas, maltratadas o abusadas por aquellos que las rodean, siempre se verán perfectas, jamás reclamaran y por supuesto siempre estarán dispuestas a hacer los quehaceres domésticos de manera perfecta y con una sonrisa adornando su rostro. 

Como espectadores no conocemos más que esa fachada maquillada propia de seres virginales cuya única aspiración es el amor, me atrevería a decir que conocemos con mayor profundidad a aquellos personajes secundarios (enanos, ratones y hadas madrinas) antes que a las protagonistas  cuyo nombre figura en los títulos de sus cintas; pero si algo es cierto es que las conocemos más que a sus intereses románticos (omitiendo tal vez en esta parte al príncipe Felipe de La bella durmiente).

Los príncipes en cuestión son la representación del ideal romántico, valiente, guapo, con buena posición económica y por supuesto dispuestos a hacer de todo por su dama en peligro; como pelear con dragones, mandar sirvientes a buscar en todo el reino a quien le quede la zapatilla o incluso… besar un cadáver en medio del bosque; vale yo sé que Blancanieves no estaba muerta, pero va tan directamente a besarla (sin mediar palabra con los enanos) que mis dudas acerca del conocimiento del estatus de nuestra princesa permanecen y ni hablemos de temas como el consentimiento que bueno… esta princesa de poco menos de un siglo hace poco tuvo una interesante polémica (inventada por internautas) gracias a ese tema. 

Una de las características que definen, las relaciones de parejas en estas tres cintas (misma que ha sido auto referenciada de manera cómica en cintas posteriores de la misma compañía) es el establecimiento de una relación romántica o matrimonial sin el conocimiento del otro. En otras palabras, las princesas se casan o enamoran completamente del príncipe después de haber intercambiado algunas cuantas frases o un número musical. Este detalle fue cambiando, sino por completo al menos un poco con la llegada de la segunda triada de princesas. 

En 1989 se estrena la Sirenita, dos años después la bella y la bestia y finalmente en 1992 Aladdin. En estas tres películas las relaciones entre la princesa y su interés amoroso tienen un mayor desarrollo, tal vez no de una manera que se pueda considerar completamente sana, pero intercambian más que unas cuantas palabras antes de establecer un vínculo matrimonial, porque sí…las tres se casan al final de sus cintas. 

En la bella y la bestia, ella comienza como prisionera de la bestia, siendo él una persona de carácter volátil, que responde de manera violenta ante ciertas situaciones y al que le es difícil aceptar las negativas; siendo la convivencia con Bella lo que ablanda su carácter.  Por su parte en Aladdin gran parte de la relación romántica se construye con base en las mentiras dichas por él, al decirle que es un príncipe; claro que la misma película aclara que lo mejor es la honestidad y ser uno mismo, pero eso no evita que el vínculo emocional comenzara gracias a una mentira. 

En la Sirenita es tal vez el tema de la renuncia a aquello que la hace ella misma una de las cosas que, incluso desde que era pequeña, me costaba aceptar de su historia; cuando era niña se me hacía inconcebible que quisiera renunciar a ser una sirena y actualmente considero que la carga semiótica de Ariel renunciando a su voz (como una forma de representar sus opiniones) con tal de seguir a alguien que acaba de conocer se me hace insoportable. En esta triada no solo las relaciones son un poco más trabajadas, construyendo momentos de convivencia, también lo son los caracteres de las princesas ellas siguen siendo amables y un tanto ingenuas, pero difícilmente las catalogaría como sumisas y dispuestas a poner la otra mejilla ante cada abuso; al contrario, resuelven problemas por medio de ingenio y son un poco más humanas, tienen ilusiones, deseos y por supuesto defectos.  

El siguiente conjunto, previo a lo que es la concepción de la princesa moderna, nos presenta desde un inicio un grupo de princesas racialmente diversas Pocahontas del 1995, Mulan del 1998 y por supuesto Tiana de la princesa y el sapo (2009). En la primera podemos observar un personaje poco a poco construido con más matices, es curiosa, empática, y no teme en cuestionar no solo las costumbres de su tribu sino las creencias que el propio John Smith tiene acerca de su gente. Nos presenta una visión del mundo diferente, la defiende, acepta puntos de vista diversos sin llegar a despreciar a su propia cultura (respeta la existencia de ambas y cambia el punto de vista de Smith) y por supuesto es la primera de las princesas Disney que no termina en una unión romántica, claro que eso cambia en su secuela, pero es tan poco memorable que realmente no creo que valga la pena arruinar el legado de la película original con ella. 

Mulan, es tal vez mi película favorita de Disney y también una en las que el termino princesa no es establecido de manera literal por el Cannon de la historia, pero si es acuñado por los fans y la compañía. En ella exploramos a una protagonista que sale de todos los paradigmas establecidos, las circunstancias familiares la orillan a convertirse en una guerrera que se enfrenta a un ejército y se vuelve la pieza decisiva en la defensa y victoria de su nación. 

 Entre chistes y canciones icónicas, la vemos sentirse insuficiente para llenar un lugar que todos esperan que llene (mi reflejo), se cuestiona su propia feminidad y por supuesto cuestiona los roles de genero de una manera tan sutil y contundente que pasa desapercibida en una canción como es nos vas a brindar honor, de hecho, esta canción en algunos versos nos da una descripción que bien podría aplicarse a las princesas de la primera oleada pero difícilmente y desde la primera escena se nos establece no pertenecen a Mulan (salvo por lo especial) “Debes ser especial, calmada, obediente, muy servicial, gusto fino y figura ideal” (Mulan, 1998). 

El film no solo se limita a esos aspectos, sino que también nos presenta una visión masculina de lo que es popularmente la chica ideal (mi chica es la razón) visión que contrasta con lo que la protagonista considera realmente importante y bueno si bien…jamás fue confirmado los fans han especulado durante años sobre la posible bisexualidad del general Shang, convirtiéndola tal vez la película más progre de Disney de antes de los 2000. A diferencia de su remake live action, en la película del 98, su ascenso hasta convertirse en la leyenda es logrado gracias a su ingenio y esfuerzo. También es la segunda película de esta lista en la que el posible interés romántico no termina en matrimonio (al menos hasta la llegada de la fatídica secuela). 

En el 2009 llega la primera princesa afroamericana y la compañía da cierre a las princesas animadas de manera tradicional. Tiana es una chica que valora el trabajo y el esfuerzo con el fin de cumplir sus objetivos, pero este enfoque principal en el trabajo, la ha hecho perderse de experiencias y la diversión propia de alguien tan joven. Ella no nace en una posición privilegiada, llena de lujos o comodidades de hecho el hacerse de una visión del mundo fuera de estas esferas (y en contraposición con su mejor amiga Lottie) Tiana no es ingenua. 

En varias ocasiones ella es la que salva las situaciones y da lecciones al príncipe, que a diferencia de ella es confiado y libertino. Con la princesa y el sapo tenemos una especie de retroceso a la formula clásica, de nuevo Tiana tiene poco tiempo de conocer a su príncipe cuando decide dar el gran paso hacia el matrimonio, es casi una despedida no solo a la animación 2D sino a la princesa clásica que le dio tanta fama a la compañía y por supuesto inicia una nueva etapa. 

Las princesas modernas comienzan con Enredados (2010) una subversión del clásico cuento de Rapunzel, pasa por Merida de Valiente (2012) que es la primera que no adapta un material previo (y la única princesa de pixar hasta ahora). Llega a Frozen (2013) con la dupla de hermanas Elsa y Anna y desemboca en las últimas dos Moana (2016) y Raya (2021). Estas princesas son un giro completo al arquetipo femenino que se nos presentaba en las primeras producciones mencionadas. Son valientes, intrépidas y por supuesto son sus propias heroínas. 

En Enredados, Rapunzel a pesar de estar encerrada en una torre no es presentada como un ser indefenso de hecho hace a Finn su prisionero al sentirlo como una amenaza a su hogar y lo salva en diversas ocasiones. Merida por su parte nos es presentado como un personaje en conflicto con la posición en la que se encuentra y lo que se espera de ella; la relación con su madre resulta fundamental (tal vez la única princesa en la que los lazos maternos influyen de una manera significativa, pues la figura materna en Disney o esta muerta o es un personaje secundario). El conflicto se crea y se remedia por sus propias acciones y ambas (madre e hija) se abren a nuevas perspectivas, Merida descubriendo que la diplomacia no es una mala estrategia y Eleanor otorgando más libertad. 

En Frozen, todo gira alrededor de la dupla de hermanas, pelean con sus propias inseguridades, sus conflictos familiares y aquel sentido del deber que su posición como monarcas les impone; la cinta critica los lazos amorosos instantáneos (como autocritica de Disney a las princesas de antaño) y pondera el lazo fraternal como una muestra de amor verdadero; ambas a lo largo de la película tienen un crecimiento personal en el que descubren quienes son y quienes quieren ser. Por su parte Moana y Raya tienen objetivos más grandes como es salvar al mundo, ambos personajes son valientes, aventureros, intrépidos y curiosos. 

A la fecha y en 25 años de existir en esta tierra, nunca he conocido a una mujer, chica o niña que no haya tenido su etapa como fan de las princesas Disney o en todo caso que no tenga a una que es oficialmente su favorita. Mientras iba creciendo, admito que aquella etapa en la que me ponía vestidos pomposos de colores pasteles y conmigo fingiendo que era una princesa, comenzó a llenarme de vergüenza y es que… las primeras princesas distan de ser los personajes más interesantes dentro de su propia película. 

Afortunadamente esa configuración de la princesa como objeto de rescate y simple catalizador para que el príncipe se erigiera como la figura llena de valentía ha ido quedando atrás desde la década de los 90; dejando a las princesas de la primera gran oleada como una representación obsoleta del arquetipo femenino en la gran pantalla, principalmente cuando es vista por los ojos del presente.

Eso no quiere decir que debamos cancelarlas, dejarlas enclaustradas e impedir que los espectadores del futuro las miren; al contrario, son una buena forma de hacernos conscientes de que tanto se ha evolucionado y por qué no rescatar aspectos que valen la pena y ponerlos en perspectiva; y recordarnos que está bien ser amables pero que no tenemos que dejar que nadie nos pisotee, que el consentimiento es importante, que las relaciones se construyen con compromiso y honestidad, que las mujeres no somos centros de rehabilitación, que no es nuestra obligación sanar a nuestras parejas, que no debemos renunciar a nuestra voz, ni a aquello que nos hace y por supuesto que podemos ser las heroínas de nuestra historia. 


Brenda Garrido Hernández. Mi nombre es Brenda, actualmente estudiante de lingüística y literatura hispánica en el futuro espero ser graduada y titulada. Fan y amante del cine al igual que de los libros, de
ahí mi arriesgada elección de carrera. Actualmente y en temporada de encierro ocupo mi tiempo libre refugiándome en la ficción, conociendo historias nuevas y redescubriendo unas cuantas que ya no lo son.


Ella

Por Madelaine BO. La conocí y no era como la pintaban, incluso podría decir que somos un poco similares. Carácter fuerte y determinante Ella como una Rosa en todo su esplendor, es bella y llamante de atención. Pero hay que tener cuidado si no la sabes sostener, se sabe defender con esas espinas que la…

Colaboraciones | Un helado de chocolate

Yo lo vi. Lo vi como muchas veces antes. Y así como llegó, se volvió a ir. Se me congeló el corazón, pero ya estaba acostumbrada a esa sensación, por lo tanto me armé de valor y sonreí a pesar de los lagrimones que decoraban mis mejillas.

De recuerdos, aventuras y reflexiones|Frente al espejo

Al regresar a casa y prepararme para dormir, me miré al espejo y los vi: no era posible negarlos. Observé uno a uno los cambios ya notorios en mi rostro, esos que han comenzado a marcar el inicio de una nueva etapa de mi vida.

Piezas de un alma simple

Vestido Escrito por: Alondra Grande Es jueves y tengo un vestido amarillo.Parece no combinar con esta tierra verdedesértica, poblada por concreto y desaparecidos. Amarillo como los secretos que guardan los rayos del solcuando acarician la arena olvidada de una isla inhabitada.Amarillo como el deseo de ser vista por ojos conocidosdonde se anida el amor de…

Tramas Humanas | Todos tenemos un poco de Feng Yuan

El mapa de la vocación en movimiento. Hace unos días, mi novio me mostró una imagen que encontró en internet: el currículum de un hombre llamado Feng Yuan. Durante veintidós años trabajó como ingeniero en Microsoft, y después decidió dedicarse a criar gansos y a cultivar bonsáis. Me quedé mirando esa lista de empleos como…

Los árboles y las pantallas que me rodean | Berrendos en el pastizal

Por Mijal Montelongo Huberman Cuando pienso en el norte de México, me imagino un desierto asfixiante e inhóspito sin mucho acontecer sobre todo en zonas que no son ciudades. La película Días de gloria (1978) de Terrence Malick ocurre principalmente en Texas. A dicho estado también le atribuyo esa imagen árida e infértil. Sin embargo,…

Taller Poetas Suicidas: Introducción

Carmen Asceneth Castañeda En la primera sesión del taller, abordamos el origen de la poesía a partir de los sentidos. La poesía se siente, se ve, se escucha, se huele, sabe… se convierte en palabra a través de las emociones y las ideas, pero se registra en los sentidos. También se abordó el concepto de…

Taller Poetas Suicidas

Por: Carmen Asceneth Castañeda En La Coyol Revista,  abrimos espacios de convivencia respetuosa donde podemos expresarnos libre y sororamente en torno a la literatura. Entre el 18 de julio y el 05 de septiembre, impartimos el taller «Poetas Suicidas: Vivir ardiendo», un espacio donde honramos la vida de seis mujeres poetas que inmortalizaron en su…

Verde

Carmen Asceneth Castañeda Porque el verde del jardín no es el mismo verde si el sol o la sombra lo rozan. Si al verde lo traspasa la luz es verde en la mañana. Y si es la noche quien lo acompaña, es el verde que queda después de la jornada y es el verde que…

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Con ternura, para ti | A la hora de la cena.

Por Maria Daniela Ortiz Soriano

Decía la mamá de mi amiga Dulce que el secreto de una familia unida se encontraba a la hora de la cena. “Una buena cena une a la familia, porque al final de los días, lo único que te queda es la familia” o eso solía decirle su mamá mientras Dulce le ayudaba a cocinar. 

A mí me parecía una tradición familiar muy linda y admiraba a su madre por su labor de mantener a la familia unida en tiempos tan difíciles, pero estaba equivocada ya que la familia de Dulce estaba muy lejos de ser una familia unida. La realidad era que ambas, Dulce y su mamá, eran víctimas de un abuso sutil y silencioso: la violencia pasivo-agresiva del hogar. 

Tardé muchos años en notar las heridas emocionales de mi amiga y su madre, ese tipo de heridas no dejan huellas tan visibles como las que dejan los golpes, y mucho menos sospechaba que su padre tan responsable, ahorrador, que fue parte de su infancia y crianza, fuera su agresor. Pero la verdad suele ser así de increíble. 

El padre de Dulce era un hombre admirado entre sus colegas de trabajo, pues toda su quincena se la entregaba íntegra a su esposa y dejaba que ella administrara el dinero para el hogar y crianza de su hija. “Un hombre responsable, serio y buen padre” y esa era la imagen que yo también tenía de él.

Admiraba la figura paterna que mi amiga había tenido, porque era un padre que no la había abandonado y que tampoco gastaba parte de su quincena en alcohol o demás vicios, como suelen serlo la mayoría de los padres en México, mi país. Pronto entendí, al escuchar la historia de mi amiga, que cumplir con las obligaciones paternas básicas no debe ser razón de enaltecimiento y justificación de demás abusos cometidos. 

El padre de Dulce nunca le levantó la mano y mucho menos la voz, pero si la inmovilizaba con la mirada helada que poseía, con la sutil manipulación que ejercía sobre ella y su madre haciéndolas dudar de su propia inteligencia, las llenaba de inseguridades con discursos donde las culpaba de su mal humor y las castigaba con la “ley de hielo” donde fingía que no existían si alguna de ellas se atrevía a defenderse de sus insultos, expresar que no estaba de acuerdo con él o mostrar alguna lágrima. Mi amiga Dulce aprendió de su padre que no puede confiar en ella misma porque es demasiado torpe y que si llora no es digna de respeto. 

Así es la violencia pasivo-agresiva, parece una simple discusión con alguna persona terca, pero en realidad es una manipulación tan peligrosa que puede llenarte el alma de ansiedad, como le pasó a mi amiga Dulce, o puede consumir tu vitalidad y hacerte sentir responsable de la felicidad de todos, como le pasó a la mamá de mi amiga, que noche a noche insistía en sentar a los miembros de su familia (Dulce, su madre y su padre) a la mesa para continuar la farsa de “la familia unida hasta el final de los días”, negando la violencia que día a día las golpea emocionalmente y consume su luz. 

Mi amiga Dulce calló su dolor muchos años, porque creía merecerlo al sentir un odio hacia su padre y la forma en que la hacía sentir. En su pensamiento no cabía la idea de odiar a un miembro de su familia ya que “al final de los días, lo único que te queda es la familia” como le recordaba su madre, cuando le ordenaba tratar siempre con ternura a su padre. La culpa de no querer fallarle a su familia se apoderó de mi amiga tantos años, que aún con ayuda psicológica, cree ser merecedora de ese dolor. La violencia pasivo-agresiva te llena de culpas e inseguridades.

Cuando mi amiga buscó ayuda, lo primero que le dijeron fue “aléjate de las personas que te hacen sentir mal contigo misma”, entonces entró en una encrucijada: cuando es tu propio padre, el que un día se alegró por tu nacimiento, o cualquier otro miembro de tu familia al que amas, ¿cómo puedes alejarte de ellos sin que se te rompa el alma? Tal vez no haya una respuesta que no implique un proceso largo y algo doloroso, pero sí creo que nada justifica que te hieran, y también creo que cumplir con sus responsabilidades, no exenta a los padres de ser responsables del abuso emocional, físico o psicológico que lleguen a ejercer a sus hijos, ni te obliga como hija demostrar ternura, respeto y sentarte a cenar con quien te hace sentir insuficiente. 

Mi amiga Dulce y su mamá actualmente se mantiene unidas, curan sus heridas entre ellas, se han dado cuenta que merecen amor y respeto, y que no son responsables de la felicidad ajena.

A ti que estás leyendo estas palabras, te pido que tengas cuidado, porque la violencia pasivo-agresiva es más común de lo que piensas dentro y fuera del hogar. Un amigo que se burla de tus inseguridades para mantenerte a su lado, una pareja que niega el daño que sus actos te causan, o incluso uno de tus padres que te ordene no llorar, puede ser quien te esté violentando, haciéndote dudar de ti misma, llenándote de miedos y culpas, pero no estás sola y eres más valiente de lo que crees.

Recuerda, no tienes que sentarte a cenar todas las noches con quien te hiere.

Con ternura, para ti. 


Maria Daniela Ortiz Soriano. Egresada de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana de la UNAM, y Técnica Auxiliar Museógrafo Restaurador por la misma institución. Sus áreas de interés son la investigación literaria en el campo de dramaturgia y literatura Mexicana, la escritura creativa, investigación en perspectiva de género y teoría feminista, los programas de divulgación cultural, la Museografía y restauración del acervo histórico de la nación, y la participación activa en montajes escénicos.  

Escribo porque me gusta vivir y me gustan las mariposas. 


Los árboles y las pantallas que me rodean | Derramando sangre

Por Mijal Montelongo Huberman Los cuentos de Bora Chung, escritora surcoreana, son muy impactantes y dan mucho para reflexionar y discutir. Por eso, después de primero leerlos sola sentí la necesidad de entrar a un círculo de lectura sobre ellos para no quedarme con todo lo que pensé y sentí enjaulado en mi interior. Ahora,…

Procastinando vivir

«Eso será problema de la Osmara del futuro» He sido alcanzada por las consecuencias de uno de mis peores hábitos, procrastinar.

PAUSA

Por Madelaine BO. Mi trabajo me llevo a visitar mi pasado en un viaje exprés, el camino era muy corto; pero lleno de recuerdos y pensamientos largos. Hice una pequeña pausa para pensar… Me recordé a mí misma caminando por ese lugar con los audífonos puestos y mi canción preferida en ese momento, ¿Realmente me…

Piezas de un alma simple

Oscuridad Escrito por: Alondra Grande Canto entonado por ninguna luna. Silencioso es el coro de sus lamentos.Nadie le acompaña cuando piensaque de nadie son los pasos que bailan tap. Oscuridad, cobijo eterno donderosas desnudas decoranjardines desiertos; nada en ellos vive, y, aun así, parecen brindar consuelo. Remolino que despierta sensaciones, orquesta de grillos y grilletes.…

Luz en octubre

Carmen Asceneth Castañeda En octubre cambia la luz no es que deje de serlo es que se derrapa distinto / no es roja ni azul ni amarilla ni blanca / es apenas transparente como piel sin huesos, como carne deslavada y uñas arañando las sombras. Llegó envuelta esta luz de octubre en el aire sonoro…

Dejar pasar al intruso: ¿quién es el que irrumpe?

Hoy rehuimos de la negatividad en lugar de QUEDARNOS EN ELLA, dice Byung Chul Han y pienso, inevitablemente, en la frase con la que comencé a crear esta columna tan abandonada: dejar pasar al intruso. El intruso es aquel que no has invitado, pero que está ahí. Los monstruos se parecen al término también. Monstruo…

De recuerdos, aventuras y reflexiones|Más un sí que un no

Sin embargo, el destino tiene sus propios recursos y cuando algo tiene que llegar a tu vida, llegará. Es así como después de, exactamente veinte años, de haber salido de mi país, por razones profesionales, hace dos años llegué con mi familia (esposo, hijo y mascota) a instalarnos sin fecha de término a la Ciudad…

Raiz Invertida / Guillermo

Me quedo con los dedos en pausa, delante de una hoja en blanco tratando de exorcizar tu fantasma con palabras y metáforas que no te van a hacer justicia nunca. Justicia, una palabra con la que estoy peleada y perdí su significado en un juego de remembranzas que cada vez siento más que no me…

Cartografías del Instante| Sueños y girasoles

Sueños y girasoles Por Anyela Botina Hay un campo de girasoles en mis sueños y al otro lado esta esa música que nunca sabré que dice. Quizás algo con hormigas o cebollas, no sé, desde hace mucho no sueño como antes, cómo cuando te contaba sobre ese cru cru que abría el cielo. ¿Si te…

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Historias de alacenas, vitrinas y macetas | Barista

Por Arizbell Morel Díaz.

Para Andrea, La Malabarista sin ratones.

Mena estaba sentada al borde de la mesa, con una maceta de frente y una taza de café vacía en la mano. El mundo era uno sólo y el cielo un lienzo que ya había sido pintado por alguien más. ¿Qué le quedaba por hacer?

Afuera, un millón de mariposas sepia podían volar sobre su local, escapando de sus manos. Afuera podía hacer frío y hacer calor, pero no estaba ella. 

A medio día, la calle estaba extrañamente vacía. 

Meses antes, años quizá, eso no hubiera ocurrido. La calle de Mena, con sus baldosas a medio pulir y casas de tan diversas formas como las de sus habitantes, nunca escuchaba el silencio. Su vida había transcurrido en un constante vaivén de ruido existencial que hasta ahora reconocía como anormal, aunque lo recordaba con cariño.

Había llegado la hora, el momento de apilar cajas, una tras otra. Cajas llenas de café, té, tisanas y demás polvos que convertían una taza, un poquito de agua, en elixir de vida. Sus cajas también estaban llenas de postres, panqués de combinaciones inimaginables que enamoraban a más de una nariz incauta.

Su vida y su trabajo eran así. Ella se encargaba de satisfacer aquello que sólo la boca y la nariz podían degustar. Aunque la piel también se deleitara con el roce de una envoltura platinada por dentro y suave en su exterior. 

Si lo pensaba bien, esas envolturas eran como una crisálida: marrones por fuera y al tacto recordaban algo inevitablemente vivo en pulsión de muerte.

También podríamos decir, que su trabajo era velar por la vida vegetal más allá de la muerte.

Entre miles de aromas y texturas, ella contaba recipientes. En un pequeño cuaderno anotaba cada cosa que iba y venía. A un lado, siempre comentarios sobre sus clientes: “Prefiere el buen tostado”, “No le gusta las servilletas extra”, “Pide una vez al mes lo mismo”, “Lo recoge por sí misma”, “Hay que recordarle que no tenemos cambio de esos billetes o vales”.

Ella era así, contadora de historias a través del papel y tazas medio teñidas. Sus macetas eran también testigos mudos de sus días. 

Aunque ahora más que ver rostros, se dedicaba a ver pantallas vacías. Esta nueva realidad le permitía adentrarse en la vida de sus clientes de una manera completamente novedosa aunque árida. Para Mena, era como si las viese todo el tiempo, cada segundo de su existir en la palma de su mano. 

También se preguntaba si la verían a ella. 

Meses antes a la pandemia, Mena ya tenía estas preguntas. Sin embargo, el ver el constante transitar de cuerpos hacía que quedaran en un rincón de su mente que ni ella entendía. Esas preguntas eran un montón de periódicos viejos, arrumbados en un rincón con noticias de ayer y de hoy llenas de polvo y un poco de café con hollín. 

Ahora era distinto. Quiénes se acercaban a su local, quiénes compraban, eran una realidad de la que dependía gran parte de su vida, del día a día de una mujer de negocios sensoriales. 

Todo esto, pensaba Mena mientras apilaba caja tras caja, pedido con pedido y en medio un millón de notas en la oscura soledad del amanecer de un jueves de primavera. 

Aunque las cajas estaban casi vacías, a ella no le importaba ya que amaba su trabajo sin reparos. 

Todo comenzó con una taza de café en algún lugar de su infancia. Una pequeña taza blanca teñida por el uso en medio de sus manos. 

Tal vez todo comenzó con el calor de una conversación compartida con mamá. Con el deseo de escuchar junto al café y al pan. 

Por eso Mena amaba el café. Porque el café era como su vida.

Teñidos estaban sus días de cafeína, tazas y papeles. Tintes de una pasión por un líquido energizante. 

Sin embargo, lo que más amaba de su trabajo era crear recetas. En el silencio de las tardes de verano había creado las más grandes proezas culinarias de su carrera.

El latte de tostón y pomelo, un café viénes con camote.

Todo, absolutamente todo había venido del silencio. 

De esas tardes con su diminuta cocina para ella sola, con sus amplias baldosas e infinita cantidad de tazas por lavar en los estantes. 

Esta es la historia de una de esas recetas, la más peculiar de todas porque vino de aquella vez que se acabó la soledad. 

Era una tarde de invierno otoñal y Mena estaba sola en el local. 

Todos se habían retirado ya. 

Hasta el último cliente y el último ayudante no se encontraban más. 

Pero a su teléfono llegó una solicitud para el amanecer del día siguiente. 

Urgente. Entrega inmediata a las 6 de la mañana en la calle De Los Olmos Olvidados. 

Aunque el cansancio estaba en su cuerpo, decidió quedarse un poco más para preparar tres kilos de café, dos paquetes de tisanas y cuatro baches de pastelillos diversos para esta persona misteriosa que mandaba mensajes de última hora. 

Esta persona quería una sorpresa culinaria, algo nuevo del menú. ¿Qué cosa? Lo que fuera distinto pero urgente y pagaría lo que fuera necesario para que llegara a esa hora. 

Mena sonrío con tristeza.

Nunca dejaba un pedido sin atender. 

Comenzó a preparar las cosas, evitando las preguntas, callando sus deseos y tarareando. Su voz retumbaba en las paredes sin hacer eco alguno. Así se dio cuenta de que sí estaba sola. 

Sola, estaba sola en una tarde de domingo. 

Y no tenía idea de qué preparar… 

De pronto, escucho un ruido seco. Venía de una de las cajas del fondo, las que estaban llenas de panqués. 

Chichichcichcic…

Sonaba en todo el local vacío retumbando en sus oídos. 

Cuando alcanzó a encontrar el sonido, se encontró con un diminuto ratoncito blanco con gris que la miraba con unos ojos inteligentes.

Parece un dálmata, pensó Mena. 

Y el ratoncito la miraba como debe de percibir el abismo a quién está a punto de lanzarse. ¿Cómo mira un vacío? Con los ojos llenos de preguntas.

 Mena decidió acercarse a él. 

Tal vez tendría una respuesta sobre las recetas por venir. Tal vez siempre le habían parecido simpáticos los roedores aunque no los quisiera en su cocina. 

Tal vez, simplemente, estaba sola. 

Como ella estaba sola con él decidió ponerle un nombre. Siempre le gustó la historia de Ulises, el aventurero que puede recorrer el mundo. Y también el de José, porque había apoyado a María cuando cualquier otro pudo irse con la excusa de que no le creía.

Aunque siendo honesta, ella no estaba segura de si Ulises podía ser hembra o macho, ella no sabía de ratones.

Así, el ratoncito de las manchas pasó a llamarse José Ulises. 

Y Mena decidió dialogar con ese ser que la veía como una contempla a lo desconocido: de frente y sin moverse mientras le contaba sus problemas al roedor. 

Se sentía extraña por platicar con un ratón, nunca le habían gustado los animales como compañía. Y tampoco nunca había tenido a alguien como José Ulises para compartir sus preguntas.

Menos mal que no tenía un gato, hubiera arruinado su interminable conversación entre miradas.

Y el ratoncito la miraba como si entendiera que ella le había dado un nombre. 

Solo quien ha carecido de identidad puede entender la conmoción de José Ulises al saberse reconocido. Solamente quién ha anhelado verdaderamente un nombre conoce su valor intrínseco. 

Mena lo observaba al mismo tiempo que le daba migajas del pan de ayer y él comía encantado moviendo los bigotes. 

En ese momento, se le ocurrió una gran idea, podía inmortalizar a José Ulises. 

La receta estaba frente a sus ojos todo este tiempo, ahí en ese rincón oscuro dónde habitaba el ratón. 

Mena sacó la harina, los huevos, la sal, la azúcar y…con suerte…encontró dos tipos de chocolates. 

Como la piel de su ratón…

Comenzó a preparar. 

Al poco rato en el horno ya se encontraban gemelos de José Ulises, llenando su enorme barriga hueca y caliente con sus bigotes. 

Todos alineados con un rabo de cerezas a punto de ser comidos. 

Al día siguiente, Mena entregó el pedido y la misteriosa persona quedó encantada con tan especial creación nunca antes vista. 

Ante ello, Mena decidió conservar a José Ulises y llevarlo al veterinario para evitar infecciones. Así, este ratón pasó de ser un ratón de cocina a ser un ratón de casa dejando de comer migajas robadas. 

Y las macetas pasaron a ser lugares de juego para este ratón domesticado. 

También desde esa vez, Mena se dedicó a hornear ratones de chocolate blanco con chocolate oscuro para su local. 

Afuera de su cafetería hay un viejo letrero de madera, a medio pintar que retrata a José Ulises, el roedor con más suerte del mundo. 

Y ahora la calle está llena de ruido otra vez, el pitido de las cafeteras, la gente entrando y saliendo pero nunca el mismo Chichcichcicci que escuchó aquella vez de profunda soledad…


Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Participante del Comité de “Apuntes”, programa de la Cátedra Bergman de la UNAM. Voluntaria en el Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” como tutora en el ciclo 2020-2021.

Algunos de los montajes en los que ha participado incluyen La ópera de los tres centavos  (2021) dirigida por Horacio Almada Andersen en la Facultad de Música de la UNAM, Sainete de fin de fiesta (2020), Planeta Bumara (2019), De la calle (2015-2018) de Jesús González Dávila dirigida por Juan José Tagle Briseño y Salvador Petrola, Grease (2014) bajo la dirección de David Allen, así como Lend Me A Tenor (2014) y The Dead End Tavern Cabaret Show (2013) bajo la dirección de Belinda Brown. 

Ha dirigido Bodas, adaptación de la obra de Federico García Lorca dentro del marco del FITU XXVI, El tuerto es rey de Carlos Fuentes (Muestra Académica de Dirección del CLDyT así como en el marco del FITU XXVII, 2019-2020).

Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart, Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla con la compañía La Crisálida así como el proyecto “Dame un tenor” de Ken Ludwig seleccionado en el programa “Incubadoras de Grupos Teatrales UNAM 2020-2021”. Recientemente ha publicado los siguientes escritos: “El Mercader de Venecia de David Olguín o del dinero como requisito para ser humano” en Teatro Magazine (Conneticut College), “Bajo Tierra: La tierra en nuestros huesos” en Pérgola de humo, “Música en escena, subversión desde la tradición en Bajo Tierra, El pescador y la petenera, Malpaís, y El Asesino entre nosotros” (ganador de “La necesidad de una pausa: Ensayos sobre el estado actual de las artes escénicas y la música en México”, UNAM). En adición, ha publicado el texto narrativa “Bitácora de una planta en resistencia” (2020) y “Tetera conoce a cafetera” (2021) en la revista independiente La Coyolxauhqui.


Colaboraciones | En este pueblo ya no hay hombres

Martina alzó la cabeza. La niña sintió cómo el aire de la cocina se llenaba de espinas.

–No hay hombres aquí –respondió, dejando que su mentira se abrazara a la pared como una sombra temblorosa, mientras en la parte trasera dentro de los costales llenos de basura se escondían las esperanzas de sus dos hijos…

Colaboraciones | Castillo de Naípes

—¿Y a ti qué te faltó? He respondido a cabalidad con mi papel de buena mujer en casa. Esposa farol luciendo joyas y prendas caras en tus reuniones de empresarios. He sido compañera, amante e incluso tu puta cuando así lo requerían tus fantasías. No me puedes reclamar nada. Pero tenías que buscar fuera, qué…

El ojo de Lya | Misterio, emoción y humanidad: «La cita»

En el camino literario es inevitable aprender de la ideología y estilo de los escritorxs que leemos. Desde 2018 que conocí a Antonio Pacheco ha sido mi amigo, colega y mentor en el oficio; él inició su aprendizaje en foros online con personas hispanohablantes, que desde diversas partes del mundo se conectaban en torno a…

Letras Revueltas|Sembrar una semilla

A veces se me seca la boca y siento que no tengo nada que decir. La realidad me deja callada… No quiero ver los noticieros hablándome de pipas de gas, de amenazas de bomba, jóvenes asesinando jóvenes, genocidio. ¿A dónde se nos está yendo el mundo?

De recuerdos, aventuras y reflexiones|Ella es así

Nuestra amistad, en otras circunstancias quizás habría sido improbable, pero el destino nos había reunido y con el paso de los meses habíamos comenzado a tejer lazos que continúan creciendo aún hoy en día, cuando el tiempo y la distancia nos separan. 

Arrebol de azul cerúleo | Vals de media noche

Maleni Cervantes Esa noche pareciera que todo sucedía cual lo había planeado. Afuera, en el cielo, resplandecía una hermosa luna menguante convexa rodeada de pequeñas estrellas que figuraban ser las principales bailarinas del Waltz No. 2 de John Campbell que resonaba en la bocina que se encontraba en el recibidor. Mientras que los pinos, encinos,…

Raíz Invertida / La Fuente de los Deseos

Me transporto al pasado, cuando tenía 8 años y pensaba que tenía la fuente de los deseos en mis ojos, no en la mirada, en los ojos. Tengo un recuerdo muy vívido de mi mamá diciéndome que cada vez que se me caía una pestaña y una persona me la quitaba de la cara, la…

Piezas de un alma simple

Fe Escrito por: Alondra Grande Ponerte en pie, cada día, aferradacomo polilla a las luces de neón,donde se pierden las estrellasde esta ciudad indigna.   Decidir quedarte, permanecer,seguir respirando como acto de fe,como promesa constante,como plegara elevada a ningún dios. Dejar que corran los días de agostoy entre sus lluvias se lleven tu pesar.Pensar que…

ALETEO MORADO

Por: Itzayana Guillen

Eres arte abstracta

 Aquella que tiene definiciones diferentes

Aquella inquieta

Aquella somnolienta 

Aquella incomprendida

Aquella aventurera.

Aquella que se revela de la estética impuesta, de la iglesia, del estado, del patriarcado, de su cultura, sus tradiciones, sus normas y sus valores.

Eres aquella que nunca ha necesitado de un molde, aquella que rompe paradigmas los 365 días al año, salvo los años bisiestos que tienen 366.

Aquella de uñas carcomidas, aquella ojerosa, aquella con el cuerpo llena de estrías, bellos, celulitis, acné, menstruación, aquella mujer real, tan real como la lucha misma.

Aquella revolucionaria revoltosa, gloriosa, generosa, exitosa, jocosa, poderosa, ruidosa, creadora, toda una Diosa.

Aquella de paso firme, aquella que propone y nunca se calla, aquella que nació para no ser obsecuente, aquella que emano para ser libre, para decidir y nunca desistir, la que incomoda, la que es inquieta, la que brilla, la que inspira, la que crea, la que baila con reyerta y se desahoga en letras. 


Soy Itzayana Guillen, nací en la ciudad de México y radico en Chiapas, soy licenciada en pedagogía de la universidad autónoma de Chiapas, he sido maestra de preescolar y secundaria, la escritura ha sido mi confidente, le ha dado voz a mis pensamientos, he participado en la página de Poetripiados y en el Festival Mesoamericano de Poesía, con mis poemas de corte vanguardista, me gusta crear y mezclar cosas sin sentido, con mis letras entraras a un mundo totalmente extraño. En la narrativa dejo que cada personaje cuente su propia historia.


Los árboles y las pantallas que me rodean | Árbol de mango

Por Mijal Montelongo Huberman La primera casa donde viví ha sido la mejor por diferentes razones, la principal es porque había muchas plantas rodeándola pero sobre todo había un gran árbol de mango en el patio trasero. Su presencia promovía la de muchos animales: hormigas, arañas, escarabajos, cucarachas, ardillas, águilas, pájaros carpinteros, colibrís, mariposas, lombrices,…

Colaboraciones| Poemas Paulina Hanay Apolinar

Juegos Entre el juego y la verdad, ¿Dónde ha sido verdad?no lo sabemoso tal vez sí. Jugaste, jugué, jugamos,¿con culpables, con responsables?No lo sabemoso tal vez sí. ¿Rota? Me has dejado rota,¿Rota? –preguntó ella.Sí, rota – respondí, con la voz en pena.Ella te rompió,No sanaste y me rompiste yo.Amor te ha faltado,Compañía no te han…

Colaboraciones| Cintura estrecha

Se arrepentía de haber escondido su panza en una malla enteriza, cuando amaba el color que el sol le pintaba en la piel. Ahora usaba biquinis sin culpas ni complejos. Al que no le gustara su cuerpo, que no lo observara…

Cartografías del Instante| Bitácora de una madre

Bitácora de una madre Por Anyela Botina I Te digo que el día en que naciste hacia un sol inmenso. Desde la ventana miraba un cielo limpio, sin una sola nube. Conoces esta historia, habita en ti como tus manos, tu cabello, tu rostro. Te digo también que el sol quiso conocerte primero, y por…

De recuerdos, aventuras y reflexiones|Mi eterna compañera

La ansiedad y yo hemos sido siempre grandes compañeras: la recuerdo desde mi infancia, presente cuando papá llegaba con retraso a casa o a buscarme en casa de mi abuela, o cuando la maestra había dicho algo y yo lo había interpretado como negativo.

Letras Revueltas|Caminando fui lo que fui

Salí de allí aún más perdida de lo que entré, ¿Qué es lo que deseo? Al decir mi nombre no recuerdo haber preguntado nada, pero sus palabras sobre el futuro me abrumaron. ¿Cómo identifico mi instinto? Cuando era niña elegir era fácil, hoy podía ser presidenta, mañana profesora, escritora, científica, pero ahora no sé qué…

La Luna sangra

Carmen Asceneth Castañeda Luna sangra adolorida esta noche. De pena, su herida. De vergüenza, en la distancia. Está enferma de silencio de cierta desesperanza del mal tiempo que el hombre hace del hombre. La Luna madre Sangra, no para parir. Sangra de tanta muerte, de cercana rabia, de impotencia, de verdad y de agonía. ©…

El ojo de Lya | Nada se opone a la noche: cuando la memoria y la sangre duele.

Por Liana Pacheco A inicios de año hice algo poco usual en mí: elegir al azar un libro de un portal de descarga gratuita. Quizá fue el estridente color amarillo de la portada lo que atrajo mi atención, junto a un título que, por sí mismo, anticipaba un arco narrativo particular: Nada se opone a…

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Piezas de un alma simple | Cuando muere alguien que amas

Por Alondra Grande

Cuando muere alguien que amas

Y la habitación se ahoga en recuerdos

De días que no volverán. 

Saldrá el sol que no calienta el alma

Mientras el corazón se parte sin saber qué esperar:

Esperar que la vida no duela tanto,

Esperar que el invierno termine 

Y crezcan sobre su ausencia las flores del campo santo

Que recuerdan siempre volver a empezar. 

Embriágate con tu pena lo necesario

Hasta encontrar las fuerzas que te permitan seguir. 

Porque aunque tu ser amado se haya ido

Es nuestro deber resistir.  


Mi nombre es Alondra Margarita Grande Franco, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 20 años de edad, estudianta de psicología, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel. 


El ojo de Lya | Lety Ricardez y la esencia poética de La Retratista

Por Liana Pacheco En el camino del aprendizaje del oficio de la escritura, hay un privilegio inherente a ser lectora y escritora: conocer la versión naciente de una obra, la semilla de una historia que germinará con el pasar del tiempo y de las palabras, hasta dar fruto en la obra publicada, con frases y…

Tramas Humanas | ¿Solo amigos?

Amistad, deseo y otros malentendidos. Los vi desde lejos, en una terraza discreta del centro, compartiendo una cerveza y una risa que se notaba vieja, cómplice, sin tensión ni expectativa. Él le acomodaba el cabello con cuidado para que no le cayera en la cara. Ella le contaba algo con entusiasmo, moviendo las manos. Ninguno…

Vaciar una montaña | ¿La acción o el nombre?

Por: Samia Badillo Hace algunos días fui con mi familia a Tlaxcala, por invitación de una tía. Después de las celebraciones, quisimos pasear por la ciudad. Recorrimos el centro a vuelo de pájaro y subimos unas escaleras prominentes que nos llevaron a un convento. Desde niña he visto retablos barrocos, pero nunca han dejado de…

Piezas de un alma simple

Ansiedad Escrito por: Alondra Grande Yo te nombro, Ansiedad, rosal clavado en mi pecho, helecho que cuelga de mi cabeza, jacaranda que florece en enero, enredadera que busca no dejarme avanzar. Yo te nombro, Ansiedad, mar en fingida calma, corriente que me arrastra entre sus olas de sal, palmera que revienta con sus raíces el…

De recuerdos, aventuras y reflexiones|Les Sablons

Por Tania Farias Miré hacia arriba y por varios segundos me quedé como pasmada, sin saber cómo haría para subir esa escalera que me parecía infinita; mientras mis  manos apretaban, con intensidad, las asas de las enormes maletas que llevaba conmigo: sesenta y cuatro kilos de ropa, zapatos, libros y objetos preciados, que se habían…

Tramas Humas | Odio al Odio

Hace unos meses, una noche cualquiera, mi papá me invitó a acompañarlo a un centro budista. Estaba explorando un camino espiritual y quiso compartirme algo de eso. Acepté, sin saber muy bien a qué iba, pero con la curiosidad de quien busca entender el mundo un poco mejor. Esa noche, entre paredes sencillas, aroma a…

Colaboraciones| El arte como camino de sanación y raíz.

Declaración de Artista Uno de mis proyectos más íntimos y significativos es este cómic que nació como resultado de un proceso muy fuerte en mi vida: como mujer sobreviviente de abuso sexual y violencia de género, decidí convertir ese dolor en una obra que no solo me ayudara a sanar, sino que también pudiera acompañar…

Conversaciones de madrugada | ¿Ahora sí me voy a morir? Ahora sí…

Por: Monserrat Chávez Olivas

He pasado mucho tiempo recordando mi niñez, durante estos dos últimos años de mi proceso, los bloqueos mentales no me permiten ver con nitidez las escenas donde me recuerdo con un dolor incesante, pero ahí están, existen y vivirán en mí por siempre; pero ahora sé que se llaman heridas y sanan.

Pasé la mayor parte de mi infancia y adolescencia teniendo pensamientos catastróficos y suicidas, estaba segura que era normal, estaba segura que a todos los que me rodeaban les surgían esas ideas. Lo peor es que me acostumbré a ellos y me callé, creía que era normal pero al mismo tiempo sabía que debía retenerlo en mí, creo que así inició la lucha contra mí misma, dos yo que discuten y casi nunca logran estar de acuerdo.

Pasaron los años, yo crecía y mi interior invasivo también, normalicé conductas y pensamientos destructivos hasta que en 2019, luego de varios eventos infortunados, la morada se vino abajo. Quedé en ruinas, conocí a la peor versión de mí; primero terapia con la psicóloga luego remitida al psiquiatra, diagnóstico: cuadro severo de depresión y ansiedad. Paciente con riesgo a cometer suicidio.

Y así pasó, que el muro construido desde mi niñez alrededor de mí, se vino abajo en cuestión de semanas, días. Para luego darme cuenta que nunca tuve nada ni fui alguien, sólo una persona hecha a expensas de otros, nada me pertenecía, cuestionarse duele mucho y eso hizo en mí el feminismo (que hablaré de ello en otra edición) y la terapia, cuestionar todo, el doble, el triple y dejarme desnuda a la intemperie mientras intentaba descifrar quien era y a dónde quería ir.

Iniciar el viaje fue difícil, tenía que reconocer mis debilidades para salir bien librada, tenía que reconocer mis problemas que insistía en decir que no lo eran, fue difícil, doloroso y terrible. Terrible ver el rostro de mi madre desconcertada al observarme y no entender lo que pasaba en mí, escuchar las preguntas incómodas de compañeros de trabajo y conocidos «¿Estás enojada?» cuando veían mi rostro desencajado, era tristeza pero fue hasta meses de terapia que aprendí a poner nombre a mis emociones y enfrentarlas.

Ya saben, los síntomas de un depresivo y ansioso: desmotivación, cansancio, mal humor, insomnio, romper en llanto repentinamente, disociación. Sí, dejé de hacer lo que un día había amado, ya no me era de interés. Despertar cada mañana se volvió mi calvario, un infierno que ardía y quemaba, los días se volvieron en un pensamiento recurrente ¿hoy si me voy a morir? Hoy si voy a morir, hoy lo haré, hoy es el día.

Deambulé en ese sitio durante casi un año hasta el día de mi diagnóstico, ese día supe que tenía nombre lo que yo sentí por años. Que no era normal y que tenía «cura» y «razón». La razón, la razón es compleja y por el momento es difícil de explicar y de entender, pero la ciencia le había puesto nombre y medicación.

75 gramos de velanfaxina por la mañana y una tableta entera de farmapram por las noches. Sí, la pasé mal el primer mes, los efectos secundarios me tenían peor que el mismo trastorno, ahora en verdad me dije «voy a morir mañana» pero no morí y pasó lo que los medicamentos tenían que hacer.

No quiero alargarme, habrá tiempo de hablar más de ello. Pero al paso de los meses, la vida se volvió una mejor versión, los síntomas no se fueron (no se han ido del todo) pero ya no echo de menos el pasado ni me atormento por el futuro. Tengo días lamentables y días increíbles, aún vagan los pensamientos por mi cabeza, aún escucho sus voces algunas madrugadas pero ahora sé con certeza que se irán un día, por ahora el proceso los ha alejado un poco.

La depresión y ansiedad casi me matan. Yo no elegí vivir así y aún no estoy segura si elegí recuperarme, pero aquí estoy aferrándome a esta vida sin sabor. Quiero decir, que aunque las cosas se han tornado duras, aún creo que no todo está perdido y hay mucho en que trabajar.

Hace casi dos años me diagnosticaron y he tenido diferentes etapas donde soy muy funcional y otros donde no puedo si quiera agarrar el móvil. Algunos otros días soy ambas. Pero gracias a los que me acompañan en este camino, aprendí a que el proceso nunca es lineal, está llena de curvas y que no debemos obligarnos a mantenernos productivos 24/7 (en verdad no pasa nada que te tires todo el día en la cama viendo tiktoks).

A ti, que me estás leyendo. Quiero compartir mi historia, como una forma de catarsis y también para ayudarnos mutuamente. Me hubiese gustado leer vivencias como la mía durante el tiempo que la pasé mal, por más que busqué en libros, novelas, redes, nunca me cobijó la idea de que todo iba a pasar y mejorar. 

Hoy te digo a ti, que has sido diagnosticada/o con un trastorno o estás en terapia psicológica o psiquiátrica, que primero, no dudes del profesional frente a ti, busca alguien que te brinde comodidad y compasión, luego escucha con atención y habla dejando fluir todo.

Hey ¿Estás tomando medicamentos? No pasa nada, es normal. En casos como los nuestro, el cerebro no tiene la suficiente serotonina para subsistir y requiere un poco de ayuda, no seas tan dura/o con tu ser, abraza el proceso y refúgiate en lo que haga vibrar tu corazón.


Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.

He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.

Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.

También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.

He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.

También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.


Colaboraciones| Insomnia

Por Luisa Vásquez *** Luisa Vásquez, estudiante de filosofía en la Universidad Autónoma Metropolitana en la Unidad Iztapalapa (UAM-I), conocida tambien como Venus.

Colaboraciones| Feminicidios y otros cuentos

Reseña: Feminicidios y otros cuentos Por Karina Piriz No hay mujer que en el transcurso de su vida no haya pasado por violencia de género en alguna de sus manifestaciones. Muchas de nosotras fuimos criadas con el temor de salir a la calle con una minifalda. Fuimos niñas que jamás cuestionamos a los adultos a…

Colaboraciones| En todas las vidas hasta el último aliento.

En todas las vidas hasta el último aliento Por Jessica Concepción Ruíz Tukuch. Desliza las salvas por sus dedos.Olor dulce y amargo en la punta de su lengua, en la palmade su mano.Respira hondo, traga saliva.La soledad la acompaña como fiel amiga.Brevedad silenciosamente oscura en la caída de suspárpados, en la caída de sus mares.Se…

Colaboraciones| Mujeres que Maternan Demasiado

Mujeres que Maternan Demasiado Por Flor Estrella La primera vez que escuché el veredictoestaba en el vientre de mi madre.Ella se tragó las palabrasque como eco resonaron en mí. No hables, escucha.No llores, seca sus lágrimas.NO GRITES Baja la voz.De preferencia, no digas nada.No importa si quieres o no,finge:que te gusta,que lo quieres,que estás de…

Colaboraciones| Feminización de la Pobreza: Cruzada por la Sobrevivencia.

Feminización de la Pobreza: Cruzada por la Sobrevivencia Por Fabiola Juárez Avendaño Hablar de feminización de la pobreza es hablar de una realidad hiriente y en franca expansión. El feminismo lleva tiempo utilizando esta “expresión para connotar el creciente empobrecimiento material de las mujeres, el empeoramiento de sus condiciones de vida y la vulneración de…

Colaboraciones |Mindy

Extraño mucho esas pocas veces que me demostraste cariño.

Cartografías del Instante| Promesas de amor

Promesas de Amor Por Anyela Botina ¿Recuerdas el día en que caminábamos por la ciudad, hasta que, en una esquina cualquiera, tú sacaste un rollito de papel y me lo entregaste en las manos? Era un poema de amor, y yo me puse roja, rojísima. Pero tú me dijiste que no lo tomara como algo…

Con ganas de llover

Carmen Asceneth Castañeda Amanecí con ganas de lloverdesgarrada nubeagua que precisa caer. Dejar de ser mustio rocío en pleno despertar taladrar la tierra horadar asfaltos trastornar transeúntes desquiciar la ciudad.Acallar voces con mi estruendodestruir paraguasinundar postalesimportunar la mañanacon mi reprochede piel insoladaen desértica esperamientras clamaba la noche. Amanecí con ganas de convertirme en tormenta. Copyright…

Poemas, Olivia Burr.

El aire humedece mi piel al evocarte sabor salino al roce de tus dedos

De historias que nos hacen y otras cosas importantes | El origen del amor

Por: Brenda Garrido Hernández 

Soy una fiel creyente de que las cosas que amamos tienen un origen del por qué. Un pequeño detonante que nos hizo acercarnos en un primer momento, que fue convirtiéndose en interés y finalmente desemboco en amor. Amores que en cierto modo terminan guiando nuestra vida y definiendo los momentos más gratos de la misma. Actividades que empezaron como un pasatiempo infantil y terminaron convirtiéndose en la carrera de nuestra vida o nuestro momento de brillante felicidad en los días grises, pero ¿cuál es nuestro origen del amor?

Algunas veces resulta extraño pensar en eso; si tenemos la fortuna de realizar aquello que amamos pocas veces pensamos en el Genesis, en el por qué, en el primer momento que terminamos realizando aquellas actividades o en la persona que por primera vez nos guio en ese camino. El otro día me quede pensando en eso; en aquello que adoraba, en las cosas y actividades que amaba y amo y al pensar en el porqué de mi amor mi respuesta inequívoca para todo fue mi madre. 

Mi madre que, si bien no era madre soltera, se llevó los golpes de ejercer una crianza casi monoparental; mi padre casi siempre fue una figura ausente pero mi madre siempre ha estado ahí, inyectando pequeñas dosis de interés en las cosas que fueron creciendo hasta convertirse en amor. 

El primer libro que recuerdo haber “leído”, y tal vez el desencadenante de aquellos que le siguieron y posteriormente desbocaron en mi arriesgada elección de lingüística y literatura como carrera profesional, fue una edición resumida de la odisea era una de esas ediciones que eliminaban lo complejo de la construcción de la obra original, pero mantenía el detalle de las acciones; de esas ediciones que costaban no más de veinte pesos y que harían que los esnobs y puristas de las ediciones caras y por supuesto que claman que los clásicos son inamovibles se retorcieran en desagrado y desaprobación, pero eran especiales o al menos lo eran para mí. 

Mi madre que es más una lectora ocasional que una ferviente devora libros, compraba esas ediciones para que las leyéramos antes de dormir; nuestro acuerdo era la división por párrafos uno ella y uno yo y solo un capítulo por noche. De esa forma una edición de menos de 100 paginas nos duraba semanas; tal vez y haciendo memoria era una forma lenta de leer en especial cuando llegábamos a las partes más interesantes de la historia y teníamos que cortar la lectura hasta la siguiente noche, jamás olvidaré mi pequeña crisis y mi casi traición a nuestro acuerdo porque necesitaba saber que sucedía con Ulises enfrentándose al ciclope o la primera vez que me enfrente a la versión completa de la historia con su compleja forma de ser narrada, sin poder evitar pensar que la recordaba siendo más interesante. 

Termine de aprender a leer de esa manera, acostada en mi cama con mi madre a un lado y un libro entre nosotras. A esa edición de la Odisea se le unieron otras que con el tiempo se fueron perdiendo al igual que la costumbre de leer en dúo que se convirtió en ver películas y series en el mismo horario; tal vez el origen de otras de mis aficiones y amores cuyo núcleo sigue siendo mi mamá.

De aquellas viejas ediciones solo queda una de El retrato de Dorian Grey que me recuerda aquellas noches en que las que yo y mi madre leíamos juntas y por supuesto el origen de mi amor por los libros; y tu lector que me ha prestado su atención a lo largo de estas líneas te has preguntado ¿Cuál es el origen de tu amor? 


Brenda Garrido Hernández

Mi nombre es Brenda, actualmente estudiante de lingüística y literatura hispánica en el futuro espero ser graduada y titulada. Fan y amante del cine al igual que de los libros, de
ahí mi arriesgada elección de carrera. Actualmente y en temporada de encierro ocupo mi tiempo libre refugiándome en la ficción, conociendo historias nuevas y redescubriendo unas
cuantas que ya no lo son.


Entre Caos poético y textos perdidos | Sin fronteras

Apasionable e inigualable amor, sin fronteras para fluir vulnerabilidad que atrapa en el límite de su hombro, el tirante como sostén de indiscreción deja escapar el regocijo del amor.

Lizzie.v.p

Carta con lector ausente

Que se quede en el eco de lo que nunca se fue, en esa parte de mí que aún te busca, que sigue esperándote en cada paso.

Letras Revueltas|Dame tiempo para darte todo lo que tengo

Cuando nací ya se me hacía tarde. Mi madre cuenta que tardé mucho tiempo en llegar al mundo. Tal vez por eso suelo llegar tarde a todos lados. Que no se tome este texto como una defensa de la impuntualidad, pero sí de la lentitud.

Piezas de un alma simple

Junio Escrito por: Alondra Grande Veo llegar y despedirse a junio: con sus colores y su diversidad,con sus reflexiones,con las preguntas que formula mi cabeza,y parecieran no tener respuestas. Algo dentro de mi está roto. Lo noto cuando me cuestiono,cuando me visto como me visto,cuando camino como camino,cuando no encuentro lugar en las ambivalencias. ¿Algo…

Varada

Carmen Asceneth Castañeda Bajo el sol del mediodía como cactus, sin poder moverme por exceso de calor.Sobre la tierra, encajada como piedra, sin esperanza de quedar libre para rodar.Frente al mar, perdida entre las arenas, una sola, pequeña, sin saber nadar.Al lado de la montaña, sin raíz, en un añejo tronco húmedo de invierno que…

Cartografías del Instante| Un lugar para morir

Un Lugar para Morir Anyela Botina De niña vi un ave morir. Murió en mis manos, cerca a mi corazón. Ya en ese tiempo carencia de valor para los adioses, para lo definitivo, y por eso, desde entonces me avergüenza hablar de esta digestión tan lenta de la muerte. Al ave la guarde junto a…

Versátil : La libertad de pensar

Piensas en avanzar, comerte al mundo para el desayuno. Mirando el cielo que nunca alcanzas. Nada ha sido como te lo cuentan.

Mentiras de verdad | Galerías infinitas: girasoles y tiempo

Por Ericka Ovando

Ver el centro de un girasol gigante es el ejemplo perfecto de las diversas posibilidades que supone realizar una observación simple; lo anterior puede tener un enfoque matemático con la serie de Fibonacci, podríamos pensar en Van Gogh, o considerar la biología o la fotografía. Un girasol también podría ser el punto de referencia para desarrollar una novela, un poema o un cuento. 

La materialidad de los objetos supera la inmaterialidad de la palabra, sin embargo, el complejo proceso del lenguaje representa el poder y el conocimiento del ser humano.  El ejemplo de los girasoles nos permite dimensionar que un mismo objeto de estudio puede ser abordado de diversas formas, y a su vez, el estudio de ese objeto se enriquece y se complementa a partir las perspectivas o disciplinas que lo analizan. Esta compleja red que interconecta conceptos y objetos e   xsta presente en todo lo que nos rodea. La poesía podría entenderse como la búsqueda de nuevos significados a través de esa red.

Al escribir esta columna, recordé al poeta uruguayo Julio Inverso en Diario de un agonizante en el poema XXIV, el significado de “todo lo que hemos visto, todo lo que hemos oído, las pequeñas vidas, todas esas comedias tras las ventanas, los gritos, los edificios navegando lentamente […]  los sentimientos que nos llenaron el pecho y los ojos, nuestras caras flameando desde el sueño, la ceniza meteórica,” ese cumulo de conexiones generadas en un texto poético, que representan este complejo mundo que nos rodea, también lo que nos humaniza: la visión humana del mundo externada por el lenguaje. 

Hoy mas que nunca, cuando la puerta del regreso representa la puerta a una nueva realidad, el camino a nuevas imágenes y nuevas maneras de enfrentar al mundo y la posibilidad de nuevas conexiones; en contraparte el recuerdo de las imágenes viejas el recuerdo de “[…] cementerios de autos de todo el universo, […]” de la  “sangre derramada en remembranza” la remembranza de las más de doscientos mil personas que nos faltan, de los negocios que ya no están, de las ruinas de la sociedad como la conocíamos. 

Así, “todo cuanto pasó, todo aquello, la flor recóndita y el diamante pródigo, el vino largo tiempo refrescado bajo la tierra, el obstinado pulso del tiempo […] todo lo que el misterio engendró, prisma increíble, inicia otra serie de galerías infinitas, regresa al misterio, inconcebible, fatal y soberano.” todo lo que hemos pasado como individuos tiene un significado personal, el impacto en la memoria colectiva de lo que hemos enfrentado como sociedad será determinante en la forma en que continuaremos adelante como humanidad, pero una cosa es inminente mientras algo mayor no lo impida: continuaremos en esa serie de galerías infinitas. 

Mas allá del inminente retorno y la adaptación a la nueva normalidad, después de la contingencia sanitaria por covid-19 solo resta decir “Tomad, pues, vuestro paraguas y penetrad en lo desconocido” explorar y desenmascarar la imagen del mundo mediante la palabra,  mediante la observación , cuestionar y dimensionar la propia fuerza del lenguaje en la vida, en la historia, en la ciencia y en la sociedad; y entender que las grandes mentiras y lo absurdo comparten el mismo origen.


Ericka Deyanira Ovando

Ericka D. Ovando Becerril (Ciudad de México, 1996) actualmente tiene 24 años, es ingeniera biomédica y lic. en Lengua y literatura. En 2015 resultó ganadora en el concurso Master Peace México en la categoría de cuento; asimismo, ha formado parte de diversos talleres de creación y crítica poética, además de cursar dos diplomados en Creación literaria por el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Coordinación Nacional de Literatura.


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La Miscelánea | De travestismo, la monja Alférez y Mulán

Por Fernanda Loé

 El travestismo es un tema del que se tiene mucho que decir en la actualidad, por lo que pareciera haber surgido hace no mucho tiempo, sin embargo, eso no es totalmente cierto, aunque lo pensemos así por la importancia que han cobrado en las últimas décadas palabras como inclusión, diversidad y representación. Por lo tanto, me propongo abordar ejemplos más tempranos del travestismo, específicamente de la Edad Media, para que viajemos al pasado y nos demos cuenta de que los temas que hoy discutimos, no nacieron ayer. Como consideración extra es necesario trazar una línea entre el travestismo femenino y el masculino, siendo el primero el que me interesa en esta ocasión. 

Para comenzar hay que partir de la idea conjunta de lo que es el travestismo. Hoy en día lo entendemos, a grandes rasgos, como la acción de vestirse con ropa del género opuesto, por lo que forma parte de la identidad y expresión de género. Sin embargo, esa no es la única definición que la palabra ha tenido. En la Edad Media se clasificaba al travestismo dentro de lo que se conoce como pecado nefando. 

El pecado nefando era cualquier acción (aplicaba también a personas) indecorosa, que puede resultar perversa, abominable o vergonzosa por ir contra las buenas costumbres, la moral y la ética. Dentro del pecado nefando, además del travestismo se consideraban otras acciones como zoofilia, homosexualidad, bestialismo, masturbación y sodomía, cada una con sus subdivisiones. 

Y aunque nos parezca una definición antigua, existen otras actuales no tan lejanas, como la del Manual Merck de diagnóstico y terapia (MSD por sus siglas en inglés) que considera al travestismo como una forma de fetichismo y a su vez un tipo de parafilia más común en hombres que en mujeres. Visto claro, desde la psicología. 

Aunado a esto, en la Edad Media existía otra razón por la que el travestismo era condenado, además de lo ya mencionado. Se creía que originaba confusión en relación al “estado” y a la “calidad”, puesto que el estamento al cual se pertenecía debía ser siempre expresado públicamente marcado por la vestimenta apropiada. 

Es decir, no solo era una desviación a la norma debido al pecado nefando, que abarcaba el ámbito sexual, también representaba una falta al orden de vestimenta, la cual reflejaba la posición social y por lo tanto el nivel al que se pertenecía. Recordemos qué tan importante era esto pensando en las pinturas de castas en las que claramente se hacía una división dependiendo el estrato demostrando lo que podía y debía vestir cada nivel de acuerdo a su poder económico y social.

Una vez que sabemos la definición de travestismo en la Edad Media, podemos entrar de lleno a los diferentes casos registrados de travestismo femenino, es decir, mujeres que se vestían de hombres. La primera es Catalina de Erauso, mejor conocida como la monja Alférez, nacida aproximadamente en 1585. Se encontraba recluida en un convento del cual escapa como puede, para después cortarse el pelo y transformar su hábito en un traje de hombre. A partir de este momento, salvo en contadas excepciones, no volverá a mostrarse como mujer. Viajó vestida de hombre por España, primero con el nombre de Francisco de Loyola y después como Antonio Erauso.

También llegó a América donde recorrió desde Chile hasta Perú y Panamá para finalmente arribar a la Nueva España. Ahí participó en campañas militares que le dieron gran prestigio, lo cual demuestra su carácter valiente e incluso altivo, respaldado gracias a las anécdotas que cuenta en su autobiografía en la cual describe las distintas afrentas que ganó, además de mencionar su afición por los juegos de naipes, las tabernas, las riñas, etc. 

Su historia no termina trágicamente como era de esperarse pues se salva de la muerte al comprobar que era virgen y compensando con todas sus hazañas militares. De hecho, España solicita a Felipe IV una pensión y reconocimiento por los servicios militares prestados a la Corona, así como por la defensa de la fe católica. Incluso viaja a Italia y es recibida personalmente por el papa Urbano VIII, de quien obtiene algo inaudito en aquella época, una dispensa para poder vestirse con ropa de hombre.

Lo que sí acompaña su historia es el rumor de muchos investigadores que concluyen que además del travestismo, pudo haber sido condenada por ser homosexual, debido a que en muchas partes de su autobiografía deja ver su preferencia por las damas sobre los caballeros, como el pasaje donde la encuentran, vestida de hombre, acostada en las faldas de una mujer que la acariciaba y peinaba, aunque esto podría justificarse con la necesidad de mantener su personaje hasta las máximas consecuencias. 

Otra mujer que prefería vestir de hombre era Elena de Céspedes quien se cree nació en Alhama de Granada en 1545. Ella incluso se casó a los 15 años y tuvo un hijo el cual regaló, sin embargo, su verdadera trayectoria comenzó cuando decidió vestirse de hombre. Primero fue sastre y calcetero para después enrolarse en las tropas, es en ese momento que comienza a usar el genérico “Céspedes”, para luego hacerse llamar Eleno de Céspedes. Se convirtió en médico y obtuvo dos títulos, uno para poder sangrar y purgar y otro para cirugía, cosa que, de verse como mujer, hubiera sido prácticamente imposible.

Después, y tras haber tenido acceso carnal a múltiples mujeres a lo largo de su vida, desde casadas hasta solteras, conoció a María del Caño con quien se casó (ahora como hombre) quien la culpó de recurrir a “técnicas” de engaño, cosa que el párroco del lugar comprobó debido a su carencia de barbas, para después tacharlo de capón, es decir, de no tener órganos genitales. Por lo anterior, anuló esa unión al no poderse llevar a cabo la finalidad última del matrimonio que era procrear. A esto se sumó la denuncia de antiguos compañeros de la milicia, lo que la llevó a juicio. 

Para defenderse alegó ser hermafrodito, sin embargo, al no contar con pruebas válidas, en el año 1589 el tribunal inquisitorial de Toledo la condenó a recibir 200 azotes. Además, debería servir sin sueldo en un hospital por un periodo de diez años, es decir, la dejaron de una u otra forma, continuar con su profesión y no terminó de la peor manera posible, muerta. Incluso se volvió tan popular que logró convertirse en un personaje de Cervantes al ser incluida en sus obras Los trabajos de Persiles y Sigismunda, en donde encarnaría a la bruja Cenotia.

Y aunque estas son historias de éxito, no siempre se corría con la misma suerte, sin embargo, hubo otro espacio donde las mujeres vestidas de hombres podían disfrutar de popularidad, eso sucedió un poco más adelante en la Historia y ese espacio fue el teatro. Un ejemplo de esto es Rosaura en La vida es sueño, que, vestida de hombre, planea cobrar venganza. Y ya lo decía Lope de Vega en su Arte nuevo de hacer comedias, mientras la mujer mude de traje de manera que pueda perdonarse, el disfraz varonil puede agradar mucho. 

 La realidad es que ese es un tema que merecería su propio espacio puesto que implican otras consideraciones, como el disfraz. Lo que sí es digno de mencionar debido a que se relaciona con lo ejemplificado anteriormente, es la habilidad que tenían ciertas actrices para desempeñar papeles masculinos, tanto así, que ese talento podía convertirlas en las mejores pagadas de la compañía a la que pertenecían. Ya sea peleando con espadas, volando en medio del escenario, montando a caballo, etc. lograban liquidar la mayoría de las deudas del autor gracias al éxito taquillero que alcanzaban.

Tanto así que la autora Lola González hace una clasificación de los diferentes casos en los que las mujeres podían aparecer como hombres en el escenario: podía ser para representar a “mujeres hombrunas” (lo cual comprende personajes como amazonas, piratas, etc.), desempeñando alguna actividad exclusivamente masculina o encarnando cierta cualidad o virtud no propia de su género, también por verse obligadas a guerrear en nombre del amor o para seguir al enamorado sin ser reconocidas. 

Y finalmente, es necesario mencionar que estos casos han influenciado lo que hoy en día leemos y vemos. Para muestra el cine, que, a lo largo de la historia, ha mostrado papeles de mujeres que se visten de hombre. En el cine de oro mexicano tenemos justamente la película La monja Alférez (1944), protagonizada por María Félix. También Me ha besado un hombre (1944) con María Elena Marqués y Abel Salazar de protagonistas y Yo quiero ser hombre (1950) con Alma Rosa Aguirre, entre otras. En un panorama más internacional, películas como Víctor Victoria (1980), Los ángeles de Charlie (2000) e incluso Mulán (1198/2020), presentan personajes que por una u otra razón se visten del género opuesto, incluso entrando dentro de la clasificación que mencioné anteriormente de la autora Lola González.  Este es sin duda un tema que nunca deja de expandirse y que por lo tanto puede abordarse desde muchas perspectivas, por ejemplo, la moda, con la presentación de modelos vestidas con esmoquin, el traje más masculino que pueda mencionarse, como es el caso de Coco Rocha para Yves Sant Laurent o actrices usando trajes de hombre como Mia Farrow o Diane Keaton. Sin embargo, es necesario estar conscientes de que hoy en día, hay otros ingredientes en la mezcla, como pueden ser la identidad y la expresión de género, aunque comprobamos que no es un tema tan nuevo como pareciera. Por todo esto, es valioso repasar los antecedentes que he mencionado a lo largo de este texto para entender que el travestismo femenino tiene mucha historia, pasando por sus filas desde una monja hasta un personaje de Disney.


Fernanda Loé. Recién egresada de la carrera de Lengua y Literatura Hispánicas de la UNAM.
Formó parte del comité organizador del quinto ENELLHI, donde, entre otras cosas, colaboró en el diseño y edición de la Antología Conmemorativa, además de ser fotógrafa de ediciones anteriores del evento. También participó como colaboradora del blog Aproximación a la literatura en lenguas indígenas mexicanas. Experta en datos curiosos de poca o nula utilidad. Es fanática del cine, de las series, de la música y, en general, de la cultura pop. Fotógrafa amateur y, sobre todo, amante de los libros.


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