De historias que nos hacen y otras cosas importantes | El origen del amor

Por: Brenda Garrido Hernández 

Soy una fiel creyente de que las cosas que amamos tienen un origen del por qué. Un pequeño detonante que nos hizo acercarnos en un primer momento, que fue convirtiéndose en interés y finalmente desemboco en amor. Amores que en cierto modo terminan guiando nuestra vida y definiendo los momentos más gratos de la misma. Actividades que empezaron como un pasatiempo infantil y terminaron convirtiéndose en la carrera de nuestra vida o nuestro momento de brillante felicidad en los días grises, pero ¿cuál es nuestro origen del amor?

Algunas veces resulta extraño pensar en eso; si tenemos la fortuna de realizar aquello que amamos pocas veces pensamos en el Genesis, en el por qué, en el primer momento que terminamos realizando aquellas actividades o en la persona que por primera vez nos guio en ese camino. El otro día me quede pensando en eso; en aquello que adoraba, en las cosas y actividades que amaba y amo y al pensar en el porqué de mi amor mi respuesta inequívoca para todo fue mi madre. 

Mi madre que, si bien no era madre soltera, se llevó los golpes de ejercer una crianza casi monoparental; mi padre casi siempre fue una figura ausente pero mi madre siempre ha estado ahí, inyectando pequeñas dosis de interés en las cosas que fueron creciendo hasta convertirse en amor. 

El primer libro que recuerdo haber “leído”, y tal vez el desencadenante de aquellos que le siguieron y posteriormente desbocaron en mi arriesgada elección de lingüística y literatura como carrera profesional, fue una edición resumida de la odisea era una de esas ediciones que eliminaban lo complejo de la construcción de la obra original, pero mantenía el detalle de las acciones; de esas ediciones que costaban no más de veinte pesos y que harían que los esnobs y puristas de las ediciones caras y por supuesto que claman que los clásicos son inamovibles se retorcieran en desagrado y desaprobación, pero eran especiales o al menos lo eran para mí. 

Mi madre que es más una lectora ocasional que una ferviente devora libros, compraba esas ediciones para que las leyéramos antes de dormir; nuestro acuerdo era la división por párrafos uno ella y uno yo y solo un capítulo por noche. De esa forma una edición de menos de 100 paginas nos duraba semanas; tal vez y haciendo memoria era una forma lenta de leer en especial cuando llegábamos a las partes más interesantes de la historia y teníamos que cortar la lectura hasta la siguiente noche, jamás olvidaré mi pequeña crisis y mi casi traición a nuestro acuerdo porque necesitaba saber que sucedía con Ulises enfrentándose al ciclope o la primera vez que me enfrente a la versión completa de la historia con su compleja forma de ser narrada, sin poder evitar pensar que la recordaba siendo más interesante. 

Termine de aprender a leer de esa manera, acostada en mi cama con mi madre a un lado y un libro entre nosotras. A esa edición de la Odisea se le unieron otras que con el tiempo se fueron perdiendo al igual que la costumbre de leer en dúo que se convirtió en ver películas y series en el mismo horario; tal vez el origen de otras de mis aficiones y amores cuyo núcleo sigue siendo mi mamá.

De aquellas viejas ediciones solo queda una de El retrato de Dorian Grey que me recuerda aquellas noches en que las que yo y mi madre leíamos juntas y por supuesto el origen de mi amor por los libros; y tu lector que me ha prestado su atención a lo largo de estas líneas te has preguntado ¿Cuál es el origen de tu amor? 


Brenda Garrido Hernández

Mi nombre es Brenda, actualmente estudiante de lingüística y literatura hispánica en el futuro espero ser graduada y titulada. Fan y amante del cine al igual que de los libros, de
ahí mi arriesgada elección de carrera. Actualmente y en temporada de encierro ocupo mi tiempo libre refugiándome en la ficción, conociendo historias nuevas y redescubriendo unas
cuantas que ya no lo son.


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Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

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