Crónicas de una mente errante | Carta al cielo

Mis lágrimas hablaron por mí en ese momento; cada una era un recuerdo contigo, el cual trato de contener dentro de mí.El tiempo pasó frente a mis ojos: abrazos del pasado, llanto del presente y miedo a un futuro con tu ausencia. Qué irónica fui con la vida y conmigo misma; le rogué tanto queSigue leyendo «Crónicas de una mente errante | Carta al cielo»

Cartografías del Instante| Las manos

Las Manos Por Anyela Botina 1. Abrir las manos es un gesto para decir amor, lo que nadie sabe es que abrir las manos es escarbar una grieta.¿Sabías que el corazón tiene la misma forma que el puño de una mano? Me lo dijiste una vez—¿lo recordarás ahora?Hay una palabra aún innombrada, hecha de aquelloSigue leyendo «Cartografías del Instante| Las manos»

Taller Poetas Suicidas: Introducción

Carmen Asceneth Castañeda En la primera sesión del taller, abordamos el origen de la poesía a partir de los sentidos. La poesía se siente, se ve, se escucha, se huele, sabe… se convierte en palabra a través de las emociones y las ideas, pero se registra en los sentidos. También se abordó el concepto deSigue leyendo «Taller Poetas Suicidas: Introducción»

El ojo de Lya | Misterio, emoción y humanidad: «La cita»

Por Liana Pacheco En el camino literario es inevitable aprender de la ideología y estilo de los escritorxs que leemos. Desde 2018 que conocí a Antonio Pacheco ha sido mi amigo, colega y mentor en el oficio; él inició su aprendizaje en foros online con personas hispanohablantes, que desde diversas partes del mundo se conectabanSigue leyendo «El ojo de Lya | Misterio, emoción y humanidad: «La cita»»

El ojo de Lya | Nada se opone a la noche: cuando la memoria y la sangre duele.

Por Liana Pacheco A inicios de año hice algo poco usual en mí: elegir al azar un libro de un portal de descarga gratuita. Quizá fue el estridente color amarillo de la portada lo que atrajo mi atención, junto a un título que, por sí mismo, anticipaba un arco narrativo particular: Nada se opone aSigue leyendo «El ojo de Lya | Nada se opone a la noche: cuando la memoria y la sangre duele.»