El sempiterno resplandor de una ola de tristeza

(La salud mental de toda una generación)

Consumismo en exceso, el calentamiento global, las crisis político-financieras, las marcadas diferencias sociales, autoimagen distorsionada, falta en la habilidad social adaptativa, disfunción familiar, la ola del amor líquido, el aislamiento y el derrumbe de las identidades prestablecidas son algunos de los factores analizados por los cuales la generación z y los millenials tienden más hacia las crisis de salud mental.

Esta investigación está establecida a través de distintos artículos escritos por psiquiatras, psicólogos, investigaciones de campo, sondeos minoritarios y algunos libros de sociología y filosofía que se adjuntaran en la bibliografía, así como mi mirada complementaria de forma periodística.

“Todas las noches mirando al techo o con los ojos cerrados salto al vacío y pienso demás en lo que esta mal, en lo que no hice bien, añoro el pasado mi mayor monstruo no deja que mi mano mutilada cambie de página a una donde no este húmeda de mis lágrimas”.

Anónimo 17 años

“No conozco mayor cosa que mi soledad y estas cuatro paredes blancas, odio el amor que no tendré”

Anónimo 23 años

Las diversas causas juegan un papel fundamental a la hora de sacar conclusiones e intentar desenmarañar al sol, como tal no es posible atribuírselo a una sola causa diversos son los factores que nos afectan desde el papel salud, hasta el inconsciente colectivo, así como la crianza y cambios en el modelo de familia de estos últimos años.

Salud

Niveles bajos de colesterol en individuos jóvenes han tenido repercusiones conductuales volviéndose más agresivos según un estudio de Roldan E, Guillermin C, Malaga A. (2017)

Dietas de alto consumo de carbohidratos y bajas proteínas afectan los niveles normales de la serotonina, neurotransmisor natural que cuando está en niveles alterados o anormales tiene efectos cerebrales asociados con tendencias suicidas, agresión y violencia, alcoholismo y conducta impulsiva según Matti Virkkunen (1994)

Intoxicaciones y contaminación ambiental el plomo es acumulado a través de los años por diversas fuentes que incluyen la exposición a pinturas, y se observó que con el pasar de los años, según aumentaba la cantidad acumulada de plomo aumentaban los reportes de agresividad, delincuencia, quejas somáticas, depresión, ansiedad, problemas sociales, déficit de atención entre otras. Aunque los autores creen que hay factores del ambiente social que contribuyen a estas conductas, enfatizan en la importancia de prevenir la toxicidad cerebral por plomo, se plantea una hipótesis aun no verídica sobre la incidencia y repercusión del plomo en los procesos de pensamiento y neurotransmisores aun no estudiados, simplemente es una teoría ya que su uso de forma estadística se comparo con las tasas de morbilidad por asesinato y suicidio.

Déficit de vitamina D esta vitamina también conocida como colecalciferol, fijada por los rayos uv activa y desactiva enzimas en el cerebro y en el líquido cefalorraquídeo, enzimas que intervienen en la síntesis de neurotransmisores y en el crecimiento de los nervios por lo que juega un papel fundamental en el estado de ánimo, regulando así la sintesis de algunos neurotransmisores como aminas tal es el caso de la serotonina, dopamina o de péptidos de diferentes respuestas inhibidoras o excitatorias propiciando un desbalance que tiene repercusiones en la conducta.

La liberación de adrenalina junto con endorfinas a la hora de hacer ejercicio junto con una buena alimentación podría ayudar a corto y mediano plazo una mejoría en estos aspectos.

Sociedad

La pobreza, la participación desigual en los recursos económicos existentes, contribuye a alienar y perjudicar a las personas que pertenecen a las clases sociales bajas, así como la exposición constante a estímulos de publicidad figuras ideales en estética, peso, belleza, la constante supresión del deseo o la necesidad de la aspiración nos somete a una presión constante en estándares para agradar o fungir medianamente como un ser social, actualmente el modelo de familia ha ido modificándose a lo largo del tiempo ya que los padres mayormente están ausentes la mayor parte del tiempo o una de las dos figuras, quedando a expectativa de un posible trauma con repercusiones a futuro o con una conducta de negación de autoridad o de necesidad de satisfacerlo, el individualismo también es un factor considerable ya que este nos hace reconocernos como seres ajenos a sin respetar ni recordar que la colectividad nos hace a todos mejores, perdiéndose los valores de unión y resiliencia de forma comunitaria o colectiva mucho de esto también es dado gracias a las redes sociales ya que estas nos someten constantemente a estarnos comparando con otras personas como en caso de Instagram a romantizar vidas y compararnos con la cotidianidad que vivimos produciendo infelicidad o inconformidad con la vida y las expectativas, La tendencia hacia el urbanismo, con sus consecuentes variables como hacinamiento, industrialización no-planificada, el centralismo, ha sido una de las consecuencias de la transformación social y económica del país. Los efectos que provocan los conflictos como guerras, revoluciones, o anomia social también juegan un papel fundamental a la hora de explicar las relaciones de la interacción sujeto sociedad. Sin duda algo muy importante que agregar es que últimamente la salud mental es un tema que ha salido a flote en estas generaciones, eso dice mucho de nosotros y de nuestras ganas por cambiar lo pútrido del mundo. (Fragmento de ensayo propio a autor)

Psicológico

Desde el modelo conductista

Plantea que en principio todo en el ser humano, menos los reflejos, es producto del aprendizaje, un proceso acumulativo de cambios que ocurren en el organismo de acuerdo con la experiencia, conductas que buscan un objetivo adaptativo dependiente y relativo a los estímulos que se reciben del ambiente social externo en el cual está insertada la persona.

Desde el modelo Psicosocial

En este modelo se combinan dos modelos (cognoscitivo y conductual) planteando que el ser humano adquiere la conducta mediante un proceso de exposición, moldeamiento e internalización de valores, actitudes, conductas y normas (socialización primaria y secundaria). Se plantea que puede ocurrir por imitación (Bandura) en donde hay presentes tres factores: a) un motivo que induzca al cambio, consciente o inconsciente; b) un modelo que indique la dirección del cambio (quiero comportarme como alguien que he visto); y c) una recompensa (si me comporto como esa persona, lograré el mismo beneficio que él logró con esa conducta).

Bibliografía

Apa 6ta edición artículos

Aggression and brain serotonergic responsivity: response to slides in male macaques, Randall Kyes et al., Physiol. & Behav., 57: 2, 1995. Address: Randall Kyes, Reg. Primate Research Ctr., University of Washington Health Sciences Building, SJ-50, Seattle, WA 98195.

Herrera Harfuch, M. F., Pacheco Murguía, M. P., Palomar Lever, J., & Zavala Andrade, D. (2010). La adicción a facebook relacionada con la baja autoestima, la depresión y la falta de habilidades sociales. Psicología Iberoamericana, 18(1), 6-18. https://doi.org/10.48102/pi.v18i1.256

Hernández-Cervantes Q y Gómez-Maqueo, E.

Evaluación del riesgo suicida y estrés asociado en adolescentes estudiantes mexicanos.

Rev Mex Psicol. , 23 (2006), pp. 45-52

Clark, CM, Werth, L. y Ahten, S. (2012). El acoso cibernético y la falta de civismo en el entorno de aprendizaje en línea, Parte 1. Educadora de enfermería, 37 (4), 150-156. doi: 10.1097 / nne.0b013e31825a87e5

Martín Critikián, D. y Medina Núñez, M. (2021). Redes sociales y la adicción al like de la generación z. Revista de Comunicación y Salud, 11, 55-76. https://doi.org/10.35669/rcys.2021.11.e281

Hepburn, L., Azrael, D., Molnar, B. y Miller, M. (2012). Acoso escolar y comportamientos suicidas entre jóvenes de escuelas secundarias urbanas. Journal of Adolescent Health, 51 (1), 93–95. doi: 10.1016 / j. jadohealth.2011.12.014

Serotonergic function in aggressive and nonaggressive boys with ADHD, Jeffrey Halperin et al., American Journal of Psychiatry, 151: 2, February 1994. Address: Jeffrey Halperin, Department of Psychology, Queens College, 65-30 Kissena Blvd., Flushing, NY 11367.

Roldan E, Guillermin C, Malaga A. Rev mex Med Forense, 2017, 2(1): 7-18https://www.medigraphic.com/pdfs/forense/mmf-2017/mmf171b.pdf

Libros de referencia Apa 7ta edición


Lipovetsky, G. (2018). Era del vacío (1.a ed.). Anagrama Océano.

Bauman, Z., & Rosenberg, M. (2021). Amor Líquido. Acerca de la Fragilidad de los Vínculos Humanos (1.a ed.). Fondo de Cultura Económica.

Lipovetsky, G. (2018b). Tiempos Hipermodernos, Los (Cm) (1a ed.). Anagrama.


Bauman, Z., & Rosenberg, M. (2021a). Amor Líquido. Acerca de la Fragilidad de los Vínculos Humanos (1.a ed.). Fondo de Cultura Económica.

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Estrellas en Navidad.

Por Arizbell Morel Díaz.

Para el equipo de Coordinación UNAM-PERAJ DGOAE 2021-2022

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Las noches más estrelladas se viven en compañía. 

Las constelaciones son las primeras en reconocerlo.

Distantes pero juntas en el agujero del cielo forman mil historias por contar para quien las sabe observar…

Ésta es la historia de una de esas constelaciones, de una galaxia en miniatura que estaba por nacer.

Una mañana casi helada Paty salía de casa con un suéter de lana abultado, tan abultado que las estrellas tejidas parecían planetas. 

Pero eso a Paty no le importaba, porque ella conocía otras galaxias. 

Ella era la típica chica aficionada a las Gilmore Girls, feliz de que el clima fuera gélido y los árboles se desnudaran para dar inicio a un nuevo ciclo. 

Al cerrar su ventana observó las luces de Navidad. Son como estrellitas…pensó…juntas brillan sin parar…

Cerró su puerta con fuerza y recordó cómo andar…

Paty se dirigía hacia un camino poco empedrado, al umbral del transporte público que le recordaba que en algún lugar era verano. 

Entró y su travesía comenzó…

Dos o tres estaciones más tarde se encontraba en su destino: el hogar que solo puede brindar un festejo y la esperanza de comenzar un nuevo año en medio de las noches más largas.

Para Paty estar ahí era ser una luz de bengala, encendida gracias al calor humano. 

Si las esferas del árbol se hubieran podido expresar, contarían la fiesta de esta manera:

Es la víspera de la víspera de Navidad. 

Cada estrella con su color, cada astro con su luz pero juntos brillaban…

Sin embargo, las estrellas no suelen hablar con los humanos, al menos no directamente….

Volvamos a las estrellas por nacer en Navidad…

Paty y sus amigos festejaban en casa de Lucero, felices de poder estar cerca en un nuevo año. 

Esa noche olía a ponche y todos y todas estaban alrededor del parque como si se tratara de una fogata. 

Las luces de Navidad que no podían faltar centelleaban desde sus rincones, saludando a los amigos y las amigas que bebían de pequeños jarros de barro con cañas y tejocote.

Era la velada perfecta para decir: Las historias que no tienen final y las personas que debían estar….

El tiempo siguió su curso, el ponche se acabó y las ideas surgieron. Lucero les propuso un reto: ¿Por qué no dar una caminata para celebrar y observar las luces en las casas?

Más tardó en decirlo que nuestra galaxia andante en salir. Afuera el frío los cobijaba, cómplice de sus aventuras por venir. 

Caminando por la noche se encontraban y la Ciudad se llenó de nuevos recuerdos como si se trataran de mariposas que emigran en invierno.

Ellos eran así, una constelación, solo había que saber mirar los secretos que esconden los astros. 

Se detuvieron ante un parque, quisieron caminar por entre las flores marchitas.

Un zapato, dos y tres…

Los pies descalzos sobre el pasto, todos juntos, pie a pie como si estuvieran sobre la arena. 

Ya tendrían tiempo de visitar el mar…

En otra ocasión…

Fue en medio de esta caminata que decidieron convertirse en estrellas. 

Para hacerlo, necesitaban más ponche y un encantamiento que ellas habían ideado. Todos y todas juntas cantaron:

Estrellas de invierno, estrellas de otoño y estrellas de verano.

Solo la primavera no tiene estrellas. 

Pero las personas no son estrellas. 

A menos que decidan convertirse en unas…

Tomados de la mano, emprendieron vuelo hacia el cielo.

Una constelación centelleante. 

Al mirarla las personas podían escuchar carcajadas. 

Las risas compartidas de un grupo de amigos lunar. 

Solo Paty olvidó cantar, ya que se encontraba observando los astros y la luna pasar…

Cuando vio a sus amigos y amigas elevarse al cielo quería llorar.

Pero logró recordar el hechizo y comenzó a cantar…

¡Sería la primera estrella con un suéter de Navidad!

Comenzó a volar…

Así, Paty siguió la estela de polvo lunar que dejaron sus aventuras para caminar. 

Arizbell Morel Díaz.

Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” en el ciclo 2021-2022 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). 

Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart, Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla con la compañía La Crisálida así como el proyecto “Dame un tenor” de Ken Ludwig seleccionado en el programa “Incubadoras de Grupos Teatrales UNAM 2020-2021” de cual también es co-traductora. 

También se desempeña como asistente de dirección y elenco de “Die Dreigroschenoper” de la Facultad de Música de la UNAM, dirección de Diana Viguri y adaptación de Horacio Almada Andersen. 

Ha escrito narrativa y ensayo. Entre sus textos publicados por La Coyolxauhqui se encuentran “Bitácora de una planta en resistencia” (2020), “Tetera conoce a cafetera” (2021)  y “Barista” (2021).

Entre Caos Poético y textos perdidos | Un vicio Silencioso


Por Elizabeth Vázquez Pérez

Veinticuatro horas al día no son suficientes para acabar la lista interminable de pendientes en la oficina, casa o negocio, y no es frase de mercadotecnia es la realidad que vive la gente. Comúnmente escuchamos decir que cuando eras niño el tiempo hasta sobraba, pero en realidad sigue siendo el mismo para todos, la verdad era que en esa etapa ni nos importaban las horas o lo que tenías pendiente por hacer, simplemente lo dejabas pasar y venía el siguiente día, así de fácil. Y por qué lo fácil es lo más difícil, como adulto se complica con el hecho de solo pensarlo.

Caer en la preocupación por lo que se desconoce en el ¿Qué pasará?  es por lo que nuestra mente se presiona con pensamientos para tener bajo control algo que no se sabe con certeza cayendo en probabilidades o expectativas al aire tratando de ganarle al tiempo para cumplir con actividades que satisfagan una necesidad. El problema se halla en el saber si es precisamente eso, cubrir una necesidad o el que sea algo adyacente que conlleve a esto, una enfermedad silenciosa cayendo en el estrés.

A mayor cantidad de actividades hay menos tiempo del día para realizarlas donde disminuimos nuestro tiempo de calidad en actividades que dejamos pasar (relaciones personales, familiares) sin poder abarcar todo.

De esto me topo a diario siempre buscando alternativas para distribuir todas las actividades en un día analizando toda acción. Pero quiero comenzar con algo que, haciéndole justicia al termino me sucedió al llegar de visita a una casa donde todo lucía impecable, ordenado y pulcro no sé por qué diablos me llamaba la atención, talvez por un anhelo tonto para conseguir tener todo bajo control en casa y más porque no era la primera vez que visitaba ese lugar que era como un museo por explorar. Solo pensaba en la manera en cómo le hacía para que todo siempre fuera así, y es donde escuche decir (por parte de la dueña de la casa) que al día siguiente le tocaba arreglar y limpiar la planta alta de la casa. ¿Cómo le era posible hacer todo eso y tener aun tiempo para ella misma y para regalar si fuera esa la situación?

El absurdo fue el pensar que al practicar esta metodología me serviría de algo, sin embargo, solo me aturdí al imitar dicho método. Me enfoque en los ladrones de tiempo que son aquellos que pudieran ser mi manía y que por gusto los hubiera incluido a mi rutina, pero aun así no logre nada. Me sentí como niña acudiendo a sesión psicológica donde como consejo se me daba tener una serie de deberes a cumplir en una cartulina pegada a la pared con motivación al final del día o sentir frustración por no acabar todo lo destinado. Estrés mental innecesario quizá al incluir más actividades no destinadas para el día.

Pienso que perdemos la capacidad para tomar las cosas de una manera más simple al crecer y siendo adultos ante más acciones más responsabilidades, por lo que le damos más valor a estas que a nosotros mismos para poder solucionarles. Siendo niño o adulto independientemente del contexto y edad la presión es similar.

Las situaciones son mejores cuando se salen de control para poder abordarles. Buscando la solución que se adapte a lo requerido es como se realizan de una manera óptima y precisa. El tiempo es un aditamento que no se puede suplir sin embargo teniendo buenos hábitos para organizar y la capacidad para solucionarlos es la manera más eficiente para que el reloj alcance. Esto no implica el ser rápido o lento, si no es la manera más inteligente para no excusarse de lo que se debe cumplir por mandato propio y requerido talvez para cualquier actividad donde siempre se culpa al tiempo. Siendo esta una premisa que excusa al ser por proyectarse ineficiente.

Por lo tanto, dejémonos de quejar para disfrutar del tiempo porque siendo el mismo, es el que nos castiga por ser estúpidos e incapaces al argumentar lo que no se quiere acatar o hacer. Siendo un valor porque no embellecerlo con alternativas que nos permitan aprovecharlo y no convertirlo en vicio dejando que las situaciones fluyan y mueran al cumplirse de la manera que sea.

Y si, el estrés es lo que nos va carcomiendo la vida en salud mental o física pero el querer abatirlo resulta más soberbio que lógico.

                                                                                                               

                                                          

Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía)
Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de reto
s.

Puedes encontrarla en :

Escribir para resistir | Vivir, no sobrevivir: 25N en Querétaro

Por María José Soto

*Fotografía de Burchfield photography. Instagram: @haz_trash.phot0

El 25 de noviembre todo mundo habla de nosotras y de la violencia que [sobre]vivimos todos los días desde que somos niñas. El día naranja, le llaman. El día en que todas las instituciones y autoridades se dicen completamente comprometidas con la lucha por una vida libre de violencia, con el feminismo, con la equidad  y la igualdad de género. Y es tal su compromiso que el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri portó un cubrebocas naranja y un pequeño listón del mismo color en su saco.

Kuri declaró que en Querétaro, todos los casos de feminicidio que han sido denunciados en este año, ya fueron resueltos o están en exhaustiva búsqueda del feminicida. Yo ya no creo en la justicia legal y tampoco creo- del todo -en sus datos, pero sí es así, lo celebro. Y luego, me detengo y me pregunto: ¿y el aborto legal para cuándo? ¿Cuándo va a perseguir esos feminicidios de gobierno, de Estado? Pero no hay respuesta. En su agenda, ya se acabó el tema de las mujeres. En su agenda solo importamos el 8 y 9 de marzo, el 10 de mayo y el 25 de noviembre.

Creo que es triste y también muy envidiable. Lo envidio si es que cada mañana puede desayunar sin pensar en que 11 mujeres ya no están vivas. Lo envidio si es que noviembre no le parece el mes más deprimente del año. No solo por el otoño que marchita todo delante de nuestros ojos, sino por las conmemoraciones. El Día de Muertos, por ejemplo, yo pienso en nuestras muertas. En todas aquellas mujeres que nos fueron arrebatadas de maneras tan crueles que me provocan náuseas; pero en específico, pienso en una: Dulce Cecilia.

Dulce, irónicamente, desapareció un 8 de marzo del 2018, en el municipio de Colón y fue asesinada con tan solo seis años de edad. Así que imagino que su mamá pone en su altar sus juguetes, sus peluches, leche con chocolate, pizza y paletas. A Dulce no la dejaron ni llegar a la primaria.

En el mes de noviembre también está el día 19, Día Mundial para la Prevención del Abuso Sexual Infantil (ASI). Kuri alardeó que somos el único estado con cero impunidad en feminicidios. ¿También va a presumir que Querétaro no es provida, sino pederasta? Pues, tenemos las cifras más altas en ASI. A Dulce la violó su primo de catorce años, la niña se desmayó y entonces, él se encargó de que nunca más despertara. A Dulce le arrebataron la inocencia, el cuerpo y la vida.

Llega el 25N y yo no logro dormir pensando en la sonrisa de Dulce. No logro dormir pensando en que tenía solo seis años. La misma edad en la que mi tío dejó de violarme. Yo soy sobreviviente, Dulce murió siendo víctima. Yo pude ser ella, pude terminar enterrada en un jardín, pero tuve el “privilegio”- y qué mierda llamarlo así -de que me dejara ir.

En resumen, para mí, noviembre y diciembre, así como enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre y octubre, son meses deprimentes porque diario pierdo 11 hermanas, porque al año 4.5 millones de niños y niñas son abusadas sexualmente. Porque en Querétaro no somos dueñas de nuestro cuerpo, no podemos decidir nuestra maternidad y se priorizan a los monumentos y a las Iglesias antes que a las mujeres.

También son meses de mucha rabia y me pregunto ¿cómo les despierto a ustedes la rabia? ¿Cómo hago para que las autoridades la sientan y hagan algo? ¿Cómo hago para que entiendan que no queremos que usen naranja o morado o posteen un vídeo de sororidad? Que lo único que queremos, merecemos y exigimos es una vida libre de estereotipos, de violencia, es estar vivas, es vivir sin miedo. Vivir, no sobrevivir.

María José Soto nació la noche lluviosa del 29 de junio de 2001, en Querétaro, México. Es estudiante de Comunicación y Periodismo, bailarina de ballet y feminista. Su trabajo literario se encuentra en espacios digitales como Especulativas, La Coyol y Las Sin Sostén, y en la antología «Nosotras. Antología de cuentos de ciencia ficción feminista». Su trabajo periodístico se encuentra en Tribuna de Querétaro (Dossier del 8 de marzo 2021), Notas Sin Pauta y su columna Escribir para Resistir en La Coyol Revista.

Entre Caos Poético y textos perdidos | Cuentos de amor

Por Elizabeth Vázquez Pérez 

El amor no se ha ausentado en mis letras
no se puede leer.

Todo tiene un porqué y ésta no es la respuesta 
el amor transforma y mutila
¿Porque debe ser así? 
no se puede explicar
sólo inventarse en formas y lugares
es así donde se le da asilo a
mariposas en el estómago.
 
Se puede sentir y 
no siempre expresar 
"te quieros"
hasta lo más alto de la cumbre 
sin derrumbarse con la primera brisa matinal.

Incomprensible para leer que se siente mejor  deletrearlo, 
escribirlo es una primicia en abandono  del último suspiro en pasado meridiano 
parámetro constante de un despertar sin poder aterrizar. 

Puedes encontrarla en :

Escribir para resistir | Redes de apoyo: la Sra Lupita y sus nietos

María José Soto

Cuando la señora Lupita entra a la oficina no sé si saludarla de mano, de beso o de abrazo. No me gusta el contacto físico con gente desconocida- ni conocida- y además, la pandemia está de por medio. Opto por ponerme de pie y saludarla. Le estoy sonriendo aunque con el cubrebocas ella no puede verlo.

La señora Lupita debe tener unos sesenta años, no es alta, viene con un vestido blanco y negro y el cabello amarrado en una coleta. Fernanda Lazo, la presidenta de Corazones Mágicos*, nos presenta y nos deja solas para que podamos iniciar la entrevista.

Lo primero que hago es explicarle de que va mi investigación. Le cuento que yo también soy sobreviviente de abuso sexual, que por eso es que quiero hacer un reportaje. Un trabajo periodístico que no se centre en explicar la cifra de 4.5 millones de niños y niñas abusadas al año o en la sintomatología del abuso. Algo que no se centre en el horror, sino en la esperanza. Ella asiente y entonces, yo procedo a preguntarle.

⸺Fernanda me decía que fueron sus nietos los que pasaron por el abuso. ¿Me puede contar de ellos?

⸺Son seis, cinco mujeres y un varón. Fueron abusados desde que nacieron, yo obviamente no sabía nada.

Me pregunto si la señora Lupita, como yo, tiene un speech preparado para cuando va hablar de esto. Si ya sabe qué contar y de qué forma hacerlo para que no le duela. Si lo ha repasado tantas veces para evitar que la voz se le quiebre. Yo, en mi papel de “periodista” no lloré con su historia, pero ahora que la escribo, casi no puedo ver por las lágrimas.

La señora Lupita me contó la historia de una mujer muy poderosa que es ama de casa, mamá, abuela y red de apoyo de seis sobrevivientes de abuso sexual infantil. Todo comenzó un día que su hija le llevó a sus nietos y nunca más regresó por ellos. La señora Lupita entregó a los niños al siguiente responsable: su papá, del que ella no sabía ni sospechaba que también era su agresor. Él era alcohólico, así que ella en su papel de abuela le exigió que ya no tomara y se dedicará a cuidar de los niños, mientras su mamá volvía.

Una tarde los niños fueron a visitarla y ya no querían regresar a casa. Le decían que su papá no los quería, pero no lograban romper el silencio. “Él los dominaba con la mirada, los veía y ellos ya no decían nada”. Después de esa tarde, el progenitor de los niños no dejó que la señora Lupita los viera durante varias semanas.

En ese tiempo, los niños dejaron de acudir a la escuela hasta que un citatorio obligó al padre a no descuidar su educación y a permitir que visitaran a su abuela los fines de semana.

Fue un domingo cuando una de sus nietas se acercó a ella y le contó lo que su padre le hacía. En un primer momento, la señora Lupita pensó que solo era ella víctima de la agresión, pues los demás continuaban en silencio.

A partir de ese momento, comenzó la misión de rescatar a sus nietos. Lo primero fue sacarlos de aquella casa, proceso que tardó bastante. Fueron uno a uno saliendo del cautiverio, enfermos, mal alimentados, agredidos, y sobre todo, aterrados. El miedo a que su agresor tomara represalias contra ellos no los dejaba dormir ni jugar.

Levantaron la denuncia correspondiente en el Instituto de la Mujer y ahí los canalizaron a Corazones Mágicos. “Cuando llegamos aquí fue cuando pude respirar, aquí empezaron con la terapia”. En ese punto, la nieta mayor tenía tan solo siete años. Los niños fueron atendidos por los terapeutas de la asociación.

La señora Lupita, junto a su esposo se tuvieron que hacer cargo de los seis niños y cambiar por completo su dinámica familiar con el objetivo de hacer que ellos se sintieran cómodos, protegidos y amados.

El primer cambio que hubo fue en el trato que les daba la señora Lupita, “yo los veía y decía ‘pobrecitos’ y es lo peor que puedes hacerles”. La señora Lupita tendía a llorar a solas, escondida en alguna parte de la casa, pensando en todo lo que sus nietos habían tenido que sufrir. La rehabilitación duró alrededor de seis años, ella también fue atendida psicológicamente durante ese tiempo. “Me costó mucho dejar de consentirlos, porque yo soy abuela, no estoy para educarlos, pero acepté tenerlos conmigo y lo voy a hacer bien”.

El segundo cambio fue hacer reglas. Reglas para la convivencia de la casa, pero más importante, reglas para que aprendan a conocer su cuerpo, a respetarlo, cuidarlo, sanarlo. Quitarles la culpa fue una de las tareas más importantes y difíciles, así como el enseñarles que pueden vivir sin miedo, que están seguros y que nadie los lastimará otra vez.

A casi dos años de que la última de las niñas fue dada de alta, la señora Lupita sonríe y afirma que “no lo van a olvidar, nunca, pero sí van a saber cómo controlar sus emociones, cómo controlar el miedo, van a poder ver los peligros. Ahora sí que así nos tocó y solo hay que echarle para adelante, porque para qué mirar atrás”.

La señora Lupita me cuenta que ella es feliz cuando los ve cantar y bailar, que la crianza de sus nietos ha sido compleja, pero hermosa. Me dice que en la escuela algunos van más adelante que otros. Ella siempre les dice que sí pueden, les recuerda lo inteligentes que son. “Nos costó trabajo, pero estamos saliendo adelante”.

⸺¿Y el caso procedió legalmente?

⸺Ay, la denuncia.

La señora Lupita suspira y su mirada pierde la alegría. La denuncia procedió. Hace más de un año que lo sentenciaron a 15 años de prisión. Y él mete amparos. Uno tras otro y el proceso de los amparos dura 6 meses. “Al principio yo lloraba porque cómo es posible que todo lo que hizo y no hagan nada, pero llegó el momento en que entendí que yo me debo de cuidar y no desgastar en eso. Si yo no estoy bien, ¿quién cuida a mis niños? ¿Quién va a querer seis niños? Yo debo estar bien para que ellos también lo estén”.

“A veces se desesperan, se cansan, algunos han tenido recaídas, pero yo siempre les digo que van a tener su recompensa, que van a ser felices, libres, que les llegará su premio por todo lo que hacen. Y ahí vamos”.

Cuando me despido de la señora Lupita, quisiera que la pandemia no me impidiera abrazarla, porque es lo menos que se merece. Un abrazo para agradecerle que les haya creído, que los refugie, que los ame, los cuide, los sostenga.

*Corazones Mágicos es un asociación dedicada a la prevención y rehabilitación de víctimas de abuso sexual infantil. Se ubica en la ciudad de Querétaro.

María José Soto nació la noche lluviosa del 29 de junio de 2001, en Querétaro, México. Es estudiante de Comunicación y Periodismo, bailarina de ballet y feminista. En lo literario, ha publicado sus cuentos en espacios digitales como Especulativas, La Coyol y Las Sin Sostén; en lo periodístico, su trabajo se puede encontrar en Tribuna de Querétaro (Dossier del 8 de marzo 2021), Notas Sin Pauta y su columna Escribir para Resistir en La Coyol Revista.

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I El color amarillo de tus ojos al ver las hojas caer.

Por Arizbell Morel Díaz.

Por siempre recordaré el sonido sordo de las hojas al caer sobre el asfalto. La música del silencio que sobreviene al acercarse el otoño en la ciudad. El amarillento crujir de un millón de mudanzas a la vez; la metamorfosis constante de ver a las plantas perecer. 

Cuando era niña, me gustaba contar las baldosas al caminar:

Una, dos, tres…

Cuatro, cinco, seis…

Era como si al nombrarlas un pedazo de la ciudad me perteneciera, aunque fuera por tan sólo un segundo. 

Tal vez siempre he estado enamorada de lo efímero, fascinada por la fugacidad de una caída prevista. El descender teñido de amarillo, mil soles que explotan en mis oídos. 

Amarillo y no dorado, amarillo como el atardecer visto desde un edificio. Del mismo color que un semáforo cuando te dice que tengas cuidado. El amarillo no es la parálisis del rojo, ni la alegría vivaz del verde. El amarillo es un tiempo de espera, un elogio a la paciencia. Fascinante como las pausas, como los intermedios en donde se encuentra la verdadera vida. 

Fue en uno de estos amarillos días que me conocí. Ahí, en medio de un millar de hojas desvanecidas, junto a la banqueta de un parque, con un perro y un asiento de paso. Me detuve, al final de otra más de mis jornadas, contemplando que yo existía a pesar y por ese color, por el color de los crisantemos y los dientes de león. 

Como si me tratara de una achicoria amarga, el viento acariciaba mis cabellos (que no son dorados) como pidiendo un deseo a los susurros de la vida. Callada, escuchaba la música del silencio atravesar mi cuerpo y desgranarme una espora a la vez. 

Antes había creído que me trataba de un girasol, pero las equivocaciones son parte del ser humana. Los girasoles, a diferencia de mi ser, no se desvanecen sino que se secan cuando se cumple el ciclo de su existencia. 

Yo, con la habilidad de desgranarme en cientos de partículas que compartían y conformaban mi identidad. 

Yo, la única múltiple y repetible que el viento acariciaba para repartir como semillas que contienen la esperanza de crecer. 

Nunca fui un girasol, ahora lo sé.

Porque los girasoles levantan la cabeza buscándolo a él. Los girasoles toman su nombre del mismo astro y su existencia se basa en un seguir acompañado. 

Los girasoles, con todo su esplendor y popularidad, llegan a pecar de ingenuidad. 

Los dientes de león no.

Los dientes de león nos desgranamos sin más razón que los deseos y anhelos de la naturaleza. Nos repartimos con la esperanza de resurgir para volvernos a quemar en un millón de piezas placenteras. 

Aunque es verdad que nadie elige ser diente de león o no. 

Entonces allí me encontraba, sentada o parada con los cabellos sueltos y una bufanda rojiza con caramelo cubriendo mi garganta. Por fuera, yo no era amarilla. 

Por fuera, era de mil colores y de ninguno a la vez. Mi exterior camaleónico como la ciudad que me envolvía en edificios de cristal cual noche estrellada interminablemente diurna. 

Pero en mi interior, yo quería ser tan solo amarillo. 

Amarillo, amarillento, como el líquido de las tazas de café más virgen que pueda existir.

Amarillo que para muchos es enfermedad o locura, pero no para mí.

Porque cuando nací, mi madre me cubrió en una manta de este mismo color que ella había bordado y tejido desde el inicio de mi concepción.

Cuando crecía, el amarillo me iba persiguiendo, solo que yo no lograba escucharlo embelesada por el ruido de mi existir hasta ese momento. 

¿Por qué no podía ser amarillo también el mar, que es siempre tan femenino?

El océano que se revuelve en su interior en ciclos que no tienen finitud pero que cambian constantemente su curso con el viento.

El mar también es un diente de león aunque no lo sepa. 

Por eso, puedo decir que me conocí en una tarde amarillenta en un parque cualquiera. Y cuando pasó, el mundo seguía girando, los perros ladrando, los gatos caminando, la gente bebía café y los niños pedían paletas cuando las niñas jugaban en interminables resbaladillas de plástico y amarillas. 

Así, finalmente, comprendí la diferencia entre un girasol y un diente de león. 

Arizbell Morel Díaz

Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” en el ciclo 2021-2022 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021).
Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart, Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla con la compañía La Crisálida así como el proyecto “Dame un tenor” de Ken Ludwig seleccionado en el programa “Incubadoras de Grupos Teatrales UNAM 2020-2021” de cual también es co-traductora.
También se desempeña como asistente de dirección y elenco de “Die Dreigroschenoper” de la Facultad de Música de la UNAM, dirección de Diana Viguri y adaptación de Horacio Almada Andersen.
Ha escrito narrativa y ensayo. Entre sus textos publicados por La Coyolxauhqui se encuentran “Bitácora de una planta en resistencia” (2020), “Tetera conoce a cafetera” (2021) y “Barista” (2021).

Sobre películas de terror y su extraño discurso moralizante  

Por Brenda Garrido Hernández

Las películas de terror son tan bastas en temas y subgéneros que resulta extraño que tengamos tan identificados los clichés y lugares comunes. Cuando comienza una película, donde los protagonistas resultan ser un grupo de adolescentes podemos etiquetarlos y predecir casi siempre con éxito aquellos que llegarán al final o en todo caso sobrevivirán.

En cada grupo podemos identificar al atleta engreído y su novia demasiado hermosa y ciertamente superficial, que a lo largo de la trama no pensaran en otra cosa que, en tener sexo.  El extranjero (latino, asiático, afroamericano, etc.) que en su mayoría es el amigo del atleta (puede ser el adicto o este puede derivarse a otro personaje secundario), el chico un poco listo o el que se cree más gracioso de lo que en realidad es, este personaje se puede dividir en dos diferentes.

En muchos casos existe el chico que se vuelve un punto medio, casi siempre menos engreído que el atleta, atractivo y en la mayoría de las ocasiones su novia es la chica final, aquel ser virginal e inocente que contra todo pronostico logra llegar al final, sorteando al asesino con su ingenio.

Resulta extraño pensar que las películas de terror tengan mensajes que podamos tachar de moralizantes, pero al analizar aquellos personajes que mueren de maneras más brutales y con mayor rapidez, es imposible no notar ciertos patrones y subtextos.

En películas como viernes trece, la casa de cera o la masacre de Texas, los primeros en morir son la pareja atractiva y sexualmente activa que decide dar rienda suelta a sus deseos, solo para encontrar la muerte. Pareciera casi como una advertencia de que el sexo premarital es “malo” pues si se quiere llegar al final de la cinta debe ser evitado.

Viernes trece lo lleva un paso más allá al plantear la idea de que un grupo de adolescentes estaban ocupados teniendo sexo y drogándose. Descuidando al pequeño Jason que muere, llevando a su madre a un estado de locura vengativa y posteriormente dando inicio al icónico asesino de la máscara de hockey.  En estas películas es común que aquella chica que decide abstenerse de tener sexo o probar drogas sea una de las ultimas en enfrentarse al asesino o en todo caso sea la única sobreviviente.

Lo que lleva al segundo punto moralizante, el uso de drogas, incluso aquellas como la mariguana harán que aquellos que la consuman mueran más rápido. En los remakes de viernes trece y masacre en Texas, es el amigo más desesperado por consumir uno de los blancos más fáciles, pues cuando este busque un lugar solitario para fumar seguramente encontrara su muerte, en la mayoría de los casos solo aquellos que se ciñen a las reglas morales son los que tienen una mínima oportunidad de salvarse.

Es extraño pero esta fórmula, que se siente ya, bastante gastada es una de las más comunes en el genero de terror. Si el cine con sus historias tiene esa extraña facultad de inspirarnos, cambiarnos y en su proceso hacernos me pregunto, ¿Cuántas personas cayeron, de manera inconsciente, en el extraño discurso moralista de las películas de terror? Que aún sin haber un asesino alrededor reprimieron sus impulsos y se negaron experiencias con la esperanza de ser la chica final, aquella que el asesino no llega a matar.  

Piezas de un alma simple

Querida Yo.

Escrito por: Alondra Grande

Querida yo;

Hay días en los que el mundo parece ir más de prisa

Hay días en los que el recuerdo de lo que no fue ni será

Cae con fuerza aplastante que condena nuestra levedad.

Hay días en lo que nada importa, todo parece ser siempre igual.

Pero también hay días en los que el sol brilla con fuerza

Y bailamos cuando la música suena solo en nuestra cabeza

Hay días que queremos terminen apenas empiezan

Y otros que deseamos no tengan final.

Querida yo;

No sé a qué quiero llegar con las notas que hoy escribo,

¿De qué te hablo si ya lo sabes todo de mí?

Sabes que el oasis es un estado tan pasajero como la tempestad.

Sabes que no debes dejar pasar la vida en la espera no saber qué esperar.

Querida yo;

Al final no sabemos qué pasará mañana

Puede que el viento se lleve la tristeza

O puede que seamos una con la sal del mar.

Querida yo;

Somos matices de luces y sombras,

Con días grises que nos hacen amar el sol

Y días soleados que nos hacen extrañar la lluvia.

La vida es tormentosamente contraria,

Pero, querida yo, la tristeza no se quedará toda la vida

Abrázala hoy porque tal vez mañana de paso a la alegría.


Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 21 años de edad, estudianta de psicología, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel.

Piezas de un alma simple

Escrito por: Alondra Grande

El jardín de mamá

El jardín de mamá parecía estar desahuciado, hasta la hierba que crece sola cuando nadie la mira se rehusaba a estar ahí. El jardín de mamá parecía querer las manos de todos menos las suyas.

Pero mamá, con su infinita paciencia y terquedad, se aferró a la idea de convertirse en señora de las plantas como su madrina que de niña le decía que las mujeres necesitaban tener siempre plantas como amigas con quien platicar.

Un día desperté viendo la casa más verde: había plantas y flores y tomateras que crecieron de semillas olvidadas en una cubeta. Las había en el patio, en las escaleras, en el balcón que da a la calle. El jardín de mamá se convirtió en un reflejo de su alma que siempre busca dar a los demás.

El jardín de mamá comenzó a extenderse más allá de los límites de la casa: compartir y recibir fue el secreto para cultivar amistades además de plantas. 

 Mamá necesitó de una pandemia y cirugía en su rodilla izquierda para volver a conectar con ellas. La veía desfilar por las mañanas arrastrando costales de tierra, cambiando fertilizantes, cortando, podando y moviendo flores de lugar. La escuchaba hablar con ellas a todas horas preguntándoles si estaban bien, si necesitaban agua, sol o sombra; comenzó una rutina de cantarles su repertorio de Pimpinela, JoséJosé y demás.

Por las tardes, cuando el ocaso pinta de dorado el patio de la casa, el jardín de mamá cobra vida inundándose de olores florales y sonidos de grillos y sapos. El jardín es vida y en sus retoños crecen flores alimentadas de los recuerdos de mi madre, de la madre de mi madre, de su madrina, de todas las mujeres que tocaron su vida porque el jardín de mamá es ella y es todas.

Mientras las flores y plantas de mamá crecían vi algo en ella cambiar, parecía como si junto con las flores ella hubiera renacido, aprendido, ¿aprendido qué? No sé, tal vez a soltar sus hojas en otoño, reposar en invierno y volver con más fuerza durante la primavera, con más color durante el verano. Mamá aprendió y yo aprendí de verla: somos plantas que necesitan agua, tierra fertilizada, baños de sol y periodos de sombra. Necesitamos manos amorosas que nos alimenten y acompañen a fortalecer las raíces para crecer.


Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 21 años de edad, estudianta de psicología, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel.