50 sombras de morado | Violencia en la pareja, o aguas con las banderas rojas.

Por Irene González.

Hablar de abuso es meterse en un tema muy complejo y extenso, pero empecemos por mencionar que el abuso dentro de las relaciones románticas no es un monstruo de una sola cara. Aunque se asocia fácilmente a la violencia física, existen en cambio múltiples manifestaciones de violencia que pueden darse entre una pareja, algunas de ellas menos obvias, reconocidas o discutidas, pero no por eso de menor importancia.  

Saber identificarlas resulta clave en el combate contra el abuso. Por ello, aquí mencionaremos algunos de esos otros tipos de violencia, y ejemplos de conductas abusivas que bajo ningún concepto deberían normalizarse. 

Violencia económica 

De acuerdo con el portal de la ONU Mujeres, la violencia económica consiste en intentar ejercer control sobre el poder financiero de la pareja y volverla dependiente. Ejemplos puntuales son los siguientes: 

  • Prohibir a la pareja ejercer una actividad laboral o educativa.  
  • Exigir la administración exclusiva de los recursos económicos y bienes en conjunto. 
  • Demandar rendición de cuentas sobre cada gasto que se realiza, incluso si se hace con recursos propios.  
  • Restringir a la pareja el uso u obtención de medios financiaros personales como pueden ser cuentas bancarias, tarjetas de débito, crédito, etc.  
  • Amenazar con restringir o quitar en su totalidad recursos y/o bienes.  
  • No pagar una pensión alimenticia.  
  • Tras limitar las posibilidades económicas y de desarrollo de la pareja, entregarle una pensión mínima e insuficiente.  
  • Disponer del dinero de la pareja, o de ambos, irresponsablemente y sin aprobación o conocimiento del otro.  

Violencia sexual  

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La Organización Mundial de la Salud estima que cerca de 641 millones de mujeres en el mundo sufren violencia física o sexual por un compañero íntimo. Este problema es particularmente agudo en los países menos desarrollados, donde se calcula que el 37% de las mujeres lo padece o ha padecido.  

Conductas abusivas de este tipo en una relación romántica incluyen: 

  • Ignorar negativas a iniciar cualquier tipo de acto sexual.  
  • Chantajear, amenazar o manipular a la pareja para iniciar, continuar o terminar un acto sexual.  
  • Reaccionar de manera agresiva o colérica ante una negativa. 
  • Esperar y/o demandar un acto sexual como retribución. 
  • Forzar cualquier tipo de interacción sexual, desde caricias hasta la penetración.  
  • Exigir, chantajear o manipular a la pareja para realizar prácticas sexuales no deseadas. 
  • Negativa a utilizar preservativos o intentar controlar el uso de anticonceptivos en la pareja.  

Violencia emocional 

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Es un tipo de violencia compleja y más fácil de invisibilizar que va desde críticas y humillaciones, hasta fenómenos como el gaslighting. Se vale más del abuso verbal, el ataque a la autoestima de la pareja, el aislamiento, la manipulación, el chantaje, etc. Puede ser la única forma de abuso dentro de la relación o eventualmente evolucionar hacia otros tipos de violencia. Se suele dar, además, de forma gradual y sutil, por lo que la víctima podría normalizar estas conductas.  

  • Hacer menos con el fin de mostrarse superior: “mi trabajo es más importante”, “tú no sabes nada”, “se te da pésimo esto”, “deberías agradecerme por lo que tienes” 
  • Buscar ejercer control sobre aspectos como la vestimenta, hábitos, amistades, etc: “¿a dónde vas con esa ropa?”, “que dibujes es una pérdida de tiempo”, “no puedes verte con tus amigos” 
  • Chantaje emocional como método de manipulación, especialmente para crear un sentimiento de culpa en el otro.  
  • Priorizarse en la relación y buscar que la pareja se ponga a sí misma en segundo plano siempre.  
  • Celos excesivos y conductas posesivas. 
  • Monitorear y/o controlar sus comunicaciones, interacciones en redes sociales, búsquedas en internet, etc.  
  • Críticas al físico y/o a la personalidad de la pareja: “deberías operarte los pechos”, “¿por qué no has perdido el peso del embarazo?” “eres demasiado aburrido”  
  • Hacer de menos los logros personales. 
  • Manipular familiares o amigos en su contra.  
  • Amenazas e insultos.  

Existen otros tantos tipos de violencia que pueden surgir en el contexto de las relaciones románticas. Aunque las víctimas no son exclusivamente mujeres, sí son estadísticamente el grupo que más lo padece. Dentro del marco de una sociedad machista está tan normalizada la figura de la mujer como víctima que en los casos donde el hombre es agraviado se ridiculiza, menosprecia e invalida su experiencia.  

Reconozcamos la importancia de difundir información oportuna y certera sobre el abuso dentro de la pareja, aprendamos al respecto para identificar las señales en relaciones propias y de nuestros allegados con el fin de detener a tiempo el maltrato. Violencia es violencia, sin importar la manera en la que se manifieste.  

Para más información puedes visitar las siguientes ligas: 

http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/100790.pdf 

https://www.unwomen.org/es/what-we-do/ending-violence-against-women


Irene González estudió la licenciatura en Arte y Animación Digital en el Tecnológico de Monterrey. Graduada del Diplomado en Literatura y Creación Literaria por “Literalia Editores”, fue miembro del círculo de escritores tapatío “El Jardín Blanco”. Ganadora del primer y tercer lugar en cuento en el “Concurso Nacional de Literatura del Tecnológico de Monterrey” 2011 y 2014 respectivamente. Finalista en el concurso internacional “Novelistik de Ciencia Ficción” 2016. Ha publicado en diversos medios digitales e impresos, incluyendo “Sirena Varada”, “En Sentido Figurado”, “Teresa Magazine”, “Quinde Cultural”, el periódico “La Jornada” y en su blog personal “Dystopian Fantasy”.  

Instagram: @r.irenegon 


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Entre Caos Poético y Textos perdidos | La Conocida Imperfecta


Por Elizabeth Vázquez Pérez

He tenido pocas veces que decidir, sí ,porque a lo largo de la vida se van conociendo a personas y vas creando un lazo de amistad. Lo más gracioso es que en esa oportunidad la duración de la misma juega un papel importante en mi ya que pareciera que tiene caducidad y se echa a perder .

Todo es miel sobre hojuelas gracias a mis consejos  y a lo sarcástico que puede ser el asunto entre platica y bromas todo funciona muy bien. Basándome en los consejos hace no mucho le hice una pregunta a un amigo del porqué siempre me pedían consejos las personas y su contestación fue espeluznante: «Porque te ven como figura moral para ello». Quedé aterrada pues no me considero así ,puesto que siempre hay personas mejores y a la vez debemos pensar que somos los mejores.

Fue entonces cuando caí en estado de hartazgo sobre mi oído al escuchar a la conocida Imperfecta en turno. Tuve paciencia y supe ser lo mejor que pude como amiga ante lo que creí que era después de mucho tiempo al tener un confidente por chat ante la pandemia . Pasamos por cosas buenas que nos hicieron reír y aconsejarnos siempre, empecé a confiar más no fue suficiente porque el tiempo nos esfumó. No sé qué pasó, le pregunté y no tenía tiempo de estar. No fue suficiente el preguntar el porqué hasta que deje de darle Play.

Aquí comprendí que la conocida Imperfecta era yo, no sabía que aconsejarme.

Y es que en realidad no somos indispensables somos tiempo, un reloj de arena cambiante que nos reta a seguir buscando, nuestro tiempo se acabó. 

Pasó de todo en ese duelo hasta que encontré algo que me hizo reflexionar y fue precisamente en Instagram que un escritor español hacía una dinámica con sus seguidores invitándolos a exponer algún problema y entre todos darían soluciones y así es como cada persona recibiría el apoyo en un contestón automático donde me animé a participar. La respuesta fue inmediata y asertiva en mi caso, dejar pasar. Ya era tiempo de respirar y buscarme a mi misma. 

El proceso fue confuso, tuve miedo al apego emocional, arrepentimiento y remordimiento por alejarme, nostalgia; ella no debía saber que me había lastimado. El tiempo fue el aditamento que me llevó a buscar refugio en lo que más me llena en la vida: escribir. Tomé un lápiz, un whisky y hallé la respuesta. Acabé con el martirio psicológico

Encontré que el mejor consejo cuando se está en soledad es reconocer y escuchar al tiempo que dice todo, que da una lección que hay que atender. Nosotros somos portavoz de disparates que él mismo ordena y todos somos desconocidos imperfectos demostrando lo que somos al final de la historia, un bonito recuerdo o una pesadilla aterrante en la memoria de alguien más.

Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado con el autor José Luis Dávila (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía) Participó en el concurso de Poesía de editorial JBernavil España (2021) con poema MI VOZ,MI VOLUNTAD
Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de reto
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Puedes encontrarla en :

Conversaciones de madrugada | Lo que no se dice sobre el cuidado animal

Por: Monserrat Chávez

Tengo un par de meses haciéndome la misma pregunta, diciéndome las mismas palabras que en el momento no fueron una obviedad para mí ¿por qué? Por qué no lo pensé. Nadie te habla sobre las responsabilidades y esfuerzo que conllevan el educar, cuidar y querer a otro ser vivo pero en cuatro patitas.

El porqué: No recibimos educación sobre el correcto cuidado de los animales, en general. Y como no es parte fundamental de un plan de estudio y de la vida, como humanos se nos ha hecho tan fácil domesticarlos cuándo la realidad es contraria.

Hace nueve meses adopté a un husky; estaba chiquito y panzoncito cuándo lo recibí. No pensé en la gran responsabilidad que trae consigo un perro, de hecho no pensé en nada para ser honesta, sólo en lo bonito que sería, lo divertido que iba a ser sacarlo a “pasear” y lo feliz que seríamos.

Uy…

Cada mes me doy de topes contra la pared porque a veces creo que, mi labor como cuidadora queda mucho a deber y sé que no soy la única con esos sentimientos dentro de sí. Pero, vamos por partes y antes quisiera aclarar que NO soy experta, no estudié ni me dedico al cuidado animal ni tengo conocimientos médicos, lo aquí relatado es bajo experiencia propia.

Durante estos meses, Lucas y yo hemos compartido muchas vivencias, algunas muy bonitas y otras desagradables. Las más mínimas como alimentarlo, jugar con él, dedicarle tiempo, muestras de cariño hasta enfermedades, preocupaciones por su estado de ánimo, el odio ajeno y las dudas permanentes.

Entre el deseo de querer a un ser vivo como acompañante a realmente tenerlo a tu lado, hay una gran diferencia que nadie, en verdad nadie analiza… hasta que sucede y no sabes cómo actuar, porque de nuevo: nadie te lo enseña.

Bueno, para mí las cosas más básicas como alimentarlo, jugar con él y pasear se fueron dificultando conforme avanzaron los meses, él crecía y requería más atención. Y crecer significa tener distintos comportamientos considerando su raza; ni pensar en los días delicados de su enfermedad y que dejó secuelas en él.

¿Qué haces si tu perro no quiere comer? ¿Optas por entregarle comida hecha? ¿Qué haces si comienza a ser agresivo? ¿Qué haces si de repente te muerde para pedir algo? o porqué es su forma para apropiarse de algo ¿Lo regañas, le gritas, le pegas? ¿Qué haces si es más fuerte que tú al caminar? Y si tiene frío, si tiene hambre, si le duele algo ¿Cómo lo sabes?

Y a veces me digo a mí misma, “qué bueno que decidiste no tener hijos, porque no sabrías cómo actuar, qué bueno que no tienes hijos, porque aunque hayas ido a terapia quedaron secuelas de la dura educación y castigos que recibiste de niña y que tu perro te hizo recordar”.

Tú ¿te haz hecho la misma pregunta? Gracias a la terapia, sabemos qué está mal y los patrones no se deben de repetir, pero que impactante me parece que cuándo estamos bajo una situación de descontrol e ignorancia, nuestra primera reacción es la violencia; esa que normalizamos por generaciones.

Y que de forma lamentable, la perpetuamos con [hijas/hijos] o [animales].

Que bajo la desesperación y la necesidad de poder, dejamos que nuestras “mascotas” hagan lo que quieran sin enseñarles límites. Que por la escasa información sobre el cuidado digno animal elijamos la opción que a juicio propio es mejor para nuestros animales, sin pensar en las consecuencias positivas o negativas.

Y que excusados de esa falta de educación, no nos hagamos responsables de lo ocasionado y de quienes al final, son los beneficiados o afectados.

Hace unas semanas le platiqué mis pensares y preocupaciones a una amiga veterinaria, coincidimos en que, efectivamente, no hay instituciones dedicadas a este tipo de educación. Creemos que debería existir o mínimo, antes de adoptar o elegir a un compañero/a informarnos sobre sus necesidades y riesgos.

No es comparación pero ambos requieren cuidados – las infancias y animales son seres vivos que merecen respeto y amor, cómo adultos debemos ser capaces de brindarles seguridad y velar por sus derechos-

Más aún sí como especie hemos decidimos domesticarlos; porqué nosotros como humanos vivimos en superioridad y elegimos quienes son dignos de entrar a nuestra casa y quienes de ser una comida. Y esas decisiones *cuestionables* traen consigo mucha responsabilidad que pocos están dispuestos a asumir.

Es cierto que, no hay un manual ni se nos enseña a cuidar, a educar, a escuchar, a alimentar, a criar en un entorno digno y saludable. No se nos enseña a ser uno con el otro y entender sus necesidades y sentir.

No podemos ser perfectos en un mundo de imperfección, pero si podemos cambiar lo que somos y damos a otros con pequeñas acciones y el cuestionamiento respetuoso.

Recordar que los animales no tienen [aún] la capacidad de hablarnos con palabras, no nos exonera de respetar sus derechos. Al final, creo que la clave es la empatía y voluntad por servirles a ellos, como ellos a nosotros cuándo se transforman en luz en medio de la oscuridad.

Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.

He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.

Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.

También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.

He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.

También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.

Rinoplastia

Nitz Lerasmo

Sara entra al consultorio con la cabeza agachada. Cierra la puerta detrás de ella, esforzándose por no perturbar el silencio del lugar. Con un gesto cordial, el doctor Mendizábal la invita a sentarse en una silla. Él lee con atención el historial clínico de Sara que previamente le ha pasado una enfermera. Mientras el doctor lee las páginas, Sara mira por la ventana del consultorio. Afuera, la Ciudad de México ofrece su ruido y su polvo a los turistas extraviados. Cuando el doctor Mendizábal termina de leer, mira a la joven y le obsequia una sonrisa ensayada, profesional.

―¿Qué puedo hacer por usted, Sara?

―¿No lo ve, doctor? Es mi nariz.

―¿Qué tiene su nariz?

―Es la nariz de un koala, doctor. La nariz de un koala puesta en un rostro humano.

―No entiendo. ¿Qué quiere decir con nariz de koala?

―Supongo que en su vida habrá visto a algún koala, doctor. Por ejemplo, en un documental de National Geographic. O en una postal de Australia, quizá.

―Conozco a los koalas, Sara.

―Son marsupiales tiernos y tontos. Tienen un sentido del olfato muy desarrollado. Sus narices rectangulares les permiten detectar toxinas en las hojas de eucalipto. Así evitan comer aquello que podría matarlos.

―Ajá.

―También pueden olfatear el rastro de otros koalas. Mi nariz es como la de ellos, doctor. Me refiero solo a la forma… Yo no tengo un buen olfato.

―Entiendo.

―A veces, para eliminar las espinillas que me brotan como hongos, me unto en la nariz una mascarilla negra, de carbón activo, que estuvo muy de moda hace un tiempo. Es ahí donde mi nariz cobra un aspecto más, digamos, más…

―Más simiesco.

―No, doctor. Koalesco. De marsupial austral.

―Entiendo. Pero pudo ser peor. Al menos su nariz no es un reloj de sol mal encarado.

―Ni un elefante boca arriba, ni una pirámide de Egipto. Supongo que hay peores casos que el mío.

―¿La señorita lee a Quevedo?

―No me diga señorita, doctor. Es machista de su parte.

―No quise ofender.

―No me ofende. Y leo de todo, doctor, aunque haya estudiado derecho. Claro que lo hice más por presión familiar que por voluntad propia. Yo hubiera querido estudiar literatura o filosofía o artes pero no derecho. Aquí la verdadera pregunta es por qué un médico es docto en el Siglo de Oro, ese siglo que, según dicen, tenía más oro en las arcas que en las letras.

―Porque amo la poesía. También amo mi profesión pero digamos que me casé con la medicina y practico el adulterio con la poesía.

―Su metáfora de infidelidad es trillada. Pero entiendo su punto.

―Tiene usted razón. No soy muy original.

―Yo tampoco lo soy, a decir verdad. Me reprocho este deseo de querer tener una nariz de molde. Una nariz prefabricada que aparece en portadas de revista, nariz de escaparate, nariz de publicidad televisiva. Donde sea que usted mire, aparece la misma nariz modelada por el mismo Cirujano-Dios. Es por eso que me siento como en un cuadro de Remedios Varo.

―¿Cómo dice?

―Que me siento como en un cuadro de Remedios Varo. Uno que se llama “Visita al cirujano plástico”.

―Creo que no lo conozco.

―En el cuadro aparece una mujer cubierta con un velo. Ella está tocando el timbre de una clínica de cirugía plástica. Como el velo es bastante trasparente, puede observarse que la mujer tiene una nariz puntiaguda, superlativa, de espolón de galera como decía Quevedo. La clínica tiene una vitrina donde se exhibe el cuerpo desnudo de una mujer con cintura de avispa y tres pares de senos. En la vitrina reza una leyenda: “Superemos a la naturaleza”.

―Qué interesante. ¿De qué año es la pintura?

―De los años cincuenta o sesenta. En fin, no tiene importancia. Aunque me reprocho mi deseo, heme aquí, frente a usted, rogándole una cirugía plástica.

―Sí, mejor volvamos a lo que nos concierne. Hábleme de sus motivaciones y expectativas sobre la cirugía, Sara. ¿Qué espera de ella?

―Ser bella, doctor. ¿Acaso no todas sus pacientes esperan lo mismo? Las mujeres que venimos aquí buscamos seguir el canon a rajatabla, queremos olfatear el mundo con la nariz recta y respingada, ansiamos tomarnos fotos desde cualquier ángulo y sentirnos plenas. Elegancia y turgencia es nuestro lema. Y, claro, también espero gustarle a él.

―Entonces el corazón de Sara tiene dueño. Y yo que quería animarme…

―Déjese de coqueterías, doctor. Ya no está en edad para eso.

―Disculpe, no quise ofenderla.

―No me ofende. Y tampoco mi corazón tiene dueño. Al menos no todavía.

―¿Entonces quién es él y por qué no la busca? ¿Por qué no va corriendo hacia usted con los brazos abiertos? Tal como lo haría yo si fuera más joven…

―Absténgase de piropos, doctor.

―Disculpe.

―Él es el hombre por venir, el hombre hipotético. Es el ideal, doctor. El que me amará incondicionalmente, por sobre todas las cosas…

―Entonces a él no tendría que importarle su aspecto físico. Digo, si es tan incondicional como usted dice.

―No le importará, doctor. Pero primero debe enamorase de mí. ¿Y cómo se enamorará si no es por mi aspecto físico? Puedo ser un sol por dentro pero guardarme toda mi luz. La belleza será el espejo que refleje mis rayos.

―La entiendo y no la entiendo.

―No importa que no entienda. Yo tampoco me entiendo. ¿Lo ve? Vivo de mis contradicciones.

―Sea como sea, es mi deber informarle sobre algunos riesgos postoperatorios que conlleva la rinoplastia.

―Soy toda oídos.

―Después de la operación puede haber complicaciones respiratorias, sangrado constante o infecciones nasales. Incluso, en casos extremos, puede perder el olfato.

―La vida es un riesgo, doctor.

―Habla con la voz de la juventud. El menosprecio por la vida caracteriza a esta nueva generación.

―También su generación despreció a la vida. Impunemente contaminó el aire, el suelo, el agua y con ello envenenó a todos los seres vivos. Y ahora, esta juventud que usted critica, esta juventud desvalida e intoxicada, se entretiene encontrándose defectos físicos y pagándole a cirujanos plásticos como usted para que remedien la poca autoestima que nos queda.

―Bueno… Solo quería informarle de los riesgos de la operación. Por supuesto que yo me aseguraría de que nada malo le sucediera a esa carita tan coqueta. Haría mi mejor esfuerzo por usted, Sara.

―Es lo menos que puede hacer. Le estaría pagando, ¿no?

―A veces es usted muy brusca.

―Yo diría que soy muy directa.

―Y maleducada.

―Pero le hablo de usted, ¿no?

―Sí, pero uno puede hablar de usted y ser grosero.

―Como sea.

―En fin. Veo que tiene un mentón pequeño, Sara. Un mentón pequeño da la sensación de que la nariz es más grande. Si quiere también podemos realizar una cirugía para aumentar el tamaño del mentón.

―Yo siempre creí tener un mentón normal, doctor. Gracias por acomplejarme aún más.

―Solo era una sugerencia, no quise molestarla.

―No se preocupe. No me molestó. Sé que no soy muy bella.

―Se equivoca, Sara. Usted es tan joven y tan bonita. Esos ojos como chispas, como pavesas ardientes, como ámbar que refulge bajo los rayos del sol…

―¿El doctor es poeta?

―Poeta es decir mucho. Yo no sería tan narcisista para adjudicarme ese título. Pero algunas veces escribo versos, cuando me llega la inspiración. Así como usted hubiera querido estudiar literatura, yo hubiera querido ser poeta.

―Pero ni usted ni yo somos lo que queremos.

―Así es la vida. La gente se enferma y necesita médicos, no poetas. Aunque la poesía bien podría ser la cura del alma.

―O la poesía podría ser una enfermedad. La única enfermedad irresistible.

―Tiene usted opiniones muy lúgubres.

―Es de familia. También lo es la nariz. Muchos de mis familiares tienen esta misma nariz de marsupial. A veces me gusta especular sobre mi árbol genealógico. Siempre llego a la conclusión de que quizá mi tatarabuela se cogió a un koala.

―…

―Perdone, doctor, fue un exabrupto. No pretendía incomodar ni ofender su recato con mi vulgaridad.

―No se preocupe. Es que no estoy acostumbrado a esa honestidad tan directa.

―Sí, yo he sido honesta desde niña. No me gustan las mentiras… Aunque, ahora que lo pienso, ¿no una nariz operada es una mentira, un engaño? Pretendemos engañar y superar a la naturaleza. Pero, a fin de cuentas, si algún día tengo una hija le heredaré la misma nariz de koala de la que hoy me quiero deshacer.

―Eso es inevitable. Aunque, llegado el momento, su hija también podría operarse.

―Sí, es verdad. Pero quién sabe si ella tenga los mismos complejos que yo. Por lo general, los niños están menos acomplejados que los adultos.

―La infancia es idílica.

―Sí, claro que lo es. ¿Sabe, doctor? Recordé que cuando era niña visité la pirámide de Cuicuilco. Está al sur de la ciudad. ¿La conoce?

―Nunca he ido.

―Le recomiendo visitarla. Fue construida hace dos mil años.

―Definitivamente tendré que ir. O quizá podríamos ir juntos.

―No, doctor. Soy su paciente.

―Disculpe, no sé por qué frente a usted me cuesta tanto contenerme…

―Le decía que cuando era niña visité Cuicuilco. Cerca de la pirámide hay un pequeño y modesto museo. Ahí observé algunos restos óseos que fueron encontrados en la zona arqueológica. ¿Y sabe lo que más me sorprendió?

―Por favor dígame.

―Los cráneos.

―¿Los cráneos, dice?

―Los cráneos, doctor. Me impresionaron porque estaban deformados.

―¿Por los sacrificios rituales?

―No, no, para nada. Hace poco volví a recordar esa visita a Cuicuilco y me puse a investigar más sobre el tema. Resulta que algunos pueblos prehispánicos modificaban la forma de la cabeza de los recién nacidos. Utilizaban tablillas que amarraban a las cabezas de los bebés y conforme ellos crecían, el cráneo se deformaba…

―Sí, la plasticidad de la estructura ósea es mayor en los recién nacidos.

―…. y su cabeza quedaba alargada y aplanada para toda la vida.

―Ajá.

―Los antropólogos no saben con exactitud cuál era el motivo de esa modificación corporal. Pudo ser por razones ornamentales o como una forma de distinción social. También pudo ser por embellecimiento.

―Interesante.

―Aunque realmente no sabemos cuál era su concepto de belleza…

―Entiendo.

―Pero supongamos que era por embellecimiento.

―Supongamos.

―Seguro usted se preguntará: ¿qué belleza puede haber en una cabeza rectangular? Yo también me pregunté lo mismo. Pero allá ellos con sus cánones de belleza. Los nuestros son igualmente cuestionables. Una cabeza de cartón de leche no es más bella ni más fea que una nariz respingada.

―Bueno, pero hay bastantes diferencias, Sara. ¿Cómo compara una rinoplastia, que en general solo se practica en adultos, con aplastarle la cabeza a un bebito?

―Solo quiero decir que los cánones de belleza son arbitrarios. Cada cultura tiene su estándar, el cual siempre será cuestionable.

―Sí, tiene razón… Pero me dice todo esto como si, en el fondo, no quisiera hacerse una rinoplastia.

―Bueno, de querer querer pues la verdad no quiero. Es decir, siento que me traiciono si borro mi verdadera fisionomía. Esta nariz se ha preservado en la familia durante varias generaciones. Imagínese, mi tatarabuelo koala, que en paz descanse, hizo un largo viaje de Australia a México para fundar un linaje. Un linaje que yo me empeño en exterminar. Es injusto, ¿no le parece?

―Pensé que todo esto se trataba de gustarle al hombre del futuro…

―No, no del futuro. El hombre por venir. El hombre hipotético.

―Bueno, usted me entiende.

―Sí, se trataba de él. Pero quizá ese hombre nunca nazca o ya esté muerto.

―Sinceramente usted es muy exigente. Así que ese hombre no puede existir.

―Yo también creo que no existe. Lo cual me hace una tonta porque espero algo que nunca vendrá.

―No tonta pero quizá sí ingenua. La ingenuidad propia de la juventud.

―Quizás… ¿Le molesta si nos tuteamos?

―No, para nada. Es cansado hablar de usted.

―Sí, es cansado… ¿Sabes? Creo que la claridad me ha llegado de pronto. Es como un milagro… Se ha borrado toda mi indecisión. Ya estoy segura de lo que haré.

―Entonces… ¿Se operará? Digo, ¿te operarás?

―¡Para nada! ¿No era obvio que necesitaba hablar con alguien? Y al venir aquí y al hablar contigo, todo se ha esclarecido. ¡No quiero operarme, realmente nunca lo quise!

―Bueno… Si es lo que deseas, entonces supongo que está bien, Sara.

―¡Gracias, doctor, gracias! De repente me siento muy feliz… No tengo palabras para agradecerte…

―No tienes nada que agradecerme. No hice nada…

―Esta plática me ha ayudado más que cinco años de psicoanálisis.

―Bueno, eso es un gran elogio a decir verdad.

Sara se levanta de la silla para abrazar efusivamente al doctor Mendizábal. Se despide de él plantándole un beso en la mejilla. El doctor se sonroja. Sara sale del consultorio con una sonrisa luminosa, ebria de dicha. Cuando el doctor se queda solo, saca del cajón de su escritorio una pequeña libreta en donde garabatea unos versitos cursis. Luego, vuelve a guardar la libreta en el cajón y se prepara para recibir a su próxima paciente. Afuera, un arrebolado atardecer hechiza la ciudad. Hay nubes como orejas de koala que nadie advierte.

Guijarros

Trozo de vasija
             desprendido contra golpe/
                       manos resbaladizas la dejaron caer.
                         Te hizo el fuego.

Eres tierra y agua/
             a fuerza de viento.
Eres frágil arena
           quebrada/ contra corriente.
No te trajo el día
             fugaz realidad/
                    huesos y razón.
Eres susurro
           palabra y verdad.
Andas a la ribera del tiempo
            pero sabes volar.
De dónde vienes
          ya lo descubrirás.



Arte: Rudolph Carl Gorman

Con ternura, para ti | Agua de calzón para el ser amado.

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Por: María Daniela Ortiz Soriano.

Aquí en México solemos decirle a una persona muy enamorada (como broma, claro) que le dieron de beber “agua de calzón” o “le hicieron un amarre”; esto debido a la leyenda urbana sobre la brujería con la que cada mexicano crece, muchos no creen en la magia y menos en los amarres o agua de calzón, pero yo sí.

Así fui criada, con historias y supersticiones mágicas ¿y cómo no iba a creerles? Si así se enseña amar aquí en México, con la idea de “si no eres mío por las buenas, lo serás por las malas” y así recurren a las prácticas mágicas como buscar una bruja que te haga un amarre o cualquier menjurje con toloache para “dominar a tu ser amado”. ¿Por qué sentimos la necesidad de dominar al ser amado?

Por ejemplo, la historia de Doña Marina y su esposo: cuenta mi mamá que Doña Marina de joven se enamoró de Javier, un muchacho que tenía relaciones sexuales con muchas chicas a la vez sin ningún compromiso, haciéndoles daño muchas veces al mentirles y manipularlas para lograr su objetivo. Una de ellas fue Doña Marina quien, después de también ser engañada por Javier, buscó una bruja para que le diera un té de toloache que amansara el carácter de él y se casara con ella. La bruja le dijo que solo le diera un par de gotas del menjurje, pues el toloache es una hierba peligrosa, pero Marina estaba colérica de celos y le sirvió más del doble de la dosis y a Javier le dio una embolia cerebral que lo dejó discapacitado de por vida.

“Y por querer amarrarlo, terminó cargando con él de por vida, pero cuidar a su hombre es algo que una esposa hace” dijo mi mamá para terminar su relato. Ésta y otras historias sobre como las mujeres, llevadas al borde de los celos por sus parejas y aferradas a la idea de “es mío y de nadie más, lo cuido yo para que no se vaya”, buscan a brujas que les den veladoras o muñequitos hechos con su ropa interior y la foto del ser amado para tenerlo dominado, a su disposición y vigilado.

Casi todos los relatos giraban en torno a ese tipo de relación: Una mujer que es engañada piensa que debe dominar a su hombre o hacerlo volver a ella, así que recurre desesperada a esos fetiches mágicos llamados amarres que consisten, en obligar a una persona a estar contigo no por amor, sino por obsesión y posesión. También la mayoría de esos relatos terminan mal como el caso de Doña Marina, a quien un día le pregunté si se arrepentía del toloache. “Prefiero tenerlo como discapacitado a verlo con otra”, me confesó con amargura.

¿Por qué nos enseñan que el amor es una propiedad y no un sentimiento? Por años nos han enseñado desde niñas que es nuestra obligación mantener el interés del hombre, ser de ellos y ellos nuestros y que, si has encontrado uno que quieres, debes retenerlo a toda costa.

Nos responsabilizan de los engaños de las que somos víctimas y a veces nos orillan a responderlos con violencia: algunas con celos, otras con agua de calzón para obsesionarlos. ¿Vale la pena la obsesión en nombre del amor?

La magia en México es conocida en parte por los amarres, el agua de calzón y el toloache, pero creo que más allá de magia, el agua de calzón y los amarres son una forma de enseñarnos sobre codependencia, obsesión y posesión disfrazados de amor, una forma de violencia que aceptamos en nombre del amor.

Tal vez no creas en los amarres o en el agua de calzón, pero recuerda: ni la magia ni el amor es dominar y posesión.

Con ternura, para ti.  

Maria Daniela Ortiz Soriano. Egresada de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana de la UNAM, y Técnica Auxiliar Museógrafo Restaurador por la misma institución. Sus áreas de interés son la investigación literaria en el campo de dramaturgia y literatura Mexicana, la escritura creativa, investigación en perspectiva de género y teoría feminista, los programas de divulgación cultural, la Museografía y restauración del acervo histórico de la nación, y la participación activa en montajes escénicos.  

«Escribo porque me gusta vivir y me gustan las mariposas.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Perfiles.

Por Arizbell Morel Díaz.

Era sólo una chica más de veinte mil que habitaban la gran urbe del ombligo del mundo. Caminar entre miles de rostros que son iguales a ti, pequeñas variaciones de una misma que amenazan con desaparecerte si lo permites aunque sea una vez, era parte de su día a día. Hasta los pasos suenan iguales, pensaba, ni siquiera el olor nos distingue. Dentro del vagón, su cuerpo se mecía de un lado a otro, en el suave vaivén de la monotonía del estar viva después de cierta edad. Olor a café quemado, sudor seco en los barandales y el interminable ruido de la gente que se aferra a sobrevivir. Luego, un edificio, veinte mil pisos exactamente iguales llenos de cubículos que acercan los cuerpos de las personas , aunque no las mentes ni los corazones.

Ella vivía así.

Él o ella (¿realmente importa?) vivía al otro lado del universo y tomaba la línea opuesta para llegar al mismo punto de la ciudad. La única diferencia que les separaba era el número de piso. ¿Cuánto tiempo se puede vivir junto a alguien sin ni siquiera mirarle? ¿Puedes mirar a los lados cuando solamente estás acostumbrada a mirar de frente?

Ellos seguían su vida así, en fila para llegar a ningún lugar. ¿Cuándo te encontrará alguien que palpite junto a ti? Si alguno hubiera escuchado a su corazón, le habría hecho esta pregunta. 

Afuera de la oficina donde ambos trabajaban crecía una jacarandá. Esta jacarandá no estaba sola, en la acera de enfrente había una exactamente igual a ella, mirándola. En primavera, el viento juntaba sus flores y ellas se podían tocar por algunos instantes más allá de la muerte. Sin saberlo, ambos oficinistas se habían detenido a observar este extraño fenómeno sin una mano que acompañara su contemplar. 

Sucedió entonces que ella, la que notaba el olor igual, tuvo que subir al piso de él, habitante del otro lado del universo. Porque la fotocopiadora se había averiado y ella necesitaba duplicados de un documento que puede ser cualquier formato. Así que subió las escaleras por primera vez, con una sensación extraña en sus pies. Tal vez hacia mucho que no caminaba con la mirada en alto.

Él, no volteó a verla, tan absorto estaba en el reflejo de su pantalla que no notó algo inusual en su piso. Ella tampoco y no fue ese día que las estrellas los juntaron para vivir felices por siempre. Pero sí fue la primera vez que cambiaron de piso. 

Junto a la jacarandá del otro lado de la acera, había una pequeña cafetería. La clase de lugar que los universitarios frecuentan, que las mamás evitan y que los apresurados conocen para no perder la costumbre del capuchino por la mañana. Todos en la oficina acudían a este lugar, ellas no eran la excepción. 

Algo sí era diferente en su forma de tomar café, ella llevaba un termo y él siempre pedía un vaso desechable grande para llevar. Si se hubieran conocido, ella frunciría el ceño al ver esto y probablemente le regalaría un termo para que evitara acabar con las tortugas y los osos polares del mundo. Ella era así.

Pero aún falta para que esto le preocupe a él. 

¿Cuántas veces más se cruzarían sus cuerpos sin saberlo, antes del encuentro inevitable? Bastantes. A veces él bajaba por un vaso de agua, a veces ella subía a entregar algo. A veces él entraba a la misma hora que ella y se cruzaban en el vestíbulo. A veces ella llegaba tarde y pasaba por el café minutos antes o después de él se hubiera salido. 

Otra cosa que compartían además de su amor por el café: pasaban su vida frente a una pantalla. Horas y horas interminables de llenar formatos, teclear y suspirar. Sus vidas eran así: días de ver al vacío de frente que te muestra una máquina. 

Si lo pensamos bien, las pantallas son como espejos con una doble función: cuando están vacíos nos vemos, cuando están llenos vemos el mundo digital del Internet. 

Ella veía el espejo como quien ve la muerte de frente. Como quien no teme un final que sabe que está próximo a llegar. 

Al fin y al cabo, los espejos son para conocerse. 

Él, no se veía, sólo miraba al teclado sin jamás levantar la vista. 

Al fin y al cabo, los espejos se pueden ignorar.

Ahora bien, ellos, debían de conocerse porque sino ¿de qué trata esta historia de amor? Claro que ambas habían soñado con que algo les podía ocurrir. Aunque se dijeran a sí mismos que era una locura adolescente igual que cualquier otra. Bien podían soñar con ganarse la lotería, daba igual, tenían las mismas posibilidades de ganarla. Pero en los sueños, no hay una lógica racional. ¿Necesitan los sueños explicación? ¿O sólo un empujón?

Para ellas y para todo el mundo llegó una catástrofe mundial que les obligó a encerrarse. Cada uno en su pequeño apartamento al otro lado del mundo urbano. Todavía, eso sí, frente a un ordenador.

Pasaron un par de meses así. Cómo sus cuerpos habrían de encontrarse es muy simple, ambos sentían amor. Sí, esa palabra de 5 letras que ocupa miles de canciones, obras de teatro y tarjetas de felicitación. Amor, claro, conciso e inexplicable. Pero el amor existe, aunque sea a una bebida como el café.

Volvamos al encierro compartido. 

Sucedió que una mañana a ambos se les acabó el café. O tal vez sucedió una tarde que ambas tenían sed del exterior que una vez conocieron.

Entonces se aventuraron cada una por su lado a salir a la cafetería en medio de sus vidas que era un recuerdo de la libertad.

¿Sabré todavía cómo llegar? ¿Qué voy a pedir? ¿Y si me encuentro a alguien que no me cae bien y tengo que saludarle? Ella miraba a la ventana mientras pensaba en todo esto. Y se dio cuenta de que de todos modos le faltaba café. Era invierno, así que se abrigó con una bufanda morada, como las jacarandás de la oficina y con su cubrebocas salió hacia el metro. Cuando llegó a la estación sintió que hacía una vida que no se paraba en ese lugar. Como si el cuerpo que lo hubiera hecho no existiera ya y en su lugar estuviera otro nuevo esperando la aventura de salir. Siguió los mismos pasos que tantas veces había transitado sin siquiera pensar. En su mente, el olor a café caliente llenaba todo lo demás. Los olores también pueden ser música.

Él, por su parte, salió del otro lado de la ciudad hacia la misma cafetería. Estaba harto de la vida, harto de las veinte mil videollamadas que nunca terminan y harto de su casa también. Caminaba como quien ni siquiera nota que lo hace. Bajó las mismas escaleras de sus tiempos de transitar y se dirigió sin ninguna esperanza a un lugar que le recordaba cuándo había sido feliz. 

Entonces llegaron, por primera vez al mismo tiempo. 

Había ocurrido, aunque no de la manera en la que ninguno de los dos lo hubiera planeado. Ella con su termo, de frente lo miraba.

Él tenía una bufanda roja y hacía tiempo que no se afeitaba.

Y sonrieron a través de la máscara que no dejaba adivinar sus dientes pero continuaban con esa mueca tan extraña que demuestra felicidad porque sabían que el otro les acompañaba en la sonrisa. 

Para la barista Fernanda, ver este primer encuentro fue muy divertido, ver las historias que se tejen alrededor del café le encantaba. ¿Cuántos secretos guarda nuestra barista de confianza? ¿Cuántas historias comienzan y terminan en un café? Fernanda fingió no darse cuenta de nada, ya sería testigo de todos los demás encuentros de este par. 

Ese día, sin decir una palabra, se pusieron de acuerdo: irían todos los martes a las 4 de la tarde a comprar un cuartito de café para su semana. Ella para molido para moka, él para prensa francesa. Ella pedía un capuchino en su termo y él un latte extra grande para llevar, aunque ella frunciera el ceño.

Así, pasaron algunas semanas hasta que, como en toda historia de amor, uno de los dos habló. Tal vez fue él, tal vez fue ella. Tal vez se dieron cuenta de que cruzaban la misma banqueta. Pero se hablaron y se pasaron sus números mientras seguía viéndose los martes por la tarde de este largo invierno. 

También comenzaron a verse en la pantalla. Descubrieron que eran inmensamente encantadores, que les chocaba usar esa plataforma y que podían enloquecer por el otro sin siquiera pensarlo. A veces el amor es así: de café cargado en tu taza favorita en una mañana fría en soledad. 

Con sus nombres, pudieron buscarse en las redes sociales. Ella descubrió que detrás de un perfil está el mundo. Y un perfil es una especie de espejo para el alma. La entrada es sólo un nombre. Con el tiempo se acostumbraron a verse así, a destiempos. Como las flores de las jacarandas que el viento mece para hacerlas llegar junto a las otras. Un baile en soledad con anhelo de ser acompañado. 

A veces la felicidad duele, duele porque sabemos que no es cómo esperábamos pero no podría ser de otra manera. Y nunca es eterna, aunque cambie la percepción del tiempo y no lo entiendas hasta que se escurra por tus dedos inexplicablemente. Entonces te cambia para siempre y deja un charco en dónde se derritió. 

Así eran ellos, felices.

Entonces todo cambió. El encierro se alargó, el metro que los transportaba desapareció. En la urbe había un caos y ellos ya no podían salir. Los dos seguían en la pantalla, seguían hablando de café aunque ya no pudieran compartirlo como antes.

En medio de la novela de ciencia ficción que era su vida, ellos podían vivir gracias a la esperanza de verse, de un día ver las jacarandás tomados de la mano, palma en palma, como besándose a la distancia en la primavera que amenazaba con no llegar nunca. 

Tenían que volver a conocer su café, pero ya sin máscaras, sin espejos, sentados frente a frente con unas tazas humeantes entre ellos. 

Los días pasaban y seguían a la distancia. Pero cada noche ella y él (o ella y ella o él y él) pensaba antes de dormir: Ya sólo falta conocer ese café juntos por primera vez, sólo un poco más. 

Ella le tenía una sorpresa a él: su termo preparado para evitar que siguiera contaminando. Él también le tenía una sorpresa a ella: un beso en la frente que no la estuviera arriesgando. 

Afuera, era primavera otra vez y las jacarandás volvían a juntar sus flores en el asfalto sin que nadie se detuviera a mirarlas. Ellas eran el baile interminable de la vida en dos banquetas que se ven de frente. 

Arizbell Morel Díaz.

Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” en el ciclo 2021-2022 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). 

Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart (ENARTES 2021,Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla) con la compañía La Crisálida. 

Ha escrito narrativa y ensayo. Entre sus textos publicados por La Coyolxauhqui se encuentran “Bitácora de una planta en resistencia” (2020), “Tetera conoce a cafetera”, “Barista”, “La máquina que todo lo escribe” y “El color de tus ojos al ver las hojas caer” (2021).

PIEZAS DE UN ALMA SIMPLE

Eres

Escrito por: Alondra Grande

Eres la marea que empuja las olas contra las rocas

Eres la avalancha que les hace ver sus pecados

Eres el recuerdo que tira piedras a los cristales

Eres la sonrisa bienhechora que trae luz y alegría

Eres el rostro serio que le puso fin a la melancolía

Eres la dualidad que espera ser confrontada

Eres la sin temor a tomar partido, a decir ¡esto es mío!

Eres la niña que ahora duerme cobijada

A sabiendas que no hay monstruos en la casa

A sabiendas que el invierno es recuerdo

Y tu alma arde con el calor de la primavera

Eres la que se para al frente y hace batalla

La que se despierta cada día decidida a no tirar la toalla

Eres la que pinta, la que grita y abraza a sus hermanas

Eres la que florece de la herida ganada

La que vive con la valentía tiritando de miedo

Asustada por la vida, das el paso primero

Eres quien se regocija esperando que llegue la hora

En que el sol baile frente a tus pupilas

Descendiendo para brillar en un nuevo día



Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 21 años de edad, estudianta de psicología, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre

Conversaciones de madrugada | La mirada femenina en la literatura

Por: Monserrat Chávez

Tiempo atrás, me propuse como objetivo de vida y profesional dar prioridad a la literatura escrita por mujeres. Como mujer feminista adopté los cuestionamientos para muchas áreas de mi vida, entre ellas la lectura que consumía desde la infancia.

De pronto me encontré con dudas, me pregunté porque la mayoría de mi lectura era autoría de un hombre y porque había dejado pasar las violencias o actitudes cuestionables relatadas en esas historias.

Encontré el motivo, pero en realidad este texto no va hablar de porque los hombres escriben lo que escriben, sino porque hay una notable diferencia entre lo que dicen los hombres y las mujeres, la razón de ello y porque ha permanecido bajo las sombras.

¿Haz leído o escuchado sobre la female gaze? Seguro sí, pero si te queda alguna duda aquí voy a intentar platicarte un poquito más.

La mirada femenina es un término que se acuñó a toda creación realizada por mujeres, muchas autoras han estudiado esta visión artística; pero es Laura Mulvey, teórica de cine feminista, a quien se le considera la pionera.

En 1945 Mulvey, a través de su ensayo “Placer visual y cine narrativo” criticó la visión masculina en los audiovisuales, señalándola como un concepto que se basa en la dominación, el poder y el placer sexual.

Aunque ella nunca menciona la palabra “female gaze” si demuestra la existencia de la visión masculina y analiza su representación a través de los personajes, diálogos, contextos o situaciones sociales y simbología.

Mulvey estudió esta visión en el cine, pero también lo han hecho otras mujeres en el ámbito literario o bien, han escrito obras desde la mirada femenina y que en la actualidad son obras representativas de la literatura universal.

Graciela Hierro, Rosario Castellanos, Nellie Campobello, Laura Esquivel, Jane Austen, entre otras. Mujeres escritoras que a través de sus novelas, ensayos y/o textos reivindicaron el valor de la mujer dentro de la sociedad y que el mismo sistema heteropatriarcal alguna vez les quitó.

Ahora sí ¿cómo está representada la mirada femenina en la literatura? Por medio de los elementos narrativos: estructura, característica de los personajes y contextos sociales/históricos.

Tanto Mulvey cómo Hierro, argumentaron que la mirada masculina en el arte coloca a la mujer como personaje secundario, objeto de deseo sexual y medio de apoyo para las figuras masculinas.

La mirada femenina permite que los personajes femeninos tengan características físicas y psicológicas reales, crecimiento personal a través de la inteligencia emocional, además de roles que sirven como parteaguas para el cuestionamiento de las sociedades que ellas representan.

Un porcentaje de la literatura escrita por hombres polariza el actuar de los personajes femeninos; es decir, sólo pueden ser buenas o malas. No hay un punto de inflexión que nos invite a descubrir el sentir y contexto de estos personajes.

Por lo regular, raya en la moralidad y las reglas heteronormativas; sin embargo, la mirada femenina desafía estos escenarios y nos muestra los diversos matices que componen a los personajes.

“La estrategia literaria de las mujeres consiste en asaltar, revisar, destruir y reconstruir las imágenes de la mujer que hemos heredado de la literatura masculina, en la que están representados según la lógica, cómo la santa y la puta, el ángel y el monstruo, la dulce heroína y la loca rabiosa” (Gilbert Sandra, Gubar Susan)

Una obra que, a mi juicio, representa de forma elocuente esta visión es “El Eterno Femenino” de la escritora mexicana Rosario Castellanos. En este formato teatral la autora, a través de la sátira, realiza una crítica hacia las sociedades constituidas bajo los cánones morales.

Castellanos utiliza las situaciones y estereotipos socialmente aceptables para cuestionar el mismo sistema que anula y duda de las mujeres, además de que invita al lector/espectador a reflexionar y desaprender estos comportamientos.

Otro punto a resaltar y que es una característica perceptible en la female gaze es que cuenta las historias de las mujeres desde su perspectiva, desenrolla los nudos y disipas las dudas; las mujeres tienen voz y poder.

Leer a mujeres nos permite conocer versiones e historias ocultas, que jamás se dijeron, que se prohibieron por el “bien común”. La literatura escrita por mujeres también sugiere y da paso a la transformación de los parámetros literarios.

Entonces…

Aunque muchas de las autoras no se autodenominaron/denominan feministas, ni le colocaron esta etiqueta a su literatura; sus textos son principios fundamentales que echaron raíz en las infancias y juventudes lectoras.

Recordemos a través de estas mujeres a aquellas que, en busca de difundir su palabra se vieron obligadas a ocultarse tras un pseudónimo o anonimato.

Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.

He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.

Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.

También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.

He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.

También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.

De BookTok, éxitos comerciales y comunidades lectoras en las redes

Por Fernanda Loé

Las redes sociales en la actualidad representan muchas cosas: son puentes, cadenas, ilusiones ópticas, trampolines, virus, repositorios, almanaques, armas filosas, espejos. Es ya casi imposible pensar en la vida separada de las redes sociales y eso permea hasta en las zonas que creíamos más lejanas. Son tan específicas como decidas, por lo tanto, hay comunidades para todo tipo de gustos y aficiones. Si buscas un grupo de Facebook de amantes de los zapatos para perritos, estoy segura de que lo encontrarás. Así de grande es su capacidad de crear comunidad.

Por lo anterior es que cada vez crece más una comunidad que está cambiando el contexto editorial mundialmente: BookTok. TikTok es una plataforma de videos cortos con la que la mayoría ya estamos familiarizados, ya sea por gusto o por publicidad forzada que nos mandan otras plataformas como Youtube. Dentro de esta plataforma, y gracias al uso de hashtags, se van organizando divisiones de acuerdo al contenido, una de ellas es BookTok, que se refiere a todo lo relacionado con libros.

Podemos encontrar videos sobre listas de favoritos, reseñas, mejores libros dentro de un género, retos a partir de categorías dadas como “libro que más me ha hecho llorar”, “libro con mejor portada”, “libro que no volvería a leer”. También hay usuarios que hacen hauls de libros que compraron en el mes, recorridos por sus libreros, listas de libros que quieren leer en el año, etc. Y dado que la plataforma tiene un formato de videos cortos, la creatividad para hacer todo esto en menos de tres minutos es la clave del éxito, entre otras cosas como el uso adecuado de hashtags y la selección de contenido que ya sea popular.

Pero, ¿por qué creo que ha cambiado el mercado editorial? Investigando en otros artículos que hablan sobre el éxito de Tiktok para vender libros, como el de Fernanda Ibáñez, BookTok: La pasión por la lectura se vive en TikTok y el de Lucía García López titulado BookTok: la tendencia literaria que arrasa en TikTok comprobé que hay libros que no eran un éxito comercial hasta que se hicieron virales en la plataforma de videos cortos. Incluso con años de diferencia entre su publicación y su aparición en listas de más vendidos. Ellas mencionan como ejemplo el libro We were liars de E. Lockhart, publicado en 2014 pero viralizado en los últimos dos años gracias a TikTok.

No es el único ejemplo. Para comprobarlo hice el siguiente ejercicio: chequé la lista de Amazon de más vendidos y escribí aquí los libros que he visto por lo menos 10 veces en TikTok ya sea dentro de videos de “libros favoritos”, “libros que tienes que leer”, etc. es decir, videos de promoción positiva. Cabe mencionar que yo no consumo TikTok tanto tiempo, pero aún así veo su contenido repetido en redes sociales que uso más, como Instagram.  Aquí la lista:

La biblioteca de la media noche de Matt Haig (2020)

 It Ends with Us: A Novel de Colleen Hoover (2016)

El Principito de Antoine de Saint-Exupéry (1943)

The Love Hypothesis de Ali Hazelwood (2021)

El murmullo de las abejas de Sofía Segovia (2015)

La canción de Aquiles de Madeline Miller (2011)

Circe: Una Heroína, una hechicera; una mujer… de Madeline Miller (2018)

Los resultados son claros. Muchos factores a lo mejor no son los mejores para obtener resultados más concretos. Podría bajar el porcentaje si pensamos que dentro de la lista de Amazon hay libros que en realidad no son para lectura, como los de colorear mandalas. También que el contenido de TikTok que consumo es bilingüe, es decir, en ingles y español, por lo que conozco libros populares que no están publicados más que en inglés.

Sin importar lo anterior, creo que este ejercicio nos da una idea de qué tanto influye BookTok en la promoción de un libro. Sin contar al Principito que siempre es de los más vendidos, hay muchos que no se publicaron en este año ni en el pasado, como La canción de Aquiles.  En ese caso, además, la autora tiene dos libros en los más vendidos, cosa que puede deberse a que los autores se van destacando como populares dentro de los usuarios influyendo en que uno tras otro de los libros ya publicados o que van publicando, se incluyan también en videos virales. Es el caso de Colleen Hoover que, si bien tiene solamente un libro entre los más vendidos, mínimo otros dos más de ella son virales en TikTok como Ugly Love o Verity: la sombra de un engaño.

Ahora, en mi opinión, siento que aunque esta publicidad beneficia tanto a autores como a editoriales, y en general al mercado del libro, hay quien recoge más frutos, y que es el que siempre sale ganando: Amazon. Al vender libros en su idioma original, en este caso inglés que es el que más influencia tiene en redes, se vuelve el lugar más recurrido para comprar todos aquellos libros que TikTok nos hace desear. 

Cadenas como El sótano o Sanborns tratan de ir al día con las novedades, en su mayoría traducidas el español, que ofrecen, sin embargo Amazon pone a la venta el libro que ya es viral, aunque se publicó hace un mes, o, por el contrario, ejemplares de libros que se hacen virales hoy, pero se publicaron hace años y por consecuencia ya están descatalogados en muchas librerías tradicionales. Ofrece lo que buscas, se adelanta a los éxitos, tiene un repositorio que pareciera infinito. Por un momento se convierte en la única opción para conseguir ese libro deseado, porque su catálogo abarca muchísimas editoriales y además envía a todo el mundo.

Es verdad que no todos los libros que aparecen en TikTok se hacen virales, pero no considerarlo como una herramienta de promoción, hoy en día sería un error para las editoriales que buscan colocar un título en los más vendidos. Muchas editoriales, como Penguin Random House, ya tienen una cuenta en la plataforma, otras recurren a trabajar mediante los influencers o ahora llamados específicamente booktokers que tienen ya un número de seguidores confiable. De una u otra forma no podemos tomar a BookTok como una “herramienta extra”. El peso de su comunidad lectora ha hecho que un libro se venda tres, cuatro o cinco veces más de lo esperado o que un libro que no era un éxito cuando se lanzó, ahora se reimprima múltiples veces (La canción de Aquiles,por ejemplo).

Otra cosa que creo que a veces pensamos es que esto sólo funciona con libros dirigidos ya sea para jóvenes y adolescentes, que son los primeros consumidores de TikTok o con libros que, si bien no son lanzamientos de este año, sí son recientes, es decir revivir un libro de los 80´s suena casi imposible. Sin embargo, BookTok no excluye ni siquiera a los clásicos, que con la nueva ola de videos como “los clásicos que tienes que leer” o “libros que marcaron mi vida”, títulos como Orgullo y prejuicio de Jane Austen, Fahrenheit 451 de Ray Bradbury o Mujercitas de Louisa May Alcott, aparecen ante los ojos de nuevos lectores que llegan a ellos sin la pesadez de la tarea escolar o la lectura obligatoria.

Como conclusión, BookTok ofrece una herramienta para la promoción de libros y también de la difusión de la lectura. Aparece como una oportunidad de pertenecer a una comunidad en la que es aceptado leer, tener un librero enorme, asistir a ferias del libro, incluso escribir fanfiction. Cosa que podría resultar difícil en “el mundo real”.  Pero como todo es negocio, no dejemos de lado que los beneficios monetarios deberían ser una motivación para que las editoriales no descuiden su presencia en redes sociales.

Muchas cosas quedan en el aire esperando que las reflexionemos, ¿qué pasa con libros de editoriales independientes?, ¿el contenido funciona igual para distintos públicos (libros infantiles, libros de cocina, etc.)?, ¿los autores entonces pueden acercarse a su público y promocionar sus libros sin necesidad de la intervención de una editorial?, ¿qué pasa con el libro digital?, ¿qué porcentaje de las recomendaciones sí se convierten en compras?, ¿puede un no lector volverse un verdadero lector  gracias a BookTok o sólo será lector mientras dure la moda?

Sin embargo, creo que el tiempo es el que nos va a dar muchas de las respuestas. Por ahora sólo queda reflexionar sobre el contenido que consumimos y disfrutarlo. Observar qué comunidades nos hacen sentir más identificados y leer hasta el cansancio, lo que queramos, ya sea por recomendaciones de BookTok o no. En lo personal, disfruto mucho los videos que clasifican a los libros por tropos como “de enemigos a amantes” (#friendstolovers) y hasta tengo una lista de libros que quiero leer, salida directamente de BookTok.  Pero, así como las redes no son la realidad, sino una mirada, una parte de ella, sería imposible decir que mi lista de próximas lecturas viene sólo de ahí.  Aunque las redes sociales pueden ser ese espacio que nos hace sentir parte de una comunidad, como siempre, todo con medida.

Fuentes consultadas:

Fernanda Ibañez. (2021). BookTok: La pasión por la lectura se vive en TikTok. Enero 24,2022, de Instituto para el Futuro de la Educación Sitio web: https://observatorio.tec.mx/edu-news/booktok-pasion-por-la-lectura

Lucía García López. (s/f). BookTok: la tendencia literaria que arrasa en Tik Tok. Enero 24,2022, de Educación 3.0 Sitio web: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/booktok-literaria/

s/a. (2021). BookTok: la nueva forma de recomendar libros. Enero 24, 2022, de Qué leer Sitio web: https://queleerlibros.com/booktok-la-nueva-forma-de-recomendar-libros/