Un tejido accidental.

Por Damarys González.

Un tejido accidental
de hojas verdes, grises, tostadas,
rosadas y anaranjadas
une las copas
del eucalipto y el mango

Quizá se embriagan unas
con el mentolado aroma
Tal vez las otras han sido seducidas
por la redondez dulce y tropical
y durante su encuentro
imaginan un fruto que sea
capaz de combinarlo todo



Damarys González Sandoval, Poeta y artista plástica, (Caracas, 1973). Estudió en el del Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón. Ha realizado distintos talleres de poesía. Sus poemas figuran en varias antologías colectivas nacionales e internacionales. Ha sido merecedora de algunos premios literarios. Tiene en su haber una decena de poemarios, entre ellos: “Retratos”, “Figura traslúcida” y “Entre el limo y el reflejo, cuerpos de agua”.


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Renacer.

Por Teresa Delgado Carmenates.

Llegó la noche y me embargaba la tristeza,
y se hizo presente la melancolía,
ya no sabia que hacer, pues a mi mente
solo llegaban las escenas de aquel día.

Y me puse a escribir y en mi desvelo
una lágrima anunciaba su presencia
escribí y escribí con desespero
los recuerdos tan tristes de su ausencia.

Si,  de forma  inesperada lo perdí,
en el momento más sublime de mis días
cómo saber que aquella noche tan feliz
a mi alcoba sin él regresaría.

Nunca pensé que aquel amor que era tan mío
pudiera irse detrás de una aventura
dejando en mi alma este vacío
y mi mente colmada de locura.

Quise morir, pensé que ya la vida
no tendría sentido para mí,
pero busqué las fuerzas en mi lira
y hoy me siento lista para vivir.

Había jurado no contar más mis anhelos,
no escribir una palabra del amor
olvidar los «te amos» y los «te quieros»
pero esta noche me llegó la inspiracion.

Y salí a buscar ayuda en otro ser
volver a amar, sentirme viva, y de repente
encontré mi autoestima, mi renacer
¡Y aquí estoy escribiendo nuevamente!



Teresa Delgado Carmenates, poeta originaria de Cuba.


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AMOR VERDADERO.

Por Evangelina Garcia Vilet (Vangi Garvi)

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Amor verdadero, fotografía por Vangi Garvi.


Evangelina Garcia Vilet

Soy la tercer hija de mis padres. Nací en Tampico Tamaulipas orgullosamente. Desde muy pequeña me recuerdo como un ser altamente creativo, con la necesidad de expresar mis sentimientos de todas las formas. Mi animal favorito es el perro, considero que es el compañero más leal que el humano puede tener.


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Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Empeñarse a una estrella.

Por Arizbell Morel Díaz

Para E.R.

A los 26 Rogelio no podía dejar de pensar en que era una maravilla que el mundo fuera redondo.
Por más que le daba vueltas cual globo terráqueo, esta idea no dejaba de rotar en su mente.
Era un ser curioso, un joven con ambiciones de comprender a la esfera terrestre un paso a la vez.
Ojos cual castañas. Una voz que contenía las profundidades del océano. Un par de manos largas como de pintor. Y una cabeza que giraba con teorías, preceptos y sorpresas. Cuando un pensamiento entraba en ella no había manera de sacarlo hasta que quisiera salir solo. Generalmente sus pensamientos salían marchando, buscando nuevas caminatas por recorrer…

Como sus pensamientos habitaban su cerebro, Rogelio se contagiaba de ellos.

Así, había días en los que quería llegar al fin del mundo caminando. Y otros tantos cuando no quería ni moverse de su sitio.
Él era así.
Un niño. Por dentro, era un niño que contenía por sí mismo la sabiduría del mundo.

En una de sus noches de desvelo se preguntó cómo podría capturar a una estrella, congelar una luz. Si los planetas y los astros son redondos, tal vez tener una estrella era como sembrar un melón.
¿La tendría que meter al congelador? ¿Cuánto come una estrella?
¿Necesita de un agua lunar especial?
¿Cómo podría comunicarse con ella?

Como las preguntas rondaban su cabeza y le inquietaban las ideas decidió hallar una solución.
Él era un hombre de pocas palabras y acciones muy contundentes. Así que pensó:
Bueno, finalmente, capturar a una estrella no es cosa fácil ni probable…
Entonces, dejó de preocuparse por esta cuestión y volvió a dormir.

Cuando a una realmente le inquieta algo, lo está llamando.
De este modo, Rogelio pensaba en su suerte sin saberlo.
Cautivar a una estrella, empeñarse a ella, descubrir las cualidades de la luz en la palma de una mano…
…era solo cuestión de tiempo.

Una noche de verano algo golpeó a su puerta, lo despertó.
Paso a paso se acercó a la puerta…

Y entonces encontró una estrella. Y no supo qué hacer con ella.

Paralizado sobre sus zapatos, Rogelio entrecerró lentamente la puerta.
La estrella seguía ahí.
No se movía.
Y él sí.
Entonces la tomó entre sus manos y lo decidió:
La adoptó como mascota y la metió en una pecera.
Y la estrella lo miraba, aunque no tuviera ojos para hacerlo mientras él la insertaba en su palacio de hielo.

Ella era feliz con ésto. Jamás pensó que pudiera ocurrir.
Porque ella se sentía monstruosa. Ya que poseía un secreto.

Uno de sus picos estaba roto. Casi no se notaba, pero lo estaba.
Ella lo sabía.

La metió en la pecera de su tortuga muerta, pues aunque no era una estrella de mar, Rogelio no conocía otra forma de cuidarla.
La estrella necesitaba comer, así que aprendió a cocinar.
La estrella necesitaba que alguien pudiera limpiar su entorno, así que aprendió a hacerlo.

De pronto sus días y sus noches estaban empeñados a su estrella y, los de ella, a él.

Y la estrella le daba electricidad; encendida todo el año.
Y la estrella lo acercaba a la felicidad, con sus grandes ojos —que no lo eran— y su pico roto para cualquiera que se acercara (que no fuera él que ya conocía su secreto y lo esperaba).
Así comenzaron a vivir, su estrella y él.

Y pasaron los años y las constelaciones.
Pasaron la crudeza de las estaciones.
Juntos, ella en su pecera, él por fuera, acompañándola.

Un secreto que nadie te dice es que cuando adoptas una estrella, adoptas una eternidad.
Así le pasó a Rogelio, quien comenzó a vivir como si una semilla le explotara en el pecho.

Creo que todavía viven él y su estrella.
Aún no me los he encontrado.
Pero si miras más de cerca, seguro que tú puedes hacerlo.
Empeñados mutuamente, compartiendo el mundo y la esfera celeste.

Arizbell Morel Díaz.

Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” en el ciclo 2021-2022 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). 

Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart (ENARTES 2021,Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla) con la compañía La Crisálida. 

Ha escrito narrativa y ensayo. Entre sus textos publicados por La Coyolxauhqui se encuentran “Bitácora de una planta en resistencia” (2020), “Tetera conoce a cafetera”, “Barista”, “La máquina que todo lo escribe” y “El color de tus ojos al ver las hojas caer” (2021).

PIEZAS DE UN ALMA SIMPLE

A los 20’s

Escrito por: Alondra Grande

Quiero ser libre
Sin temer que el sol derrita las plumas
Que cubren las alas de colores
Que esconden la falta de valor.

A los 20’s la vida pesa de maneras que no puedes explicar
¿Cansada de qué? preguntan los mayores,
Cansada de la precarización laboral
Cansada del insierto porvenir
Cansada de tener la certeza de no saber
¿El sacrificio valdrá la pena?

A los 20´s te embriaga el deseo por tenerlo todo
Por correr el mundo con los pies descalzos
por sentir la arena de la playa
Sentir el sol, la luna y los cielos despejados
Sentir, la libertad de emocionarte hasta el llanto
Sentir, sólo sentir.

A los 20’s eres consiente que la vida no se detiene por nadie
Andando sobre la cuerda floja, sin perder el equilibrio
Rezando por que la mierda de un mal gobierno
-que es como el pasado y semejante a los futuros-
No te embarre ni comprometa tu mañana.

A los 20’s corre el tiempo como liquido
Como río que no puede ser parado
Como rayo de sol atrapado en una botella de vidrio
Como caja de zapatos escondida debajo de la cama
protegiendo recuerdos y memorias del pasado.
Se va el tiempo en el parpadeo de unos ojos enamorados.

A los 20´s te acompaña el deseo por bajar el telón,
Apagar las luces
Dejar el show,
Y sentarse en la butaca como espectadora
Ver el mundo en tercera persona.

Que las diosas nos den fuerza,
Que las diosas nos permitan seguir
Está vida apenas empieza.


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Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico. Tengo 21 años de edad, estudianta de psicología, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel. 

Entre Caos Poético y textos Perdidos | Los polos ante la subversión feminista, caso particular.

Tiempo de lectura : 2 minutos, 50 segundos.


Por Elizabeth Vázquez Pérez

«Eres responsable de tus palabras y esclavo de tus silencios»

Lizzie Vp

Los últimos años han sido decisivos para el desbordamiento femenino en toda su amplitud, desde los hechos visibilizados violentos y atroces cometidos hacia las mujeres (feminicidios) hasta los avances en cuanto a sus derechos, justicia y necesidades.

Sin embargo esta serie de cambios han ido a paso lento cuyo proceso empieza desde la exigencia propia de la mujer por conocer sus derechos y libertades ante una sociedad con arraigo machista que imposibilita pero que a su vez brinda un panorama para cuestionarse y analizar el contexto en el que se vive, para crear una necesidad que imperativamente incluirá en su vida, para sentirse digna y respetada. Es una meta no tan lejana cuando se empieza a fomentar en el día a día la igualdad en las familias, el platicar con los jóvenes y niños sobre valores como la empatía y el respeto hacia el otro como núcleo que impulsará a una sociedad que revoluciona y ya no quiere guardar silencio ante el hartazgo de la impunidad y del que ni ellos mismos están exentos y pueden formar parte de las estadísticas.


El respeto es un valor necesario para el desenvolvimiento social llevado de la mano de la seguridad personal. Son dos polos que no  deben ser desapercibidos por que ¿Cuántas  mujeres han soportado situaciones incómodas por faltas de respeto o bullying ? El mismo sistema social responde como lo recién acontecido  en los premios Oscar 2022 con Jada Pinkett dónde por obra del  bromista conductor sobrepasa los límites del respeto atacando a la personalidad de la mujer cuyo esposo se violenta contra el agresor. Una escena bastante jugosa para debatir  entre los personajes generadores de violencia, del hartazgo de la agredida, su silencio, gestos de «otra vez lo mismo» y de lo vil que siguen siendo las personas.

Cuesta mucho trabajo decir que vamos mejorando cuando se ve este tipo de situaciones donde no se necesita que otro exija respeto para un tercero como acto heroico, pues no se requiere, no siempre se piensa igual.

En el otro polo están las mujeres que aún necesitan ser protegidas por un hombre para sentirse seguras. Me ha tocado ver como lo solicitan para desenvolverse en determinadas situaciones llevándolos como guaruras y que por obvias razones no funciona. Los ocupan como materia de seguridad personal engañándose a ellas mismas que las respetarán sin embargo no pasa, vuelve el círculo vicioso de la violencia. Aún no se comprende que romantizar a la agresión entre dos seres no funciona. Provoca más caos en un cuello de botella imposible de fluir porque se recurre a las creencias machistas a las que se está acostumbrada, a la omisión del Yo para los demás, del yo soy responsable de mi misma y no de los otros ;aun hay mucha transgresión por inseguridad personal y falta de carácter.

Un revoltijo de roles donde quedan  preguntas al aire y quizá es cuestión de actitud donde normalizar o juzgar no van.
Por lo que :
No importa en qué contexto  te encuentres para que  merezcas respeto  por mérito propio no mediante terceros.
Un gesto cambia el entorno en la acción misma del que agrede y se hunde en la mediocridad de su existir.


Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado con el autor José Luis Dávila (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía) Participó en el concurso de Poesía de editorial JBernavil España (2021) con poema MI VOZ,MI VOLUNTAD
Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de reto
s

Puedes encontrarla en :

Acerc-Arte | CONTRA ILÍADA

Fotografía: Facebook / Contra Ilíada

Por Reyna Morales.

A través del tiempo hemos sido testigos de como la historia siempre es contada por los vencedores, por los dominantes. Los vencidos o sometidos solo ven como se manipula su verdad… Ahora pensemos en algo: que además de eso, los vencedores son siempre hombres…

Las mujeres son ignoradas y silenciadas. No forman parte de una corte nutrida por varones. Callan. Esto es justamente lo que la obra «Contra Ilíada» nos trae al escenario.

La dramaturga Sara Pinedo junto a un grupo de mujeres creativas, plasma en una pieza teatral la necesidad de hacer una revisión en obras clásicas y rescatar al género femenino. Es decir, analizar como estos textos, «La Ilíada» por ejemplo, han minimizado la presencia femenina y su participación activa en el proceso histórico; como se ha omitido su punto de vista, sus acciones.

«Contra Ilíada» es este intento de dar voz. Dar presencia. Fijar posturas, puesto que como se mencionó al inicio, la historia la cuentan los vencedores. Y aún cuando esas mujeres formen parte del lado vencedor, este olvido las convierte automáticamente en vencidas.

Fotografía: Facebook / Contra Ilíada

La compañía teatral TeatroSinParedes presenta esta obra en el Teatro Universitario del Chopo. Dirige Violeta Luna, quien junto a sus hermanas, hacen este ejercicio de revisión histórica y lo plasman gracias a la pluma de Sara Pinedo. Participan además un grupo de mujeres profesionistas y talentosas, egresadas de la UNAM y otras instituciones artísticas.

Violeta Luna define su trabajo como contra relato. Durante toda su carrera ha ido buscando reflejar los temas que le preocupan, como la justicia social y política con un enfoque siempre feminista, por lo que ve en esta obra una gran oportunidad de visibilizar la visión femenina de la historia.

Beatriz Luna, actriz y hermana de Violeta, es una mujer entusiasta y sensible, que se preocupa mucho por la perpetuación de estereotipos:

«¿Cómo podemos seguir leyendo los textos clásicos sin cuestionarnos cómo se va implantando el imaginario en torno a las personas que somos? ¿Cómo podemos cuestionar los valores que se colocan en los cuerpos femeninos y los valores que se colocan en los cuerpos masculinos para perpetuar de esta manera los estereotipos de género, los roles de género?»

Beatriz Luna

La obra tuvo sus complicaciones. No solo las que supone la pandemia que limitó de muchas formas las actividades de la compañía de teatro. También fueron de carácter económico, pues al principio se contaba con el patrocinio de algunas organizaciones, pero que por razones ajenas y desconocidas, se canceló sin previo aviso, y entre todas tuvieron que solventar, renunciar incluso a remuneraciones y recurrir al reciclaje de materiales, lo cual hicieron con mucho gusto por este amor al teatro y las ganas de dar su mensaje.

Monserrat Brenes, actriz, productora, asistente y maestra de teatro, también resalta:

«Una de las dificultades a las que nos hemos enfrentado es a este aparato enorme social que nos impone roles. El sistema nos ha hecho consciente o inconscientemente seguir cumpliendo con todas nuestras obligaciones de casa, y ademas, tener la fuerza de seguir queriendo luchar por los ideales a los que estamos enfrentando como artistas y como mujeres; ir creando esta red de apoyo y el impulsar esta idea con la que estamos comprometidas.

Ver como se violentaba a la mujer en el 400, 500 a. C. y se siguen repitiendo casi calcados los mismo patrones de violencia, en México del 2022. Es como una sátira del sistema y nosotras seguimos siento las oprimidas»

Monserrat Brenes

Violeta también reflexiona al respecto de las complicaciones y nos comenta:

«Una de las cosas medulares ha sido en términos económicos, de ¿quién apoya estos proyectos?... Porque a veces el simple hecho de mencionar la palabra Feminista causa mucho temor. Entonces es de No, mejor hablen de perspectiva de género. No, mejor que se hable de tal o cual cosa… Y ahí estamos con nuestros propios recursos, evidentemente»

Violeta Luna

Ojalá pudieran apoyar la iniciativa de estas tremendas mujeres hermosas, trabajadoras, creativas y talentosas

Seamos, pues, testigos de esta obra provocadora, propositiva y liberadora. Formemos parte de esta historia de mujeres, que al final, el arte es lo único que nos va a salvar de este caótico mundo repleto de realidad.

Fotografía: Facebook / Contra Ilíada

Conversaciones de madrugada | La cultura del YO no juzgo

Por: Monserrat Chávez

La conciencia nos ha otorgado la virtud del cuestionamiento, para señalar aquellos actos que dentro de nuestra moral consideramos impropios. Esa moral no estigmatizada de religiosidad sino de esa que nos permite diferencia entre libertad y daño.

Hoy retomo el vídeo publicado por código magenta después de la declaración de la artista mexicana Sasha Sokol, referente al abuso y manipulación que sufrió en manos de Luis de Llano, la cual comenzó siendo ella una adolescente de catorce años hasta su mayoría de edad.

Será breve esta intervención, para seguir recordando que las relaciones con menores de edad si son negativas, deberían estar prohibidas y que nunca existirá consentimiento en ellas.

Cómo describía en el primer párrafo, contamos con una maravillosa cosa llamada conciencia que nos permite cuestionar. Pero, por increíble que parezca, no siempre hacemos uso de ello para proteger y salvaguardar la vida de otras/otros/otres.

Las sociedades han resguardado y protegido a abusadores con sus secretos familiares, obligando a las víctimas a callar y convivir con sus agresores. La cultura impuesta y aprendida del no juzgar, le ha mostrado a esas víctimas que la justicia es un deseo inalcanzable y la culpa, un ente permanente.

Cuándo elegimos no juzgar los actos y palabras que hieren a otras personas, silenciosamente contribuimos a que se normalice, extienda y no sancione la violencia. Lo que inevitablemente nos lleva a no identificarla en cualquier ambiente que se genera.

No juzgar a alguien debería aplicarse a no mencionar su físico, sus capacidades mentales, sus ideologías, sus gustos, su vestimenta, su vida sexual y/o vida personal. Aquello que no podrás cambiar porque es inherente a su ser y personalidad.

Pero ¿no juzgar y quedarte callado/o ante un delito evidente? ¿Por qué no habrías de juzgar a un adulto que abusa psicológica, emocional, física y/o sexualmente de un infante o adolescente?

 Sí, juzguemos.

Porque la situación moral y legalmente incorrecta no se resuelve con “cada quien y su vida” o con sólo separar a la víctima del victimario. Porque al no existir confrontación directa y la exigencia de un castigo, dejamos a la deriva estas vidas, desprotegidas y rotas.

Sí, juzguemos.

Porque más del 60 por ciento de los delitos sexuales en contra de menores son cometidos por familiares o conocidos, ¿se tiene claro eso? Que el mismo círculo social que debería proteger está dañando permanentemente y se está saliendo con la suya.

Sí, juzguemos.

Para que las niñas, niños y niñes aprendan a identificar los abusos. Para que puedan verbalizarlo correctamente.

Sí, juzguemos.

Para que esos delincuentes sexuales afronten las consecuencias legales y sociales. Porque ellos, a diferencia de los menores, si son conscientes de sus actos y lo cuestionable de. Esos adultos han sabido siempre que hacen mal si no ¿por qué manipulan y mienten para mantenerlo en secreto o cambiar el curso de la narrativa?

Entendamos de una vez que hace treinta años, ni hoy, ni en cien años, las relaciones “sentimentales” con menores de edad no son correctas. No es amor. No es diferencia de edad. No es confusión. Ayer, hoy y mañana, eso será un delito.

Y permanecer callados ante tal injusticia y atrocidad, también nos hace parte del problema. Nos convierte en cómplices de un depredador narcisista.

No hay nada más inhumano que importarte la vida de un abusador por encima de una niña inocente en desventaja para defenderse.

“Las relaciones entre un adulto y un menor, son abusivas porque son asimétricas y dispares (…) Nosotros sabíamos cuándo callábamos que, estábamos dejando solas a esas niñas, pero ahora tenemos la oportunidad de corregir ese error, tomar partido, dejar las tibiezas, señalar al abusador”.- Carol H. Solis.

YO SI JUZGO, PORQUE LOS ABUSADORES Y AGRESORES NO TENDRÁN MÁS LA COMODIDAD DE MI SILENCIO.

Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.

He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.

Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.

También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.

He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.

También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.

50 sombras de morado | Deconstrucción, o de qué va a grandes rasgos el famoso término.

Por Irene González.

Marzo es un mes asociado a la lucha de las mujeres por sus derechos, seguridad y libertades, pero este movimiento es constante y las complejidades del feminismo no pueden abordarse ni resumirse en un día, ni siquiera en 31. De todas formas, al día 30, queremos poner sobre la mesa de discusión una palabra importante: deconstrucción.  

¿Decon… de qué? 

La deconstrucción en el contexto del feminismo implica cuestionar los modelos que hemos aprendido como consecuencia de crecer y vivir en un sistema patriarcal, machista y violento. Se trata de analizar las creencias que hasta ahora hemos dado como válidas, pasarlas por la lente del pensamiento crítico para finalmente decidir si vale la pena, o no, mantenerlas vigentes. Además, habla también de la capacidad para redefinirnos continuamente como consecuencia de este análisis.  

Deconstruirnos implica estar dispuestos a hacernos preguntas difíciles, a aprender de las opiniones opuestas para enriquecer nuestra perspectiva y ser capaces de colocarnos a nosotres mismes bajo la lupa. Sobre simplificado en un dicho común: no puedes llenar un vaso desbordado.  

Si soy feminista, ya me he deconstruido. 

La deconstrucción debe considerarse un proceso continuo e infinito. Seguimos aprendiendo nuevas formas de honrar al feminismo, de ejercer un feminismo diverso e inclusivo; por ello no podemos hablar de la deconstrucción como un evento único en nuestras vidas.  

Pivotear hacia un modelo de pensamiento distinto requiere tiempo, flexibilidad y aprendizaje. Una persona que se identifique como feminista no está exenta de replicar, todavía, micromachismos, patrones tóxicos, faltas a la sororidad, etc.  

Es también un proceso imperfecto. Asumirnos como feministas es ver nuestra propia deconstrucción como un trabajo en progreso, y ese progreso como no lineal. Para seguir con la analogía trillada, el vaso se debe continuar vaciando.  

Deconstruirme me vuelve mejor que otros.  

La deconstrucción suma, sin lugar a dudas, a una versión más positiva de nosotres mismes y la sociedad en la cual habitamos. No nos da, en cambio, una posición de superioridad moral o un derecho de condescendencia sobre otras personas. Una parte importante de deconstruirnos implica entender nuestros aprendizajes con humildad.  

Tener la oportunidad, el tiempo, y los recursos necesarios para desarrollar el pensamiento crítico, analizar nuestros modelos, y todo lo que se necesita para llegar a la deconstrucción es, en una sociedad como la latinoamericana, un privilegio. Eso conlleva responsabilidad, quizá no se trata per se de predicar la palabra de la deconstrucción, pero sí de cortar los valores obsoletos y evitar re transmitirlos. Re educarnos y, de ser posible, a los que nos rodean, configurar en quienes nos escuchan un modelo más cercano a los ideales por los que lucha el feminismo.

Marzo es un gran mes para comenzar: abrir la discusión y poner a girar las ruedas de la reflexión, el cuestionamiento y la acción. Con suerte, será el inicio exitoso de un proceso que se mantendrá vivo durante el resto del año.


Irene González estudió la licenciatura en Arte y Animación Digital en el Tecnológico de Monterrey. Graduada del Diplomado en Literatura y Creación Literaria por “Literalia Editores”, fue miembro del círculo de escritores tapatío “El Jardín Blanco”. Ganadora del primer y tercer lugar en cuento en el “Concurso Nacional de Literatura del Tecnológico de Monterrey” 2011 y 2014 respectivamente. Finalista en el concurso internacional “Novelistik de Ciencia Ficción” 2016. Ha publicado en diversos medios digitales e impresos, incluyendo “Sirena Varada”, “En Sentido Figurado”, “Teresa Magazine”, “Quinde Cultural”, el periódico “La Jornada” y en su blog personal “Dystopian Fantasy”.  

Instagram: @r.irenegon 


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Mentiras de verdad | Medio siglo y Nelly Sachs

por Ericka Deyanira Ovando

Pensar un poco en torno a los escenarios planteados por este curioso mundo, pone de manifiesto las exigencias de la hiperconexión y la velocidad. La falta de contextualización de las palabras sesga las miles de historias particulares en medio del caos, en medio del caudaloso rio de información a veces delirante.

Mientras leía sobre algunos poetas contemporáneos de Paul Celan, me encontré nuevamente con Nelly Sachs (1891- 1970) una extraordinaria poeta que he decidido compartir en este espacio. Hablar de poetas en contextos históricos nos recuerda las diversas formas de testimoniar, de hablar de poesía en medio de la miseria y la relación directa de la realidad con las distintas expresiones artísticas.

Nelly Sachs nació en Berlín en 1891. De origen judío, desde muy temprana edad Nelly recibió una buena educación que le permitió un acercamiento con la literatura. A los 17 años inició su carrera literaria que la llevaría muchos años después al Premio Nobel de Literatura en 1970. Aunque se refugió en Suecia durante la segunda guerra mundial, su poesía refleja el ambiente de guerra y racismo que la rodeaba. Es digno de destacar el alcance de la globalización, entonces menos marcada pero existente, que condicionó la percepción del entorno de la poeta aun «distante» —hasta cierto punto— del conflicto bélico. Lo anterior no es ajeno a las producciones artísticas de hoy en día conectadas consciente o inconscientemente a los sucesos que nos rodean.

El siguiente poema anclado a la amnesia propone una serie de imágenes que evidencian la vulnerabilidad del individuo en el universo.

Ya no recuerdo

donde pájaros cantan
o
si hay sollozos en el mar
lleno de ángeles de la profundidad
que tiemblan el pavor sagrado
de ser tirado al aire

Nunca sé
si los deseos pavorosamente devorantes
esos peces-espada
calando
las pieles suaves de los milagros del alma
se acaban en la almendra llameante de la tierra
y si el universo afligido
en una vuelta de la noche
no apagó de un soplo mi negra luz
porque durmiendo perdí de nuevo
una palabra de amor

Versión de Klaus Dieter Vervuert y Rodolfo Alonso, recuperada el 25 de marzo de 2022 de Nelly Sachs (amediavoz.com)

Resulta interesante pensar que ese «universo afligido» es el mismo en el que hoy respiramos. La «llameante tierra» nos sorprende en medio de los «sollozos» que ya no se escuchan, perdidos entre el bullicio estremecedor que es capaz de enmascarar frente a la velocidad: la guerra, la muerte, el cambio climático, incluso la peor de las hambres.

El segundo poema que decidí compartir hace referencia en el titulo a una piedra preciosa, parecida al cuarzo, color violeta.

En esa amatista

están puestas las eras de la noche
y una temprana inteligencia de luz
enciende la melancolía
era líquida aún
y lloraba

Todavía brilla tu morir
violeta dura

Versión de Klaus Dieter Vervuert y Rodolfo Alonso, recuperada el 25 de marzo de 2022 de Nelly Sachs (amediavoz.com)

Hoy en día, algunas décadas después, aun existe esa temprana «inteligencia de luz» en medio del violeta y el brillo, en medio de la melancolía, frente a la muerte la fortaleza. Nelly Sachs nos vuelve a ofrecer a sus lectores un cuestionamiento y un esquema poético que nos recuerda que hay cosas en el mundo que no han cambiado tanto en medio siglo, que la poesía y nuestras voces son ese brillo que sigue vigente.

Ericka Deyanira Ovando

Ericka D. Ovando Becerril (Ciudad de México, 1996) actualmente tiene 25 años, es ingeniera biomédica y lic. en Lengua y literatura. En 2015 resultó ganadora en el concurso Master Peace México en la categoría de cuento; asimismo, ha formado parte de diversos talleres de creación y crítica poética, además de cursar dos diplomados en Creación literaria por el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Coordinación Nacional de Literatura.