Letras imprecisas | “Hombre pequeñito”: la poesía de Alfonsina Storni como emancipación femenina

Alfonsina Storni paseando por las calles de Argentina | Fuente: El generacional

Por María Fernanda González Lozada

“Hombre pequeñito”

Hombre pequeñito, hombre pequeñito,

Suelta a tu canario que quiere volar…

Yo soy el canario, hombre pequeñito,

Déjame saltar.

Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,

Hombre pequeñito que jaula me das.

Digo pequeñito porque no me entiendes,

Ni me entenderás.

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto

Ábreme la jaula que quiero escapar;

Hombre pequeñito, te amé media hora.

No me pidas más.

-Alfonsina Storni

Definir el modernismo ha resultado una tarea compleja dentro de la crítica dado que surge en pleno auge de las vanguardias y va más allá de ser una tendencia estética, puede establecerse, simplemente, como respuesta contra los preceptos del Romanticismo. Sin embargo, su aparición se debe a la dificultad de concretar en Latinoamérica un movimiento romanticista sólido como en Europa y pudiera “instaurar una tradición literaria local” (Pérez, 45), lejos de los lineamientos europeos. Más adelante se consolidaría como una corriente “anticolonialista”. Alberto Julián Pérez y Santiago Castro Gómez  –el primero ensayista y poeta argentino que trata temas de peronismo y liberación nacional, y el segundo filósofo colombiano, reconocido por sus trabajos sobre herencias coloniales– han tratado de explicar el fenómeno –claro, no son los únicos pensadores que lo han hecho–, la relevancia causada por ambos es el contraste de sus ideas.

Pese a que ambos comparten la idea del Modernismo como búsqueda de una estética capaz de proporcionar identidad a Latinoamérica, Julián Pérez señala la importancia de separar temas religiosos, filosóficos, políticos y sociales de la poesía (46). Por su parte, Castro Gómez –apoyado del entendimiento de Zavala– se refiere a un “proyecto colectivo” motivado por un conjunto de escritores y escritoras impulsados por la necesidad de liberación ante una sociedad sujeta al dominio político y, principalmente, económico. En el texto se lee: “Los textos modernistas serían, entonces, relatos de emancipación colectiva y personal frente al naciente capitalismo hispanoamericano” (122). Rubén Darío, seguiría la línea de pensamiento que Julián Pérez sugiere, sin embargo, algunos de sus textos serían una denuncia ante la situación de la época, es el caso de la narración “El rey burgués” (1887), en el cual hace una crítica ante la ambición de la clase burguesa.

Ahora bien, Alfonsina Storni en sus poemas muestra una enorme necesidad de liberación ante el sistema patriarcal que oprime a las mujeres, esto puede notarse en su poema “Hombre pequeñito” (1918), en el cual –a través de metáforas– denuncia el encierro, no solo físico, sino también, intelectual que la aqueja. La forma de abordar el Modernismo contrasta con la idea de Pérez, en cambio, concuerda con Castro Gómez al tratar una situación de tinte político y social. Se menciona en el texto: “El modernismo se presenta, entonces, como una rebeldía contra el sistema de valores predominante en la sociedad burguesa, en donde priman la disciplina del trabajo, el ansia de lucro y el egoísmo a ultranza.” (125).

El primer verso comienza de la siguiente manera: “Hombre pequeñito, hombre pequeñito”, hace un llamado ante ese hombre que representa a su opresor, después continúa: “Suelta a tu canario que quiere volar… / Yo soy el canario, hombre pequeñito, / Déjame saltar.” (Vv. 2-4), en estos versos el yo lírico se denomina como canario, esta figura representa el deseo de libertad; en los versos cinco y seis se lee: “Estuve en tu jaula, hombre pequeñito, / Hombre pequeñito que jaula me das”, la imagen de la jaula simboliza la sociedad patriarcal en la que se encuentra atrapada y pide salir. Se refiere al hombre como “pequeñito”, para aludir a su entendimiento debido a que este no es capaz de comprender la grandeza y la sed de libertad de la mujer, en el poema se presenta: “Digo pequeñito porque no me entiendes” (V.7). Más adelante la voz lírica expresa: “Tampoco te entiendo […]” (V.9), quizá, se refiere a que no logra entender la necesidad de su carcelero por tenerla prisionera.

En cada verso se puede notar una necesidad liberadora que impulsa al yo poético; con ello Alfonsina Storni refleja la necesidad de revelarse contra su opresor y emanciparse de las estructuras de poder –no solo a ella, sino a todas las mujeres–, en este poema con la metáfora “hombre pequeñito” representa un sistema completo incapaz de considerar a las mujeres, encargado de minimizar sus derechos y necesidades. Cabe señalar lo que comenta Castro Gómez: “el escritor se vio impulsado a rebelarse contra un tipo de sociedad que lo marginaba” (128), aspecto marcado en diversos poemas de Alfonsina Storni como “Tú me quieres blanca”, en donde reprocha las exigencias por parte del patriarcado hacia las mujeres, a través de la ironía plasma su inconformidad ante la figura idealizada que se les pide.

El modernismo, a pesar de verse ofuscado debido a la gran expansión de las Vanguardias no exime la importancia de las aportaciones ofrecidas por los poetas modernistas pese a la complejidad para poder dotarlo de una definición plena. En el caso de Alfonsina Storni, su poesía fue de suma importancia para denunciar la situación marginal que las mujeres vivían en distintos ámbitos de la sociedad. Con relación a lo postulado por Castro Gómez, más allá de buscar una “modernidad” y –cómo ya mencioné anteriormente– una tendencia estética, se pretendía crear una sociedad libre de la imposición hegemónica, en palabras del autor: “Una comunidad que, liberada del poder coercitivo de la razón instrumental, posibilite finalmente la humanización plena de todos los individuos.” (122).  Por ello, el poema tratado está en completo contacto con lo dicho por Castro Gómez, pues la autora transgrede los lineamientos impuestos por el sistema.


Bibliografía

Castro. S. “Imaginarios sociales y estética de lo bello en el modernismo hispanoamericano”. En Crítica de la razón Latinoamericana (121-143). Barcelona: Puvill Libros.

Julián. A. (1995). Modernismo, Vanguardias, Posmodernidad. Ensayos de literatura hispanoamericana (45-95). Argentina: Ediciones Corregidor.

Poemas/Alfonsina Storni (2017). Buenos Aires: Biblioteca del Congreso de la Nación.


María Fernanda nació una tarde de marzo en la Ciudad de México, mujer de nombre fuerte. Fue criada bajo el seno de mujeres valientes, quienes la motivaron a no espantar sus sueños con el “yo no puedo”. Actualmente estudia la licenciatura en Letras hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana la “casa abierta al tiempo”. Es amante de los gatos, se identifica con cualquier manifestación artística y con el feminismo. Comenzó a colaborar en La Coyol Revista en mayo de 2021 con el artículo «Yo nací libre: el desengaño del “amor romántico” en el Quijote». Su tiempo libre se lo dedica a la pintura.

IG: @brujad_elmar

Twitter: @brujad_elmar

Entre Caos Poético y Textos Perdidos | Haiku: Fervor e Inspiración.


Por Elizabeth Vázquez Pérez


Cuando el arte por crear quema y se impregna en el blanco paraíso de la escritura.


FERVOR

Voces inquietas

Brasa consumible

Caer de las hojas.


Haiku publicado en CEA correcciones 2020, España.


No se puede escribir cuando no se sabe observar al mundo, que es poesía
INSPIRACIÓN
.

No se puede escribir cuando no se sabe observar al mundo, que es poesía.


INSPIRACIÓN

El sol acaece

caricias tez de tinta

piden sus ojos.


Haiku publicado en la revista digital Foco Literario, 2020. Argentina.


Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado con el autor José Luis Dávila (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía) Participó en el concurso de Poesía de editorial JBernavil España (2021) con poema MI VOZ,MI VOLUNTAD
Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de reto
s

Puedes encontrarla en :

Conversaciones de madrugada | Las denuncias públicas [nos] construyen

Por: Monserrat Chávez

Hablar siempre sana. Y si no sana de forma inmediata, ayuda a construir un camino hacia ese bienestar deseado. Hablar es verbalizar como se correlacionan la mente y el cuerpo. Hablar de aquello que a nadie más hemos dicho; por miedo, por no poder, por no creer que va a suceder algo.

Y esta valentía o motivación nos la implantó el movimiento feminista. Porque estoy segura de no ser la única que tembló al acudir a una marcha y escuchar las historias de otras mujeres, historias sobre abusos y agresiones.

Escuchar historias similares a las nuestras nos acobijó al sabernos acompañadas, pero también reavivó lo que creíamos olvidado, allá en el fondo del corazón. Y nos hizo querer exigir justicia por ellas, por nosotras.

Las denuncias públicas hechas en redes sociales o tendederos presenciales han ganado mucha relevancia en los últimos tres años, pero la visibilidad conlleva críticas emitidas desde distintos puntos.

Afortunadamente el movimiento de sororidad y solidaridad hacia con las víctimas se ha fortalecido, pero no se han desvanecido los señalamientos que cuestionan las palabras y sentir, los hechos, las vivencias que duelen cada vez que se cuentan.

¿Por qué alguien inventaría una agresión para obtener atención? No existe, no hay tal posibilidad.

A mí me parece, de hecho, que para algunas personas no ha quedado claro el objetivo de las denuncias públicas. El sistema de justicia penal es insuficiente y le ha fallado a todas las sobrevivientes, no sólo las reevictimizan, las vulneran y le niegan el castigo a su agresor.

Algunas de la denuncias con lo anteriormente descrito tienen carpeta de investigación, pero otras no y denunciar en un espacio ha servido como antecedente. ¿Qué antecedente? El hecho de que compartimos lugar o núcleo social con un agresor.

Y en alusión a aquella frase… No, no se daña la imagen de la persona señalada, porque él ya se encargó de arruinar su reputación con los actos cometidos.

Ahora, ¿cómo se vive en un sitio en específico? Les voy a platicar de la ciudad conservadora donde radico; Durango. Cientos de casos han quedado en la impunidad, yacen carpetas de investigación sin resolver con casos de feminicidio, violación y desaparición.

Pasan los años y las administraciones, pasan las promesas y los encuentros, pero nunca nadie ha dado una resolución a las historias trágicas que albergan los municipios y su capital.

Y no les ha quedado de otra que culpar al crimen organizado o a las propias víctimas.

Han sido parejas, padrastros, conocidos, vecinos, personas con influencias políticas que se han atrevido a agredir, violar y/o asesinar a las mujeres duranguenses sin que ninguno reciba una condena, es más, sin siquiera el escrutinio público.

Va de nuevo, ¿creen qué alguien se inventaría un abuso para conseguir atención?

Las víctimas viven un infierno antes y después de denunciar, pero los acusados siempre caminan erguidos sin temor a nada. Aquí no hay mentiras, lo que si hay es poder adquisitivo y una red grandísima que ha pactado el encubrimiento.

Las mujeres o familias que deciden denunciar peregrinan buscando justicia, no tienen descanso porque además de lidiar con la obstaculización de las autoridades, también se enfrentan a las amenazas de su agresor.

Las mujeres que no deciden denunciar lo hacen por las razones anteriores. Por no querer ser expuestas a toda esa tortura, porque no están mentalmente preparadas para enfrentarse a lo que conlleva un proceso, porque tienen miedo.

¿Y qué se hace cuándo no te queda nada más que tu voz? Gritarlo. Cuándo las instituciones han fallado la única puerta es la red sorora que te acompaña, que te escucha y cree.

Es cuándo se elige hablar públicamente y exponer el caso ante miles de ojos.

Ojos empáticos, otros morbosos. Pero funciona al fin de cuentas. Te leen, te escuchan, te creen otras veces no.

Resulta que alguien conoce a tu agresor, resulta que le hizo lo mismo a más mujeres, resulta que hay más denuncias. Al final, la red de apoyo se ha ampliado.

Las mujeres que denuncian sus casos de forma pública a través de las redes sociales o tendederos, lo han hecho como última vía. Porque están cansadas de que en una oficina les ignoren. Cansadas de ver a su agresor libre. Cansadas del dolor.

Entonces sí, esas denuncias si sirven. Porque informan, advierten, ayudan, sanan. La sanación es subjetiva, se moldea a las necesidades de cada individuo y sí para alguna mujer gritar al mundo lo que le ha ocurrido le servirá para curar sus heridas entonces, si sirve.

Las denuncias públicas construyen redes de apoyo, esas redes se esparcen por distintos sitios, encuentran y conectan con otras vivencias y a su vez, reintegran a otras más.

Permanecer calladas no será más un requisito de este sistema patriarcal que pacta con la violencia y silencio. Hablar, siempre nos hará más fuerte a pesar del dolor no gracias a él.

Hablar para visibilizar el rostro y nombre de nuestros agresores será siempre un motivo justo.

Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.

He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.

Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.

También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.

He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.

También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Disertaciones de primavera.

Por Arizbell Morel Díaz.

Comenzar es siempre hoy-Mary Shelley.

Hace un largo estrecho de tiempo, el Invierno decidió que el mundo debía ser suyo. Después de todo, él era el más viejo de todas las estaciones. Él había visto a todos nacer, crecer y volver a él. 

Era el principio y el final, la unidad.

Todo terminaba en el invierno, así debía de ser, así había sido y así debía de continuar. 

Invierno estaba seguro de ello. 

Viejo más no decrépito, con largos cabellos y dedos cenicientos, sus labios congelados con tan solo un poco de escarcha sobre ellos, caminó hacia su casa de adoquines y tocó la puerta. 

Adentro, se encontraban las otras estaciones, esperando por él…

Primavera, Verano y Otoño. 

Sentados a la mesa junto al fuego. 

Invierno los vio y sonrío para sus adentros. 

Comenzó a desgranar la última mazorca que les quedaba mientras las miraba atentamente…

Ella, la Primavera, cubierta de flores hasta en los brazos.

Una jacaranda en medio del invierno.

Ella era la única entre todos sus hermanos: el Otoño y el Verano que se parecían a él, a Invierno. 

Pero ella, no. 

Primavera era la tempestad, el descongelamiento, un millón de margaritas danzando al viento. 

Si el tiempo se mide en estaciones, como el año en meses, la estación de Primavera era la más esperanzadora de todas. Porque ella era la medida de los nuevos comienzos. 

El verano era hermosamente neutro.

A veces con su brisa.

A veces con el calor tan seco como el frío de Invierno. 

Verano, nunca lo uno ni la otra, sonrisas llenas de chubascos y oleadas calurosas. 

Otoño masculinamente afeminado pero indudablemente un él. 

Los animales y las plantas recogían sus frutos alrededor de él.

Otoño usaba suéteres tejidos de hojas secas y atardeceres nostálgicos. 

Con sus cabellos revueltos y los ojos bien abiertos, Otoño tenía la sabiduría de quien se sabe de paso. 

Volviendo a ella…

Primavera era nutritiva.

Primera se podía dividir en dos: Prima, Vera.

Primavera veía las cosas crecer y nacer, era la señora de los polluelos y las crías. Primavera siempre otorgaba nuevos comienzos. 

Primavera era optimista, sus ojos tan abiertos como su alma.

Ella era así, un capullo floreciente en medio del rocío. 

Inclusive en ese largo año de la última mazorca al aire…

En esa ocasión, Invierno había decidido quedarse, los pájaros congelados eran testigo de ello. 

Ya no había agua, solo cubos por picar. 

Cestas vacías, frutos ni siquiera congelados ni podridos.

Suéteres rotos y descoloridos. 

El día en que pelaban la última mazorca en su alcoba, Primavera lo decidió, tenía que hacer algo. 

Así que decidió llevarlo a Juicio, Invierno no podía mantenerse impune tras causar tanta destrucción y olvido. 

Se presentaron al Juicio…

Fueron a visitar al Ángel y a la Deidad…

Todo el lugar estaba lleno de retratos, retratos sin caras solo siluetas. Podía ser lo que quisiera, era el Palacio de la Posibilidad, del Crecimiento. 

Ángel quería ser blanco, tan blanco como sus alas, pero no lo era. Simplemente su semblante reflejaba la más pura de las inocencias. 

Por su parte, Deidad era fuerte, recia. 

Nada se les escapaba de entre las manos. 

El Ángel y la Deidad los escucharon, incapaces de creer lo que había ocurrido. Nunca en toda la historia, se había escuchado de semejante Juicio…

Cuando Primavera hablaba era como ver el agua correr de una fuente, eran todos los brotes que estaban por nacer, las semillas de vida pulsantes en su canto…

Cuando invierno hablaba, el ambiente se secaba. Era como escuchar la nieve caer sobre una ventana, como ver los pájaros volar hacia nuevos horizontes con la promesa del regresar…

Al final la Deidad y el Ángel lo decidieron: Había ganado la Primavera. 

Aunque hemos de decir que Invierno lo entendió antes que todos.

Mientras Ángel y Deidad deliberaban, Invierno se dio media vuelta y comenzó su largo camino…

Volvió a su helada caverna y sonrió.

Afuera los pájaros cantaban y un brote crecía en la entrada. 

Primavera había llegado.

Arizbell Morel Díaz.

Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” en el ciclo 2021-2022 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). 

Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart (ENARTES 2021,Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla) con la compañía La Crisálida. 

Ha escrito narrativa y ensayo. Entre sus textos publicados por La Coyolxauhqui se encuentran “Bitácora de una planta en resistencia” (2020), “Tetera conoce a cafetera”, “Barista”, “La máquina que todo lo escribe” y “El color de tus ojos al ver las hojas caer” (2021).

Sobre tal vez, mi pequeña gran crisis de los veinte/ De historias que nos hacen

Brenda Garrido Hernández

De alguna forma que no puedo terminar de comprender, llegue a 26 años el pasado mes de febrero. No puedo terminar de entenderlo porque muchas veces pensé en simplemente dejar a un lado esta condición tan caótica y francamente agotadora de estar con vida, pero… aquí estoy, después de 26 años, un mes y unos cuantos días intentando resistir este mar de incertidumbre.
Estoy trabajando en una tienda y seguramente en otras circunstancias, no sería mi primera opción de nada. Lucho con mi tesis a veces con más ganas y otras… simplemente dejo a la desidia ganar, mi futuro profesional es incierto, el familiar es extraño y el romántico no existe.

Vaya extraño panorama…
La mayoría del tiempo desde que empecé los veinte me he sentido más deprimida que en otros años. El sentir que mi vida no va a ninguna parte y que seriamente la muerte no sería un mal plan de retiro temprano, es algo tan constante que francamente se vuelve agotador. No todo ha sido malo, he tenido pausas, en las que la vida no me parece tan mala (la pandemia ha reducido considerablemente esos momentos, pero… existen).

Admito que he encontrado consuelo en las palabras de Guillermo del Toro, resulta reconfortante cuando alguien que parece haber conseguido TODOS los grandes logros te dice que, jamás se había sentido tan acabado, viejo y perdido como cuando estaba en los veintitantos.

Me reconforta pensar que los veinte son esa extraña época en la que generalmente TODOS nos sentimos perdidos, lamento que el posible sufrimiento de otros me resulte un alivio. Y es que de cierto modo la ley te dice que eres un adulto, la gente más vieja quiere que seas un adulto y en cierto modo no estas listo para la adultez, pero resulta que… ya lo eres y no puedes hacer nada para evitarlo.

Es una edad claramente desconcertante, y de repente empiezas a entender un poco al grupo de Friends con sus crisis laborales y existenciales en las que a veces no saben a donde se dirige su carrera o a los de Como conocí a su madre en busca del amor, y como los planes del protagonista se derrumban para luego decirte que “La vida raras veces resulta como la planeas y solo hay que vivir para que las cosas se vayan dando” (o al menos si no es una cita exacta, algo así me parece recordar).

Al final, a pesar de los grandes fallos argumentales que tienen estas dos series (Como Rachel rechazando Paris por mi personaje menos favorito, o el final con el triste destino de la madre) y porque no algunos diálogos y situaciones que nos dan un vistazo a la misoginia pasivo-agresiva que los guionistas dejan traslucir en varios capítulos de estas series, y que tu doloroso, lento pero francamente satisfactorio (a la larga) proceso de deconstrucción ha hecho que sean imposibles de ignorar, hasta hacértelos BASTANTE evidentes.

Lo cierto es que a pesar de sus fallos y aquellos momentos que me hacen enojar, ambas series me resultan reconfortantes, en especial en momentos en los que la tristeza y el sentirme perdida se vuelven mis emociones dominantes. Porque en cierto modo me dicen que «¡Eyy! Todos estamos perdidos a esta edad y vaya que madurar y ser un adulto es un proceso lento y doloroso». Lleno de ensayos y errores, de los que si tienes suerte aprendes cosas que te serán de ayuda y que no importa que tan malo pueda parecer, si tienes amigos todo se hace más… llevadero.

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La luna y sus letras: poesía que marcha

Por Cynthia Elizabeth Morales García

La poesía también denuncia. La poesía también marcha. Juntas este 8M.

AURORAS ROTAS

Cada ausencia es una antorcha

Su nombre es una herida y una pancarta

Mi fuerza es la flecha, 

un espectro morado.

Mis palabras marchan

y arden en el cielo de cemento,

diez auroras hermanas 

mueren ante tus ojos sordos

todos mis días.

Tiembla mi llanto

como un aullido de furia

por las que faltan…

ARDE

Todas

       Nosotras

       Ella

      Tú

      Yo

Para Lizzie.

De mamás luchonas, padres ausentes y pactos entre mujeres

Por Fernanda Loé

A Gaby, que, a pesar de tanto,

 todos los días decide ser mi mamá

Nuestro vocabulario crece todos los días, gracias al ingenio y a la necesidad. Y a la par, la visión que tenemos del mundo se expande a través de nuestras palabras. Pero, así como se nos ocurren nuevos términos para nombrar platillos, actividades no convencionales y medidas de tiempo, también surgen aquellos que enmarcan la realidad social. Hoy quiero hablar de uno que afecta específicamente a las mujeres.

Para dar un poco de contexto personal, yo provengo de una familia liderada por una mujer. Mi mamá es mamá soltera, ella se ha encargado de mi hermana y de mí, toda la vida. Nos ha pagado la escuela, nos ha llevado al doctor, nos ha cuidado y regañado, todo al mismo tiempo que trabajaba, porque era la única responsable de nosotras. Mi papá nunca estuvo presente en mi vida ni tampoco cumplió con la responsabilidad económica que le correspondía, por lo que mi mamá se dedicó a hacer lo necesario para vernos sanas, felices y estudiando.

Y aunque pareciera que todo lo anterior es mero chisme, se relaciona directamente con un término que hoy en día, debido al contexto en que lo usan, me resulta molesto y denigrante. Ese término es “mamá luchona”.

En un inicio, “mamá luchona” se refería a una mujer que se enfrenta sola a la crianza de sus hijos y que por lo tanto tiene que trabajar, esforzarse, para sacarlos adelante por su cuenta, en la ausencia del padre. Sin embargo, este término se fue ridiculizando hasta que se convirtió en una manera más de denigrar a las mujeres que son madres.

En mi caso, veía al término de manera positiva, sentía que reflejaba el esfuerzo que hacen todos los días, mujeres como mi mamá, para ser mamás y al mismo tiempo profesionistas, amas de casa, emprendedoras, etc. hasta que en una ocasión, en plena plática con amigos de la universidad, uno de ellos se refirió a una chica como “mamá luchona” diciendo que salía con muchos hombres diferentes para buscarle padrastro a sus “bendis”, que trabajaba de lo que fuera porque no le quedaba de otra, que ya no era una mujer que ven como pareja deseada porque venía con muchas responsabilidades, entre otras cosas peores.

Me sentí muy mal al escuchar eso, pero me sentí peor porque solo me reí y me fui. Sentí que estaba traicionando a mi mamá, a ella que, en la primaria, aún cuando llegaba cansada del trabajo, se sentaba a revisarme la tarea o a preguntarle las tablas a mi hermana. Que hacía lo posible por comprarnos la mochila que queríamos, los zapatos de moda, juguetes y hasta pagarnos clases de baile, natación o inglés.

Además de todo, hasta los hijos resulta que son llamados “bendis”, acortando el término “bendiciones”, como burla de la decisión de las mujeres de ser o no ser madres, o de su actitud cuando ya lo son, haciendo referencia a que las mujeres ven como bendiciones a sus hijos, sin importar el contexto económico, social e incluso psicológico en el que se encuentren.

Es increíble que en una situación en la que el hombre es el que desempeña el papel de padre que abandona a sus hijos, la pena, la burla y la crítica, recaiga en la mujer que se queda con los niños, se hace presente en sus vidas, los mantiene y los cuida. Siempre, de una u otra manera, es válido burlarse de las mujeres, incluso cuando están en una situación que no depende en lo más mínimo de ellas.

A lo largo de mi vida he escuchado cientos y cientos de personas que opinan de la situación de mi mamá diciendo “bueno es que tú tampoco pusiste de tu parte para que se quedara (mi papá)” o “es que no es que sea malo, simplemente no estaba listo”. La justificación parece necesaria para mi papá, pero para mi mamá, no hay más que cuestionamientos y juicios.

En el caso de mi papá, debemos motivarlo a que tenga una relación conmigo y con mi hermana, hablarle, pero no para pedirle dinero, porque es muy feo demostrar que tiene una responsabilidad económica que no cumple, acomodarnos a cuando él se sienta bien para vernos dos horas aunque sea o comprender que a veces se siente con ganas de ser papá, pero otros días tiene mucho trabajo, está muy cansado o simplemente no tiene ganas de tener hijas.

Para mi mamá, sucede al contrario, ella ha tenido que estar presente todo el tiempo, estar dispuesta a ayudarnos, trabajar, pero no actuar como mamá que trabaja (“desobligada”), asistir a las juntas de la escuela, comprarnos los útiles, checar que esté al día nuestra cartilla de vacunación, contratar la botarga para nuestras fiestas de cumpleaños, hablarnos sobre temas difíciles. No tiene días de descanso, nunca debe dejar de sentirse agradecida por ser mamá y tampoco puede decidir no hablarnos o no asistir al festival del día de las madres.

Aunque a veces queramos, no podemos fingir que el problema es con todos. Las mujeres siempre llevan la de perder. Y eso se transmite de generación en generación. Recuerdo que en una clase en la preparatoria nos hicieron levantar la mano a todas las chicas que éramos hijas de mamás solteras o que por alguna razón no teníamos presente a nuestro padre. Automáticamente nos dijeron que estábamos destinadas a buscar la aprobación masculina, que no tuvimos, en todas las relaciones amorosas que entabláramos a lo largo de la vida, lo cuál nos hacía más propensas a soportar abusos.

Así de rápido y fácil me di cuenta que con eso me estaban diciendo que, así como mi mamá tuvo que luchar contra el mundo para criarme, yo tendría que luchar no sólo contra los demás, también contra mí misma, por culpa de un señor que no quiso ser mi papá. Cabe mencionar que no estuve dispuesta a aceptarlo.

Esa broma que comenté anteriormente, fue la última vez que permití que alguien usara ese término de manera despectiva en mi presencia. Tal vez no parezca mucho, porque no es algo que afecte a millones de personas, pero para mí significa que, en lugar de tener un pacto patriarcal con hombres que son padres ausentes, parejas violentas o abusadores, hice un pacto con mi mamá. Hice la promesa de reusarme a repetir esos chistes machistas, de no reírme de comentarios que hieran a mi madre y a tantas madres solteras que existen en el mundo y de dejar de justificar a los hombres irresponsables que convierten a esas mujeres en madres solteras.

Yo sé que existen muchas realidades diferentes a la que yo vivo, situaciones donde hay padres amorosos, presentes y responsables, madres solteras que lo son por decisión, padres que crían a sus hijos solos, etc. Pero por algún lugar se tiene que empezar a acotar, y qué mejor que partir de mi situación para tratar de transformar el entorno, para usar las redes sociales bajo mis términos, para tener pláticas entre amigos en las que no se tenga que denigrar a nadie a costa de una carcajada. Para  ver a mis profesoras, compañeras, amigas, tías, etc. más allá de las “obligaciones” a las que la sociedad nos encadena sólo por ser mujeres.

Y, sobre todo, quería que esta fuera una carta de amor a las mujeres que conozco, y también a las que no conozco, que se han enfrentado al mundo solas, llenas de miedo, pero con toda la entereza que se necesita criar a sus hijos. No cubriendo, sino eclipsando el papel de un papá que no fue papá, sólo progenitor. Y echando el mundo a andar para niños que, como yo, defienden y admiran a las mujeres que decidieron quedarse, estar, ser. Que nos dieron identidad, apoyo, estructura y amor.

El mundo existe gracias a ustedes y no deja de existir nada más porque ustedes deciden levantarse un día más, salir a trabajar, generar dinero, sostener a su familia y abrirse un espacio en este país que se esfuerza por voltear la mirada y cerrar puertas, ataúdes, fosas. Gracias por ser “mamás luchonas”, las admiro, las respeto y las defiendo.


Hablé de vos, de mis ansias

por Karen Delgado

esa vez que te vi tenías algo en la mirada parecía que habías olvidado mi interior y encontraras un fantasma que se toca y tiene sombra mientras sostienes la mirada fría de algo que se asemeja al amor pero no sabes decirlo a pesar que sabes que me perteneces por tener la misma respiración en otro cuerpo (cualquiera, en realidad).

yo solo quería besarte por todas esas veces que tuve que imaginar que acariciaba tu espalda y luego morder mi mano pensando que eran tus labios sin pensar que estaba cayendo en la locura de extrañar a alguien que nunca probó un beso mío y luego traté de escribir tu nombre en todos lados para no olvidarlo aunque yo no sabía cuál era y solo eran palabras al azar que tenían mucho sentido en algún universo

ya nada importa ni el tiempo ni nuestra casita en el suelo donde éramos la tierra que se mezclaba con el polvo en donde seguramente teníamos el mismo deseo: nosotros comiendo una salchipapa mientras el mundo sigue en guerra

¿Qué se hace cuando ya no hay miedo?


Karen Delgado, estudiante de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México.

A trasluz

A trasluz mis huesos
las venas que transitan
el color de mi sangre
la carne y la tripa.

A trasluz mis sueños
mis historias que trepidan
el olor de mis cumbres
la lágrima y la risa.

A trasluz instantes
develan fotografías
figuran secretos
delinean mi sombra.

A plena luz
fantasma
y mujer.

A plena luz
palabra
piel
 y suspiro
que se muestra.



Arte: Girasol

Autor: Ña Maga

Técnica: Gises pastel y café sobre papel

Conversaciones de madrugada | Encanto: el realismo cotidiano de una sociedad latinoamericana

Por: Monserrat Chávez

El perfil psicológico de los personajes dentro de una ficción, nos puede decir mucho sobre las sociedades y culturas a las que representa o intenta representar y también es importante que como individuos reaccionemos a ello.

Se ha señalado en distintas ocasiones que las películas animadas no son [en su mayoría] para el público infantil, por su carga psicológica y emocional; Encanto es una de ellas.

No sólo hace visible la estructura interna de una comunidad, también toma prestadas simbologías y referencias que caracterizan a un país o continente.

_ Las heridas de la familia Madrigal

Los senderos construidos por antecesores nunca serán fáciles de atravesar, porque yacen sobre promesas, milagros deseados y una espera inconclusa. Pertenecer [deseado o no] a una familia siempre traerá consigo una carga que difícilmente podrá ser evadida; pero hay opciones.

La familia M. es una imagen bien descrita de las estructuras en Latinoamérica, aquellas que su base consiste en transferir las luchas de un colectivo a una cabecilla que, obviamente, tendrá una función obligatoria y de no cumplirla, las consecuencias serán severas [y la culpa también].

Antes de desenvolver esta cuestión, sabemos que lo ficticio es eso: una inspiración del mundo material pero a fin de cuentas irreal. Sin embargo, eso no elimina el hecho de que tras sus guiones o escrituras el objetivo es desentrañar las mentes de los espectadores con cuestiones sobre lo que acontece dentro de la cotidianidad.

Así que, no es sólo una película animada, es una historia [cómo otras tantas] que recurre a las tradiciones y culturas de una sociedad. Y que, como consecuencia, reavive la ola de reflexiones y cuestionamientos que permanecen a su alrededor en tiempo indefinido.

La Abuela, Mirabel, Luisa, Isabel y Bruno que a consideración propia, son los ejemplos de personalidad más normalmente enjuiciada dentro de las realidades familiares. Por qué sí, estos perfiles son más comunes, pero es insólito como las reacciones de rechazo son aún más cotidianas.

Las hermanas Madrigal arrastran no sólo la responsabilidad de mantener con vida la herencia familiar, sino, demostrar que son merecedoras de sus habilidades y con ellas, la obligación de beneficiar a su estructura interna y externa.

Y es justo la Abuela la iniciadora de estas dinámicas dentro de su familia, pues las heridas sin sanar dentro de sí no le han permitido ejercer una crianza sana entre sus hijas/o y nietas/os.

Aunque no es totalmente responsable del dolor que guarda con recelo, si lo es de las decisiones que no sólo puso en peligro la integridad física y emocional, sino de la naciente rivalidad entre los miembros.

El trabajo emocional incumplido traspasó a sus hijas y a su vez, a las nietas. Empecemos por Mirabel, su curiosidad por el mundo que le rodea es el equivalente a su juventud; el miembro de la familia que rechaza las imposiciones y busca no cambiar, sino incluir nuevos parámetros.

Estas identidades dentro del realismo siempre serán vistas como la rebeldía encarnada, más aún si se descubre en épocas actuales. El mundo es un constante cambio e impedirle a las juventudes la búsqueda de su propia voz es un acto imprudente y hasta ilógico.

Lo ideal sería acompañarlas sin un escarmiento como fin, pero Mirabel se ha privado de estas oportunidades y en su lugar, ha descubierto el rechazo pasivoagresivo. Su cansancio [entendible] la lleva a buscar aliadas y aliados, pero los resultados a veces son impredecibles.

Luisa e Isabel son el inicio de su búsqueda; la primera sobrecargada de responsabilidades colectivas y personales, la segunda con una identidad oculta para seguir el cumplimiento de expectativas ajenas que la hacen renunciar a su propia felicidad.

Evitablemente, las acciones [no malignas] de Mirabel tienen como consecuencia una siembra de dudas en el sentir de sus hermanas. Luisa no se abalanza sobre su hermana menor, busca sus propias respuestas a base de la reflexión intrapersonal.

Sin embargo, es Isabel quien intenta responsabilizar a Maribel de sus dudas y de lo acontecido alrededor de la familia. No sólo eso, sino que la orilla a disculparse por algo que nunca estuvo bajo su control y que son responsabilidad de otros.

Y regresando a la abuela, podemos señalar que sus constantes comparaciones hicieron que en algún punto naciera la rivalidad entre las hermanas menores. Ahora, yo te pregunto a ti ¿te suena algo de esto? ¿Algo que haya sucedido en tu vida familiar?

Regreso al inicio, Encanto es la representación de la familia promedio en Latinoamérica y más continentes pero cómo su trama se desarrolla en un país latino, centrémonos en eso.

Familias que transfieren sus creencias de generación a generación, avivando la rivalidad entre miembros, apostándole al silencio ante situaciones importunas, viviendo bajo una mentira a medias todo por el bien común, nunca el individual.

Aquí mi interpretación: “No hablar de bruno” es desalentar los procesos y métodos renovados que le proporcionan frescura a algo, pues bajo la creencia de que esas figuras no proporcionarían los mismos resultados se prefiere acallar de tajo y de ser posible, evitar el/la autor/a intelectual.

¿Qué representa la magia? Me resonó mucho cómo la Abuela en el intento desesperado por tener bajo control todo, le miente a un pueblo completo fingiendo tranquilidad; cuando ella y el resto de los miembros conocen la infortunada realidad.

Me resonó por la simple razón de que, es el mismo modus operandi de los secretos familiares, aquellos que ocultan tras las paredes verdades dolorosas y actuares dañinos. La o las persona/s son conscientes de la realidad, pero eligen mentir socialmente.

Y ¿Por qué eligen mentir? Por muchas razones, para mantener la imagen pura, mantener el control, evitar desertores/as, evitar la intrusión, proteger a quien cometió el acto, etc. Son infinidad de motivos que nunca serán justificables pero no se han de esfumar.

Me parece que la sociedad hispana ha sido representada, aunque no sé si generar estas reflexiones era la intensión. Pero aparte de las características familiares; la diversidad étnica, corporal, lingüística y cultural tuvo muchos aciertos.

Podríamos hablar de cómo muchas niñas, adolescentes y jóvenes adultas se han visto reflejadas en los personajes femeninos, al menos a mí me queda claro el mensaje de la importancia de mostrar las distintas formas naturales en los seres humanos.

_Referencias

En Encanto podemos apreciar una infinidad de referencias latinoamericanas o propias de Colombia, país en dónde se desarrolla la historia; paisajes, vestimenta, diversidad étnica, gastronomía, eventos sociales y políticos, etc.

Pero quiero mencionar dos acontecimientos que atrajeron de inmediato mi atención. El realismo mágico que ha caracterizado a Colombia dentro del mundo literario y cinematográfico y el escritor García Márquez, quien se le considera precursor de este género.

El primero de ellos representado a través de los dones mágicos de la familia madrigal y los hechos que les acontecen. Y el segundo, lo vemos representado en las mariposas amarillas que se avistan en dos momentos: cuando la abuela y su esposo se conocen y durante la reconciliación familiar.

_ ¿La familia es familia después de todo?

No.

He aquí porque en insistir que las películas animadas no son sólo películas animadas y porque la trama argumentativa es tan importante; tanto que tocó una fibra delicada en muchas personas [millenials en su mayoría].

Educados bajo la creencia de que la familia lo es todo y todo se le perdona, hemos normalizado actitudes cuestionables y violencias que en realidad podrían convertirse en delitos pero los dejamos pasar considerando de quién/quienes viene.

En esta cultura [no propia de occidente] el perdón es la virtud más importante y la única vía de la sanación inter e intra personal. Y el perdón es una característica más de la familia Madrigal… bien representada ¿no?

Pero estas imposiciones con las que crecimos no son más que manipulaciones que provocan daños psicológicos, por qué al final la familia no es familia si hiere, golpea y duele. Y nadie debería ser obligado a perdonar lo que pone en riesgo su autocuidado.

Por eso el mensaje final de Encanto es de pensarse dos veces. Es decisión el método al que se llega a la sanación individual pero es preciso señalar que los vínculos familiares también pueden romperse cuando no hay acciones y palabras hechas desde el respeto y consideración.

Si llegaste hasta el final de este análisis hecho ensayo, te lo agradezco muchísimo. Me gustaría que compartieras tus opiniones y si coincides en esta reflexión. Por último me gustaría hacerte una pregunta ¿cuál es el don de Mirabel?

Hace unos días leí el comentario de una amiga, argumentaba que el don era el cuidado, atención y protección a las infancias. Y coincido con ella. Porque la paciencia y amor hacia los pequeños es un don con el que pocos nacen.

Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.

He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.

Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.

También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.

He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.

También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.