Athé

No vuelvo a tocar la luz de la noche

porque de mi mano caen huracanes

y se incendian los ríos.

Que la generosa oscuridad envuelva el alba

y que en la aurora habite el consuelo del frío.

No vuelvo a emprender razones

porque las palabras provocan erupciones

y destruyen de la esperanza sus dobleces.

Que las sombras mantengan a resguardo mi lengua,

 y que la ingenua quietud no alerte santos sinos.

No vuelvo a invocar el fuego

porque me culpan los dragones

de que mis verdades  derritan la nieve

y Prometeo se burla de mis esfuerzos.

¡Total!

Que no se altere la planicie del camino.

Que no prevengan mis argumentos incautas ilusiones.

Y que me caiga infatua

Y que me quede muda

Y que me signe Larunda

antes que liberar mi boca.

Athé: En la mitología griega, Ate era la diosa de la fatalidad, personificación de las acciones irreflexivas y sus consecuencias.

Larunda: Diosa romana de la elocuencia, a la que por castigo, los dioses quitaron el habla.

Arte: Autoría propia

Técnica: Gises pastel y café sobre lienzo

50 sombras de morado | Sexualidad femenina, o una rápida mirada al tabú de la mujer como ser sexual.

Por Irene González.

En México, el tema de la sexualidad es considerado tabú y no se discute con la holgura de otros países. La situación empeora cuando se trata de poner sobre la mesa la sexualidad femenina, y es que ésta abarca mucho más que saberse las funciones básicas de nuestra anatomía. Conocer cómo trabajan nuestros órganos reproductores ya es ganancia, pero ¿qué hay del placer sexual? ¿Dónde dejamos la exploración de nuestra propia sexualidad, más allá de la reproducción o incluso de ser una forma de conectar con nuestras parejas? 

Una mujer que goza abiertamente de su sexualidad todavía se ve expuesta al juicio negativo por parte de la sociedad. Esto genera temor, construye muros que impiden la comunicación del tema y fomenta la creencia de que está mal discutir sobre sexo, peor aún disfrutar de él. Se alimenta la idea de que el valor de una mujer radica en su virginidad, en su fertilidad y en mantenerse como un ser “puro e inocente”, lo que sea que eso signifique.  

Encontrarnos en el placer sexual no tiene por qué ser un tema prohibido. Aprender más sobre nuestros cuerpos, conocer los deseos que tenemos y explorar diversas formas de satisfacerlos es una manera más de hallar seguridad en nosotras mismas, de sentirnos plenas y crear una conexión más profunda con la piel que habitamos. Este conocimiento suma en la intimidad en pareja y en general aporta a cualquier interacción sexual. 

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Aventurarse en la exploración y el disfrute propio no tiene nada que ver con la situación sentimental. Se puede encontrar entera satisfacción en una relación en pareja(s) y tener el mismo nivel de disfrute en solitario; contrario a lo que muchos podrían pensar son experiencias que se complementan, no que compitan o que se haga una exclusivamente en ausencia de la otra. Crear un mapa de nuestras zonas erógenas, que no necesariamente son las mismas para todos los cuerpos, una idea más clara de cómo estimularlas a nuestro gusto y mayor confianza en el diálogo sexual favorecerá la comunicación en pareja y las oportunidades de alcanzar el orgasmo.  

La masturbación tiene muchos otros beneficios: de acuerdo con un artículo publicado por la BBC, gracias a las sustancias químicas que se liberan en el acto, masturbarse puede tener un efecto analgésico que ayuda a disminuir y controlar los dolores menstruales. Un estudio publicado por la revista Cephalalgia, concluye que también puede ayudar a reducir los dolores de cabeza y las migrañas. Disminuir el estrés, incrementar la libido, mejorar el sueño, son algunos más de los beneficios que se asocian a esta práctica.  

Entonces, ¿por qué sigue siendo un tema tabú hablar de masturbación femenina? ¿por qué todavía se le da una connotación negativa a la mujer como ser sexual?  

Aunque existe progreso al respecto, la figura femenina permanece asociada a nociones que limitan su pleno disfrute del sexo. El mismo concepto de placer se suele ligar a emociones como la culpa o la vergüenza, y discutir sobre ello sin tapujos se evita por el miedo a considerarse libertino. La influencia de la religión también juega su parte en la ideología que predomina en el colectivo latinoamericano. Hay que mencionar de igual modo el “falocentrismo”: la creencia de que una mujer únicamente puede acceder al disfrute sexual a través de un hombre, y que la única o mejor manera de llegar al orgasmo es a través de la penetración.  

La sexualidad femenina es mucho más compleja.  

Explorar el tema con todas sus vertientes, acceder a información oportuna y ampliar el panorama que se tiene por la crianza familiar, la educación escolar y las normativas sociales, puede resultar liberador. La mujer también puede encontrar el empoderamiento al descubrirse a sí misma en lo sexual. Al enriquecer su experiencia y tomar las riendas de su propia sexualidad. A su ritmo. Con sus reglas, su espacio y sus tiempos. 

Como recomendaciones personales te dejo las siguientes: 

  • Libro “El Placer”, de María Hesse, una increíble ilustradora española. 
  • Platanomelon, una marca de juguetes eróticos originaria de España que ya llegó a México. 
  •  Satisfyer, un succionador de clítoris que puedes encontrar en varias tiendas en línea.  

Irene González estudió la licenciatura en Arte y Animación Digital en el Tecnológico de Monterrey. Graduada del Diplomado en Literatura y Creación Literaria por “Literalia Editores”, fue miembro del círculo de escritores tapatío “El Jardín Blanco”. Ganadora del primer y tercer lugar en cuento en el “Concurso Nacional de Literatura del Tecnológico de Monterrey” 2011 y 2014 respectivamente. Finalista en el concurso internacional “Novelistik de Ciencia Ficción” 2016. Ha publicado en diversos medios digitales e impresos, incluyendo “Sirena Varada”, “En Sentido Figurado”, “Teresa Magazine”, “Quinde Cultural”, el periódico “La Jornada” y en su blog personal “Dystopian Fantasy”.  

Instagram: @r.irenegon 


Más de Irene González


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Entre Caos Poético y Textos perdidos | Una voz, mi voluntad.


Por Elizabeth Vázquez Pérez

Buscar amor frente a una silueta
Que con expectativas falla una y otra vez.
Me coloco frente al cristal que verifica mi exigencia
"Porque buscas ahí?" Una voz que omito
no quiero escuchar,
con los ojos cerrados frente al reflejo me repito que no pasará más,
las yemas de mis dedos anular y medio
con fuerza me hacen prometerlo.
"No todo está perdido",
vuelvo a escuchar a la voz
que con voluntad muy en el interior
toca mi sien
electrizando las vertientes nerviosas
que cobijan a mi mente,
diván entre aventura y encrucijada
al querer buscar calma en tempestad .
"No es suficiente!" ,
la voz resuena
como la primavera por mi ventana,
respiro y en esa sensación involuntaria
ocurre la inexplicable respuesta
al vacilar con la casualidad,
al reconciliarme con mi ser ancestral
que hace saberse vivo, con prioridad.
Ideas despejan mi reflejo
en caos bebo a sorbos la vida.

Orgullosa soy de mostrar todo aquello que soy capaz. El poema una voz, mi voluntad participó en el Segundo Concurso Internacional de Poesía J Bernavil 2021 recibiendo una mención honorifica como Poeta del empoderamiento.

Lizzie VP

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Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado con el autor José Luis Dávila (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía) Participó en el concurso de Poesía de editorial JBernavil España (2021) con poema MI VOZ,MI VOLUNTAD
Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de reto
s.

Puedes encontrarla en :

De historias que nos hacen/ Sobre la falta de inspiración


Por Brenda Garrido Hernández

El tedio consecuente de la pandemia, y una monotonía que se niega a dejarme existir, al menos fuera de ella, parecen haber acabado con la creatividad que me quedaba. Muy a mi pesar, pareciera haber salido por la ventana y ahora se niega a regresar, a pesar de mis suplicas cada vez menos silenciosas.  

Lo que antes me parecía sencillo se ha vuelto una tarea casi titánica, sentarme a escribir algunas líneas me resulta agotador. Antes podía pasar horas enteras entre lecturas y redacciones obligatorias y aquellas que no lo eran, pero me hacía feliz realizar, aun cuando se quedaran almacenadas simplemente para mi deleite personal.

Me gusta culpar al tedio, la rutina y lo que parece ser mi actual incapacidad para concentrarme. Antes las historias invadían mi cabeza, hoy parecen ruido blanco, ideas inconexas, pocas veces claras perdidas en una densa bruma que se niega a despejar.

Es como si ya no tuviese nada que decir, como si la rutina diaria hubiese drenado mis energías, hasta dejarme con una sensación profunda de despropósito ¿Por qué escribir? ¿Para qué? ¿Qué caso tiene? ¿Vale la pena? ¿Mis desvaríos sirven para algo?  Me gusta culpar al tedio y la rutina porque la otra respuesta tiene que ver más conmigo que con lo que me rodea. El extraño monstruo que drena la luz de aquello que amo y deja a penas sombras, que me deja triste, vacía y sin ganas de más, que vive en mi cabeza sin pagar renta y de alguna forma a momentos aparece con fuerza.

Me consuela, en cierto modo, que no es la primera vez que me sucede. Sufrir un bloqueo creativo, lector para simplemente refugiarse en una zona de confort no es tan extraño, al menos para mí, y apuesto que para nadie que alguna vez ha tenido cierta inclinación por las artes.

 A veces los grandes impedimentos viven en nuestra cabeza, y desgraciadamente no soy alguien que pueda proporcionar una solución mágica que ayude a vencerlos, créanme de tenerla la hubiese aplicado en mi desde hace tiempo. Siguiendo ese tópico extraño que me he propuesto en el que, este espacio se relacione con alguna obra de ficción que en cierto modo nos haga (que se relacione con eso que vivimos y con suerte de cierta forma le dé un poco de más sentido) les dejaré dos películas, que exploran un poco esa sensación horrible de tener un bloqueo creativo o falta de inspiración, porque… algo bueno debe salir de estas experiencias desagradables.

Adaptation (2002) Dir. Spike Jones

Este drama cómico de Spike Jonze, sigue la historia de un guionista deprimido (Nicolas Cage) que lucha con un bloqueo creativo mientras intenta adaptar el libro sobre un ladrón de orquídeas de Susan Orleans (Meryl Streep), sobre un ladrón de orquídeas. Adaptation explora nuevamente el juego metatextual cuando el guionista de la cinta se convierte en el personaje de la película e ilustra el difícil proceso creativo de adaptar una novela.

Barton Fink (1991) Dir. Joel e Ethan Cohen  

Barton Fink es una cinta dirigida por los hermanos Cohen. Ambientada en el año de 1941 cuenta la historia de Barton Fink un guionista neoyorkino que tras su primer éxito es contratado por un productor de Hollywood para escribir un guion sobre lucha libre. Al llegar a su nueva ciudad lo que parecía una tarea sencilla se vuelve casi imposible, cuando un bloqueo creativo y falta de inspiración se apoderan de él. Llena de sucesos extraños, con una serie de imágenes atrapantes, que resultan metafóricas, y casi hipnóticas el filme muestra el descenso desesperante entre un plazo de entrega y la imposibilidad psicológica de cumplirlo.

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Historias de alacenas, vitrinas y macetasI La espera.

Por Arizbell Morel Díaz.

Esperar que vuelva a suceder, que las luces se vuelvan a encender después de Navidad la obsesionaba.

El árbol y las esferas en cajas, aquéllas que se rompieron ya se encontraban en la basura. Toda la Navidad y la alegría se habían esfumado con los abrazos de fin de año. 

Las bufandas rojas en el lavado, el recalentado terminado y una caja de esferas cuya novedad la había asombrado en diciembre yacía en el rincón de los tiliches olvidados y remendados. 

Ojalá pudiera olvidar todo una vez más…

Su historia era como una de esas esferas rotas en una vieja caja de cartón: Hermosa al ser fabricada, oxidada por el mal uso y ahora una reliquia que contaba de la belleza que alguna vez había existido a comienzos de un invierno ya lejano. 

Aquella cristalización del tiempo se había derretido por el paso de los días. Aunque en perfecto estado, sus pedazos eran como lágrimas opalinas derramadas por la perdida desmedida de un encuentro peculiar. 

Y ahora que el invierno se encontraba en su oscuro corazón, aquella alegre esfera no estaba más. 

Alguien la tiró, se resbaló entre las manos, cayó.

No se puede regresar al tiempo, no se puede subir los granos de arena en un reloj.

Una vez escurrido, ya no está.

Banished. Gone. For. Fucking. Good. 

Retornar era imposible y su cabeza lo volvía tangible a cada momento. Como si se tratara de un vinilo rayado, sus pensamientos repetían los momentos más alegres de una historia cualquiera de amor…

Y volver a ese beso en la oscuridad, cuando el camión ya se iba y toda la calle estaba cubierta por un millón de puntos de luz…luciérnagas urbanas que nos miraban desde distintos balcones al amanecer…

Pero todo eso ya no está…

Recoger los pedazos en la limpieza de enero costaba trabajo. ¿Cómo desprenderse de la memoria de belleza cuando se tienen los vestigios de su existencia?

¿Cómo sanar un corazón sin herida?

Todo su pecho lleno de costuras a la vista. 

Y cada que caminaba era como si se deshiciera un poco, pedazo a pedazo. 

Tendría que volver a construir el mundo. 

Su mundo. 

Ella sola esta vez…

Y siempre por ahora.

Por ahora que existo y el tiempo se me escurre entre los dedos…

Por ahora es un tiempo muy largo para predecir la espera de una vida. Una espera que sabe a chocolate caliente, a moka, a ponche, a todo aquello que nos reconforta en una helada, a los mementos que dicen esto también pasará…

¿Qué es la compañía que nunca espera?

La taza de café que no se enfría. 

El reloj que no se detiene. Amores de primavera que se congelan en invierno. 

Rosas de Navidad. 

Imposibles de olvidar…

Los recuerdos que la obsesionaban, sus propios fantasmas que le recordaban las múltiples ellas que la habrían de habitar desde el pasado. 

Y en medio de esa caja de remendados, lo entendió.

Tendría que volver al mar. 

Encontrar mil maneras de reconfigurar…

reconfigurarse, volver a crecer una vez más. Sabiendo que todos los ríos la llevaban al mar…

El mar salado que se formó con las lágrimas al ver la esfera caer. 

Cuando creía que el mundo se había acabado y los cuentos sí tenían un final. Cuando no podía ver que junto a la esfera rota de Navidad se encontraba un foquito* prendido entre las series quemadas. 

Porque sus ojos cerrados no querían ver más. 

Porque en medio del dolor es más fácil caer al abismo de la inmensidad que recordar las luces de colores al final del túnel. 

Porque a veces el café no sabe, las esferas se caen y las historias no tienen nombre ni  desenlace ni remitente. Porque la espera es la condición natural existencial si se quiere en algún momento reflexionar a cuenta gotas sobre que significa amar, amarse o simplemente vivir. 

Hasta que un día encontró esa luz que aún funcionaba entre el polvo.

Y se dio cuenta que la vida podía volver a ser así.

Porque ella era humana y sabía que las lágrimas podían volver al mar. 

Y sin embargo, dentro del corazón de esa luz blanca de festividad, sabía que las historias volverían a comenzar, cuando las jacarandas volvieran a florear, como siempre una vez más. 

Arizbell Morel Díaz.

Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” en el ciclo 2021-2022 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). 

Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart (ENARTES 2021,Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla) con la compañía La Crisálida. 

Ha escrito narrativa y ensayo. Entre sus textos publicados por La Coyolxauhqui se encuentran “Bitácora de una planta en resistencia” (2020), “Tetera conoce a cafetera”, “Barista”, “La máquina que todo lo escribe” y “El color de tus ojos al ver las hojas caer” (2021).

PIEZAS DE UN ALMA SIMPLE

Sólo por hoy

Escrito por: Alondra Grande

Era de noche cuando la luna besó mis cicatrices

Cuando me acunó en su cuarto menguante

Y susurró a mi oído palabras de aliento que ya no recuerdo.

El temor por sobrevivir se convirtió en deseo por seguir viviendo

Un día a la vez, me susurro todavía en sueños.

Tras años de lucha interna

Peleando contra mí reflejo

Como boxeador que hace sombre en espera de un rival que nunca llega,

Lista para atacar sin saber a qué o a quién

Tras años de ruido en mi cabeza

De voces que susurran ideas y pensamientos

Hoy desperté ganando la batalla que creía perdida

Reconociendo cada centímetro de la piel que nombro cómo mía.

Después de años, hoy, sólo por hoy,

dejé que el sol bañara con sus rayos mis hombros desnudos.

¿Y qué si el espejo me juzga con su irónica sonrisa?

Un día a la vez, me digo sonriendo.

Tal vez mañana con la nueva aurora pierda la valentía

Pero por hoy respiro libre

Por hoy estoy en paz siendo una conmigo misma.


Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 21 años de edad, estudianta de psicología, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel.

Con ternura, para ti | Querida Yo.

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Por: María Daniela Ortiz Soriano

Querida Yo:

Espero que leas esta carta antes de que acabe el año, pues necesito de esta charla tanto como tú, para darme un poquito de esperanza y fuerza para gritar fuerte y claro a las 12:00 am “Feliz año nuevo”.

Un año más acaba de pasar frente a nosotras. Doce meses exactos, 364 días con sus noches y, en cada una de ellas, has vivido. Tal vez hubo madrugadas cuyo temor a la desconocida mañana te mantuvieron despiertas, sofocadas, sin saber si podrías ver la luz del día de nuevo, pero al volver abrir los ojos ahí estaba los rayos de sol acariciando tu rostro, invitándote a vivir un día más, ayudándote a tomar conciencia de nuevo de tu respiración, del calorcito que emanan tus manos, de la fuerza que habita en tus músculos y te ayudan a moverte diario para estar viva.

Eso, estás viva, viviste un año más donde tomaste sol y sombra, calor y frío, donde reíste hasta llorar y lloraste hasta dormir. Quiero que mientras tus ojos recorren estas palabras te sientas, sientas la luz que habita en ti y sobrevivió a otro año y ahora dime, ¿estás lista para gritas fuerte y claro “feliz año nuevo”?

Siéntete orgullosa de ti esta noche vieja y al brindar por el 2022. Eres fuerte, valiente y hermosa. No te preocupes si aún tienes miedo, pues este te acompañará cada que pueda al igual que la tristeza y el dolor, déjalos acompañarte por un ratito y después, suéltalos, ellos sabrán volver cuando los necesites, así como el amor, la alegría, la paz y tu sonrisa vuelven en el momento más oportuno.

No olvides escribir(te) más seguido este año, siempre es grato volver a leer(te). Feliz Año Nuevo.

Pd. Los últimos meses no me di el tiempo de escribir en este espacio, así que aprovecho esta nota para agradecerles a quienes me han leído y llegaron hasta aquí. Nos vemos en el 2022 y lean a más mujeres escritoras aquí, en La Coyol. Por un año donde más mujeres escribamos libres.

Con ternura, para ti.

Maria Daniela Ortiz Soriano. Egresada de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana de la UNAM, y Técnica Auxiliar Museógrafo Restaurador por la misma institución. Sus áreas de interés son la investigación literaria en el campo de dramaturgia y literatura Mexicana, la escritura creativa, investigación en perspectiva de género y teoría feminista, los programas de divulgación cultural, la Museografía y restauración del acervo histórico de la nación, y la participación activa en montajes escénicos.  

«Escribo porque me gusta vivir y me gustan las mariposas.»

De posadas, libros prohibidos y armar una piñata literaria

Por Fernanda Loé

Como es tradición en México, el 16 de diciembre se empiezan a celebrar las posadas. Cada vez más modernizadas, cambiando a veces el ponche por alcohol y los aguinaldos por botana, acompañadas de bocinas que retumban con pop y rock, dejando de lado las letanías e incluso las velas para “pedir posada”. Pero, al fin y al cabo, celebración. Lo que sí no puede faltar es la piñata, que es justo el tema al que dedico mi texto de hoy.

La mayoría crecimos muy familiarizados con las piñatas, incluso algunos hemos elaborado una, ya sea como proyecto para la escuela o por gusto. Conocemos por lo menos el proceso básico para hacerlas: primero se parte de una olla de barro si se quiere vivir al límite o se hace la misma forma a base de interminables capas de periódico y engrudo puestas sobre un globo.

Una vez pasada la parte más tediosa, viene lo divertido, que es colocarle picos, barbas de papel crepé, tiras en las puntas, etc. Todo para después amarrarle un mecate que permita colgarla y rellenarla ya sea con fruta o con dulces.

Fuera de lo laborioso pero divertido que puede resultar el hacer una piñata, generalmente también sabemos un poco de lo que significa, que es el tema más relevante para este texto. Ligado a la religión, y como apoyo en la evangelización, la piñata representa más de lo que aparenta. Supuestamente debe tener siete picos, uno por cada pecado capital, que también están ligados al papel colorido con el que se adorna, puesto que refleja las vanidades y tentaciones del mundo.

El bien triunfa sobre el mal cuando, a palazos y a ciegas, como es la fe en Dios, rompemos la piñata y destruimos los pecados. Con esto recibimos la recompensa de la gracia de Dios, que en este caso es la fruta o los dulces que nos caen en la cabeza cuando se rompe la olla o el cartón y en ciertos casos más actuales, la cabeza de algún personaje de Disney.

Sin embargo, me pareció adecuado llevar esta metáfora de la piñata a la literatura, por lo que decidí hacer una piñata literaria. La olla representará la ignorancia y cada pico, es decir, cada pecado, será representado por un libro cuya característica es cualquiera de las siguientes:

  • Ha estado prohibido
  • Toca temas que escandalizan a la gente
  • Es transgresor de una u otra manera

Así, al leerlos, con la venda en los ojos que a veces nos ponen nuestros prejuicios, ya sean adquiridos o desarrollados, podemos romper la ignorancia y disfrutar de libros que en realidad pueden llegar a encantarnos o que podemos odiar pero por experiencia y no por ideas heredadas. Cada pecado lo interpreté de acuerdo a mi opinión personal de lo que significa y a las lecturas que he hecho. Dicho esto, empecemos con los pecados.

Pereza

Este primer pecado parte de la idea del tedio, negligencia o flojera. Por lo tanto, elegía Nada de Jante Teller, ya que uno de los personajes principales, Pierre Antón, se sube a un ciruelo cuando se da cuenta de que nada vale realmente la pena y como no importa el futuro, no tiene ningún objetivo seguir viviendo como vivía. Este pequeño gesto desata toda la trama del libro y nos hace cuestionarnos muchas premisas que tenemos como lectores, pero sobre todo como seres humanos.  Jane Teller tiene varios libros que parten de cuestionamientos filosóficos y que, en mi opinión, están más que listos para ser prohibidos al motivarte a cuestionar todas tus creencias y valores.

Envidia

Para envidia elegí Lolita de Vladimir Nabokov porque, sobre todo en la actualidad que ya miramos desde otra perspectiva esta película, nos queda claro que la relación entre un hombre mayor y una niña es más que inapropiada. Desde el abuso de poder hasta el abuso sexual, este libro muestra cómo la obsesión y el deseo actúan sobre Humbert. Y aunque he leído reseñas que señalan que es un libro de amor, me parece que lo primero que brinca a la vista es el incesto y el erotismo.

Sin embargo, decidí proponerla para el pecado de la envidia porque es un retrato de lo que muchos hombres quisieran. Ha sido adaptada un par de veces al cine logrando escandalizar a los que deciden verla, pero también planteando una duda en muchos al pensar que esa relación podría ser posible. Representa un deseo prohibido, oculto, que estoy segura tiene una gran cantidad de personas, sobre todo hombres. Tanto es así, que hasta existe el término “síndrome de Lolita”.

Es por eso que despierta envidia en lectores que anhelan una obsesión como Lolita, a pesar de todas las críticas que ha despertado no sólo el libro, también las películas, como el hecho de que la protagonista de la adaptación de 1962 así como la de 1997, eran menores de edad grabando escenas de contexto sexual con hombres mayores. Sin duda, hay mucho que pensar acerca de este deseo de los hombres de tener parejas mucho más jóvenes y cómo está más presente, e incluso normalizado, de lo que creemos en el cine y la literatura hoy en día.

Gula

La carne de Rosa Montero creo que queda muy bien para la gula, puesto que el problema principal de la protagonista es que no puede contenerse, siempre quiere más. Soledad, una mujer de 60 años, contrata a un gigoló para darle celos a su ex, sin embargo, esa relación va cambiando puesto que ella desarrolla dependencia debido al miedo de no volver a ser amada.

El gigoló por su parte ha tenido una vida problemática y también, de una manera u otro, depende de Soledad. No es simplemente amor, es acompañamiento mezclado con problemas de abandono y situaciones económicas complicadas. Ella es una mujer adinerada que empieza a sentirse una jovencita embelesada por el hombre al que le paga por acompañarla, él es un hombre apuesto, extranjero (es ruso), con problemas económicos e incluso con una familia que mantener.

Lo que podría resultar escandaloso e incluso se plantea en la novela, es la relación entre una mujer mayor que sale con un hombre mucho más joven. A eso se le suma el hecho de las diferencias de estrato social, desde lo monetario hasta que ella es una reconocida experta en arte y diseñadora de exposiciones, mientras que él es un muchacho que resalta solamente por su aspecto.

Y aunque no les menciona a los otros que está con ella por contrato, obviamente todos dudan que esté con ella por amor.  Sin embargo, nos plantea esa dura pelea que tenemos, específicamente como mujeres, contra el tiempo, la soledad, la edad y el valor que la sociedad le asigna a la juventud.

Ira

Fahrenheit 451 de Ray Bradbury siempre me trae a la mente dos palabras: ira y miedo. Yo lo interpreto de muchas maneras. El miedo al pensamiento crítico, a las ideas, al conocimiento. Por otro lado, también miedo a las comunicaciones masivas, a la televisión y a la ignorancia.

En cuanto a la ira, en mi caso despierta una sensación de impotencia y enojo ante la idea de reprimir el conocimiento, obviamente acompañada del coraje de que quemen libros. Y también ese deseo de destruir ideas disidentes, cosa que nunca parece lejana sin importar en qué época estemos. Es fiel muestra de que la ira puede ser el motor de muchas acciones, tanto buenas como malas.

Lujuria

Existen muchísimos libros censurados que podrían entrar en esta categoría, sin embargo, decidí elegir Inmaculada o los placeres de la inocencia de Juan García Ponce porque es un libro que me ha generado pensamientos encontrados a los que siempre les doy nueva interpretación. La historia relata como la protagonista, Inmaculada, va creciendo y descubriendo su sexualidad de maneras que escandalizarían a muchos. Lo interesante está en que cuando encuentra a un hombre que al parecer no tiene ningún tabú ni límite en cuanto a la sexualidad, el personaje de Inmaculada logra demostrar que no es verdad. Es decir, la libertad sexual y de pensamiento de ella, rebasan incluso al “más liberal” de los hombres. Es una lectura que siempre recomiendo y que estoy segura que sería un gran éxito si alguna editorial decidiera reimprimirla ya que vendría acompañada de opiniones escandalizadas y reprimendas, cosas que siempre le convienen a la publicidad. Una lectura que en verdad nos hace cuestionarnos las creencias, no sólo relacionadas a lo sexual, que podemos tener muy arraigadas debido a la sociedad que nos rodea y a conceptos como el de “moral” o “decencia”.

Avaricia

Para avaricia elegí Temporada de huracanes porque el contexto de pobreza en el que se sitúa el libro, es el terreno perfecto para la avaricia. De hecho, de un acto de avaricia parte la trama de la obra. Además, está escrito de tal manera que uno termina si no justificando, sí entendiendo los errores de los personajes. Las carencias son palpables y las condiciones de vida avergüenzan porque como lector, sabes que ese es el día a día de muchas personas en México y en muchas partes del mundo.

Y si no es un libro prohibido, sí es de esos libros que la gente a veces decide ignorar debido a que la realidad que retrata, duele. Fernanda Melchor tiene la habilidad de dar voz a personajes complejos y escenarios que son el fiel reflejo del contexto social de la periferia.

Soberbia

Salamandra de Efrén Rebolledo es una lectura que fue muy difícil conseguir pero que valió cada esfuerzo invertido. La historia nos habla de Elena Rivas, femme fatale en su máximo esplendor. Acaudalada, bellísima, de ojos verdes, pelo negro e infinito, con un cuerpo que las mujeres envidian y los hombres desean. Orgullosa de ser admirada y envidiada. Tan llena de soberbia como de admiradores masculinos.

“Monstruosamente coqueta” como la describe Fernando, el más devoto de sus víctimas y protagonista de la obra. El adjetivo que le asigna es importantísimo para la trama que no quiero arruinar con spoilers, pero lo que sí se sabe desde un inicio es que Elena se regodea con el sufrimiento de sus amantes, con su destrucción, venida a menos, depresión e incluso locura. Todo por ella. Es por eso que elegí esta obra para el pecado de la soberbia.

Y la soberbia no sólo viene por parte de la protagonista, también de parte de Fernando, que se creía el mejor de sus pretendientes, al ser un poeta apasionado, talentoso y embelesado por la figura de esa musa que se le presentaba con medias, bata y un cigarro egipcio.

En mi opinión, lo más escandaloso de este libro es el hecho de que Elena Rivas, divorciada en una sociedad en la que el divorcio no estaba permitido, decidió vivir una vida de diversión y libertad. Vive sola en un hotel lujoso, maneja, fuma, hace fiestas, asiste a reuniones sociales casi todas las noches y tiene un grupo de pretendientes que asisten juntos a su suite para charlar, beber y bailar, entre otras cosas. Y claro, el final demuestra que lo que se propone lo cumple, siguiendo siempre sus deseos sin dejarse influenciar por nadie. Es una lectura tan macabra como irresistible.

Como conclusión, más allá de los libros prohibidos por la sociedad, creo que esta es una oportunidad para pensar si existen libros que nos prohibimos a nosotros mismos, ya sea por prejuicios, miedos e incluso por querer ir contra lo “popular”. Y como cada quién cuenta según cómo le fue en la feria, entre amigos, familia, compañeros, etc. tendemos a adelantar nuestros juicios a los hechos, así que los invito a romper la piñata. Sería bueno incluir alguno de estos que mencioné, o algún otro que consideren dentro de sus prohibiciones personales, dentro su la lista de propósitos literarios para el próximo año.

Fuentes consultadas:

https://www.adn40.mx/videoteca/cultura/notas/2020-12-21-10-56/origen-pinata-significado-posadas-tradicion-mexicana-especial

Entre Caos Poético y Textos Perdidos| Espíritu de Navidad.


Por Elizabeth Vázquez Pérez


«Ándale Juana, no te dilates
Con la canasta de los cacahuates.»
La navidad definitivamente está por llegar, es con el cántico de la posada y olor perpetuo del ponche donde Vika se da cuenta que ha dejado pasar mucho para poder abrazar y sonreír con el chico de a lado, es un momento idóneo para convivir y un poco de afecto para dar no está mal aunque sugiere por el momento amistad todo atrevimiento es válido y evidente.


«Anda María, sal del rincón
Con la canasta de la colación.»
Vika decide ir por un poco de ponche para compartir pero acaba tropezando con la tía Rita que lleva los aguinaldos y que canta con fulgor, en un instante vergonzoso lamenta haber manchado su abrigo ambas sonríen sin que el antojó haya pasado y» es que huele tan rico el poche» es lo que se repite Vika observando el tejocote al fondo de su vaso.


«Echen confites y canelones,
A los muchachos que son muy tragones.»
Han encendido una fogata y los niños ambientan el lugar comiendo buñuelos y preguntando a sus padres de la colación . Vika sentándose junto a ellos recuerda a su tía abuela que degustaba de esos dulces produciéndole melancolía aunque se distraería con la llegada del chico entre buñuelos, azúcar y ponche, la mejor poción en una posada.


«Castaña asada, piña cubierta;
Echen a palos a los de la puerta.»
La parte final se acerca y comienzan a juntarse todos para romper la piñata y es que se armó una dinámica por cada familia de llevar su propia piñata hecha en casa. Obviamente todos sabían cuál era la piñata más generosa llena de dulces. Vika disfruta del ambiente y aunque se despide del chico se prometen hablar sin saber qué pasará. Aunque rumores asemejan que es un primo lejano.


«De los cerritos y los cerrotes,
Saltan y brincan los tejocotes.»
Se asoma la tarde del 25, es Navidad y con todo su espíritu se reparten abrazos regalos y besos.

El teléfono suena y para Vika una ilusión con ese chico que le propone una relación que acepta y crece en cada navidad al ser contado a sus hijos.

*Relato publicado en revista Foco Literario Argentina, Diciembre 2020


«Que las buenas costumbres no pasen desapercibidas aunque se cambie de ideología. El cambio se dará a su tiempo, no hay prisa que lo escrito lo leerán aquellos que lo experimenten dentro de unos años. Que se siga escribiendo con libertad, mi libertad » Lizzie


Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado con el autor José Luis Dávila (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía) Participó en el concurso de Poesía de editorial JBernavil España (2021)
Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de reto
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