Con ternura, para ti | Agua de calzón para el ser amado.

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Por: María Daniela Ortiz Soriano.

Aquí en México solemos decirle a una persona muy enamorada (como broma, claro) que le dieron de beber “agua de calzón” o “le hicieron un amarre”; esto debido a la leyenda urbana sobre la brujería con la que cada mexicano crece, muchos no creen en la magia y menos en los amarres o agua de calzón, pero yo sí.

Así fui criada, con historias y supersticiones mágicas ¿y cómo no iba a creerles? Si así se enseña amar aquí en México, con la idea de “si no eres mío por las buenas, lo serás por las malas” y así recurren a las prácticas mágicas como buscar una bruja que te haga un amarre o cualquier menjurje con toloache para “dominar a tu ser amado”. ¿Por qué sentimos la necesidad de dominar al ser amado?

Por ejemplo, la historia de Doña Marina y su esposo: cuenta mi mamá que Doña Marina de joven se enamoró de Javier, un muchacho que tenía relaciones sexuales con muchas chicas a la vez sin ningún compromiso, haciéndoles daño muchas veces al mentirles y manipularlas para lograr su objetivo. Una de ellas fue Doña Marina quien, después de también ser engañada por Javier, buscó una bruja para que le diera un té de toloache que amansara el carácter de él y se casara con ella. La bruja le dijo que solo le diera un par de gotas del menjurje, pues el toloache es una hierba peligrosa, pero Marina estaba colérica de celos y le sirvió más del doble de la dosis y a Javier le dio una embolia cerebral que lo dejó discapacitado de por vida.

“Y por querer amarrarlo, terminó cargando con él de por vida, pero cuidar a su hombre es algo que una esposa hace” dijo mi mamá para terminar su relato. Ésta y otras historias sobre como las mujeres, llevadas al borde de los celos por sus parejas y aferradas a la idea de “es mío y de nadie más, lo cuido yo para que no se vaya”, buscan a brujas que les den veladoras o muñequitos hechos con su ropa interior y la foto del ser amado para tenerlo dominado, a su disposición y vigilado.

Casi todos los relatos giraban en torno a ese tipo de relación: Una mujer que es engañada piensa que debe dominar a su hombre o hacerlo volver a ella, así que recurre desesperada a esos fetiches mágicos llamados amarres que consisten, en obligar a una persona a estar contigo no por amor, sino por obsesión y posesión. También la mayoría de esos relatos terminan mal como el caso de Doña Marina, a quien un día le pregunté si se arrepentía del toloache. “Prefiero tenerlo como discapacitado a verlo con otra”, me confesó con amargura.

¿Por qué nos enseñan que el amor es una propiedad y no un sentimiento? Por años nos han enseñado desde niñas que es nuestra obligación mantener el interés del hombre, ser de ellos y ellos nuestros y que, si has encontrado uno que quieres, debes retenerlo a toda costa.

Nos responsabilizan de los engaños de las que somos víctimas y a veces nos orillan a responderlos con violencia: algunas con celos, otras con agua de calzón para obsesionarlos. ¿Vale la pena la obsesión en nombre del amor?

La magia en México es conocida en parte por los amarres, el agua de calzón y el toloache, pero creo que más allá de magia, el agua de calzón y los amarres son una forma de enseñarnos sobre codependencia, obsesión y posesión disfrazados de amor, una forma de violencia que aceptamos en nombre del amor.

Tal vez no creas en los amarres o en el agua de calzón, pero recuerda: ni la magia ni el amor es dominar y posesión.

Con ternura, para ti.  

Maria Daniela Ortiz Soriano. Egresada de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana de la UNAM, y Técnica Auxiliar Museógrafo Restaurador por la misma institución. Sus áreas de interés son la investigación literaria en el campo de dramaturgia y literatura Mexicana, la escritura creativa, investigación en perspectiva de género y teoría feminista, los programas de divulgación cultural, la Museografía y restauración del acervo histórico de la nación, y la participación activa en montajes escénicos.  

«Escribo porque me gusta vivir y me gustan las mariposas.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Perfiles.

Por Arizbell Morel Díaz.

Era sólo una chica más de veinte mil que habitaban la gran urbe del ombligo del mundo. Caminar entre miles de rostros que son iguales a ti, pequeñas variaciones de una misma que amenazan con desaparecerte si lo permites aunque sea una vez, era parte de su día a día. Hasta los pasos suenan iguales, pensaba, ni siquiera el olor nos distingue. Dentro del vagón, su cuerpo se mecía de un lado a otro, en el suave vaivén de la monotonía del estar viva después de cierta edad. Olor a café quemado, sudor seco en los barandales y el interminable ruido de la gente que se aferra a sobrevivir. Luego, un edificio, veinte mil pisos exactamente iguales llenos de cubículos que acercan los cuerpos de las personas , aunque no las mentes ni los corazones.

Ella vivía así.

Él o ella (¿realmente importa?) vivía al otro lado del universo y tomaba la línea opuesta para llegar al mismo punto de la ciudad. La única diferencia que les separaba era el número de piso. ¿Cuánto tiempo se puede vivir junto a alguien sin ni siquiera mirarle? ¿Puedes mirar a los lados cuando solamente estás acostumbrada a mirar de frente?

Ellos seguían su vida así, en fila para llegar a ningún lugar. ¿Cuándo te encontrará alguien que palpite junto a ti? Si alguno hubiera escuchado a su corazón, le habría hecho esta pregunta. 

Afuera de la oficina donde ambos trabajaban crecía una jacarandá. Esta jacarandá no estaba sola, en la acera de enfrente había una exactamente igual a ella, mirándola. En primavera, el viento juntaba sus flores y ellas se podían tocar por algunos instantes más allá de la muerte. Sin saberlo, ambos oficinistas se habían detenido a observar este extraño fenómeno sin una mano que acompañara su contemplar. 

Sucedió entonces que ella, la que notaba el olor igual, tuvo que subir al piso de él, habitante del otro lado del universo. Porque la fotocopiadora se había averiado y ella necesitaba duplicados de un documento que puede ser cualquier formato. Así que subió las escaleras por primera vez, con una sensación extraña en sus pies. Tal vez hacia mucho que no caminaba con la mirada en alto.

Él, no volteó a verla, tan absorto estaba en el reflejo de su pantalla que no notó algo inusual en su piso. Ella tampoco y no fue ese día que las estrellas los juntaron para vivir felices por siempre. Pero sí fue la primera vez que cambiaron de piso. 

Junto a la jacarandá del otro lado de la acera, había una pequeña cafetería. La clase de lugar que los universitarios frecuentan, que las mamás evitan y que los apresurados conocen para no perder la costumbre del capuchino por la mañana. Todos en la oficina acudían a este lugar, ellas no eran la excepción. 

Algo sí era diferente en su forma de tomar café, ella llevaba un termo y él siempre pedía un vaso desechable grande para llevar. Si se hubieran conocido, ella frunciría el ceño al ver esto y probablemente le regalaría un termo para que evitara acabar con las tortugas y los osos polares del mundo. Ella era así.

Pero aún falta para que esto le preocupe a él. 

¿Cuántas veces más se cruzarían sus cuerpos sin saberlo, antes del encuentro inevitable? Bastantes. A veces él bajaba por un vaso de agua, a veces ella subía a entregar algo. A veces él entraba a la misma hora que ella y se cruzaban en el vestíbulo. A veces ella llegaba tarde y pasaba por el café minutos antes o después de él se hubiera salido. 

Otra cosa que compartían además de su amor por el café: pasaban su vida frente a una pantalla. Horas y horas interminables de llenar formatos, teclear y suspirar. Sus vidas eran así: días de ver al vacío de frente que te muestra una máquina. 

Si lo pensamos bien, las pantallas son como espejos con una doble función: cuando están vacíos nos vemos, cuando están llenos vemos el mundo digital del Internet. 

Ella veía el espejo como quien ve la muerte de frente. Como quien no teme un final que sabe que está próximo a llegar. 

Al fin y al cabo, los espejos son para conocerse. 

Él, no se veía, sólo miraba al teclado sin jamás levantar la vista. 

Al fin y al cabo, los espejos se pueden ignorar.

Ahora bien, ellos, debían de conocerse porque sino ¿de qué trata esta historia de amor? Claro que ambas habían soñado con que algo les podía ocurrir. Aunque se dijeran a sí mismos que era una locura adolescente igual que cualquier otra. Bien podían soñar con ganarse la lotería, daba igual, tenían las mismas posibilidades de ganarla. Pero en los sueños, no hay una lógica racional. ¿Necesitan los sueños explicación? ¿O sólo un empujón?

Para ellas y para todo el mundo llegó una catástrofe mundial que les obligó a encerrarse. Cada uno en su pequeño apartamento al otro lado del mundo urbano. Todavía, eso sí, frente a un ordenador.

Pasaron un par de meses así. Cómo sus cuerpos habrían de encontrarse es muy simple, ambos sentían amor. Sí, esa palabra de 5 letras que ocupa miles de canciones, obras de teatro y tarjetas de felicitación. Amor, claro, conciso e inexplicable. Pero el amor existe, aunque sea a una bebida como el café.

Volvamos al encierro compartido. 

Sucedió que una mañana a ambos se les acabó el café. O tal vez sucedió una tarde que ambas tenían sed del exterior que una vez conocieron.

Entonces se aventuraron cada una por su lado a salir a la cafetería en medio de sus vidas que era un recuerdo de la libertad.

¿Sabré todavía cómo llegar? ¿Qué voy a pedir? ¿Y si me encuentro a alguien que no me cae bien y tengo que saludarle? Ella miraba a la ventana mientras pensaba en todo esto. Y se dio cuenta de que de todos modos le faltaba café. Era invierno, así que se abrigó con una bufanda morada, como las jacarandás de la oficina y con su cubrebocas salió hacia el metro. Cuando llegó a la estación sintió que hacía una vida que no se paraba en ese lugar. Como si el cuerpo que lo hubiera hecho no existiera ya y en su lugar estuviera otro nuevo esperando la aventura de salir. Siguió los mismos pasos que tantas veces había transitado sin siquiera pensar. En su mente, el olor a café caliente llenaba todo lo demás. Los olores también pueden ser música.

Él, por su parte, salió del otro lado de la ciudad hacia la misma cafetería. Estaba harto de la vida, harto de las veinte mil videollamadas que nunca terminan y harto de su casa también. Caminaba como quien ni siquiera nota que lo hace. Bajó las mismas escaleras de sus tiempos de transitar y se dirigió sin ninguna esperanza a un lugar que le recordaba cuándo había sido feliz. 

Entonces llegaron, por primera vez al mismo tiempo. 

Había ocurrido, aunque no de la manera en la que ninguno de los dos lo hubiera planeado. Ella con su termo, de frente lo miraba.

Él tenía una bufanda roja y hacía tiempo que no se afeitaba.

Y sonrieron a través de la máscara que no dejaba adivinar sus dientes pero continuaban con esa mueca tan extraña que demuestra felicidad porque sabían que el otro les acompañaba en la sonrisa. 

Para la barista Fernanda, ver este primer encuentro fue muy divertido, ver las historias que se tejen alrededor del café le encantaba. ¿Cuántos secretos guarda nuestra barista de confianza? ¿Cuántas historias comienzan y terminan en un café? Fernanda fingió no darse cuenta de nada, ya sería testigo de todos los demás encuentros de este par. 

Ese día, sin decir una palabra, se pusieron de acuerdo: irían todos los martes a las 4 de la tarde a comprar un cuartito de café para su semana. Ella para molido para moka, él para prensa francesa. Ella pedía un capuchino en su termo y él un latte extra grande para llevar, aunque ella frunciera el ceño.

Así, pasaron algunas semanas hasta que, como en toda historia de amor, uno de los dos habló. Tal vez fue él, tal vez fue ella. Tal vez se dieron cuenta de que cruzaban la misma banqueta. Pero se hablaron y se pasaron sus números mientras seguía viéndose los martes por la tarde de este largo invierno. 

También comenzaron a verse en la pantalla. Descubrieron que eran inmensamente encantadores, que les chocaba usar esa plataforma y que podían enloquecer por el otro sin siquiera pensarlo. A veces el amor es así: de café cargado en tu taza favorita en una mañana fría en soledad. 

Con sus nombres, pudieron buscarse en las redes sociales. Ella descubrió que detrás de un perfil está el mundo. Y un perfil es una especie de espejo para el alma. La entrada es sólo un nombre. Con el tiempo se acostumbraron a verse así, a destiempos. Como las flores de las jacarandas que el viento mece para hacerlas llegar junto a las otras. Un baile en soledad con anhelo de ser acompañado. 

A veces la felicidad duele, duele porque sabemos que no es cómo esperábamos pero no podría ser de otra manera. Y nunca es eterna, aunque cambie la percepción del tiempo y no lo entiendas hasta que se escurra por tus dedos inexplicablemente. Entonces te cambia para siempre y deja un charco en dónde se derritió. 

Así eran ellos, felices.

Entonces todo cambió. El encierro se alargó, el metro que los transportaba desapareció. En la urbe había un caos y ellos ya no podían salir. Los dos seguían en la pantalla, seguían hablando de café aunque ya no pudieran compartirlo como antes.

En medio de la novela de ciencia ficción que era su vida, ellos podían vivir gracias a la esperanza de verse, de un día ver las jacarandás tomados de la mano, palma en palma, como besándose a la distancia en la primavera que amenazaba con no llegar nunca. 

Tenían que volver a conocer su café, pero ya sin máscaras, sin espejos, sentados frente a frente con unas tazas humeantes entre ellos. 

Los días pasaban y seguían a la distancia. Pero cada noche ella y él (o ella y ella o él y él) pensaba antes de dormir: Ya sólo falta conocer ese café juntos por primera vez, sólo un poco más. 

Ella le tenía una sorpresa a él: su termo preparado para evitar que siguiera contaminando. Él también le tenía una sorpresa a ella: un beso en la frente que no la estuviera arriesgando. 

Afuera, era primavera otra vez y las jacarandás volvían a juntar sus flores en el asfalto sin que nadie se detuviera a mirarlas. Ellas eran el baile interminable de la vida en dos banquetas que se ven de frente. 

Arizbell Morel Díaz.

Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” en el ciclo 2021-2022 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). 

Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart (ENARTES 2021,Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla) con la compañía La Crisálida. 

Ha escrito narrativa y ensayo. Entre sus textos publicados por La Coyolxauhqui se encuentran “Bitácora de una planta en resistencia” (2020), “Tetera conoce a cafetera”, “Barista”, “La máquina que todo lo escribe” y “El color de tus ojos al ver las hojas caer” (2021).

PIEZAS DE UN ALMA SIMPLE

Eres

Escrito por: Alondra Grande

Eres la marea que empuja las olas contra las rocas

Eres la avalancha que les hace ver sus pecados

Eres el recuerdo que tira piedras a los cristales

Eres la sonrisa bienhechora que trae luz y alegría

Eres el rostro serio que le puso fin a la melancolía

Eres la dualidad que espera ser confrontada

Eres la sin temor a tomar partido, a decir ¡esto es mío!

Eres la niña que ahora duerme cobijada

A sabiendas que no hay monstruos en la casa

A sabiendas que el invierno es recuerdo

Y tu alma arde con el calor de la primavera

Eres la que se para al frente y hace batalla

La que se despierta cada día decidida a no tirar la toalla

Eres la que pinta, la que grita y abraza a sus hermanas

Eres la que florece de la herida ganada

La que vive con la valentía tiritando de miedo

Asustada por la vida, das el paso primero

Eres quien se regocija esperando que llegue la hora

En que el sol baile frente a tus pupilas

Descendiendo para brillar en un nuevo día



Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 21 años de edad, estudianta de psicología, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre

Conversaciones de madrugada | La mirada femenina en la literatura

Por: Monserrat Chávez

Tiempo atrás, me propuse como objetivo de vida y profesional dar prioridad a la literatura escrita por mujeres. Como mujer feminista adopté los cuestionamientos para muchas áreas de mi vida, entre ellas la lectura que consumía desde la infancia.

De pronto me encontré con dudas, me pregunté porque la mayoría de mi lectura era autoría de un hombre y porque había dejado pasar las violencias o actitudes cuestionables relatadas en esas historias.

Encontré el motivo, pero en realidad este texto no va hablar de porque los hombres escriben lo que escriben, sino porque hay una notable diferencia entre lo que dicen los hombres y las mujeres, la razón de ello y porque ha permanecido bajo las sombras.

¿Haz leído o escuchado sobre la female gaze? Seguro sí, pero si te queda alguna duda aquí voy a intentar platicarte un poquito más.

La mirada femenina es un término que se acuñó a toda creación realizada por mujeres, muchas autoras han estudiado esta visión artística; pero es Laura Mulvey, teórica de cine feminista, a quien se le considera la pionera.

En 1945 Mulvey, a través de su ensayo “Placer visual y cine narrativo” criticó la visión masculina en los audiovisuales, señalándola como un concepto que se basa en la dominación, el poder y el placer sexual.

Aunque ella nunca menciona la palabra “female gaze” si demuestra la existencia de la visión masculina y analiza su representación a través de los personajes, diálogos, contextos o situaciones sociales y simbología.

Mulvey estudió esta visión en el cine, pero también lo han hecho otras mujeres en el ámbito literario o bien, han escrito obras desde la mirada femenina y que en la actualidad son obras representativas de la literatura universal.

Graciela Hierro, Rosario Castellanos, Nellie Campobello, Laura Esquivel, Jane Austen, entre otras. Mujeres escritoras que a través de sus novelas, ensayos y/o textos reivindicaron el valor de la mujer dentro de la sociedad y que el mismo sistema heteropatriarcal alguna vez les quitó.

Ahora sí ¿cómo está representada la mirada femenina en la literatura? Por medio de los elementos narrativos: estructura, característica de los personajes y contextos sociales/históricos.

Tanto Mulvey cómo Hierro, argumentaron que la mirada masculina en el arte coloca a la mujer como personaje secundario, objeto de deseo sexual y medio de apoyo para las figuras masculinas.

La mirada femenina permite que los personajes femeninos tengan características físicas y psicológicas reales, crecimiento personal a través de la inteligencia emocional, además de roles que sirven como parteaguas para el cuestionamiento de las sociedades que ellas representan.

Un porcentaje de la literatura escrita por hombres polariza el actuar de los personajes femeninos; es decir, sólo pueden ser buenas o malas. No hay un punto de inflexión que nos invite a descubrir el sentir y contexto de estos personajes.

Por lo regular, raya en la moralidad y las reglas heteronormativas; sin embargo, la mirada femenina desafía estos escenarios y nos muestra los diversos matices que componen a los personajes.

“La estrategia literaria de las mujeres consiste en asaltar, revisar, destruir y reconstruir las imágenes de la mujer que hemos heredado de la literatura masculina, en la que están representados según la lógica, cómo la santa y la puta, el ángel y el monstruo, la dulce heroína y la loca rabiosa” (Gilbert Sandra, Gubar Susan)

Una obra que, a mi juicio, representa de forma elocuente esta visión es “El Eterno Femenino” de la escritora mexicana Rosario Castellanos. En este formato teatral la autora, a través de la sátira, realiza una crítica hacia las sociedades constituidas bajo los cánones morales.

Castellanos utiliza las situaciones y estereotipos socialmente aceptables para cuestionar el mismo sistema que anula y duda de las mujeres, además de que invita al lector/espectador a reflexionar y desaprender estos comportamientos.

Otro punto a resaltar y que es una característica perceptible en la female gaze es que cuenta las historias de las mujeres desde su perspectiva, desenrolla los nudos y disipas las dudas; las mujeres tienen voz y poder.

Leer a mujeres nos permite conocer versiones e historias ocultas, que jamás se dijeron, que se prohibieron por el “bien común”. La literatura escrita por mujeres también sugiere y da paso a la transformación de los parámetros literarios.

Entonces…

Aunque muchas de las autoras no se autodenominaron/denominan feministas, ni le colocaron esta etiqueta a su literatura; sus textos son principios fundamentales que echaron raíz en las infancias y juventudes lectoras.

Recordemos a través de estas mujeres a aquellas que, en busca de difundir su palabra se vieron obligadas a ocultarse tras un pseudónimo o anonimato.

Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.

He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.

Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.

También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.

He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.

También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.

De BookTok, éxitos comerciales y comunidades lectoras en las redes

Por Fernanda Loé

Las redes sociales en la actualidad representan muchas cosas: son puentes, cadenas, ilusiones ópticas, trampolines, virus, repositorios, almanaques, armas filosas, espejos. Es ya casi imposible pensar en la vida separada de las redes sociales y eso permea hasta en las zonas que creíamos más lejanas. Son tan específicas como decidas, por lo tanto, hay comunidades para todo tipo de gustos y aficiones. Si buscas un grupo de Facebook de amantes de los zapatos para perritos, estoy segura de que lo encontrarás. Así de grande es su capacidad de crear comunidad.

Por lo anterior es que cada vez crece más una comunidad que está cambiando el contexto editorial mundialmente: BookTok. TikTok es una plataforma de videos cortos con la que la mayoría ya estamos familiarizados, ya sea por gusto o por publicidad forzada que nos mandan otras plataformas como Youtube. Dentro de esta plataforma, y gracias al uso de hashtags, se van organizando divisiones de acuerdo al contenido, una de ellas es BookTok, que se refiere a todo lo relacionado con libros.

Podemos encontrar videos sobre listas de favoritos, reseñas, mejores libros dentro de un género, retos a partir de categorías dadas como “libro que más me ha hecho llorar”, “libro con mejor portada”, “libro que no volvería a leer”. También hay usuarios que hacen hauls de libros que compraron en el mes, recorridos por sus libreros, listas de libros que quieren leer en el año, etc. Y dado que la plataforma tiene un formato de videos cortos, la creatividad para hacer todo esto en menos de tres minutos es la clave del éxito, entre otras cosas como el uso adecuado de hashtags y la selección de contenido que ya sea popular.

Pero, ¿por qué creo que ha cambiado el mercado editorial? Investigando en otros artículos que hablan sobre el éxito de Tiktok para vender libros, como el de Fernanda Ibáñez, BookTok: La pasión por la lectura se vive en TikTok y el de Lucía García López titulado BookTok: la tendencia literaria que arrasa en TikTok comprobé que hay libros que no eran un éxito comercial hasta que se hicieron virales en la plataforma de videos cortos. Incluso con años de diferencia entre su publicación y su aparición en listas de más vendidos. Ellas mencionan como ejemplo el libro We were liars de E. Lockhart, publicado en 2014 pero viralizado en los últimos dos años gracias a TikTok.

No es el único ejemplo. Para comprobarlo hice el siguiente ejercicio: chequé la lista de Amazon de más vendidos y escribí aquí los libros que he visto por lo menos 10 veces en TikTok ya sea dentro de videos de “libros favoritos”, “libros que tienes que leer”, etc. es decir, videos de promoción positiva. Cabe mencionar que yo no consumo TikTok tanto tiempo, pero aún así veo su contenido repetido en redes sociales que uso más, como Instagram.  Aquí la lista:

La biblioteca de la media noche de Matt Haig (2020)

 It Ends with Us: A Novel de Colleen Hoover (2016)

El Principito de Antoine de Saint-Exupéry (1943)

The Love Hypothesis de Ali Hazelwood (2021)

El murmullo de las abejas de Sofía Segovia (2015)

La canción de Aquiles de Madeline Miller (2011)

Circe: Una Heroína, una hechicera; una mujer… de Madeline Miller (2018)

Los resultados son claros. Muchos factores a lo mejor no son los mejores para obtener resultados más concretos. Podría bajar el porcentaje si pensamos que dentro de la lista de Amazon hay libros que en realidad no son para lectura, como los de colorear mandalas. También que el contenido de TikTok que consumo es bilingüe, es decir, en ingles y español, por lo que conozco libros populares que no están publicados más que en inglés.

Sin importar lo anterior, creo que este ejercicio nos da una idea de qué tanto influye BookTok en la promoción de un libro. Sin contar al Principito que siempre es de los más vendidos, hay muchos que no se publicaron en este año ni en el pasado, como La canción de Aquiles.  En ese caso, además, la autora tiene dos libros en los más vendidos, cosa que puede deberse a que los autores se van destacando como populares dentro de los usuarios influyendo en que uno tras otro de los libros ya publicados o que van publicando, se incluyan también en videos virales. Es el caso de Colleen Hoover que, si bien tiene solamente un libro entre los más vendidos, mínimo otros dos más de ella son virales en TikTok como Ugly Love o Verity: la sombra de un engaño.

Ahora, en mi opinión, siento que aunque esta publicidad beneficia tanto a autores como a editoriales, y en general al mercado del libro, hay quien recoge más frutos, y que es el que siempre sale ganando: Amazon. Al vender libros en su idioma original, en este caso inglés que es el que más influencia tiene en redes, se vuelve el lugar más recurrido para comprar todos aquellos libros que TikTok nos hace desear. 

Cadenas como El sótano o Sanborns tratan de ir al día con las novedades, en su mayoría traducidas el español, que ofrecen, sin embargo Amazon pone a la venta el libro que ya es viral, aunque se publicó hace un mes, o, por el contrario, ejemplares de libros que se hacen virales hoy, pero se publicaron hace años y por consecuencia ya están descatalogados en muchas librerías tradicionales. Ofrece lo que buscas, se adelanta a los éxitos, tiene un repositorio que pareciera infinito. Por un momento se convierte en la única opción para conseguir ese libro deseado, porque su catálogo abarca muchísimas editoriales y además envía a todo el mundo.

Es verdad que no todos los libros que aparecen en TikTok se hacen virales, pero no considerarlo como una herramienta de promoción, hoy en día sería un error para las editoriales que buscan colocar un título en los más vendidos. Muchas editoriales, como Penguin Random House, ya tienen una cuenta en la plataforma, otras recurren a trabajar mediante los influencers o ahora llamados específicamente booktokers que tienen ya un número de seguidores confiable. De una u otra forma no podemos tomar a BookTok como una “herramienta extra”. El peso de su comunidad lectora ha hecho que un libro se venda tres, cuatro o cinco veces más de lo esperado o que un libro que no era un éxito cuando se lanzó, ahora se reimprima múltiples veces (La canción de Aquiles,por ejemplo).

Otra cosa que creo que a veces pensamos es que esto sólo funciona con libros dirigidos ya sea para jóvenes y adolescentes, que son los primeros consumidores de TikTok o con libros que, si bien no son lanzamientos de este año, sí son recientes, es decir revivir un libro de los 80´s suena casi imposible. Sin embargo, BookTok no excluye ni siquiera a los clásicos, que con la nueva ola de videos como “los clásicos que tienes que leer” o “libros que marcaron mi vida”, títulos como Orgullo y prejuicio de Jane Austen, Fahrenheit 451 de Ray Bradbury o Mujercitas de Louisa May Alcott, aparecen ante los ojos de nuevos lectores que llegan a ellos sin la pesadez de la tarea escolar o la lectura obligatoria.

Como conclusión, BookTok ofrece una herramienta para la promoción de libros y también de la difusión de la lectura. Aparece como una oportunidad de pertenecer a una comunidad en la que es aceptado leer, tener un librero enorme, asistir a ferias del libro, incluso escribir fanfiction. Cosa que podría resultar difícil en “el mundo real”.  Pero como todo es negocio, no dejemos de lado que los beneficios monetarios deberían ser una motivación para que las editoriales no descuiden su presencia en redes sociales.

Muchas cosas quedan en el aire esperando que las reflexionemos, ¿qué pasa con libros de editoriales independientes?, ¿el contenido funciona igual para distintos públicos (libros infantiles, libros de cocina, etc.)?, ¿los autores entonces pueden acercarse a su público y promocionar sus libros sin necesidad de la intervención de una editorial?, ¿qué pasa con el libro digital?, ¿qué porcentaje de las recomendaciones sí se convierten en compras?, ¿puede un no lector volverse un verdadero lector  gracias a BookTok o sólo será lector mientras dure la moda?

Sin embargo, creo que el tiempo es el que nos va a dar muchas de las respuestas. Por ahora sólo queda reflexionar sobre el contenido que consumimos y disfrutarlo. Observar qué comunidades nos hacen sentir más identificados y leer hasta el cansancio, lo que queramos, ya sea por recomendaciones de BookTok o no. En lo personal, disfruto mucho los videos que clasifican a los libros por tropos como “de enemigos a amantes” (#friendstolovers) y hasta tengo una lista de libros que quiero leer, salida directamente de BookTok.  Pero, así como las redes no son la realidad, sino una mirada, una parte de ella, sería imposible decir que mi lista de próximas lecturas viene sólo de ahí.  Aunque las redes sociales pueden ser ese espacio que nos hace sentir parte de una comunidad, como siempre, todo con medida.

Fuentes consultadas:

Fernanda Ibañez. (2021). BookTok: La pasión por la lectura se vive en TikTok. Enero 24,2022, de Instituto para el Futuro de la Educación Sitio web: https://observatorio.tec.mx/edu-news/booktok-pasion-por-la-lectura

Lucía García López. (s/f). BookTok: la tendencia literaria que arrasa en Tik Tok. Enero 24,2022, de Educación 3.0 Sitio web: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/booktok-literaria/

s/a. (2021). BookTok: la nueva forma de recomendar libros. Enero 24, 2022, de Qué leer Sitio web: https://queleerlibros.com/booktok-la-nueva-forma-de-recomendar-libros/

Athé

No vuelvo a tocar la luz de la noche

porque de mi mano caen huracanes

y se incendian los ríos.

Que la generosa oscuridad envuelva el alba

y que en la aurora habite el consuelo del frío.

No vuelvo a emprender razones

porque las palabras provocan erupciones

y destruyen de la esperanza sus dobleces.

Que las sombras mantengan a resguardo mi lengua,

 y que la ingenua quietud no alerte santos sinos.

No vuelvo a invocar el fuego

porque me culpan los dragones

de que mis verdades  derritan la nieve

y Prometeo se burla de mis esfuerzos.

¡Total!

Que no se altere la planicie del camino.

Que no prevengan mis argumentos incautas ilusiones.

Y que me caiga infatua

Y que me quede muda

Y que me signe Larunda

antes que liberar mi boca.

Athé: En la mitología griega, Ate era la diosa de la fatalidad, personificación de las acciones irreflexivas y sus consecuencias.

Larunda: Diosa romana de la elocuencia, a la que por castigo, los dioses quitaron el habla.

Arte: Autoría propia

Técnica: Gises pastel y café sobre lienzo

50 sombras de morado | Sexualidad femenina, o una rápida mirada al tabú de la mujer como ser sexual.

Por Irene González.

En México, el tema de la sexualidad es considerado tabú y no se discute con la holgura de otros países. La situación empeora cuando se trata de poner sobre la mesa la sexualidad femenina, y es que ésta abarca mucho más que saberse las funciones básicas de nuestra anatomía. Conocer cómo trabajan nuestros órganos reproductores ya es ganancia, pero ¿qué hay del placer sexual? ¿Dónde dejamos la exploración de nuestra propia sexualidad, más allá de la reproducción o incluso de ser una forma de conectar con nuestras parejas? 

Una mujer que goza abiertamente de su sexualidad todavía se ve expuesta al juicio negativo por parte de la sociedad. Esto genera temor, construye muros que impiden la comunicación del tema y fomenta la creencia de que está mal discutir sobre sexo, peor aún disfrutar de él. Se alimenta la idea de que el valor de una mujer radica en su virginidad, en su fertilidad y en mantenerse como un ser “puro e inocente”, lo que sea que eso signifique.  

Encontrarnos en el placer sexual no tiene por qué ser un tema prohibido. Aprender más sobre nuestros cuerpos, conocer los deseos que tenemos y explorar diversas formas de satisfacerlos es una manera más de hallar seguridad en nosotras mismas, de sentirnos plenas y crear una conexión más profunda con la piel que habitamos. Este conocimiento suma en la intimidad en pareja y en general aporta a cualquier interacción sexual. 

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Aventurarse en la exploración y el disfrute propio no tiene nada que ver con la situación sentimental. Se puede encontrar entera satisfacción en una relación en pareja(s) y tener el mismo nivel de disfrute en solitario; contrario a lo que muchos podrían pensar son experiencias que se complementan, no que compitan o que se haga una exclusivamente en ausencia de la otra. Crear un mapa de nuestras zonas erógenas, que no necesariamente son las mismas para todos los cuerpos, una idea más clara de cómo estimularlas a nuestro gusto y mayor confianza en el diálogo sexual favorecerá la comunicación en pareja y las oportunidades de alcanzar el orgasmo.  

La masturbación tiene muchos otros beneficios: de acuerdo con un artículo publicado por la BBC, gracias a las sustancias químicas que se liberan en el acto, masturbarse puede tener un efecto analgésico que ayuda a disminuir y controlar los dolores menstruales. Un estudio publicado por la revista Cephalalgia, concluye que también puede ayudar a reducir los dolores de cabeza y las migrañas. Disminuir el estrés, incrementar la libido, mejorar el sueño, son algunos más de los beneficios que se asocian a esta práctica.  

Entonces, ¿por qué sigue siendo un tema tabú hablar de masturbación femenina? ¿por qué todavía se le da una connotación negativa a la mujer como ser sexual?  

Aunque existe progreso al respecto, la figura femenina permanece asociada a nociones que limitan su pleno disfrute del sexo. El mismo concepto de placer se suele ligar a emociones como la culpa o la vergüenza, y discutir sobre ello sin tapujos se evita por el miedo a considerarse libertino. La influencia de la religión también juega su parte en la ideología que predomina en el colectivo latinoamericano. Hay que mencionar de igual modo el “falocentrismo”: la creencia de que una mujer únicamente puede acceder al disfrute sexual a través de un hombre, y que la única o mejor manera de llegar al orgasmo es a través de la penetración.  

La sexualidad femenina es mucho más compleja.  

Explorar el tema con todas sus vertientes, acceder a información oportuna y ampliar el panorama que se tiene por la crianza familiar, la educación escolar y las normativas sociales, puede resultar liberador. La mujer también puede encontrar el empoderamiento al descubrirse a sí misma en lo sexual. Al enriquecer su experiencia y tomar las riendas de su propia sexualidad. A su ritmo. Con sus reglas, su espacio y sus tiempos. 

Como recomendaciones personales te dejo las siguientes: 

  • Libro “El Placer”, de María Hesse, una increíble ilustradora española. 
  • Platanomelon, una marca de juguetes eróticos originaria de España que ya llegó a México. 
  •  Satisfyer, un succionador de clítoris que puedes encontrar en varias tiendas en línea.  

Irene González estudió la licenciatura en Arte y Animación Digital en el Tecnológico de Monterrey. Graduada del Diplomado en Literatura y Creación Literaria por “Literalia Editores”, fue miembro del círculo de escritores tapatío “El Jardín Blanco”. Ganadora del primer y tercer lugar en cuento en el “Concurso Nacional de Literatura del Tecnológico de Monterrey” 2011 y 2014 respectivamente. Finalista en el concurso internacional “Novelistik de Ciencia Ficción” 2016. Ha publicado en diversos medios digitales e impresos, incluyendo “Sirena Varada”, “En Sentido Figurado”, “Teresa Magazine”, “Quinde Cultural”, el periódico “La Jornada” y en su blog personal “Dystopian Fantasy”.  

Instagram: @r.irenegon 


Más de Irene González


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Entre Caos Poético y Textos perdidos | Una voz, mi voluntad.


Por Elizabeth Vázquez Pérez

Buscar amor frente a una silueta
Que con expectativas falla una y otra vez.
Me coloco frente al cristal que verifica mi exigencia
"Porque buscas ahí?" Una voz que omito
no quiero escuchar,
con los ojos cerrados frente al reflejo me repito que no pasará más,
las yemas de mis dedos anular y medio
con fuerza me hacen prometerlo.
"No todo está perdido",
vuelvo a escuchar a la voz
que con voluntad muy en el interior
toca mi sien
electrizando las vertientes nerviosas
que cobijan a mi mente,
diván entre aventura y encrucijada
al querer buscar calma en tempestad .
"No es suficiente!" ,
la voz resuena
como la primavera por mi ventana,
respiro y en esa sensación involuntaria
ocurre la inexplicable respuesta
al vacilar con la casualidad,
al reconciliarme con mi ser ancestral
que hace saberse vivo, con prioridad.
Ideas despejan mi reflejo
en caos bebo a sorbos la vida.

Orgullosa soy de mostrar todo aquello que soy capaz. El poema una voz, mi voluntad participó en el Segundo Concurso Internacional de Poesía J Bernavil 2021 recibiendo una mención honorifica como Poeta del empoderamiento.

Lizzie VP

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Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado con el autor José Luis Dávila (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía) Participó en el concurso de Poesía de editorial JBernavil España (2021) con poema MI VOZ,MI VOLUNTAD
Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de reto
s.

Puedes encontrarla en :

De historias que nos hacen/ Sobre la falta de inspiración


Por Brenda Garrido Hernández

El tedio consecuente de la pandemia, y una monotonía que se niega a dejarme existir, al menos fuera de ella, parecen haber acabado con la creatividad que me quedaba. Muy a mi pesar, pareciera haber salido por la ventana y ahora se niega a regresar, a pesar de mis suplicas cada vez menos silenciosas.  

Lo que antes me parecía sencillo se ha vuelto una tarea casi titánica, sentarme a escribir algunas líneas me resulta agotador. Antes podía pasar horas enteras entre lecturas y redacciones obligatorias y aquellas que no lo eran, pero me hacía feliz realizar, aun cuando se quedaran almacenadas simplemente para mi deleite personal.

Me gusta culpar al tedio, la rutina y lo que parece ser mi actual incapacidad para concentrarme. Antes las historias invadían mi cabeza, hoy parecen ruido blanco, ideas inconexas, pocas veces claras perdidas en una densa bruma que se niega a despejar.

Es como si ya no tuviese nada que decir, como si la rutina diaria hubiese drenado mis energías, hasta dejarme con una sensación profunda de despropósito ¿Por qué escribir? ¿Para qué? ¿Qué caso tiene? ¿Vale la pena? ¿Mis desvaríos sirven para algo?  Me gusta culpar al tedio y la rutina porque la otra respuesta tiene que ver más conmigo que con lo que me rodea. El extraño monstruo que drena la luz de aquello que amo y deja a penas sombras, que me deja triste, vacía y sin ganas de más, que vive en mi cabeza sin pagar renta y de alguna forma a momentos aparece con fuerza.

Me consuela, en cierto modo, que no es la primera vez que me sucede. Sufrir un bloqueo creativo, lector para simplemente refugiarse en una zona de confort no es tan extraño, al menos para mí, y apuesto que para nadie que alguna vez ha tenido cierta inclinación por las artes.

 A veces los grandes impedimentos viven en nuestra cabeza, y desgraciadamente no soy alguien que pueda proporcionar una solución mágica que ayude a vencerlos, créanme de tenerla la hubiese aplicado en mi desde hace tiempo. Siguiendo ese tópico extraño que me he propuesto en el que, este espacio se relacione con alguna obra de ficción que en cierto modo nos haga (que se relacione con eso que vivimos y con suerte de cierta forma le dé un poco de más sentido) les dejaré dos películas, que exploran un poco esa sensación horrible de tener un bloqueo creativo o falta de inspiración, porque… algo bueno debe salir de estas experiencias desagradables.

Adaptation (2002) Dir. Spike Jones

Este drama cómico de Spike Jonze, sigue la historia de un guionista deprimido (Nicolas Cage) que lucha con un bloqueo creativo mientras intenta adaptar el libro sobre un ladrón de orquídeas de Susan Orleans (Meryl Streep), sobre un ladrón de orquídeas. Adaptation explora nuevamente el juego metatextual cuando el guionista de la cinta se convierte en el personaje de la película e ilustra el difícil proceso creativo de adaptar una novela.

Barton Fink (1991) Dir. Joel e Ethan Cohen  

Barton Fink es una cinta dirigida por los hermanos Cohen. Ambientada en el año de 1941 cuenta la historia de Barton Fink un guionista neoyorkino que tras su primer éxito es contratado por un productor de Hollywood para escribir un guion sobre lucha libre. Al llegar a su nueva ciudad lo que parecía una tarea sencilla se vuelve casi imposible, cuando un bloqueo creativo y falta de inspiración se apoderan de él. Llena de sucesos extraños, con una serie de imágenes atrapantes, que resultan metafóricas, y casi hipnóticas el filme muestra el descenso desesperante entre un plazo de entrega y la imposibilidad psicológica de cumplirlo.

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Historias de alacenas, vitrinas y macetasI La espera.

Por Arizbell Morel Díaz.

Esperar que vuelva a suceder, que las luces se vuelvan a encender después de Navidad la obsesionaba.

El árbol y las esferas en cajas, aquéllas que se rompieron ya se encontraban en la basura. Toda la Navidad y la alegría se habían esfumado con los abrazos de fin de año. 

Las bufandas rojas en el lavado, el recalentado terminado y una caja de esferas cuya novedad la había asombrado en diciembre yacía en el rincón de los tiliches olvidados y remendados. 

Ojalá pudiera olvidar todo una vez más…

Su historia era como una de esas esferas rotas en una vieja caja de cartón: Hermosa al ser fabricada, oxidada por el mal uso y ahora una reliquia que contaba de la belleza que alguna vez había existido a comienzos de un invierno ya lejano. 

Aquella cristalización del tiempo se había derretido por el paso de los días. Aunque en perfecto estado, sus pedazos eran como lágrimas opalinas derramadas por la perdida desmedida de un encuentro peculiar. 

Y ahora que el invierno se encontraba en su oscuro corazón, aquella alegre esfera no estaba más. 

Alguien la tiró, se resbaló entre las manos, cayó.

No se puede regresar al tiempo, no se puede subir los granos de arena en un reloj.

Una vez escurrido, ya no está.

Banished. Gone. For. Fucking. Good. 

Retornar era imposible y su cabeza lo volvía tangible a cada momento. Como si se tratara de un vinilo rayado, sus pensamientos repetían los momentos más alegres de una historia cualquiera de amor…

Y volver a ese beso en la oscuridad, cuando el camión ya se iba y toda la calle estaba cubierta por un millón de puntos de luz…luciérnagas urbanas que nos miraban desde distintos balcones al amanecer…

Pero todo eso ya no está…

Recoger los pedazos en la limpieza de enero costaba trabajo. ¿Cómo desprenderse de la memoria de belleza cuando se tienen los vestigios de su existencia?

¿Cómo sanar un corazón sin herida?

Todo su pecho lleno de costuras a la vista. 

Y cada que caminaba era como si se deshiciera un poco, pedazo a pedazo. 

Tendría que volver a construir el mundo. 

Su mundo. 

Ella sola esta vez…

Y siempre por ahora.

Por ahora que existo y el tiempo se me escurre entre los dedos…

Por ahora es un tiempo muy largo para predecir la espera de una vida. Una espera que sabe a chocolate caliente, a moka, a ponche, a todo aquello que nos reconforta en una helada, a los mementos que dicen esto también pasará…

¿Qué es la compañía que nunca espera?

La taza de café que no se enfría. 

El reloj que no se detiene. Amores de primavera que se congelan en invierno. 

Rosas de Navidad. 

Imposibles de olvidar…

Los recuerdos que la obsesionaban, sus propios fantasmas que le recordaban las múltiples ellas que la habrían de habitar desde el pasado. 

Y en medio de esa caja de remendados, lo entendió.

Tendría que volver al mar. 

Encontrar mil maneras de reconfigurar…

reconfigurarse, volver a crecer una vez más. Sabiendo que todos los ríos la llevaban al mar…

El mar salado que se formó con las lágrimas al ver la esfera caer. 

Cuando creía que el mundo se había acabado y los cuentos sí tenían un final. Cuando no podía ver que junto a la esfera rota de Navidad se encontraba un foquito* prendido entre las series quemadas. 

Porque sus ojos cerrados no querían ver más. 

Porque en medio del dolor es más fácil caer al abismo de la inmensidad que recordar las luces de colores al final del túnel. 

Porque a veces el café no sabe, las esferas se caen y las historias no tienen nombre ni  desenlace ni remitente. Porque la espera es la condición natural existencial si se quiere en algún momento reflexionar a cuenta gotas sobre que significa amar, amarse o simplemente vivir. 

Hasta que un día encontró esa luz que aún funcionaba entre el polvo.

Y se dio cuenta que la vida podía volver a ser así.

Porque ella era humana y sabía que las lágrimas podían volver al mar. 

Y sin embargo, dentro del corazón de esa luz blanca de festividad, sabía que las historias volverían a comenzar, cuando las jacarandas volvieran a florear, como siempre una vez más. 

Arizbell Morel Díaz.

Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” en el ciclo 2021-2022 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). 

Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart (ENARTES 2021,Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla) con la compañía La Crisálida. 

Ha escrito narrativa y ensayo. Entre sus textos publicados por La Coyolxauhqui se encuentran “Bitácora de una planta en resistencia” (2020), “Tetera conoce a cafetera”, “Barista”, “La máquina que todo lo escribe” y “El color de tus ojos al ver las hojas caer” (2021).