Ese tren de la madrugada más fría del año, aún lo recuerdo, todo a mí alrededor estaba teñido de blanco. El reloj anunciaba la hora de partida hacia un nuevo destino. Tome mis valijas y subí asumiendo que dejaba todo atrás, con la esperanza de encontrar algo mejor por delante.
Me senté al lado de la ventanilla para observar mejor el paisaje, quería guardar en mi retina las últimas fotos de aquel lugar en donde había crecido y me tocaba despedirlo o, más bien, el me despedía a mí.
Sentada en aquel vagón observe que había un señor mayor, tenía un semblante luminoso, ojos color cielo, y una barba que dejaba caer. Me contó que pintaba retratos, entonces le pedí que me dibujara, sentía emoción por tener esa experiencia. Al terminar me mostró la obra y para mi sorpresa me noté un poco diferente, algo había cambiado. Con timidez le pregunté sobre aquel retrato, pensando que quizás no veía bien, pero con su tibia voz me dijo «yo no pinto lo que ven mis ojos, pinto lo que ve mi alma». Me quedé en silencio por mucho tiempo tratando de entender, de pronto el tren se detuvo y anunció mi destino, tomé mis valijas y bajé, al mirar atrás para despedirme de aquel hombre, ya no estaba. Tome con fuerzas aquel retrato y con lágrimas en los ojos continúe mi camino.
María Eugenia Gonzalez, me llamo Maria Eugenia Gonzalez, aunque la mayoría me dice “Maru”. Nací en Choele-Choel, provincia de Río Negro. Actualmente vivo en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), donde estudié y me recibí, primero de Licenciada en Enfermería y luego de Profesora de Educación Inicial. Hoy en día me desempeño como docente de Nivel Inicial desde el año 2019. Soy autora del libro del cuento infantil Ele la mariposa (2021).
Leer y escribir son una forma de encontrarme y una forma de donarme a los demás.
Por Liana Pacheco Cuando vi el resumen de esta película pensé: «Qué fumada». Me pareció poco verosímil que la narrativa de la historia se construyera sobre una sola pregunta: «¿Qué es lo peor que has hecho en la vida?». Sin embargo, conforme pasaron los días, esaSigue leyendo «El ojo de Lya | La hipocresía del Drama»
Admito que tengo miedo a olvidar, que imagino que me puede dar alzheimer. Hace algunos años leí un artículo que mencionaba que esta enfermedad era provocada por una bacteria en los dientes, así que desde entonces he generado una compulsión por lavarlos, las odontólogas ya me han hecho advertencias sobre el desgaste en mis molares y el riesgo de que si no me detengo, con el tiempo, tenga que usar una dentadura postiza
Por Mijal Montelongo Huberman En las películas Proyecto Fin del mundo de Phil Lord y Christopher Miller y La llegada de Denis Villeneuve, el poder comunicarse a través del lenguaje con una especie extraterrestre resulta fundamental para el desarrollo de la trama y para que lasSigue leyendo «Los árboles y las pantallas que me rodean | Si yo hablo, tú hablas»
Sobre adioses: Escrito por: Alondra Grande En un plato de barro se yergue el universo,perfumado con loción de clavo y limón.Entre un círculo de sal y cenizas,las velas negras brindan protección. Hay adioses que no se pronuncian.Dioses a los que se les ruega:guarden en un refrigeradorSigue leyendo «Piezas de un alma simple»
Mi primera reacción fue de absoluta sorpresa con una dosis de negación. Él era solo un año mayor que yo. Por supuesto que la noticia de su muerte “repentina” me dejó pasmada por unos segundos.