Lucía Ferrer Sánchez, Originaria de Puebla, México, Lucía Ferrer es una estudiante de Psicología en la BUAP, y una dibujante realista autodidacta de historias cotidianas desde su adolescencia. Comienza a esbozarse a sí misma en lienzo y surge una pasión por abogar por la diversidad e integridad, mirando a la mujer y, a sí misma, como reinstauradora de la libertad, siendo ésta plasmada en frases espontáneas, escritos académicos y dibujos a grafito. Cree firmemente en el arte como nexo de empatía, como espejo simbólico de una misma y como un espacio de introspección creador de vínculos infinitos a partir de las interpretaciones ajenas.
Por Liana Pacheco Cuando vi el resumen de esta película pensé: «Qué fumada». Me pareció poco verosímil que la narrativa de la historia se construyera sobre una sola pregunta: «¿Qué es lo peor que has hecho en la vida?». Sin embargo, conforme pasaron los días, esaSigue leyendo «El ojo de Lya | La hipocresía del Drama»
Admito que tengo miedo a olvidar, que imagino que me puede dar alzheimer. Hace algunos años leí un artículo que mencionaba que esta enfermedad era provocada por una bacteria en los dientes, así que desde entonces he generado una compulsión por lavarlos, las odontólogas ya me han hecho advertencias sobre el desgaste en mis molares y el riesgo de que si no me detengo, con el tiempo, tenga que usar una dentadura postiza
Por Mijal Montelongo Huberman En las películas Proyecto Fin del mundo de Phil Lord y Christopher Miller y La llegada de Denis Villeneuve, el poder comunicarse a través del lenguaje con una especie extraterrestre resulta fundamental para el desarrollo de la trama y para que lasSigue leyendo «Los árboles y las pantallas que me rodean | Si yo hablo, tú hablas»
Sobre adioses: Escrito por: Alondra Grande En un plato de barro se yergue el universo,perfumado con loción de clavo y limón.Entre un círculo de sal y cenizas,las velas negras brindan protección. Hay adioses que no se pronuncian.Dioses a los que se les ruega:guarden en un refrigeradorSigue leyendo «Piezas de un alma simple»
Mi primera reacción fue de absoluta sorpresa con una dosis de negación. Él era solo un año mayor que yo. Por supuesto que la noticia de su muerte “repentina” me dejó pasmada por unos segundos.