Por Cristina Ramírez.
Hijas del maíz, con la tierra y agua fortalecidas
Entre canales, flores y cantos arraigadas
A la diosa madre Coatlicue.
Familia, guerra, comunidad, libertad.
Desprendidas y arrojadas al dolor, la sumisión
Vapuleadas por ríos teñidos de grana.
Hijas de la chingada, entre risas olvidado el origen
La chingada…la violada
Tendida sobre tu espalda
El cielo te regresa la mirada
De miles de mujeres desgarradas,
Generaciones tomadas a la fuerza
Resig
nada
A todas les pasa, no pasa nada.
El ingenio y el talento en hábito religioso proclamó
La mujer libre de pensamiento es
Y de oraciones no es todo el saber.
Hijas sufragistas, revoltosas e inmorales
Que en sus casas las encierren, las atiendan en hospitales
La histeria colectiva tiene remedio
Entre tratamientos
Volverán con sus dueños.
Hijas de la libertad tomada
Con el voto y el salario igualitario
Ondean sus sonrisas en aulas y trabajos
En ciencia, arte y humanidades
Su arenga no para.
Hijas del desierto, desaparecidas vagan
Por ciudades y manantiales
En selvas y montañas.
En la memoria viven
Por sus familias son buscadas
Para que nadie olvide
Todos los días nos matan.
En marchas libres por las avenidas andan
Para ser juzgadas y criticadas.
¿Cuál es el precio de la libertad?
Sangre
¿Cuál es el precio de la libertad?
Tortura
¿Cuál es el precio de la libertad?
Vida
Hijas de la sombra
emergidas con voces resonantes
por nosotras
y otras
hasta ser escuchadas
y con justicia y libertad ser engendradas.
Cristina Ramírez, soy de la CDMX. Estudié Letras Hispánicas y trabajo como maestra de literatura compartiendo mi amor por los libros. Escribo desde hace tiempo sobre lo que me ocupa y preocupa, mi mayor motivación es el prestar mis letras a otras sin voz. He publicado en algunas revistas literarias de México y Bolivia con diversas temáticas, pero siempre colocando a la mujer como centro.
También te puede interesar…
- No Dejés de Escribir
por ameliaserrano
No dejés de escribir, me dije por dos años, mientras el movimiento del teclado que mis dedos se sabían de memoria se pausó. Las pausas siempre son importantes, para pensar bien si la historia que se está escribiendo va tomando el camino que deseamos. Pero me
Sigue leyendo «No Dejés de Escribir»
- Los árboles y las pantallas que me rodean | Sólo humanos a partir de este punto
por Mijal MH
Por Mijal Montelongo Huberman Cuando alguien va a comprar flores para regalárselas a otra persona o una enredadera para adornar la casa, sólo quiere la planta. No quiere que traiga arañas ni hormigas entre sus hojas y tallos. De igual manera, la tierra no debería tener
Sigue leyendo «Los árboles y las pantallas que me rodean | Sólo humanos a partir de este punto»
- El último bocado
por anelsolis2815
Por: Crónicas de una mente errante Mi carrera del día inició en aquella parada del camión, grafiteada como cualquier otra de la urbe, como cualquier otro día como este. Me senté en un espacio libre de esa banca de metal y fría, resignada a que llegaría
Sigue leyendo «El último bocado»
- De recuerdos, aventuras y reflexiones|Del otro lado del Atlántico
por tanif24
Por Tania Farias Hola, querida: Después del estrés de las últimas semanas, por fin llegamos a Londres el martes por la noche. No te puedo negar que se siente como un logro, pues con todos los retrasos y problemas que tuvimos, en algún momento pensé que
Sigue leyendo «De recuerdos, aventuras y reflexiones|Del otro lado del Atlántico»
- El ojo de Lya | Las extrañas cosas que dicen los hombres
por Liana Pacheco
Por Liana Pacheco “Nunca te voy a dejar”. Eso dijo él, un mes antes de irse. Esta ruptura fue tan sorpresiva y dolorosa que, durante un tiempo, creí que no conseguiría recuperarme de aquella tristeza. Durante año y medio, la presencia de este hombre fue constante
Sigue leyendo «El ojo de Lya | Las extrañas cosas que dicen los hombres»
- Piezas de un alma simple
por alondragrande
S. Escrito por: Alondra Grande Por las noches me despiertala esperanza que no esperallegar a cualquier lugar. Sale sin caminoy se pierde en el mar, donde las sirenas cantanbaladas y sueñancon no haber deseadoser convertidas en pez. De cerca los peces las miran,queriendo volverse espuma, mientras
Sigue leyendo «Piezas de un alma simple»