Crónicas de una mente errante | Otoño

Por: Anel Solis

Las hojas se desvanecieron poco a poco, hasta dejar al roble desnudo, vulnerable, sin aquel verde vibrante que alguna vez los hizo ser uno solo.

El otoño llegó y con él, el cierre de aquel ciclo en el que bailaban al ritmo del aire fresco; cuando eran el refugio del canto de las aves al amanecer, ese que tanto les gustaba contemplar. Cuando en la brisa del verano se percibían sus secretos.

Julio, su mes; aquel en el que nacieron y año tras año crecieron, mientras los rayos del sol los iluminaban y los hacían sentirse uno solo.

El fuerte roble, con sus ramas, no soltaba aquellas hojas; y las suaves y delicadas hojas, aferradas a sus tallos, tampoco querían desprenderse de él.

Y así fue como aquel tronco contempló caer una tras otra las piezas de su follaje. Con la última de ellas, ambos supieron que una estación llegaba a su fin para dar paso al otoño.

¿Qué harían las hojas sin su noble roble, ese que siempre estuvo ahí? Solo esperaban unirse a la tierra, confiando en que aquellas semillas que habían caído con ellas pudieran dar nueva vida. Renacer, crecer y volver a vivir, agradeciendo a la naturaleza por haberlos unido, por permitirles encontrarse, crecer y florecer juntos, compartiendo la belleza de una misma estación.

Publicado por anelsolis2815

Me gusta escribir a las personas que amo, a las personas lejanas a mi y principalmente a mi. La escritura es mi refugio, un lugar seguro donde guardo mis pensamientos más profundos y sentimientos. Escribo del mundo bajo mi mirada -Crónicas de una mente errante

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