Historias de alacenas, vitrinas y macetasI La espera.

Por Arizbell Morel Díaz.

Esperar que vuelva a suceder, que las luces se vuelvan a encender después de Navidad la obsesionaba.

El árbol y las esferas en cajas, aquéllas que se rompieron ya se encontraban en la basura. Toda la Navidad y la alegría se habían esfumado con los abrazos de fin de año. 

Las bufandas rojas en el lavado, el recalentado terminado y una caja de esferas cuya novedad la había asombrado en diciembre yacía en el rincón de los tiliches olvidados y remendados. 

Ojalá pudiera olvidar todo una vez más…

Su historia era como una de esas esferas rotas en una vieja caja de cartón: Hermosa al ser fabricada, oxidada por el mal uso y ahora una reliquia que contaba de la belleza que alguna vez había existido a comienzos de un invierno ya lejano. 

Aquella cristalización del tiempo se había derretido por el paso de los días. Aunque en perfecto estado, sus pedazos eran como lágrimas opalinas derramadas por la perdida desmedida de un encuentro peculiar. 

Y ahora que el invierno se encontraba en su oscuro corazón, aquella alegre esfera no estaba más. 

Alguien la tiró, se resbaló entre las manos, cayó.

No se puede regresar al tiempo, no se puede subir los granos de arena en un reloj.

Una vez escurrido, ya no está.

Banished. Gone. For. Fucking. Good. 

Retornar era imposible y su cabeza lo volvía tangible a cada momento. Como si se tratara de un vinilo rayado, sus pensamientos repetían los momentos más alegres de una historia cualquiera de amor…

Y volver a ese beso en la oscuridad, cuando el camión ya se iba y toda la calle estaba cubierta por un millón de puntos de luz…luciérnagas urbanas que nos miraban desde distintos balcones al amanecer…

Pero todo eso ya no está…

Recoger los pedazos en la limpieza de enero costaba trabajo. ¿Cómo desprenderse de la memoria de belleza cuando se tienen los vestigios de su existencia?

¿Cómo sanar un corazón sin herida?

Todo su pecho lleno de costuras a la vista. 

Y cada que caminaba era como si se deshiciera un poco, pedazo a pedazo. 

Tendría que volver a construir el mundo. 

Su mundo. 

Ella sola esta vez…

Y siempre por ahora.

Por ahora que existo y el tiempo se me escurre entre los dedos…

Por ahora es un tiempo muy largo para predecir la espera de una vida. Una espera que sabe a chocolate caliente, a moka, a ponche, a todo aquello que nos reconforta en una helada, a los mementos que dicen esto también pasará…

¿Qué es la compañía que nunca espera?

La taza de café que no se enfría. 

El reloj que no se detiene. Amores de primavera que se congelan en invierno. 

Rosas de Navidad. 

Imposibles de olvidar…

Los recuerdos que la obsesionaban, sus propios fantasmas que le recordaban las múltiples ellas que la habrían de habitar desde el pasado. 

Y en medio de esa caja de remendados, lo entendió.

Tendría que volver al mar. 

Encontrar mil maneras de reconfigurar…

reconfigurarse, volver a crecer una vez más. Sabiendo que todos los ríos la llevaban al mar…

El mar salado que se formó con las lágrimas al ver la esfera caer. 

Cuando creía que el mundo se había acabado y los cuentos sí tenían un final. Cuando no podía ver que junto a la esfera rota de Navidad se encontraba un foquito* prendido entre las series quemadas. 

Porque sus ojos cerrados no querían ver más. 

Porque en medio del dolor es más fácil caer al abismo de la inmensidad que recordar las luces de colores al final del túnel. 

Porque a veces el café no sabe, las esferas se caen y las historias no tienen nombre ni  desenlace ni remitente. Porque la espera es la condición natural existencial si se quiere en algún momento reflexionar a cuenta gotas sobre que significa amar, amarse o simplemente vivir. 

Hasta que un día encontró esa luz que aún funcionaba entre el polvo.

Y se dio cuenta que la vida podía volver a ser así.

Porque ella era humana y sabía que las lágrimas podían volver al mar. 

Y sin embargo, dentro del corazón de esa luz blanca de festividad, sabía que las historias volverían a comenzar, cuando las jacarandas volvieran a florear, como siempre una vez más. 

Arizbell Morel Díaz.

Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” en el ciclo 2021-2022 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). 

Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart (ENARTES 2021,Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla) con la compañía La Crisálida. 

Ha escrito narrativa y ensayo. Entre sus textos publicados por La Coyolxauhqui se encuentran “Bitácora de una planta en resistencia” (2020), “Tetera conoce a cafetera”, “Barista”, “La máquina que todo lo escribe” y “El color de tus ojos al ver las hojas caer” (2021).

PIEZAS DE UN ALMA SIMPLE

Sólo por hoy

Escrito por: Alondra Grande

Era de noche cuando la luna besó mis cicatrices

Cuando me acunó en su cuarto menguante

Y susurró a mi oído palabras de aliento que ya no recuerdo.

El temor por sobrevivir se convirtió en deseo por seguir viviendo

Un día a la vez, me susurro todavía en sueños.

Tras años de lucha interna

Peleando contra mí reflejo

Como boxeador que hace sombre en espera de un rival que nunca llega,

Lista para atacar sin saber a qué o a quién

Tras años de ruido en mi cabeza

De voces que susurran ideas y pensamientos

Hoy desperté ganando la batalla que creía perdida

Reconociendo cada centímetro de la piel que nombro cómo mía.

Después de años, hoy, sólo por hoy,

dejé que el sol bañara con sus rayos mis hombros desnudos.

¿Y qué si el espejo me juzga con su irónica sonrisa?

Un día a la vez, me digo sonriendo.

Tal vez mañana con la nueva aurora pierda la valentía

Pero por hoy respiro libre

Por hoy estoy en paz siendo una conmigo misma.


Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 21 años de edad, estudianta de psicología, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel.

Con ternura, para ti | Querida Yo.

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Por: María Daniela Ortiz Soriano

Querida Yo:

Espero que leas esta carta antes de que acabe el año, pues necesito de esta charla tanto como tú, para darme un poquito de esperanza y fuerza para gritar fuerte y claro a las 12:00 am “Feliz año nuevo”.

Un año más acaba de pasar frente a nosotras. Doce meses exactos, 364 días con sus noches y, en cada una de ellas, has vivido. Tal vez hubo madrugadas cuyo temor a la desconocida mañana te mantuvieron despiertas, sofocadas, sin saber si podrías ver la luz del día de nuevo, pero al volver abrir los ojos ahí estaba los rayos de sol acariciando tu rostro, invitándote a vivir un día más, ayudándote a tomar conciencia de nuevo de tu respiración, del calorcito que emanan tus manos, de la fuerza que habita en tus músculos y te ayudan a moverte diario para estar viva.

Eso, estás viva, viviste un año más donde tomaste sol y sombra, calor y frío, donde reíste hasta llorar y lloraste hasta dormir. Quiero que mientras tus ojos recorren estas palabras te sientas, sientas la luz que habita en ti y sobrevivió a otro año y ahora dime, ¿estás lista para gritas fuerte y claro “feliz año nuevo”?

Siéntete orgullosa de ti esta noche vieja y al brindar por el 2022. Eres fuerte, valiente y hermosa. No te preocupes si aún tienes miedo, pues este te acompañará cada que pueda al igual que la tristeza y el dolor, déjalos acompañarte por un ratito y después, suéltalos, ellos sabrán volver cuando los necesites, así como el amor, la alegría, la paz y tu sonrisa vuelven en el momento más oportuno.

No olvides escribir(te) más seguido este año, siempre es grato volver a leer(te). Feliz Año Nuevo.

Pd. Los últimos meses no me di el tiempo de escribir en este espacio, así que aprovecho esta nota para agradecerles a quienes me han leído y llegaron hasta aquí. Nos vemos en el 2022 y lean a más mujeres escritoras aquí, en La Coyol. Por un año donde más mujeres escribamos libres.

Con ternura, para ti.

Maria Daniela Ortiz Soriano. Egresada de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana de la UNAM, y Técnica Auxiliar Museógrafo Restaurador por la misma institución. Sus áreas de interés son la investigación literaria en el campo de dramaturgia y literatura Mexicana, la escritura creativa, investigación en perspectiva de género y teoría feminista, los programas de divulgación cultural, la Museografía y restauración del acervo histórico de la nación, y la participación activa en montajes escénicos.  

«Escribo porque me gusta vivir y me gustan las mariposas.»

De posadas, libros prohibidos y armar una piñata literaria

Por Fernanda Loé

Como es tradición en México, el 16 de diciembre se empiezan a celebrar las posadas. Cada vez más modernizadas, cambiando a veces el ponche por alcohol y los aguinaldos por botana, acompañadas de bocinas que retumban con pop y rock, dejando de lado las letanías e incluso las velas para “pedir posada”. Pero, al fin y al cabo, celebración. Lo que sí no puede faltar es la piñata, que es justo el tema al que dedico mi texto de hoy.

La mayoría crecimos muy familiarizados con las piñatas, incluso algunos hemos elaborado una, ya sea como proyecto para la escuela o por gusto. Conocemos por lo menos el proceso básico para hacerlas: primero se parte de una olla de barro si se quiere vivir al límite o se hace la misma forma a base de interminables capas de periódico y engrudo puestas sobre un globo.

Una vez pasada la parte más tediosa, viene lo divertido, que es colocarle picos, barbas de papel crepé, tiras en las puntas, etc. Todo para después amarrarle un mecate que permita colgarla y rellenarla ya sea con fruta o con dulces.

Fuera de lo laborioso pero divertido que puede resultar el hacer una piñata, generalmente también sabemos un poco de lo que significa, que es el tema más relevante para este texto. Ligado a la religión, y como apoyo en la evangelización, la piñata representa más de lo que aparenta. Supuestamente debe tener siete picos, uno por cada pecado capital, que también están ligados al papel colorido con el que se adorna, puesto que refleja las vanidades y tentaciones del mundo.

El bien triunfa sobre el mal cuando, a palazos y a ciegas, como es la fe en Dios, rompemos la piñata y destruimos los pecados. Con esto recibimos la recompensa de la gracia de Dios, que en este caso es la fruta o los dulces que nos caen en la cabeza cuando se rompe la olla o el cartón y en ciertos casos más actuales, la cabeza de algún personaje de Disney.

Sin embargo, me pareció adecuado llevar esta metáfora de la piñata a la literatura, por lo que decidí hacer una piñata literaria. La olla representará la ignorancia y cada pico, es decir, cada pecado, será representado por un libro cuya característica es cualquiera de las siguientes:

  • Ha estado prohibido
  • Toca temas que escandalizan a la gente
  • Es transgresor de una u otra manera

Así, al leerlos, con la venda en los ojos que a veces nos ponen nuestros prejuicios, ya sean adquiridos o desarrollados, podemos romper la ignorancia y disfrutar de libros que en realidad pueden llegar a encantarnos o que podemos odiar pero por experiencia y no por ideas heredadas. Cada pecado lo interpreté de acuerdo a mi opinión personal de lo que significa y a las lecturas que he hecho. Dicho esto, empecemos con los pecados.

Pereza

Este primer pecado parte de la idea del tedio, negligencia o flojera. Por lo tanto, elegía Nada de Jante Teller, ya que uno de los personajes principales, Pierre Antón, se sube a un ciruelo cuando se da cuenta de que nada vale realmente la pena y como no importa el futuro, no tiene ningún objetivo seguir viviendo como vivía. Este pequeño gesto desata toda la trama del libro y nos hace cuestionarnos muchas premisas que tenemos como lectores, pero sobre todo como seres humanos.  Jane Teller tiene varios libros que parten de cuestionamientos filosóficos y que, en mi opinión, están más que listos para ser prohibidos al motivarte a cuestionar todas tus creencias y valores.

Envidia

Para envidia elegí Lolita de Vladimir Nabokov porque, sobre todo en la actualidad que ya miramos desde otra perspectiva esta película, nos queda claro que la relación entre un hombre mayor y una niña es más que inapropiada. Desde el abuso de poder hasta el abuso sexual, este libro muestra cómo la obsesión y el deseo actúan sobre Humbert. Y aunque he leído reseñas que señalan que es un libro de amor, me parece que lo primero que brinca a la vista es el incesto y el erotismo.

Sin embargo, decidí proponerla para el pecado de la envidia porque es un retrato de lo que muchos hombres quisieran. Ha sido adaptada un par de veces al cine logrando escandalizar a los que deciden verla, pero también planteando una duda en muchos al pensar que esa relación podría ser posible. Representa un deseo prohibido, oculto, que estoy segura tiene una gran cantidad de personas, sobre todo hombres. Tanto es así, que hasta existe el término “síndrome de Lolita”.

Es por eso que despierta envidia en lectores que anhelan una obsesión como Lolita, a pesar de todas las críticas que ha despertado no sólo el libro, también las películas, como el hecho de que la protagonista de la adaptación de 1962 así como la de 1997, eran menores de edad grabando escenas de contexto sexual con hombres mayores. Sin duda, hay mucho que pensar acerca de este deseo de los hombres de tener parejas mucho más jóvenes y cómo está más presente, e incluso normalizado, de lo que creemos en el cine y la literatura hoy en día.

Gula

La carne de Rosa Montero creo que queda muy bien para la gula, puesto que el problema principal de la protagonista es que no puede contenerse, siempre quiere más. Soledad, una mujer de 60 años, contrata a un gigoló para darle celos a su ex, sin embargo, esa relación va cambiando puesto que ella desarrolla dependencia debido al miedo de no volver a ser amada.

El gigoló por su parte ha tenido una vida problemática y también, de una manera u otro, depende de Soledad. No es simplemente amor, es acompañamiento mezclado con problemas de abandono y situaciones económicas complicadas. Ella es una mujer adinerada que empieza a sentirse una jovencita embelesada por el hombre al que le paga por acompañarla, él es un hombre apuesto, extranjero (es ruso), con problemas económicos e incluso con una familia que mantener.

Lo que podría resultar escandaloso e incluso se plantea en la novela, es la relación entre una mujer mayor que sale con un hombre mucho más joven. A eso se le suma el hecho de las diferencias de estrato social, desde lo monetario hasta que ella es una reconocida experta en arte y diseñadora de exposiciones, mientras que él es un muchacho que resalta solamente por su aspecto.

Y aunque no les menciona a los otros que está con ella por contrato, obviamente todos dudan que esté con ella por amor.  Sin embargo, nos plantea esa dura pelea que tenemos, específicamente como mujeres, contra el tiempo, la soledad, la edad y el valor que la sociedad le asigna a la juventud.

Ira

Fahrenheit 451 de Ray Bradbury siempre me trae a la mente dos palabras: ira y miedo. Yo lo interpreto de muchas maneras. El miedo al pensamiento crítico, a las ideas, al conocimiento. Por otro lado, también miedo a las comunicaciones masivas, a la televisión y a la ignorancia.

En cuanto a la ira, en mi caso despierta una sensación de impotencia y enojo ante la idea de reprimir el conocimiento, obviamente acompañada del coraje de que quemen libros. Y también ese deseo de destruir ideas disidentes, cosa que nunca parece lejana sin importar en qué época estemos. Es fiel muestra de que la ira puede ser el motor de muchas acciones, tanto buenas como malas.

Lujuria

Existen muchísimos libros censurados que podrían entrar en esta categoría, sin embargo, decidí elegir Inmaculada o los placeres de la inocencia de Juan García Ponce porque es un libro que me ha generado pensamientos encontrados a los que siempre les doy nueva interpretación. La historia relata como la protagonista, Inmaculada, va creciendo y descubriendo su sexualidad de maneras que escandalizarían a muchos. Lo interesante está en que cuando encuentra a un hombre que al parecer no tiene ningún tabú ni límite en cuanto a la sexualidad, el personaje de Inmaculada logra demostrar que no es verdad. Es decir, la libertad sexual y de pensamiento de ella, rebasan incluso al “más liberal” de los hombres. Es una lectura que siempre recomiendo y que estoy segura que sería un gran éxito si alguna editorial decidiera reimprimirla ya que vendría acompañada de opiniones escandalizadas y reprimendas, cosas que siempre le convienen a la publicidad. Una lectura que en verdad nos hace cuestionarnos las creencias, no sólo relacionadas a lo sexual, que podemos tener muy arraigadas debido a la sociedad que nos rodea y a conceptos como el de “moral” o “decencia”.

Avaricia

Para avaricia elegí Temporada de huracanes porque el contexto de pobreza en el que se sitúa el libro, es el terreno perfecto para la avaricia. De hecho, de un acto de avaricia parte la trama de la obra. Además, está escrito de tal manera que uno termina si no justificando, sí entendiendo los errores de los personajes. Las carencias son palpables y las condiciones de vida avergüenzan porque como lector, sabes que ese es el día a día de muchas personas en México y en muchas partes del mundo.

Y si no es un libro prohibido, sí es de esos libros que la gente a veces decide ignorar debido a que la realidad que retrata, duele. Fernanda Melchor tiene la habilidad de dar voz a personajes complejos y escenarios que son el fiel reflejo del contexto social de la periferia.

Soberbia

Salamandra de Efrén Rebolledo es una lectura que fue muy difícil conseguir pero que valió cada esfuerzo invertido. La historia nos habla de Elena Rivas, femme fatale en su máximo esplendor. Acaudalada, bellísima, de ojos verdes, pelo negro e infinito, con un cuerpo que las mujeres envidian y los hombres desean. Orgullosa de ser admirada y envidiada. Tan llena de soberbia como de admiradores masculinos.

“Monstruosamente coqueta” como la describe Fernando, el más devoto de sus víctimas y protagonista de la obra. El adjetivo que le asigna es importantísimo para la trama que no quiero arruinar con spoilers, pero lo que sí se sabe desde un inicio es que Elena se regodea con el sufrimiento de sus amantes, con su destrucción, venida a menos, depresión e incluso locura. Todo por ella. Es por eso que elegí esta obra para el pecado de la soberbia.

Y la soberbia no sólo viene por parte de la protagonista, también de parte de Fernando, que se creía el mejor de sus pretendientes, al ser un poeta apasionado, talentoso y embelesado por la figura de esa musa que se le presentaba con medias, bata y un cigarro egipcio.

En mi opinión, lo más escandaloso de este libro es el hecho de que Elena Rivas, divorciada en una sociedad en la que el divorcio no estaba permitido, decidió vivir una vida de diversión y libertad. Vive sola en un hotel lujoso, maneja, fuma, hace fiestas, asiste a reuniones sociales casi todas las noches y tiene un grupo de pretendientes que asisten juntos a su suite para charlar, beber y bailar, entre otras cosas. Y claro, el final demuestra que lo que se propone lo cumple, siguiendo siempre sus deseos sin dejarse influenciar por nadie. Es una lectura tan macabra como irresistible.

Como conclusión, más allá de los libros prohibidos por la sociedad, creo que esta es una oportunidad para pensar si existen libros que nos prohibimos a nosotros mismos, ya sea por prejuicios, miedos e incluso por querer ir contra lo “popular”. Y como cada quién cuenta según cómo le fue en la feria, entre amigos, familia, compañeros, etc. tendemos a adelantar nuestros juicios a los hechos, así que los invito a romper la piñata. Sería bueno incluir alguno de estos que mencioné, o algún otro que consideren dentro de sus prohibiciones personales, dentro su la lista de propósitos literarios para el próximo año.

Fuentes consultadas:

https://www.adn40.mx/videoteca/cultura/notas/2020-12-21-10-56/origen-pinata-significado-posadas-tradicion-mexicana-especial

Entre Caos Poético y Textos Perdidos| Espíritu de Navidad.


Por Elizabeth Vázquez Pérez


«Ándale Juana, no te dilates
Con la canasta de los cacahuates.»
La navidad definitivamente está por llegar, es con el cántico de la posada y olor perpetuo del ponche donde Vika se da cuenta que ha dejado pasar mucho para poder abrazar y sonreír con el chico de a lado, es un momento idóneo para convivir y un poco de afecto para dar no está mal aunque sugiere por el momento amistad todo atrevimiento es válido y evidente.


«Anda María, sal del rincón
Con la canasta de la colación.»
Vika decide ir por un poco de ponche para compartir pero acaba tropezando con la tía Rita que lleva los aguinaldos y que canta con fulgor, en un instante vergonzoso lamenta haber manchado su abrigo ambas sonríen sin que el antojó haya pasado y» es que huele tan rico el poche» es lo que se repite Vika observando el tejocote al fondo de su vaso.


«Echen confites y canelones,
A los muchachos que son muy tragones.»
Han encendido una fogata y los niños ambientan el lugar comiendo buñuelos y preguntando a sus padres de la colación . Vika sentándose junto a ellos recuerda a su tía abuela que degustaba de esos dulces produciéndole melancolía aunque se distraería con la llegada del chico entre buñuelos, azúcar y ponche, la mejor poción en una posada.


«Castaña asada, piña cubierta;
Echen a palos a los de la puerta.»
La parte final se acerca y comienzan a juntarse todos para romper la piñata y es que se armó una dinámica por cada familia de llevar su propia piñata hecha en casa. Obviamente todos sabían cuál era la piñata más generosa llena de dulces. Vika disfruta del ambiente y aunque se despide del chico se prometen hablar sin saber qué pasará. Aunque rumores asemejan que es un primo lejano.


«De los cerritos y los cerrotes,
Saltan y brincan los tejocotes.»
Se asoma la tarde del 25, es Navidad y con todo su espíritu se reparten abrazos regalos y besos.

El teléfono suena y para Vika una ilusión con ese chico que le propone una relación que acepta y crece en cada navidad al ser contado a sus hijos.

*Relato publicado en revista Foco Literario Argentina, Diciembre 2020


«Que las buenas costumbres no pasen desapercibidas aunque se cambie de ideología. El cambio se dará a su tiempo, no hay prisa que lo escrito lo leerán aquellos que lo experimenten dentro de unos años. Que se siga escribiendo con libertad, mi libertad » Lizzie


Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado con el autor José Luis Dávila (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía) Participó en el concurso de Poesía de editorial JBernavil España (2021)
Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de reto
s.

Puedes encontrarla en :

El sempiterno resplandor de una ola de tristeza

(La salud mental de toda una generación)

Consumismo en exceso, el calentamiento global, las crisis político-financieras, las marcadas diferencias sociales, autoimagen distorsionada, falta en la habilidad social adaptativa, disfunción familiar, la ola del amor líquido, el aislamiento y el derrumbe de las identidades prestablecidas son algunos de los factores analizados por los cuales la generación z y los millenials tienden más hacia las crisis de salud mental.

Esta investigación está establecida a través de distintos artículos escritos por psiquiatras, psicólogos, investigaciones de campo, sondeos minoritarios y algunos libros de sociología y filosofía que se adjuntaran en la bibliografía, así como mi mirada complementaria de forma periodística.

“Todas las noches mirando al techo o con los ojos cerrados salto al vacío y pienso demás en lo que esta mal, en lo que no hice bien, añoro el pasado mi mayor monstruo no deja que mi mano mutilada cambie de página a una donde no este húmeda de mis lágrimas”.

Anónimo 17 años

“No conozco mayor cosa que mi soledad y estas cuatro paredes blancas, odio el amor que no tendré”

Anónimo 23 años

Las diversas causas juegan un papel fundamental a la hora de sacar conclusiones e intentar desenmarañar al sol, como tal no es posible atribuírselo a una sola causa diversos son los factores que nos afectan desde el papel salud, hasta el inconsciente colectivo, así como la crianza y cambios en el modelo de familia de estos últimos años.

Salud

Niveles bajos de colesterol en individuos jóvenes han tenido repercusiones conductuales volviéndose más agresivos según un estudio de Roldan E, Guillermin C, Malaga A. (2017)

Dietas de alto consumo de carbohidratos y bajas proteínas afectan los niveles normales de la serotonina, neurotransmisor natural que cuando está en niveles alterados o anormales tiene efectos cerebrales asociados con tendencias suicidas, agresión y violencia, alcoholismo y conducta impulsiva según Matti Virkkunen (1994)

Intoxicaciones y contaminación ambiental el plomo es acumulado a través de los años por diversas fuentes que incluyen la exposición a pinturas, y se observó que con el pasar de los años, según aumentaba la cantidad acumulada de plomo aumentaban los reportes de agresividad, delincuencia, quejas somáticas, depresión, ansiedad, problemas sociales, déficit de atención entre otras. Aunque los autores creen que hay factores del ambiente social que contribuyen a estas conductas, enfatizan en la importancia de prevenir la toxicidad cerebral por plomo, se plantea una hipótesis aun no verídica sobre la incidencia y repercusión del plomo en los procesos de pensamiento y neurotransmisores aun no estudiados, simplemente es una teoría ya que su uso de forma estadística se comparo con las tasas de morbilidad por asesinato y suicidio.

Déficit de vitamina D esta vitamina también conocida como colecalciferol, fijada por los rayos uv activa y desactiva enzimas en el cerebro y en el líquido cefalorraquídeo, enzimas que intervienen en la síntesis de neurotransmisores y en el crecimiento de los nervios por lo que juega un papel fundamental en el estado de ánimo, regulando así la sintesis de algunos neurotransmisores como aminas tal es el caso de la serotonina, dopamina o de péptidos de diferentes respuestas inhibidoras o excitatorias propiciando un desbalance que tiene repercusiones en la conducta.

La liberación de adrenalina junto con endorfinas a la hora de hacer ejercicio junto con una buena alimentación podría ayudar a corto y mediano plazo una mejoría en estos aspectos.

Sociedad

La pobreza, la participación desigual en los recursos económicos existentes, contribuye a alienar y perjudicar a las personas que pertenecen a las clases sociales bajas, así como la exposición constante a estímulos de publicidad figuras ideales en estética, peso, belleza, la constante supresión del deseo o la necesidad de la aspiración nos somete a una presión constante en estándares para agradar o fungir medianamente como un ser social, actualmente el modelo de familia ha ido modificándose a lo largo del tiempo ya que los padres mayormente están ausentes la mayor parte del tiempo o una de las dos figuras, quedando a expectativa de un posible trauma con repercusiones a futuro o con una conducta de negación de autoridad o de necesidad de satisfacerlo, el individualismo también es un factor considerable ya que este nos hace reconocernos como seres ajenos a sin respetar ni recordar que la colectividad nos hace a todos mejores, perdiéndose los valores de unión y resiliencia de forma comunitaria o colectiva mucho de esto también es dado gracias a las redes sociales ya que estas nos someten constantemente a estarnos comparando con otras personas como en caso de Instagram a romantizar vidas y compararnos con la cotidianidad que vivimos produciendo infelicidad o inconformidad con la vida y las expectativas, La tendencia hacia el urbanismo, con sus consecuentes variables como hacinamiento, industrialización no-planificada, el centralismo, ha sido una de las consecuencias de la transformación social y económica del país. Los efectos que provocan los conflictos como guerras, revoluciones, o anomia social también juegan un papel fundamental a la hora de explicar las relaciones de la interacción sujeto sociedad. Sin duda algo muy importante que agregar es que últimamente la salud mental es un tema que ha salido a flote en estas generaciones, eso dice mucho de nosotros y de nuestras ganas por cambiar lo pútrido del mundo. (Fragmento de ensayo propio a autor)

Psicológico

Desde el modelo conductista

Plantea que en principio todo en el ser humano, menos los reflejos, es producto del aprendizaje, un proceso acumulativo de cambios que ocurren en el organismo de acuerdo con la experiencia, conductas que buscan un objetivo adaptativo dependiente y relativo a los estímulos que se reciben del ambiente social externo en el cual está insertada la persona.

Desde el modelo Psicosocial

En este modelo se combinan dos modelos (cognoscitivo y conductual) planteando que el ser humano adquiere la conducta mediante un proceso de exposición, moldeamiento e internalización de valores, actitudes, conductas y normas (socialización primaria y secundaria). Se plantea que puede ocurrir por imitación (Bandura) en donde hay presentes tres factores: a) un motivo que induzca al cambio, consciente o inconsciente; b) un modelo que indique la dirección del cambio (quiero comportarme como alguien que he visto); y c) una recompensa (si me comporto como esa persona, lograré el mismo beneficio que él logró con esa conducta).

Bibliografía

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Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Estrellas en Navidad.

Por Arizbell Morel Díaz.

Para el equipo de Coordinación UNAM-PERAJ DGOAE 2021-2022

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Las noches más estrelladas se viven en compañía. 

Las constelaciones son las primeras en reconocerlo.

Distantes pero juntas en el agujero del cielo forman mil historias por contar para quien las sabe observar…

Ésta es la historia de una de esas constelaciones, de una galaxia en miniatura que estaba por nacer.

Una mañana casi helada Paty salía de casa con un suéter de lana abultado, tan abultado que las estrellas tejidas parecían planetas. 

Pero eso a Paty no le importaba, porque ella conocía otras galaxias. 

Ella era la típica chica aficionada a las Gilmore Girls, feliz de que el clima fuera gélido y los árboles se desnudaran para dar inicio a un nuevo ciclo. 

Al cerrar su ventana observó las luces de Navidad. Son como estrellitas…pensó…juntas brillan sin parar…

Cerró su puerta con fuerza y recordó cómo andar…

Paty se dirigía hacia un camino poco empedrado, al umbral del transporte público que le recordaba que en algún lugar era verano. 

Entró y su travesía comenzó…

Dos o tres estaciones más tarde se encontraba en su destino: el hogar que solo puede brindar un festejo y la esperanza de comenzar un nuevo año en medio de las noches más largas.

Para Paty estar ahí era ser una luz de bengala, encendida gracias al calor humano. 

Si las esferas del árbol se hubieran podido expresar, contarían la fiesta de esta manera:

Es la víspera de la víspera de Navidad. 

Cada estrella con su color, cada astro con su luz pero juntos brillaban…

Sin embargo, las estrellas no suelen hablar con los humanos, al menos no directamente….

Volvamos a las estrellas por nacer en Navidad…

Paty y sus amigos festejaban en casa de Lucero, felices de poder estar cerca en un nuevo año. 

Esa noche olía a ponche y todos y todas estaban alrededor del parque como si se tratara de una fogata. 

Las luces de Navidad que no podían faltar centelleaban desde sus rincones, saludando a los amigos y las amigas que bebían de pequeños jarros de barro con cañas y tejocote.

Era la velada perfecta para decir: Las historias que no tienen final y las personas que debían estar….

El tiempo siguió su curso, el ponche se acabó y las ideas surgieron. Lucero les propuso un reto: ¿Por qué no dar una caminata para celebrar y observar las luces en las casas?

Más tardó en decirlo que nuestra galaxia andante en salir. Afuera el frío los cobijaba, cómplice de sus aventuras por venir. 

Caminando por la noche se encontraban y la Ciudad se llenó de nuevos recuerdos como si se trataran de mariposas que emigran en invierno.

Ellos eran así, una constelación, solo había que saber mirar los secretos que esconden los astros. 

Se detuvieron ante un parque, quisieron caminar por entre las flores marchitas.

Un zapato, dos y tres…

Los pies descalzos sobre el pasto, todos juntos, pie a pie como si estuvieran sobre la arena. 

Ya tendrían tiempo de visitar el mar…

En otra ocasión…

Fue en medio de esta caminata que decidieron convertirse en estrellas. 

Para hacerlo, necesitaban más ponche y un encantamiento que ellas habían ideado. Todos y todas juntas cantaron:

Estrellas de invierno, estrellas de otoño y estrellas de verano.

Solo la primavera no tiene estrellas. 

Pero las personas no son estrellas. 

A menos que decidan convertirse en unas…

Tomados de la mano, emprendieron vuelo hacia el cielo.

Una constelación centelleante. 

Al mirarla las personas podían escuchar carcajadas. 

Las risas compartidas de un grupo de amigos lunar. 

Solo Paty olvidó cantar, ya que se encontraba observando los astros y la luna pasar…

Cuando vio a sus amigos y amigas elevarse al cielo quería llorar.

Pero logró recordar el hechizo y comenzó a cantar…

¡Sería la primera estrella con un suéter de Navidad!

Comenzó a volar…

Así, Paty siguió la estela de polvo lunar que dejaron sus aventuras para caminar. 

Arizbell Morel Díaz.

Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” en el ciclo 2021-2022 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). 

Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart, Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla con la compañía La Crisálida así como el proyecto “Dame un tenor” de Ken Ludwig seleccionado en el programa “Incubadoras de Grupos Teatrales UNAM 2020-2021” de cual también es co-traductora. 

También se desempeña como asistente de dirección y elenco de “Die Dreigroschenoper” de la Facultad de Música de la UNAM, dirección de Diana Viguri y adaptación de Horacio Almada Andersen. 

Ha escrito narrativa y ensayo. Entre sus textos publicados por La Coyolxauhqui se encuentran “Bitácora de una planta en resistencia” (2020), “Tetera conoce a cafetera” (2021)  y “Barista” (2021).

Entre Caos Poético y textos perdidos | Un vicio Silencioso


Por Elizabeth Vázquez Pérez

Veinticuatro horas al día no son suficientes para acabar la lista interminable de pendientes en la oficina, casa o negocio, y no es frase de mercadotecnia es la realidad que vive la gente. Comúnmente escuchamos decir que cuando eras niño el tiempo hasta sobraba, pero en realidad sigue siendo el mismo para todos, la verdad era que en esa etapa ni nos importaban las horas o lo que tenías pendiente por hacer, simplemente lo dejabas pasar y venía el siguiente día, así de fácil. Y por qué lo fácil es lo más difícil, como adulto se complica con el hecho de solo pensarlo.

Caer en la preocupación por lo que se desconoce en el ¿Qué pasará?  es por lo que nuestra mente se presiona con pensamientos para tener bajo control algo que no se sabe con certeza cayendo en probabilidades o expectativas al aire tratando de ganarle al tiempo para cumplir con actividades que satisfagan una necesidad. El problema se halla en el saber si es precisamente eso, cubrir una necesidad o el que sea algo adyacente que conlleve a esto, una enfermedad silenciosa cayendo en el estrés.

A mayor cantidad de actividades hay menos tiempo del día para realizarlas donde disminuimos nuestro tiempo de calidad en actividades que dejamos pasar (relaciones personales, familiares) sin poder abarcar todo.

De esto me topo a diario siempre buscando alternativas para distribuir todas las actividades en un día analizando toda acción. Pero quiero comenzar con algo que, haciéndole justicia al termino me sucedió al llegar de visita a una casa donde todo lucía impecable, ordenado y pulcro no sé por qué diablos me llamaba la atención, talvez por un anhelo tonto para conseguir tener todo bajo control en casa y más porque no era la primera vez que visitaba ese lugar que era como un museo por explorar. Solo pensaba en la manera en cómo le hacía para que todo siempre fuera así, y es donde escuche decir (por parte de la dueña de la casa) que al día siguiente le tocaba arreglar y limpiar la planta alta de la casa. ¿Cómo le era posible hacer todo eso y tener aun tiempo para ella misma y para regalar si fuera esa la situación?

El absurdo fue el pensar que al practicar esta metodología me serviría de algo, sin embargo, solo me aturdí al imitar dicho método. Me enfoque en los ladrones de tiempo que son aquellos que pudieran ser mi manía y que por gusto los hubiera incluido a mi rutina, pero aun así no logre nada. Me sentí como niña acudiendo a sesión psicológica donde como consejo se me daba tener una serie de deberes a cumplir en una cartulina pegada a la pared con motivación al final del día o sentir frustración por no acabar todo lo destinado. Estrés mental innecesario quizá al incluir más actividades no destinadas para el día.

Pienso que perdemos la capacidad para tomar las cosas de una manera más simple al crecer y siendo adultos ante más acciones más responsabilidades, por lo que le damos más valor a estas que a nosotros mismos para poder solucionarles. Siendo niño o adulto independientemente del contexto y edad la presión es similar.

Las situaciones son mejores cuando se salen de control para poder abordarles. Buscando la solución que se adapte a lo requerido es como se realizan de una manera óptima y precisa. El tiempo es un aditamento que no se puede suplir sin embargo teniendo buenos hábitos para organizar y la capacidad para solucionarlos es la manera más eficiente para que el reloj alcance. Esto no implica el ser rápido o lento, si no es la manera más inteligente para no excusarse de lo que se debe cumplir por mandato propio y requerido talvez para cualquier actividad donde siempre se culpa al tiempo. Siendo esta una premisa que excusa al ser por proyectarse ineficiente.

Por lo tanto, dejémonos de quejar para disfrutar del tiempo porque siendo el mismo, es el que nos castiga por ser estúpidos e incapaces al argumentar lo que no se quiere acatar o hacer. Siendo un valor porque no embellecerlo con alternativas que nos permitan aprovecharlo y no convertirlo en vicio dejando que las situaciones fluyan y mueran al cumplirse de la manera que sea.

Y si, el estrés es lo que nos va carcomiendo la vida en salud mental o física pero el querer abatirlo resulta más soberbio que lógico.

                                                                                                               

                                                          

Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía)
Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de reto
s.

Puedes encontrarla en :

Escribir para resistir | Vivir, no sobrevivir: 25N en Querétaro

Por María José Soto

*Fotografía de Burchfield photography. Instagram: @haz_trash.phot0

El 25 de noviembre todo mundo habla de nosotras y de la violencia que [sobre]vivimos todos los días desde que somos niñas. El día naranja, le llaman. El día en que todas las instituciones y autoridades se dicen completamente comprometidas con la lucha por una vida libre de violencia, con el feminismo, con la equidad  y la igualdad de género. Y es tal su compromiso que el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri portó un cubrebocas naranja y un pequeño listón del mismo color en su saco.

Kuri declaró que en Querétaro, todos los casos de feminicidio que han sido denunciados en este año, ya fueron resueltos o están en exhaustiva búsqueda del feminicida. Yo ya no creo en la justicia legal y tampoco creo- del todo -en sus datos, pero sí es así, lo celebro. Y luego, me detengo y me pregunto: ¿y el aborto legal para cuándo? ¿Cuándo va a perseguir esos feminicidios de gobierno, de Estado? Pero no hay respuesta. En su agenda, ya se acabó el tema de las mujeres. En su agenda solo importamos el 8 y 9 de marzo, el 10 de mayo y el 25 de noviembre.

Creo que es triste y también muy envidiable. Lo envidio si es que cada mañana puede desayunar sin pensar en que 11 mujeres ya no están vivas. Lo envidio si es que noviembre no le parece el mes más deprimente del año. No solo por el otoño que marchita todo delante de nuestros ojos, sino por las conmemoraciones. El Día de Muertos, por ejemplo, yo pienso en nuestras muertas. En todas aquellas mujeres que nos fueron arrebatadas de maneras tan crueles que me provocan náuseas; pero en específico, pienso en una: Dulce Cecilia.

Dulce, irónicamente, desapareció un 8 de marzo del 2018, en el municipio de Colón y fue asesinada con tan solo seis años de edad. Así que imagino que su mamá pone en su altar sus juguetes, sus peluches, leche con chocolate, pizza y paletas. A Dulce no la dejaron ni llegar a la primaria.

En el mes de noviembre también está el día 19, Día Mundial para la Prevención del Abuso Sexual Infantil (ASI). Kuri alardeó que somos el único estado con cero impunidad en feminicidios. ¿También va a presumir que Querétaro no es provida, sino pederasta? Pues, tenemos las cifras más altas en ASI. A Dulce la violó su primo de catorce años, la niña se desmayó y entonces, él se encargó de que nunca más despertara. A Dulce le arrebataron la inocencia, el cuerpo y la vida.

Llega el 25N y yo no logro dormir pensando en la sonrisa de Dulce. No logro dormir pensando en que tenía solo seis años. La misma edad en la que mi tío dejó de violarme. Yo soy sobreviviente, Dulce murió siendo víctima. Yo pude ser ella, pude terminar enterrada en un jardín, pero tuve el “privilegio”- y qué mierda llamarlo así -de que me dejara ir.

En resumen, para mí, noviembre y diciembre, así como enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre y octubre, son meses deprimentes porque diario pierdo 11 hermanas, porque al año 4.5 millones de niños y niñas son abusadas sexualmente. Porque en Querétaro no somos dueñas de nuestro cuerpo, no podemos decidir nuestra maternidad y se priorizan a los monumentos y a las Iglesias antes que a las mujeres.

También son meses de mucha rabia y me pregunto ¿cómo les despierto a ustedes la rabia? ¿Cómo hago para que las autoridades la sientan y hagan algo? ¿Cómo hago para que entiendan que no queremos que usen naranja o morado o posteen un vídeo de sororidad? Que lo único que queremos, merecemos y exigimos es una vida libre de estereotipos, de violencia, es estar vivas, es vivir sin miedo. Vivir, no sobrevivir.

María José Soto nació la noche lluviosa del 29 de junio de 2001, en Querétaro, México. Es estudiante de Comunicación y Periodismo, bailarina de ballet y feminista. Su trabajo literario se encuentra en espacios digitales como Especulativas, La Coyol y Las Sin Sostén, y en la antología «Nosotras. Antología de cuentos de ciencia ficción feminista». Su trabajo periodístico se encuentra en Tribuna de Querétaro (Dossier del 8 de marzo 2021), Notas Sin Pauta y su columna Escribir para Resistir en La Coyol Revista.