Quiero ser libre Sin temer que el sol derrita las plumas Que cubren las alas de colores Que esconden la falta de valor.
A los 20’s la vida pesa de maneras que no puedes explicar ¿Cansada de qué? preguntan los mayores, Cansada de la precarización laboral Cansada del insierto porvenir Cansada de tener la certeza de no saber ¿El sacrificio valdrá la pena?
A los 20´s te embriaga el deseo por tenerlo todo Por correr el mundo con los pies descalzos por sentir la arena de la playa Sentir el sol, la luna y los cielos despejados Sentir, la libertad de emocionarte hasta el llanto Sentir, sólo sentir.
A los 20’s eres consiente que la vida no se detiene por nadie Andando sobre la cuerda floja, sin perder el equilibrio Rezando por que la mierda de un mal gobierno -que es como el pasado y semejante a los futuros- No te embarre ni comprometa tu mañana.
A los 20’s corre el tiempo como liquido Como río que no puede ser parado Como rayo de sol atrapado en una botella de vidrio Como caja de zapatos escondida debajo de la cama protegiendo recuerdos y memorias del pasado. Se va el tiempo en el parpadeo de unos ojos enamorados.
A los 20´s te acompaña el deseo por bajar el telón, Apagar las luces Dejar el show, Y sentarse en la butaca como espectadora Ver el mundo en tercera persona.
Que las diosas nos den fuerza, Que las diosas nos permitan seguir Está vida apenas empieza.
Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico. Tengo 21 años de edad, estudianta de psicología, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel.
«Eres responsable de tus palabras y esclavo de tus silencios»
Lizzie Vp
Los últimos años han sido decisivos para el desbordamiento femenino en toda su amplitud, desde los hechos visibilizados violentos y atroces cometidos hacia las mujeres (feminicidios) hasta los avances en cuanto a sus derechos, justicia y necesidades.
Sin embargo esta serie de cambios han ido a paso lento cuyo proceso empieza desde la exigencia propia de la mujer por conocer sus derechos y libertades ante una sociedad con arraigo machista que imposibilita pero que a su vez brinda un panorama para cuestionarse y analizar el contexto en el que se vive, para crear una necesidad que imperativamente incluirá en su vida, para sentirse digna y respetada. Es una meta no tan lejana cuando se empieza a fomentar en el día a día la igualdad en las familias, el platicar con los jóvenes y niños sobre valores como la empatía y el respeto hacia el otro como núcleo que impulsará a una sociedad que revoluciona y ya no quiere guardar silencio ante el hartazgo de la impunidad y del que ni ellos mismos están exentos y pueden formar parte de las estadísticas.
El respeto es un valor necesario para el desenvolvimiento social llevado de la mano de la seguridad personal. Son dos polos que no deben ser desapercibidos por que ¿Cuántas mujeres han soportado situaciones incómodas por faltas de respeto o bullying ? El mismo sistema social responde como lo recién acontecido en los premios Oscar 2022 con Jada Pinkett dónde por obra del bromista conductor sobrepasa los límites del respeto atacando a la personalidad de la mujer cuyo esposo se violenta contra el agresor. Una escena bastante jugosa para debatir entre los personajes generadores de violencia, del hartazgo de la agredida, su silencio, gestos de «otra vez lo mismo» y de lo vil que siguen siendo las personas.
Cuesta mucho trabajo decir que vamos mejorando cuando se ve este tipo de situaciones donde no se necesita que otro exija respeto para un tercero como acto heroico, pues no se requiere, no siempre se piensa igual.
En el otro polo están las mujeres que aún necesitan ser protegidas por un hombre para sentirse seguras. Me ha tocado ver como lo solicitan para desenvolverse en determinadas situaciones llevándolos como guaruras y que por obvias razones no funciona. Los ocupan como materia de seguridad personal engañándose a ellas mismas que las respetarán sin embargo no pasa, vuelve el círculo vicioso de la violencia. Aún no se comprende que romantizar a la agresión entre dos seres no funciona. Provoca más caos en un cuello de botella imposible de fluir porque se recurre a las creencias machistas a las que se está acostumbrada, a la omisión del Yo para los demás, del yo soy responsable de mi misma y no de los otros ;aun hay mucha transgresión por inseguridad personal y falta de carácter.
Un revoltijo de roles donde quedan preguntas al aire y quizá es cuestión de actitud donde normalizar o juzgar no van. Por lo que : No importa en qué contexto te encuentres para que merezcas respeto por mérito propio no mediante terceros. Un gesto cambia el entorno en la acción misma del que agrede y se hunde en la mediocridad de su existir.
Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempreen la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002). Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado con el autor José Luis Dávila (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía) Participó en el concurso de Poesía de editorial JBernavil España (2021) con poema MI VOZ,MI VOLUNTAD Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de retos
A través del tiempo hemos sido testigos de como la historia siempre es contada por los vencedores, por los dominantes. Los vencidos o sometidos solo ven como se manipula su verdad… Ahora pensemos en algo: que además de eso, los vencedores son siempre hombres…
Las mujeres son ignoradas y silenciadas. No forman parte de una corte nutrida por varones. Callan. Esto es justamente lo que la obra «Contra Ilíada» nos trae al escenario.
La dramaturga Sara Pinedo junto a un grupo de mujeres creativas, plasma en una pieza teatral la necesidad de hacer una revisión en obras clásicas y rescatar al género femenino. Es decir, analizar como estos textos, «La Ilíada» por ejemplo, han minimizado la presencia femenina y su participación activa en el proceso histórico; como se ha omitido su punto de vista, sus acciones.
«Contra Ilíada» es este intento de dar voz. Dar presencia. Fijar posturas, puesto que como se mencionó al inicio, la historia la cuentan los vencedores. Y aún cuando esas mujeres formen parte del lado vencedor, este olvido las convierte automáticamente en vencidas.
Fotografía: Facebook / Contra Ilíada
La compañía teatral TeatroSinParedes presenta esta obra en el Teatro Universitario del Chopo. Dirige Violeta Luna, quien junto a sus hermanas, hacen este ejercicio de revisión histórica y lo plasman gracias a la pluma de Sara Pinedo. Participan además un grupo de mujeres profesionistas y talentosas, egresadas de la UNAM y otras instituciones artísticas.
Violeta Luna define su trabajo como contra relato. Durante toda su carrera ha ido buscando reflejar los temas que le preocupan, como la justicia social y política con un enfoque siempre feminista, por lo que ve en esta obra una gran oportunidad de visibilizar la visión femenina de la historia.
Beatriz Luna, actriz y hermana de Violeta, es una mujer entusiasta y sensible, que se preocupa mucho por la perpetuación de estereotipos:
«¿Cómo podemos seguir leyendo los textos clásicos sin cuestionarnos cómo se va implantando el imaginario en torno a las personas que somos? ¿Cómo podemos cuestionar los valores que se colocan en los cuerpos femeninos y los valores que se colocan en los cuerpos masculinos para perpetuar de esta manera los estereotipos de género, los roles de género?»
Beatriz Luna
La obra tuvo sus complicaciones. No solo las que supone la pandemia que limitó de muchas formas las actividades de la compañía de teatro. También fueron de carácter económico, pues al principio se contaba con el patrocinio de algunas organizaciones, pero que por razones ajenas y desconocidas, se canceló sin previo aviso, y entre todas tuvieron que solventar, renunciar incluso a remuneraciones y recurrir al reciclaje de materiales, lo cual hicieron con mucho gusto por este amor al teatro y las ganas de dar su mensaje.
Monserrat Brenes, actriz, productora, asistente y maestra de teatro, también resalta:
«Una de las dificultades a las que nos hemos enfrentado es a este aparato enorme social que nos impone roles. El sistema nos ha hecho consciente o inconscientemente seguir cumpliendo con todas nuestras obligaciones de casa, y ademas, tener la fuerza de seguir queriendo luchar por los ideales a los que estamos enfrentando como artistas y como mujeres; ir creando esta red de apoyo y el impulsar esta idea con la que estamos comprometidas.
Ver como se violentaba a la mujer en el 400, 500 a. C. y se siguen repitiendo casi calcados los mismo patrones de violencia, en México del 2022. Es como una sátira del sistema y nosotras seguimos siento las oprimidas»
Monserrat Brenes
Violeta también reflexiona al respecto de las complicaciones y nos comenta:
«Una de las cosas medulares ha sido en términos económicos, de ¿quién apoya estos proyectos?... Porque a veces el simple hecho de mencionar la palabra Feminista causa mucho temor. Entonces es de No, mejor hablen de perspectiva de género. No, mejor que se hable de tal o cual cosa… Y ahí estamos con nuestros propios recursos, evidentemente»
Violeta Luna
Ojalá pudieran apoyar la iniciativa de estas tremendas mujeres hermosas, trabajadoras, creativas y talentosas
Seamos, pues, testigos de esta obra provocadora, propositiva y liberadora. Formemos parte de esta historia de mujeres, que al final, el arte es lo único que nos va a salvar de este caótico mundo repleto de realidad.
La conciencia nos ha otorgado la virtud del cuestionamiento, para señalar aquellos actos que dentro de nuestra moral consideramos impropios. Esa moral no estigmatizada de religiosidad sino de esa que nos permite diferencia entre libertad y daño.
Hoy retomo el vídeo publicado por código magenta después de la declaración de la artista mexicana Sasha Sokol, referente al abuso y manipulación que sufrió en manos de Luis de Llano, la cual comenzó siendo ella una adolescente de catorce años hasta su mayoría de edad.
Será breve esta intervención, para seguir recordando que las relaciones con menores de edad si son negativas, deberían estar prohibidas y que nunca existirá consentimiento en ellas.
Cómo describía en el primer párrafo, contamos con una maravillosa cosa llamada conciencia que nos permite cuestionar. Pero, por increíble que parezca, no siempre hacemos uso de ello para proteger y salvaguardar la vida de otras/otros/otres.
Las sociedades han resguardado y protegido a abusadores con sus secretos familiares, obligando a las víctimas a callar y convivir con sus agresores. La cultura impuesta y aprendida del no juzgar, le ha mostrado a esas víctimas que la justicia es un deseo inalcanzable y la culpa, un ente permanente.
Cuándo elegimos no juzgar los actos y palabras que hieren a otras personas, silenciosamente contribuimos a que se normalice, extienda y no sancione la violencia. Lo que inevitablemente nos lleva a no identificarla en cualquier ambiente que se genera.
No juzgar a alguien debería aplicarse a no mencionar su físico, sus capacidades mentales, sus ideologías, sus gustos, su vestimenta, su vida sexual y/o vida personal. Aquello que no podrás cambiar porque es inherente a su ser y personalidad.
Pero ¿no juzgar y quedarte callado/o ante un delito evidente? ¿Por qué no habrías de juzgar a un adulto que abusa psicológica, emocional, física y/o sexualmente de un infante o adolescente?
Sí, juzguemos.
Porque la situación moral y legalmente incorrecta no se resuelve con “cada quien y su vida” o con sólo separar a la víctima del victimario. Porque al no existir confrontación directa y la exigencia de un castigo, dejamos a la deriva estas vidas, desprotegidas y rotas.
Sí, juzguemos.
Porque más del 60 por ciento de los delitos sexuales en contra de menores son cometidos por familiares o conocidos, ¿se tiene claro eso? Que el mismo círculo social que debería proteger está dañando permanentemente y se está saliendo con la suya.
Sí, juzguemos.
Para que las niñas, niños y niñes aprendan a identificar los abusos. Para que puedan verbalizarlo correctamente.
Sí, juzguemos.
Para que esos delincuentes sexuales afronten las consecuencias legales y sociales. Porque ellos, a diferencia de los menores, si son conscientes de sus actos y lo cuestionable de. Esos adultos han sabido siempre que hacen mal si no ¿por qué manipulan y mienten para mantenerlo en secreto o cambiar el curso de la narrativa?
Entendamos de una vez que hace treinta años, ni hoy, ni en cien años, las relaciones “sentimentales” con menores de edad no son correctas. No es amor. No es diferencia de edad. No es confusión. Ayer, hoy y mañana, eso será un delito.
Y permanecer callados ante tal injusticia y atrocidad, también nos hace parte del problema. Nos convierte en cómplices de un depredador narcisista.
No hay nada más inhumano que importarte la vida de un abusador por encima de una niña inocente en desventaja para defenderse.
“Las relaciones entre un adulto y un menor, son abusivas porque son asimétricas y dispares (…) Nosotros sabíamos cuándo callábamos que, estábamos dejando solas a esas niñas, pero ahora tenemos la oportunidad de corregir ese error, tomar partido, dejar las tibiezas, señalar al abusador”.- Carol H. Solis.
YO SI JUZGO, PORQUE LOS ABUSADORES Y AGRESORES NO TENDRÁN MÁS LA COMODIDAD DE MI SILENCIO.
Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.
He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.
Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.
También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.
He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.
También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.
Marzo es un mes asociado a la lucha de las mujeres por sus derechos, seguridad y libertades, pero este movimiento es constante y las complejidades del feminismo no pueden abordarse ni resumirse en un día, ni siquiera en 31. De todas formas, al día 30, queremos poner sobre la mesa de discusión una palabra importante: deconstrucción.
¿Decon… de qué?
La deconstrucción en el contexto del feminismo implica cuestionar los modelos que hemos aprendido como consecuencia de crecer y vivir en un sistema patriarcal, machista y violento. Se trata de analizar las creencias que hasta ahora hemos dado como válidas, pasarlas por la lente del pensamiento crítico para finalmente decidir si vale la pena, o no, mantenerlas vigentes. Además, habla también de la capacidad para redefinirnos continuamente como consecuencia de este análisis.
Deconstruirnos implica estar dispuestos a hacernos preguntas difíciles, a aprender de las opiniones opuestas para enriquecer nuestra perspectiva y ser capaces de colocarnos a nosotres mismes bajo la lupa. Sobre simplificado en un dicho común: no puedes llenar un vaso desbordado.
Si soy feminista, ya me he deconstruido.
La deconstrucción debe considerarse un proceso continuo e infinito. Seguimos aprendiendo nuevas formas de honrar al feminismo, de ejercer un feminismo diverso e inclusivo; por ello no podemos hablar de la deconstrucción como un evento único en nuestras vidas.
Pivotear hacia un modelo de pensamiento distinto requiere tiempo, flexibilidad y aprendizaje. Una persona que se identifique como feminista no está exenta de replicar, todavía, micromachismos, patrones tóxicos, faltas a la sororidad, etc.
Es también un proceso imperfecto. Asumirnos como feministas es ver nuestra propia deconstrucción como un trabajo en progreso, y ese progreso como no lineal. Para seguir con la analogía trillada, el vaso se debe continuar vaciando.
Deconstruirme me vuelve mejor que otros.
La deconstrucción suma, sin lugar a dudas, a una versión más positiva de nosotres mismes y la sociedad en la cual habitamos. No nos da, en cambio, una posición de superioridad moral o un derecho de condescendencia sobre otras personas. Una parte importante de deconstruirnos implica entender nuestros aprendizajes con humildad.
Tener la oportunidad, el tiempo, y los recursos necesarios para desarrollar el pensamiento crítico, analizar nuestros modelos, y todo lo que se necesita para llegar a la deconstrucción es, en una sociedad como la latinoamericana, un privilegio. Eso conlleva responsabilidad, quizá no se trata per se de predicar la palabra de la deconstrucción, pero sí de cortar los valores obsoletos y evitar re transmitirlos. Re educarnos y, de ser posible, a los que nos rodean, configurar en quienes nos escuchan un modelo más cercano a los ideales por los que lucha el feminismo.
Marzo es un gran mes para comenzar: abrir la discusión y poner a girar las ruedas de la reflexión, el cuestionamiento y la acción. Con suerte, será el inicio exitoso de un proceso que se mantendrá vivo durante el resto del año.
Irene González estudió la licenciatura en Arte y Animación Digital en el Tecnológico de Monterrey. Graduada del Diplomado en Literatura y Creación Literaria por “Literalia Editores”, fue miembro del círculo de escritores tapatío “El Jardín Blanco”. Ganadora del primer y tercer lugar en cuento en el “Concurso Nacional de Literatura del Tecnológico de Monterrey” 2011 y 2014 respectivamente. Finalista en el concurso internacional “Novelistik de Ciencia Ficción” 2016. Ha publicado en diversos medios digitales e impresos, incluyendo “Sirena Varada”, “En Sentido Figurado”, “Teresa Magazine”, “Quinde Cultural”, el periódico “La Jornada” y en su blog personal “Dystopian Fantasy”.
Por Irene González. Hablar de abuso es meterse en un tema muy complejo y extenso, pero empecemos por mencionar que el abuso dentro de las relaciones románticas no es un monstruo de una sola cara. Aunque se asocia fácilmente a la violencia física, existen en cambio múltiples manifestaciones…
Por Irene González. En México, el tema de la sexualidad es considerado tabú y no se discute con la holgura de otros países. La situación empeora cuando se trata de poner sobre la mesa la sexualidad femenina, y es que ésta abarca mucho más que saberse las…
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Enero Escrito por: Alondra Grande Listas y deseos,rezos y decretos,plegarias elevadaspérdidas bajo ningún cielo. Finales que nunca terminan,comienzos que no perduran,certezas que dejan dudas.Palabras que busca el rio,rio que encuentra la marpérdida entre las costasa costa de la paz. En enero hay movimiento,¿por dónde habré deSigue leyendo «Piezas de un alma simple»
Hay una nostalgia que aparece sin aviso cuando el año se termina.No es tristeza. Es otra cosa.Es mirar atrás y darse cuenta de que la vida pasó mientras no estábamos prestando atención. No recuerdo los meses en orden.Recuerdo escenas. Recuerdo una tarde cualquiera que no teníaSigue leyendo «La vida sucede mientras tanto»
Volviendo al conversatorio decidí continuar hablando aunque mi voz fuera torpe y mi discurso no recurriera las grandes figuras literarias, a los nombres o a los datos, sino que partiera de mi experiencia. El temor y los nervios se disolvieron con mis compañeras, que complementaban lo que yo decía, incluso en la discordancia.
Las Manos Por Anyela Botina 1. Abrir las manos es un gesto para decir amor, lo que nadie sabe es que abrir las manos es escarbar una grieta.¿Sabías que el corazón tiene la misma forma que el puño de una mano? Me lo dijiste una vez—¿loSigue leyendo «Cartografías del Instante| Las manos»
Por Mijal Montelongo Huberman Cualquiera puede imaginarse un paisaje en la naturaleza. Una imagen estática y pacífica con pastos, algunas hierbas y árboles. Tal vez haya alguien que le agregue algún animal, un cielo azul, un poco de niebla o nubes. Otras personas visualizan una playaSigue leyendo «Los árboles y las pantallas que me rodean | De un paseo al terror poético»
Pensar un poco en torno a los escenarios planteados por este curioso mundo, pone de manifiesto las exigencias de la hiperconexión y la velocidad. La falta de contextualización de las palabras sesga las miles de historias particulares en medio del caos, en medio del caudaloso rio de información a veces delirante.
Mientras leía sobre algunos poetas contemporáneos de Paul Celan, me encontré nuevamente con Nelly Sachs (1891- 1970) una extraordinaria poeta que he decidido compartir en este espacio. Hablar de poetas en contextos históricos nos recuerda las diversas formas de testimoniar, de hablar de poesía en medio de la miseria y la relación directa de la realidad con las distintas expresiones artísticas.
Nelly Sachs nació en Berlín en 1891. De origen judío, desde muy temprana edad Nelly recibió una buena educación que le permitió un acercamiento con la literatura. A los 17 años inició su carrera literaria que la llevaría muchos años después al Premio Nobel de Literatura en 1970. Aunque se refugió en Suecia durante la segunda guerra mundial, su poesía refleja el ambiente de guerra y racismo que la rodeaba. Es digno de destacar el alcance de la globalización, entonces menos marcada pero existente, que condicionó la percepción del entorno de la poeta aun «distante» —hasta cierto punto— del conflicto bélico. Lo anterior no es ajeno a las producciones artísticas de hoy en día conectadas consciente o inconscientemente a los sucesos que nos rodean.
El siguiente poema anclado a la amnesia propone una serie de imágenes que evidencian la vulnerabilidad del individuo en el universo.
Ya no recuerdo
donde pájaros cantan o si hay sollozos en el mar lleno de ángeles de la profundidad que tiemblan el pavor sagrado de ser tirado al aire
Nunca sé si los deseos pavorosamente devorantes esos peces-espada calando las pieles suaves de los milagros del alma se acaban en la almendra llameante de la tierra y si el universo afligido en una vuelta de la noche no apagó de un soplo mi negra luz porque durmiendo perdí de nuevo una palabra de amor
Versión de Klaus Dieter Vervuert y Rodolfo Alonso, recuperada el 25 de marzo de 2022 de Nelly Sachs (amediavoz.com)
Resulta interesante pensar que ese «universo afligido» es el mismo en el que hoy respiramos. La «llameante tierra» nos sorprende en medio de los «sollozos» que ya no se escuchan, perdidos entre el bullicio estremecedor que es capaz de enmascarar frente a la velocidad: la guerra, la muerte, el cambio climático, incluso la peor de las hambres.
El segundo poema que decidí compartir hace referencia en el titulo a una piedra preciosa, parecida al cuarzo, color violeta.
En esa amatista
están puestas las eras de la noche y una temprana inteligencia de luz enciende la melancolía era líquida aún y lloraba
Todavía brilla tu morir violeta dura
Versión de Klaus Dieter Vervuert y Rodolfo Alonso, recuperada el 25 de marzo de 2022 de Nelly Sachs (amediavoz.com)
Hoy en día, algunas décadas después, aun existe esa temprana «inteligencia de luz» en medio del violeta y el brillo, en medio de la melancolía, frente a la muerte la fortaleza. Nelly Sachs nos vuelve a ofrecer a sus lectores un cuestionamiento y un esquema poético que nos recuerda que hay cosas en el mundo que no han cambiado tanto en medio siglo, que la poesía y nuestras voces son ese brillo que sigue vigente.
Ericka Deyanira Ovando
Ericka D. Ovando Becerril (Ciudad de México, 1996) actualmente tiene 25 años, es ingeniera biomédica y lic. en Lengua y literatura. En 2015 resultó ganadora en el concurso Master Peace México en la categoría de cuento; asimismo, ha formado parte de diversos talleres de creación y crítica poética, además de cursar dos diplomados en Creación literaria por el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Coordinación Nacional de Literatura.
Alfonsina Storni paseando por las calles de Argentina | Fuente: El generacional
Por María Fernanda González Lozada
“Hombre pequeñito”
Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
Suelta a tu canario que quiere volar…
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
Déjame saltar.
Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
Hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
Ni me entenderás.
Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
Ábreme la jaula que quiero escapar;
Hombre pequeñito, te amé media hora.
No me pidas más.
-Alfonsina Storni
Definir el modernismo ha resultado una tarea compleja dentro de la crítica dado que surge en pleno auge de las vanguardias y va más allá de ser una tendencia estética, puede establecerse, simplemente, como respuesta contra los preceptos del Romanticismo. Sin embargo, su aparición se debe a la dificultad de concretar en Latinoamérica un movimiento romanticista sólido como en Europa y pudiera “instaurar una tradición literaria local” (Pérez, 45), lejos de los lineamientos europeos. Más adelante se consolidaría como una corriente “anticolonialista”. Alberto Julián Pérez y Santiago Castro Gómez –el primero ensayista y poeta argentino que trata temas de peronismo y liberación nacional, y el segundo filósofo colombiano, reconocido por sus trabajos sobre herencias coloniales– han tratado de explicar el fenómeno –claro, no son los únicos pensadores que lo han hecho–, la relevancia causada por ambos es el contraste de sus ideas.
Pese a que ambos comparten la idea del Modernismo como búsqueda de una estética capaz de proporcionar identidad a Latinoamérica, Julián Pérez señala la importancia de separar temas religiosos, filosóficos, políticos y sociales de la poesía (46). Por su parte, Castro Gómez –apoyado del entendimiento de Zavala– se refiere a un “proyecto colectivo” motivado por un conjunto de escritores y escritoras impulsados por la necesidad de liberación ante una sociedad sujeta al dominio político y, principalmente, económico. En el texto se lee: “Los textos modernistas serían, entonces, relatos de emancipación colectiva y personal frente al naciente capitalismo hispanoamericano” (122). Rubén Darío, seguiría la línea de pensamiento que Julián Pérez sugiere, sin embargo, algunos de sus textos serían una denuncia ante la situación de la época, es el caso de la narración “El rey burgués” (1887), en el cual hace una crítica ante la ambición de la clase burguesa.
Ahora bien, Alfonsina Storni en sus poemas muestra una enorme necesidad de liberación ante el sistema patriarcal que oprime a las mujeres, esto puede notarse en su poema “Hombre pequeñito” (1918), en el cual –a través de metáforas– denuncia el encierro, no solo físico, sino también, intelectual que la aqueja. La forma de abordar el Modernismo contrasta con la idea de Pérez, en cambio, concuerda con Castro Gómez al tratar una situación de tinte político y social. Se menciona en el texto: “El modernismo se presenta, entonces, como una rebeldía contra el sistema de valores predominante en la sociedad burguesa, en donde priman la disciplina del trabajo, el ansia de lucro y el egoísmo a ultranza.” (125).
El primer verso comienza de la siguiente manera: “Hombre pequeñito, hombre pequeñito”, hace un llamado ante ese hombre que representa a su opresor, después continúa: “Suelta a tu canario que quiere volar… / Yo soy el canario, hombre pequeñito, / Déjame saltar.” (Vv. 2-4), en estos versos el yo lírico se denomina como canario, esta figura representa el deseo de libertad; en los versos cinco y seis se lee: “Estuve en tu jaula, hombre pequeñito, / Hombre pequeñito que jaula me das”, la imagen de la jaula simboliza la sociedad patriarcal en la que se encuentra atrapada y pide salir. Se refiere al hombre como “pequeñito”, para aludir a su entendimiento debido a que este no es capaz de comprender la grandeza y la sed de libertad de la mujer, en el poema se presenta: “Digo pequeñito porque no me entiendes” (V.7). Más adelante la voz lírica expresa: “Tampoco te entiendo […]” (V.9), quizá, se refiere a que no logra entender la necesidad de su carcelero por tenerla prisionera.
En cada verso se puede notar una necesidad liberadora que impulsa al yo poético; con ello Alfonsina Storni refleja la necesidad de revelarse contra su opresor y emanciparse de las estructuras de poder –no solo a ella, sino a todas las mujeres–, en este poema con la metáfora “hombre pequeñito” representa un sistema completo incapaz de considerar a las mujeres, encargado de minimizar sus derechos y necesidades. Cabe señalar lo que comenta Castro Gómez: “el escritor se vio impulsado a rebelarse contra un tipo de sociedad que lo marginaba” (128), aspecto marcado en diversos poemas de Alfonsina Storni como “Tú me quieres blanca”, en donde reprocha las exigencias por parte del patriarcado hacia las mujeres, a través de la ironía plasma su inconformidad ante la figura idealizada que se les pide.
El modernismo, a pesar de verse ofuscado debido a la gran expansión de las Vanguardias no exime la importancia de las aportaciones ofrecidas por los poetas modernistas pese a la complejidad para poder dotarlo de una definición plena. En el caso de Alfonsina Storni, su poesía fue de suma importancia para denunciar la situación marginal que las mujeres vivían en distintos ámbitos de la sociedad. Con relación a lo postulado por Castro Gómez, más allá de buscar una “modernidad” y –cómo ya mencioné anteriormente– una tendencia estética, se pretendía crear una sociedad libre de la imposición hegemónica, en palabras del autor: “Una comunidad que, liberada del poder coercitivo de la razón instrumental, posibilite finalmente la humanización plena de todos los individuos.” (122). Por ello, el poema tratado está en completo contacto con lo dicho por Castro Gómez, pues la autora transgrede los lineamientos impuestos por el sistema.
Bibliografía
Castro. S. “Imaginarios sociales y estética de lo bello en el modernismo hispanoamericano”. En Crítica de la razón Latinoamericana (121-143). Barcelona: Puvill Libros.
Julián. A. (1995). Modernismo, Vanguardias, Posmodernidad. Ensayos de literatura hispanoamericana (45-95). Argentina: Ediciones Corregidor.
Poemas/Alfonsina Storni (2017). Buenos Aires: Biblioteca del Congreso de la Nación.
María Fernanda nació una tarde de marzo en la Ciudad de México, mujer de nombre fuerte. Fue criada bajo el seno de mujeres valientes, quienes la motivaron a no espantar sus sueños con el “yo no puedo”. Actualmente estudia la licenciatura en Letras hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana la “casa abierta al tiempo”. Es amante de los gatos, se identifica con cualquier manifestación artística y con el feminismo. Comenzó a colaborar en La Coyol Revista en mayo de 2021 con el artículo «Yo nací libre: el desengaño del “amor romántico” en el Quijote». Su tiempo libre se lo dedica a la pintura.
Cuando el arte por crear quema y se impregna en el blanco paraíso de la escritura.
FERVOR
Voces inquietas
Brasa consumible
Caer de las hojas.
Haiku publicado en CEA correcciones 2020, España.
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No se puede escribir cuando no se sabe observar al mundo, que es poesía.
INSPIRACIÓN
El sol acaece
caricias tez de tinta
piden sus ojos.
Haiku publicado en la revista digital Foco Literario, 2020. Argentina.
Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempreen la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002). Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado con el autor José Luis Dávila (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía) Participó en el concurso de Poesía de editorial JBernavil España (2021) con poema MI VOZ,MI VOLUNTAD Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de retos
Hablar siempre sana. Y si no sana de forma inmediata, ayuda a construir un camino hacia ese bienestar deseado. Hablar es verbalizar como se correlacionan la mente y el cuerpo. Hablar de aquello que a nadie más hemos dicho; por miedo, por no poder, por no creer que va a suceder algo.
Y esta valentía o motivación nos la implantó el movimiento feminista. Porque estoy segura de no ser la única que tembló al acudir a una marcha y escuchar las historias de otras mujeres, historias sobre abusos y agresiones.
Escuchar historias similares a las nuestras nos acobijó al sabernos acompañadas, pero también reavivó lo que creíamos olvidado, allá en el fondo del corazón. Y nos hizo querer exigir justicia por ellas, por nosotras.
Las denuncias públicas hechas en redes sociales o tendederos presenciales han ganado mucha relevancia en los últimos tres años, pero la visibilidad conlleva críticas emitidas desde distintos puntos.
Afortunadamente el movimiento de sororidad y solidaridad hacia con las víctimas se ha fortalecido, pero no se han desvanecido los señalamientos que cuestionan las palabras y sentir, los hechos, las vivencias que duelen cada vez que se cuentan.
¿Por qué alguien inventaría una agresión para obtener atención? No existe, no hay tal posibilidad.
A mí me parece, de hecho, que para algunas personas no ha quedado claro el objetivo de las denuncias públicas. El sistema de justicia penal es insuficiente y le ha fallado a todas las sobrevivientes, no sólo las reevictimizan, las vulneran y le niegan el castigo a su agresor.
Algunas de la denuncias con lo anteriormente descrito tienen carpeta de investigación, pero otras no y denunciar en un espacio ha servido como antecedente. ¿Qué antecedente? El hecho de que compartimos lugar o núcleo social con un agresor.
Y en alusión a aquella frase… No, no se daña la imagen de la persona señalada, porque él ya se encargó de arruinar su reputación con los actos cometidos.
Ahora, ¿cómo se vive en un sitio en específico? Les voy a platicar de la ciudad conservadora donde radico; Durango. Cientos de casos han quedado en la impunidad, yacen carpetas de investigación sin resolver con casos de feminicidio, violación y desaparición.
Pasan los años y las administraciones, pasan las promesas y los encuentros, pero nunca nadie ha dado una resolución a las historias trágicas que albergan los municipios y su capital.
Y no les ha quedado de otra que culpar al crimen organizado o a las propias víctimas.
Han sido parejas, padrastros, conocidos, vecinos, personas con influencias políticas que se han atrevido a agredir, violar y/o asesinar a las mujeres duranguenses sin que ninguno reciba una condena, es más, sin siquiera el escrutinio público.
Va de nuevo, ¿creen qué alguien se inventaría un abuso para conseguir atención?
Las víctimas viven un infierno antes y después de denunciar, pero los acusados siempre caminan erguidos sin temor a nada. Aquí no hay mentiras, lo que si hay es poder adquisitivo y una red grandísima que ha pactado el encubrimiento.
Las mujeres o familias que deciden denunciar peregrinan buscando justicia, no tienen descanso porque además de lidiar con la obstaculización de las autoridades, también se enfrentan a las amenazas de su agresor.
Las mujeres que no deciden denunciar lo hacen por las razones anteriores. Por no querer ser expuestas a toda esa tortura, porque no están mentalmente preparadas para enfrentarse a lo que conlleva un proceso, porque tienen miedo.
¿Y qué se hace cuándo no te queda nada más que tu voz? Gritarlo. Cuándo las instituciones han fallado la única puerta es la red sorora que te acompaña, que te escucha y cree.
Es cuándo se elige hablar públicamente y exponer el caso ante miles de ojos.
Ojos empáticos, otros morbosos. Pero funciona al fin de cuentas. Te leen, te escuchan, te creen otras veces no.
Resulta que alguien conoce a tu agresor, resulta que le hizo lo mismo a más mujeres, resulta que hay más denuncias. Al final, la red de apoyo se ha ampliado.
Las mujeres que denuncian sus casos de forma pública a través de las redes sociales o tendederos, lo han hecho como última vía. Porque están cansadas de que en una oficina les ignoren. Cansadas de ver a su agresor libre. Cansadas del dolor.
Entonces sí, esas denuncias si sirven. Porque informan, advierten, ayudan, sanan. La sanación es subjetiva, se moldea a las necesidades de cada individuo y sí para alguna mujer gritar al mundo lo que le ha ocurrido le servirá para curar sus heridas entonces, si sirve.
Las denuncias públicas construyen redes de apoyo, esas redes se esparcen por distintos sitios, encuentran y conectan con otras vivencias y a su vez, reintegran a otras más.
Permanecer calladas no será más un requisito de este sistema patriarcal que pacta con la violencia y silencio. Hablar, siempre nos hará más fuerte a pesar del dolor no gracias a él.
Hablar para visibilizar el rostro y nombre de nuestros agresores será siempre un motivo justo.
Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.
He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.
Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.
También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.
He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.
También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.
Hace un largo estrecho de tiempo, el Invierno decidió que el mundo debía ser suyo. Después de todo, él era el más viejo de todas las estaciones. Él había visto a todos nacer, crecer y volver a él.
Era el principio y el final, la unidad.
Todo terminaba en el invierno, así debía de ser, así había sido y así debía de continuar.
Invierno estaba seguro de ello.
Viejo más no decrépito, con largos cabellos y dedos cenicientos, sus labios congelados con tan solo un poco de escarcha sobre ellos, caminó hacia su casa de adoquines y tocó la puerta.
Adentro, se encontraban las otras estaciones, esperando por él…
Primavera, Verano y Otoño.
Sentados a la mesa junto al fuego.
Invierno los vio y sonrío para sus adentros.
Comenzó a desgranar la última mazorca que les quedaba mientras las miraba atentamente…
Ella, la Primavera, cubierta de flores hasta en los brazos.
Una jacaranda en medio del invierno.
Ella era la única entre todos sus hermanos: el Otoño y el Verano que se parecían a él, a Invierno.
Pero ella, no.
Primavera era la tempestad, el descongelamiento, un millón de margaritas danzando al viento.
Si el tiempo se mide en estaciones, como el año en meses, la estación de Primavera era la más esperanzadora de todas. Porque ella era la medida de los nuevos comienzos.
El verano era hermosamente neutro.
A veces con su brisa.
A veces con el calor tan seco como el frío de Invierno.
Verano, nunca lo uno ni la otra, sonrisas llenas de chubascos y oleadas calurosas.
Otoño masculinamente afeminado pero indudablemente un él.
Los animales y las plantas recogían sus frutos alrededor de él.
Otoño usaba suéteres tejidos de hojas secas y atardeceres nostálgicos.
Con sus cabellos revueltos y los ojos bien abiertos, Otoño tenía la sabiduría de quien se sabe de paso.
Volviendo a ella…
Primavera era nutritiva.
Primera se podía dividir en dos: Prima, Vera.
Primavera veía las cosas crecer y nacer, era la señora de los polluelos y las crías. Primavera siempre otorgaba nuevos comienzos.
Primavera era optimista, sus ojos tan abiertos como su alma.
Ella era así, un capullo floreciente en medio del rocío.
Inclusive en ese largo año de la última mazorca al aire…
En esa ocasión, Invierno había decidido quedarse, los pájaros congelados eran testigo de ello.
Ya no había agua, solo cubos por picar.
Cestas vacías, frutos ni siquiera congelados ni podridos.
Suéteres rotos y descoloridos.
El día en que pelaban la última mazorca en su alcoba, Primavera lo decidió, tenía que hacer algo.
Así que decidió llevarlo a Juicio, Invierno no podía mantenerse impune tras causar tanta destrucción y olvido.
Se presentaron al Juicio…
Fueron a visitar al Ángel y a la Deidad…
Todo el lugar estaba lleno de retratos, retratos sin caras solo siluetas. Podía ser lo que quisiera, era el Palacio de la Posibilidad, del Crecimiento.
Ángel quería ser blanco, tan blanco como sus alas, pero no lo era. Simplemente su semblante reflejaba la más pura de las inocencias.
Por su parte, Deidad era fuerte, recia.
Nada se les escapaba de entre las manos.
El Ángel y la Deidad los escucharon, incapaces de creer lo que había ocurrido. Nunca en toda la historia, se había escuchado de semejante Juicio…
Cuando Primavera hablaba era como ver el agua correr de una fuente, eran todos los brotes que estaban por nacer, las semillas de vida pulsantes en su canto…
Cuando invierno hablaba, el ambiente se secaba. Era como escuchar la nieve caer sobre una ventana, como ver los pájaros volar hacia nuevos horizontes con la promesa del regresar…
Al final la Deidad y el Ángel lo decidieron: Había ganado la Primavera.
Aunque hemos de decir que Invierno lo entendió antes que todos.
Mientras Ángel y Deidad deliberaban, Invierno se dio media vuelta y comenzó su largo camino…
Volvió a su helada caverna y sonrió.
Afuera los pájaros cantaban y un brote crecía en la entrada.
Primavera había llegado.
Arizbell Morel Díaz.
Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” en el ciclo 2021-2022 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021).
Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart (ENARTES 2021,Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla) con la compañía La Crisálida.
Ha escrito narrativa y ensayo. Entre sus textos publicados por La Coyolxauhqui se encuentran “Bitácora de una planta en resistencia” (2020), “Tetera conoce a cafetera”, “Barista”, “La máquina que todo lo escribe” y “El color de tus ojos al ver las hojas caer” (2021).