Entre Caos Poético y Textos Perdidos| Una realidad fuera de sí.


Por Elizabeth Vázquez Pérez



Realidad culinaria es como sugiero al concepto donde una tarde siendo una niña las letras
entraron en mi cuerpo, entre rojo y anaranjado pues el color avivaba mi curiosidad por probar
esa sopa de letras ,con la que formaba mi nombre al revés con una cuchara y quemaba mi
hambre entre reglas ortográficas y puntos suspensivos.
El conjunto de ideas que me transmitía el mundo era algo asombroso pues mostraba el
conocimienro que todo ser humano aprende en la escuela, los libros y no era todo ,puesto
que cuando se une a la idea del mundo exterior con el lenguaje escrito se transforma en
ideas que se prestan fuera de sí y que se pueden leer.
La traducción de esas ideas en mi mente fueron dados desde un diván lector llamado El
principito
, siendo este mi primer libro cuyas hojas me mostraron una parte de lo que al paso
de los años logré descubrir en la “Casa chica” de Mónica Lavin en su capítulo “La Rosa de
Vasconcelos” ,para entender como Antoine de Saint-Exupéry escribió ese libro, el
significado de la rosa y su viaje por el mundo lográndolo plasmar en poesía escrita, leída
despues de muchos años sin ver el fruto de su creación. Una historia de vida similar a la mía
tratando de entender el cómo la misma lectura nos guía a indagar y no quedarse en un mismo
sitio, nos invita a crear
.
La lectura en conjunto nos une en ideas y hace que fluya atravesando el tiempo porque nos
mueve como seres humanos en una realidad que nos alimenta y con sus técnicas muestra
una parte del pensamiento del autor en las personas, dando motivos a los autores creadores
de historias a custodiar la biblioteca de pensamientos que todos tendriamos que descubrir.
En esa capacidad por descubrir , el lector se ve transformado para fabricar su propio
argumento y cuestionarse dentro del mismo escrito, a conversar con el autor y a compartir
con otros la experiencia.
Los círculos de lectura me han dado una gran lección retando al tiempo para leer obras de
variada narrativa y autoras extraordinarias que en nuestro ahora se visibilizan con fuerza para
ser escuchadas, cuyo empoderamiento sirve como muestra para dar señal de existencia y
empatía a un mundo que compartimos desde hace muchos años aunque se nos atraviese la
muerte.
Leer es una gran experiencia, un viaje transformador que nutre al pensamiento. Con la escritura va de la mano sin embargo no siempre se tiene la técnica para relacionar y recopilar todos aquellos pensamientos que nos vienen a diario, se pierden en el limbo de la
cotidianidad.
En la inquietud del saber resulta una realidad fuera de sí, compuesta de manera culinaria por
los ingredientes que nos nutren, con hambre como lector por el manuscrito contenido en las
obras. Sorberlas resulta como la libertad misma de un platillo preferido que se disfruta y que
deseas volver a probar.

Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros, facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Cuenta con un Diplomado de ensayo literario avalado por la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado de Puebla con el autor José Luis Dávila (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía) Participó en el concurso de Poesía de editorial JBernavil España (2021) con poema MI VOZ,MI Voluntad
.

Cuenta con un Diplomado de Mediación Lectora , Fomento a la lectura en FCE .(2023).Su Club de lectura llamado Lectores A marte, ida y regreso el cual pertenece a Clubes de lectura ciudadanos, FCE.

Piezas de un alma simple

Tiempo

Escrito por: Alondra Grande

Te aferras a algo
Un trozo de canción
Un recuerdo que no pasó
Cualquier fragmento de luz
Que te haga no partir.

Bebes, bailas y lloras
Finges no estar cansada
Finges querer seguir

Pero es cuestión de tiempo
Al final del día contemplarás el cielo
Para sentirte polvo de nada nuevo

Pastillas
Brebajes
Ver pantallas hasta que el sueño te gané
Dormir sin esperar un mañana

¿Qué eres sin la tristeza que cargas?
El pulso te tiembla
Sueñas despierta
Añoras ser tan sonriente
como quien anda sin arrastrar mierda ajena.

Y te prometes entre sollozos cada noche:
Volverán las ganas de reír,
Mañana perderás el miedo a volar
Incluso cuando tus alas se cansen
Incluso cuando el sonido se apague
Todo es cuestión de tiempo.


Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 23 años de edad, psicóloga, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel.

¿Qué significa el Faro para Virginia Woolf?

por Enola Rue

La ficcionalización de los padres de Virginia Woolf en Al Faro se configura como la única posibilidad de reconciliación con ellos y conjuntamente con su pasado. Ahora bien, qué impacto producen las meditaciones internas de los personajes, el manejo del tiempo en la estructura de la novela y el sentido de la confesión de la autora para su liberación personal a través de la creación artística es lo que se propone estudiar Carlota Peón Guerrero con el fin de validar esta propuesta.

Para darnos un panorama, la estructura de la novela se divide en tres partes: “The Window” (la ventana), “Time Passes” (Pasa el tiempo) y “The Lighthouse” (El faro). La primera parte consta de diecinueve capítulos; la segunda, diez; la tercera, trece. Aún cuando la estructura de los capítulos parece ser lineal, varios de ellos transcurren con el fluir psíquico de un personaje que no aparece en el capítulo anterior y nos encontramos en una escena completamente distinta. Peón Guerrero (2004) señala que la determinación del tiempo real u objetivo en la novela no resulta del todo claro, no existen eventos claves que marquen el orden cronológico.

En lo que respecta a los personajes, Virginia Woolf describe a una familia victoriana tradicional que se encuentra de vacaciones en una casa de campo en St. Ives en las Hebrides, cerca de las costas escocesas. Peón Guerrero (2004) señala que la escritora pasó varios años de su niñez con su familia en ese lugar llamado Talland House. En la obra no poseemos más que alusiones al lugar real, típicos de la zona geográfica, como las dunas, el faro, la bahía, la descripción del mar.

En la primera parte conocemos a los primeros personajes. Los señores Ramsay, un matrimonio con ocho hijos de nombres James, Cam, Prue, Nancy, Jasper, Andrew, Mary y Rose. De muchos de ellos sabemos muy poco. En cambio, otros personajes están bien configurados, como Cam y James, quienes acabarían por viajar al faro con su padre diez años después.

No hay que olvidar el personaje principal de Lily Briscoe, la pintora amiga de los Ramsay. Por otro lado, observamos personajes secundarios como Charles Tansley, un estudiante bajo la protección del señor Ramsay; August Carmichael, un filósofo amigo; William Bankes, un botánico viudo que vive en la misma casa de huéspedes que Lily Briscoe; Minta Doyle, una huésped de los Ramsay; Paul Rayley, un joven que coquetea con Minta; la señora McNab, el ama de llaves de los Ramsay; el señor Macalister, el pescador y cuidador del faro que acompaña a los Ramsay en su viaje al faro; entre otros personajes que aparecen a lo largo de la obra (Peón Guerrero, 2004).

El relato empieza con la ilusión de uno de los hijos de los Ramsay, James, de ir al faro. La tensión surge cuando la madre accede, pero el padre se opone por condiciones meteorológicas. La situación aparentemente común esboza una serie de preocupaciones e incertidumbres que desembocan a lo largo de toda la obra. Los eventos o acciones del día solo funcionan como pretextos para desencadenar el fluir psíquico de los personajes. Cabe señalar que la primera parte de la novela abarca un día, irrelevante y sencillo, en la vida de los Ramsay señalando si ir o no ir al faro.

Peón Guerrero (2004) destaca que el tiempo real u objetivo es de diez años, los cuales simbolizan el transcurso del tiempo, la soledad, la destrucción, la muerte y la guerra. Es en “Time Passes” donde el tiempo se constituye como un personaje que va devorando la casa de campo de los Ramsay, la naturaleza va tomando posesión de la casa y aparece un narrador omnisciente que nos relata lo que acontece en la vida de los personajes.

Asimismo, nos revela el deterioro progresivo de la casa de los Ramsay, una descripción meticulosa del paso del tiempo y de la guerra, el devenir de los personajes se sucede con cada grieta que aparece en la casa de campo. Peón Guerrero (2004) manifiesta que “Time passes” podría representar una conexión abstracta e impersonal entre el mundo victoriano de finales de siglo y el “nuevo mundo” de la post-guerra.

En cuanto al espacio objetivo, lo que la obra presenta como lugares comunes, son lugares que aparecen marcados por emociones particulares, los objetos parecen cobrar vida y la perspectiva del narrador se hace a través de ellos. Sin embargo, las meditaciones internas de los personajes se relacionan directamente con el tiempo interno de los mismos, es decir, el fluir psíquico de los personajes rompe con el tiempo objetivo (Peón Guerrero, 2004). De esta manera, Virginia Woolf rompe con la estructura tradicional de la narración, donde las reflexiones o monólogos internos de los personajes no se incorporan bajo ninguna estructura formal. La narrativa se sucede constantemente de lo efímero a lo trascendente, de lo externo a lo interno, de una situación trivial como la pérdida del broche de Minta a reflexiones filosóficas sobre el sentido de la vida, todo acontece a través de asociaciones que no siguen un tiempo lineal.

La trama se desarrolla no desde acciones concretas, sino desde las reflexiones y cuestionamientos que los personajes se plantean frente a estas, es decir, la lucha interna con sus propias ideas frente al mundo que los rodea. En la tercera parte, “The Lighthouse”, el evento superfluo de ir al faro o no, las medidas de las calcetas de James, mirar por la ventana, hablar por teléfono, contemplar una pintura sin terminar; son acontecimientos que, desde su misma cotidianeidad, alumbra las diferentes voces de los personajes. Aquellas son voces que se contradicen, se complementan, se sobreponen, siempre provocando sentimientos de angustia y confusión (Peón Guerrero, 2004).

“Dejé de estar obsesionada con mi madre. Ya no escucho su voz, ya no la veo” declara Woolf en Momentos de vida aludiendo al proceso de reconciliación con sus padres, es decir, la novela le permite hacer las paces con su pasado y es capaz de perdonarlos. Dichos sentimientos de angustia y confusión provocados la redimen del sentimiento de culpabilidad, puede sentirse liberada. El proceso creativo es un diálogo consigo misma. Nos demuestra que al escribir los temores, nos apropiamos de ellos y podremos reconciliarnos con nosotros mismos y con los demás.

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Rosado es el atardecer.

Por Arizbell Morel Díaz.

Para mamá…

La delicadeza de un pétalo solamente es comparable a su aroma. 

Al tacto de unos dedos inexpertos, Jacinta repasaba la figura de una rosa anaranjada como el atardecer de esta historia. 

Afuera, la lluvia limpiaba lo rojizo del sol que muere, de la luna naciente al mediodía. 

Afuera, los perros ladraban, los camiones pasaban, las pisadas se escuchaban.

El mundo no dejaba de girar porque ella hubiera descubierto la belleza de las flores casi marchitas. 

Una docena, para ser exactas. 

Todas con su corola besada por el sol, agotada por el trajín que las había llevado por un recorrido citadino para el cual no estaban preparadas. 

Jacinta las quería así, porque se las había regalado su hija. 

Era el Día de las Madres. 

Era mayo, era primavera azul que no espera para gritar por la esperanza de un ciclo mejor al anterior. 

Era amor filial en cada hoja, en cada flor y pistilo. El amor más verdadero, más entrañado en la fisiología humana: es el cariño ligado por la doble hélix del DNA, un caracol sin final, asombroso y diminuto espiral que nos hace por fuera y por dentro. 

Su hija, casi una adolescente, menos que una adulta, había llegado con ellas. Jacinta la vio en el umbral de la puerta, empapada de pies a cabeza, con una sonrisa traviesa en sus ojos y la energía de la juventud nostálgica de sus veintes…

No había dicho nada, muda extendió sus brazos y el silencio se llenó de anaranjado, de perfume rosado en un instante.

Se abrazaron entre las flores y con voz queda, Jacinta escuchó:

Feliz Día de las Madres.

No pienso hablar de lo perfecta que eres. 

No quiero alabar tus acciones o justificar que todo aquello que ha pasado entre nosotras ha sido por amor. 

Pero eres mi mamá, eres una persona, eres una mujer que se entrega con cuerpo y alma a todo lo que hace.

Te quiero.

Y estas flores son para decirte eso. 

Son para ti, mamá.

Arizbell Morel Díaz.

Licenciada en Literatura Dramática y Teatro por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” desde el ciclo 2021-2022 al presente (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). Integrante activo de la Comitiva de Encuentros “Apuntes” de la Cátedra Bergman de la UNAM desde 2021. 

Ha dirigido obras como “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart (ENARTES 2021,Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla) con la compañía La Crisálida. Actualmente se dedica a la producción y dirección de proyectos teatrales y musicales enfocados en la sustentabilidad, las jóvenes audiencias, la perspectiva de género y las comunidades. 

También es actriz entrenada en verso y asistente de producción. 

Ha escrito narrativa y ensayo. Su primer texto publicado en La Coyol es “Bitácora de una planta en resistencia” (2020). 

Piezas de un alma simple

Escrito por: Alondra Grande

Sombras

Sombras que esperan en silencio
Entre susurros a plena luz del día
Están conmigo aunque nadie las mira.

Esperan pacientes un descuido de la mente
Vacilantes atacan con sus lenguas punzantes
Crean tormentas y remolinos mentales.

Atrapan en la garganta emociones lacerantes
Pensamientos hirientes que desgarran el vientre
Que tejen telarañas para que no escape.

El aire se sale del pecho
La esperanza abandona todo lo que he hecho
Salir de la cama es un dificil comienzo.

El mundo, agobiante, no se detiene por nadie
Todo parece lejano y ajeno
Nada me pertenence, sólo este cuerpo.

Les pregunto qué quieren
Y las sombras se ríen
Sentadas en silencio puedo verlas reflejadas.

Se muestran en cualquier superficie
No ocultan sus intenciones
No esconden su cara.

Son aquello que no quiero ver de frente
Son heridas guardadas en una valija olvidada
Se encuentran ajenas al tiempo.

Lo que pasó hace 10 años aún se siente nuevo
Aunque sanamos – hay ratos- que vuelven recuerdos
Siento como si no avanzara hasta que me detengo.

Las sombras me abrazan, más no me consumen
Los «estoy bien» que respondo se han vuelto sinceros
Puedo verme de frente al espejo y sonreírle a mi reflejo.


Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 22 años de edad, psicóloga, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel.

De bloqueos mentales, bloqueos lectores y varicela mental

Por Fernanda Loé

Los bloqueos son más contagiosos que la varicela. Por lo menos eso fue lo que aprendí durante los últimos meses del 2022. Puede ser que incluso haya sido más tiempo, no estoy segura. No creo que importe tanto. Por lo menos no es lo que más importa ahorita.

Todo empezó como empiezan muchos de los finales en el mundo. Con excusas. Así mismo abandoné varios hobbies. Un “ya no tengo tiempo libre” seguido de un terrible “¿para qué servía esto?” y coronado con un “en fin ni era tan buena”. Ese último es mi favorito. Muchas de las cosas que hacía por mero gusto, por un impulso de buscar felicidad, por distraerme, acabaron gracias a ese último pretexto.

Así empezó el bloqueo que yo creía era solo un bloqueo lector. Ya no tenía tanto tiempo libre, era necesario dedicarle mi atención a otras cosas, cosas prioritarias, cosas útiles, deberes. Leer en ese momento no era meramente necesario y como no era necesario, podía irlo dejando de lado. Ese hábito horrible de siempre querer ser práctica, de convertir hasta lo que inicia por diversión, en algo útil.

Cuando me di cuenta, ya habían pasado varias semanas, meses. Pero yo seguía diciéndome que era lo necesario en el momento, ya vendría más tiempo. Llegaría de alguna parte, tiempo libre que llegaría volando hacia mí y yo lo tomaría para, por fin, hacer algo solamente por hacerlo, sin preocupaciones, por gusto. Mientras tanto estaba bien no leer. Yo misma me daba permiso.

Tuvieron que pasar meses para que pudiera empezar a atar cabos y me diera cuenta de que eso ya no era solamente un bloqueo lector, creo que ni siquiera un bloqueo mental o creativo. No sé qué era o qué es, porque tampoco sé si ya me recuperé o si sigo virulenta.

El caso es que no estaba leyendo, no estaba escribiendo, ni dibujando, tampoco tocando el piano. Mi cámara estaba polvosa y mi cuaderno, junto con muchos otros materiales de papelería, no se movían de su lugar desde mitad de año.

Ese bloqueo mental se sumó a un bloqueo literal porque mi cuenta estaba fallando y no me permitía acceder para publicar nada en la revista.  Un pretexto más para no dedicarle tiempo a pensar porque al final ese pensar no se iba a transformar en hacer, así que no tenía caso. Hacer es lo que más importa ¿no?

Todo esto lo sabía en el fondo, pero lo ignoraba a propósito. Eso hasta que tratando de pensar en cuáles podrían ser mis propósitos para el 2023 o incluso cuestionándome si debería o no tener propósitos, me dio tristeza pensar que tenía que poner cosas útiles o necesarias.  Me llegó como cachetada una publicación de un cantante que me gusta en la que promociona su nueva canción que tiene las siguientes dos frases las cuales he decido que serán mi mantra para el nuevo año:

  1. Voy a cuidarme menos y a salir más.
  2. Hay que hacer por primera vez lo que no se debe.

La primera la tomo más como cancelar menos salidas, animarme a unirme a más planes, ir a lugares diferentes y en general, salir. Decir más que sí porque la verdad a mí me encanta el no, silencioso, indirecto, dosificado, pero al fin y al cabo, un no.

La número dos es la que abarca la lectura y mil cosas más porque implica hacer cosas que parecieran inútiles, innecesarias o inferiores pero que en realidad me traen algo que sí es valioso, felicidad alegría, entretenimiento, diversión.

También implica que voy a preguntarme cuáles son esas cosas que yo misma me he prohibido o limitado, por creer que no debo hacerlas. No va a ser fácil pero lo veo como una manera de abrir mi mente cosas nuevas.

En fin, este texto está entre mis primeros esfuerzos por salir del bloqueo, escribiendo una cuerda que me jale de a poquito hacia la luz. Además, ayer leí un libro y lo sentí como otro pequeño paso. Así, de a poco, espero agarrar impulso de nuevo, recordando que no incluí en mis propósitos de 2023 un número de lecturas en específico o de artículos que quiero publicar, solamente incluí  “pasarla bien”.

Entre Caos Poético y textos perdidos | Insistir para resistir.


Por Elizabeth Vázquez Pérez


Como sabemos el 8 de marzo se conmemora el día de la mujer y como mujeres lo honramos de múltiples maneras : gritando, cantando, marchando, rayando muros, educando, escribiendo, mostrando al mundo que tenemos voz de alguna manera, porque siempre hay necesidades que cumplir y no juzgar, como en todo; sin embargo lo hacemos tratando de dar nuestra opinión como por ejemplo en redes sociales donde nos sentimos más libres para emitirlos y por lo consiguiente los medios de comunicación lo toman a ventaja para dar la nota mediante una imagen abriendo conversación. En ello me basé para escribir precisamente este texto de opinión sobre varios post publicados el 9 de marzo del 2023 a raíz de los «desastres» de las marchas feministas. Donde se nota a mujeres limpiando, tratando de borrar lo  acontecido, lo escrito, lo juzgado por ellas mismas al emitir en medios de comunicación con periodistas qué les preguntan sobre e trabajo de más que están haciendo al momento  (con sentido muy amarillista) . Me surgen interrogantes :¿En verdad con  borrar se logra mantener en buen estado al monumento?¿ Se debe victimizar a las personas que trabajan limpiando al haber sido enviadas para dicha acción? Me surge la pregunta del por que  siempre se trata de minimizar o aplastar al movimiento usando algo para ennegrecerlo. En realidad piensan que todo cambio surge opinando y viendo sentados tras un aparato sin hacer nada, callando siempre, sin empatía por el dolor de una madre que perdió  a su hija? Por favor. Creo el dolor mismo y la impunidad hacen que el hartazgo provoque a nivel social los pro y contras. En respuesta ,con borrar el mensaje en una pared se cree que se va a callar la protesta de miles de mujeres sufriendo, creyendo que en compadecer a la señora de la limpieza para disfrazar la misoginia que aún se vive en mujeres al atacar se va a tachar la inseguridad como acto reprobatorio y se protege a todos los delincuentes bajo esta opinión pasiva sin exigir, ni alzar la voz. El detonante argumento cotidiano : «no estoy de acuerdo con rayar y destrozar a reliquias del estado, la agresividad, así no se va a cambiar nada»; muy valioso el que se piense así sin embargo creo que ellas cuando exigen también deberían ser  comprendidas. El conocer su pensamiento por el que lo hacen y el para qué es importante. No es vandalismo, es iconoclasia. Recientemente leyendo el libro  «En el tiempo de las mariposas» de Julia Álvarez me vino a la mente sobre las ideologías de cada ser, puesto que aquí en esta lectura trata sobre las rebeldes hermanas Mirabal que teniendo a sus familias formadas entraron a un movimiento para derrocar al gobierno trujillista, tuvieron que morir para ser vistas y que hubiera una revolución en el sentido de cambio; y así ante los ojos del mundo traten de erradicar a partir de ello la violencia contra la mujer cada 25 de noviembre (día naranja).  Ellas Tuvieron miedo al igual que todas las que aportamos algo para alzar la voz, fueron por supuesto quizá criticadas, expuestas, etc.. Pero tiene que haber un algo  para poder exigir Seguridad, respeto? Hasta que nos pase es como vamos a actuar y comprender todo? Dónde está nuestro deber social? No entiendo como puede preocupar el cómo le enseñaras a tus hijos hombres a respetar a una mujer cuando tú como madre condenas a otra por lo que te hace, lo que hacen en las marchas, los qué infinitos. Créeme que el aprendizaje o la incertidumbre no está emitida desde afuera, está en el propio reflejo. Por lo que cada quien bajo la ideología que sea creo es válida sólo hay que tener un poco de más sentido en lo que se piensa, hace y dice. Por el efecto machista qué aun habita en el país y sus derivantes, miedo.

Todos finalmente sentimos miedo sin embargo lo que imposibilita no calla y es por eso que hay que insistir.

https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2023/03/07/marchas-del-8m-que-es-la-iconoclasia-y-cual-es-su-relacion-con-las-manifestantes/: Entre Caos Poético y textos perdidos | Insistir para resistir.

https://fb.watch/jDlChAqiTB/: Entre Caos Poético y textos perdidos | Insistir para resistir.

Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002).
Cuenta con un Diplomado de ensayo literario avalado por la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado de Puebla con el autor José Luis Dávila (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía) Participó en el concurso de Poesía de editorial JBernavil España (2021) con poema MI VOZ,MI Voluntad
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Cuenta con un Diplomado de Mediación Lectora , Fomento a la lectura en FCE .(2023). Cuenta con un Club de lectura llamado Lectores A marte, ida y regreso el cual pertenece a Clubes de lectura ciudadanos, FCE.


Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de reto
s

Puedes encontrarla en :

La ausencia

Por © Isa Hdez.

Sus pasos lo llevaban siempre al mismo lugar, y andaba lento y cabizbajo como abstraído en su mundo, el mundo que él necesitaba para descansar. Lo había pensado muchas veces y ya no lo repetía como hacía antes, hace un tiempo, se había quedado callado y nadie conseguía sacarlo de su mutismo. Su nieto lo miraba con fijeza, solo tenía unos meses, pero le transmitía una alegría interior que se le notaba en la mirada, se le humedecían los ojos cada vez que lo contemplaba, se miraban fijo como si se hablaran, a sabiendas de que le quedaba poco tiempo para sentir esa emoción. El bebé, ajeno a la situación, le sonreía como si le correspondiera a su amor entregado y verdadero. Cuando el espacio se quedaba vació, él paseaba por el pasillo, idas y venidas interminables. La luz de su mirada era pálida y mortecina y su esposa lo observaba con disimulo para que él no reparara de lo que ella sufría en silencio. Los dos sabían que el final se acercaba y el dolor sordo se acentuaba, pero se tragaban las lágrimas y se miraban con esperanza marchita temiendo a la ausencia o a que llegara el día de la despedida. Cuando llegó el momento todo transcurrió como tenían previsto, aunque no lo habían hablado, sin aspavientos, plañideras o parafernalias. La paz inundó el aposento, se apagó la luz y reinó el silencio.

IG: isahdez.escritora

Facebook: Isa Hdez.

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Holocausto

Por Yuleisy Cruz Lezcano 

Ojos de piedras,
en el corazón ningún efecto,
el hielo se paraliza en las miradas
esculpidas en caras amorfas.
Todavía deambulan
espectros de huesos,
en el invierno de la humanidad
deslizan sus sombras.
Niebla para tapar
el infierno del mundo.
Neblina para no ver
los fantasmas conducidos
bajo cielos que callan
viajes sin regresos.
Se va hacia la tierra de nadie,
donde el llanto de un niño
no sé escucha
y los suspiros de las mujeres
huelen a muerte.
El vacío llega
desde las fronteras del tiempo.
Vidas que aún arden
en gritos que se pierden.
El fuego tapa
las bocas de cenizas
y Shoá es solo un nombre
manchado de sangre.

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La luna y sus letras: La otra marcha


Fotografía : Silvia Andonegui


Por Cynthia E. Morales García

No. Yo no marcho en la calle. Marcho en grupo de niñas entre 12 y 15 años de edad. Marcho por ellas y con ellas. Marcho cada vez que me paro frente a un grupo de adolescentes y les explico la escalera de la violencia y veo que entramos juntas al infierno de Dante. Seré su Virgilio. Debo hacerlo. Marcho cada vez que escucho que son víctimas de abuso y violación de quien se supone debe cuidarlas y amarlas incondicionalmente. Marcho en el silencio compartido de una infancia desgarrada. Marcho cada vez que descubro su dolor y observo la indiferencia de los otros. Su mirada es un espejo roto. No tienen que decirlo. Sé que para ellas la violencia es territorio conocido. Una de ellas habla. Narra el horror. Su silencio también es un abismo. Marcho. Marcho cuando pongo un ejercicio de escritura creativa y escriben desde el miedo. Marcho cuando empiezan a llorar en medio de la clase y dicen, la de la historia soy yo. Marcho cuando me dicen: solo para que tú lo leas. Marcho cuando lo gritan. Marcho cuando debo ofrecerles los caminos e instituciones para que la violencia contra ellas pare. Marcho porque es el primer paso que dan para poder hablar del tema. Marcho cuando las más pequeñas se sorprenden de saber qué el mundo no es justo. Marcho cuando tengo que decirles que, en su ciudad, en México y en el mundo ser niña no es fácil. Marcho porque te creo. Marcho porque trato de ser tan valiente como tú. Marcho porque confío en ti.

Yo Marcho desde un salón de clases.


Cynthia Morales. Maestra en Humanidades por la Universidad de Monterrey. Diplomado en Creación Literaria por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura 2018. Mediador de Lectura por IBBY Leer México. Tallerista de Escritura Creativa para niños, jóvenes y adultos para el Centro Cultural Loyola de Monterrey. Es una apasionada del arte y la literatura. Adora la naturaleza y los niños. Cuando no lee. Escribe. Actualmente desarrolla programas y contenidos educativos para niñas, niños y adolescentes para empoderarlos desde la igualdad, equidad y el conocimiento de sus derechos.