Extraño Cotidiano | Finisterrae V

Eché a andar el auto de nuevo y recorrí los diez kilómetros restantes. En el Santuario de Cactus no había nadie. Era lunes, día en que los museos y recintos culturales no abren. Me reí con más ganas.

Dicen que Teodora venció la pena y se dedicó a hacer tortillas. Luego puso también un puesto de elotes y con eso se hizo independiente.  Y rebelde. Cuentan que encargaba a sus hijos con la vecina y se desaparecía por meses, siguiendo a la bola, como soldadera. Era la época de la Revolución.

Regresar a la carretera fue un recorrido ligero. Con precauciones y sin miedo, manejé una hora más. El paisaje desértico fue dejando lugar a palmeras y arena y luego a un desfile de azules de mar y turquesa.

Muchas mujeres crecimos con miedo. Pensar, actuar distinto es un acto de rebeldía que frecuentemente provoca violencia, real o simbólica. A Teodora no la dejaron ser niña. Un acto de violencia sexual la hizo entrar de golpe en una vida indeseable para ella, normalizada en la  época en que vivió. Más de un siglo después, la situación de la mujer se ha transformado. Hay más libertades y concesiones. Sin embargo, a través de las generaciones se transmiten patrones culturales arcaicos que siguen sojuzgando y limitando la libertad de muchas mujeres.

El Finisterrae fue un viaje de liberación. Viajar sola en un espacio desconocido ha sido un parteaguas, dando justa dimensión a los miedos para reconocer las posibilidades y expandir los horizontes. Tal cual Teodora  en 1915.

ESCRIBIR NOS LIBERA: ¿CÓMO AGRADECER A TRAVÉS DE LA ESCRITURA?

Por Aimeé Miranda Montiel

En esta foto estaba viviendo un momento de mucha gratitud: por estar en la Mar, por sentirme viva, plena y conectad al todo, y por fin ver ante mis ojos, como dice uno de mis boleros favoritos, que «la Mar y el Cielo parece que se unen»

Pensaba en dejar vacía la última columna del año, a veces siento que estamos soresaturados de información, que todo el tiempo estaos consumiendo “contenido”, ideas nuevas, pensamientos por doquier, algo nuevo nos está llegando constantemente para tener a nuestras mentes revolucionando a mil por hora, y creo que algo bello y especial de esta temporada de fin de año, es un poco tener la paz y la calma para estar con unx mismx, para ir hacia adentro, para estar en casa, para salir de nuestros teléfonos.

Sin embargo, a través de estas letras que espero traigan paz, inspiración, armonía y cosas chingonas a tu vida, quería agradecerte por leerme, por formar parte de este espacio, por recibirme, por abrazar la escritura y también por seguir escribiendo, porque escribir te libera a ti, pero si compartes tu escritura, nos libera a todxs.

Gracias por darte la oportunidad de ver la escritura desde un nuevo espacio, más íntimo, más auténtico, más libre, más audaz, gracias por todas las veces que me has escrito para compartirme lo que te hacen sentir mis palabras o para decirme que te estás poniendo a escribir, o simplemente para mandarme palabras llenas de amor cuando no me he sentido del todo bien, gracias infinitas.

Asimismo, te comparto que una forma muy especial de agradecer es escribir, porque cuando estamos conectadxs en la escritura, como que todo encuentra su sentido y su forma especial de aterrizar al plano material, porque cuando estamos en este silencio que genera la escritura, podemos escuchar más a esa voz genuina, espontánea y honesta que vive en cada unx de nosotrxs, esa voz llena de alma, de chispa, de magia; y todo eso logra ponerse en palabras que alguien más recibirá al leernos, así que hoy te invito a agradecer…

A ti

Al año que termina

A todas las personas con las que compartiste vida

A quienes trascendieron

A quienes se fueron de tu vida o a quienes dejaste partir

A los seres sintientes que te rodean

A la naturaleza, a la Tierra, a la Vida

Al Universo, a Dios, a la Diosa, a las hadas o a cualquier ser que te haga conectar con esa parte divina y sagrada que vive en ti

A tu pasado para liberarlo

A tu futuro para recibirlo en expansión

A quien tú quieras…

ESCRIBE, AGRADECE Y LIBÉRATE…

Te mando un abrazo enorme de corazón a corazón, te quiero muchísimo, en verdad me hace muy feliz que seas parte de esta columna que nos permite acompañarnos en este viaje y que sobre todo nos impulsa a seguir escribiendo.

En esta ocasión te comparto este versito:

Me agradezco poder llegar a este momento,

poder verme en los ojos de todos los seres que me rodean,

poder viajar a veces sin rumbo,

pero siempre guiada por el norte del corazón y de la intuición;

agradezco el destino, pero también la elección,

y siempre me agradezco estar buscando la magia que hay en cualquier interior.

Gracias infinitas por leerme, puedes escribirme en los comentarios de este blog, o por DM en Instagram: @leer.eschingon o @viveconmagia_eclecticaheal.

Y sigamos juntxs escribiendo, porque ESCRIBIR NOS LIBERA.

El ojo de Lya | Reconciliación del silencio

Por: Liana Pacheco

En enero del año 2022 me fui a vivir a la ciudad de México más como berrinche aspiracional que como un plan estructurado. A veces justifico esta decisión en anhelo de madurez para ocultar que en realidad estaba aburrida de la rutina que había construido a mis treinta y cinco años. Los primeros cinco meses compartí esa estancia con mi hermana menor, que fue a hacer prácticas profesionales. Después de ese tiempo, por primera vez en mi vida, me enfrente a la realidad de vivir sola.

Como todo cambio, inicialmente la expectativa era emocionante. Lugares a visitar, personas que conocer, qué vivencias encontraría en las calles de esa ciudad qué tanto me excitaba. Sin embargo, la realidad nunca ocurre del modo que nuestra imaginaria planeó. No fue mala, ni tan satisfactoria como hubiera querido. Alguien me dijo: «La vida es un equilibrio entre días malos, buenos y grises». Aplica igual para las personas.

La cuestión es que mi estancia en esa ciudad se resumía en acudir a una oficina, perderme en el laberinto estructurado de las rutas del transporte público, a veces adrede otras no. Pero “extraviarme ayudó a conocer nuevos lugares”, esta es otra frase de justificación que esconde mi torpeza para deambular ahí. Sin embargo, al llegar a mi habitación y cerrar la puerta, dejando fuera los ruidos de la ciudad, empecé a conectar con el silencio. Aquello se sintió igual a conocer a un familiar cercano qué toda su vida ha estado de viaje. En mi casa familiar, las voces y ruidos saturaban la mayor parte de las horas del día.

Lamentablemente para mí, el goce de esa desconocida quietud fue breve. Al inicio: cómodo, cálido, pero conforme la noche avanzaba, aquel silencio se volvía pesado, como si una gruesa manta se desplegara de la pared asfixiando con lentitud mi cuerpo. Era miedo, mi corazón palpitando en un miedo desconocido e indecible para expresarlo en palabras. A pesar de que no era un silencio absoluto, ya que alcanzaba a escuchar autos, ambulancias y voces que circulaban en madrugada.

Recuerdo la mezcolanza del silencio indecible y el miedo, ambos entramando pensamientos, algunos catastróficos, otros menos románticos, que inmovilizaban mi cuerpo hasta quedarme dormida. La mayoría de las veces combatía ese silencio con el volumen del celular, aunque mis ojos no estuvieran frente a la pantalla, el teléfono se mantenía encendido. Mi modo de cauterizar a ese silencio que me acechaba.

A mitad del 2023, mi estancia en la ciudad llegó a su final, algo que sucedió un poco antes de lo que tenía planeado. Cuando volví, por primera vez, disfruté los sonidos y ruidos de mi casa, aunque a veces recordaba esa atemorizante sensación. Semanas después de mi regreso, acudí a una sesión de «Baño de bosque», inducida por la escasa información de que estos tenían efectos curativos, en parte, así fue. Rodeada de árboles con espesas copas y con un fragmento de cielo y luz filtrándose entre estas, experimenté otro tipo de silencio.

“Abrazar un árbol conmueve las emociones”. “En el ambiente del bosque hay esporas con efectos curativos para el cuerpo humano”. “El bosque es autosustentable, no necesita nada de nosotros, ni la cáscara de fruta que creemos le sirve”. Son las frases que conservo de esa experiencia, una muy grata que me hizo reconciliarme con el silencio. Después de todo el silencio permanece, aunque la mayor parte del tiempo pasa desapercibido oculto entre el ruido.

No deseaba culminar este texto con Silencio, y reflexioné sobre los distintos rostros que asume durante nuestro transitar en la vida:

El silencio que lee. El silencio que escribe.

Silencio al amar. Silencio de la incertidumbre del sueño.

Silencio del llanto. El silencio involuntario.

Silencio del duelo. Silencio de protesta. Silencio que agoniza.

Silencio de muerte. Silencio del dolor. Silencio en el tiempo.

Insomne en la Máquina verde por Jeanne Karen

Duermo de forma habitual seis horas, sin embargo anoche me acosté y poco antes de la una de la mañana estaba despierta, pero no era ni mi hora para levantarme y mucho menos una hora agradable para estar en vela.

Traté de volver a conciliar el sueño, pero todo ejercicio fue en vano, ni siquiera  una de las lecturas más aburridas me ayudó, ya saben, algo así como los manuales para armar una caja de plástico.

Así que decidí tomar un poco de agua y cambiarme de habitación. Fui a buscar cobijo entre mis libros, ahí tengo una pequeña cama, un poco dura, así como las recomiendan los doctores, con el objetivo de corregir algún mal de la espalda. Por fin, no sé a qué hora volví a dormir, pero solamente para ser atacada por mis pesadillas.

Por la mañana, después del primer café y un baño con agua tibia, por fin tuve un momento de paz, entonces comencé a pensar y a ponerme en el lugar de las personas que padecen insomnio; dos personas muy cercanas lo han sufrido en algunos períodos de sus vidas, por cierto, vidas muy distintas entre sí, por lo tanto no me es posible establecer un patrón o armar una hipótesis que me devuelva la calma. Así he pasado el día, entre esos pensamientos y la sensación de querer abrazar a mis insomnes, no sé con qué palabras se puede calmar el malestar. Recuerdo que dicen, “no es que no tenga sueño, lo tengo, pero no puedo dormir”, creo que esa es la parte más difícil, lo más terrible; desear con toda nuestra alma hacer algo y no poder hacerlo y más cuando se trata de una necesidad de nuestro organismo. Solamente me queda imaginar y terminar de sentir.

 A lo largo de la tarde y conforme se acerca la noche, un miedo pequeñito todavía, una incertidumbre apenas presentida en la nuca, me advierte, me muestra la pesada pregunta: ¿hoy podré dormir?

Jeanne Karen

Jeanne Karen Hernández Arriaga es poeta, editora, periodista, activista cultural, columnista. Nació en la ciudad de San Luis Potosí el día 14 de mayo de 1975. Tiene alrededor de quince libros publicados, entre ellos: La luna en un tatuaje, (Editorial Verdehalago, 2003, CDMX), El club de la tortura (Ediciones Sin Nombre, CDMX 2005), El gato de Schrödinger (Editorial Ultramarina, Sevilla 2012), Cementerio de elefantes (Ediciones Fósforo, CDMX, 2013), Púrpura Nao (Editorial Grito Impreso, San Luis Potosí, 2018), Menta (Editorial Ponciano Arriaga, 2019, San Luis Potosí, con ese título ganó el Premio 20 de Noviembre del 2018, por tercera ocasión), La vida no es tan clásica, (Editorial Zeta Centuria de Argentina, 2022), nueva edición de El gato de Schrödinger por la editorial del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 2023. Ha sido invitada a importantes encuentros de escritores, el más reciente fue el Festival Internacional de Poesía Bogotá, dedicado a treinta poetas que escriben en lenguas romances, representó a México. Su obra ha sido difundida en medios impresos y electrónicos. Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en la categoría de creadores con trayectoria y ha ganado varios premios, entre ellos el Premio Manuel José Othón, en tres ocasiones y el Premio Nacional de Poesía Salvador Gallardo Dávalos en 1999. Una escuela de nivel básico lleva su nombre. Por el momento prepara cuatro libros de poesía y dos novelas, una de próxima aparición, además uno libro de ensayo literario, uno de memorias y otro de cuentos.

Voces Tejidas | 25 de diciembre

Por Leslie Urbina

Donde tus ojitos brillan y tus pestañas rizadas están tejidas,

donde descansa tu barbilla y tu corazón palpita

Ahí, entre las melodías y los mundos que creas con tus manos,

ahí, en tus brazos fuertes y pecho caliente

Río sintiéndome en casita, 

roja, tan tranquila, donde los pajaritos y las mariposas vuelan con libertad

Invocando el amor, la esperanza y la dulzura,

impregnas el bosque y nuestro hogar

Ósculo precioso en la mejilla,

obsequio eres tú, de toda mi vida, para siempre, sin despedida.

Leslie Urbina

Licenciada en Letras Españolas por la Universidad Autónoma de Coahuila. Cursó un Diplomado de Literaturas Mexicanas en Lenguas Indígenas, por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

Tallerista y promotora de lecto-escritura para la Dirección General de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura. Colaboró en la escritura de “Voces Translúcidas” (2019), obra publicada como proyecto universitario en la Facultad de Ciencia, Educación y Humanidades (UAdeC). Participó en el segundo número del suplemento literario “Letras Libres”, publicado en la ciudad de Saltillo.

Motivada por su pasión literaria, actualmente se dedica a la docencia.

Ten cuidado mi niña

Versátil : La libertad de pensar


Ten cuidado mí niña

Ya que haya Afuera los monstruos se esconden a plena luz del día,

Usa tus palabras como zarpas y desgarra desde dentro a quien lastimé a tú madre .

El mundo se a convertido en un infierno, por eso el hijo del todopoderoso se a dejado morir ; Porque este mundo se a vuelto capaz de enloquecer a Dios.

En esta tierra de nadie ,donde no hay ojos compasivos

Ten cuidado mí niña

Defiende y protege a tú corazón , no le dejes marchitar,

Lucha por ti y por tus hermanas .

Osmara Rodriguez

ESCRIBIR NOS LIBERA: CREAMOS A TRAVÉS DE LAS HISTORIAS

Por Aimeé Miranda Montiel

Crear es amplificar nuestro mundo, es cambiarlo, para transformarnos.

Pensamos que las letras sólo son papel escrito o caracteres en la computadora, creemos que al escribir sólo estamos plasmando lo que en ese momento pasa por nuestras mentes… pensamientos estructurados para contar una historia o para transmitir una idea; sin embargo, estoy segura de que A TRAVÉS DE LA ESCRITURA CREAMOS.

Creamos mundos, posibilidades, personas y personajes, incluso creamos sentimientos y lo mejor de la escritura es que a través de ella creamos inspiración para que con suerte, quienes nos leen, encuentren una respuesta, un aliento o un rayito de luz.

Hace unos día recibí un libro: “Ya eres suficiente” de Lisa Olivera, y antes de que te predispongas a juzgar (o no), el libro por su título, algo increíble que nos muestra la autora a través de sus letras, es que muchas veces tenemos historias a las que nos aferramos, nos contamos nuestro pasado de una manera muy sesgada, es decir, tenemos opiniones muy sólidas sobre lo que hemos vivido, ya hemos definido si nuestro pasado es bueno o malo, triste o alegre, doloroso o lleno magia, y también a través de la historia que nos contamos sobre nosotrxs mismxs, definimos quienes somos y lo que podemos hacer o no, emitimos juicios acerca de nosotrxs y con eso OLVIDAMOS NUESTRO PODER.

Para mí NUESTROS SÚPER PODERES SON: CREAR Y ELEGIR; cuando creemos/elegimos que algo ES, y que ya no hay forma de cambiarlo, entonces renunciamos a nuestra posibilidad de crear, sentimos que ya no hay salida y que no hay forma de darle vuelta a eso que estamos viviendo, cuando nos contamos una y otra vez la misma historia, con los mismos matices, nos envolvemos en ese cuento y siempre vamos a tener el mismo final.

¿Qué pasaría si hoy te atreves a contar una nueva versión de la historia sobre ti mismx, sobre tu pasado? ESTOY SEGURA QUE CREARÍAS UN FINAL DISTINTO, chance y no de manera inmediata (o sí, no hay que cerrarnos posibilidades), pero ¿qué pasaría si te contaras la nueva historia una y otra vez, así como te cuentas las historias más lúgubres o tristes sobre ti mismx y sobre tu pasado? Inténtalo y me cuentas.

Escribir es crear, porque transformamos lo etéreo: pensamientos, futuros no materializados, mundos fantásticos, historias ficcionadas, sentimientos, en algo tangible.

Crear es un signo de estar vivxs, crear es poner parte de nosotrxs en nuestras creaciones, crear es reinventar nuestro entorno y el de otrxs, crear es abrir la puerta a nuevas formas de existir, CREAR ES NUESTRO SÚPER PODER.

Hoy te dejo este versito que escribo para crear un nuevo espacio en mi vida, ese espacio también está disponible para ti:

Sintiéndolo todo dejo de pensar,

evito la manía de controlar

y permito a la vida mostrarse y guiarme

me permito ser, respirar…

y en esta presencia mi cuerpo sólo quiere disfrutar.

Gracias infinitas por leerme, puedes escribirme en los comentarios de este blog, o por DM en Instagram: @leer.eschingon o @viveconmagia_eclecticaheal.

Y sigamos juntxs escribiendo, porque ESCRIBIR NOS LIBERA.

Desplazarse con algo de poética | Preguntas y preguntas

¿Cuántos caminos hay que no vemos?

¿Cómo se deja de pensar en el pasado?

¿Qué hago para no re pensarte?

¿Cómo regresó el tiempo a la época donde no me preocupaba ocultar mis canas?

¿Quién nos hizo sentir poco?

¿Cuántos besos he olvidado y por qué solo recuerdo los tuyos?

¿Cuándo llegará ese viento esperanzador que se llevará todo?

¿Qué tan profunda es la profundidad?

¿En qué momento se me olvido esa magia?

¿Cuántas veces hemos cambiado nuestra foto de perfil?

¿Realmente alguien sabe por dónde está caminando?

¿Qué tan blanco se puede ver el cielo?

¿En qué momento me olvide tanto de mí?

Monica Tadeo

Artista Visual procedente del sureste del país, cuando no observó a través de la cámara, lo
plasmó en palabras y en ocasiones estas se combinan. Con un interés por enunciar el sentir, cuestionarnos y replantearnos la vida en sí misma.

Cuando hacemos cosas imposibles en la Máquina verde por Jeanne Karen

Hay tantas veces a lo largo de la vida, que una cree que la imposibilidad es una gran verdad, pero no lo es.

Hoy por primera vez hice algo que pensé que nunca lograría, por fin pude conducir por una carretera sumamente difícil y peligrosa, llena de curvas cerradas, cuestas y tan angosta, que de pronto pareciera ser de un solo carril.

Por un lado están los cerros y por el otro kilómetros de cielo y nada, porque el suelo queda tan abajo que el voladero es aterrador. Mientras pasaba de un pueblo a otro, mi mente no divagó, hace tanto que no me sucedía, para mí los pensamientos, las palabras, el hilar ideas son procesos de todos los días y casi todo el tiempo. Sin embargo hoy, tuve que mantener toda mi atención en el vehículo y en el camino, nada de cosas como versos o poemas pasando por los locos paisajes de mi cabeza, nada más tierra y más tierra, atardecer rojo donde la pupila alcanza a distinguir. Sentí incertidumbre, temor, pero al final decidí que era el momento de hacerlo por mí misma. Luego pensé que ya nada me detendría para volver e intentar cosas nuevas.

La adrenalina está bajando, mi corazón ya no es una sonaja en medio de la noche que poco a poco se disipa entre las luces de la pequeña ciudad. Recuerdo ahora algunas líneas de poemas, siento que vuelvo a mí.

Les escribo desde un sitio maravilloso, el lugar donde crecí, en donde aprendí a nadar, andar en bicicleta, jugar béisbol y sobre todo a escribir, no nada más escribir por qué si, no, a escribir con libertad, desde lo que soy, lo que pienso: desde esa conjunción de belleza y anhelos.

Jeanne Karen

Jeanne Karen Hernández Arriaga es poeta, editora, periodista, activista cultural, columnista. Nació en la ciudad de San Luis Potosí el día 14 de mayo de 1975. Tiene alrededor de quince libros publicados, entre ellos: La luna en un tatuaje, (Editorial Verdehalago, 2003, CDMX), El club de la tortura (Ediciones Sin Nombre, CDMX 2005), El gato de Schrödinger (Editorial Ultramarina, Sevilla 2012), Cementerio de elefantes (Ediciones Fósforo, CDMX, 2013), Púrpura Nao (Editorial Grito Impreso, San Luis Potosí, 2018), Menta (Editorial Ponciano Arriaga, 2019, San Luis Potosí, con ese título ganó el Premio 20 de Noviembre del 2018, por tercera ocasión), La vida no es tan clásica, (Editorial Zeta Centuria de Argentina, 2022), nueva edición de El gato de Schrödinger por la editorial del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 2023. Ha sido invitada a importantes encuentros de escritores, el más reciente fue el Festival Internacional de Poesía Bogotá, dedicado a treinta poetas que escriben en lenguas romances, representó a México. Su obra ha sido difundida en medios impresos y electrónicos. Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en la categoría de creadores con trayectoria y ha ganado varios premios, entre ellos el Premio Manuel José Othón, en tres ocasiones y el Premio Nacional de Poesía Salvador Gallardo Dávalos en 1999. Una escuela de nivel básico lleva su nombre. Por el momento prepara cuatro libros de poesía y dos novelas, una de próxima aparición, además uno libro de ensayo literario, uno de memorias y otro de cuentos.

Extraño Cotidiano | Finisterrae IV

Susana Argueta

Avanzo por el camino de terracería. Ni un solo auto, ni una sola alma. El calor ya rebasa los 30°. Aunque tengo el aire acondicionado, sigo sudando. No es por el calor. Es por el miedo. Me imagino toda clase de incidentes: asaltos, violaciones, desperfectos del auto, animales ponzoñosos, vendavales. Una señal escondida entre los arbustos: “Al Santuario de Cactus. 10 kilómetros”.  Me detengo a recobrar el aliento.

El ruido del motor deja lugar al silencio. El paisaje es estupendo. El cielo azul intenso contrasta con el color de la tierra, el verde polvoso de los arbustos y el amarillo intenso de pequeñas flores derramadas entre los cactus. Un correcaminos camina por el frente del auto y me mira. Se detiene a la orilla del camino y luego desaparece.

El miedo es un gran mentiroso, susurra cosas terribles y te hace creer que son ciertas. Hace más grande lo temible y te hace débil. Pero también es un cobarde. Huye en cuanto te aferras a la realidad y recuperas la conciencia de tus posibilidades. Pensar de esta manera me hizo recobrar la calma de manera paulatina.