ESCRIBIR NOS LIBERA: ¿CREAS TU ESPACIO PARA ESCRIBIR?

Por Aimeé Miranda Montiel

Mi deseo de hoy: que nuestro arte encuentre su lugar, y que tú y yo asumamos nuestro lugar de creadorxs

Muchas veces pensamos que la escritura (y casi cualquier arte) llega por inspiración divina, y algo hay de eso, pero esa es otra historia; sin embargo, al arte hay que darle tiempo, hay que darle importancia, hay que darle espacio en nuestras vidas; no el que nos sobre, sino el que nos interese darle para que crezca, para que nazca, para que se expanda.

Y en ese punto quiero que seas honestx contigo, que de verdad te preguntes ¿cuándo me doy permiso de crear?, ¿qué intención le doy a mis creaciones?, ¿qué oportunidades traerá a mi vida crear?, hazte estas preguntas y otras más que vengan a ti, y respóndete con profunda verdad, no con realismo, sino con esa brújula interna que vive en ti, porque muy en el fondo sabes qué quieres de tu arte sea cual sea (y por favor no menosprecies tus creaciones, todo es relevante).

Para mí ha llegado ese punto de hablarme con la verdad y de decidir cuál es mi siguiente paso, qué quiero y por qué lo quiero, pues en múltiples ocasiones siento que voy creando sin ton ni son, me veo aventando creaciones difusas, inconclusas, una tras otra, y eso a veces me da la sensación de que estoy haciendo algo por mi arte, pero en realidad sólo voy dejando pedacitos de mí regados por todos lados, que al quedarse a medias me van dejando con un sentido de desánimo, de fracaso, de que no soy capaz de llevar a término mi deseo.

Por eso es que hoy te propongo tomarte enserio a ti y a tu arte, comienza a crear ese espacio para escribir, para pintar, para tejer, para cantar, para bailar, para aprender una nueva técnica que le contribuya a tus creaciones, CREA EL ESPACIO PARA CREAR, y no se trata de que pongas un spot tipo Pinterest, donde todo se vea perfecto, para que ahora sí te sientes a crear, si quieres hacerlo y está en tus posibilidades, hazte ese regalo; pero lo más importante, es que asignes un tiempo cada día o un espacio cada semana con el propósito de crear.

Al principio quizá pueda parecer desafiante ¿y ahora qué hago?, pero por más temor que sientas, llega a esa cita, no la sabotees, no la minimices, aparécete y si no tienes algo nuevo qué empezar, simplemente comienza a revisar tus trabajos anteriores, tal vez alguno necesite toques finales, o quizá sólo te sorprenda lo que eres capaz de crear, o con suerte eso te inspirará a crear algo nuevo en este tiempo; sin expectativa la primera vez, simplemente preséntate y crea.

Sé que conforme acudas a este espacio para crear, para escribir, todo irá encontrando su cauce, y sabrás qué creación requiere tu tiempo y atención para que se lo dediques a la próxima. No seas exigente, sólo sé constante y permítete sorprenderte con lo que pase en ese espacio.

Dale rienda suelta a tu creatividad, a tus dones y talentos, dale el espacio en tu vida a lo que de verdad prende tu alma. Y si lo tuyo es escribir, pues escribe, porque ESCRIBIR NOS LIBERA.

Yo confío en ti, yo quiero ver tus creaciones existiendo y encontrando su lugar, yo sé que lo estás buscando y ya es momento: ELÍGELO.

Aquí te dejo un pedacito de unos versos que escribí hace unos días:

En el momento menos esperado,

con esa mirada me desnudaste,

y me sentí nacer de nuevo ante tus ojos…

Supe que todo lo que había inventado no tenía sentido,

que ante la intrepidez de tu existir, no podía fingir…

Gracias infinitas por leerme, puedes escribirme en los comentarios de este blog, o por DM en Instagram: @leer.eschingon o @viveconmagia_eclecticaheal.

Y sigamos juntxs escribiendo, porque ESCRIBIR NOS LIBERA.

Contemplar el mismo cielo por Jeanne Karen en La máquina verde

Crecí en el campo, todavía tengo en mi memoria los días de sol, las interminables tardes, el crepúsculo que era el mejor espectáculo del verano, el cielo despejado y las luces naranjas y rojas que se extendían con toda su fuerza sobre un lienzo azulísimo.

Cuando llegué a la ciudad mi horizonte cambió, el real y el metafórico, de pronto a la misma hora, subía a la azotea para contemplar el cuadro, pero todo era distinto, los edificios proyectaban largas sombras sobre las hileras de casas, las aceras estaban atestadas de gente, las calles con autos dirigiéndose hacia todas las direcciones posibles, aplastaban mi felicidad.

En mi existencia, se difuminaba lentamente la idea de la tierra apretada, los días extremadamente calurosos, las noches de lluvia interminable, el matiz de las cebollas.

Ahora con el paso de los años, anhelo volver a andar entre las frondas, mirar los parajes donde los pinos crecen a su máxima capacidad, gigantes y de un verde profundo, por las noches parecen mecerse con el viento de mi pueblo. El canto de los grillos renace, lo entiendo, ese idioma de lo oscuro.

Irse es difícil, porque partir es guardar en un lugar todo lo que se ama, los momentos, la gente, innumerables días y sus noches de fiesta, de dolor, de vida. Tomar una caja tras otra, vaciar en su interior las intenciones, los sueños, el deseo del descanso.

Encontrar de nuevo la paz donde antes la vi dibujarse en el agua quieta de una laguna, pero no sé si permanece en el lugar o si la tengo conmigo; la incertidumbre se apodera de mí, es mi madreselva.

 Lo desconocido es abrir los ojos, justo en medio del bosque, ir a tientas.

Tener la fuerza y decidir, quizá me tome otros treinta años o solamente estaré soñando, dando vueltas eternamente por la pérgola de la infancia, en mi bici roja y me quedaré con una tristeza vacía, una melancolía que no tiene nombre y que a nada se parece, algo que no puedo comparar, que no se ha podido advertir a la distancia o justo en mi rostro.

Dejar lo que conozco y estremecer al mundo desde otra parte, mirarlo por una nueva ventana, más alta, más luminosa.

Jeanne Karen

Jeanne Karen Hernández Arriaga es poeta, editora, periodista, activista cultural, columnista. Nació en la ciudad de San Luis Potosí el día 14 de mayo de 1975. Tiene alrededor de quince libros publicados, entre ellos: La luna en un tatuaje, (Editorial Verdehalago, 2003, CDMX), El club de la tortura (Ediciones Sin Nombre, CDMX 2005), El gato de Schrödinger (Editorial Ultramarina, Sevilla 2012), Cementerio de elefantes (Ediciones Fósforo, CDMX, 2013), Púrpura Nao (Editorial Grito Impreso, San Luis Potosí, 2018), Menta (Editorial Ponciano Arriaga, 2019, San Luis Potosí, con ese título ganó el Premio 20 de Noviembre del 2018, por tercera ocasión), La vida no es tan clásica, (Editorial Zeta Centuria de Argentina, 2022), nueva edición de El gato de Schrödinger por la editorial del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 2023. Ha sido invitada a importantes encuentros de escritores, el más reciente fue el Festival Internacional de Poesía Bogotá, dedicado a treinta poetas que escriben en lenguas romances, representó a México. Su obra ha sido difundida en medios impresos y electrónicos. Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en la categoría de creadores con trayectoria y ha ganado varios premios, entre ellos el Premio Manuel José Othón, en tres ocasiones y el Premio Nacional de Poesía Salvador Gallardo Dávalos en 1999. Una escuela de nivel básico lleva su nombre. Por el momento prepara cuatro libros de poesía y dos novelas, una de próxima aparición, además uno libro de ensayo literario, uno de memorias y otro de cuentos.

En honor a tu ausencia

Versátil : La libertad de pensar


En honor a tu ausencia aún usó tus frases,

recuerdo tu risa y tus abrazos .

Se porque tienes esa cicatriz en el rostro ,

se cuál es tu color favorito y ese miedo que no compartes con nadie.

Cuando las reminiscencias vienen a mi no importa que hayan pasado meses,

Yo te siento parte de mi.

Aunque es doloroso saber que en algún lugar ahora estas con alguien contándole sobre tu día, haciendo tus clásicos chistes y viviendo sin pensar en mí.

La separación de una amistad con frecuencia es minimizada , pues en mi experiencia , puede resultar más dolorosa que una amorosa.

Solo espero que a pesar de la distancia que nos separa ,cumplas cada sueño que en noches de desvelo me contaste.

Sí algún día me vuelves a ver , solo pido que no finjamos ser desconocidos pues es tan grande mi apego a tu recuerdo que con tu abrazo me bastará.

Piezas de un alma simple

Escrito por: Alondra Grande

Enero

Enero es una hoja en blanco
Salpicada por los recuerdos del año anterior
Un barco a la deriva intentando
Mantener la calma entre la tormenta.

Un murmullo de propósitos
Que se diluyen mientra el reloj avanza
Mientras los días pasan
El entusiasmo se acaba.

Enero dura una enternidad de días grises
Donde florecen las jacarandas
Y nada parece ir como debería de marchar.

Una vez que comienza la rueda a girar
No se detendrá por nadie.
¿Será que en primavera broten nuevas esperanzas?
Cuando vuelva la vista en septiembre,
¿Habré perdido o habré ganado?
¿El invierno durará más de lo que pueda soportar?

Enero es la introducción de una serie que no puedes saltar
Donde el peso de lo efímero parece abarcarlo todo
Donde nada se mantiene estático,
Las cosas parecen ir encontrando su lugar.


Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 23 años de edad, psicóloga, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel.

Felicidad?

                           Por Madelaine BO.

El reloj marca las 18:23, camino en el caos de la ciudad y mientras voy pasando entre toda esa gente pienso…

¿Y si no soy yo?

¿Qué tal y alguien más esta viviendo en mí ?

Creo quiero salir huyendo de está maldita felicidad. Siento que me quema y no sé si solo será efímera o durara por siempre, de lo que estoy segura es que no me gusta sentirla, me asusta, me quema.

Y con lo anterior no escribo que tengo una vida perfecta, por que estoy muy alejada de tenerla. Pero lo mío es tirarme al drama constante.

Por ello no sé que hacer conmigo, con todo esto que siento dentro, muy a menudo me quema el corazón y las entrañas, algún día puede explotar de tanta dicha.

Pero me pregunto nuevamente. ¿En donde se puede guardar todo esto?

Quiero saber, para que no se acabe tan rápido, necesito acostumbrarme a ella sin temerle. Así podría usarla en pequeñas dosis cuando más lo necesite; en aquellos días que siento el corazón vació y solo quiero salir huyendo de mí misma.

De profesión optometrista, soy de carácter fuerte y muy servicial, un poco loca y soñadora. Amante de los museos y exposiciones. Escritora amateur de pequeños poemas o pensamientos de «El día a día» con lo cuál quedan plasmadas las vivencias. Tengo mi propio club de lectura «Las Historias Fugaces»

También pertenezco a otros clubs «Nuestra tienda roja- Circulo de lectura para mujeres» y «Sala de lectura Guadalupe Dueñas»

Letras que ab (sorben/sortan) | Entre sueños y soñadores

Maleni Cervantes

El día de hoy hablaré de una figura-personaje que encontré en un libro. Compartiré una visión que logré a través de la reflexión íntima (desde mi perspectiva y mi sentir) de los primeros dos capítulos de esta novela para dar un preámbulo a lo que es ser un soñador y, al final, un pequeño resumen de la historia del soñador de la novela.

Hay ocasiones en las que el corazón siente, y en ese sentir está su capacidad de ver más allá de lo acostumbrado. Ya no se trata de mirar de reojo la vieja casa de la esquina que se encuentra abandonada. No es cuestión de compartir unas palabras sin sentido con los vecinos o con el señor de la fondita.

No, las cosas dejan de ser ellas mismas, todo esto cuando el corazón se apodera de nuestros ojos, de la manera de sentir, comprender, contemplar y gozar del alrededor. Es en este punto donde nos topamos con el yo soñador.

Somos soñadores en la mañana en que el sol pinta todo de otros colores. Cuando somos capaces de ver lo que otros no pueden. Al crear un lazo cordial y empático, aunque no conversacional, con aquel extraño que comparte nuestra rutina camino al trabajo y, que, sin saberlo se vuelve parte del día con día.

También, somos soñadores al prestar atención en los mínimos detalles, al observar una flor, al saber el papel que cumple el árbol que nos da sombra frente a la tiendita de la esquina. Somos soñadores al hablar con el alma, al despertar la capacidad de asombro que dormimos por la cotidianidad. Al reír con “boberías”, al llorar por un amor no correspondido, o al imaginar un futuro feliz con la persona amada.

Yo en este punto he de confesar que mi yo soñador es quien más vive por mí. Imagina historias fantásticas que, pese a que sé y no se harán realidad, me mantienen sensible y humana, entretenida y motivada. Sin contar que gracias a esta parte surrealista de mí puedo llegar a tener mis momentos de creatividad que me sirven para escribir estas líneas para ustedes.

No obstante, hay que saber que para todo hay un límite que al cruzarlo hace difícil el regresar atrás. Donde el soñador desmedido desea dejar de serlo. Donde existe la pregunta: ¿cuál es el límite de la imaginación de un soñador y la disociación de la realidad como un problema por solucionar?

Un soñador escribe sus sueños en las nubes, en las palabras, en el viento, en el suelo que pisa. Sin embargo, hay momentos en los que se envuelve en una realidad tan fantástica y privada que, al mismo tiempo, cierra su capacidad para entablar una relación con el mundo real que lo rodea. Porque, vuelvo a repetirlo, para todo hay límites.

Un soñador puede perder la noción del tiempo, y si lo hace con regularidad, hay la posibilidad de que sus sueños se conviertan en tormentos y reproches, porque en la balanza del equilibrio todo puede costarle sus años de juventud y de vida.

Un soñador en exceso, no actúa, imagina. Por lo que, entre sueños y fantasías, todo se esfuma ante él como si de polvo se tratase. Al voltear por un recuerdo, se dará cuenta de que el recuerdo más nítido que tiene en el acervo de su memoria es el de él mirando por la ventana de su casa sin esperar nada más.

Por otro lado, estos son algunos de los problemas a los que nos enfrentamos los soñadores. Pero, ¿y cuáles son nuestros vicios?, ¿qué pasaría si habláramos de ellos?

A lo mejor nos daríamos cuenta de que los soñadores somos los más susceptibles a anhelar y desear en demasía, a crear alegrías tangibles donde sólo hay experiencias pasajeras, a montar cadenas imaginarias entre las vivencias agradables y las tristezas constantes donde le damos mayor peso al “hubiera” y no al “existe” y “tenemos”.

Los soñadores brindamos con la luna, cuando en el alma guardamos secretos ridículamente sensibles. Somos aquellos que no sabemos vivir del presente, y en el mañana nos despertamos reprochándonos por no saber vivir y saber hacer.

Entonces, aquí surgen más preguntas, ¿y de qué nos sirve la alegría?, ¿nuestra manera de gozar del entorno?, ¿de qué sirve imaginar si no sabemos vivir como está estipulado hacerlo?

Por ejemplo, yo tengo casi treinta y sigo sin comprenderlo. Sin tener respuestas al por qué me tocó ser una soñadora. Más, de colmo, fue así como llegué a una lectura que me dejó un vacío emocional severo, y eso que no me considero soñadora en exceso.

Noches blancas de Dostoyevski. Una historia que te cautiva desde un principio, con la cual puedes conocer la vida de un soñador que ha pasado todo el tiempo entre fantasías, por lo que ahora se acongoja de ello.

En ella comprendemos la parte más íntima de un soñador, el lado positivo que engloba su sensibilidad y humanidad, pero al mismo tiempo sus vicios más severos, desde el apego desmedido y la carencia de un sentido real por la vida. Ahora mezclen todo eso en un frasquito y añadan al relato la historia de un amor no correspondido que habrá de destrozarnos el alma.

Esta novela se compone del estar en el momento no indicado en la vida de alguien más, soñar en abundancia y caer en cuenta del destino desde una perspectiva trágica y desconsoladora. Tres elementos que terminan con un personaje soñador encaminado a la madurez y la depresión al asimilar su realidad en una última noche de encuentro con la mujer que amaba, para quince años después escribir sus memorias. Ahora bien, sin más que decir, porque no quiero desglosar de manera imperfecta la perfección de esta novela, les dejaré la invitación a conocer a este soñador para tomar su historia como ejemplo de lo que es soñar en grandes cantidades…

Maleni Cervantes (1997) nació en Yahualica, Jalisco. Actualmente, es egresada de la Licenciatura en Letras Hispánicas por parte de la Universidad de Guadalajara. Como autora ha participado en distintos proyectos, entre los más destacados se encuentra su columna de opinión “Vagando por las calles” en la revista de Engarce donde trata temas de cultura mexicana. Por otro lado, ha publicado cuentos en diversas plataformas, por ejemplo, en el libro Bajo el paraguas o en la revista electrónica Letralia. Además, ha sido tallerista de escritura creativa para estudiantes de preparatoria por parte de Luvina, la revista literaria de la UdeG.

ESCRIBIR NOS LIBERA: ¿CÓMO ESCRIBIR MEJOR?

Por Aimeé Miranda Montiel

Escribir con flores es un gran privilegio, de contar con la belleza para inspirarme, pero cuando no hay flores también escribo; no censures ni condiciones tu escritura, porque lo más importante siempre será que escribas.

Para empezar quisiera decirte que en mi interesante punto de vista, no hay “escritura buena” o “escritura mala” y aquí lxs críticxs de la literatura les va a dar el soponcio jajaja pero pues “soportanding” porque esta es mi columna jajaj, no se crean, entiendo que para muchxs las estructuras de los textos son fundamentales, porque hacen que todo tenga más eficiencia, para que se logre captar el interés del lector, para que el texto no se caiga porque alguna parte es intrascendente, redundante o innecesaria.

Pero para mí, todo lo que se escribe es valioso, en primera porque como sabemos, ESCRIBIR NOS LIBERA, y la liberación no tiene precio, sacar la mierda interna es invaluable; en segunda, porque para mí no hay texto malo, simplemente hay texto que se puede tallerear, reeditar o texto al que se le puede dar un enfoque diferente, que puede transformarse quizá de ser un cuento un tanto aburrido a volverse un poema increíble o una carta honesta que no nos atrevíamos a enviar.

Así que te propongo dejar de auto-devaluar tu escritura, apláudete cada vez que escribes, concluye los textos que empezaste y que se quedaron como borradores en tu celular, en tu libreta que te llevas a todos los talleres de escritura a los que vas, empieza a escribir ese cuento o esa novela que traes en la cabeza, deja que las letras poéticas se te escapen por todos lados: en la computadora, cuando le escribas un mensajito a alguien, en tu journal o hasta en la lista del súper si es necesario, pero no pares de escribir.

Y sí, celebra hasta los textos que cuando los relees, les encuentras todos los errores del universo, celébralos porque son tus creaciones, y luego ponte a reescribirlos, cámbiales la forma, el ritmo, sustituye palabras, quita lo redundante, que el texto transmita eso que sentiste tú y que se convirtió en “la necesidad de escribirlo”, que el texto tenga vida; y luego, sin miedo, compártelo con tus amixes escritorxs para que te den otra visión, sus interesantes puntos de vista y sugerencias, no tengas miedo de “ser criticadx”, equis, nadie es perfectx y todo se puede cambiar y se puede hacer más grandioso, pero la última palabra es tuya porque es tu creación.

Así que escribe constantemente, escribe en todo lugar que puedas, porque al escribir más, indefectiblemente tus textos serán más naturales, más fluidos, más genuinos, más tuyos; y pues te tengo noticias, el viejo refrán de “la práctica hace al maestro” es cierto, así que escribe sin miedos, sin juicios, escribe con el corazón, escribe para ti, escribe para todxs porque queremos conocer tus historias, escribe siempre… porque ya sabes que ESCRIBIR NOS LIBERA.

Aquí te dejo un pedacito de una idea que me llegó para unos poemas, espero disfrutes estos versitos:

“Escúchate más a ti que a las memorias del dolor.

No puedes resolver el dolor de todas,

pero puedes resolver el tuyo.

(…)

Y si tengo que nombrar esto,

prefiero decirle “futuro”,

porque renuncio a vivir en la tormenta del pasado.”

Gracias infinitas por leerme, puedes escribirme en los comentarios de este blog, o por DM en Instagram: @leer.eschingon o @viveconmagia_eclecticaheal.

Y sigamos juntxs escribiendo, porque ESCRIBIR NOS LIBERA.

Los apuntes y el deseo (leer y escribir literatura) por Jeanne Karen en La máquina verde

Cuando una persona comienza a escribir, a lo lejos vislumbra la orilla del dolor, hay una especie de deseo de desdoblamiento; en mi caso coexisten, no tan dulcemente, mi yo lectora y mi yo escritora, hablemos de la primera.

La parte lectora es espontánea, disfruta de las lecturas breves tanto como de los clásicos o por lo menos en algún momento de la vida así fue. Las lecturas que hago con más atención, sin duda, son las de los libros de poesía, que ahora se han extendido también a todo contenido poético que encuentro en internet.

Cuando hago un gran descubrimiento, me gusta hacer anotaciones en alguna libreta, guardarlas ahí para poder consultar después o solo para recordar la fascinación de las ideas y de los versos, para mí los versos son ideas, para mí, poesía es la luz del intelecto y la delicia de la música, la exacta belleza del ritmo. Una revolución comienza con un verso, una película de arte, la vida.

Para mí, leer es encontrar el movimiento, palabra tras palabra que cae como la lluvia sobre cemento fresco y queda el hueco, la forma de la gota, la presencia pesada, clara y poderosa. Leer es mover mi espíritu apenas, igual que el viento mueve la flama de una fogata, leer es arder sin prenderse, es saciar una sed sin embriagarse.

 Ayudada por los apuntes y por la memoria, la relectura es indagar en la que fui, descubrir de nuevo mis pasos, mirar la rapidez con la que anotaba cada cita, cada palabra, cada número de página, ver que con los años mi  caligrafía ha cambiado, porque eso siempre me sucede, libro que leo y que amo está guardado en mis apuntes, en ellos, lo que sobresale en rojo es lo que ha captado mi atención y me ha dejado sin aliento, igual que al mirar un paisaje impresionante o una magnífica obra de arte.

 Leer es encontrar, sin buscar. Leer es conocer, sentirse cerca de autores, fechas, lugares, poetas. Leer es el destino a donde deseo llegar, a mi propio texto, a mis palabras y también a ser el motivo, las ganas de desencadenar en otra mujer la escritura de un párrafo, su historia, un libro de poemas.

Primero leí, luego estudié, hasta el final me arrojé al dolor de esa orilla donde comenzó todo, a esa práctica a la que llamamos escritura;  para llegar tuve que abrir bien los ojos, agarrar el lápiz y borrar, borrar más de lo que escribía, luego atreverme a pasar algunas cosas a una hoja limpia y con lapicero; luego vislumbrar por fin algo propio.

Jeanne Karen

Jeanne Karen Hernández Arriaga es poeta, editora, periodista, activista cultural, columnista. Nació en la ciudad de San Luis Potosí el día 14 de mayo de 1975. Tiene alrededor de quince libros publicados, entre ellos: La luna en un tatuaje, (Editorial Verdehalago, 2003, CDMX), El club de la tortura (Ediciones Sin Nombre, CDMX 2005), El gato de Schrödinger (Editorial Ultramarina, Sevilla 2012), Cementerio de elefantes (Ediciones Fósforo, CDMX, 2013), Púrpura Nao (Editorial Grito Impreso, San Luis Potosí, 2018), Menta (Editorial Ponciano Arriaga, 2019, San Luis Potosí, con ese título ganó el Premio 20 de Noviembre del 2018, por tercera ocasión), La vida no es tan clásica, (Editorial Zeta Centuria de Argentina, 2022), nueva edición de El gato de Schrödinger por la editorial del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 2023. Ha sido invitada a importantes encuentros de escritores, el más reciente fue el Festival Internacional de Poesía Bogotá, dedicado a treinta poetas que escriben en lenguas romances, representó a México. Su obra ha sido difundida en medios impresos y electrónicos. Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en la categoría de creadores con trayectoria y ha ganado varios premios, entre ellos el Premio Manuel José Othón, en tres ocasiones y el Premio Nacional de Poesía Salvador Gallardo Dávalos en 1999. Una escuela de nivel básico lleva su nombre. Por el momento prepara cuatro libros de poesía y dos novelas, una de próxima aparición, además uno libro de ensayo literario, uno de memorias y otro de cuentos.

Voces Tejidas | Congelado

Por Leslie Urbina

Mi mano, tibia y blanca, delgada,

era tuya, después fue olvidada.

Mientras recorría el sendero

te apartaste y me dejaste muriendo.

Te imploré que la tomaras

mientras te miraba

con dos abismos llenos de agua.

Fuiste tan rápido para apartarte,

que mi corazón se salió del pecho,

buscándote, intentando atraparte

para que abrigaras mi extremidad

y la aprisionaras en tus garras

antes de que se hiciera hielo

y se rompiera.

Ya no te busca,

hace tiempo que la arranqué de mí, 

y el dolor fantasma te persigue a ti.

Leslie Urbina

Licenciada en Letras Españolas por la Universidad Autónoma de Coahuila. Cursó un Diplomado de Literaturas Mexicanas en Lenguas Indígenas, por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

Tallerista y promotora de lecto-escritura para la Dirección General de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura. Colaboró en la escritura de “Voces Translúcidas” (2019), obra publicada como proyecto universitario en la Facultad de Ciencia, Educación y Humanidades (UAdeC). Participó en el segundo número del suplemento literario “Letras Libres”, publicado en la ciudad de Saltillo.

Motivada por su pasión literaria, actualmente se dedica a la docencia.

Insurrecciones Estéticas | Solo para ti: versos para nuestras amigas

Por Selvia V. Kotasek

Nobody ever told her she was beauty

One day, she realized she was already free

The color in her eyes was fire rising

She found the light inside, a new horizon

Phenomenal woman, Laura Mvula

Hace unos días una amiga mandó una canción a nuestro grupo amistoso de WhatsApp. Yo la había escuchado anteriormente, me gusta mucho, así que su mensaje fue el pretexto para reproducirla, sin embargo esta vez escucharla fue experiencia diferente: cada verso resonaba como un regalo de mi amiga, como una muestra de su amor recibido un jueves por la tarde, que tenía todo el potencial de perderse en el ritmo de la semana, pero que afortunadamente se ancló lo suficiente para recordarme que hay alguien, del otro lado del océano Atlántico, que me recuerda al escuchar esa bella canción.

Pensar en esto me hizo recordar que yo solía mandar muchas canciones, no sólo para compartir música, sino para expresar lo que sentía por esa persona. Como alguien a quien las letras poéticas no se le dan, era muy fácil para mí tomar algunos versos prestados y mandarlos. Aunque también mandaba canciones a amigos y amigas, la realidad es que esta práctica la tenía reservada para mis parejas. Muchos hitos de mi vida romántica están musicalizados, y no sólo los de enamoramiento, también aquellos que implicaron rupturas. Porque para qué decir: “ya no insistas, mejor ahí la dejamos”, si puedes mandar:

«No me digas qué hacer pues sabes

Probablemente lo haga al revés

No soy tan joven menos tan viejo

Hoy sé cuándo debo ceder

Y no es hoy»

Las luces de esta ciudad, División Minúscula

Pero, ¿por qué reservar esta bonita práctica de mandar canciones al amor de pareja heterosexual? La música es un lenguaje que nos ayuda a expresar lo que sentimos a otras personas, sin embargo la cultura popular nos bombardea de canciones de amor y de desamor, pero pocas de amistad, y menos, de amistad entre mujeres. Eso provoca no sólo que tengamos pocas opciones para dedicar a nuestras amigas, sino también pocos referentes para significar, y por lo tanto, construir nuestras relaciones.

Las canciones, sobre todo aquellas que tienen mayor alcance, forman parte importante de nuestra educación emocional: nos enseñan, principalmente, de amor y de desamor. Pero, ¿qué nos enseñan sobre las relaciones entre mujeres? Pues hace unos años, nos decían algo como:

«Mío

Ese hombre es mío

A medias, pero mío, mío, mío

Ni te le acerques, es mío»

Mío, Paulina Rubio

Y la correspondiente respuesta:

“Hey, güera

No me gusta perder

Y si es preciso pelearé

Puede ser que sea celosa

Y posesiva

Pero mientras tenga vida

Nadie, nadie me lo quita”

Güera, Alejandra Guzmán

Aunque estas canciones son mejores referentes de amor romántico que de amistad, dejan claro cómo se nos invitaba a relacionarnos desde esta cultura pop: ser enemigas, rivales de amor. Afortunadamente la sociedad superó los noventa y este tipo de canciones/chismes de farándula ya no es lo único disponible para dedicarnos entre mujeres.

Hoy en día, y sin duda como consecuencia de la fuerza que el movimiento feminista ha tenido los últimos años, tenemos cada vez más mujeres artistas haciendo música para nosotras, y sus canciones resultan ser mucho más que una vía de expresión de emociones, sino construcciones de nuevas formas de relaciones entre mujeres, brindando referentes a los que podemos recurrir para amar, cuidar y amamachar a nuestras amigas.

Porque qué bello que un jueves por la tarde escuches:

“Confía en tu fuerza, recuerda los mares

Que ya aprendiste a navegar

Tú sabes, tú puedes, tú vales

Lo canta la tierra que pisan tus pies

Dejar que se muera lo viejo es dar la mano a tu miedo a caer”

Solo para ti, La Otra, María Ruiz y Eva Sierra

Y pienses en tu amiga, quien no sólo te dice que te quiere, sino que te regala una forma de mirarte desde su amora, y resulta un retrato muy potente de ti misma:

“Y el coraje que siempre derramas

Ojalá te lo dedicaras

Ojalá verte como una niña cosiéndole plumas de viento a sus alas

Sólo para ti”

Solo para ti, La Otra, María Ruiz y Eva Sierra

Qué necesarios son esos retratos en este aplastante mundo patriarcal que nos quiere débiles, dudosas y desconfiadas de nosotras mismas. Qué importante que en medio de la lucha, llegue una amiga y te regale:

“Camina con tu frente adelante

Muestra tu sonrisa, solo quiero mirarte

¿Sabes? Eres una obra de arte

Si bailas en el cuarto o bailas en el parque

Eres tuya, no eres de nadie

Sabes lo que quieres, no quieres cambiarte

Llega el fuego pero eres diamante”

Eres diamante, Elsa y Elmar

Las amigas, sobra decirlo, nos salvamos mutuamente, y ahora hay canciones para musicalizar, construir y significar esas insurrectas relaciones que, sin duda, han agrietado duramente este sistema. Ahora ya no tenemos que tomar prestadas canciones escritas y cantadas por hombres, ahora tenemos voz propia, porque nadie mejor que nosotras para cantarnos. Creo que siempre han existido este tipo de canciones, pero han quedado invisibilizadas; sin embargo hoy, estoy segura, existe un buen repertorio que nos invita a dedicarnos canciones entre nosotras.

A pesar de mi carencia poética y, por lo tanto, amplia necesidad de canciones, me hace falta mucho por conocer. Así que quiero tomar estas reflexiones como pretexto para conocer más de esas artistas y lo que están cantando para nosotras. Si quien me lee tiene más canciones, por favor compártalas (las aquí citadas, excepto las noventeras, ya se encuentran en la playlist). Los referentes insurrectos nunca sobrarán en este espacio; y por supuesto, siéntanse libres de tomar todas las letras y acordes necesarios para amamachar a las amigas:

Te invito a leer otras entradas de mi columna «Insurrecciones Estéticas»: