Por Natalia Mendoza Servín

Derechos y Colores| SheHulk en las apps de citas
Por Natalia Mendoza Servín
Alguna vez una gran amiga dijo que nuestras historias personales a nadie le importan; lo que importa es lograr sacar de dicha historia el común denominador de aquello que nos pasa, vivimos y sentimos por el simple hecho de ser seres humanos, y me parece que tiene algo de razón. La cultura popular, las y los grandes escritores ponen énfasis en aquello que nos hace conectar con nuestra humanidad, incluso sin importar a veces, los periodos generacionales. Somos y seremos en esencia.
A título de celebración y reflexión en el mes del amor y la amistad (al menos en México), me parece importante hablar de uno de los capítulos de la serie de SheHulk, una abogada experta en materia de derecho y súper humanos. Antes de hablar de la trama, es importante decir que Jennifer o SheHulk es una mujer con dos identidades físicas, una humana y otra de súper humana. En las dos es inteligente, talentosa, apasionada, graciosa y fuerte… y muy hermosa en ambas facetas, aunque sean abismalmente distintas. Lo que sí debe mencionarse es que sin duda, cuando se convierte en heroína, su cuerpo es hipersexualizado, como en muchos otros temas en el que el capitalismo únicamente ve la posibilidad de mostrarnos así a las mujeres.
Bien, pues Jennifer, en su versión de heroína o de SheHulk, decide abrir una cuenta en una aplicación de citas, donde conoce a un chico con el que la pasa increíble en diversos planos de una relación amorosa, sin embargo, cuando él descubre que también existe una versión de ella misma con otro cuerpo, decide que no es ella la persona con la que quiere estar.
Más adelante y por azares del destino, SheHulk es acusada por el uso de una marca registrada relacionada con su versión súper humana, pero que, sin duda, ella ostentó desde siempre, pero le ganaron el registro. Para su defensa, su abogada consideró llamar a este hombre para que testificara que, desde antes del registro de la marca, ella se ostentó como SheHulk
El tipo dio la información que la abogada necesitaba, pero reiteró que a él le gustaba SheHulk y no Jennifer. SheHulk salió del Tribunal ganando su juicio, sin embargo, una felicidad tan grande como como ganar un asunto legal, se vio opacada por el comentario del hombre con el que había salido. Ella le comentó a su abogada, palabras más, palabras menos: ganamos el juicio, aunque sin duda, tendré que ir a terapia.
A lo que su abogada contestó: hay mejores hombres que ese y te los mereces. Ahora resulta que un tipo que solo cuenta con acceso a Internet y que ha encontrado por mera fortuna a una mujer que incluso tiene súper poderes, cree que podrá encontrar a alguien mejor que tú.
Sin duda, todo mundo tiene derecho a elegir qué quiere y qué no en una relación de pareja, pero la cultura popular trata de visibilizar el problema desde un común denominador: es frecuente que en las apps de citas haya hombres sin ganas de un compromiso y que llegan a actitudes como la que muestra la serie, pero no nos centraremos en eso, sino en el sentimiento que desarrollan grandes mujeres al sentirse rechazadas y no elegidas.
Como también se ha reflejado en algunas otras expresiones de la cultura popular, es difícil ser mujer, porque se espera una perfección casi imposible de cumplir. Entonces, nos topamos con una chica que lo tiene todo en exageración, hasta súper poderes. En resumen, es maravillosa. Pero ella no lo sabe, se siente insuficiente. No basta ser SheHulk porque no fue elegida. ¿Nos suena familiar? El hombre de la serie, aunque con sus muchas posibles virtudes, no está para nada cerca de todo lo que Jennifer es y ha logrado tanto en su versión humana como de heroína. ¿Por qué debería sentirse así? Parece ser que por el contrario, ella podría optar por un hombre grande como ella, pero cree que no basta con ser todo lo que ella es, y que dicho sea de paso, no es poco.
SheHulk es una serie interesante porque además de la trama de héroes de Marvel, conecta con esa parte humana de una mujer excepcional, con talento y futuro prometedor a raudales, pero llena de inseguridades. ¿Cuántas SheHulks no hemos conocido en nuestras vidas? ¿Cuántas mujeres grandes se habrán quedado con opciones pequeñas por no sentirse merecedoras?
Este 14 de febrero, les deseo a todas las SheHulks del mundo mucho amor propio, reconocerse como personas merecedoras de todo lo bueno, sentirse orgullosas de ellas y de lo que son, pero sobre todo, deseo que se miren al espejo, reconozcan su grandeza y se sepan completas. El amor comienza adentro.
¡Feliz mes del amor y la amistad!
Contacto en X: @NataliaMese

Natalia Mendoza Servín es abogada y maestra en transparencia por la Universidad de Guadalajara. Se ha dedicado a temas relacionados con transparencia, acceso a la información y privacidad, pero desde el año 2020 ha decido decirle al mundo que ama la causa de las mujeres, así que también es especialista en Estudios de Género por la Universidad Pedagógica Nacional, y ha combinado lo que le apasiona con el feminismo desde entonces. Le gusta hacer análisis jurídico y feminista de las expresiones artísticas, y lo comparte, porque nunca se sabe cuándo esas reflexiones pueden ser útiles para alguien.


















