Letras Revueltas |Se hizo la luz

Por Illari Alderete

Estamos en abril y el prólogo es la semana santa católica. Durante años, debido a la influencia de mis abuelas, vi el Mártir del Calvario, Ben Hur, Los 10 mandamientos y otras películas que exaltaban el espíritu religioso. Me gustaba el sabor a jazmín y manzanilla que desprendían como el de los panes de la iglesia que se reparten en la visita de las siete casas. ¿Se puede ser religiosa, académica, feminista y marxista a la vez? La respuesta práctica es sí, la teórica es no. 

Como parte de la herencia de mis abuelas, el año pasado, en las vacaciones de semana santa, decidí ver Mahoma, El mensajero de dios, y vi desde otro ángulo lo que significa ser religioso. Sí está la alabanza, la fe, pero no hay un ser tangible que represente lo que está más allá. A Mahoma se le personifica con la luz, con los sonidos, a través de la presencia de los demás. No se le puede mostrar. La película gira en torno a él y, sin embargo, nunca lo vemos. Sólo sabemos por la posición de los demás que está allí, que su presencia tiene temerosos a los que no aceptan las diferencias. Mahoma habla en favor de la igualdad entre todos, así como Jesús, el distingo más evidente es que no hay imágenes sobre él. Pese a que no hay forma de saber cómo era Mahoma, por la zona en la que nació, podemos inferir que fue moreno al igual que Jesús, de esto último ya hay pruebas. (Taylor, E. Joan. What Did Jesus Look Like?)

¿Acaso los que crecieron en la fe católica son tan distintos de la musulmana? Ambas profesan el amor por el otro con la limosna y el ayuno, compartir el hambre con el otro y ¿con la otra?  Ni en la Biblia ni en el Corán hacen una discriminación por género. ¿La misoginia es inherente a las religiones? Emma Bonino(2005, De la mujer y la religión) señala que más que la religión son las personas (reaccionarias y conservadoras), que confluyen en ella, las que la utilizan como plataforma para expresar su misoginia. La interpretación que hacen de ella hombres y mujeres machistas, convierten a la religión en un terreno hostil. A veces afirmamos, sin detenernos a reflexionar, que la religión es la que ha provocado muchas guerras. ¿No son los hombres fascistas los que se valen de ella para justificar sus acciones? 

En ¿Y ahora a dónde vamos? de Nadine Lavaki, las mujeres (cristianas y musulmanas) logran trascender la guerra por medio de la solidaridad, ambos grupos se alían porque se dan cuenta de que lo que tienen en común, además de las costumbres y el territorio son los muertos. ¿Acaso sus dioses querrían eso? Las mujeres comprenden la esencia de ambas religiones que no es la verdad de un profeta u otro, sino el agradecimiento por la vida en la tierra.

«Estoy segura de que muchas identificamos allí violencias que cotidianamente vivimos y que tal vez estas escrituras son un faro de luz para varias que navegan perdidas escuchando el canto del amor.»

La exaltación por lo justo en esas películas me dejó pensando: ¿la creación debe mostrar las injusticias sociales? ¿Debe mostrarnos el camino? En cuanto a la escritura, Dahlia de la Cerda dice que sí: por eso sus personajas son claramente feministas y no sólo son eso, también son diversas y pertenecen a una clase social que no suele retratarse en la literatura. No basta con escribir desde nuestro ser mujeres, hay que evidenciar que se parte de una postura. Como la que muestra Selva Almada con Chicas Muertas al denunciar a los feminicidas que se escondieron bajo el telón de la democracia. O como lo hace Cristina Rivera Garza en El invencible verano de Liliana al colocar un asunto delicado para ella bajo la lupa, al mostrarnos no sólo el horror de perder a una hermana, sino también lo fabuloso que debió ser “ser” Liliana o al menos estar cerca de ella y lo marchito que quedó el mundo con su pérdida. Estoy segura de que muchas identificamos allí violencias que cotidianamente vivimos y que tal vez estas escrituras son un faro de luz para varias que navegan perdidas escuchando el canto del amor.

En la academia uno de los adjetivos más desdeñables es el de literatura panfletaria. Si la crítica califica una obra como panfletaria es seguro que quede olvidada en los anales. Lo mismo ocurría¿ocurre? con la que es calificada como femenina. En algún momento, en la historia de la literatura mexicana se utilizó la palabra “afeminada” para cuestionar la existencia de una literatura de renombre. Los estridentistas, movimiento vanguardista acompañado de activismo social y político, y los Contemporáneos dieron pie a esta polémica. Me pregunto que pensarían ahora de la escritura feminista que, además, es abiertamente panfletaria. Aunque parezca algo lejano, recientemente escuché esas voces que insisten en hablar de “alta literatura”. 

Este año, como parte de mi ritual religioso, vi  La sociedad de la nieve, comencé a verla con dolor en el estómago porque recordaba referencias macabras sobre el suceso. Me imaginaba una especie de Holocausto caníbal, mas me encontré con una grata sorpresa. El suceso fue trágico, pero más allá de lo que tuvieron que hacer para sobrevivir, vi la belleza de la vida, la espiritualidad llevada al máximo. Fue una película que me impactó mucho. Al comienzo de la película me pregunté: ¿qué habría hecho yo? ¿habría sobrevivido? Quizás suene desesperanzadora mi respuesta, pero yo me habría rendido en el día uno. Me habría tirado en una esquina y habría esperado a que el frío hiciera lo suyo. Mi pregunta no fue por qué decidieron comer carne humana, sino por qué decidieron continuar. ¿Qué era lo que les parecía tan increíble que debían soportar frío, hambre, sed, dolor para seguir viviendo? Algo los motivaba más allá de las circunstancias. Quizás hay un poco de idealización en la historia, pero pese a los pronósticos de los sociólogos y los psicólogos, no terminaron violando todas las leyes debido a las adversidades; al contrario, fueron éticos en la mayor parte de sus decisiones. Formaron una sociedad solidaria, equitativa, fraternal; descubrieron sus verdaderos rostros y no fueron tragados por el dios de las mil máscaras. Al finalizar el filme sentí alivio, revivieron en mí la esperanza y las ganas de sobrevivir a todo, aunque parezca que no hay futuro. La película logró reescribir mis memorias de la infancia, ya no pienso en caníbales en los Andes, sino en la belleza de la vida por la cual lucharon los 16 sobrevivientes.

Quizás lo religioso para mí es la solidaridad humana, esa sensación de pertenencia a un lugar. La capacidad que tenemos las personas de continuar pese a los malos pronósticos. Pienso en Angela Davis peleando en prisión por un trozo de papel para enviar cartas denunciando las injusticias carcelarias aplicadas sólo a las personas racializadas y en la voces que la animaron a continuar fuera de la celda, esto lo narra en su autobiografía. Cómo no escuchar a Camila Sosa en Las malas quien retrata la vida de las mujeres trans, a quienes hoy se les sigue negando su derecho a la identidad. Cómo negarle el título de literario al poemario Cuerpo de Azul Ramos que denuncia la desaparición de Carlitos, su primo. “Lo vulnerable es vivir en un armario de cuerpos, de fosas clandestinas.” “Verme a mí desaparecer en esta búsqueda”. (2023, pp.24-25)

Quiero terminar este recorrido con Ruperta Bautista denunciando la matanza de Acteal de 1997, para la que aún no ha habido justicia.  

“Plegaria y humedad de la selva

en minutos se convierten río de sangre,

las alabanzas se visten de agonía

florando en el polvo destructor.”

(Cantares de Acteal,1998)

Sus versos alumbran la página. Amén.

Illari Alderete

Amante de las letras, de los libros, de las series, de las tardes lluviosas que traen un dejo de nostalgia. Soy docente desde hace una década y me he descubierto alumna desde entonces. Me gusta soñar e imaginar otras posibilidades aunque a veces se conviertan en pesadillas. Recobré el camino de la escritura hace casi un año cuando las experiencias en forma de palabras comenzaron a desbordarse y, aquí estoy, aferrada a otra posibilidad.

Cartografías del instante| Escribir cartas

Escribir Cartas

Por Anyela Botina

«La correspondencia es un hondo y desgarrador testimonio de todas las pulsiones de la pasión». Correspondencia de Diana Patricia Becker a Cristina Peri Rossi.

Creo que el encanto de escribir cartas es que jugamos, y cuando una juega, sus pretensiones, miedos y heridas están a salvo, aunque en realidad estén más expuestos que nunca. En una carta dejamos muchas cosas, pero ante todo dejamos lo que somos en ese plano que no vemos, que es invisible para nosotros mismos. No somos la herida a la que le hemos quitado la costra mil veces en el intento de sanarla, sino la herida sin nombre ni rostro.

Las heridas que no miramos son las que más llevan nuestro nombre y aparecen en los sueños, los presentimientos, las fotografías, los chistes y las cartas. Escribir cartas es un juego de máscaras, un juego en el que nos protegemos de la mirada del otro, también de nuestra propia mirada. A mí me gusta escribir cartas, pero muchas veces me da miedo no saber qué decir. Me animo a hacerlo solo porque me reconozco en ese juego de malentendidos y confío en que el otro acepte el juego.

Hoy, poca gente adulta juega o escribe cartas, quizás porque nos aterra lo que perdura o porque queremos pensar que sabemos quienes somos y una carta seria la muestra de que eso no es así. Yo sé que hay mensajería instantánea, pero en esta mensajería el instante es absoluto, se muestra. Los instantes de una carta, en cambio, juegan, bailan, ríen y luego dicen chau con la mano.

Me gusta lo que dice Pessoa en su poema «todas las cartas de amor son ridículas, no serían cartas de amor si no fuesen ridículas». Me gusta porque me hace pensar en todas las cartas que he enviado a lo largo de mi vida y me surge la pregunta: si las leyera ahora, ¿me reconocería en ellas? ¿Será que encontré las palabras adecuadas y, si las encontré, fui valiente para decirlas, o me inhibí y recurrí a lugares comunes? No lo sé. Me sorprende cuánto una puede desconocerse a sí misma en el pasado.

Jugar nos da la ilusión de protección y espontaneidad, pero a veces el juego pierde el sentido. Entonces, ya no hay más palabras y lo sabemos, no hay otra cosa que podamos ser en esa correspondencia, quizás por eso se llama así.

Si escribimos cartas, estas son las radiografías de lo que fuimos y de lo que alguna vez fueron los otros a nuestro lado, los extraños que ahora nos pueden parecer ridículos.

Anyela Botina (1993. Pasto, Colombia). Soy profe de filosofía y hago reseñas de escritoras latinoamericanas en Tejiendo Historias. También, puedes escucharme en Historias de Barbaros. Puedes visitarme aquí👇

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Desplazarse con algo de poética | ATENTADO

Aquello que solo se habla con rabia, con fuerza contenida y con el recuerdo de quienes lo vivieron en carne propia. 

Lágrimas rotas y voz entrecortada.

Aquello que irrumpe lo íntimo. 

Gente opinando de aquello que no les corresponde.

Aquello que te despierta a mitad del sueño. Te mantiene en modo de combate.

Aquello que no se despide, ni deja un recado con nadie, solo con el silencio y el caos que se avecina después de su partida. 

Atentado que vuelve a tu mente cada vez más frecuente, cada vez que hay un ruido ajeno. aquello que presientes que va a suceder de nuevo e imploras que nadie de tus cercanos pase por eso que no quieres volver a mencionar, 

la paz que te es arrebatada 

Atentado que te mantiene en modo alerta,

en modo alerta por siempre.

Monica Tadeo

Artista Visual procedente del sureste del país, cuando no observó a través de la cámara, lo
plasmó en palabras y en ocasiones estas se combinan. Con un interés por enunciar el sentir, cuestionarnos y replantearnos la vida en sí misma.

https://www.instagram.com/mcristh

Serena en el mar y la arena|Somos polvo estelar

En un lugar lejano de la vida terrenal, el sol y la luna se unen.

Donde el silencio no es incómodo y monótono es una compañía, da salida de la realidad.

Veo nuestro polvo estelar flotando en los reflejos del sol, somos uno mismo, somos vida, luz, calor.

No hemos sido escuchados en el mundo terrenal, el tiempo se torna sombrío cuando no es así, pero se vuelve un caos interestelar cuando escucharnos a nosotros mismos lo impedimos.

Aquí en este lugar, escucho mis profundos latidos palpitar, mi inhalar y exhalar al ritmo de ellos, escucho mi corazón, sentimientos e incluso los susurros de mis pensamientos, aquellos que no quieren ser oídos, pero aquí puedo oírlos.

El silencio es inherente a la soledad y lo puedo escuchar, no hay miedo, angustias, llanto.

El hedonismo es el fiel compañero… de miles de particulas de polvo estelar, de luz, calor, no hay más.

Escribir sobre la felicidad por Jeanne Karen en La máquina verde

Me ha pasado que alguien me dice: escribe de viajes interestelares, escribe sobre la felicidad o las buenas noticias. Yo creo que los poetas hemos intentado desde el principio de los tiempos ver con claridad al fondo de unos ojos felices. Pienso que la felicidad es abstracción, hay que reconocerlo, tiene la misma naturaleza que la poesía.

No es algo que ocupe un espacio, que se pueda señalar, que se pueda encontrar removiendo las aguas de la existencia. Está escondida en los instantes, por ejemplo cuando recibes una gran noticia que ni siquiera esperabas o cuando el café de la mañana está más delicioso que de costumbre y te despierta suavemente, no con un golpe en el rostro.

Está en un día lluvioso, cuando miras a tu madre y descubres que la belleza y la sintonía del universo están conjuntadas en esa carita que irradia paz; cada que tengo un momento así, agradezco y tal vez es cierto, mientras más agradezco mejor me siento, estoy llena de energía y para mí esa sensación me lleva justo al momento de la escritura, ese es mi mejor camino.

Para otros la felicidad puede ser el descubrimiento, la música que suena al fondo, un buen cigarrillo, el paseo largo y tranquilizador. Me gusta esa especie de felicidad, la que está en las cosas que no tienen nombre, entre un día y otro, entre un poema y otro.

Miro absorta la felicidad de los demás, quiero imaginar qué se siente, cómo es, a quién llaman cuando reciben esa gran noticia.

Me gustaría volver a disfrutar la felicidad de mi niñez, la nieve de melón que hacía mi padre, el sonido de mi moto cuando salía a pasear o la sensación de vértigo que producen las ideas en mi mente.

Vaya que los poetas hemos tenido el tiempo de escribir sobre la felicidad, cada poeta a su manera, pero todos queremos tocar ese haz de luz.

Cuando conozco a una persona, quisiera saber primero, ¿qué la hace feliz?, si sonríe, ¿por qué sonríe?, quiero descubrir el suave movimiento de su alegría, el tranquilo centelleo de su ser.

Atrapo los instantes, esa es una de las razones para escribir, llevarme una imagen, un recuerdo, el aliento de algo.

Seamos felices más a menudo, seamos felices con más fuerza que las cosas cambian como un milagro, seamos de los que están atentos a la última hoja del árbol o a los videos que comparte la gente en los estados de Whatsapp.

Si tú me das una reacción, se reinicia el día, reinterpreto el mundo y sé que tú también.  

Jeanne Karen

Jeanne Karen Hernández Arriaga es poeta, editora, periodista, activista cultural, columnista. Nació en la ciudad de San Luis Potosí el día 14 de mayo de 1975. Tiene alrededor de quince libros publicados, entre ellos: La luna en un tatuaje, (Editorial Verdehalago, 2003, CDMX), El club de la tortura (Ediciones Sin Nombre, CDMX 2005), El gato de Schrödinger (Editorial Ultramarina, Sevilla 2012), Cementerio de elefantes (Ediciones Fósforo, CDMX, 2013), Púrpura Nao (Editorial Grito Impreso, San Luis Potosí, 2018), Menta (Editorial Ponciano Arriaga, 2019, San Luis Potosí, con ese título ganó el Premio 20 de Noviembre del 2018, por tercera ocasión), La vida no es tan clásica, (Editorial Zeta Centuria de Argentina, 2022), nueva edición de El gato de Schrödinger por la editorial del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 2023. Ha sido invitada a importantes encuentros de escritores, el más reciente fue el Festival Internacional de Poesía Bogotá, dedicado a treinta poetas que escriben en lenguas romances, representó a México. Su obra ha sido difundida en medios impresos y electrónicos. Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en la categoría de creadores con trayectoria y ha ganado varios premios, entre ellos el Premio Manuel José Othón, en tres ocasiones y el Premio Nacional de Poesía Salvador Gallardo Dávalos en 1999. Una escuela de nivel básico lleva su nombre. Por el momento prepara cuatro libros de poesía y dos novelas, además uno de ensayo literario, un libro de memorias y otro de cuentos.

El ojo de Lya | Anatomía de una película

Hace unos años, solía ver cada una de las películas nominadas a los premios Oscar. Sin embargo, en tiempo reciente mi capacidad de concentración frente a la pantalla exige que sea un material preciso, sencillo y casi inmediato. Por lo que desisto a toda actividad que implica sentarme más de una hora frente a la pantalla.

Este 2024, la película “Anatomía de una caída”, fue una de las mencionadas en la fiebre de premios; agobiada por demasiados videos alabándola, accedí a verla. Al terminar quedé con la emocionalidad de estar frente a una de las mejores películas de este año. Dejo mis anotaciones a la misma.

TITULO & DIRECCIÓN. Anatomie d’une chute, título internacional: Anatomy of a Fall. 2023 dirigida por Justine Triet.

DURACIÓN. 2 horas y 30 minutos.

TRAMA. El conflicto estalla dentro de los primeros cinco minutos: Samuel, el esposo de la protagonista ha muerto de una caída. Las primeras deducciones es que se accidentó o se ha suicidado. La mayor parte de la película abarca el juicio donde se muestran pruebas y testimonios de una u otra hipótesis sobre la explicación de ese acontecimiento…. He ahí el título: «Anatomía de una caída».

CONFLICTO. Luego del análisis del cuerpo, hay indicios de que el hombre fue golpeado y arrojado desde el balcón. La única sospechosa, Sandra, la esposa.

PROTAGONISTA. Sandra, mujer de mediana edad. Escritora, Poliglota, madre de un hijo. Acusada de asesinato.

PERSONAJE SECUNDARIO. El hijo del matrimonio: Daniel que a los cuatro años tuvo un accidente vial qué lo hizo perder la visión. Nota al lector, ese accidente se ocasionó por descuido del padre.

PERSONAJE SECUNDARIO. Un perro de raza Border Collie, llamado Snoop, que tiene el papel de perro guía y compañero de Daniel. Pero es preciso señalar su destacable y fuerte actuación en los momentos que se requiere que el perro haga avanzar la trama.

PERSONAJES SECUNDARIOS. El fiscal, ágil, directo, ponzoñoso. Cumple su objetivo de señalar en el juicio todos los elementos que inculpan a Sandra. Debate, confronta y expone a la parte acusada sin dejar brecha donde ella pueda filtrar su palabra de inocencia.

PERSONAJE SECUNDARIO. Vincent Renzi, abogado y amigo de Sandra. A mi percepción, sus participaciones quedan opacadas por el fiscal, pero su defensa y alegatos se estructuran con inteligencia para poder atravesar el cerco de culpabilidad en que se encuentra Sandra.

AMBIENTACIÓN. Un cover del clásico de 50 Cent, P.I.M.P., interpretado por Bacao Rhythm & Steel Band. Que, hasta el día de hoy, lleva poco más de 15 millones de reproducciones en Spotify.

DESENLACE. Como espectadora no pude mantenerme las dos horas en un mismo lado de la balanza. Por momentos sentía que Sandra era victimaria, sobre todo con aquellos incómodos audios de conversaciones, que denotan una relación marital fragmentada, infestada de rutina, aburrimiento y desprecio al cónyuge. Que inicialmente vemos en pantalla tal cual, a Sandra y Samuel, pero la agudeza de la directora nos priva de observar el punto explosivo de esa discusión y dejarnos a los espectadores en un limbo de dudas. Sin embargo, en otros momentos ella era la víctima de un hombre que no tuvo fuerza de encausar su existencia, que perdió lucides a raíz del accidente de su hijo. La misma directora del filme le dijo a la actriz que actuara como si fuera inocente.

REFLEXIÓN. Ya en la parte final del juicio se debate cómo la inspiración de la vida real de Sandra, protagonista, acusada y escritora, para su proceso creativo es un vistazo a sus deseos insanos, a su intención de librarse de su esposo. Del plagio que ella hizo a la obra de su esposo y Sandra alega que fue inspiración. En una escena, Sandra le dice a su hijo que ella no es un monstruo, ¿debe Daniel créele?, ¿De qué modo podemos creerlo nosotros?, que estamos al otro lado de la pantalla.

El entramado final nos muestra cómo la culpa paternal, la frustración y fracaso de un escritor conlleva a su declive emocional. Conozco eso, varias veces he pisado el ojo del huracán, frío y deprimente de pensar que la escritura es inservible. Las tomas, escenarios, diálogos están estructurados de forma orgánica, sin pretensión, sin presionar al espectador a buscar símbolos del intelectualismo moderno qué se atribuye al arte. Únicamente un acontecimiento trágico, doloroso, burocrático y humano.

RECOMENDACIÓN. En momentos el ritmo pausado de la trama puede provocar que el espectador abandone. Pero entre tantas historias cargadas de CGI y narrativas llenas de monotonía, esta película es un soplo fresco.

NOTA AL PIE. El actor Swann Arlaud, que interpreta al abogado despertó los comentarios de muchas mujeres que lo encuentran atractivo, me incluyo ahí. Lejos de la hegemonía de un hombre estereotipado, es el aura de hombre inteligente, empático y sensible, dispuesto a escuchar, acompañar, no sólo en su papel de abogado, sino como amigo de la protagonista. En este espacio no sexualizamos a nadie, pero era preciso señalar la euforia que este hombre provocó.

Letras que ab (sorben/sortan) | Una tarde con Boone

Maleni Cervantes

Hay una cosa que siempre me ha fascinado, para mí no hay nada como poder dar una clase de escritura creativa. Son de las oportunidades que te apapachan el corazón, ya que no hay nada como compartir una afición con alguien que tiene los mismos intereses que tú.

Cuando estaba en prepa comencé a escribir cuentitos para mis amigas o por gusto personal. Jugaba a tratar de plasmar poemas. Pese a todo, en la universidad comprendí que no sólo se trataba de un pasatiempo, sino de una manera de expresar quién era y qué quería para mí.

Desde ese momento hubo un parteaguas que me hizo prometerme que nunca dejaría de escribir así y fuera de vez en cuando. Nunca habrá algo que me haga sentir como me siento cuando dejo volar la imaginación en el intento de crear una historia nueva.

Y por la misma razón que no quisiera dejar de escribir, en las prácticas profesionales me di cuenta de que hay otra cosa igual de maravillosa: compartir lo poquito que sabemos con otras personas que también poseen interés por escribir.

Cada que yo tenía que dar un taller de escritura creativa trataba de planificar algo que les sirviera a los jóvenes. Desde teoría que pudiera ser puesta a prueba en ejercicios lúdicos de escritura creativa, hasta el uso de lecturas que les llamaran la atención y los ayudaran a conocer otra cara de la escritura y la creación de relatos.

Siempre me ha gustado que se acerquen a los cuentos como una serie de piezas que ensamblan en una totalidad aún más compleja. Debido a que, si uno quiere escribir, requiere de conocer los elementos que componen el tipo de texto que desean crear.

Más, en el caso de los cuentos, están comprometidos a comprender la importancia del tiempo, el espacio, los narradores, la trama, los personajes y demás. Por lo que siempre que revisábamos a un autor, trataba de ser cuidadosa con qué clase de ejemplo les iba a dar a conocer.

Por eso, la recomendación literaria del día es la antología de cuentos La noche caníbal de Luis Jorge Boone. Ahora me gustaría hablar con ustedes, mis queridos lectores, de la joya de libro que es esta recopilación de cuentos. Por un lado, tenemos que es un libro cortito, fácil de leer, de un escritor mexicano contemporáneo, pese a que no es muy conocido. Es un texto que sirve de ejemplo para que conozcamos los elementos primordiales de un cuento.

Hay un sinfín de maneras de abordar esta antología. Pudiéramos hablar de su peso dentro de los relatos de suspenso y terror. Pudiéramos retomarlo como una distracción en el camino al trabajo o escuela. Quizá, como una serie de historias que ayudan a comprender parte de lo que es un cuento moderno. Ahora bien, en este momento, me gustaría hablarles específicamente de la construcción de los personajes con base a los elementos que conforman su mundo y contexto de acción.

El manejo que tiene Boone en la creación de sus personajes es tan detallado y cuidadoso de acuerdo a la situación y el propósito que tiene con ellos dentro de su historia. Cada uno tiene una función, y no hay poder divino que los haga dar un paso en balde porque eso significaría echar a perder todo el relato.

En su cuento “Siempre habrá alguien detrás de ti” podrán entender de qué hablo. Tenemos un cuento escrito para dirigirse al lector como si se tratase del personaje que está realizando las acciones, lo que provoca que uno se sienta parte de la historia.

Por otro lado, el personaje se deteriora mentalmente y físicamente de acuerdo a cómo avanza el tiempo y las acciones realizadas. Es como si toda la atmósfera te absorbiera hasta que llega un punto en el que te sientes cautivo de la presión psicológica que es producto de las decisiones tomadas en el entorno dado por la voz narrativa.

El personaje culmina por ser realmente un ser psicológico y pensante que avanza por la historia como producto de un entorno opresor. En el relato vemos que la estabilidad mental del personaje se representa por medio de la manera en que se nos describe el entorno, todo tiene una función: la iluminación de los espacios, el contraste de limpieza y suciedad, la cantidad de espacio para la movilidad y la posibilidad de acción.

Por tanto, pudiéramos concluir que el relato por sí mismo no pudiera crear una atmósfera de suspenso y tensión si no fuera por la manera en que te presenta al personaje como elemento primordial de la narración conforme a los elementos que lo rodean, su realidad fantástica en la que se desenvuelve. De ahí la importancia por la cuál nos presenta a personajes al borde de una crisis psicológica o de personalidad desbordantes y efervescentes a punto de explotar en una catarsis de tensión.

Créanme que, si quieren experimentar tensión, miedo, suspenso, no hay mejor lectura que esta antología de cuentos. Dense la oportunidad de leer al menos el relato de “Siempre habrá alguien detrás de ti” donde podrán apreciar cómo convergen todos los elementos que componen un cuento para poder cautivar a sus lectores. Aunque no se pierdan de leer los otros relatos, como una pista permítanme decirles que, cada uno de ellos se caracteriza por ser único y manejar los elementos narrativos de manera distinta para provocar suspenso a lo largo de la lectura.

Esta ocasión no me atreveré a dar un adelanto de las lecturas en cuanto a trama, pero sí les doy la fiel recomendación a los lectores de que sean atrevidos para darse la oportunidad de conocer estas historias incomparables.

Referencias

Boone, L. J. (2008). La noche caníbal. México: Fondo de Cultura Económica.

Letras que ab (sorben/sortan) | Literatura diversa

Maleni Cervantes

En la actualidad, el contexto provoca que las personas se vean involucradas en una serie de cambios de paradigmas, creencias y estereotipos relacionados con la convivencia social. Dichos cambios son producto de la historia humana que está en constante transformación, por lo que no deberíamos de asustarnos, ya que se trata de una nueva evolución en el pensamiento y desarrollo humano. Lo que conlleva a que, en algún momento nuestra responsabilidad social sea informarnos y adaptarnos al nuevo mundo en el que nos estamos desenvolviendo.

Si nos ponemos a reflexionar, en la actualidad se espera construir una sociedad más justa y libre, donde todos podamos vivir sin miedos y sin estereotipos que atenten contra la integridad de las personas. Es por esto que diferentes colectivos (de distintas índoles) buscan la libertad y justicia que se les ha negado desde ámbitos muy diversos con el pasar de los años.

Por otro lado, como sociedad también nos hemos dado cuenta de que nos encontramos en un punto en el que no todo es blanco y negro, bueno o malo. Es decir, no todo se maneja a través de polos opuestos, sino que siempre habrá una gran brecha que abarca más posturas que las polaridades anteriormente establecidas.

Ahora tenemos una sociedad diversificada, es nuestro deber tratar de comprender a los diferentes grupos sociales sin tener miedo a los cambios, ya que como sociedad habremos de avanzar de acuerdo a las necesidades de nuestra realidad inmediata.

De esta manera, entre las diversidades, conoceremos al colectivo de la diversidad de género y sexualidad. Donde las personas pueden decidir qué es lo que quieren para sí y para su felicidad, sin el miedo al qué dirán.

Sin embargo, es un tema muy complicado de abordar, puesto que las masas apenas intentan asimilar estos cambios dentro de una sociedad que tiene arraigada una forma de vivir machista, patriarcal y que se aferra a la sexualidad desde el ámbito biológico (y en algunos casos religioso), sin comprender a las minorías que tienen una manera distinta de expresar su sexualidad.

Aunado a eso, para que las personas logren ampliar sus horizontes ideológicos, tendrían que darse a la tarea de investigar, reflexionar, conocer (ya sea de manera directa o por medio de la experiencia de algún familiar o allegado) acerca de esta forma de vivir.

En otras palabras, las personas tendrían que conocer que al hablar de la sexualidad humana no todo se basa en las polaridades de hombre y mujer, sino que hay más conceptos que se entrelazan, pero que indican diferentes ámbitos de la sexualidad de las personas.

Porque no es lo mismo hablar de sexo que de orientación sexual o género. Donde sexo se relaciona con lo biológico, orientación sexual con la atracción sexual y género con la manera en la que tú te identificas a la hora de vivir tu sexualidad.

Sí, lo sabemos. Cada una de estas esferas a su vez se dividen en más conceptos. Por lo que, quizá existirá un punto en el que las personas pueden confundirse o, incluso, lo tomen como una broma o un chiste de mal gusto por todo el embrollo que pueden causarles al chocar con la postura que a ellos se les ha inculcado desde pequeños.

Entonces hay un gran reto. ¿Cómo ayudar a que la sociedad comprenda mejor los cambios que se están dando a favor de las minorías que han sido oprimidas en el tiempo?

Una de las posibles respuestas es: a través del arte. Si una persona se enfrenta a ver, estar en contacto directo o indirecto, conocer historias y demás, pueden comprender un poco a las personas que escapan de los estereotipos marcados. Quizá puede ayudar a fortalecer la tolerancia y empatía, a la educación de las masas a partir de la experiencia y la reflexión.

De ahí la importancia de conocer un mundo literario diferente, aquel que se relaciona con la literatura de género. En este apartado literario conocemos historias que hablan de romper con los roles sexuales y de género. ¿Qué significa ser mujer y romper con las leyes del patriarcado?, ¿qué dificultades atraviesa una persona que recién comienza a descubrir su sexualidad?, ¿cómo es la vida de una persona que pertenece a alguna de las minorías?

Es un universo literario en el que podemos encontrar respuestas a muchas preguntas que nos pueden surgir desde el ámbito de lo sexual como aspecto fundamental de la vida humana.

Por estos motivos, mi recomendación literaria es el cuento de Isabel Bosisio “El ascenso”. Es un texto breve que toca una de las tantas diversidades que existen, en el que conocemos un poco acerca de qué significa transvestirse.

Pero, lo que cuenta no es sólo la historia, sino el cómo lo narra. Naty es un personaje que muere, pero su alma no puede descansar hasta que alguien encuentre su cadáver para que le den sepultura, lo que le dará la paz que necesita. En esta espera se topa con la muerte y platica con ella del suceso que le ocurrió para encontrarse en ese punto.

Es en esta conversación donde veremos lo que significaba el poder transvestirse para Naty, una manera de romper con la rutina y la infelicidad diarias. Un escape entre lo que debe de ser y lo que realmente disfrutaba hacer.

Un cuento que por medio de una narración precisa y sencilla te invitan a conocer las inquietudes de una persona que sólo quería ser feliz, libre… ¿Y qué hay de mal en eso? Nada, sólo la imposibilidad de serlo por cumplir con un vacío existencial marcado por las normas a seguir.

Si quieren conocer una manera de narrar a través del diálogo y la primera persona, si quieren tomar una probadita de lo que es la literatura de género, no sé qué esperan para leer este texto.

Simplemente, creo que es un gran ejemplo de lo que se puede encontrar hoy con día, siendo una invitación a conocer más cuentos diversos. Porque cabe resaltar que, para nuestro deleite, este cuento se encuentra en una de las antologías más completas cuando de diversidad se trata: Bajo el paraguas. 19 relatos de orgullo. Donde cada uno de sus relatos retoma una de las tantas diversidades por medio del talento de escritores latinoamericanos contemporáneos. Entonces, ¿qué esperamos para correr a adentrarnos en este nuevo mundo literario?

Recomendación

Varios autores (2022). Bajo el paraguas. 19 relatos de orgullo. Colombia: Taika editorial.

Extraño Cotidiano * La belleza, Dios y el miedo V

Susana Argueta

¿Son cuatro?

– Te vamos a violar y no te va a gustar. Te vamos a violar hasta que quedes inconsciente.

El ruido de su cinturón. Se está quitando el cinturón. No me toques. No me toques. ¡No me toques!

La mano me duele. Me pegó en la mano. Me quema la mano. No puedo mover la mano. Un tenis blanco. Un tenis azul.

– Mija, mija. Ya me estoy cansando. Ahorita les meto un tiro a los dos. ¿Tú qué eres de ella?

No lo lastimen. Él no sabe nada. El carro es mío. No le peguen. No le peguen. ¡No le peguen! Los radios, buscan, no encuentran. ¿Cómo es un GPS? Hurgan, hurgan, se meten, hurgan. Mi gente, mis cosas, los condones, la ropa, la comida. Hurgan, hurgan, hurgan. Había una veladora. La edición especial del Quijote. No recordaba la veladora.  Se meten en mi vida. La pistola. Las voces. Los hombres. La gente. El miedo. Se me queda el miedo en la vida.  ¿Qué es un GPS? Se burla, se ríe. ¿Por qué me traicionan mis niños?

– No lo encuentro. Busca debajo del volante. Ya busqué. No está.

-¡Pendeja! ¿Dónde está el GPS?

– Espérate güey. Aguanta, aguanta.

-¡Los voy a rafaguear!

– No, güey. Aguanta.

El Patrón dijo que no nos iban a hacer nada. Acuérdate del Patrón.

– Mija, mija, te voy a amarrar y te vas a quedar aquí tres días. Nadie te va a encontrar. Te vas a morir aquí. ¿Dónde está el GPS?

Me tocan, me pegan en las nalgas. Me tocan. ¿Por qué me tocan? Me pega en las nalgas. Más fuerte, más fuerte. ¿Por qué en las nalgas? La pistola. La pistola negra. Me pisa. Me pisa el brazo, me pisa la cintura. Me pisa. No aprietes. A la mujer la pisaron y la mataron. No me pises. No me mates. No nos va a pasar nada.

Padre Nuestro que estás en el cielo. La hierba suave, la cebada en olas. El agua de la presa.  No nos va a pasar nada.

– ¿Quién más estaba ahí?

-¿Qué?

– ¡Pendeja!

– ¡Ay!

¿Por qué me pega en las nalgas?

– ¿Quién más estaba ahí?

– Un pastor. Unos pescadores.

– ¿Quién más?

– Dos hombres.

– ¿Qué estaban haciendo?

– Platicando. Sentados junto a la presa.

Imagen: La barranca. @Susana Argueta.

Letras que ab (sorben/sortan) | Cuentos y apropiaciones

Maleni Cervantes

Debo confesar que no hay nada más hermoso que escribir por medio del recuerdo. Evocar imágenes del pasado, palabras, texturas, sensaciones, conocimientos, un mundo imaginario dentro de una realidad tangible. Un mundo irreal que a la vez es significativo y verdadero.

A final de cuentas, un escritor es alguien que une distintas piezas de rompecabezas para crear un puzle completamente desconocido. Digamos que las piezas de su pasado y su presente son fichas de lego que hay que ir ensamblando hasta crear una obra fantástica.

Y, hoy, me encuentro hablando desde el pasado y la añoranza de los cuentos infantiles. Cuando era niña no había nada que me gustara más que el hecho de que mi mamá me acurrucara para contarme cuentos, historias fantásticas, leyendas…

Siempre había cosas por imaginar. Que si el niño que vendía chile sería visitado por una calaverita que lo castigaría por ser poco amable con los ancianos; que si una patita se encontraría una moneda con la cual compraría un moño que la haría la soltera más codiciada en el reino animal; y como era de esperarse, también aquellas historias más conocidas como los cuentos de princesas o los bien conocidos por todos como Caperucita Roja.

La verdad es que sí, escribo para recordar esas noches y mañanas amenas, con la intención de contar una historia que entretenga y que se disfrute. Escribo con base a una añoranza de no perder el buen hábito de tener algo por decir.

Aunque, también, escribo para tratar de apropiarme de aquello que se quiere escabullir entre mis manos con el pasar de los días. El olvido viene y yo lo alejo recordando a través de las líneas escritas del cuaderno.

Un día un maestro llegó a comentar en clase que cada quién se apropia de las historias que lee, porque un libro tendrá distintos significados de acuerdo con la cantidad de lectores que lleguen a él, ya que cada quien les da una resignificación a sus lecturas. Entonces, ¿por qué no hacer de la escritura el juego de las resignificaciones?

El escritor crea a partir de lo que conoce y de la apropiación de ello y de lo que lee para inventar un mundo fantástico de tal forma que los lectores también hagan lo mismo. Lo que se convierte en un ciclo de nunca acabar (y ojalá que nunca se termine).

Un ejemplo de este juego serían los fanfics que no son más que historias de aquello que el escritor esperaba de alguna obra de arte en especifico o de una situación de la vida real. En otras palabras, los fanfics son historias producto de las apropiaciones de un escritor que quiere contar algo con lo que se ha cruzado a lo largo de su vida.

Escribir una novela, cuento, fanfic, relato, crónica, es un ejercicio de memoria y reflexión interna que responde a preguntas como: ¿qué me hizo sentir “x” cosa/situación?, ¿cómo puedo asimilarlo?, ¿cómo puedo contar eso que me llamó la atención?, ¿qué quiero decir y hacia quién voy a dirigir mi mensaje?, ¿qué significado tienen para mí las cosas que me rodean y cómo lo puedo expresar?

Las personas cuentan, dicen, conversan, escriben, porque siempre habrá algo por expresar. Añoran que los demás conozcan lo que sienten o aquello que desean hacer creer a los demás.

Mientras las personas sean capaces de imaginar y apropiarse habrá miles de relatos esperando por nosotros a la vuelta de la esquina. Así como la novela de Ana Clavel El amor es hambre.

Esta novela es uno de los mayores ejemplos de lo que es resignificar algo para luego, a su vez, contar algo. El texto es una apropiación de un cuento que todos nosotros conocemos desde la infancia: Caperucita y el lobo.

No obstante, no es lo mismo escuchar el relato en la infancia, donde se nos quiere imponer una visión infantil y cargada de valores socio-culturales, a leer una versión que hace una resignificación para un público adulto que ya no tiene el mismo contexto tanto por la edad como por las vivencias experimentadas. En la infancia hay unas necesidades, en la juventud y adultez, otras.

Digamos que es una apropiación íntima a lo que uno esperaría del cuento de Caperucita y el lobo, ya que en esta versión veremos como una mujer (la caperuza) aprende de su vida erótica por medio de la comida haciendo alusión a esa necesidad de devorar y ser devorada, el conocer su intimidad por medio de la mordida y la degustación.

En el cuento original hay muchos aspectos que pueden ser retomados para comenzar a trabajar en un texto diferente. En este caso, se retoma la figura del lobo y la caperuza a través del acto del deseo y del comer. Sólo que, en este caso, la caperuza elige a sus lobos feroces porque no se dejará comer por cualquiera, sino por aquellos lobos viejos que tengan algo que enseñarle tanto en el arte culinario como en el sexual.

Si nos damos cuenta, es una gran apropiación de un cuento tradicional infantil a un relato erótico contemporáneo. Una recomendación para degustar una tarde de domingo.

No obstante, esta novela es una de las tantas recomendaciones que se pudieran dar con respecto a las apropiaciones de cuentos tradicionales llevados a una realidad inmediata, ya que otro ejemplo pudiera ser Caperucita en Manhattan de Carmen Martín Gaite donde la analogía con el cuento tradicional va en un sentido para nada erótico, pero sí más dirigido a un público adolescente y aventurero con toques de imaginación no agotada. Aunque, esa recomendación la dejaremos para otro día.

Lo que sí me gustaría plasmar aquí con ustedes para finalizar la columna del día, es una pequeña cita de la novela de Ana Clavel (2015) para que se den idea de lo que pueden encontrar si le dan una oportunidad:

“Comer con los ojos, alimentarse con la mirada. Ver con los labios, conocer con la boca. Los dos principios voraces que han dirigido mi merodear por los bosques y las ciudades, cargada con mi canasta de deseos y apetitos” (p. 12).

Referencias

Clavel, A. (2015). El amor es hambre. México: Penguin Random House.