Historias de alacenas, vitrinas y macetas | Barista

Por Arizbell Morel Díaz.

Para Andrea, La Malabarista sin ratones.

Mena estaba sentada al borde de la mesa, con una maceta de frente y una taza de café vacía en la mano. El mundo era uno sólo y el cielo un lienzo que ya había sido pintado por alguien más. ¿Qué le quedaba por hacer?

Afuera, un millón de mariposas sepia podían volar sobre su local, escapando de sus manos. Afuera podía hacer frío y hacer calor, pero no estaba ella. 

A medio día, la calle estaba extrañamente vacía. 

Meses antes, años quizá, eso no hubiera ocurrido. La calle de Mena, con sus baldosas a medio pulir y casas de tan diversas formas como las de sus habitantes, nunca escuchaba el silencio. Su vida había transcurrido en un constante vaivén de ruido existencial que hasta ahora reconocía como anormal, aunque lo recordaba con cariño.

Había llegado la hora, el momento de apilar cajas, una tras otra. Cajas llenas de café, té, tisanas y demás polvos que convertían una taza, un poquito de agua, en elixir de vida. Sus cajas también estaban llenas de postres, panqués de combinaciones inimaginables que enamoraban a más de una nariz incauta.

Su vida y su trabajo eran así. Ella se encargaba de satisfacer aquello que sólo la boca y la nariz podían degustar. Aunque la piel también se deleitara con el roce de una envoltura platinada por dentro y suave en su exterior. 

Si lo pensaba bien, esas envolturas eran como una crisálida: marrones por fuera y al tacto recordaban algo inevitablemente vivo en pulsión de muerte.

También podríamos decir, que su trabajo era velar por la vida vegetal más allá de la muerte.

Entre miles de aromas y texturas, ella contaba recipientes. En un pequeño cuaderno anotaba cada cosa que iba y venía. A un lado, siempre comentarios sobre sus clientes: “Prefiere el buen tostado”, “No le gusta las servilletas extra”, “Pide una vez al mes lo mismo”, “Lo recoge por sí misma”, “Hay que recordarle que no tenemos cambio de esos billetes o vales”.

Ella era así, contadora de historias a través del papel y tazas medio teñidas. Sus macetas eran también testigos mudos de sus días. 

Aunque ahora más que ver rostros, se dedicaba a ver pantallas vacías. Esta nueva realidad le permitía adentrarse en la vida de sus clientes de una manera completamente novedosa aunque árida. Para Mena, era como si las viese todo el tiempo, cada segundo de su existir en la palma de su mano. 

También se preguntaba si la verían a ella. 

Meses antes a la pandemia, Mena ya tenía estas preguntas. Sin embargo, el ver el constante transitar de cuerpos hacía que quedaran en un rincón de su mente que ni ella entendía. Esas preguntas eran un montón de periódicos viejos, arrumbados en un rincón con noticias de ayer y de hoy llenas de polvo y un poco de café con hollín. 

Ahora era distinto. Quiénes se acercaban a su local, quiénes compraban, eran una realidad de la que dependía gran parte de su vida, del día a día de una mujer de negocios sensoriales. 

Todo esto, pensaba Mena mientras apilaba caja tras caja, pedido con pedido y en medio un millón de notas en la oscura soledad del amanecer de un jueves de primavera. 

Aunque las cajas estaban casi vacías, a ella no le importaba ya que amaba su trabajo sin reparos. 

Todo comenzó con una taza de café en algún lugar de su infancia. Una pequeña taza blanca teñida por el uso en medio de sus manos. 

Tal vez todo comenzó con el calor de una conversación compartida con mamá. Con el deseo de escuchar junto al café y al pan. 

Por eso Mena amaba el café. Porque el café era como su vida.

Teñidos estaban sus días de cafeína, tazas y papeles. Tintes de una pasión por un líquido energizante. 

Sin embargo, lo que más amaba de su trabajo era crear recetas. En el silencio de las tardes de verano había creado las más grandes proezas culinarias de su carrera.

El latte de tostón y pomelo, un café viénes con camote.

Todo, absolutamente todo había venido del silencio. 

De esas tardes con su diminuta cocina para ella sola, con sus amplias baldosas e infinita cantidad de tazas por lavar en los estantes. 

Esta es la historia de una de esas recetas, la más peculiar de todas porque vino de aquella vez que se acabó la soledad. 

Era una tarde de invierno otoñal y Mena estaba sola en el local. 

Todos se habían retirado ya. 

Hasta el último cliente y el último ayudante no se encontraban más. 

Pero a su teléfono llegó una solicitud para el amanecer del día siguiente. 

Urgente. Entrega inmediata a las 6 de la mañana en la calle De Los Olmos Olvidados. 

Aunque el cansancio estaba en su cuerpo, decidió quedarse un poco más para preparar tres kilos de café, dos paquetes de tisanas y cuatro baches de pastelillos diversos para esta persona misteriosa que mandaba mensajes de última hora. 

Esta persona quería una sorpresa culinaria, algo nuevo del menú. ¿Qué cosa? Lo que fuera distinto pero urgente y pagaría lo que fuera necesario para que llegara a esa hora. 

Mena sonrío con tristeza.

Nunca dejaba un pedido sin atender. 

Comenzó a preparar las cosas, evitando las preguntas, callando sus deseos y tarareando. Su voz retumbaba en las paredes sin hacer eco alguno. Así se dio cuenta de que sí estaba sola. 

Sola, estaba sola en una tarde de domingo. 

Y no tenía idea de qué preparar… 

De pronto, escucho un ruido seco. Venía de una de las cajas del fondo, las que estaban llenas de panqués. 

Chichichcichcic…

Sonaba en todo el local vacío retumbando en sus oídos. 

Cuando alcanzó a encontrar el sonido, se encontró con un diminuto ratoncito blanco con gris que la miraba con unos ojos inteligentes.

Parece un dálmata, pensó Mena. 

Y el ratoncito la miraba como debe de percibir el abismo a quién está a punto de lanzarse. ¿Cómo mira un vacío? Con los ojos llenos de preguntas.

 Mena decidió acercarse a él. 

Tal vez tendría una respuesta sobre las recetas por venir. Tal vez siempre le habían parecido simpáticos los roedores aunque no los quisiera en su cocina. 

Tal vez, simplemente, estaba sola. 

Como ella estaba sola con él decidió ponerle un nombre. Siempre le gustó la historia de Ulises, el aventurero que puede recorrer el mundo. Y también el de José, porque había apoyado a María cuando cualquier otro pudo irse con la excusa de que no le creía.

Aunque siendo honesta, ella no estaba segura de si Ulises podía ser hembra o macho, ella no sabía de ratones.

Así, el ratoncito de las manchas pasó a llamarse José Ulises. 

Y Mena decidió dialogar con ese ser que la veía como una contempla a lo desconocido: de frente y sin moverse mientras le contaba sus problemas al roedor. 

Se sentía extraña por platicar con un ratón, nunca le habían gustado los animales como compañía. Y tampoco nunca había tenido a alguien como José Ulises para compartir sus preguntas.

Menos mal que no tenía un gato, hubiera arruinado su interminable conversación entre miradas.

Y el ratoncito la miraba como si entendiera que ella le había dado un nombre. 

Solo quien ha carecido de identidad puede entender la conmoción de José Ulises al saberse reconocido. Solamente quién ha anhelado verdaderamente un nombre conoce su valor intrínseco. 

Mena lo observaba al mismo tiempo que le daba migajas del pan de ayer y él comía encantado moviendo los bigotes. 

En ese momento, se le ocurrió una gran idea, podía inmortalizar a José Ulises. 

La receta estaba frente a sus ojos todo este tiempo, ahí en ese rincón oscuro dónde habitaba el ratón. 

Mena sacó la harina, los huevos, la sal, la azúcar y…con suerte…encontró dos tipos de chocolates. 

Como la piel de su ratón…

Comenzó a preparar. 

Al poco rato en el horno ya se encontraban gemelos de José Ulises, llenando su enorme barriga hueca y caliente con sus bigotes. 

Todos alineados con un rabo de cerezas a punto de ser comidos. 

Al día siguiente, Mena entregó el pedido y la misteriosa persona quedó encantada con tan especial creación nunca antes vista. 

Ante ello, Mena decidió conservar a José Ulises y llevarlo al veterinario para evitar infecciones. Así, este ratón pasó de ser un ratón de cocina a ser un ratón de casa dejando de comer migajas robadas. 

Y las macetas pasaron a ser lugares de juego para este ratón domesticado. 

También desde esa vez, Mena se dedicó a hornear ratones de chocolate blanco con chocolate oscuro para su local. 

Afuera de su cafetería hay un viejo letrero de madera, a medio pintar que retrata a José Ulises, el roedor con más suerte del mundo. 

Y ahora la calle está llena de ruido otra vez, el pitido de las cafeteras, la gente entrando y saliendo pero nunca el mismo Chichcichcicci que escuchó aquella vez de profunda soledad…


Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Participante del Comité de “Apuntes”, programa de la Cátedra Bergman de la UNAM. Voluntaria en el Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” como tutora en el ciclo 2020-2021.

Algunos de los montajes en los que ha participado incluyen La ópera de los tres centavos  (2021) dirigida por Horacio Almada Andersen en la Facultad de Música de la UNAM, Sainete de fin de fiesta (2020), Planeta Bumara (2019), De la calle (2015-2018) de Jesús González Dávila dirigida por Juan José Tagle Briseño y Salvador Petrola, Grease (2014) bajo la dirección de David Allen, así como Lend Me A Tenor (2014) y The Dead End Tavern Cabaret Show (2013) bajo la dirección de Belinda Brown. 

Ha dirigido Bodas, adaptación de la obra de Federico García Lorca dentro del marco del FITU XXVI, El tuerto es rey de Carlos Fuentes (Muestra Académica de Dirección del CLDyT así como en el marco del FITU XXVII, 2019-2020).

Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart, Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla con la compañía La Crisálida así como el proyecto “Dame un tenor” de Ken Ludwig seleccionado en el programa “Incubadoras de Grupos Teatrales UNAM 2020-2021”. Recientemente ha publicado los siguientes escritos: “El Mercader de Venecia de David Olguín o del dinero como requisito para ser humano” en Teatro Magazine (Conneticut College), “Bajo Tierra: La tierra en nuestros huesos” en Pérgola de humo, “Música en escena, subversión desde la tradición en Bajo Tierra, El pescador y la petenera, Malpaís, y El Asesino entre nosotros” (ganador de “La necesidad de una pausa: Ensayos sobre el estado actual de las artes escénicas y la música en México”, UNAM). En adición, ha publicado el texto narrativa “Bitácora de una planta en resistencia” (2020) y “Tetera conoce a cafetera” (2021) en la revista independiente La Coyolxauhqui.


Poema «El museo» | METAXY

Los museos tienen una regla, que siempre me ha parecido injusta: No tocar. Como si la belleza no hubiera nacido para sentirse.

No Dejés de Escribir

No dejés de escribir, me dije por dos años, mientras el movimiento del teclado que mis dedos se sabían de memoria se pausó. Las pausas siempre son importantes, para pensar bien si la historia que se está escribiendo va tomando el camino que deseamos.  Pero me digo a mí misma: ¿y si no escribimos? ¿A…

Los árboles y las pantallas que me rodean | Sólo humanos a partir de este punto

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El último bocado

Por: Crónicas de una mente errante Mi carrera del día inició en aquella parada del camión, grafiteada como cualquier otra de la urbe, como cualquier otro día como este. Me senté en un espacio libre de esa banca de metal y fría, resignada a que llegaría tarde. Aproveché para borrar de mi rostro, con maquillaje,…

De recuerdos, aventuras y reflexiones|Del otro lado del Atlántico

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El ojo de Lya | Las extrañas cosas que dicen los hombres

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Piezas de un alma simple

S. Escrito por: Alondra Grande Por las noches me despiertala esperanza que no esperallegar a cualquier lugar. Sale sin caminoy se pierde en el mar, donde las sirenas cantanbaladas y sueñancon no haber deseadoser convertidas en pez. De cerca los peces las miran,queriendo volverse espuma, mientras la espuma pide condensarse en sal. Por las noches,…

ALETEO MORADO

Por: Itzayana Guillen

Eres arte abstracta

 Aquella que tiene definiciones diferentes

Aquella inquieta

Aquella somnolienta 

Aquella incomprendida

Aquella aventurera.

Aquella que se revela de la estética impuesta, de la iglesia, del estado, del patriarcado, de su cultura, sus tradiciones, sus normas y sus valores.

Eres aquella que nunca ha necesitado de un molde, aquella que rompe paradigmas los 365 días al año, salvo los años bisiestos que tienen 366.

Aquella de uñas carcomidas, aquella ojerosa, aquella con el cuerpo llena de estrías, bellos, celulitis, acné, menstruación, aquella mujer real, tan real como la lucha misma.

Aquella revolucionaria revoltosa, gloriosa, generosa, exitosa, jocosa, poderosa, ruidosa, creadora, toda una Diosa.

Aquella de paso firme, aquella que propone y nunca se calla, aquella que nació para no ser obsecuente, aquella que emano para ser libre, para decidir y nunca desistir, la que incomoda, la que es inquieta, la que brilla, la que inspira, la que crea, la que baila con reyerta y se desahoga en letras. 


Soy Itzayana Guillen, nací en la ciudad de México y radico en Chiapas, soy licenciada en pedagogía de la universidad autónoma de Chiapas, he sido maestra de preescolar y secundaria, la escritura ha sido mi confidente, le ha dado voz a mis pensamientos, he participado en la página de Poetripiados y en el Festival Mesoamericano de Poesía, con mis poemas de corte vanguardista, me gusta crear y mezclar cosas sin sentido, con mis letras entraras a un mundo totalmente extraño. En la narrativa dejo que cada personaje cuente su propia historia.


De recuerdos, aventuras y reflexiones|Llegada inesperada

La chica menos popular de la escuela llega sin invitación en una celebración de cumpleaños en el último momento. Su presencia y lo que tiene que decir cambiará o confirmará lo que todos piensan de ella.

Piezas de un alma simple

Silencio Escrito por: Alondra Grande Si me quedo en silencio puedo escuchar:a una paloma cantar en lo alto de un árbol,trinando por aquello que perdió.Una orquesta de grillos acompañacon sus desafinados violines la triste canción. Si me quedo en silencio, muy quieta,el viento me lleva consigo mientrasarrulla con besos la hamaca tendida,sujeta por un arrayán…

El ojo de Lya | La hipocresía del Drama

Por Liana Pacheco Cuando vi el resumen de esta película pensé: «Qué fumada».  Me pareció poco verosímil que la narrativa de la historia se construyera sobre una sola pregunta: «¿Qué es lo peor que has hecho en la vida?». Sin embargo, conforme pasaron los días, esa premisa y la trama seguían rondando en mi cabeza.…

Letras Revueltas| Recordanzas 

Admito que tengo miedo a olvidar, que imagino que me puede dar alzheimer. Hace algunos años leí un artículo que mencionaba que esta enfermedad era provocada por una bacteria en los dientes, así que desde entonces he generado una compulsión por lavarlos, las odontólogas ya me han hecho advertencias sobre el desgaste en mis molares…

Los árboles y las pantallas que me rodean | Si yo hablo, tú hablas

Por Mijal Montelongo Huberman En las películas Proyecto Fin del mundo de Phil Lord y Christopher Miller y La llegada de Denis Villeneuve, el poder comunicarse a través del lenguaje con una especie extraterrestre resulta fundamental para el desarrollo de la trama y para que las personas puedan sobrevivir. De hecho, una parte considerable de…

Piezas de un alma simple

Sobre adioses: Escrito por: Alondra Grande En un plato de barro se yergue el universo,perfumado con loción de clavo y limón.Entre un círculo de sal y cenizas,las velas negras brindan protección. Hay adioses que no se pronuncian.Dioses a los que se les ruega:guarden en un refrigerador la distanciaentre el ahora y la última palabra que…

De recuerdos, aventuras y reflexiones|Como un rumor

Mi primera reacción fue de absoluta sorpresa con una dosis de negación. Él era solo un año mayor que yo. Por supuesto que la noticia de su muerte “repentina” me dejó pasmada por unos segundos.

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Piezas de un alma simple | Cuando muere alguien que amas

Por Alondra Grande

Cuando muere alguien que amas

Y la habitación se ahoga en recuerdos

De días que no volverán. 

Saldrá el sol que no calienta el alma

Mientras el corazón se parte sin saber qué esperar:

Esperar que la vida no duela tanto,

Esperar que el invierno termine 

Y crezcan sobre su ausencia las flores del campo santo

Que recuerdan siempre volver a empezar. 

Embriágate con tu pena lo necesario

Hasta encontrar las fuerzas que te permitan seguir. 

Porque aunque tu ser amado se haya ido

Es nuestro deber resistir.  


Mi nombre es Alondra Margarita Grande Franco, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 20 años de edad, estudianta de psicología, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel. 


El ojo de Lya | Antropología Corporal

Por Liana Pacheco Cuando era pequeña a cada rato me hacían ojo. La que me curaba era mi abuela. Lo recuerdo como si, al iniciar el ritual, se me desprendiera el alma del cuerpo. Desde el techo esa alma me observaba: pequeña, recostada, sumergida en un acalorado llanto e incomprensible dolor. “Es que la mirada…

Piezas de un alma simple

Nada Escrito por: Alondra Grande Remuevo las piezas. Si vierto en un caldero todas las palabras, tal vez, aparezca una sopa de esas que una prepara para sentirse abrazada. O tal vez no sepa a nada. Quizá el caldero escupa una tormenta que termine con la sequía que hay en mis ojos, o tal vez…

Los árboles y las pantallas que me rodean | Pensamientos al aire

Por Mijal Montelongo Huberman Cuando escucho sobre la ocupación del territorio, pienso en cómo y para qué se usa el suelo, a quién le pertenece, quién lo puede usar. También me imagino los cuerpos de agua dentro o alrededor como parte del territorio: los ríos, los lagos, los litorales. Rara vez pienso en el mar…

Hay una diferencia enorme entre ser pequeña y haber sido reducida

Aprender que el mundo es más grande que las personas que me hicieron sentir chiquita es algo que constantemente me recuerdo.Y me pregunto, ¿por qué sostener espacios, recuerdos o personas que creen tener el derecho de empequeñecer nuestra esencia? Si bien es cierto que, como Alicia, tenía que hacerse pequeña para poder entrar al País…

El ojo de Lya | THT ¿Apología o premonición?

Por Liana Pacheco Después de «El cuento de la criada / The Handmaid’s Tale» no queda el silencio, queda la reflexión, el cuestionamiento, la mirada a nuestro entorno. La serie inicia en 2017, un tiempo en que la “agenda de ultraderecha” todavía no ocupaba la atención del discurso público; pero en los últimos años hemos…

Conversaciones de madrugada | ¿Ahora sí me voy a morir? Ahora sí…

Por: Monserrat Chávez Olivas

He pasado mucho tiempo recordando mi niñez, durante estos dos últimos años de mi proceso, los bloqueos mentales no me permiten ver con nitidez las escenas donde me recuerdo con un dolor incesante, pero ahí están, existen y vivirán en mí por siempre; pero ahora sé que se llaman heridas y sanan.

Pasé la mayor parte de mi infancia y adolescencia teniendo pensamientos catastróficos y suicidas, estaba segura que era normal, estaba segura que a todos los que me rodeaban les surgían esas ideas. Lo peor es que me acostumbré a ellos y me callé, creía que era normal pero al mismo tiempo sabía que debía retenerlo en mí, creo que así inició la lucha contra mí misma, dos yo que discuten y casi nunca logran estar de acuerdo.

Pasaron los años, yo crecía y mi interior invasivo también, normalicé conductas y pensamientos destructivos hasta que en 2019, luego de varios eventos infortunados, la morada se vino abajo. Quedé en ruinas, conocí a la peor versión de mí; primero terapia con la psicóloga luego remitida al psiquiatra, diagnóstico: cuadro severo de depresión y ansiedad. Paciente con riesgo a cometer suicidio.

Y así pasó, que el muro construido desde mi niñez alrededor de mí, se vino abajo en cuestión de semanas, días. Para luego darme cuenta que nunca tuve nada ni fui alguien, sólo una persona hecha a expensas de otros, nada me pertenecía, cuestionarse duele mucho y eso hizo en mí el feminismo (que hablaré de ello en otra edición) y la terapia, cuestionar todo, el doble, el triple y dejarme desnuda a la intemperie mientras intentaba descifrar quien era y a dónde quería ir.

Iniciar el viaje fue difícil, tenía que reconocer mis debilidades para salir bien librada, tenía que reconocer mis problemas que insistía en decir que no lo eran, fue difícil, doloroso y terrible. Terrible ver el rostro de mi madre desconcertada al observarme y no entender lo que pasaba en mí, escuchar las preguntas incómodas de compañeros de trabajo y conocidos «¿Estás enojada?» cuando veían mi rostro desencajado, era tristeza pero fue hasta meses de terapia que aprendí a poner nombre a mis emociones y enfrentarlas.

Ya saben, los síntomas de un depresivo y ansioso: desmotivación, cansancio, mal humor, insomnio, romper en llanto repentinamente, disociación. Sí, dejé de hacer lo que un día había amado, ya no me era de interés. Despertar cada mañana se volvió mi calvario, un infierno que ardía y quemaba, los días se volvieron en un pensamiento recurrente ¿hoy si me voy a morir? Hoy si voy a morir, hoy lo haré, hoy es el día.

Deambulé en ese sitio durante casi un año hasta el día de mi diagnóstico, ese día supe que tenía nombre lo que yo sentí por años. Que no era normal y que tenía «cura» y «razón». La razón, la razón es compleja y por el momento es difícil de explicar y de entender, pero la ciencia le había puesto nombre y medicación.

75 gramos de velanfaxina por la mañana y una tableta entera de farmapram por las noches. Sí, la pasé mal el primer mes, los efectos secundarios me tenían peor que el mismo trastorno, ahora en verdad me dije «voy a morir mañana» pero no morí y pasó lo que los medicamentos tenían que hacer.

No quiero alargarme, habrá tiempo de hablar más de ello. Pero al paso de los meses, la vida se volvió una mejor versión, los síntomas no se fueron (no se han ido del todo) pero ya no echo de menos el pasado ni me atormento por el futuro. Tengo días lamentables y días increíbles, aún vagan los pensamientos por mi cabeza, aún escucho sus voces algunas madrugadas pero ahora sé con certeza que se irán un día, por ahora el proceso los ha alejado un poco.

La depresión y ansiedad casi me matan. Yo no elegí vivir así y aún no estoy segura si elegí recuperarme, pero aquí estoy aferrándome a esta vida sin sabor. Quiero decir, que aunque las cosas se han tornado duras, aún creo que no todo está perdido y hay mucho en que trabajar.

Hace casi dos años me diagnosticaron y he tenido diferentes etapas donde soy muy funcional y otros donde no puedo si quiera agarrar el móvil. Algunos otros días soy ambas. Pero gracias a los que me acompañan en este camino, aprendí a que el proceso nunca es lineal, está llena de curvas y que no debemos obligarnos a mantenernos productivos 24/7 (en verdad no pasa nada que te tires todo el día en la cama viendo tiktoks).

A ti, que me estás leyendo. Quiero compartir mi historia, como una forma de catarsis y también para ayudarnos mutuamente. Me hubiese gustado leer vivencias como la mía durante el tiempo que la pasé mal, por más que busqué en libros, novelas, redes, nunca me cobijó la idea de que todo iba a pasar y mejorar. 

Hoy te digo a ti, que has sido diagnosticada/o con un trastorno o estás en terapia psicológica o psiquiátrica, que primero, no dudes del profesional frente a ti, busca alguien que te brinde comodidad y compasión, luego escucha con atención y habla dejando fluir todo.

Hey ¿Estás tomando medicamentos? No pasa nada, es normal. En casos como los nuestro, el cerebro no tiene la suficiente serotonina para subsistir y requiere un poco de ayuda, no seas tan dura/o con tu ser, abraza el proceso y refúgiate en lo que haga vibrar tu corazón.


Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.

He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.

Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.

También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.

He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.

También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.


Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Faisanes.

Por Arizbell Morel Díaz. Personajes: Una niña de nombre Macabea.  Su madre. Azul.  Las vísceras son lo único que cuenta. Interior de una cocina chica. Al centro, una olla humeante, llena de agua, esperando el último ingrediente para una sopa. En el suelo se encuentra Macabea jugando con Azul, un pequeño faisán Syrmaticus ellioti. MACABEA:…

Piezas de un alma simple

Alondra Grande No te quedes En los lugares donde tu nombre se vuelve cenizaEn los recuerdos que no despiertan alegríaEn los espacios donde revoloteanabejas picando con sus aguijones tu barriga. No te quedes en los días soleadosdonde el sol no te hizo feliz.Ni en las noches donde la lluvia,al mojarte, te hizo reír. No te…

Crónicas de una mente errante | Carta al cielo

Mis lágrimas hablaron por mí en ese momento; cada una era un recuerdo contigo, el cual trato de contener dentro de mí.El tiempo pasó frente a mis ojos: abrazos del pasado, llanto del presente y miedo a un futuro con tu ausencia. Qué irónica fui con la vida y conmigo misma; le rogué tanto que…

Ser como mi gato

Si hay alguien que ha logrado dominar el arte de solo existir son los gatos. Plácidamente el felino descansa majestuosamente donde el deseé .

El ojo de Lya | El cuento de la criada ≛Temps. 4ᵃ-5ᵃ-6ᵃ

Por Liana Pacheco En esta entrega retomamos la sinopsis y análisis de las temporadas 4a, 5a y final de la serie El cuento de la criada / The Handmaid’s Tale. La primeras 3 partes de la serie tiene su análisis aquí -> 🔴 Temporada 4 – Abril 2021: La vi dos años después de su…

Letras Revueltas|Razones para salvar al mundo. Parte II. Pan para las rotas

Me cuesta comprender a la Illari de hace 20 años, aunque sospecho que esa aversión por la comida estuvo mediada por un “no disfrutar la vida plenamente”, un miedo a la vida misma. Lo paradójico de la situación es que prácticamente crecí en una cocina, yo no lo sabía pero mi abuela, con paciencia, me…

De historias que nos hacen y otras cosas importantes | El origen del amor

Por: Brenda Garrido Hernández 

Soy una fiel creyente de que las cosas que amamos tienen un origen del por qué. Un pequeño detonante que nos hizo acercarnos en un primer momento, que fue convirtiéndose en interés y finalmente desemboco en amor. Amores que en cierto modo terminan guiando nuestra vida y definiendo los momentos más gratos de la misma. Actividades que empezaron como un pasatiempo infantil y terminaron convirtiéndose en la carrera de nuestra vida o nuestro momento de brillante felicidad en los días grises, pero ¿cuál es nuestro origen del amor?

Algunas veces resulta extraño pensar en eso; si tenemos la fortuna de realizar aquello que amamos pocas veces pensamos en el Genesis, en el por qué, en el primer momento que terminamos realizando aquellas actividades o en la persona que por primera vez nos guio en ese camino. El otro día me quede pensando en eso; en aquello que adoraba, en las cosas y actividades que amaba y amo y al pensar en el porqué de mi amor mi respuesta inequívoca para todo fue mi madre. 

Mi madre que, si bien no era madre soltera, se llevó los golpes de ejercer una crianza casi monoparental; mi padre casi siempre fue una figura ausente pero mi madre siempre ha estado ahí, inyectando pequeñas dosis de interés en las cosas que fueron creciendo hasta convertirse en amor. 

El primer libro que recuerdo haber “leído”, y tal vez el desencadenante de aquellos que le siguieron y posteriormente desbocaron en mi arriesgada elección de lingüística y literatura como carrera profesional, fue una edición resumida de la odisea era una de esas ediciones que eliminaban lo complejo de la construcción de la obra original, pero mantenía el detalle de las acciones; de esas ediciones que costaban no más de veinte pesos y que harían que los esnobs y puristas de las ediciones caras y por supuesto que claman que los clásicos son inamovibles se retorcieran en desagrado y desaprobación, pero eran especiales o al menos lo eran para mí. 

Mi madre que es más una lectora ocasional que una ferviente devora libros, compraba esas ediciones para que las leyéramos antes de dormir; nuestro acuerdo era la división por párrafos uno ella y uno yo y solo un capítulo por noche. De esa forma una edición de menos de 100 paginas nos duraba semanas; tal vez y haciendo memoria era una forma lenta de leer en especial cuando llegábamos a las partes más interesantes de la historia y teníamos que cortar la lectura hasta la siguiente noche, jamás olvidaré mi pequeña crisis y mi casi traición a nuestro acuerdo porque necesitaba saber que sucedía con Ulises enfrentándose al ciclope o la primera vez que me enfrente a la versión completa de la historia con su compleja forma de ser narrada, sin poder evitar pensar que la recordaba siendo más interesante. 

Termine de aprender a leer de esa manera, acostada en mi cama con mi madre a un lado y un libro entre nosotras. A esa edición de la Odisea se le unieron otras que con el tiempo se fueron perdiendo al igual que la costumbre de leer en dúo que se convirtió en ver películas y series en el mismo horario; tal vez el origen de otras de mis aficiones y amores cuyo núcleo sigue siendo mi mamá.

De aquellas viejas ediciones solo queda una de El retrato de Dorian Grey que me recuerda aquellas noches en que las que yo y mi madre leíamos juntas y por supuesto el origen de mi amor por los libros; y tu lector que me ha prestado su atención a lo largo de estas líneas te has preguntado ¿Cuál es el origen de tu amor? 


Brenda Garrido Hernández

Mi nombre es Brenda, actualmente estudiante de lingüística y literatura hispánica en el futuro espero ser graduada y titulada. Fan y amante del cine al igual que de los libros, de
ahí mi arriesgada elección de carrera. Actualmente y en temporada de encierro ocupo mi tiempo libre refugiándome en la ficción, conociendo historias nuevas y redescubriendo unas
cuantas que ya no lo son.


Piezas de un alma simple

Hombre de arena Escrito por: Alondra Grande El hombre de arena contemplaba los caballos de espuma y sal que galopan contra el sol para perderse entre las faldas de una isla que nadie nunca pisó.En esa isla desierta, creada nunca jamás en el tiempo, el hombre de arena construyó un castillo cubierto de granos de…

De recuerdos, aventuras y reflexiones|Un recuento de hubieras

Al encontrarme sola me permití pensar en lo que había sentido al escuchar esa frase de saludo de mi amiga y la pregunta que me había hecho en ese instante se clarificó en mi mente: ¿Qué hubiera sido para mí si al tomar el teléfono, al otro lado de la línea, efectivamente respondiera mamá?

Los árboles y las pantallas que me rodean | Colonizaciones mundiales

Por Mijal Montelongo Huberman En obras de ciencia ficción, la trama de un planeta colonizado y explotado por hombres es recurrente. Aunque tomando en cuenta la historia de los últimos cuatro siglos, el origen de esta trama no resulta extraño. Tanto la película Avatar de James Cameron como la novela El nombre del mundo es…

Mentiras de verdad | Galerías infinitas: girasoles y tiempo

Por Ericka Ovando

Ver el centro de un girasol gigante es el ejemplo perfecto de las diversas posibilidades que supone realizar una observación simple; lo anterior puede tener un enfoque matemático con la serie de Fibonacci, podríamos pensar en Van Gogh, o considerar la biología o la fotografía. Un girasol también podría ser el punto de referencia para desarrollar una novela, un poema o un cuento. 

La materialidad de los objetos supera la inmaterialidad de la palabra, sin embargo, el complejo proceso del lenguaje representa el poder y el conocimiento del ser humano.  El ejemplo de los girasoles nos permite dimensionar que un mismo objeto de estudio puede ser abordado de diversas formas, y a su vez, el estudio de ese objeto se enriquece y se complementa a partir las perspectivas o disciplinas que lo analizan. Esta compleja red que interconecta conceptos y objetos e   xsta presente en todo lo que nos rodea. La poesía podría entenderse como la búsqueda de nuevos significados a través de esa red.

Al escribir esta columna, recordé al poeta uruguayo Julio Inverso en Diario de un agonizante en el poema XXIV, el significado de “todo lo que hemos visto, todo lo que hemos oído, las pequeñas vidas, todas esas comedias tras las ventanas, los gritos, los edificios navegando lentamente […]  los sentimientos que nos llenaron el pecho y los ojos, nuestras caras flameando desde el sueño, la ceniza meteórica,” ese cumulo de conexiones generadas en un texto poético, que representan este complejo mundo que nos rodea, también lo que nos humaniza: la visión humana del mundo externada por el lenguaje. 

Hoy mas que nunca, cuando la puerta del regreso representa la puerta a una nueva realidad, el camino a nuevas imágenes y nuevas maneras de enfrentar al mundo y la posibilidad de nuevas conexiones; en contraparte el recuerdo de las imágenes viejas el recuerdo de “[…] cementerios de autos de todo el universo, […]” de la  “sangre derramada en remembranza” la remembranza de las más de doscientos mil personas que nos faltan, de los negocios que ya no están, de las ruinas de la sociedad como la conocíamos. 

Así, “todo cuanto pasó, todo aquello, la flor recóndita y el diamante pródigo, el vino largo tiempo refrescado bajo la tierra, el obstinado pulso del tiempo […] todo lo que el misterio engendró, prisma increíble, inicia otra serie de galerías infinitas, regresa al misterio, inconcebible, fatal y soberano.” todo lo que hemos pasado como individuos tiene un significado personal, el impacto en la memoria colectiva de lo que hemos enfrentado como sociedad será determinante en la forma en que continuaremos adelante como humanidad, pero una cosa es inminente mientras algo mayor no lo impida: continuaremos en esa serie de galerías infinitas. 

Mas allá del inminente retorno y la adaptación a la nueva normalidad, después de la contingencia sanitaria por covid-19 solo resta decir “Tomad, pues, vuestro paraguas y penetrad en lo desconocido” explorar y desenmascarar la imagen del mundo mediante la palabra,  mediante la observación , cuestionar y dimensionar la propia fuerza del lenguaje en la vida, en la historia, en la ciencia y en la sociedad; y entender que las grandes mentiras y lo absurdo comparten el mismo origen.


Ericka Deyanira Ovando

Ericka D. Ovando Becerril (Ciudad de México, 1996) actualmente tiene 24 años, es ingeniera biomédica y lic. en Lengua y literatura. En 2015 resultó ganadora en el concurso Master Peace México en la categoría de cuento; asimismo, ha formado parte de diversos talleres de creación y crítica poética, además de cursar dos diplomados en Creación literaria por el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Coordinación Nacional de Literatura.


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Trabajo no remunerado

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La Miscelánea | De travestismo, la monja Alférez y Mulán

Por Fernanda Loé

 El travestismo es un tema del que se tiene mucho que decir en la actualidad, por lo que pareciera haber surgido hace no mucho tiempo, sin embargo, eso no es totalmente cierto, aunque lo pensemos así por la importancia que han cobrado en las últimas décadas palabras como inclusión, diversidad y representación. Por lo tanto, me propongo abordar ejemplos más tempranos del travestismo, específicamente de la Edad Media, para que viajemos al pasado y nos demos cuenta de que los temas que hoy discutimos, no nacieron ayer. Como consideración extra es necesario trazar una línea entre el travestismo femenino y el masculino, siendo el primero el que me interesa en esta ocasión. 

Para comenzar hay que partir de la idea conjunta de lo que es el travestismo. Hoy en día lo entendemos, a grandes rasgos, como la acción de vestirse con ropa del género opuesto, por lo que forma parte de la identidad y expresión de género. Sin embargo, esa no es la única definición que la palabra ha tenido. En la Edad Media se clasificaba al travestismo dentro de lo que se conoce como pecado nefando. 

El pecado nefando era cualquier acción (aplicaba también a personas) indecorosa, que puede resultar perversa, abominable o vergonzosa por ir contra las buenas costumbres, la moral y la ética. Dentro del pecado nefando, además del travestismo se consideraban otras acciones como zoofilia, homosexualidad, bestialismo, masturbación y sodomía, cada una con sus subdivisiones. 

Y aunque nos parezca una definición antigua, existen otras actuales no tan lejanas, como la del Manual Merck de diagnóstico y terapia (MSD por sus siglas en inglés) que considera al travestismo como una forma de fetichismo y a su vez un tipo de parafilia más común en hombres que en mujeres. Visto claro, desde la psicología. 

Aunado a esto, en la Edad Media existía otra razón por la que el travestismo era condenado, además de lo ya mencionado. Se creía que originaba confusión en relación al “estado” y a la “calidad”, puesto que el estamento al cual se pertenecía debía ser siempre expresado públicamente marcado por la vestimenta apropiada. 

Es decir, no solo era una desviación a la norma debido al pecado nefando, que abarcaba el ámbito sexual, también representaba una falta al orden de vestimenta, la cual reflejaba la posición social y por lo tanto el nivel al que se pertenecía. Recordemos qué tan importante era esto pensando en las pinturas de castas en las que claramente se hacía una división dependiendo el estrato demostrando lo que podía y debía vestir cada nivel de acuerdo a su poder económico y social.

Una vez que sabemos la definición de travestismo en la Edad Media, podemos entrar de lleno a los diferentes casos registrados de travestismo femenino, es decir, mujeres que se vestían de hombres. La primera es Catalina de Erauso, mejor conocida como la monja Alférez, nacida aproximadamente en 1585. Se encontraba recluida en un convento del cual escapa como puede, para después cortarse el pelo y transformar su hábito en un traje de hombre. A partir de este momento, salvo en contadas excepciones, no volverá a mostrarse como mujer. Viajó vestida de hombre por España, primero con el nombre de Francisco de Loyola y después como Antonio Erauso.

También llegó a América donde recorrió desde Chile hasta Perú y Panamá para finalmente arribar a la Nueva España. Ahí participó en campañas militares que le dieron gran prestigio, lo cual demuestra su carácter valiente e incluso altivo, respaldado gracias a las anécdotas que cuenta en su autobiografía en la cual describe las distintas afrentas que ganó, además de mencionar su afición por los juegos de naipes, las tabernas, las riñas, etc. 

Su historia no termina trágicamente como era de esperarse pues se salva de la muerte al comprobar que era virgen y compensando con todas sus hazañas militares. De hecho, España solicita a Felipe IV una pensión y reconocimiento por los servicios militares prestados a la Corona, así como por la defensa de la fe católica. Incluso viaja a Italia y es recibida personalmente por el papa Urbano VIII, de quien obtiene algo inaudito en aquella época, una dispensa para poder vestirse con ropa de hombre.

Lo que sí acompaña su historia es el rumor de muchos investigadores que concluyen que además del travestismo, pudo haber sido condenada por ser homosexual, debido a que en muchas partes de su autobiografía deja ver su preferencia por las damas sobre los caballeros, como el pasaje donde la encuentran, vestida de hombre, acostada en las faldas de una mujer que la acariciaba y peinaba, aunque esto podría justificarse con la necesidad de mantener su personaje hasta las máximas consecuencias. 

Otra mujer que prefería vestir de hombre era Elena de Céspedes quien se cree nació en Alhama de Granada en 1545. Ella incluso se casó a los 15 años y tuvo un hijo el cual regaló, sin embargo, su verdadera trayectoria comenzó cuando decidió vestirse de hombre. Primero fue sastre y calcetero para después enrolarse en las tropas, es en ese momento que comienza a usar el genérico “Céspedes”, para luego hacerse llamar Eleno de Céspedes. Se convirtió en médico y obtuvo dos títulos, uno para poder sangrar y purgar y otro para cirugía, cosa que, de verse como mujer, hubiera sido prácticamente imposible.

Después, y tras haber tenido acceso carnal a múltiples mujeres a lo largo de su vida, desde casadas hasta solteras, conoció a María del Caño con quien se casó (ahora como hombre) quien la culpó de recurrir a “técnicas” de engaño, cosa que el párroco del lugar comprobó debido a su carencia de barbas, para después tacharlo de capón, es decir, de no tener órganos genitales. Por lo anterior, anuló esa unión al no poderse llevar a cabo la finalidad última del matrimonio que era procrear. A esto se sumó la denuncia de antiguos compañeros de la milicia, lo que la llevó a juicio. 

Para defenderse alegó ser hermafrodito, sin embargo, al no contar con pruebas válidas, en el año 1589 el tribunal inquisitorial de Toledo la condenó a recibir 200 azotes. Además, debería servir sin sueldo en un hospital por un periodo de diez años, es decir, la dejaron de una u otra forma, continuar con su profesión y no terminó de la peor manera posible, muerta. Incluso se volvió tan popular que logró convertirse en un personaje de Cervantes al ser incluida en sus obras Los trabajos de Persiles y Sigismunda, en donde encarnaría a la bruja Cenotia.

Y aunque estas son historias de éxito, no siempre se corría con la misma suerte, sin embargo, hubo otro espacio donde las mujeres vestidas de hombres podían disfrutar de popularidad, eso sucedió un poco más adelante en la Historia y ese espacio fue el teatro. Un ejemplo de esto es Rosaura en La vida es sueño, que, vestida de hombre, planea cobrar venganza. Y ya lo decía Lope de Vega en su Arte nuevo de hacer comedias, mientras la mujer mude de traje de manera que pueda perdonarse, el disfraz varonil puede agradar mucho. 

 La realidad es que ese es un tema que merecería su propio espacio puesto que implican otras consideraciones, como el disfraz. Lo que sí es digno de mencionar debido a que se relaciona con lo ejemplificado anteriormente, es la habilidad que tenían ciertas actrices para desempeñar papeles masculinos, tanto así, que ese talento podía convertirlas en las mejores pagadas de la compañía a la que pertenecían. Ya sea peleando con espadas, volando en medio del escenario, montando a caballo, etc. lograban liquidar la mayoría de las deudas del autor gracias al éxito taquillero que alcanzaban.

Tanto así que la autora Lola González hace una clasificación de los diferentes casos en los que las mujeres podían aparecer como hombres en el escenario: podía ser para representar a “mujeres hombrunas” (lo cual comprende personajes como amazonas, piratas, etc.), desempeñando alguna actividad exclusivamente masculina o encarnando cierta cualidad o virtud no propia de su género, también por verse obligadas a guerrear en nombre del amor o para seguir al enamorado sin ser reconocidas. 

Y finalmente, es necesario mencionar que estos casos han influenciado lo que hoy en día leemos y vemos. Para muestra el cine, que, a lo largo de la historia, ha mostrado papeles de mujeres que se visten de hombre. En el cine de oro mexicano tenemos justamente la película La monja Alférez (1944), protagonizada por María Félix. También Me ha besado un hombre (1944) con María Elena Marqués y Abel Salazar de protagonistas y Yo quiero ser hombre (1950) con Alma Rosa Aguirre, entre otras. En un panorama más internacional, películas como Víctor Victoria (1980), Los ángeles de Charlie (2000) e incluso Mulán (1198/2020), presentan personajes que por una u otra razón se visten del género opuesto, incluso entrando dentro de la clasificación que mencioné anteriormente de la autora Lola González.  Este es sin duda un tema que nunca deja de expandirse y que por lo tanto puede abordarse desde muchas perspectivas, por ejemplo, la moda, con la presentación de modelos vestidas con esmoquin, el traje más masculino que pueda mencionarse, como es el caso de Coco Rocha para Yves Sant Laurent o actrices usando trajes de hombre como Mia Farrow o Diane Keaton. Sin embargo, es necesario estar conscientes de que hoy en día, hay otros ingredientes en la mezcla, como pueden ser la identidad y la expresión de género, aunque comprobamos que no es un tema tan nuevo como pareciera. Por todo esto, es valioso repasar los antecedentes que he mencionado a lo largo de este texto para entender que el travestismo femenino tiene mucha historia, pasando por sus filas desde una monja hasta un personaje de Disney.


Fernanda Loé. Recién egresada de la carrera de Lengua y Literatura Hispánicas de la UNAM.
Formó parte del comité organizador del quinto ENELLHI, donde, entre otras cosas, colaboró en el diseño y edición de la Antología Conmemorativa, además de ser fotógrafa de ediciones anteriores del evento. También participó como colaboradora del blog Aproximación a la literatura en lenguas indígenas mexicanas. Experta en datos curiosos de poca o nula utilidad. Es fanática del cine, de las series, de la música y, en general, de la cultura pop. Fotógrafa amateur y, sobre todo, amante de los libros.


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Zorro-comic no. 4

Por Julia Ivalú


Julia Ivalú

Julia: mujer de raíces fuertes. Ivalú: la primera mujer del mundo para los nómadas esquimales. Julia Ivalú: la primera mujer nómada de raíces fuertes. Calculadoramente impulsiva; nunca aprendió a cortarse las alas. Escritora, poeta y artista audiovisual mexicana feminista. Lic. en Animación y Arte Digital por parte del Tec de Monterrey. Cuenta con el diplomado en Danza Terapéutica Humanística y otro en Antropología del Arte, así como con diversos cursos de Escritura Literaria en Literaria Centro Mexicano de Escritores. Su cuento “La caída de un mago” fue seleccionado para su lectura en el auditorio del Museo Soumaya (2015). Su relato corto “So(m)bras” está incluido en el volumen Vita Contemplativa: Los invisibles, coordinado por el Mtro. José Manuel Suárez Noriega (2017). Su obra “Se acerca un zopilote” forma parte de la antología Teatro Mínimo, colección de la afamada dramaturga mexicana Gabriela Ynclán (2019). Su publicación más reciente “Gatonejos”, se encuentra en el poemario Cuerpo o inferno, compilado por la poeta oaxaqueña Yendi Ramos (2020).

IG: @julia_ivalu
FB: Julia Ivalú – Escritora
Página web: bit.do/julia-ivalu


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La Torres | Los niños ecuatorianos del 92 recordaremos esto

Por Erika Torres

Nosotros, los hijos de finales del siglo, experimentamos, casi a diario, el cuestionamiento de la generación que nos precede. Para muchos de nuestros adultos, nosotros no podemos opinar con certeza sobre los diferentes hitos que marcaron a la sociedad; pero, creo que somos bastante consientes de hacerlo. Nosotros, los ecuatorianos del 92 venimos de aquella década cambiante; aunque, es verdad, fuimos concebidos al finalizar el periodo de la ID (Izquierda Democrática) del doctor Borja; es decir, fuimos forjados durante la primera vez que la ID llegó al poder. Reconozco que para los niños ecuatorianos del 92, la ID estaba lejos de ser aquel partido que se había solidificado en el declive del populismo velasquista y en el creciente cefepismo, para hoy ser ese partido naranja y negro. Pero, nosotros también fuimos concebidos en aquella época en que la Coca Cola ya dominaba el mundo, sobre todo en temporada navideña y del mundial de fútbol; aquella época de la Game Boy, la televisión por cable y el teléfono fijo en algunos hogares ecuatorianos. 

Sobre nuestro caminar se viene una serie de datos intrínsecos a nosotros. Nuestros primeros pasos los dimos durante el gobierno del señor que decía: “Ni un paso atrás”, mientras los militares asesinaba y/o morían en el Alto Cenepa; sí, caminamos durante ese periodo en el que se permitieron los famosos “créditos vinculados” que beneficiaban a la banca privada, mientras nuestra inocencia bailaba y cantaba al jolgorio del tucán Máximo y del Dr. Muelitas. Durante esa época el correo electrónico comenzaba a remplazar al sistema de fax y el diskette de 3,5 pulgadas prometía la revolución informática; así de rápido caminamos.

A nosotros nos tocó comenzar la vida académica durante el gobierno de Bucaram, “El Loco que ama”, quien bailaba El rock de la cárcel y cantaba junto a Los Iracundos. Recuerdo que muchos lloramos porque no nos entregaron el kit de la “mochilita escolar”; pero, ahora estoy más que segura que estamos orgullosos que la mochila jamás se colgó a nuestras espaldas. Durante esa época Eminem se ponía de moda, y tanto los jóvenes latinos como los gringos lo escuchaban y lo bailaban en las fiestas subalternas. Quizá memoricemos poco o nada los disturbios por la huida de Bucaram y el malestar que dejó la “Noche de los tres presidentes”. 

Quizá no recordemos a Rosalía Arteaga, la mujer derrocada por el golpista Paco Moncayo, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas en ese periodo ―personaje que luego de algunos años se perfilaría como demócrata y cautivaría a muchos con su ideología progre y su discurso de género―. Estoy segura que tampoco recordamos a Fabián Alarcón, quien ocupó el puesto que le correspondía a Rosalía únicamente porque era el macho alfa del Congreso Nacional.  A lo mejor no recordemos lo caótico y pintoresco que fue tener tres presidentes en una sola noche; pero, sí recordamos esos anuncios tenebrosos de televisión, como el del payaso “Fresco-solo, hay uno solo y suena”, y el miedo que nos causaba esa imitación de Ronald McDonald. 

Pero, ¡híjole! De Jamil Mahuad estoy segura que sí tenemos buenos recuerdos. Pues bien, resulta que en el receso de la escuela muchos compramos nuestra espumilla con la moneda de 1000 sucres que tenía la cara del intelectual Eugenio Espejo, o compramos nuestros emborrajados con el billete de 5.000 sucres que tenía impreso el rostro del escritor Juan Montalvo ―hasta nos quedaba cambio para comprar tazos y plastilina moco―. Sin embargo, luego, el dólar reemplazó al sucre y los centavos de dólar ecuatoriano, con los rostros de aquellos ilustres, solo nos alcanzaban para un chupete Pirulito, y eso dependía porque la vecina de frente lo vendía a 0,10 centavos (la moneda con el rostro de Eugenio Espejo) y la de la vuelta lo dejaba hasta los 0.05 centavos (la del rostro de Juan Montalvo). Creo que de esa época recordamos la hora del almuerzo junto a los Power Rangers, seguidos de Goosebumps que pasaban por televisión nacional, o a Marilyn Manson y las leyendas en torno a su físico y sus preferencias sexuales. Y pues bueno, así fue cómo durante nuestra primera década, los niños ecuatorianos del 92 conocimos varios rostros y discursos.

Luego llegó al poder Gustavo Noboa y David Reinoso se había separado de N.E.V.N.E.D., y ejecutó las famosas parodias presidenciales del Ecuador; Reinoso imitaba al mandatario como el cuentista de puro chiste “colorado”. Para esa época los niños ecuatorianos del 92 ya éramos unos púberes y nos pusimos en onda con las producciones de Cris Morena. Después llegó a la presidencia Lucio Gutiérrez, y con ello la disolución conyugal entre Gutiérrez y Ximena Bohórquez porque ella no confiaba en su esposo ―el megadrama amoroso―.  

De Lucio también recordamos la “Pichicorte” y la propaganda masiva que buscaba honrar a antiguos mandatarios con juicios penales. También sabemos que los “Forajidos” dieron fin a ese gobierno por medio de movilizaciones civiles en todo el país; recordamos cómo se veía el “Trucutú” en la tele. En seguida llegó Alfredo Palacio y estoy segura que muchos lo ubicamos únicamente porque ya estaba medio veterano; pues, para esa época nosotros íbamos en secundaria y nuestra vida giraba en torno a otros asuntos de interés, como los mensajes de texto enviados con nuestros primeros teléfonos móviles, los conciertos de nuestras bandas en CD y DVD, y los chats por Skype; aunque lo caótico y trágico de ese periodo fue la masificación de la música urbana que no respetaba posición social, económica ni sexual. 

Aquí estoy convencida que cuando agarramos las riendas de nuestra conciencia, por así decirlo, Rafael Correa ya había asumido la presidencia de Ecuador y llenaba las cuadrillas y fotos en los textos escolares y logos de instituciones públicas. Durante esas fechas, muchos de nosotros, ya jóvenes, conocimos e hicimos el amor; hicimos lo que nuestros padres no querían que hiciéramos; dominamos el espacio internauta; fuimos a la universidad; nos despedimos de algunos amigos de la infancia e hicimos nuevos; llegamos a admirar a varios maestros de la vida misma; tuvimos nuestro primer trabajo formal y a nuestros primeros hijos; presenciamos el 30S y los tumultos a manos de “Los 10 de Luluncoto”.

 De estas múltiples formas llegamos hasta Lenin Moreno, periodo inaugurado por alias “Guacho” y el caso del equipo periodístico de El Comercio, tomado en zona paramilitar. De Moreno también presenciamos los escándalos en plena pandemia: funcionarios, políticos y figuras públicas involucrados en casos de corrupción, nombres que se han relacionado a casos similares a lo largo de la historia. Afortunadamente, contamos con nuestro mayor aliado, el internet, el que nos mantiene al tanto de temas que los adultos siempre nos ocultaron: historia, política, religión, amor, sexo, etc. Ahora estrenamos nuevo gobierno; aunque bueno, de nuevo no tiene mucho, porque está manejado por las mismas caras que ya nos han poseído. Para este momento ya estamos en la vorágine de la adultez, a puertas de los 30; todos ya pasamos el año maldito, ese año en el que las rockstar se suicidan; con posgrados, deudas y proyectos fallidos. Nosotros, aquellos niños del 92, somos devorados por las ideas de nuestros progenitores que nos siguen viendo como chiquilines, que nos atacan con argumentos ad hominem porque, para ellos, nosotros no tenemos derecho a opinar de cosas que pasaron cuando usábamos pañales y tomábamos biberón, para ellos nosotros no conocemos la verdad. Lo curioso es que el fin del siglo nos pertenece, somos la generación dotada por la capacidad de entender lo que hubo y lo que habrá, aquella generación que creció entre la violencia y la agresividad como parte de la condición humana de ese entonces, somos las generación que promueve la sana convivencia y la negociación con la generación que se nos viene. Somos la generación de la conciencia y el despertar. Si algo sí nos pertenece es la historia, quizá no la verdad, pero sí nuestro enfoque, porque de por ahí venimos, de lo alterno, de lo multidimensional.  

2 Presunto caso de peculado ejecutado en noviembre de 1996, durante el gobierno de Abdalá Bucaram. La ministra de Educación de ese entonces, Sandra Correa, negoció con una empresa colombiana la suma de $40 millones para la adquisición de material y equipos educativos, incluyendo un lote de útiles escolares y una mochila, mismos que no cubrieron a toda la población de escolares, tal como lo había prometido durante la campaña del programa.

3 Luego que el Congreso Nacional removiera el cargo de presidente a Abdalá Bucaram por incapacidad mental, el 6 y el 7 de febrero de 1997 se llevó a cabo una disputa entre Abdalá Bucaram, Rosalía Arteaga y Fabián Alarcón, quienes reclamaban la presidencia del país. Alarcón, presidente del Congreso Nacional, se declaró presidente interino, mientras que Arteaga, vicepresidenta electa del Ecuador, reclamaba su derecho constitucional para asumir la presidencia, y Bucaram exigía pruebas contundentes para su destitución. El 8 de febrero Bucaram anunció su renuncia y la contienda quedó a manos de Arteaga y Alarcón. Arteaga fue asignada temporalmente presidenta del país, cargo que lo desempeñó hasta el 11 de febrero, cuando se dio un golpe de estado. Desde ese momento Alarcón asumió la presidencia interina hasta agosto de ese año, una vez que asumió el nuevo presidente constitucional. 

4 Postre a base de clara de huevo montada. En Ecuador se la bate con puré de guayaba y se la sirve en cono de helado.

5  Plátanos envueltos en harina que al freír toman consistencia crocante.

6  Marca de paleta de dulce.

7  Ni En Vivo Ni En Directo fue un programa de comedia ecuatoriana, fundado por Galo Recalde y Jorge Toledo, y protagonizado por Galo Recalde y David Reinoso. 

8  Chistes de contextos subidos de tono, generalmente insinúan a contenidos sexuales. 

9 La Función Judicial de Ecuador estaba politizada, mediante la modalidad de “cuotas”, por las fuerzas que prescindían el Congreso Nacional, especialmente por el Partido Social Cristiano (PSC), que controlaba las decisiones penales durante algunos años. Para otorgar autonomía y transparencia en el actuar la Corte Suprema de Justicia, en 1998 se creó una reforma constitucional para calificar a los funcionarios, mediante oposición y mérito. Sin embargo, hasta el 2005 la Corte no era del todo autónoma y las fuerzas políticas del legislativo la seguían manteniendo. De esta forma, la problemática llegó a su esplendor cuando el magistrado Guillermo Castro, alias “Pichi”, en conjunto con el entonces presidente de la República, Lucio Gutiérrez, decidió anular los juicios en contra de Abdalá Bucaram, Alberto Dahik y Gustavo Noboa, acusados por peculado durante sus gobiernos; esta situación provocó el repudio del pueblo y del legislativo que denominaron a la Corte como “Pichicorte”. Este fue el inicio para la decadencia del gobierno de Lucio Gutiérrez. 

10 Luego de los disturbios ocasionados por la problemática en la “Pichicorte”, Gutiérrez se enfrentaba al caos social. Sin embargo, el nepotismo de su gabinete seguía en pie, lo que provocó un golpe de estado. Varios jóvenes y mujeres de clase media tomaron las riendas de las manifestaciones en la ciudad de Quito. En abril del 2005 los manifestantes concurrieron a la residencia del presidente, quien los catalogó de “Forajidos”. En ese momento, “Los Forajidos” se convirtió en un movimiento social que tomó el nombre con el que Gutiérrez los quiso criminalizar e intimidar. El movimiento indígena y otros movimientos sociales apoyaron a “Los Forajidos” que cada vez tomaban magnitud, lo que provocó el derrocamiento final de Gutiérrez, en abril del 2005. 

11  Tanqueta de la Policía Nacional que lanza gas lacrimógeno a los manifestantes durante los disturbios.

12 Intento de golpe de estado ocurrido el 30 de septiembre del 2010, en el primer periodo de gobierno de Rafael Correa. 

13 Grupo subversivo, acusado de terrorismo y sabotaje por el entonces presidente Rafael Correa. Según la Fiscalía y el Ministerio del Interior, “Los 10 de Luluncoto” armaron un motín en contra del presidente colombiano Juan Manuel Santos que visitaba Ecuador en diciembre del 2011, con el fin de restablecer las relaciones diplomáticas con el país. “Los diez de Luluncoto” se movilizaron en las plazas centrales de las tres ciudades principales: Quito, Guayaquil y Cuenca y lanzaron bombas molotov con mensajes panfletarios en contra de los mandatarios ecuatoriano y colombiano, bajo el seudónimo de Fuerzas Armadas Insurgentes Revolucionarias del Ecuador (FAIRE).  

14 Walter Artízala, alias “Guacho”, fue un guerrillero ecuatoriano que formó parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), hasta el momento en que las FARC firmaron un pacto de paz con el gobierno colombiano. Alias «Guacho” se desvinculó de la guerrilla y formó el Frente Oliver Sinisterra que se mueve en la frontera amazónica entre Ecuador y Colombia, dominando el narcotráfico. La Fiscalía de Colombia comprobó que este Frente estaba vinculado al Cartel de Sinaloa de México. A alias “Guacho” se le adjudica una serie de crímenes ocurridos en zona fronteriza,  especialmente el secuestro y asesinato de un equipo periodístico de diario El Comercio de Ecuador. Desde ese momento, “Guacho” se convirtió en el criminal más buscado de ambos países, y fue asesinado en diciembre de 2018, en pleno gobierno del presidente ecuatoriano Lenin Moreno y el presidente colombiano Iván Duque. 

15 Casos de sobreprecio en la compra de insumos médicos para erradicar el virus COVID-19, peculado y tráfico de influencias, ocurridos durante el último periodo de Moreno. 


Erika Torres, ecuatoriana, 28 años. Licenciada en Ciencias de la Educación, mención Lengua, Literatura y Lenguajes Audiovisuales. Más lectora que escritora, y también viceversa. 


El ojo de Lya | Las Pájaras: colectividad y ferocidad femenina

Por Liana Pacheco Los lugares, con el paso del tiempo, van forjando identidad: elementos, anécdotas y personajes que intervienen en la construcción de su memoria y que, a la larga, se vuelven el folclore de ese lugar. En el caso de la ciudad de Oaxaca, uno de estos elementos son «Las Pájaras», un grupo de…

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La arquitectura de la niebla

Enola Rue Mi madre siempre decía que fumar es una enfermedad hereditaria. De niña, yo habitaba esos nubarrones blancos y grises que remolineaban entre los adultos: una arquitectura de niebla que sostenía las conversaciones y los silencios. Se movía entre nosotros esa tormenta estática que no traía lluvia, sino recuerdos viejos; una tranquilidad ansiosa que…

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Piezas de un alma simple

Enero Escrito por: Alondra Grande Listas y deseos,rezos y decretos,plegarias elevadaspérdidas bajo ningún cielo. Finales que nunca terminan,comienzos que no perduran,certezas que dejan dudas.Palabras que busca el rio,rio que encuentra la marpérdida entre las costasa costa de la paz. En enero hay movimiento,¿por dónde habré de empezar?Fijar el horizonte del lugara donde sea que me…

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La vida sucede mientras tanto

Hay una nostalgia que aparece sin aviso cuando el año se termina.No es tristeza. Es otra cosa.Es mirar atrás y darse cuenta de que la vida pasó mientras no estábamos prestando atención. No recuerdo los meses en orden.Recuerdo escenas. Recuerdo una tarde cualquiera que no tenía nada especial y terminó siendo importante. Un suspiro profundo…

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Letras Revueltas|Sacar la voz y hacerla orquesta

Volviendo al conversatorio decidí continuar hablando aunque mi voz fuera torpe y mi discurso no recurriera las grandes figuras literarias, a los nombres o a los datos, sino que partiera de mi experiencia. El temor y los nervios se disolvieron con mis compañeras, que complementaban lo que yo decía, incluso en la discordancia.

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Cartografías del Instante| Las manos

Las Manos Por Anyela Botina 1. Abrir las manos es un gesto para decir amor, lo que nadie sabe es que abrir las manos es escarbar una grieta.¿Sabías que el corazón tiene la misma forma que el puño de una mano? Me lo dijiste una vez—¿lo recordarás ahora?Hay una palabra aún innombrada, hecha de aquello…

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Los árboles y las pantallas que me rodean | De un paseo al terror poético

Por Mijal Montelongo Huberman Cualquiera puede imaginarse un paisaje en la naturaleza. Una imagen estática y pacífica con pastos, algunas hierbas y árboles. Tal vez haya alguien que le agregue algún animal, un cielo azul, un poco de niebla o nubes. Otras personas visualizan una playa con el agua en movimiento. Estas imágenes son tan…

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Escribiendo sobre lo que nació para ser escrito | No son tiempos de pelear

Hola, querido lector, ¿cómo estás? Vuelvo a ti después de mucho tiempo, lo sé, y te pido una disculpa. Empiezo a pensar, sinceramente, que debería cambiar el nombre de esta columna a La columna invernal , por lo esporádica que es y porque, casi siempre, termino escribiéndote en diciembre. En fin, después de esta sincera…

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50 sombras de morado | Endometriosis, o la menstruación no debería de doler como el infierno.

Por Irene González. 

Endometriosis es el nombre de una enfermedad crónica relativamente poco conocida y estudiada, incluso cuando afecta a 1 de cada 10 mujeres según la asociación Endometriosis México y el Ministerio de Sanidad de España. A nivel mundial esto representa alrededor de 190 millones de personas menstruantes en edad reproductiva. Su causa no está clara y actualmente no existe una cura conocida, sin embargo con su correcto tratamiento se puede tener una buena calidad de vida. 

¿Pero qué es la endometriosis?

La Organización Mundial de la Salud en su página web define la endometriosis como una enfermedad caracterizada por el crecimiento de un tejido similar al endometrio fuera del útero. El endometrio es la capa de tejido que recubre el útero. Si se presenta un embarazo este tejido acoge al embrión, de lo contrario se desprende y deshecha durante el proceso que conocemos como menstruación. En la endometriosis existe crecimiento del tejido generalmente en zona pélvica; ovarios, trompas de Falopio, vejiga, recto, intestinos, etc. Casos más severos y avanzados pueden extenderse a órganos como riñones y pulmones. 

Los síntomas varían y dependen de la ubicación en la cual se presente el endometrio, sin embargo entre los más comunes se listan los siguientes: 

  • Menstruaciones con dolor muy intenso e incluso incapacitante que con el tiempo suele volverse peor. 
  • Sangrados muy abundantes durante el período menstrual, y posible existencia de pérdidas de sangre entre períodos. 
  • Dolor pélvico crónico. 
  • Dolor durante o posterior al sexo. 
  • Dolor al defecar u orinar. 
  • Inflamación y nauseas. 
  • Fatiga, depresión o ansiedad.
  • Infecciones recurrentes.
  • Problemas de fertilidad. 

Una enfermedad con síntomas del calibre de los previamente descritos y que afecta a un segmento considerable de la población mundial debería tener más relevancia en las mesas de diálogo, sin embargo al día de hoy son muchas las personas que ignoran su existencia. Su diagnóstico es complicado debido a la variada gama de síntomas que presenta, al desconocimiento en torno a la enfermedad y a la falta de investigación al respecto. Son también perjudiciales los estigmas que existen alrededor del ciclo menstrual y el sexo: es una idea generalizada que el sangrado ocasiona molestias extremas, que los cólicos incapacitantes son “naturales” y que el coito duela. Debido a esto puede transcurrir mucho tiempo entre la aparición de los malestares y su correcto diagnóstico y el mismo paciente puede ignorar la existencia de la enfermedad durante años, subestimarla y normalizarla incluso cuando merma significativamente su calidad de vida.

Además quienes la padecen suelen sufrir tratamientos diversos sin resultados, valoraciones erróneas, desestimación de sus casos por parte del personal médico, incomprensión de las personas que los rodean, incredulidad ante el dolor extremo que describen y daño emocional adicional al daño físico debido a la ignorancia en torno a la enfermedad. En nuestro país, de acuerdo con datos de la asociación Endometriosis México, su promedio de diagnóstico es de 9 años. 

El portal en línea de la OMS, por su parte, menciona: 

“En muchos países, el público en general y la mayoría de los proveedores de atención de salud de primera línea no son conscientes de que sufrir un dolor pélvico angustiante y que altera la vida de la paciente no es normal, y ello conlleva una normalización y estigmatización de los síntomas y un retraso significativo en el diagnóstico»

La buena noticia es que poco a poco se comienza a hacer consciencia sobre el tema, a difundir información y a educar al respecto. Muchas personas han decidido relatar sus historias con la esperanza de ayudar a otros, evitar que pasen por malos procedimientos o que se les desestime argumentando que sus síntomas son de origen puramente psicológico, algo que lamentablemente también sucede con frecuencia. Se han unido en la lucha porque la enfermedad se conozca, tome en serio e investigue hasta idealmente entender sus causas y encontrar una cura. 

Karen Escoto es una de estas asombrosas y valientes personas que han hecho pública su experiencia. Padeció mucho dolor durante la mayor parte de su vida, sin embargo debido a la normalización del dolor intenso menstrual lo desestimó. Pensó que se trataba de algo inevitable que mes con mes debía de soportar, a pesar de que afectaba sus actividades regulares y su bienestar. Cuando finalmente fue diagnosticada, su enfermedad estaba tan avanzada que tuvo que someterse a cirugía. Necesitó una resección intestinal, se le retiraron dos endometriomas, un quiste, tejido en varios de sus órganos y terminales nerviosas. Tuvo la fortuna de encontrar especialistas que la orientaron, apoyaron y fueron muy empáticos con su padecimiento, una experiencia que lamentablemente no todos comparten. Karen espera que quienes padezcan la enfermedad se animen a relatar su vivencia para que así más personas puedan ser diagnosticadas a tiempo y tengan acceso a una vida de calidad, libre de dolor. 

Si tú te identificas con los síntomas descritos es muy importante no desestimarlos, informarse ampliamente, buscar un profesional capacitado en el tema y realizar los estudios correspondientes. La menstruación extremadamente dolorosa NO es normal, como tradicionalmente nos han venido contando. Sufrir durante el período al punto de ser incapaces de acudir a la escuela, al trabajo y en general alterar nuestra calidad de vida no debería de ser lo común. Ninguna persona menstruante debería tener que aguantar un dolor extremo cada mes. 

Para quienes no presentan síntomas de esta enfermedad o no menstrúen sigue siendo de vital relevancia conocer la existencia de la endometriosis, divulgar información de fuentes oficiales y fidedignas al respecto, eliminar estigmas sobre el período y dejar de acercarse al tema como un tabú. 

Asociación Endometriosis México: http://endometriosismexico.com/

Clínica de excelencia en endometriosis GDL: https://clinicadeendometriosis.com/OMS: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/endometriosis


Irene González estudió la licenciatura en Arte y Animación Digital en el Tecnológico de Monterrey. Graduada del Diplomado en Literatura y Creación Literaria por “Literalia Editores”, fue miembro del círculo de escritores tapatío “El Jardín Blanco”. Ganadora del primer y tercer lugar en cuento en el “Concurso Nacional de Literatura del Tecnológico de Monterrey” 2011 y 2014 respectivamente. Finalista en el concurso internacional “Novelistik de Ciencia Ficción” 2016. Ha publicado en diversos medios digitales e impresos, incluyendo “Sirena Varada”, “En Sentido Figurado”, “Teresa Magazine”, “Quinde Cultural”, el periódico “La Jornada” y en su blog personal “Dystopian Fantasy”.  

Instagram: @r.irenegon 


De recuerdos, aventuras y reflexiones|A la hora de dormir

Por Tania Farias La rutina estaba bien rodada. Cuando llegaba la hora de dormir, lo acompañaba a cambiarse en pijama, lavarse los dientes y después, venía el momento de elegir el libro que leeríamos esa noche. Una vez la decisión tomada, los dos nos metíamos bajo las sábanas y modulando diferentes voces, según los personajes,…

El ojo de Lya | El milagro de Juquilita

Por: Liana Pacheco En Oaxaca, hoy 8 de diciembre se celebra a la virgen de Juquila, una advocación Mariana, que tiene su santuario en la costa, en la población de Santa Catarina Juquila. Mi fe hacia ella es una fe cautelosa, debido a las creencias de mi abuela: «La virgencita es muy milagrosa, pero muy…

Versátil : La libertad de pensar

En los medios de comunicación se podría describir como el sueño masculino de una mujer-niña , que sea seductora e inocente al mismo tiempo , piensan y son productivas solo cuando al autor le parece conveniente.

Colaboraciones| Punzadas

Me niego a desperdiciar mis palabras en tus oídos hartos, porque hablarte se siente igual a escribir sobre páginas que alguien más terminará tirando al fuego, para que se consuman en el olvido.

Vaciar una montaña | De qué se trata escuchar a Juan Gabriel

Se me hace hermosa la imagen de un Zócalo lleno queriendo sentir y honrando el vehículo que es Juan Gabriel para emocionarnos. Se me abrió el corazón a decir: qué bonito México, que a pesar de las noticias tan tristes, tan devastadoras, tiene una vía de expresión para sentir. Y Juan Gabriel es uno de…

Ella

Por Madelaine BO. La conocí y no era como la pintaban, incluso podría decir que somos un poco similares. Carácter fuerte y determinante Ella como una Rosa en todo su esplendor, es bella y llamante de atención. Pero hay que tener cuidado si no la sabes sostener, se sabe defender con esas espinas que la…

Colaboraciones | Un helado de chocolate

Yo lo vi. Lo vi como muchas veces antes. Y así como llegó, se volvió a ir. Se me congeló el corazón, pero ya estaba acostumbrada a esa sensación, por lo tanto me armé de valor y sonreí a pesar de los lagrimones que decoraban mis mejillas.

De recuerdos, aventuras y reflexiones|Frente al espejo

Al regresar a casa y prepararme para dormir, me miré al espejo y los vi: no era posible negarlos. Observé uno a uno los cambios ya notorios en mi rostro, esos que han comenzado a marcar el inicio de una nueva etapa de mi vida.

Piezas de un alma simple

Vestido Escrito por: Alondra Grande Es jueves y tengo un vestido amarillo.Parece no combinar con esta tierra verdedesértica, poblada por concreto y desaparecidos. Amarillo como los secretos que guardan los rayos del solcuando acarician la arena olvidada de una isla inhabitada.Amarillo como el deseo de ser vista por ojos conocidosdonde se anida el amor de…

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