Acerc-Arte | Gatos

por Reyna Morales

“Nombres que suenan

como una canción…”

“Ponerle nombre a un gato”

T. S. Eliot

No recuerdo como fue… Solo sé que he sentido fascinación por los gatos toda la vida…

GATOS

“Me preguntan si me gustan los gatos… o, mejor dicho, porqué me gustan tanto… La respuesta es fácil. He estado más cerca de gatos que de humanos.

Los gatos son seres increíbles. Primos hermanos de grandes felinos como leones, tigres, jaguares y leopardos, entre otros. Los hay de todos colores. ¡Incluso los hay azules! Hay gatos muy grandes y gatos pequeños. Y aun cuando conviven con humanos, no han olvidado del todo su lado salvaje ni su carácter depredador.

Son dóciles -cuando quieren- y una excelente compañía. Son divertidos y locuaces y nos hacen reír con sus piruetas y ocurrencias. Pareciera que enloquecen o que de pronto son poseídos, pero nada de eso. Su carácter es juguetón y travieso. Son observadores y alegres cuando se sienten en confianza. Tal vez debiéramos aprender mucho de ellos.

No alcanzo a comprender como es que puede haber humanos crueles que los lastiman sin razón. Aún con toda su gatuna fiereza, no pretenden ser más poderosos que nosotros… aunque podrían serlo. Son frágiles y vulnerables. Y los humanos, malvados. A pesar de eso, son dulces y confían en las personas.

Pueden ser excelentes compañeros. Si te desvelas o estás solo en casa, se encargarán de hacerte compañía. En silencio, sin estorbar, pero demostrándote que están a tu lado.

Son grandes confidentes. Te escucharán por horas. Y mientras más te quejes de lo injusta que es la vida contigo, más quietos estarán. Pero no esperes a que te den de lengüetazos como diciendo: “No te preocupes… ¡tú eres el mejor! El mundo no lo entiende…” como haría un perro. Ellos te mirarán con una expresión de “¿Es en serio? ¿Y por eso te mueres?” lo cual te ubicará y te ayudará a entender que, después de todo, no es para tanto.

Son amorosos a su manera, No estarán sobre ti, admirándote como si fueras lo único. Te darán “besos de gato” (con sus ojos) y se acurrucarán junto a ti. Se subirán a tus piernas o al tablero de tu computadora. Rasguñarán tus zapatos y ¡auch! te clavarán sus garritas. No te odian. Así aman ellos. Pero no se te ocurra ocuparte en algo que le quite tu atención. Harán lo imposible para que dejes el distractor. Claro. Cuando tú quieras abrazarlos y tenerlos para ti, se escurrirán de tus manos para defender su individualidad y su libertad…

Y eso es justamente lo que tenemos que aprenderles: amor propio. No ruegan, no pierden su propio Yo ni se arrastran por el amor de nadie. Siempre están ellos mismos en primer lugar. Y no es que sean “egoístas” ni “interesados” como muchos aseguran. Simplemente entregan su amor a su felina manera. No como uno quiere. Es como y cuando ellos quieren. Pero saben amar y lo hacen profundamente. No intentes obligarlos a que lo hagan. Ámalos tú y ya.

Son protectores. Son orgullosos. Son unos cómplices inigualables. Y son territoriales. ¡Lo que es suyo, es suyo! Se adueñan de todo lo que tienes: tu sillón, tu alfombra, tu cama, tu corazón… Son huraños y ariscos, pero nadie te espera con tanta emoción como lo hacen ellos…

¿Por qué me gustan tanto los gatos? Porque no hay muchos humanos de quienes pueda decir tanto…”

Mientras miraba jugar y dormir junto a mi a mis amados gatos, escribí este texto. Nació de mi inspirada observación. Pero hubo algo que no contemplé. Nunca imaginé perder pronto a alguno.

No mencioné que son seres perfectos. Que son hermosos y que nunca te harán daño. Algún rasguño podrá dejarte. Una huella difícil de borrar. Pero lo que más te dolerá será verlos partir. Te dejarán una marca en el corazón más dolorosa que el rasguño en tu piel.

Parafraseando a John Grogan: “A veces aparece un gato que deveras te deja una huella en tu vida y no puedes olvidarlo” (“Marley y yo”, 2005).

Fiorella fue para mi ese gato… He tenido tantos, cada uno con su historia y valor en mi vida. Pero Fio fue tan mía, fue tan cercana a mi corazón. La vi nacer, la protegí cuando se mamá la abandonó. La alimenté, la limpié, le enseñé a usar su arenero… La vi ganar tantas y pequeñas batallas… Yo fui su madre. Ahora no la puedo dejar ir…

Siempre le dije que ella era un pedacito de mi corazón. Con su partida, se llevó ese pedacito, pero ella se queda para siempre muy dentro de mi corazón.

¡La extraño tanto! Su carácter rudo con los demás, pero dulce y cariñoso conmigo -cuando quería, claro está-. Era una gata muy gata. Además, era tan caderona como yo… ¡Y cabíamos en la misma silla siempre!…

A casi un mes de su partida, no puedo consolarme. Justo en este momento, lloro mientras escribo. Hubiera querido haber hecho más para salvarla… pero no pude…

Donde sea que estés mi pequeña Fio, se que eres feliz, que estás bien. Ya no hay dolor. Espero un día poder estar otra vez junto a ti para acariciarte por toda la eternidad…

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En memoria de Fio

2018 – 2021

50 sombras de morado | Auto humillación corporal, o carta de disculpa a mi cuerpo.

Por Irene González

El otro día encontré que tenía nuevas arañitas rojas en mi pierna. De esas venitas que se marcan sin volver a desaparecer fácilmente. Otras que habían aparecido en años anteriores algunos días se vuelven más notorias. Várices. También noto que gano peso con mayor facilidad, la celulitis se asoma de forma inevitable. 

Con el paso del tiempo se me ocurren más y más cosas que nombrar como defectos. Que si los muslos anchos, que si la grasa en el abdomen. La nariz aguileña que según mi familia es herencia y según yo tabique desviado, los pies planos y grandes. Cien complejos, mil detalles que “trabajar” y la idea de que todo sería mejor, de alguna manera, si perdiera ese pesito ganado en cuarentena, si tuviera el abdomen plano y el pecho me creciera.

Este cuerpo me mantuvo sana durante una pandemia, ¿pero quién se fija en eso? Estas piernas me permiten pasear a mi perro, aguantan los días más intensos, no flaquean, pero de eso no me acuerdo. Lo que sí recuerdo es que son cortas. Siempre es más fácil echarse en cara lo malo. 

A veces pienso que tengo defectos que ni siquiera son tal. Existen nueve tipos de pezones, nueve tipos de senos, otro tanto tipo de nalgas, pero se me olvida y pienso que solamente hay uno. Un ideal, una única clase de cuerpo. Estoy familiarizada con el término Body- Shaming: humillar a otros por su físico, y soy más y más consciente para deconstruirme al respecto. ¿Por qué entonces no dejo de hacérmelo a mí misma?

Amar la propia piel se dice fácil. “Quiérete, así tal cual” Me lo repito como un mantra. Pero a veces es un trayecto complicado. Un proceso irregular donde un día amo cada detalle y al siguiente lloro frente al espejo, desnuda y sintiéndome vulnerable. A veces la propia piel quema, cala. 

Reconciliarse con el propio cuerpo es un viaje, y no tiene que ser igual para todos. Tampoco es un viaje por el que se deba transitar solo, jamás estará mal pedir ayuda. No siempre es posible entender lo que vive cada persona dentro de su piel, lo que ve o lo que siente. Pero si estoy dispuesta a ser empática, a defender el cuerpo ajeno incluso de mis propios pensamientos, entonces puedo intentar mirar hacia adentro, redescubrir aquellas cosas que me enamoran de mi cuerpo, hasta eventualmente hacer las paces con esos “defectos”. Soy más que un trabajo en proceso.

Es difícil sentirse expuesto. Cuando alguien pregunta con el ceño fruncido, ¿tienes estrías? Pues sí, sí tengo. Ni hablar, este es mi cuerpo. Así es, y así habrá que amarlo, con sus pechos disparejos, las orejas saltadas que alguna vez pensé pegar con kola loka, los rollitos y los dedos chuecos. Tenemos tiempo para aprender a entendernos, mi cuerpo y yo. Supongo que este discurso es una especie de carta de disculpa, y a la vez un mensaje de agradecimiento. Uno que le debía desde hace rato.


Irene González estudió la licenciatura en Arte y Animación Digital en el Tecnológico de Monterrey. Graduada del Diplomado en Literatura y Creación Literaria por “Literalia Editores”, fue miembro del círculo de escritores tapatío “El Jardín Blanco”. Ganadora del primer y tercer lugar en cuento en el “Concurso Nacional de Literatura del Tecnológico de Monterrey” 2011 y 2014 respectivamente. Finalista en el concurso internacional “Novelistik de Ciencia Ficción” 2016. Ha publicado en diversos medios digitales e impresos, incluyendo “Sirena Varada”, “En Sentido Figurado”, “Teresa Magazine”, “Quinde Cultural”, el periódico “La Jornada” y en su blog personal “Dystopian Fantasy”.  

Instagram: @r.irenegon 


Poema «El museo» | METAXY

Los museos tienen una regla, que siempre me ha parecido injusta: No tocar. Como si la belleza no hubiera nacido para sentirse.

No Dejés de Escribir

No dejés de escribir, me dije por dos años, mientras el movimiento del teclado que mis dedos se sabían de memoria se pausó. Las pausas siempre son importantes, para pensar bien si la historia que se está escribiendo va tomando el camino que deseamos.  Pero me digo a mí misma: ¿y si no escribimos? ¿A…

Los árboles y las pantallas que me rodean | Sólo humanos a partir de este punto

Por Mijal Montelongo Huberman Cuando alguien va a comprar flores para regalárselas a otra persona o una enredadera para adornar la casa, sólo quiere la planta. No quiere que traiga arañas ni hormigas entre sus hojas y tallos. De igual manera, la tierra no debería tener colémbolos. Si alguien quiere un perro o gato, no…

El último bocado

Por: Crónicas de una mente errante Mi carrera del día inició en aquella parada del camión, grafiteada como cualquier otra de la urbe, como cualquier otro día como este. Me senté en un espacio libre de esa banca de metal y fría, resignada a que llegaría tarde. Aproveché para borrar de mi rostro, con maquillaje,…

De recuerdos, aventuras y reflexiones|Del otro lado del Atlántico

Por Tania Farias Hola, querida: Después del estrés de las últimas semanas, por fin llegamos a Londres el martes por la noche. No te puedo negar que se siente como un logro, pues con todos los retrasos y problemas que tuvimos, en algún momento pensé que no sería posible. Dormir de nuevo en la cama…

El ojo de Lya | Las extrañas cosas que dicen los hombres

Por Liana Pacheco “Nunca te voy a dejar”.  Eso dijo él, un mes antes de irse. Esta ruptura fue tan sorpresiva y dolorosa que, durante un tiempo, creí que no conseguiría recuperarme de aquella tristeza. Durante año y medio, la presencia de este hombre fue constante y amorosa, lo que profundizó en mí un sentimiento…

Piezas de un alma simple

S. Escrito por: Alondra Grande Por las noches me despiertala esperanza que no esperallegar a cualquier lugar. Sale sin caminoy se pierde en el mar, donde las sirenas cantanbaladas y sueñancon no haber deseadoser convertidas en pez. De cerca los peces las miran,queriendo volverse espuma, mientras la espuma pide condensarse en sal. Por las noches,…

La luna y sus letras | Rosario Castellanos, escribir eres tú

por Cynthia Elizabeth Morales

Escribir es un encuentro, un acto íntimo. Escribir arde. Es configurar la memoria, mirarse así mismo. Rosario Castellanos afirma que, empezó a escribir al mirarse a un espejo y no encontrar a nadie.  

Escribir para Castellanos se convirtió en una búsqueda sin final aparente, un camino empedrado del devenir, una constelación de dudas y prejuicios más allá del cielo trazado por hombres.  

La vida personal de Rosario Castellanos marcó su literatura y su lugar en el mundo. Durante su niñez vivió en Chiapas y aunque disfrutó los beneficios de ser hija de hacendados, fue testigo de los constantes abusos al pueblo indígena, la preferencia al varón y la invisibilidad femenina en todas las áreas, lo cual quedó reflejado en Balún Canán, nombre maya que refiere a las “nueve estrellas” del sitio que hoy se conoce como Comitán, Chiapas.  Es, en definitiva, su trabajo más autobiográfico. La escritura de Castellanos se convierte en destello ante el precipicio de su vida. 

La novela está divida en dos partes. “Y entonces, coléricos, nos desposeyeron, nos arrebataron lo que habíamos atesorado: la palabra que es el arca de la memoria”… es el inicio de la novela; narrada por una niña. Una mirada infantil llena de nostalgia y heridas. Es curioso como dentro de esta primera parte, la niña nunca recibe nombre, no existe, está ahí, habita la nada, un presentimiento en la obra de Castellanos, donde la mujer tiene que buscarse un lugar propio en casa o en bien, en el infierno donde tiene asegurado un lugar. 

Rosario Castellanos escribe sobre el silencio y el amor: “tiene la boca apretada como si se la hubiera cerrado un secreto”. La ley prohíbe querer:  —¿Es malo querernos?  —Es malo querer a los que mandan, a los que poseen. Así dice la ley- 

El personaje de la nana rescata el misticismo y la cosmovisión indígena. —¿Quiénes son los nueve guardianes? —Niña, no seas curiosa. Los mayores lo saben y por eso dan a esta región el nombre de Balún-Canán.  Lo llaman así cuando conversan entre ellos. Pero nosotros, la gente menuda, más vale que nos callemos. Hay árboles, hay orquídeas, hay pájaros que deben respetarse. Los indios los tienen señalados para aplacar la boca de los guardianes. No los toques porque te traería la desgracia. —

La segunda parte de la novela se centra en mostrar las diferencias de clase, las ideas añejas de moralidad, los engaños de la posición social y un México que sigue latente en comunidades minoritarias como los migrantes, los discapacitados, adultos mayores, enfermos mentales, indígenas y también para las mujeres.

Castellanos refleja la injusticia y la corrupción de un sistema de poder fracturado y podrido en las costumbres de limitar la participación indígena, mantener dormidos y sin preguntas a los trabajadores y encerrar a las mujeres en los paradigmas de la soltería, el matrimonio y la crianza. 

La autora retoma la muerte de su hermano y lo inmortaliza en el personaje de Mario, el hermano menor y se descubre a sí misma como un fantasma ante los ojos de su madre, “ojalá hubieras sido tú”.  Las últimas líneas de Balún Canán son una promesa de perdón. Perdón por ser.

Esta herida se mantuvo abierta en toda la obra de Castellanos, en sus ensayos, poesía y novelas.  Con su madurez, Rosario desarrolló una deliciosa ironía que salpica y decora toda su literatura, especialmente en Lección de Cocina, un cuento imperdible.

En Mujer que sabe latín, Castellanos da un giro al antiguo dicho: “Mujer que sabe latín, no tiene marido, ni buen fin”. En este ensayo, la autora despliega una crítica envenenada e invencible ante los prejuicios contra la mujer, en una construcción literaria que oscila entre lo superficial y la burla, por ejemplo: “Mujer es un término que adquiere un matiz de obscenidad y por eso deberíamos dejar de utilizarlo. Tenemos a nuestro alcance muchos otros más decentes: dama, señora, señorita y, ¿por qué no?, “hada del hogar”

Castellanos construye su ensayo desde el análisis profundo e íntimamente personal sobre el “ser mujer” y la idea reinante del “ser mujer” asignado por la tradición cultural.

Castellanos analiza a lo largo del texto la vida de mujeres escritoras y filósofas como Virginia Wolf, Doris Lessing, Mary McCarthy, entre otras y aquí devela una visión intensa en matices y referencias que bien vale la pena leer detenidamente. La autora también retoma su historia lectora, el poder del lenguaje, justificar o no su propia obra y la pregunta constante sobre que libros elegir si se va a un lugar desierto.

En Poesía no eres tú, Castellanos de nuevo recurre a la ironía y transforma el inmortal verso de Bécquer “Poesía eres tú”, en una antología de su obra poética. Su poesía combina la sensualidad, el cielo, la necesidad de sentirse amada y la nostalgia de saberse siempre incompleta.

Rosario Castellanos defendió la libertad de la mujer, la configuración del ser femenino en la búsqueda de su propia identidad y realización fuera de estigmas y roles sociales, en un camino que ella apunta es directo y fácil al infierno; entonces ahí, en el infierno de ser mujeres, nos encontraremos con ella.

Para conocer más a Rosario Castellano, descarga gratuitamente:

Narrativa

http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php/cuento-contemporaneo/13-cuento-contemporaneo-cat/42-015-rosario-castellanos

Poesía

http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php/poesia-moderna/16-poesia-moderna-cat/123-053-rosario-castellanos

EN EL FILO DEL GOZO

I

Entre la muerte y yo he erigido tu cuerpo:

que estrelle en si sus olas funestas sin tocarme

y resbale en espuma deshecha y humillada.

Cuerpo de amor, de plenitud, de fiesta,

palabras que los vientos dispersan como pétalos,

campanas delirantes al crepúsculo.

Todo lo que la tierra echa a volar en pájaros,

todo lo que los lagos atesoran de cielo

más el bosque y la piedra y las colmenas.

(Cuajada de cosechas bailo sobre las eras

mientras el tiempo llorar por sus guadañas rotas.)

Venturosa ciudad amurallada,

ceñida de milagros, descanso en el recinto

de este cuerpo que empieza donde termina el mío.

II

Convulsa entre tus brazos como mar entre rocas,

rompiéndome en el filo del gozo o mansamente

lamiendo las arenas asoleadas

(Bajo tu tacto tiemblo

como un arco en tensión palpitante de flechas

y de agudos silbidos inminentes.

Mi sangre se enardece igual que una jauría

olfateando la presa y el estrago.

Pero bajo tu voz mi corazón se rinde

en palomas devotas y sumisas)

III

Tu sabor se anticipa entre las uvas

que lentamente ceden a la lengua

comunicando azúcares íntimos y selectos.

Tu presencia es júbilo.

Cuando partes, arrasas jardines y transformas

la feliz somnolencia de la tórtola

en una fiera expectación de galgos.

Y, amor, cuando regresas,

el ánimo turbado te presiente

como los ciervos jóvenes la vecindad del agua.

LA ANUNCIACIÓN

I

Porque desde el principio me estabas destinado.

Antes de las edades del trigo y de la alondra

y aun antes de los peces.

Cuando Dios no tenía más que horizontes

de ilimitado azul y el universo

era una voluntad no pronunciada.

Cuando todo yacía en el regazo

divino, entremezclado y confundido,

yacíamos tú y yo totales, juntos

pero vino el castigo de la arcilla.

Me tomó entre sus dedos, desgarrándome

de la absoluta plenitud antigua.

Modeló mis caderas y mis hombros,

me encendió de vigilias sin sosiego

y me negó el olvido.

Yo sabía que estabas dormido entre las cosas

y respiraba el aire para ver si te hallaba

y bebía de las fuentes como para beberte.

huérfana de tu peso dulce sobre mi pecho,

sin nombre mientras tú no descendieras

languidecía, triste en el destierro.

Un cántaro vacío semejaba

nostálgico de vinos generosos

y de sonoras e inefables aguas.

una cítara muda parecía.

No podía siquiera morir como el que cae

aflojando los músculos en una 

brusca renunciación. Me flagelaba

la feroz certidumbre de tu ausencia,

adelante, buscando tu huella o tus señales.

No podía morir porque aguardaba.

Porque desde el principio me estabas destinado

era mi soledad un tránsito sombrío

y un ímpetu de fiebre inconsolable.

II

Porque habías de venir a quebrantar mis huesos

y cuando Dios les daba consistencia pensaba

en hacerlos menores que tu fuerza.

Dócil a tu ademán redondo mi cintura

y a tus orejas vírgenes mi voz, disciplinada

en intangibles sílabas de espuma.

multiplicó el latido de mis sienes,

organizó las redes de mis venas

y ensancho las planicies de mi espalda.

Y yo medí mis pasos por la tierra

para no hacerte daño.

Porque ante ti que estás hecho de nieve

y de vellones cándidos y pétalos

debo ser como un arca y como un templo:

ungida y fervorosa,

elevada en incienso y en campanas.

Porque habías de venir a quebrantar mis huesos,

mis huesos a tu anuncio, se quebrantan.

III

Para que tú lo habites quisiera depararte

un mundo esclarecido de céfiros, laurales,

fosforescentes algas, litorales sin término,

grutas de fino musgo y cielos de palomas.

IV

He aquí que te anuncias.

Entre contradictorios ángeles te aproximas,

como una suave música te viertes,

como un vaso de aromas y de bálsamos.

Por humilde me exaltas. Tu mirada,

benévola, transforma

mis llagas en ardientes esplendores.

He aquí que te acercas y me encuentras

rodeada de plegarias como de hogueras altas.

Para conocer más a Rosario Castellano, descarga gratuitamente:

Narrativa

http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php/cuento-contemporaneo/13-cuento-contemporaneo-cat/42-015-rosario-castellanos

Poesía

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Cynthia Morales. Maestra en Humanidades por la Universidad de Monterrey. Diplomado en Creación Literaria por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura 2018. Mediador de Lectura por IBBY Leer México. Tallerista de Escritura Creativa para niños, jóvenes y adultos para el Centro Cultural Loyola de Monterrey. 

Es una apasionada del arte y la literatura. Adora la naturaleza y los niños. Cuando no lee. Escribe. 

Actualmente desarrolla programas y contenidos educativos para niñas, niños y adolescentes para empoderarlos desde la igualdad, equidad y el conocimiento de sus derechos.


De recuerdos, aventuras y reflexiones|Llegada inesperada

La chica menos popular de la escuela llega sin invitación en una celebración de cumpleaños en el último momento. Su presencia y lo que tiene que decir cambiará o confirmará lo que todos piensan de ella.

Piezas de un alma simple

Silencio Escrito por: Alondra Grande Si me quedo en silencio puedo escuchar:a una paloma cantar en lo alto de un árbol,trinando por aquello que perdió.Una orquesta de grillos acompañacon sus desafinados violines la triste canción. Si me quedo en silencio, muy quieta,el viento me lleva consigo mientrasarrulla con besos la hamaca tendida,sujeta por un arrayán…

El ojo de Lya | La hipocresía del Drama

Por Liana Pacheco Cuando vi el resumen de esta película pensé: «Qué fumada».  Me pareció poco verosímil que la narrativa de la historia se construyera sobre una sola pregunta: «¿Qué es lo peor que has hecho en la vida?». Sin embargo, conforme pasaron los días, esa premisa y la trama seguían rondando en mi cabeza.…

Letras Revueltas| Recordanzas 

Admito que tengo miedo a olvidar, que imagino que me puede dar alzheimer. Hace algunos años leí un artículo que mencionaba que esta enfermedad era provocada por una bacteria en los dientes, así que desde entonces he generado una compulsión por lavarlos, las odontólogas ya me han hecho advertencias sobre el desgaste en mis molares…

Los árboles y las pantallas que me rodean | Si yo hablo, tú hablas

Por Mijal Montelongo Huberman En las películas Proyecto Fin del mundo de Phil Lord y Christopher Miller y La llegada de Denis Villeneuve, el poder comunicarse a través del lenguaje con una especie extraterrestre resulta fundamental para el desarrollo de la trama y para que las personas puedan sobrevivir. De hecho, una parte considerable de…

Piezas de un alma simple

Sobre adioses: Escrito por: Alondra Grande En un plato de barro se yergue el universo,perfumado con loción de clavo y limón.Entre un círculo de sal y cenizas,las velas negras brindan protección. Hay adioses que no se pronuncian.Dioses a los que se les ruega:guarden en un refrigerador la distanciaentre el ahora y la última palabra que…

De recuerdos, aventuras y reflexiones|Como un rumor

Mi primera reacción fue de absoluta sorpresa con una dosis de negación. Él era solo un año mayor que yo. Por supuesto que la noticia de su muerte “repentina” me dejó pasmada por unos segundos.

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Memorias de la luna azul | Lágrimas de luna I

por María Fernanda Vázquez Castillo

“Lágrimas de luna” es el título de una recopilación de relatos que buscan evocar sentimientos, en la medida en que se sabe que se trata de emociones complejas, pero a la vez tan simples. Debo, antes que nada, proclamarme una principiante que ama escribir relatos; con esta serie, que yo misma desconozco si será larga o no. Espero ayudar crecer, envolver y suscitar mucho a quien decida leerme. 

Los sentimientos son algo difícil porque se enredan entre ellos dejándonos conocer la capacidad de sufrir y extrañar al mismo tiempo; de sonreír con dolor; de amar, pero también de dejar de hacerlo… 

Lágrimas de luna

I

Escuché la voz lejana del interlocutor en la radio. La interferencia me llevó a años pasados en los que el ambiente se inundaba por la calidez del Sol, que acompañado de la brisa se abría paso entre los sueños de la gente y le daba una bienvenida a la mañana. Extrañé la sensación del viento contra mi nariz, que por consecuencia del frío, se pintaba de rosa; ahora, con el cálido roce del café contenido, mis labios se retorcían anhelantes por el aroma  que nunca volverían a saborear. Escuché mi nombre, después el timbre del extraño teléfono abarcó repentinamente todo el cuarto, donde antes había un vacío reconfortante, ahora se encontraba un nervio acelerado. Fue entonces que recordé. 

Recordé que preparaba su café y que desprendía los olores que ahora me acompañan todas las mañanas; recordé el sabor de la jalea pegajosa entre mis dedos y la risa que llegaba a casa acompañada del tintineo de la campana de viento que yacía oxidada en un rincón entre cajas de recuerdos que se negaban a dejarme; recordé la calidez, la añoranza y locura que adornaban las charlas nocturnas, que solían ser testigo de las nubes de humo que parecía entretejer el ambiente de profecía; recordé que el título de la canción que se anunciaba en la radio como una dedicatoria ya me había sido regalada, entre flores silvestres y un susurro en mi oído, con voz desafinada y nerviosa me dijo que esa melodía era mía. 

De pronto también recordé el cobijo de mis lágrimas en las últimas noches de dolor, la indiferencia que me provocaba escuchar mi canción favorita haciendo eco entre las paredes mientras me cubría el desliz del agua en la bañera. Una presencia que no estaba y dolió, repentinamente regresaba a este lugar intangible. 

Esperaba nervioso escuchar su voz en la línea. A su lado, la radio parecía ser su acompañante intrigosa, juntos aguardaban lo que parecía ser su veredicto final. El sentimiento desbocado se enmarañaba en el centro de su dolor, no era posible señalarlo ya que parecía pasear entre todas las venas de su cuerpo sin descanso. Sonó el tercer llamado y escuchó, después de un chubasco de sentimientos, su voz. Ante un entrecortado saludo, que para el interlocutor no expresaba nada y para el fue el fin de todo, recordó. 

Recordó memorias que regresaban a él en forma de tortura, por un lado, de consuelo, por otro. Sufría una ausencia, pero le deleitaba el dulce sentir que arropaba su mente como un recuerdo irrecuperable que, sin embargo, sí existió; recordó como le preparaba una infusión de menta que ella nunca consiguió igualar, la llevaba a su escritorio discreto, y con un beso en su coronilla partía, ahora quedaban besos entremezclados en esas memorias borrosas que el tiempo tiñó de nostalgia; recordó que ella leía en voz alta, él sólo escuchaba, al principio escondido detrás de la repisa de su estudio; él no sabía que en realidad nunca fue un secreto, ya que lo vio, entre intentos torpes de no tirar nada, desde la primera vez. 

El locutor aguardaba una respuesta, ansiaba decir que lo conocí y de esa forma poder escuchar de nuevo aquella canción que guardé en un cajón etiquetado con la leyenda de “las memorias más dolorosas de una vida”; deseé abrirlo y quemar con lágrimas el súbito ataque de una vida que ya no me pertenecía. Di una negativa al locutor que le había interrogado antes, «No soy ella», articulé.  Colgué el aparato. 

Tendría que olvidar el sabor de la menta, así como el de todas las cosas del mundo al que ya no pertenecía; esa canción ya no era suya y él ya no la escucharía leer en voz alta. 


“Mi nombre es María Fernanda Vázquez Castillo, nací en la Ciudad de México, pero ahora vivo en el estado. Actualmente tengo 18 años y soy estudiante de la carrera de Letras y Literaturas Hispánicas en la UNAM.

Desde pequeña tuve un interés por la literatura, principalmente por la creación, más adelante por su estudio. Es por ello que con el paso de los años he buscado mejorar mi estilo de escritura para mostrarlo a los demás.”


El ojo de Lya | Antropología Corporal

Por Liana Pacheco Cuando era pequeña a cada rato me hacían ojo. La que me curaba era mi abuela. Lo recuerdo como si, al iniciar el ritual, se me desprendiera el alma del cuerpo. Desde el techo esa alma me observaba: pequeña, recostada, sumergida en un acalorado llanto e incomprensible dolor. “Es que la mirada…

Piezas de un alma simple

Nada Escrito por: Alondra Grande Remuevo las piezas. Si vierto en un caldero todas las palabras, tal vez, aparezca una sopa de esas que una prepara para sentirse abrazada. O tal vez no sepa a nada. Quizá el caldero escupa una tormenta que termine con la sequía que hay en mis ojos, o tal vez…

Los árboles y las pantallas que me rodean | Pensamientos al aire

Por Mijal Montelongo Huberman Cuando escucho sobre la ocupación del territorio, pienso en cómo y para qué se usa el suelo, a quién le pertenece, quién lo puede usar. También me imagino los cuerpos de agua dentro o alrededor como parte del territorio: los ríos, los lagos, los litorales. Rara vez pienso en el mar…

Hay una diferencia enorme entre ser pequeña y haber sido reducida

Aprender que el mundo es más grande que las personas que me hicieron sentir chiquita es algo que constantemente me recuerdo.Y me pregunto, ¿por qué sostener espacios, recuerdos o personas que creen tener el derecho de empequeñecer nuestra esencia? Si bien es cierto que, como Alicia, tenía que hacerse pequeña para poder entrar al País…

El ojo de Lya | THT ¿Apología o premonición?

Por Liana Pacheco Después de «El cuento de la criada / The Handmaid’s Tale» no queda el silencio, queda la reflexión, el cuestionamiento, la mirada a nuestro entorno. La serie inicia en 2017, un tiempo en que la “agenda de ultraderecha” todavía no ocupaba la atención del discurso público; pero en los últimos años hemos…

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Conversaciones de madrugada | ¿Dónde estoy? Me perdí

Por: Monserrat Chávez Olivas

Todos los días pienso en mí, yo a los ocho, diez, doce años, la infancia en ruina y hueca que me atormentó. ¿Ustedes piensan en su niña o niño interior? ¿Cómo lo recuerdan? Yo me recuerdo serena, callada y triste.

Pero también me recuerdo ilusa y esperanzada, confiada en que la vida, mi vida, seguiría el cauce común; el trazo que a todo ser humano nos conecta tarde o temprano. Estructura social le llamo, para empezar a nombrar a todo aquello que me sana o me hiere. 

¿Alguna vez haz cuestionado el orden de tus pasos? ¿el destino de tu camino? ¿la razón de tu existencia? Yo lo hice, antes y después de que todo colapsó, lo sigo haciendo unas mil veces por semana y una vez que estás ahí, no hay vuelta atrás. 

Como tú, crecí bajo un modelo educativo sin oportunidad de fracasar, sin lugar para los errores, todo debía ser calculado, maniobrado, controlado de principio a fin, una falla era un castigo seguro; después descubriría que los momentos serían eternos con secuelas en mi cabeza.

Pronto me di cuenta de lo que –socialmente- se trataba la vida. Rendirse ante las circunstancias no estaba permitido, había que esforzarse a diario por ganarse un lugar ¿en dónde? no lo sé, pero luchar y trabajar duro debía ser un lema de vida para alcanzar el éxito ¿qué éxito? tampoco lo sé.

Lo escuché tantas veces alrededor de mis oídos, me lo dijeron tantas veces de tantas formas posibles que olvidarlo me sería imposible, tenía que optar por esa personalidad no había más, el destino se había escrito y yo no podía huir de él. 

Y así me dejé fluir en mis años adolescentes, en mi etapa universitaria. Estudiar, trabajar, comer, dormir, estudiar, trabajar, comer, dormir, estudiar, traba… una y otra vez hasta que la vida me alcanzara a una edad madura y por fin ser merecedora de un digno descanso. 

La piedrita del cuestionamiento me venía incomodando desde meses atrás y como buena bloqueadora de traumas, lo sepulté con kilos y kilos de “pensamientos positivos” y jornadas laborales pesadas, era un bucle sin fin.

Me agotaba vivir sin permitirme validar emociones, evitando los pensamientos, obligándome a continuar en una estructura social que no me hacía feliz. Me repetía una y otra vez “estás bien, tú eres feliz, debes serlo, tú amas esto, no te quejes, vamos por más, vamos por el éxito”.

Éxito ¿qué es eso? 

Las consecuencias de abandonar mi salud mental llegaron, inevitablemente, despertar se volvió un infierno. Me perdí bajo el cumplimiento de un horario laboral en una empresa de comunicación sin prioridades colectivas con metas económicas y un puñado de acoso laboral combinado con violencia psicológica.

Se habían ido las ganas de vivir, de alimentar mi pasión, la depresión se llevó el sentido de mi existencia y me arrojó a una fosa profunda de la que difícilmente podría salir con vida. Se nubló a mi alrededor, no más chispas ni luces, sólo relámpagos ensordecedores y fantasmas pisándome los talones. 

Había caminado por inercia durante meses hasta el día del colapso y me sorprendí al verme ahí, con cientos de pedacitos a mis pies. ¿Cuándo me perdí? me pregunté, me perdí entre las nieblas y no me encontraba. 

Las voces me taladraban día y noche, no lo soportaba más. Ya no me reconocía, ni al verme frente al espejo, quería soluciones para reencontrarme, quería soluciones para detener el dolor en mi pecho y antes de elegir terminar, decidí por romper con este orden social. 

Renuncié a mi empleo, me dediqué más tiempo. Sané la relación con la terapia, que me impulsó a retomar mis anhelos y así me doblegué ante mí, recogí los pedacitos y me reconstruí, saqué de los desechos los sueños olvidados, empecé de cero. 

Hace dos años no hubiese sido capaz de verle continuidad a la vida ni de caminar hasta el sitio donde estoy. No fue fácil pero me ha reconfortado. Desde hace un año vivo bajo mi emprendimiento y eso también me hizo cuestionar. 

Cuestionar lo que nos enseñan desde la infancia, el cumplimiento de reglas sociales para el bien común y no personal. Ahora debo irme, pero les diré que ello no ha terminado y desde que coloqué mi persona como prioridad las dudas ajenas rondan sobre mí.

¿Por qué debía continuar un patrón? ¿Qué es la vida sino más que un cumulo de experiencias entrañables? Entonces ¿por qué moldearse en manos de extraños? Nunca entendía, no entiendo y seguro no lo entenderé.

Pasé años con la idea de salir de la fila, me tentaba el sendero horizontal que se extendía sobre mi vista. Lo dudé, hasta que lo hice. Hasta que mi cabeza se llenó de preguntas y dudas, hasta que no encontré más respuestas entonces fui por ellas.

¿Por qué seguir el orden si puedes escribir tus propias reglas y métodos? Si al final la vida es un instante y la felicidad tan corta. 


Monserrat Chávez Olivas. Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación.

He laborado en distintos medios de comunicación en la ciudad de Durango, como El Sol de Durango, Radiofórmula, Periódico Contexto, Enlace conexión entre culturas y DurangoPress, así como en la ciudad de Tijuana, Baja California en la televisora PSN.

Me he desempeñado como reportera, redactora web, videografa, editora de vídeo y fotógrafa.

También he laborado en el área de Comunicación Social como en el Instituto Municipal de Arte y Cultura, Feria Nacional de Durango y en campañas políticas.

He sido participante de distintos talleres y diplomados de periodismo y creación literaria, pero los más importantes para mí y mi formación ha sido el Diplomado de Creación Literaria organizado por el ICED, mismo que se llevó a cabo durante el 2019 en el CECOART.

También, durante noviembre de 2020 fui participante del V Campamento Literario: El ejercicio novelístico del noreste de México.


Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Faisanes.

Por Arizbell Morel Díaz. Personajes: Una niña de nombre Macabea.  Su madre. Azul.  Las vísceras son lo único que cuenta. Interior de una cocina chica. Al centro, una olla humeante, llena de agua, esperando el último ingrediente para una sopa. En el suelo se encuentra Macabea jugando con Azul, un pequeño faisán Syrmaticus ellioti. MACABEA:…

Piezas de un alma simple

Alondra Grande No te quedes En los lugares donde tu nombre se vuelve cenizaEn los recuerdos que no despiertan alegríaEn los espacios donde revoloteanabejas picando con sus aguijones tu barriga. No te quedes en los días soleadosdonde el sol no te hizo feliz.Ni en las noches donde la lluvia,al mojarte, te hizo reír. No te…

Crónicas de una mente errante | Carta al cielo

Mis lágrimas hablaron por mí en ese momento; cada una era un recuerdo contigo, el cual trato de contener dentro de mí.El tiempo pasó frente a mis ojos: abrazos del pasado, llanto del presente y miedo a un futuro con tu ausencia. Qué irónica fui con la vida y conmigo misma; le rogué tanto que…

Ser como mi gato

Si hay alguien que ha logrado dominar el arte de solo existir son los gatos. Plácidamente el felino descansa majestuosamente donde el deseé .

El ojo de Lya | El cuento de la criada ≛Temps. 4ᵃ-5ᵃ-6ᵃ

Por Liana Pacheco En esta entrega retomamos la sinopsis y análisis de las temporadas 4a, 5a y final de la serie El cuento de la criada / The Handmaid’s Tale. La primeras 3 partes de la serie tiene su análisis aquí -> 🔴 Temporada 4 – Abril 2021: La vi dos años después de su…

Letras Revueltas|Razones para salvar al mundo. Parte II. Pan para las rotas

Me cuesta comprender a la Illari de hace 20 años, aunque sospecho que esa aversión por la comida estuvo mediada por un “no disfrutar la vida plenamente”, un miedo a la vida misma. Lo paradójico de la situación es que prácticamente crecí en una cocina, yo no lo sabía pero mi abuela, con paciencia, me…

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Escribir para resistir | Los 20 años que no planeaba cumplir

Por Ma.Jo Soto

Querida, Majo:

Ha comenzado la cuenta regresiva para tu cumpleaños. Cumplirás 20 en unas dos semanas. 

Hace unos meses te sentías bastante asustada al respecto, ahora ya no lo estás, creo que la palabra que mejor define lo que sientes es sorpresa. Cuando tenías dieciséis años estabas lista para suicidarte. No quiero detenerme en esto, tú ya sabes la historia de principio a fin. No planeabas cumplir dieciocho años ni graduarte de la preparatoria. Pero de pronto, ya te habías inscrito al curso propedéutico y la mayoría de edad llegó. 

Y ahora, henos aquí, dos años después. Dos años muy productivos a decir verdad: pudiste volver a escribir, comenzaste a publicar tus textos, te has metido a talleres y ahí has conocido a otras escritoras. Conociste a un chico tan lindo que te inspira mucho y por primera vez te gusta alguien que no te hace sentir insegura, que se preocupa por ti y te quiere. 

Ha habido cosas malas, claro. La vida parece no quedar satisfecha con que hayas sido abusada sexualmente en tu infancia. El 27 de junio se cumple un año sin Poppy, esas cuatro patitas partieron a tan solo dos días de tu cumpleaños. Parece imposible que se haya ido. A veces, todavía lo puedes sentir caminando detrás de ti o lo ves acostado en su camita. De vez en cuando viene a visitarte, a que le cocines un huevito revuelto o a recargar su cabecita en tus piernas. 

Una parte de ti se fue con Poppy, quizá fueron los recuerdos felices de tu infancia y es por eso que tu memoria los ha bloqueado. No sabes cuándo dejaste de actuar como niña, el abuso te obligó a madurar de golpe, pero estando con Poppy recuperabas un poquito de la niñez robada. Crecieron juntos y él se fue cuando te vio lista. Cuando te vio fuerte, con la ansiedad controlada y con cero deseos de morir. Te dejó con personas que te aman y te apoyan. 

Cumplirás los 20 años que no planeabas cumplir. Debes sentirte orgullosa, por todo. Los logros, las publicaciones, las buenas calificaciones. Por el pequeño negocio de bisutería que mantienes solita. Por la seguridad y autoestima que has alcanzado, por ir a más de la mitad de la carrera, por ser feliz. Por lo que escribes y cómo escribes. Porque eres fuerte y valiente. 

Sentirte orgullosa de haber sobrevivido, de dejar de sobrevivir y empezar a vivir. Orgullosa de las malas decisiones que has tomado y de las buenas. De la denuncia a tu acosador, del proceso legal que quieres iniciar contra tu violador. De las amistades perdidas y las ganadas. De tu sexualidad, de tu cuerpo, de tus palabras. 

Sentirte orgullosa de las cosas que todavía te cuestan. Sigues bailando aunque muchas veces acabes llorando. Todavía te da miedo la oscuridad, pero la enfrentas cada noche. Te da miedo confiar y ser vulnerable, pero no te detiene para entablaar amistades solidas. La ansiedad a veces ataca, viene sin avisar, pero tú la sorprendes y la echas. Y ha sido muy duro. A veces lloras las perdidas, a veces reclamas por la virginidad violada, la infancia rota, por las partecitas que él asesinó y que ni siquiera alcanzaste a conocer. 

Sí, siéntete orgullosa de tu dolor también y de cómo lo dejas en un texto, en un cuento, en un reportaje. Fueron años de sobrevivir, de ahogarte por luchar contra la marea, pero aquí estás. 

Veinte años después de aquél viernes lluvioso de junio. Naciste con los ojos abiertos, mirando todo a tu alrededor. ¿Qué crees que buscabas ver? Yo creo que querías ver el mundo, que lo primero que te mostró fue un poco – muy – cruel, pero seguiste explorando, a veces con miedo y duda, pero siempre con valentía. 

Sigue así y recuerda que cuando abortaste la misión suicida prometiste celebrar cada cumpleaños que viniera. Así que, celebra mucho y feliz cumpleaños, bonita. 


Ma,Jo Soto vive en Querétaro, México, es estudiante de Comunicación y Periodismo, bailarina de ballet, lectora compulsiva, mamá de Tita-traviesita y escritora de cuentos, artículos, reseñas y (borradores de) novelas. Corrige textos, ama a los animales, el chocolate, el verano y a sus amigxs. 

Le encanta incomodar con sus palabras y ha publicado sus textos en diversos medios como Especulativas, Las Sin Sostén, La Coyol, Círculo Literario de Mujeres y Tribuna de Querétaro. 

Twitter @TristezaFeliz29

Instagram @marphotos9


Piezas de un alma simple

Hombre de arena Escrito por: Alondra Grande El hombre de arena contemplaba los caballos de espuma y sal que galopan contra el sol para perderse entre las faldas de una isla que nadie nunca pisó.En esa isla desierta, creada nunca jamás en el tiempo, el hombre de arena construyó un castillo cubierto de granos de…

De recuerdos, aventuras y reflexiones|Un recuento de hubieras

Al encontrarme sola me permití pensar en lo que había sentido al escuchar esa frase de saludo de mi amiga y la pregunta que me había hecho en ese instante se clarificó en mi mente: ¿Qué hubiera sido para mí si al tomar el teléfono, al otro lado de la línea, efectivamente respondiera mamá?

Los árboles y las pantallas que me rodean | Colonizaciones mundiales

Por Mijal Montelongo Huberman En obras de ciencia ficción, la trama de un planeta colonizado y explotado por hombres es recurrente. Aunque tomando en cuenta la historia de los últimos cuatro siglos, el origen de esta trama no resulta extraño. Tanto la película Avatar de James Cameron como la novela El nombre del mundo es…

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Entre caos poético y textos perdidos | Un aquí

Por Lizzie Vazquez

UN AQUÍ

(cuarentena) 

Ostentoso pasar

matiz de cotidianidad 

con tintes por vivir

en un aquí, en un ahora tan impreciso.

A primera hora del día 

han desaparecido los gestos

han sido silenciadas las palabras

se ha cedido paso

para aprender a leer las miradas 

quienes desde siempre dicen tanto, no callan. 

Por vicio me gusta sentir su acariciar

porque dicen todo, 

será por el sonido de sus consonantes

que en su rima de lo esencial 

delimita la reacción de los hombres

para observar lo que hay más allá 

del exiliado y místico silencio. 

Es la cotidianidad del habla 

que se alimenta a través de la adversidad, 

del cambio.

Gente que va y no despierta 

el vivir está siendo relevante 

el tiempo no es excusa

es un espejo negado a la contemplación de un para qué estoy aquí.


Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre  en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002). 

Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y  Caracola Magazine en  México (poesía Degustación, ensayo Solo ellos pueden hacerlo , relato Dos por un cuarto de hora, 2021),  editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) 

Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de retos. 


El ojo de Lya | El cuento de la criada ≛Temps. 1ᵃ-2ᵃ-3ᵃ

Por Liana Pacheco El cuento de la criada / The Handmaid’s Tale es una serie basada en la novela homónima de Margaret Atwood. En 2017 la serie enganchó mi atención, pero la disparidad de los tiempos de estreno entre cada temporada me hacía perder el hilo del argumento de la historia, y por tanto mi…

Trabajo no remunerado

Las labores de limpieza y cuidado del hogar han sido relegadas en su mayoría a las mujeres y es que lo tenemos tan normalizado que se vuelve una carga invisible y constante.

Los árboles y las pantallas que me rodean | El cuerpo de la naturaleza

Por Mijal Montelongo Huberman El año pasado, Carmen me invitó a una mesa de la MexiCona sobre el cuerpo como parte de la naturaleza en donde tuve la oportunidad de platicar con otras biólogas y escritoras. La mesa me dejó con reflexiones e ideas sobre cómo definimos el cuerpo. Compartiré algunas en esta ocasión. En…

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Corcheas.

Por Arizbell Morel Díaz. Día soleado a través de un ventanal. Margaritas, no madreselvas, gardenias y lavandas adornan las macetas de una pequeña casa citadina. En medio del crujir del viento sobre las celosías se escuchan algunas notas de una melodía sencilla.   Al fondo del cuarto se encuentra una maestra de música con su teclado…

Vaciar una montaña | Cultivar nuestro jardín

Por: Samia Badillo Hace una mudanza me encontré con este libro de Voltaire, que leíamos en mis grupos de Literatura Universal. ¿Este libro volverá a las aulas algún día? Me preguntaba, mientras lo dejaba en una caja junto a Trafalgar y Niebla y esperaba lo mejor en mi nueva casa. Llevo más de un año…

Letras Revueltas|Razones para salvar el mundo. Parte I. Rabo de Nube

Me despierto, veo las noticias, escroleo de una mala noticia internacional a una nacional y siento un peso en el pecho, no me doy cuenta pero ella está sobre mí, con su calidez y me acurruca hasta el punto en el que vuelvo a dormir. Dicen que los perros y los gatos perciben cuando estamos…

Piezas de un alma simple

8 de marzo del 2026 Escrito por: Alondra Grande Este 8 de marzo se vivió diferente, fragmentado en dos realidades: la instagrameable y la que incomoda.Y me pregunto, si no es mucha indiscreción, si habrán tenido el descaro —la bajeza— de haber gritado las consignas, de cantar como si no fueran parte del problema. Y…

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De historias que nos hacen | De Princesas Disney y la representación femenina en la gran pantalla

Por Brenda Garrido Hernández

La representación femenina en la gran pantalla ha cambiado a lo largo de la historia, y para mi uno de los ejemplos más claros es el de la evolución de las princesas Disney, es por eso que en este pequeño texto me he dado a la tarea de remarcar ciertos aspectos y características que caracterizaban a la figura femenina de las princesas, aclarando que mi yo del pasado tuvo una temporada de extremo fanatismo hacía estas representaciones y que por supuesto mi yo del presente les guarda cierto cariño pero no puede evitar darse cuenta de ciertas cosas que antes le estaban ocultas a plena vista. 

Si bien muchos consideran que juzgar un producto del pasado con la mentalidad del presente es una pérdida de tiempo, pues cada manifestación cultural es resultado de su propio tiempo; por mi parte considero que es importante, antes de hacer uso de la tan polémica llamada “cultura de la cancelación”, ver todo y analizarlo con una mirada crítica. Ya saben descubrir el pasado, para descifrar el presente y finalmente construir nuestro futuro. Una forma de enfrentar a aquellas historias que nos construyen o como el nombre de este pequeño espacio lo indica, que nos hace. 

En 1937 aparece la primera princesa de Disney Blancanieves basada en el cuento homónimo de los hermanos Grimm, convirtiéndose en el primer largometraje animado de la compañía, así como en su piedra fundacional. Dado el éxito avasallante de esta primera entrega para 1950 se estrena la Cenicienta y posteriormente en 1959 la Bella durmiente. Creando con esto la primera triada de princesas Disney; todas con características de personalidad similares. 

Las protagonistas en cuestión son presentadas como ingenuas, inocentes, amables y por supuesto completamente optimistas ante cualquier tipo de dificultades o abusos. Son personajes que simbolizan aquel ideal domestico propio de los años 50´s; pues no importa que tanto sean pisoteadas, maltratadas o abusadas por aquellos que las rodean, siempre se verán perfectas, jamás reclamaran y por supuesto siempre estarán dispuestas a hacer los quehaceres domésticos de manera perfecta y con una sonrisa adornando su rostro. 

Como espectadores no conocemos más que esa fachada maquillada propia de seres virginales cuya única aspiración es el amor, me atrevería a decir que conocemos con mayor profundidad a aquellos personajes secundarios (enanos, ratones y hadas madrinas) antes que a las protagonistas  cuyo nombre figura en los títulos de sus cintas; pero si algo es cierto es que las conocemos más que a sus intereses románticos (omitiendo tal vez en esta parte al príncipe Felipe de La bella durmiente).

Los príncipes en cuestión son la representación del ideal romántico, valiente, guapo, con buena posición económica y por supuesto dispuestos a hacer de todo por su dama en peligro; como pelear con dragones, mandar sirvientes a buscar en todo el reino a quien le quede la zapatilla o incluso… besar un cadáver en medio del bosque; vale yo sé que Blancanieves no estaba muerta, pero va tan directamente a besarla (sin mediar palabra con los enanos) que mis dudas acerca del conocimiento del estatus de nuestra princesa permanecen y ni hablemos de temas como el consentimiento que bueno… esta princesa de poco menos de un siglo hace poco tuvo una interesante polémica (inventada por internautas) gracias a ese tema. 

Una de las características que definen, las relaciones de parejas en estas tres cintas (misma que ha sido auto referenciada de manera cómica en cintas posteriores de la misma compañía) es el establecimiento de una relación romántica o matrimonial sin el conocimiento del otro. En otras palabras, las princesas se casan o enamoran completamente del príncipe después de haber intercambiado algunas cuantas frases o un número musical. Este detalle fue cambiando, sino por completo al menos un poco con la llegada de la segunda triada de princesas. 

En 1989 se estrena la Sirenita, dos años después la bella y la bestia y finalmente en 1992 Aladdin. En estas tres películas las relaciones entre la princesa y su interés amoroso tienen un mayor desarrollo, tal vez no de una manera que se pueda considerar completamente sana, pero intercambian más que unas cuantas palabras antes de establecer un vínculo matrimonial, porque sí…las tres se casan al final de sus cintas. 

En la bella y la bestia, ella comienza como prisionera de la bestia, siendo él una persona de carácter volátil, que responde de manera violenta ante ciertas situaciones y al que le es difícil aceptar las negativas; siendo la convivencia con Bella lo que ablanda su carácter.  Por su parte en Aladdin gran parte de la relación romántica se construye con base en las mentiras dichas por él, al decirle que es un príncipe; claro que la misma película aclara que lo mejor es la honestidad y ser uno mismo, pero eso no evita que el vínculo emocional comenzara gracias a una mentira. 

En la Sirenita es tal vez el tema de la renuncia a aquello que la hace ella misma una de las cosas que, incluso desde que era pequeña, me costaba aceptar de su historia; cuando era niña se me hacía inconcebible que quisiera renunciar a ser una sirena y actualmente considero que la carga semiótica de Ariel renunciando a su voz (como una forma de representar sus opiniones) con tal de seguir a alguien que acaba de conocer se me hace insoportable. En esta triada no solo las relaciones son un poco más trabajadas, construyendo momentos de convivencia, también lo son los caracteres de las princesas ellas siguen siendo amables y un tanto ingenuas, pero difícilmente las catalogaría como sumisas y dispuestas a poner la otra mejilla ante cada abuso; al contrario, resuelven problemas por medio de ingenio y son un poco más humanas, tienen ilusiones, deseos y por supuesto defectos.  

El siguiente conjunto, previo a lo que es la concepción de la princesa moderna, nos presenta desde un inicio un grupo de princesas racialmente diversas Pocahontas del 1995, Mulan del 1998 y por supuesto Tiana de la princesa y el sapo (2009). En la primera podemos observar un personaje poco a poco construido con más matices, es curiosa, empática, y no teme en cuestionar no solo las costumbres de su tribu sino las creencias que el propio John Smith tiene acerca de su gente. Nos presenta una visión del mundo diferente, la defiende, acepta puntos de vista diversos sin llegar a despreciar a su propia cultura (respeta la existencia de ambas y cambia el punto de vista de Smith) y por supuesto es la primera de las princesas Disney que no termina en una unión romántica, claro que eso cambia en su secuela, pero es tan poco memorable que realmente no creo que valga la pena arruinar el legado de la película original con ella. 

Mulan, es tal vez mi película favorita de Disney y también una en las que el termino princesa no es establecido de manera literal por el Cannon de la historia, pero si es acuñado por los fans y la compañía. En ella exploramos a una protagonista que sale de todos los paradigmas establecidos, las circunstancias familiares la orillan a convertirse en una guerrera que se enfrenta a un ejército y se vuelve la pieza decisiva en la defensa y victoria de su nación. 

 Entre chistes y canciones icónicas, la vemos sentirse insuficiente para llenar un lugar que todos esperan que llene (mi reflejo), se cuestiona su propia feminidad y por supuesto cuestiona los roles de genero de una manera tan sutil y contundente que pasa desapercibida en una canción como es nos vas a brindar honor, de hecho, esta canción en algunos versos nos da una descripción que bien podría aplicarse a las princesas de la primera oleada pero difícilmente y desde la primera escena se nos establece no pertenecen a Mulan (salvo por lo especial) “Debes ser especial, calmada, obediente, muy servicial, gusto fino y figura ideal” (Mulan, 1998). 

El film no solo se limita a esos aspectos, sino que también nos presenta una visión masculina de lo que es popularmente la chica ideal (mi chica es la razón) visión que contrasta con lo que la protagonista considera realmente importante y bueno si bien…jamás fue confirmado los fans han especulado durante años sobre la posible bisexualidad del general Shang, convirtiéndola tal vez la película más progre de Disney de antes de los 2000. A diferencia de su remake live action, en la película del 98, su ascenso hasta convertirse en la leyenda es logrado gracias a su ingenio y esfuerzo. También es la segunda película de esta lista en la que el posible interés romántico no termina en matrimonio (al menos hasta la llegada de la fatídica secuela). 

En el 2009 llega la primera princesa afroamericana y la compañía da cierre a las princesas animadas de manera tradicional. Tiana es una chica que valora el trabajo y el esfuerzo con el fin de cumplir sus objetivos, pero este enfoque principal en el trabajo, la ha hecho perderse de experiencias y la diversión propia de alguien tan joven. Ella no nace en una posición privilegiada, llena de lujos o comodidades de hecho el hacerse de una visión del mundo fuera de estas esferas (y en contraposición con su mejor amiga Lottie) Tiana no es ingenua. 

En varias ocasiones ella es la que salva las situaciones y da lecciones al príncipe, que a diferencia de ella es confiado y libertino. Con la princesa y el sapo tenemos una especie de retroceso a la formula clásica, de nuevo Tiana tiene poco tiempo de conocer a su príncipe cuando decide dar el gran paso hacia el matrimonio, es casi una despedida no solo a la animación 2D sino a la princesa clásica que le dio tanta fama a la compañía y por supuesto inicia una nueva etapa. 

Las princesas modernas comienzan con Enredados (2010) una subversión del clásico cuento de Rapunzel, pasa por Merida de Valiente (2012) que es la primera que no adapta un material previo (y la única princesa de pixar hasta ahora). Llega a Frozen (2013) con la dupla de hermanas Elsa y Anna y desemboca en las últimas dos Moana (2016) y Raya (2021). Estas princesas son un giro completo al arquetipo femenino que se nos presentaba en las primeras producciones mencionadas. Son valientes, intrépidas y por supuesto son sus propias heroínas. 

En Enredados, Rapunzel a pesar de estar encerrada en una torre no es presentada como un ser indefenso de hecho hace a Finn su prisionero al sentirlo como una amenaza a su hogar y lo salva en diversas ocasiones. Merida por su parte nos es presentado como un personaje en conflicto con la posición en la que se encuentra y lo que se espera de ella; la relación con su madre resulta fundamental (tal vez la única princesa en la que los lazos maternos influyen de una manera significativa, pues la figura materna en Disney o esta muerta o es un personaje secundario). El conflicto se crea y se remedia por sus propias acciones y ambas (madre e hija) se abren a nuevas perspectivas, Merida descubriendo que la diplomacia no es una mala estrategia y Eleanor otorgando más libertad. 

En Frozen, todo gira alrededor de la dupla de hermanas, pelean con sus propias inseguridades, sus conflictos familiares y aquel sentido del deber que su posición como monarcas les impone; la cinta critica los lazos amorosos instantáneos (como autocritica de Disney a las princesas de antaño) y pondera el lazo fraternal como una muestra de amor verdadero; ambas a lo largo de la película tienen un crecimiento personal en el que descubren quienes son y quienes quieren ser. Por su parte Moana y Raya tienen objetivos más grandes como es salvar al mundo, ambos personajes son valientes, aventureros, intrépidos y curiosos. 

A la fecha y en 25 años de existir en esta tierra, nunca he conocido a una mujer, chica o niña que no haya tenido su etapa como fan de las princesas Disney o en todo caso que no tenga a una que es oficialmente su favorita. Mientras iba creciendo, admito que aquella etapa en la que me ponía vestidos pomposos de colores pasteles y conmigo fingiendo que era una princesa, comenzó a llenarme de vergüenza y es que… las primeras princesas distan de ser los personajes más interesantes dentro de su propia película. 

Afortunadamente esa configuración de la princesa como objeto de rescate y simple catalizador para que el príncipe se erigiera como la figura llena de valentía ha ido quedando atrás desde la década de los 90; dejando a las princesas de la primera gran oleada como una representación obsoleta del arquetipo femenino en la gran pantalla, principalmente cuando es vista por los ojos del presente.

Eso no quiere decir que debamos cancelarlas, dejarlas enclaustradas e impedir que los espectadores del futuro las miren; al contrario, son una buena forma de hacernos conscientes de que tanto se ha evolucionado y por qué no rescatar aspectos que valen la pena y ponerlos en perspectiva; y recordarnos que está bien ser amables pero que no tenemos que dejar que nadie nos pisotee, que el consentimiento es importante, que las relaciones se construyen con compromiso y honestidad, que las mujeres no somos centros de rehabilitación, que no es nuestra obligación sanar a nuestras parejas, que no debemos renunciar a nuestra voz, ni a aquello que nos hace y por supuesto que podemos ser las heroínas de nuestra historia. 


Brenda Garrido Hernández. Mi nombre es Brenda, actualmente estudiante de lingüística y literatura hispánica en el futuro espero ser graduada y titulada. Fan y amante del cine al igual que de los libros, de
ahí mi arriesgada elección de carrera. Actualmente y en temporada de encierro ocupo mi tiempo libre refugiándome en la ficción, conociendo historias nuevas y redescubriendo unas cuantas que ya no lo son.


Chiapas: la deuda sigue abierta. |8M

Cada Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo vuelve a recordarnos algo incómodo: los derechos de las mujeres no fueron concedidos, fueron conquistados. Y en lugares como Chiapas, esa conquista todavía está lejos de completarse. Chiapas es un estado lleno de contrastes. Tierra de culturas profundas, de lenguas originarias, de trabajo comunitario y…

El diablo está en los detalles

Enola Rue Dicen que estoy colgada, que vivo en el aire, pero no saben que en realidad estoy excavando en la tierra de mi corazón. No entienden que en la oscuridad de mi mundo de fantasía hay más luz que en toda su vigilia de trapos de piso y rutinas tibias; mi soledad es mi…

El ojo de Lya | La paradoja de los chorizos

Por Liana Pacheco Durante mi infancia crecí escuchando la frase: “un hombre siempre es indispensable”, dicha por mi madre y mi abuela, las mujeres que me criaron. Mi abuela se casó a los 18 años, al poco nació su hijo, cuando éste no cumplía ni un año, su marido cometió un crimen y huyó; mi…

De recuerdos, aventuras y reflexiones|El resonar de la memoria

Por Tania Farias Sucedió durante una actividad simple, del cotidiano: deslizaba con flojera las imágenes de mi Facebook. Un ícono en lo bajo de la pantalla me informó que tenía notificaciones pendientes. Una de ellas era el recuerdo de un verano pasado. Había sido un viaje familiar en el que tuvimos la fortuna de disfrutar…

Lágrimas de purpurina y dagas de seda: El Evangelio según el Esquema Fenicio

Enola Rue En el universo de Wes Anderson, los personajes a menudo actúan con una rigidez que parece desafiar la espontaneidad humana. No lloran, se marchitan con elegancia; no mueren, se vuelven estatuas de su propio legado, una resistencia contra el desorden del mundo. Sin embargo, en el Esquema Fenicio esa resistencia ha mutado en…

El ojo de Lya | Ascenso y caída: John Galliano

Por Liana Pacheco Se sabe que el mundo de la moda es superficial, consumista, gordofóbico y con otros vicios. Sin embargo, como bien dice Miranda Priestly, nuestras decisiones de vestimenta no nos eximen de la industria de la moda. Personalmente me adentro en los diseñadores: sus conceptos de creación, qué los inspira y lleva a…

La anatomía del cristal y la rabia

Enola Rue La pérdida no es un muro que se levanta de golpe, sino una habitación que, de pronto, se queda sin muebles. Al principio, entras y buscas instintivamente dónde sentarte, dónde apoyar la mirada, pero solo encuentras el espacio desnudo. Al final, lo que perdemos se convierte en una forma de arquitectura interna. Yo…

TRAMAS HUMANAS | DUELO SIN VÍNCULO

El 14 de enero murió mi mamá, cuando sucedió, lo primero que sentí no fue tristeza pura, sino una mezcla rara: enojo, culpa, confusión. Me dolía que se hubiera muerto y, al mismo tiempo, me dolía que ese dolor no se pareciera a lo que se supone que debería sentirse cuando muere una madre. Como…

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Con ternura, para ti | A la hora de la cena.

Por Maria Daniela Ortiz Soriano

Decía la mamá de mi amiga Dulce que el secreto de una familia unida se encontraba a la hora de la cena. “Una buena cena une a la familia, porque al final de los días, lo único que te queda es la familia” o eso solía decirle su mamá mientras Dulce le ayudaba a cocinar. 

A mí me parecía una tradición familiar muy linda y admiraba a su madre por su labor de mantener a la familia unida en tiempos tan difíciles, pero estaba equivocada ya que la familia de Dulce estaba muy lejos de ser una familia unida. La realidad era que ambas, Dulce y su mamá, eran víctimas de un abuso sutil y silencioso: la violencia pasivo-agresiva del hogar. 

Tardé muchos años en notar las heridas emocionales de mi amiga y su madre, ese tipo de heridas no dejan huellas tan visibles como las que dejan los golpes, y mucho menos sospechaba que su padre tan responsable, ahorrador, que fue parte de su infancia y crianza, fuera su agresor. Pero la verdad suele ser así de increíble. 

El padre de Dulce era un hombre admirado entre sus colegas de trabajo, pues toda su quincena se la entregaba íntegra a su esposa y dejaba que ella administrara el dinero para el hogar y crianza de su hija. “Un hombre responsable, serio y buen padre” y esa era la imagen que yo también tenía de él.

Admiraba la figura paterna que mi amiga había tenido, porque era un padre que no la había abandonado y que tampoco gastaba parte de su quincena en alcohol o demás vicios, como suelen serlo la mayoría de los padres en México, mi país. Pronto entendí, al escuchar la historia de mi amiga, que cumplir con las obligaciones paternas básicas no debe ser razón de enaltecimiento y justificación de demás abusos cometidos. 

El padre de Dulce nunca le levantó la mano y mucho menos la voz, pero si la inmovilizaba con la mirada helada que poseía, con la sutil manipulación que ejercía sobre ella y su madre haciéndolas dudar de su propia inteligencia, las llenaba de inseguridades con discursos donde las culpaba de su mal humor y las castigaba con la “ley de hielo” donde fingía que no existían si alguna de ellas se atrevía a defenderse de sus insultos, expresar que no estaba de acuerdo con él o mostrar alguna lágrima. Mi amiga Dulce aprendió de su padre que no puede confiar en ella misma porque es demasiado torpe y que si llora no es digna de respeto. 

Así es la violencia pasivo-agresiva, parece una simple discusión con alguna persona terca, pero en realidad es una manipulación tan peligrosa que puede llenarte el alma de ansiedad, como le pasó a mi amiga Dulce, o puede consumir tu vitalidad y hacerte sentir responsable de la felicidad de todos, como le pasó a la mamá de mi amiga, que noche a noche insistía en sentar a los miembros de su familia (Dulce, su madre y su padre) a la mesa para continuar la farsa de “la familia unida hasta el final de los días”, negando la violencia que día a día las golpea emocionalmente y consume su luz. 

Mi amiga Dulce calló su dolor muchos años, porque creía merecerlo al sentir un odio hacia su padre y la forma en que la hacía sentir. En su pensamiento no cabía la idea de odiar a un miembro de su familia ya que “al final de los días, lo único que te queda es la familia” como le recordaba su madre, cuando le ordenaba tratar siempre con ternura a su padre. La culpa de no querer fallarle a su familia se apoderó de mi amiga tantos años, que aún con ayuda psicológica, cree ser merecedora de ese dolor. La violencia pasivo-agresiva te llena de culpas e inseguridades.

Cuando mi amiga buscó ayuda, lo primero que le dijeron fue “aléjate de las personas que te hacen sentir mal contigo misma”, entonces entró en una encrucijada: cuando es tu propio padre, el que un día se alegró por tu nacimiento, o cualquier otro miembro de tu familia al que amas, ¿cómo puedes alejarte de ellos sin que se te rompa el alma? Tal vez no haya una respuesta que no implique un proceso largo y algo doloroso, pero sí creo que nada justifica que te hieran, y también creo que cumplir con sus responsabilidades, no exenta a los padres de ser responsables del abuso emocional, físico o psicológico que lleguen a ejercer a sus hijos, ni te obliga como hija demostrar ternura, respeto y sentarte a cenar con quien te hace sentir insuficiente. 

Mi amiga Dulce y su mamá actualmente se mantiene unidas, curan sus heridas entre ellas, se han dado cuenta que merecen amor y respeto, y que no son responsables de la felicidad ajena.

A ti que estás leyendo estas palabras, te pido que tengas cuidado, porque la violencia pasivo-agresiva es más común de lo que piensas dentro y fuera del hogar. Un amigo que se burla de tus inseguridades para mantenerte a su lado, una pareja que niega el daño que sus actos te causan, o incluso uno de tus padres que te ordene no llorar, puede ser quien te esté violentando, haciéndote dudar de ti misma, llenándote de miedos y culpas, pero no estás sola y eres más valiente de lo que crees.

Recuerda, no tienes que sentarte a cenar todas las noches con quien te hiere.

Con ternura, para ti. 


Maria Daniela Ortiz Soriano. Egresada de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana de la UNAM, y Técnica Auxiliar Museógrafo Restaurador por la misma institución. Sus áreas de interés son la investigación literaria en el campo de dramaturgia y literatura Mexicana, la escritura creativa, investigación en perspectiva de género y teoría feminista, los programas de divulgación cultural, la Museografía y restauración del acervo histórico de la nación, y la participación activa en montajes escénicos.  

Escribo porque me gusta vivir y me gustan las mariposas. 


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