por Irene González
En el año 2020 me propuse iniciar el trayecto en dirección a una vida más Zero Waste. Este movimiento global consiste, hablando de forma simplificada, en concientizar sobre la cantidad de residuos que generamos todos los días, aprender cómo podemos disminuirlos, disponer correctamente de ellos y entender que somos responsables de la basura que dejamos tras nosotros. La meta es, por supuesto, una vida sin desperdicio.
El término Zero Waste, o Residuo Cero por su traducción al castellano, cobró fuerza en gran parte gracias al trabajo de la francesa Bea Johnson, activista ambiental, conferencista y escritora. Bea disminuyó sus residuos al grado de que tanto su familia como ella viven sin generar prácticamente nada de basura. Su libro Residuo cero en casa: Guía doméstica para simplificar nuestra vida, ha sido traducido a más de 20 idiomas y es considerado uno de los básicos para adentrarse en el movimiento.
Inspirada por Johnson, me decidí a empaparme de información. Cuando empecé a buscar blogs Zero Waste en redes sociales, algo que no anticipé encontrar fue una cantidad significativa de mujeres detrás de muchos de estos proyectos. Tampoco lo fascinantes que eran tanto ellas como sus historias; personas increíblemente creativas, inteligentes y conscientes, resueltas a poner todos sus recursos a trabajar en pro de una sociedad amigable con el planeta. Fue una grata sorpresa.
Entre esas mujeres inspiradoras que están rompiendo paradigmas y creando proyectos de emprendimiento trascendentales se encuentran las hermanas Jesica y Mariana Camarena Dorado. Ellas me permitieron contar aquí un poco de su historia.
Ciclo a Granel, la inquietud por hacer un cambio.
Jesica y Mariana crecieron en una familia con mucha conciencia ecológica, algo que no resultaba tan común por aquellos años. Antes de que el término Zero Waste circulara por las librerías y la ecología fuera un tema de “moda”, su mamá, Anabel, ya era una persona comprometida con el medio ambiente. Más allá de recordarles a sus hijas que debían tirar la basura en su lugar o hacer composta, Anabel siempre predicó con el ejemplo. Mariana la recuerda volviendo de sus paseos con costales llenos de plástico que recogía de las calles para reciclarlo, sin importar que estuviera sucio, que no fuera suyo o le hiciera bulto bajo el brazo. Es una práctica que mantiene hoy en día. En la casa donde se criaron nada tenía desperdicio: los residuos orgánicos iban a la composta, las cosas se reusaban. Ella fue su principal inspiración, quien contagió a las hermanas de pasión y de un gran amor por cuidar nuestro planeta.
Esta pasión se tradujo en una idea, y la idea creció hasta darle vida a un proyecto llamado Ciclo. Llegar a Ciclo, un increíble local ubicado en Avenida Juan Palomar y Arias #612 en Guadalajara, Jalisco, es ser cálidamente recibido por la familia Camarena. Es la sorpresa de encontrar de todo: alimentos, dulces, shampoo sólido, detergente de ropa, y más artículos que, con cariño, Jesica y Mariana han seleccionado. La tienda maneja un modelo de venta a granel. Su catálogo, además de vasto, está compuesto por productos libres de envoltura innecesaria, naturales, reusables y en general alineados a la vida Zero Waste. Ciclo también es centro de acopio para materiales reciclables, como el vidrio, cartón, PET y aluminio.
Como Anabel, quien va un paso más allá al responsabilizarse de los residuos ajenos, Mariana y Jesica sintieron que hacer cambios en su propia vida no bastaba. Anhelaban compartir su visión, inculcar en otros la misma pasión que sembró en ellas su mamá desde chiquitas, poner al alcance de las personas la información necesaria para generar consciencia y despertar el cambio.
“Emprender fue una idea muy instintiva, una conversación muy casual. Jesica y yo estábamos en la misma sintonía, nuestra visión era muy similar y las dos nos complementábamos. Nos movían las ganas de marcar una diferencia” Relata Mariana. “A partir de nuestra propia experiencia nos dimos cuenta de que era necesario visitar varios lugares para comprar productos de este tipo, para reciclar, etc.”
Se decidieron a diseñar un proyecto que ofreciera una solución a esto, con la ilusión de motivar a más personas a realizar el cambio y facilitarles el camino a una vida sin residuos. Además de utilizar sus plataformas para dar a conocer Ciclo, difunden información relevante que busca concientizar y educar respecto a una vida más ecológica pues consideran que no solamente los productos deben ser accesibles, sino también el conocimiento.
Navegando los obstáculos.
Emprender y arrancar un negocio nunca viene sin sus retos. Mariana identifica como uno de sus principales desafíos el presupuesto, tema esencial en el desarrollo de cualquier tipo de emprendimiento. Además de tener una planeación cuidadosa y una red de apoyo sólida, las hermanas mantienen una actitud muy positiva durante los momentos más complicados. Saben que no están solas, creen en sí mismas y están convencidas de la misión detrás de Ciclo. Aunque ha llegado a resultar estresante en algunas ocasiones, su fe en decretar las cosas, su optimismo y disciplina han sido herramientas clave para salir adelante.
Mantener una comunicación clara y asertiva entre ellas le parece indispensable a Mariana. Considera que ése ha sido uno de sus aprendizajes más importantes en este viaje que han iniciado juntas: tener siempre un buen canal de comunicación que sume a su relación como hermanas, que fortalezca su dinámica como socias y, por supuesto, beneficie siempre a Ciclo.
Las hermanas han visto con satisfacción crecer y dar frutos a esas semillas plantadas a lo largo del camino. En el tiempo que Ciclo lleva abierto han construido una comunidad fuerte de clientes y proveedores. Han observado con entusiasmo cómo surgen cambios en la mentalidad de las personas que acuden a su local y platican con ellas, el impacto que ha tenido la información que comparten en redes sociales. Saber que han puesto su grano de arena las llena de orgullo, las motiva a seguir dándolo todo y les reafirma que están avanzando en la dirección correcta. Y es que su pasión es sencillamente contagiosa.
No se atribuyen todo el crédito, saben que sin el apoyo de toda su familia nada de esto sería posible. Sus papás, esposos, hermanos y cuñadas, están siempre al pie del cañón y son un claro ejemplo de la familia amplia, cálida y unida que caracteriza a los mexicanos.
Unas palabras de sabiduría.
“El éxito está del otro lado de la zona de confort.” responde Mariana al preguntarle qué consejos le daría a otras mujeres que sueñan con emprender. “Hay que escuchar esa inquietud dentro de nosotros que nos llama y nos inspira, aprender a fallar y atreverse. El mundo necesita más proyectos de mujeres, proyectos con intención y que buscan hacer un cambio. Necesitamos más mujeres buscando cumplir sus sueños”
También tiene un consejo para las personas que, como yo, quieren modificar sus hábitos de consumo y vivir de una forma mucho más responsable con el planeta.
“Comienza poco a poco.” Nos dice “Es un error común pensar que debemos cambiar todo de una y agobiarnos. Haz un cambio, aunque parezca pequeño, y cuando se te haga fácil y natural, entonces da el paso siguiente. Puedes empezar utilizando bolsas reusables para tus compras, eligiendo un mercado local por encima de una cadena de supermercados o llevando tu termo a todos lados para evitar comprar botellas de agua. También está bien no ser perfecto todo el tiempo, pero si, por ejemplo, olvidas tu termo y compras una botella, recíclala. Hazte responsable de tus residuos. Lo importante es empezar a crear esta consciencia, cuestionarnos nuestros hábitos y hacer cada vez mejores elecciones.”
La historia detrás de Ciclo es una de dos mujeres que no se conforman, que se saben capaces de marcar una diferencia y para quienes los obstáculos son una oportunidad más de demostrar lo lejos que pueden llegar. Un proyecto con consciencia social, maravilloso, creado por mujeres e inspirado por mujeres. Encontrándonos ya muy cerca del Día de la Madre me parece apropiado cerrar con una última mención a Anabel, a su entusiasmo, compromiso y a quien Jesica y Mariana atribuyen con cariño la que consideran su misión de vida.
Si están en Guadalajara, no olviden visitar Ciclo a Granel en Avenida Juan Palomar y Arias #612, Col. Prados Providencia. Pueden conocer más acerca de Ciclo a Granel a través de su Instagram: @cicloagranel

Irene González
Irene González estudió la licenciatura en Arte y Animación Digital en el Tecnológico de Monterrey. Graduada del Diplomado en Literatura y Creación Literaria por “Literalia Editores”, fue miembro del círculo de escritores tapatío “El Jardín Blanco”. Ganadora del primer y tercer lugar en cuento en el “Concurso Nacional de Literatura del Tecnológico de
Monterrey” 2011 y 2014 respectivamente. Finalista en el concurso internacional “Novelistik de Ciencia Ficción” 2016. Ha publicado en diversos medios digitales e impresos, incluyendo “Sirena Varada”, “En Sentido Figurado”, “Teresa Magazine”, “Quinde Cultural”, el periódico “La Jornada” y en su blog personal “Dystopian Fantasy”.
Instagram: @r.irenegon













