La importancia de ser mujer y escribir

por Alondra Grande

Durante años, décadas que se hicieron siglos se nos negó el derecho de opinar por el simple hecho de ser mujer. Mujer como condición social era igual a ser objeto, y es bien sabido por todos que los objetos no hablan. Así, entonces, el mundo fue construido por los hombres, coronado y enriquecido con sus deseos y la constante búsqueda de su satisfacción. Claro está que las mujeres no esperaron pasivas que la historia les pasara por delante mientras les lanzaba sobras. Aprendimos a resistir para poder existir dándole paso a los seudónimos, tuvimos que empujar el reconocimiento de nuestros pensamientos fingiendo no ser mujeres. 

¿Qué asusta más a la sociedad que una mujer que no se calla?, un conjunto de mujeres firmes en no ceder y arrancar uno por uno sus derechos. Surgen entonces las revistas, periódicos, editoriales feministas de mujeres para el resto del mundo. 

En la actualidad, ¿Por qué escribir? 

La respuesta corta es: porque podemos. Pero claro que va mucho más allá del simple “poder”. Escribamos porque se los debemos, nos lo debemos. Nos debemos el escribir una historia vista desde nuestros ojos, nos debemos el brindar a otras niñas la oportunidad de perderse en cuentos y fantasías escritas por mujeres, mujeres que no les hagan creer que deben esperar encerradas a que llegue un hombre en su caballo blanco a rescatarlas; les debemos no sufrir lo que nosotras sufrimos e incluso si ya lo vivieron les debemos decir que no están solas. Que nos lean en las piedras, las hojas, en los muros que rodean las escuelas y aquellos que cubren monumentos. Que nos lea el gobierno y tiemble pensando que ya no nos vamos a callar. 

Más importante que ser leídas, es leernos a nosotras. Leernos nos permite conocernos, establecer un dialogo interno con nosotras mismas, consolarnos y abrazarnos en palabras, sanarnos en presente, pasado y futuro. Leernos es aprender y renacer, reconocernos de frente a los que piden nuestro silencio. 


Alondra Grande

“Mi nombre es Alondra Margarita Grande Franco, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 20 años de edad y soy estudiante de Psicología, activista feminista y escritora ocasional. Escribir para mí siempre había sido un acto de rebeldía individual, una
revolución que no iba más allá de las palabras atrapadas en un papel a la espera de no ser vistas por alguien. Sin embargo, ahora creo que los pensamientos merecen ser compartidos y
enriquecidos con otras ideas, es esto lo que me impulsa a compartir lo que mis ojos ven y mis dedos teclean.”

Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

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