Amor

Por Anyela Botina

No he sido amada por las razones más extrañas y absurdas.

Una vez no fui amada por tener perro en lugar de gato,

y otra porque mi nombre tiene muchas “Y”.

Y así, no he sido amada por razones ajenas a mí misma:

ya porque hablo mucho, ya porque hablo poco,

ya por compleja, ya por básica,

que por el tiempo,

por la distancia,

por la crisis climática,

por ser la persona correcta en el momento incorrecto.

Que por qué si, porque no, porque tal vez.

Por qué tal vez… soy yo…

Y si, esa es una verdad,

y es que no fui amada porque afortunadamente,

gracias al cielo,

no todo el mundo puede amar lo mismo.

A mí, por ejemplo,

No me gustan las canciones en ingles

Ni la lluvia en las mañanas

Ni el chocolate

Ni García Márquez,

-lo que escribió García Márquez-

un día lo amé, pero ya no lo amo más,

no tiene que ver con él,

paso sin pensarlo,

un día sin nombre ni fecha.

No siento culpa ni digo mentiras,

porque tampoco depende de mí,

además, hay mucha gente que ya lo ama.

El caso es que,

Yo no amo muchas cosas

que existen en el mundo,

y quizás, esa sea la ganancia y el camino,

que una no es lo que los otros aman de una,

Si no que,

una es lo que ama de los otros.

Anyela Botina

Anyela Botina (1993. Pasto, Colombia). Docente y escritora. Licenciada en filosofía y letras. Su libro “Desarraigos” fue reconocido como Obra ganadora de la Convocatoria Portafolio de Estímulos, Pasto la Gran Capital – 2022. Categoría: Libro de no ficción no publicado. Dirige el proceso de Tejiendo Historias y el podcast Historias de Barbaros.

Entre calles y páginas | Incomodan más 12 palabras que una vida de discriminación

Por Ángeles Serna

Hace unos días pasé por Calzada San Pedro en San Pedro Garza García (SPGG), el municipio con mayor poder adquisitivo de Nuevo León (N.L.) y, a un costado de la calle, en un panorámico decía “Ni muchachas ni marías, trabajadoras del hogar. #DíaDeLasPoblacionesIndígenas”. Al inicio, no llamó tanto mi atención, pero la frase me acompañó a lo largo de todo mi día. En ese pequeño texto, que de seguro lo ven cientos de automovilistas y peatones, mostraba que el nombramiento correcto para las personas que desarrollan labores de limpieza, cocina, jardinería entre muchas otras son trabajadoras del hogar, pero esto también me hizo preguntarme ¿dónde está la relación entre las trabajadoras del hogar y el Día Internacional de los Pueblos Indígenas? ¿acaso esta frase está siendo reduccionista, discriminatoria, racista y elitista?

Así que, comencé a investigar, aunque lo más sencillo hubiera sido afirmar a la pregunta anterior y tachar de whitexicans a la mayoría de las personas que viven en el municipio, quise dar el beneficio de la duda y descubrirle una pertinencia a la frase. Durante mi búsqueda, encontré a Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas y Afromexicanas en Nuevo León, me puse en contacto con ellas y en ese proceso conocí a María Isabel, una de las coordinadoras del Centro, le comenté mis inquietudes y le dije lo que había visto aquel día en Calzada, de inmediato acordamos una cita en la Casa porque me daría la información impresa que tenían.

El día que visité Zihuakali conocí realidades muy diferentes a la mía, incluso, las clases del Seminario de Historia de Nuevo León que llevé en la carrera cambiaron por completo mi perspectiva acerca de las identidades que coexisten en Nuevo León. María Isabel me compartió el folleto Rostros y realidades. Diagnóstico participativo para conocer la realidad de las mujeres hablantes de lengua indígena que viven y laboran en hogares de la zona residencial del municipio de San Pedro Garza García N.L. (2015) realizado y editado por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), la Universidad de Monterrey (UDEM), Zihuakali y Gobierno de San Pedro.

En este manual refleja con datos y estadísticas la presencia de personas indígenas en SPGG “entre 70% y 80% del total de empleadas domésticas en el municipio, provienen de distintas regiones y comunidades indígenas del país”, luego está la pregunta ¿por qué en SPGG? la respuesta es sencilla, es el municipio en el que se encuentran las familias con la suficiencia económica para contratar una trabajadora del hogar de tiempo completo o como dicen ellas de quedada (que consiste en vivir dentro de la casa de los empleadores). Incluso, el Instituto Municipal de la Familia de San Pedro hizo un estudio con datos del INEGI (2010) donde se estima que hay 15,000 mujeres laborando como trabajadoras del hogar, y cito con las precisas palabras del diagnóstico: “Nadie podría negar que este grupo de mujeres representa un importante activo para el sector servicios, en especial el servicio doméstico tan demandado por las familias que residen en San Pedro”.

Posterior a la concreta y puntual explicación que me dio Isabel sobre los estudios realizados y sus actividades en Zihuakali, me contó que su madre fue una trabajadora del hogar en SPGG y, cuando Isabel era niña, escuchaba como llamaban a su madre “pinche india”, “muchacha” e “india pata rajada”. También me contó sobre el paternalismo que viven las mujeres indígenas, ya que en la mayoría de los casos sus empleadores las ven como si fueran infantes a quienes van a educar, eso –a mi criterio– sí es un tema de discriminación.

En el apartado del diagnóstico “Expectativas de vida y trabajo” se les pregunta a las a las mujeres indígenas trabajadoras del hogar sobre si les gustaría cambiar algo de su trabajo y sus respuestas fueron; el 28% contestó el trato de los patrones; el 17% tener descanso; y el 13% quiere una mejor paga. También señalan que tienen flexibilidad para estudiar y en la pregunta sobre sus expectativas de estudios el 33% planea hacer una carrera técnica, el 26% le interesa la computación y el 22% proyecta sus estudios de bachillerato. Estos datos me hicieron pensar en que las mujeres indígenas tienen metas igual que cualquier ser humano y –como muchos de nosotros trabajamos de algo para costear nuestros estudios o tener un poco de seguridad económica para sentarnos a escribir lo fines de semana– de la misma manera ellas desarrollan diferentes roles.

Por otro lado, en Zihuakali, también se encontraba Gaby, historiadora, activista de los derechos de las personas indígenas y encargada del trabajo comunitario, ella fue quien amplió mi perspectiva sobre la presencia de la población indígena en el estado. Desde que cursé algunas materias en el colegio de Historia, me quedé con la idea del exterminio que hubo en el Nuevo Reino de León con el envenenamiento de aguas para erradicar a los indígenas que habitaban en el territorio. Gaby, me explicó que mucho antes de ese exterminio, el territorio que actualmente es N.L. sí había comunidades indígenas que se fueron echando raíces para convertirse de grupos nómadas a grupos sedentarios por medio de la agricultura y ganadería. Sin embargo, con el pasar del tiempo y con los cambios políticos, económicos y sociales, esas personas indígenas se fueron convirtiendo en trabajadores de los hacendados que comenzaron a llegar –y a dar crecimiento– al estado.

Ahora bien, acercándome a la respuesta de las primeras preguntas, la identidad del neolonés no existe, porque no puedo hablar de una identidad, sino de identidades que conviven día a día en el estado, SPGG al ser parte de N.L. también es parte de las mezclas culturales, ya que, al ser el municipio con mayor desarrollo económico y generador empleos, la comunidad que circula entre sus calles es de diversidad cultural. A primera instancia, la lectura de la frase debe ser mucho más profunda –y un poco pragmática–. Está puesta en un panorámico en una de las calles más transitadas del municipio, publicada en la semana donde se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas y menciona sobre el correcto nombramiento al grupo de mujeres que es una parte importante de los activos económicos y ha sido un grupo discriminado a lo largo de la historia de México.

¿Es una frase reduccionista, discriminatoria, racista y elitista? A mi parecer, no es así; reduccionista y racista seria pensar que las trabajadoras del hogar no tienen alguna otra actividad en sus vidas personales y en su desarrollo académico-profesional, como también el pensar que si hay un tema de personas indígenas sean referentes a las artesanías; discriminación sería cerrarles oportunidades para su crecimiento; y elitista sería pensar que ellas tienen las mismas oportunidades (académicas y profesionales) que cualquier otra persona que pertenezca a las élites, porque sí pueden tener metas y aspiraciones como todos, pero es de conocimiento general que en México no todos los jóvenes tenemos las mismas oportunidades.

Para cerrar y para dar mis últimas ideas sobre esa frase, el nombrar es de gran importancia porque no invisibiliza, porque reconoce y, al mismo tiempo, dignifica. Además, inicia con el nombre, pero continúa con el exigir derechos laborales para las mujeres indígenas trabajadoras del hogar, que es uno de los grupos más importantes que coexisten en SPGG, y, como lectores/espectadores, veamos más allá del texto. Comencemos a ver y entender realidades que –tal vez no son las de nosotros– pero no nos deben de ser ajenas.

Angeles Stefanya Serna Moreno

Angeles Stefanya Serna Moreno (Monterrey, Nuevo León) es egresada de la licenciatura en Letras Hispánicas de la UANL, en donde obtuvo el primer lugar de generación. Fue becaria en el Centro de Estudios Humanísticos (2020) y el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora (2021-2022). También fue la primera residencia universitaria en el Centro de Escritores de Nuevo León (2022). Colaboró en sitio oficial de noticias de la UANL, Punto U, con notas periodísticas sobre Arte y Cultura. Además, ha sido ponente en diversos congresos a nivel nacional e internacional en las áreas de literatura, teatro y sociología.

Serena en el mar y la arena

Por Anel Solis

Hijas de la Diosa.

Carmín esplendor que admiran mis ojos, luz que
traspasa mi ventana, puedo ver tu reflejo a través de
ella.
Déjame admirarte una noche más, hazme
compañía, necesito de tu presencia, dame unos
minutos más de tu luz, hazme compañía.
Sé mi confidente escucha mis miedos, mis alegrías,
mis ansias, mis sueños y mis fantasías hasta que me
arrulle tu silencio y sosiego.
Haces que las demás quieran tu belleza, haces
magia en tus hijas, cada mes eres una nueva, me
fascina como luces, eres tan divina que nadie te
puede quitar esa elegancia, esa grandeza, eres tan
inmensa.
Soy admiradora de tu sencilleza y naturaleza,
¿puedes quedarte toda esta noche? Solo necesito de ti,
tu luz, mi almohada y mi cama, cómo si nada mas
importará.

Agenda de la semana

Lunes, recostada en silencio, pero en el interior doy
gritos al viento.

Martes, mis secretos aparecen y alguno con extraños
deseos.

Miércoles, mi día alentado es, trato de que lo más
rápido pueda ser, orar en silencio calma mi
sufrimiento.


Jueves, en la tarde los malos hábitos se marchan como
las amistades efímeras.


Viernes, amar a los cuatro vientos es lo que aumenta
mi esperanza en la semana.


Sábado, por la mañana llevo conmigo los buenos
recuerdos.


Domingo, salvo mis palabras en este escrito y las
comparto contigo.


Todos los días mientras yo tenga vida, mis palabras se
almacenarán en cada esquina, se las llevará el viento, y
las regresará los recuerdos.

¿Dónde mueren las aves?

Las veo volar en grupo, y
desaparecen por las nubes.
Las veo volar en parejas y después
en soledad.
Las veo volar a lo alto y en lo más
bajo del Mar.
Las veo comer en los suelos y en lo
alto de los árboles.
Las veo volar jóvenes, radiantes,
también viejas y errantes.
Las veo volar con alegrías y alguna
que otra con heridas.
En dónde mueren las aves?
Algunas se desvanecen por los
aires y otras mueren en vida.

Anel Solis

Tengo 23 años soy originaria de Guadalajara Jalisco, actualmente estudio la carrera de relaciones Públicas y Comunicación. Me interesa la comunicación he participado en radio y un podcast de Cine. Mi exceso de pensamientos y sensibilidad me han llevado a refugiarme en mis textos y en el arte. He participado en proyectos artísticos. Soy apasionada del ballet clásico desde el 2004 y doy clases de ello, estudié en la academia de danza ballet teatro de Guadalajara y tuve el honor de participar en diversas presentación dancisticas. Dibujo, leo, tomo fotografía y escribo en mis ratos libres. Descubrí que la escritura funciona cómo mi terapia, puedo hacer catarsis y elegir qué se queda y que se va; en mis escritos comparto un pedacito de mi, de mi alma, de mis sentimientos

Resonancias | Sirena Selena enmascarada, indefinida, huidiza

Por Andrea Aviña Cardoso

Cuando comencé a leer esta novela de Mayra Santos-Febres vinieron a mi cabeza otros libros con la misma temática como El lugar sin límites de Donoso, Tengo miedo torero de Lemebel, Cobra de Sarduy o El beso de la mujer araña de Puig. No obstante, sin desdeñar este vínculo, pienso en esta escritora como parte importante de la tradición literaria caribeña, así como a partir de mi lectura de la colección de cuentos Pez de vidrio y la novela de Fe en disfraz. En este sentido, algo tenía claro: el cuerpo sería la excusa ideal para nombrar la diferencia, así como para construir y representar identidades marginadas.

Como me sucede en otras ocasiones, con apenas unas páginas leídas, ya tenía claro qué elemento guiaría mi lectura: la indefinición, el hogar de Selena. Esta novela se articula alrededor de la historia de Sirena Selena, un adolescente huérfano acogido por Martha Divine travesti que lo guía en su camino como cantante de boleros. Éstas emprenden un viaje de transformación a República Dominicana, la primera porque quiere convertirse en la diva del Caribe, la segunda, necesita el dinero para una operación que le permita identificarse con su propio cuerpo.

La indefinición, en cualquier circunstancia, nos empuja a cuestionar las cajas conceptuales que hemos aprendido y reproducido con la intención de explicarnos la realidad. Por eso, es imposible no reparar en el desplazamiento de Selena dentro de la novela. Siempre es apasionante preguntarnos qué nos dicen los nombres de los personajes: en El banquete de Platón la luna, personificada por Selene, es un personaje andrógino: “el sol produce el sexo masculino, la tierra el femenino, y la luna el compuesto de ambos, que participa de la tierra y del sol”. De su nombre se desprende su peculiaridad y es por eso que resulta tan obvio que las referencias a este personaje se alternan entre él, lo, ella, la. No obstante, encontramos también otros desplazamientos, Selena transgrede no sólo la frontera del género, sino también las de clase y edad, todo esto a través del travestismo.

Andrea Trinidad Aviña Cardoso

A lo hecho, no hay remedio. Andrea Trinidad Aviña Cardoso (CDMX, 1995) un día decidió que iba a escribir sobre todo lo que leyera. Ha compartido textos en las Revistas Falabros y Primera Página. Compensa su torpeza con la poesía a través de su proyecto Mujerío Gestos Poéticos.

Arte Infinito: Reflexiones para Artistas en Ascenso | «Rompiendo Barreras en Pantalones Cortos: La Contribución de ‘Las futbolistas’ al Cambio de Género en México»

Por Alondra de Castilla

En la vastedad del mundo artístico, hay ciertas obras que no solo nos inspiran visualmente, sino que también nos desafían a reflexionar sobre los contextos históricos y sociales en los que nacieron. Una de esas piezas es «Las futbolistas» de Ángel Zárraga, una pintura magistral que se alza como un comentario audaz y perspicaz sobre el papel de la mujer en la sociedad mexicana, así como su contribución al país después de la Revolución. A medida que me adentro en la cautivante profundidad de esta obra, se revela ante mis ojos un retrato empoderador y elocuente de la evolución de la mujer en un periodo de cambio radical.

Ubiquémonos en el México de 1922, apenas unos años después de la Revolución que sacudió los cimientos del país. Ángel Zárraga, con su sensibilidad vanguardista, capturó la esencia de una época donde las fronteras tradicionales estaban cayendo y nuevos horizontes se perfilaban en el horizonte. «Las futbolistas» retrata a mujeres intrépidas, enérgicas y libres, desafiando con determinación las restricciones impuestas por el pasado. En sus pantalones cortos y camisetas deportivas, ellas encarnan la ruptura con los roles de género preconcebidos, y en sus expresiones concentradas, palpita la pasión por el juego y la competencia.

Pero este cuadro no es simplemente un destello de modernidad estética; es un comentario audaz sobre el papel de la mujer en una sociedad en transformación. La Revolución mexicana había agitado profundamente las bases sociales y políticas del país, y las mujeres, aunque a menudo invisibles, jugaron un papel crucial en este proceso. Su contribución como combatientes, enfermeras, propagandistas y trabajadoras no solo fue vital, sino que también sembró las semillas de su empoderamiento y búsqueda de igualdad.

Aquí es donde «Las futbolistas» adquiere su importancia. La pintura de Zárraga es un homenaje a esta evolución, una celebración de la resistencia y un recordatorio del potencial no explotado de la mitad de la población. Las mujeres en la obra no solo practican un deporte asociado a los hombres, sino que también se apropian del espacio público, desafían las convenciones y reclaman su derecho a la autorrealización. Este gesto, aunque encapsulado en un lienzo, resonó en la realidad de la sociedad mexicana, abriendo paso a la lucha por los derechos civiles y la igualdad de género que continúa hasta hoy.

Así, «Las futbolistas» de Ángel Zárraga se erige como un espejo de la transformación social de la época, un testimonio visual del proceso mediante el cual las mujeres mexicanas emergieron de las sombras de la Revolución para tomar su lugar en la historia. Esta obra maestra trasciende su mera condición de pintura para convertirse en un manifiesto de empoderamiento femenino, una declaración de la vitalidad y la valentía que ha caracterizado a las mujeres mexicanas a lo largo de los años.

En última instancia, Zárraga no solo pintó mujeres jugando al fútbol, pintó un momento definitorio en la historia de México. «Las futbolistas» trasciende su temporalidad y se convierte en un símbolo eterno de la lucha por la igualdad de género y la redefinición de los roles tradicionales. A través de este lienzo, Zárraga se convierte en el cronista de la valiente transformación de la mujer mexicana, eternizando su espíritu indomable en la paleta de la historia.

Alondra de Castilla

En las encrucijadas de la pluma y la reflexión, me presento como Alondra de Castilla: una voz enérgica y analítica que encuentra su expresión en las palabras impresas. Como cineasta empoderada, mi mirada trasciende las cámaras para plasmar en el papel la fuerza de las historias y las voces silenciadas. Mi pluma no solo arroja luz sobre la tela de la realidad, sino que también resalta la trama de empoderamiento y cambio que teje nuestra sociedad. En cada columna, busco iluminar las sutilezas del alma humana y las dinámicas sociales, resonando con aquellos que buscan comprender y transformar el mundo que compartimos.

Reinterpreta tu mundo | Cuando las palabras sobran

Por Psic. Alicia Uribe

Como psicóloga constantemente me encuentro en escucha activa, las palabras
que salen desde el corazón, las mentes y el cuerpo de cada una de las personas
que acuden a terapia son indispensables para poder tener un objetivo
alcanzable y poder dar respuestas que les hagan analizar aquello que dicen,
piensan y como ven sus vidas.


Sin embargo, algo con lo que también debo tener mucha atención es con los
silencios, esos que a veces parecen incómodos, que a veces parecen no tener
sentido y en otras ocasiones que llenan el ambiente de dudas e incertidumbre,
los silencios que muchas veces dicen más de lo que pasa en la vida de las
personas que un millón de palabras.


El silencio, así como las palabras nos cuentan las historias dentro de las
personas, durante un momento triste el silencio puede ser un momento para
tomar aire y continuar con el relato, aunque también muestra el dolor que
representa aquel recuerdo.


Por otro lado, en un relato alegre puede darse porque se está reviviendo
aquella alegría y nos da un momento para sentirlo de nuevo.


Hay otros momentos donde la compañía en silencio es lo único que se necesita,
más que un abrazo, una palmada o cualquier palabra de aliento, el silencio es
un gran consuelo.


Debemos recordar que uno puede ser de mucha ayuda aún en silencio y que
muchas ocasiones esos momentos dejarán una gran huella en nuestras vidas
y las de aquellos que nos rodean.


No debemos temer a quedarnos sin palabras cuando estas no son necesarias,
no necesitamos siempre tener algo que decir para interactuar con nuestro
entorno, porque el entendimiento, la empatía, las sensaciones que tenemos no
siempre requieren una palabra de por medio, solo permitirnos estar presentes
y atentos puede liberar en muchos aspectos.


Dediquen un día a guardar silencio y permitirle a su cuerpo a escuchar todo lo
que les rodea, a sentir con las miradas, a degustar con el olfato, a saborear con
la piel, a tener una conexión con otros sin palabras en el viento.

Alicia Berenice Uribe Martínez

Mi nombre es Alicia Berenice Uribe Martínez nací en la Ciudad de México el 14 de mayo de 1986. Soy psicóloga y psicoterapeuta familiar sistémica egresada de la Universidad de Londres. Soy la segunda hija de tres, la única mujer, lo que me hizo muy independiente desde pequeña. Estoy casada y tengo una hija de 19 años de la cual estoy muy orgullosa. Me encanta leer libros y soy fan de Harry Potter, practico danza área y pole dance, siendo actividades que me gusta compartir con mi hija. Tengo muchas metas por cumplir y diario trabajo mucho para alcanzarlas.

Escribir nos libera

Por Aimeé Miranda Montiel

Por años nos han dicho que la escritura es un oficio complicado, que sólo es para unxs cuantxs, para “lxs tocadxs por las Diosas” (o Dioses, pues históricamente, se han publicado más los escritos de los hombres, que los de las mujeres); para escribir algunxs juran que hay que estudiar, pero a lxs que estudian letras, les juran que esa carrera no es para lxs que quieren ser escritorxs, a lxs que vamos a talleres de escritura, nos dicen que escribamos por pasión, por gusto, por amor a las letras, pero que ser publicadxs está cabrón, ¿así que para qué escribimos?, ¿en realidad “valen las horas nalga” que pasamos frente a la computadora o frente a la pluma y el papel para escribir?

No tengo esas respuestas definitivas para esas preguntas, pero lo que hoy quiero decirte, es que hay un sinfín de mitos en torno a la escritura y sobre quién o quiénes deberíamos ejercerla, y sobre todo de qué manera deberíamos o no escribir; pero hoy quiero decirte que: LA ESCRITURA ES TUYA, PORQUE ESCRIBIR LIBERA… y la liberación es un derecho, un instinto que nadie te puede quitar, confiscar o condicionar; así que: ESCRIBE.

Comienza escribiendo para ti, y si lo haces continuamente como devoción a ti mismx, como un espacio sagrado en tu día, como una salvación para reencontrarte con esa parte íntima, genuina, sabia y valiente que vive en ti, estoy segura que muy pronto, encontrarás la forma y medio para compartir tus letras, para que otrxs las leamos y formamos parte de ti.

En esta columna abordaré brevemente algún pensamiento random que me haya llegado esa semana, y de ser posible, también te compartiré algún pequeño texto al que haya podido darle forma durante ese periodo, con la intención de que lo disfrutes y de que también te sirva de inspiración para que ESCRIBAS, PORQUE YA ERES UNX ESCRITORX.

Aquí van las letras de esta semana, es un pequeño verso que le escribí a un personaje en mi vida, que es muy peculiar:

No es sólo un deseo

ya eres todo un gato… ¡miau!

porque sabes esconder tus emociones,

lo bueno, es que sé hacer lectura intuitiva de animales.

Gracias por leerme, te abrazo, sigamos escribiendo, porque ESCRIBIR NOS LIBERA.

Aimeé Miranda Montiel

@vidadecafeyletras

@viveconmagia_eclecticaheal

Soy una persona mega ecléctica y súper acuario… amo la energía, amooo a los perritxs, todxs me parecen adorables y a todxs les digo “hola bebé” cuando los veo en la calle, obviii mi favorita es Rafaella mi perrhija, amo las plantas, amo leer y escribir desde que era niña, soy una apasionada de las palabras y me encanta echar el chal, amo entrevistar a cualquiera, pues para mí todo ser humanx tiene algo interesante que compartir, pues todxs somos únicxs. Amo la vida, amo mi vida, amo este momento, gracias infinitas por compartirlo conmigo (:

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I La lluvia al caer…

Por Arizbell Morel Díaz.

La lluvia al caer…

…hace más que mojarme los pies…

Gota a gota resbala lentamente,

como si tratara de detenerme, 

un instante a pensar:

¿por qué el agua ya no nos ha de alcanzar?

La lluvia al caer…

…todo lo moja, lo tiñe de un nuevo color que no le puede dar ni el sol…

Húmeda, siempre fría,

aunque no sea de día,

de todo se invade, de todo se mira, la lluvia no discrimina.

La lluvia al caer…

…alenta el mundo, abre constante el cielo de nubes multicolor…

Al tráfico para, al metro se cuela, las mochilas invade

de un solo chapuzón, deja sin ton ni son a quien le agrade,

vuelve azulado el mediodía y luminosa la noche sin sombría,

el tiempo se altera, la lluvia tiene su propia melodía.

Arizbell Morel Díaz.

Licenciada con Mención Honorífica en Literatura Dramática y Teatro por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” desde el ciclo 2021-2022 al presente (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). Integrante activo de la Comitiva de Encuentros “Apuntes” de la Cátedra Bergman de la UNAM desde 2021. 

Ha dirigido obras como “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart (ENARTES 2021,Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla) con la compañía La Crisálida. Actualmente se dedica a la producción y dirección de proyectos teatrales y musicales enfocados en la sustentabilidad, las jóvenes audiencias, la perspectiva de género y las comunidades. 

También es actriz entrenada en verso y asistente de producción. 

Ha escrito narrativa y ensayo. Su primer texto publicado en La Coyol es “Bitácora de una planta en resistencia” (2020). 

De las amistades intergeneracionales, las etapas de la vida y lo que pesa la edad

Por Fernanda Loé

A pesar de que muchas personas dicen que la edad solamente es un número, pareciera que la cantidad de años que tenemos sirve de credencial para identificarte ante el mundo. La realidad es que pocas personas pasan por alto preguntar la edad en una primera cita, al hacer amigos o incluso al presentarte en algún lugar o círculo nuevo. Y a partir de esa respuesta, un juicio se inserta en los lentes con los que te miran.  

La cuestión de la edad absorbe muchos de mis pensamientos y energía. Cada año que pasa presto más atención a mi edad y a lo que rodea al número eternamente creciente. Nunca como en esta etapa de mi vida me había pesado tanto. En el trabajo me miran a través de ese número, está pegado a mí en todo lo que hago, en cómo se relacionan las personas conmigo, en lo que creen que puedo y quiero hacer, en lo que dan por hecho. Como ya saben cuántos años tengo entonces creen que lo saben todo sobre mí. Pero el gran problema no recae en eso sino en que estoy empezando a creérmelo.

Toda mi vida he convivido con personas más grandes que yo. No tengo primos de mi edad, en mi familia las únicas niñas pequeñas éramos mi hermana y yo, así que crecí siendo una niña rodeada de adultos. Después, conforme fui creciendo empecé a notar que muchos de mis gustos, los programas que veía, la música que escuchaba, los famosos que ubicaba, las cosas de las que hablaba, etc. no coincidían completamente con los temas “acordes a mi edad”.

Gran parte de las amistades que iba formando se daban con personas de diferente edad a la mía. En su mayoría, gente más grande que yo. Recuerdo que gracias a actividades que organizaba para personas de la tercera edad, me hice amiga de un señor de unos 80 años. Era mi vecino, vivía a dos cuadras de mi casa. Nos hicimos amigos porque él solía hacer el periódico de la zona en la que vivo, se dedicaba a juntar noticias, anuncios y fotos para crear una revistita que repartía gratis en la colonia.

Me contaba sobre cómo antes montaban obras de teatro con los niños de los vecinos, organizaban fiestas grandísimas para septiembre y no dejaban pasar año sin hacer posadas. También, de cuáles calles solían estar empedradas, qué vecinos se habían ido a vivir a otros lugares o cuál fue la primera casa que modernizaron en la colonia. Él tenía con quién platicar y yo, mucho interés en todo lo que me contaba. Pensaba ¿quién más va a saber las cosas que él sabe si no logra contárselas a alguien más? Nos hicimos amigos porque él quería ser escuchado y yo, escuchar.

No todas mis amistades han sido mayores. En una clase de piano conocí a un niño de unos 8 o 10 años. Estábamos en el mismo horario así que nos veíamos cada semana. La dinámica de la clase consistía en que en una misma sesión podía haber niños, jóvenes e incluso adultos mayores, siempre y cuando los instrumentos que tocaran no se opacaran entre sí. Cada quién trabajaba en su pieza, pero de vez en cuando todos tocábamos la misma canción.

Un día su mamá tardó muchísimo en pasar a recogerlo. Como yo me quedaba más tiempo, lo observé esperando, sentado debajo de la bugambilia que había en el patio, todo aburrido. Le ofrecí unas galletas y en 40 minutos me contó sobre todas las cosas en el mundo que le gustaban, desde caricaturas hasta comida. Era muy divertido ver que para un niño de 10 años, las prioridades son otras, además me hacía sentir bien que él estuviera en una etapa donde pensaba que el mundo era exactamente como tenía que ser, confiado en que todo funcionaba y funcionaría siempre.

Me gustaba ir a las clases a esa hora porque él aprovechaba para ponerme al día en cuanto a los nuevos programas para niños, películas de superhéroes o videojuegos. Yo le contaba qué se sentía regresarse sola de la escuela, cómo en la preparatoria ya no tenías que usar uniforme y que todas las cosas que decían los profes para asustarte resultaban ser mentira.

Pensándolo con más atención ahora que lo veo a la distancia, agradezco mucho que nuestro profesor de música nunca le diera importancia a la edad. En los ensayos convivía igual con señoras que ya eran abuelas que con niños pequeños. Nadie ponía atención a la diferencia de años que teníamos, todos nos podíamos hacer comentarios, echar porras, preguntar cosas. Había niños más pequeños que yo que ya eran expertos en piano y que tocaban conmigo para ayudarme.  Yo era muy buena leyendo las partituras, por lo que me ponían con señores más grandes que yo, pero que llevaban menos tiempo tocando, para marcarles el ritmo.

Definitivamente las cosas que puedes compartir con alguien van más allá de la edad, así como las habilidades, los talentos, los intereses. En Mi pobre angelito (1990), Kevin, el niño protagonista, le tiene miedo al “hombre de la pala” pero después descubre que solamente es un viejito solitario e incluso terminan siendo amigos. Lo mismo pasa cuando Luke de Modern Family se hace amigo de su vecino de la tercera edad. Los papás están preocupados porque no entienden qué objetivo tiene su amistad. Cuando el señor muere y ellos le tienen que avisar a Luke se dan cuenta de qué profundo cariño y genuino interés tenían uno por el otro.

Matilda y la señorita Miel son amigas antes de convertirse en familia ya que las dos tienen la ilusión de no sentirse solas. La niña es incomprendida por su familia y a la maestra la única familia que le queda es la peor persona que conoce así que, de cierto modo, las dos están huérfanas hasta que se encuentran. Su amistad las lleva a querer compartir la vida.

Otra película que toca el tema de amistades entre personas de edades distintas es Up (2009). La relación entre los protagonistas, Russell y Carl, se desarrolla a lo largo del viaje que emprenden, mismo que cada quién vive desde su personalidad, edad y objetivos. Carl termina por descubrir que la travesía sí fue valiosa por que cumplió su propósito, pero también porque la vivió con Russell como compañía. A partir de ese momento deja de ser un viejito solitario porque Russell y él se convierten en apoyo uno del otro.

Y el último ejemplo que quiero mencionar pertenece a una película que probablemente no es tan conocida como las anteriores, titulada Como un domingo, como la lluvia (2009). En esta película, una chica llamada Eleanor, la cual quiere dedicarse a la música y tiene diferentes problemas personales, llega a trabajar como niñera de Reggie, un chico adolescente perteneciente a una familia muy rica de Nueva York.

Reggie la mayoría del tiempo está solo así que su carácter no es el más sociable ni agradable, por su parte Eleanor está pasando por una desilusión amorosa y necesita conservar ese trabajo. El principal eje de su amistad es que ambos aman la música.  Ella toca la trompeta y él toca el chelo. A pesar de vivir vidas totalmente distintas, de pertenecer a estratos sociales medio lejanos y lo más importante, a pesar de que por sus años de diferencia están en distintas etapas de su vida, los dos de cierta forma buscan su identidad a través de la amistad que desarrollan. 

Y con esa última idea quiero concluir. Gracias a los ejemplos podemos darnos una idea de que las etapas que atravesamos a lo largo de nuestras vidas, si es que es correcto llamarlas etapas, tal vez no funcionan como el mundo nos hace creer. Claro que en la adolescencia queremos experimentar cosas nuevas porque se está definiendo nuestra identidad pero eso no quiere decir que más adelante, cuando seamos adultos hechos y derechos, ya no es posible pasar de nuevo por la incertidumbre de preguntarte quién eres.

Claro que los adultos mayores tienen la seguridad y sabiduría de haber vivido años, sin embargo, ¿no es cierto que cuando somos niños creemos en las cosas como si fueran certeras? A esa edad nos hacemos preguntas y más preguntas para conocer el mundo y las respuestas que obtenemos las tomamos como un trampolín para ir avanzando. Eso implica sabiduría y seguridad.

Me resulta más esperanzador ver la edad como un dato más, como el tipo de sangre o la CURP, porque de esa manera las personas podemos acercarnos unas a otras como individuos únicos que atraviesan experiencias, sentimientos, dudas e incluso pesares relacionados a quiénes son no a cuántos años tienen. Y considerando que ser humano implica estar en constante cambio, enfrentarse a emociones y situaciones desconocidas, sobrevivir duelos, experimentar momentos de inmensa alegría o al contrario, de profundo dolor, deberíamos intentar no construir juicios basados en cuántas veces hemos gritado “feliz año nuevo”.

Piezas de un alma simple

¿Qué se hace con un sueño?

Escrito por: Alondra Grande

Algunas veces cuando se sentía sola iba donde la luna
sentada sobre sus piernas la abrazaba con tal fuerza
que pareciera que su vida dependia de ella.

Pasó tanto tiempo en las sombras que olvidó qué se hace con los sueños. ¿Qué come un sueño? ¿Se comparte con el mundo? ¿Se guarda en el cajón junto con los trozos que recuerdan lo que alguna vez fue? ¿Qué se hace con un sueño al que le han crecido espinas y lo cubre el miedo?

– Ojalá lo supiera -. le responde el cauce del río -. mi único sueño es que mis venas se besesn con el mar. Creo que se abrazan los sueños con ardiente calor, se besan los miedos hasta que duerman mansos en tu regazo.

¿Qué se hace con un sueño aparte de ponerlo en la cima de una montaña inalcanzable? ¿Cómo se construyen los peldaños para llegar a su ser?

– Ojalá lo supiera-. Responde el Ocaso cuyo único sueño es iluminar en la oscuridad -. Sólo sé que cuando mueren es porque uno nuevo nacerá.

– ¿Qué se hace con un sueño? -. Finalmente opina la Mar-. Pues bueno, con la tempestad lijas los miedos igual que las olas raspan las rocas para dar paso a las venas del río. Pones tu sueño en las nubes y luego contruyes con neblinas escalones, serán inestables al principio, pero te permitirán elevarte hasta ser la lluvia que los haga bajar. Después del llanto el sol saldrá y con sus rayos hará crecer sobre tu tierra fértil el sueño que deberás cuidar -. Sin más siguió su curso, yendo y viniendo. Mostrando con su espuma salada cómo siempre se puede volver a empezar.