Por Samantha García.
Soy mujer.
No un ser sangrante ni procreador.
Soy mujer, mente y afecto, ese es mi concepto.
Y voy más allá de eso.
Soy más que una musa.
Soy origen.
Mi cuerpo es más que un desnudo para el artista, de esos que solo pintan.
Para estos, solo soy musa cuando callo, cuando camino,
pero no existo cuando yo quiero.
No soy su musa cuando siembro.
Soy más que una pose.
Soy artista natural.
De mi piel quemada brotan flores,
Como aquellas que arrancan del suelo.
Mis lunares y marcas, marcadas imperfecciones,
son recuerdos de semillas,
algunas cortadas por el tiempo.
A esas semillas las intento besar todos los días,
por las veces en que me hicieron pensar que no valían.
Mis senos son más que tus fantasías.
De ellos brotan gotas con sabor a miel y alegrías.
Entre mis piernas fluye la sangre y pasión,
la misma que les asquea y me piden que cubra,
olvidando que es la misma que les cubre y les forma.
Soy creación.
Soy tu musa cuando quieres que exista.
Soy tu sombra cuando quieres que calle.
Soy tu pesadilla cuando no quieres que me resista.
Pero yo soy esa fina línea que se ve entre la tierra y el cielo,
y, al estirarme, a este llego.
Le pido a este cielo que me libre de malos ojos y me recuerde ser yo,
y que las estrellas me guíen a dónde voy
y no necesitar de tu ayuda para recordar quién soy.
Samantha Mariel García Cuellar, estudiante de restauración con un gran amor por el arte en todas sus formas, enfocándose en la escritura, pintura y fotografía. Su poesía busca recontextualizar a la mujer más allá de solo ser una musa. La mujer es artista- creadora y su propia inspiración. Siempre intenta encontrarse en todo lo que hace; por lo que su trabajo es un reflejo de aquello que se oculta y se prefiere evitar porque muchas veces no se sabe cómo hablar.
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