FLORES ENCENDIDAS: Varada


Bajo el sol del mediodía, como cactus, sin poder
moverme por exceso de calor.
Sobre la tierra, encajada como piedra, sin esperanza
de quedar libre para rodar.
Frente al mar, perdida entre las arenas, una sola,
pequeña, sin saber nadar.
Al lado de la montaña, sin raíz, en un añejo tronco
húmedo de invierno que ya no cobija y que por las
noches suele crujir.
Dentro del agua que llueve, a ratos descalza, a ratos
inmóvil y a ratos cansada.
No atino a mover los pies para echar a andar.
No me responden las alas, no tengo aletas, no
encuentro muletas, no hay una rama que me sirva
como bastón.
Estoy varada
inmovilizada por el miedo, el viento, el agua…
y un diminuto monstruo que se me instaló
en la piel.

Escribir para resistir| Las mujeres solo quieren d̶i̶v̶e̶r̶s̶i̶ó̶n̶ justicia

Por Majo Soto, Mery Muñoz Mendoza y Andrea Elizondo*

El material radiofónico contiene recopilaciones de diversos noticieros y testimonios de madres que han perdido a sus hijas por causa de feminicidio. No nos pertenece ninguno de los audios ni las canciones. Esta obra conceptual (radio arte) es meramente para reflexionar acerca del tema, ponerlo sobre la mesa y recordar que luchamos por las que ya no están.

La primera vez que escuché la palabra feminicidio fue por un caso que sucedió en Argentina. La mujer se llamaba Lucía, tenía dieciséis o diecisiete años. Fue violación en manada y luego la asesinaron de una forma tan brutal y misógina que no puedo repetirla ni por escrito. Recuerdo que el estómago se me revolvió y me dio insomnio por algunos días. Después, me reconforté falsamente pensando que eso pasó en Argentina, muy lejos de México.

No pasó mucho tiempo para que al prestar un poco más de atención en la radio y en la televisión, comenzara a escuchar los nombres de mujeres, de todas las edades y de las diversas partes de la República. “En los últimos quince días”, “la semana pasada”, “en lo que va del año”. Madres, hijas, primas, amigas, hermanas; todas y cada una de ellas terminan en las noticias como cifras, con anuncios de que han sido asesinadas.

Incluso en redes sociales, en cadenas de Whatsapp, ya no se buscan únicamente caras desconocidas, se buscan familiares de amigas, primas de conocidas, compañeras de clase de la primaria. Todas y cada una de ellas se vuelven cada vez más cercanas. ¿Y si después soy yo?

Nunca había cruzado por mi mente la idea de que un día no regresaría a casa hasta que un hombre me siguió al salir del mandado. Cuando me di cuenta que alguien venía tras de mí pensé en mi mamá, temí que no podría llamarla antes de ir a la universidad y darle sus buenos días. Pensé en mi papá y en mi hermano, temí no poder compartir chistes con ellos de nuevo. Mi familia fue mi pensamiento durante ese tormento, y mis ojos reflejaban mi angustia y terror. Me sentí incapaz de poder emitir palabra y tuve que controlar mis emociones para actuar rápido. 

Agradezco al guardia del Sam’s Club, quien al percibir mi lenguaje corporal reaccionó de inmediato. Agradezco a las señoras de tercera edad que me ofrecieron compañía en aquella banca y con palabras dulces tranquilizaron mi alma. Y agradezco a la mamá de mi compañera que no dudó en desviarse de su camino para poder llevarme a casa. 

Hasta el día de hoy no dejo de pensar en si el escenario hubiera sido distinto, si hubiera estado tan inmersa en mí misma y no hubiera notado al hombre que venía siguiéndome. Y a veces pienso que exagero porque “nada” me sucedió. ¿Entonces cómo explico mis pesadillas, mis noches de insomnio o mis ataques de ansiedad cada vez que pienso que tengo que ir al mandado?  ¿Realmente no me pasó “nada”? 

Sí me sucedió algo. Mi paz y tranquilidad fueron quebrantadas. Mi lugar seguro fue profanado por un hombre sin rostro y sin nombre, y que a la fecha continúa atormentando mis sueños. Pero hoy ese miedo se transforma en coraje. 

Coraje por tener pesadillas, por seguir pensando en algo que ocurrió en menos de treinta minutos y que me perseguirá por el resto de mi vida. Coraje por ver en las noticias el nombre de mujeres, hermanas, cuyos destinos difirieron del mío. Coraje por compartir esta anécdota, por saber que no soy la única ni la primera ni la última que pasará por una situación así. 

Y es tan triste y horrible, pero también me hace sentir mejor. Saber que no soy la única, saber que en las historias de las otras me [re]encuentro y nos acompañamos, nos abrazamos, nos entendemos y entonces, nos animamos unas a otras a luchar juntas. Con la cara en alto, con el poder de gritar, de hablar y, por supuesto, de escribir, reflexiono que no me encuentro sola; que incluso este texto lleva tres corazones y, a partir de una lectura, se agrega un corazón más.

Que tenga lo que tenga que temblar. Gritaremos por cada una de esas mujeres que ya no están con nosotras y gritaremos todavía más fuerte para que sigamos juntas las que continuamos aquí. Por Lucía, por Ingrid, por Dulce, por Lesvy, por ti, por mí y por todas.

*Mery Muñoz Mendoza y Andrea Elizondo son estudiantes de Comunicación y Periodismo en la Universidad Autónoma de Querétaro

Majo Soto es estudiante de Comunicación y Periodismo, bailarina de ballet y feminista. Le encanta incomodar con sus palabras y ha publicado sus textos en diversos medios digitales e impresos como Especulativas, La Coyol, Las Sin Sostén, Círculo literario de mujeres, La Coyol Revista, Notas sin Pauta y Tribuna de Querétaro.

Twitter: @TristezaFeliz29

Instagram: majo2906

Entre Caos poético y textos perdidos| Aptitudes Perversas



Por Elizabeth Vázquez Pérez

«La música es el arte del sonido», así es como a mediados de los noventas el maestro de música comenzaba su clase en quinto de primaria con esta frase de  muy fácil comprensión e interpretación. Desde entonces aprendí  que en conjunto con sus armonías, letras y voz forman la composición perfecta para proyectar los deseos de sus autores en arte creativo sonoro. Obviamente va a depender la categoría musical preferente por cada persona. En cuestión del entretenimiento pienso que como cultura para el oyente influye para socializar e identificarse de alguna manera y será que lo veo así ya que desde mi infancia todos los sábados se escuchaba la música (grupera para variar) a todo volumen por la casa y que aunque creo era para despertar a mis hermanos logré inconscientemente memorizar toda esa variedad de tonos y letras que no me agradaba tanto pero sin malicia quedaron en mí más que nada porque se escuchaba música desde Bronco hasta la casa del vecino.

Recuerdo que en esos tiempos me llamaba la atención un casete negro que decía «kaoma», mi mamá no lejana a mí curiosidad solo me decía «es música , un regalo que me hicieron» . Más tarde viendo noticias de espectáculos se anunciaba un tremendo escándalo : el «baile prohibido» lambada. No sabía por qué se catalogaba de esa manera sólo vi de cerca las persignadas de mi tía, chicas moviendo caderas y minifaldas con contexto de sopa de caracol. Por cierto que al usar una a mis 9 años de edad y  salir de casa fui acosada sexualmente por hombres mucho mayores, uní todo y pude entender la censura que se hablaba en ese momento a mi propia interpretación. La música y la letra no era importante sino lo que causaba. 

Recientemente ha sucedido una serie de comentarios acerca de las canciones en relación a lo que evocan. Una canción como «17 años» de los ángeles azules que todos tararean y bailan desde 1999 llama la atención por tratar de  normalizar la pedo filia y las relaciones con diferencia de edad (dicho en redes sociales) y aunque por interpretación personal quiero pensar  se puede relacionar a la letra con el cantante  y por el uso de la palabra «niña», tal congruencia es sorprendente y excesivo que en infinidad hacen que los padres de la  llamada generación de cristal eduquen de manera confusa porque que va de la generación de los bisabuelos obligando a casar a sus hijos sin voluntad con personas mayores a los chicos de ahora que no quieren compromisos y prefieren sacar provecho.

Quizá son esos adultos que cuando niños se les hacía buena onda  lo prohibido, ahora se ciegan con prejuicios fomentando a seres que bien o mal son más mal pensados y aventureros que lo que fueron de pubertos los padres.

Aptitudes perversas van alimentándose de unos a otros, siempre ha existido y no hay que ahondar más de lo normal en ello a pesar de que se detonen en las redes sociales invitando a la gente a conocer lo indescriptible y atroz de la vida actual. Creo hay que tener el carácter suficiente para tomar decisiones que no mermen la integridad personal.

Por lo que sí deciden escuchar canciones sugestivas es opcional porque aunque 17 años sea censurada todos se echaran un bailongo, a Freud lo llamaran machista lleno de etcéteras y lo bailado nadie te lo quitará porque los adolescentes prefieren reggaetón. Perverso no?


Elizabeth Vázquez Pérez escribe desde siempre  en la ciudad de Puebla, México. Estudió en el Instituto García de Cisneros y en la facultad de Contaduría Pública en la BUAP (2002). 

Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y  Caracola Magazine en  México (poesía Degustación, ensayo Solo ellos pueden hacerlo , relato Dos por un cuarto de hora, 2021),  editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) 

Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de retos. 

Puedes encontrarla en

Dedicatoria de horas románticas a todo aquel que lea este libro

Por Enola Rue

No es un secreto que adoro los libros usados, ya sea por el aroma que te adelanta una experiencia catártica, ya sea por los rastros de sus antiguos dueños. Y he aquí el punto más importante, los rastros.

Toco el libro y siento las huellas de sus lectores anteriores, siento su amor, siento un camino que termina con ellos y empieza conmigo. Se percibe un aura de ansiosa curiosidad, que te lleva a imaginar las posibles historias de esas personas, impresas en aquellos rastros.

En un libro de Poesías de Machado que compré hace poco, hay una dedicatoria que dice: “Para que en tus horas románticas, te deleites y viajes por España (y para que también me recuerdes cuando lo hagas)”. Haberla leído me hizo sentir que me lo escribía a mí también, no sólo a su dueño anterior. Se originó en mí una sensación de que alguien allá afuera esperaba que lo recordaran cuando viajase por España.

Esta clase de empatía casi me hace llorar. Sí, es cierto, es difícil pensar que sentí algo así con las palabras de un extraño. Pero, ¿no es lo que todos llegamos a sentir cuando leemos determinado libro, cuando sus palabras nos cambian un día, unas horas, la vida? Eso me hizo esa dedicatoria.

Aun así, sé que ese rastro ha quedado en un camino abandonado por el tiempo, dado que el libro ha llegado a mis manos. Como cuando llegamos al final del libro, sus palabras nos acompañan por otros libros y así aprendemos a degustarlos uno por uno. Quiero pensar que, incluso si el libro se ha perdido y llegó a mis manos, la historia de esa dedicatoria no desaparece porque yo la imagino y la atesoro.

Pienso que hubo alguien en el mundo que se deleitó y viajó por España y recordó el amor profesado, el grato recuerdo y el placer de saber que una persona la recordó cuando vio aquel libro. Tantos sentimientos en una única dedicatoria.

Es posible decir que las dedicatorias también nos cuentas historias, rastros de personas que no conocemos y nos llevan a sentir que nos escriben a nosotros también cuando el tiempo (y las librerías) lleva estos libros a nuestras manos.

De Historias que nos hacen/ La extraña importancia que tiene ser una Barbie Girl

Por Brenda Garrido

En la década de los 50´s durante un viaje a Alemania, Ruth Handler logra ver una muñeca de características adultas y un tanto sexys (cuyos consumidores eran principalmente hombres) llamada Bild lili. Aquella muñeca se volvió la inspiración de Ruth y el precedente de la muñeca más famosa del mundo, Barbie.

A pesar de que Handler era esposa de uno de los co- fundadores de Mattel y su idea la llenaba de entusiasmo, eso no ayudo a impulsar su proyecto; su plan de crear una muñeca con un cuerpo adulto (hasta ese momento todas las muñecas eran niñas o bebés) para que las niñas jugaran fue rechazada en dos ocasiones antes de finalmente conseguir la aprobación que buscaba.

El 9 de marzo de 1959, después de comprar los derechos de la Bild Lili, nació Bárbara Millicent Roberts (en honor a la hija de Handler), mejor conocida como Barbie. Su presentación fue hecha con un look que se asemejaba al propio de los 60´s acompañado de su icónico cabello rubio y ojos azules; dos años después su compañero y novio Ken Carson (nombre inspirado por otro de sus hijos) hizo su aparición. Posteriormente se ha ido adaptando a la moda correspondiente de cada década.

A lo largo de su historia la muñeca de Mattel se ha visto envuelta en diferentes polémicas, muchas de ellas relacionadas con la imagen de la rubia perfecta de medidas imposibles y otras más relacionadas con algunos de sus modelos hechos con características por demás cuestionables; como aquella vez que la hicieron parlante y sus frases eran promotoras de ideas sexistas, al igual que ciertas campañas de marketing que vistas con los ojos del presente seguramente también tendrían ciertas cosas desdeñables.

Si bien estoy consciente de las problemáticas y polémicas que no carecen de bases para existir, una parte de mí no puede evitar pensar que a pesar de todo eso Barbie era el único juguete destinado a niñas que te alentaba a soñar e imaginar. Para retratar este punto te pediré a ti lector que intentes rememorar tu infancia y si eres una chica, joven o mujer recuerdes ¿cuáles eran tus juguetes? ¿Qué tipo de actividades desarrollabas con ellos? Si tenías hermanos o conocidos varones ¿Cuáles eran sus juguetes? ¿Qué tipo de actividades se desarrollaban con ellos? Dado que no puedo conocer tus respuestas, hablaré desde mi experiencia que al ser propia tal vez no coincida con la tuya, pero espero pueda enfatizar el punto al que quiero llegar.

Nací y crecí siendo una niña, chica y posteriormente mujer mexicana, mis padres me proporcionaron los juguetes que según las campañas de marketing estaban destinados a mi género. La mayoría de estos eran trastes con los que podía jugar a hacer la comida, bebés para jugar a maternar (cambiar pañales, alimentar, dormir y pasear), Sets de maquillaje o algo parecido a y por supuesto muñecas Barbies; solo recuerdo contadas ocasiones en las que el molde de “juguetes para niña” fue roto y mis juguetes pasaron a ser juegos de mesa o algún set que bien se podía considerar unisex.

Mientras iba creciendo pude notar ciertas diferencias sustanciales entre los juguetes de mis hermanos y los míos. Los de ellos eran variados, coloridos (no siempre estaban hechos de colores rosas, pasteles o blancos), tenían autos, robots, luchadores, superhéroes, astronautas, aliens, soldados, etc. y yo tenía un bebé que se tomaba la mamila, fingía hacer del baño y luego dormía o un set completo para hacer la mejor comida.

Sus juguetes estaban diseñados para que ellos soñaran con cualquier posibilidad incluso aquellas que los límites de la sociedad y la humanidad podrían catalogar como imposibles. Los míos estaban diseñados para quedarme en casa, como un preludio preparatorio de un destino inevitable que era ser ama de casa y madre; y no quiero decir que sea un destino condenable al contrario la maternidad cuando es realmente deseada seguramente es maravillosa, pero viéndolo a la distancia y en una comparativa con los juguetes de mis hermanos resulta un poco triste que pareciera ser ese el único destino, pero ante eso estaba Barbie.

Una muñeca femenina y llena de glamour cuyo eslogan te incitaba a ser lo que quisieras ser y como niña, lo creías por que te abría las posibilidades, un día Barbie era doctora, maestra, enfermera y al siguiente una espía cuya doble vida la obligaba a hacer uso de un título de princesa que por supuesto tenía poderes mágicos y vaya que todo eso en la imaginación infantil tenía sentido.

Sé que actualmente, la idea de que los juguetes tienen genero poco a poco se ha ido diluyendo, pero cuando yo era niña esa idea estaba muy marcada; mi primo que también adoraba jugar con muñecas fue regañado varías veces y llegamos al punto de jugar a escondidas siempre cuidándonos de su madre.

En esta etapa de mi vida puedo admitir con orgullo que mi juguete favorito de la infancia era una muñeca Barbie, porque bueno… tuve mi etapa de odio transicional, y que a pesar de diferentes polémicas que la han involucrado desde su creación, considero seriamente que es el único juguete que me alentaba a mi, a ser lo que yo quisiera ser, que me decía que  las posibilidades estaban abiertas, que mis opciones no solo eran ser madre y ama de casa, para mi es ahí donde recae la importancia de ser una chica Barbie.

La habitación aparte: La libertad de escribir

La escritura es un proceso complejo en el que juegan muchos factores que en conjunto forman una especie de nudo maravilloso que nos regala la reflexión más fina de un ser humano. Descrito como una sensación mágica, voluptuosa, estridente, incluso depresiva o hasta sensual, las letras nacientes han configurado a la humanidad misma. Aquello que nos hace una civilización es el lenguaje escrito, por medio de este entendemos nuestro pasado, conocemos las reflexiones para evolucionar de nuestros predecesores, pero también sentamos las bases para el futuro. El transmitir nuestro conocimiento, nuestras preocupaciones, información o nuestras ficciones nos han llevado a un denso mar de literatura, una forma artística de utilizar la palabra, donde ya no solo comunicamos, vamos un paso más allá, comienza un viaje hacia lo que conocemos como arte. Haciendo así a la escritura un fenómeno de belleza, la comunión de formas, temas, imágenes, sensaciones, lecciones, emociones, que hacen clic dentro y forman un intrincado telar de significación.

Este escribir, hoy teclear, de ideas es un proceso que siempre ha quedado como algo casi sobrenatural del alma humana. En la antigüedad Safo invocaba a las musas para inspirarse. En la actualidad, la escritora, Isabel Allende habla de la ficción como aquella mentira liberadora ¿mentira o verdad? La idea concebida en la mente y que después se expande, crece, vive. Si nos enfocamos en que la escritura es un montón de ideas que podemos transmitir, entonces hablaríamos de la libertad de poder expresar cualquier idea que nos venga en mente, más allá de la verdad o la ficción que contenga un texto. Así pues, el tomar la palabra para expresarnos es ejercer nuestra libertad, regalarnos la oportunidad de dar a conocer nuestras ideas y permitirnos que otras personas conversen con ellas de forma intelectual. Quizás en medio de todo este boom de las escritoras podremos preguntarnos ¿escribir de lo que sea está bien? Reflexionemos lo siguiente:

Despojadas, por siglos, de nuestra creatividad activa, nos han desvalorizado históricamente y ahora, con las plumas en alto ejercemos nuestra libre construcción de la realidad. Somos albañiles de las nuevas ideas, la realidad se estructura por medio de la palabra, creamos conceptos, designamos cosas nuevas, incluso renovamos lo que ya no funciona. Todo por medio de la palabra, escrita u oral. Recopilar letras en un escrito es cambiar algo, enfocar otra realidad, mandar una carta cuyo remitente sea el mismo color del alma de otra persona, es compartir, transmutar, definir y existir. El fino arte de volcarnos en las letras nos lleva a ser. Y tras la lucha incansable de ejercer nuestro libre derecho a pensar, ahora somos la generación femenina que está lista para contar sin tapujos, explotar nuestro potencial en todos los rubros.

Escribir entonces, es un acto revolucionario, pero también de reivindicación. A estas alturas, la lucha se encuentra en crear también nuestras formas de expresarnos, compaginar los sentires, así como las formas, con aquellos ya colocados como canónicos a lo largo de la historia y sobre todo convertirnos en nuestro yo real, ser plenas. Es el crear textos la mejor versión de nosotras, pues el estigma muere, nace la reflexión, otros enfoques ¿Estas deprimida? Escribe ¿Tienes sentimientos encontrados? Escribe ¿buscas mejorar tus razones, motivos, filosofías de vida? Escríbelo, tomemos la libertad que nos dieron con mucho trabajo nuestras predecesoras. Así el texto se convertirá en nuestro instrumento de lucha también crearemos una nueva oleada de pensamientos que configurarán las páginas de la historia nueva, aquella donde más mujeres serán el orgullo de nuestras naciones pues la literatura porta un nuevo perfume y definitivamente huele a mujer.

Así, solo nos queda el escribir. Ese misterio de la hoja en blanco al que nos enfrentamos para ejercer nuestro derecho de libre pensamiento. Crear, crear y crear. Alcemos nuestras voces por aquello que luchó Virginia Woolf o incluso Pita Amor, a quien siempre le adjudicaron sus versos a su amante Alfonso Reyes siendo ella una filosofa de las letras con su sed de libertad y revolución estilística. Ahora con fuerza podremos alzar la voz ¿Por qué no hacerlo? Nos debemos el hablar, seguir en estos foros de opinión, las charlas entre mujeres, los cafecitos de reflexión, las columnas de opinión. Con la libertad en las manos crecimos, ahora usémosla, creemos un porvenir lleno de letras de mujeres que han de representar todas nuestras voces dormidas, gritemos en alto, esto soy yo.

Acerc-Arte | Nosotras y el Monstruo

Por Reyna Morales.

Hace tiempo fue escrito un cuento muy peculiar. Tal vez algunas de ustedes lo conozcan. Se titula «Lucy y el monstruo». Su autor, Ricardo Bernal, comenta que, a diferencia de lo que algunos intensos opinan, para nada se trata de un caso de pedofilia ni mucho menos. Fue un cuento escrito para una clase, una tarea, pues, en 1990. Un ejemplo del cuento epistolar para la clase de la maestra Aline Pettersson, en la Escuela de Escritores de SOGEM.

Hasta cierto punto, es divertida la historia de este cuento, ya que nació media hora antes de ser presentado. Y no fue comprendido en su momento por sus compañeros, según cuenta el autor.

Durante los noventas pasó de mano en mano entre profesores y alumnos de primaria y ningún padre de familia se alarmó o lo censuró.

El cuento, epistolar como ya mencioné, trata de una primera carta, escrita por Lucy, una pequeña niña, quien se dirige a su monstruo particular. En la misiva, le dice no tenerle miedo, puesto que ya ha crecido y conforme al consejo de su padre, le quitará el poder de asustarla.

La respuesta a su carta la escribe el monstruo… que le dice que no es posible que ella lo despida y que de alguna manera la va a extrañar… El final es sorprendente…

La primera vez que lo escuché fue en un programa nocturno conducido por Iñaki Manero llamado «En los cuernos de la Luna» (Rock 101). Acostumbraba grabar algunas de las lecturas hechas durante la transmisión, por lo que tuve suerte en grabar «Lucy y el monstruo».

En 2014 fue elegido para integrarlo en el libro de texto gratuito de 5° año de primaria. Cuando Bernal firmó su contrato con la SEP le preguntaron cuánto sería por sus honorarios y respondió que nada, quería dar su cuento como un obsequio para los estudiantes mexicanos. Un muy noble y amable gesto de parte suya.

Desafortunadamente nunca falta alguien con una mente un tanto perturbada que ve moros con tranchetes y que decidió «denunciar» el cuento por su alto nivel de «perversidad» al hablar de pedofilia y abuso. Las opiniones se dividieron. Unos, apoyamos totalmente el cuento. Otros lo rechazaron rotundamente con el típico «¿Cómo es posible…?» Y la SEP, que no soporta la presión ni sabe defender el librepensamiento, optó por retirarlo de futuras ediciones.

En fin, siguiendo con mi columna, quiero compartirles lo siguiente: retomando el cuento como un ejemplo, hace unos años en mi clase de Crítica Literaria, hicimos un ejercicio muy interesante… y liberador.

Elaboramos dos cartas (originalmente el título del cuento del maestro Bernal era justamente «Dos cartas»). En la primera, la nuestra, identificamos a nuestro monstruo. Analizamos cual es su poder sobre nosotros y le hablamos sobre eso. E imaginamos que nos responderia ese monstruo ¿imaginario? en la segunda carta. Los resultados son inesperados.

Deseo compartir con ustedes mi resultado:

«Querido Monstruo:

¿Miedo? No. Ya no. Lo tuve hace mucho, cuando creía que era rara… Y me paralizaba cuando alguien me señalaba: rara, extraña, fea, inútil, nerd,… y se alejaban de mi para reunirse entre «normales».

Tú aparecías en mi mente pensando que si muchos lo afirmaban, es que algo de razón había.

Y anduve por esta vida cargando contigo. Para no verte de frente, me escondía. Me quedaba callada, como apagada para que nadie se diera cuenta de que yo estaba allí. Años y años. Dentro de mí se quedaba bajo presión mi «Yo», luchando por respirar, por salir, por expresarse…

Pero logré dominarte. Te superé… Luego te extrañé. ¿Y ahora: qué hago sin ti? Y es que era cómodo ir por la vida con bandera de «nadie me nota». Pero, ¿dónde está ese nervio para sobresalir?, ¿dónde quedó la presión para ser la mejor?, ¿dónde están esas críticas, las que si valían la pena? Sin embargo, me libera y me hace tan feliz estar donde estoy, hacer lo que hago, ser lo que soy.

Tardé mucho tiempo pero lo conseguí.

Gracias querido Monstruo…

Atte. Reyna

P.D. Me esforcé mucho para ser quien soy… No voy a renunciar ahora…

Querida Reyna:

¿Gracias? ¿De qué? Yo solo hice mi trabajo. Asustarte, anularte; traté de tapar cada intento, cada esfuerzo. Ahora veo que no lo logré. Ya no importa. Me di cuenta de todo. Sentí y resistí cada golpe tuyo, cada patada, cada rasguño… ¡Pero te me saliste del huacal!

Tardaste más que el promedio pero diste batalla y al final lo conseguiste. Yo también te extraño, pero ya no podíamos seguir así. Ahora tengo que buscar a otra que se deje manipular y pelee menos. Las hay en todos lados porque la superficialidad y los modelos a seguir de hoy son más simples que antes.

Aunque no lo creas, me alegra ver que eres feliz. Si, siempre quisiste hacer lo que haces. Eres fuerte. Me voy con la tranquilidad de que ningún otro monstruo va a aprovecharse de ti. Los reconocerás y los evitarás.

Mmmmm… ¿Y ahora que secundaria toca en mi calendario?

Tu ex monstruo

Ahora van ustedes. ¿Cuál es su monstruo? ¿Qué le dirían?… ¿Y qué creen que les contestaría?… Inténtelo… Liberen a su monstruo… Tal vez ustedes son más grandes de lo que creen…

Fuentes:

Facebook 11/10/2018. https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10217496111740087&id=1395067718 (Consultado 27/06/2021)

Apuntes: Critica Literaria 23/02/2018 (CUIH)

Conversaciones de madrugada | Las consecuencias de no saber cuestionar

Por: Monserrat Chávez Olivas

Hola, esta es una continuación de la columna anterior. Quisiera platicar contigo sobre lo que ocurre cuando damos por hecho todo lo que nos rodea y no cuestionamos, también lo que ocurre cuando nos damos una segunda, tercera oportunidad y la vida se vuelve un poquito mejor.

¿En dónde creciste? ¿Cómo es tu familia? ¿Siempre te gustó la educación que recibiste? ¿Estás o estuviste siempre de acuerdo con lo que te decían? ¿Alguna vez te impusieron algo? Yo crecí en un entorno familiar y social donde responder (cuestionar) se considera[ba] una falta de respeto hacia los demás.

Me enseñaron, como a ti, a que la vida tenía un orden y había que seguirlo, sin poner pretextos ni excusas. Y aquí voy a abrir un gran paréntesis para decir que muchas de esas ideas tienen una raíz patriarcal, machista y opresora, como la feminista que me considero, es imposible dejar de señalar las conductas dañinas.

Mi generación creció a base de golpes físicos y emocionales, somos adultos rotos, con traumas sin sanar, relaciones difíciles de continuar por nuestra formación pero lo estamos intentando, algunos lo estamos intentando; cerrar la herida que nos dejó el desarrollarnos en una época…complicada.

No sé cuántos años tienes tú, que me lees, pero no dudo que estés pasando por la misma situación. Pues bien, responder a los regaños era igual a grosería, cuestionar los métodos igual a grosería, cuestionar la vida laboral, igual a grosería, cuestionar el actuar de tus mayores igual a grosería, aunque aquello te dañara física y mentalmente, callarse era la única opción para no sufrir las consecuencias.

Vamos, ¿ahora entiendes a esta generación millenial mal llamada “cristal”? Llegué hasta mi adultez reproduciendo los patrones que de pequeña y adolescente me habían enseñado. Estudiar duro para ser alguien en la vida, porque si no eres alguien entonces no eres importante y si no eres importante, no existes; toda tu vida depende de cuánto de esfuerces y sufras.

Sufrí en la universidad, porque aquí entre nos, no fue la carrera que deseaba y tomé una decisión presionada por el tiempo y el futuro. Pero me implanté la idea de ser la mejor, de sacar las mejores notas, sobresalir, trabajar y estudiar al mismo tiempo, porque sólo así alcanzaría mis objetivos ¿qué objetivos? Por cierto.

Seguí el curso natural [impuesto] de la vida. Por que así debía de ser ¿no? siempre nos lo dicen, siempre me lo dijeron. “Estudia para ser alguien, esfuérzate duro, trabaja mucho y tendrás éxito”. Oh no, olvidaron mencionar esa pequeña parte cuando TU VIDA COMIENZA A DESMORONARSE Y DEBES ENFRENTARTE A TRASTORNOS MENTALES.

No viví. En verdad no viví esos tres años de la universidad (carísima por cierto), entre los cuatrimestres, el trabajo en la última mitad de la carrera, los proyectos escolares y yo aferrada a hacer actividades extracurriculares, pues la vida se me fue en hacer todo y hacer nada, básicamente me olvidé de mi misma para satisfacer el rol que socialmente debía cumplir.

Luego, la vida laboral. La terrible y cruda vida laboral de la que no te hablan en la universidad y ahí, queridos lectores, las cosas se pusieron mucho peor. Empecé a laborar en una empresa de comunicación (radiodifusora) y mi jefe y compañero de trabajo era [es] la peor persona que puedas conocer y el peor compañero.

Por primera vez me enfrenté a la realidad, al acoso y violencia laboral, a los malos tratos no sólo de tus propios compañeros sino de otros medios, escuchar expresiones desagradables, censuras y autocensuras, agresiones, corrupción, desvíos y manipulación de información; fue horrible vivir todo eso.

Y hasta ese momento, no había cuestionado nada. Intenté decirme que todo estaba bien, que no debía meterme en problemas y otras personas me sugerían no quejarme, entonces ¿qué más podía hacer? Seguir trabajando ignorando la mierda que se acumulaba alrededor. Disclaimer: nunca ignoren, no funciona, todo se pone peor después.

Pero al final de ese año empezó a florecer la semilla del cuestionamiento y la voz que me susurraba “oye, te siento incomoda ¿en verdad disfrutas hacer esto?” mientras yo me paraba en seco y le gritaba “cállate, deja de inventar cosas, claro que soy feliz, esto me gusta, esto es mi pasión” pero no, un trabajo con carencias económicas y emocionales, nunca va a ser mi pasión.

Para no hacerles el cuento largo, duré un año en ese trabajo, ahorré durante meses para irme de mi ciudad porque ingenuamente creí que irme a otro lugar resolvería todos mis problemas ¡oh sorpresa! Me siguieron hasta allí, me mudé a Tijuana, durante un tiempo estuvo bien, pero ahí seguía la incomodidad y crecía más con los días, simplemente había dejado de disfrutar de mi profesión y no lo quería aceptar.

Regresé a mi ciudad y en lugar de poner en orden mi cabeza, continué presionándome por sobresalir y encajar, yo nomás no aprendía la lección. Tuve varios trabajos, hasta que llegué al último y dónde esa voz se empoderó, decidió que no quería callar más.

Yo ya venía de un proceso pequeñísimo donde había decidido no tomar más trabajos como reportera, pero si continuar en los medios, acepté ese último porque me hacía salir de mi zona de confort pero seguía dudosa. Fue la peor decisión de mi vida.

Las dudas que habían iniciado años atrás se agrandaron y no pude pararlas, ya era demasiado tarde. Entre la violencia psicológica laboral y el acoso, la manipulación de información periodística y los intereses económicos, mi salud mental terminó por deteriorarse. Y sucumbí ante esa voz que no paraba de cuestionarme.

Fue ese año cuando me diagnosticaron. Fue ese año cuando conté mi más grande secreto en un consultorio psicológico. Fue cuando le conté mis miedos al psiquiatra y ya no pude negar lo que había tratado de parar.

Las preguntas se amontonaban, dejó sin aire mi cabeza y en lugar de esfumarse, aparecían otras nuevas. ¿Por qué la vida debe ser así Monse? ¿Por qué si no eres feliz no te vas de ahí Monse? ¿Por qué te obligas a hacer esto Monse? ¿Por qué tienes miedo de decir no, Monse? ¿Por qué no haces lo que siempre quisiste hacer y pospusiste, Monse? ¿Por qué Monse? ¿Por qué?

Y aquí va todo lo que comencé a preguntarme y de algunas aún no tengo respuestas, me cuestioné mucho y dolió muchísimo más, decirlo a misma, escribirlo y en voz alta, no fue fácil ¿lo es para ti?

¿Por qué tu valor como persona se define en tu nivel de escolaridad y puesto de trabajo? Tú no vales por lo que tienes, en dónde estás, lo que vistes o lo que ganas, tú vales por la persona que eres y por como tratas a los demás.

¿Por qué te aferras a buscar la aprobación masculina, de tu familia y amistades? Si sabes que no les importas, entonces ¿por qué no empiezas a buscar tu propia aprobación? ¿qué tienes que perder?

Ya no te hace feliz lo que haces y está bien. Todo tiene su ciclo, estudiaste algo pero ya no quieres dedicarte más a eso ¿el mundo se va a terminar? No, aunque ahorita creas que sí, pero vas a encontrar algo mejor, mira lo que has abandonado por seguir los sueños de otros.

¿Por qué tienes que estudiar, trabajar, tener dinero, luego conseguir un novio, casarte, tener casa, luego hijos y esperar a ser vieja para vivir? La vida se te está yendo y tú estás muerta en vida. Todas esas “metas ideales” ni son tuyas ni te representan, tú no eres eso, tú no eres lo que otros creen o esperan de ti.

Tú no estás obligada a cumplir las expectativas del resto. Es problema de ellos que esperen tanto de ti. No le debes nada a nadie.

¿Por qué el dinero es tan importante?¿Por qué sólo te consideran exitoso cuando tienes dinero o trabajas en una empresa importante?¿y por qué tú te sientes obligada a cumplir con eso?

¿en verdad no pasa nada si renunció a mi carrera y le pongo una pausa? ¿y si retomo mi sueño de ser escritora?

¿por qué ser delgada es tan importante? ¿Para quién? ¿y si dejó de castigar mi cuerpo y hacerme daño?

¿y si le pides perdón a tu niña interior? Su sufrimiento te llevó hasta aquí, ayúdala a sanar. Ayúdate a sanar. Por favor. Sé feliz. Ponte como prioridad, por primera vez en tu vida.

Todas esas preguntas me llevaron hasta aquí. Cuestionarme, cuestionar los métodos de crianza dentro de mi seno familiar, cuestionar las acciones laborales y sociales, me llevaron a tomar decisiones importantes.

Renuncié a mi vida anterior. Me dolió no porque sintiera que estaba perdiendo algo, me dolió no haberlo hecho antes. Renuncié al dolor y castigo, renuncié a las presiones, renuncié a las expectativas, renuncié a los estereotipos, renuncié a lo que me hizo daño, tuve que decirle adiós y abrirle la puerta para que no volviera jamás.

Me tomé una pausa indefinida de mi profesión. Y retomé sueños que había abandonado, decidí enfocar mi energía en sanar mi yo interior, a la escritura creativa y convocatorias literarias. Encontré una nueva pasión: la cocina y repostería.

De eso hablaré más adelante, pero decidí emprender mi propio negocio de repostería vegana, gracias a una querida amiga que me alentó a vender mis postres. Me divorcié del poder del dinero. Elegí una vida simple y tranquila, minimalista.

Vivir con lo necesario, desechar el consumismo. Decidí priorizar mi salud mental y para lograrlo tuve que desprenderme de lo que había aprendido y ahí me di cuenta que no era nada ni nadie, tuve que reconstruirme con mis propias ideas ¿y saben qué? Me gustó el reto.

No les voy a mentir, sigo cuestionándome muchas cosas más [las cuáles poco a poco voy a compartir] y me ha dolido mucho, me ha costado lágrimas y regaños. Pero no he de negar que ahora sin titubeos puedo decir que soy feliz, que soy lo que siempre quise, que vivo como siempre quise, que ya no tengo miedo de mostrar quien soy.

Se me ha cuestionado y juzgado por ello. Por salir de una zona de confort para entrar a otra que me hace sentir muy tranquila, ahh tener satisfechas a las personas nunca será posible ¿qué mas da?

Pero te diré algo, deja que hablen de ti. Pero tú no permitas volverte a perder, eso es lo único importante.

¿Casualidad o destino? en la vida y las artes

¿Casualidad o destino? en la vida y las artes

Miércoles 2 p.m Los portales Puebla.

Ahí se fractura en pequeñas libélulas el cristal de aquel café junto conmigo.Un rayo cae sobre mis huesos todo comienza a temblar se va dibujando tu rostro, esas facciones tan conocidas que urgo después en ese dátil seco que es memoria, ahí comienza todo cuatro días después tus brazos me envuelven la vida aquello solo fue el comienzo y fue la señal defenitiva del golpe tan hermoso que me daría la vida.

Imagínate a tres viejecitas con túnicas blancas, una moira es la encargada del que el hilo rojo del destino de un mortal desde su nacimiento hasta ser entregado en las manos de Hades encargándose de que no se enrrede tuerza y llegué a los múltiples puntos donde tenga que llegar para su transcendencia.

En la religión católica el destino es el plan trazado que dios ideó desde tu nacimiento para que tu aprendieras y te condujera hacia el.

El azar por su parte es un fenómeno de probabilidades que determinan la interacción en algo producto solamente del caos que son como las ecuaciones fractales de un agujero de gusano que no entendemos.

¿Se puede unir la vida contando casualidades?
¿Azar o el destino?
¿Romantizamos lo absurdo para que tenga sentido y pintamos rosa donde todo es gris?
¿El destino es la justificación para no aceptar nuestra humanidad para hacernos responsables de nuestros actos?

Celine conoce a Jessy en un tren camino a Vienna ambos tienen la misma edad libros iguales y se hablan por la pelea molesta de una pareja francesa el viene de Estados Unidos despechado desde Madrid ella es una francesa que visita a su abuela impulsivamente Jessy decide bajarse donde no era su parada ya que se ve incitado a conocer a Celine hasta vivir un idilio de un día con la promesa de verse cosa que no sucede por la muerte de la abuela de Celine pero coinciden de nuevo sin planearlo esa conexión no se ha ido ¿bonito no? le sucedió al director Richard Linklater ¿muchas casualidades hacen un encuentro una verdad?

El destino lo forjamos día a día el aleteo de una mariposa puede hacer temblar a Grecia
el azar es una seríe de casualidades que desencadena caos y a los cuales le damos un sentido o no con nuestro libre albedrío y consciencia.

Montserrat Ruiz

Co-coordinadora en colectivo Crearte, conductora en el podcast de Toma dos, conductora en radio Crearte, escritora aficionada en Medium y ERRR MAGAZINE.

Anónimas cotidianas I: Entre la experimentación fotográfica de Alessandra Canuto y la hibridez artística de Liz Salazar

Por: Daniela Zizumbo Tovar

Todos los días nace una nueva creadora, una mujer que se aventura a experimentar y que consagra su vida al arte. No tenemos que irnos tan lejos para encontrarlas, basta con mirar a nuestro alrededor y notarlas entre la multitud, pues a través del arte se comunican con el mundo, nos regalan experiencias catárticas desde sus obras y nos acompañan tanto en los momentos de ocio como en los de soledad. Hoy vamos a hablar del trabajo de dos artistas emergentes del Estado de México que están irrumpiendo con fuerza dentro del panorama artístico local.  Alessandra Canuto (@sscanuto) y Liz Salazar (@dibujandomicaos_lsd) son dos mujeres creadoras que de a poco se van abriendo camino en espacios culturales donde sus obras comienzan a ser expuestas ante el público, desde sus estilos propios ellas se dedican día con día a crecer como artistas, explorando nuevas facetas de su obra y redescubriendose con cada  nueva fotografía, pintura o poema.

Colores vibrantes, experimentación y el Momento Decisivo en la fotografía de Alessandra Canuto 

“Cuando estoy en frente de la cámara, me veo como otra de los componentes de la foto, me vuelvo parte de la fotografía.”

Alessandra Canuto, 2021.

Alessandra Canuto es una fotógrafa mexiquense que vive la fotografía en carne propia desde su cotidianidad habitando las fotos que toma a través de la experimentación en diversos estilos. Ha participado ya en dos exposiciones, una individual y otra colectiva, por parte de la Universidad Autónoma del Estado de México y se está posicionando como una de las más fuertes fotógrafas emergentes en Toluca, su ciudad natal, ya que en su trabajo se puede encontrar un entramado visual de imágenes plurisignificantes que muestran el mundo con un toque vibrante que lo singulariza. 

Evitando definirse dentro de un sólo estilo, Alessandra Canuto logra explorar una amplia gama de posibilidades dentro de la fotografía, desde retratos, autorretratos e imágenes aleatorias del mundo cotidiano visto desde el lente singular de su cámara, donde la fotografía es un espacio de relación íntima con lo que la rodea. 

Dentro de sus principales influencias se encuentra la herencia cinematográfica de West Anderson y Carolina Costa. La relación personal entre ella y el cine la ha ayudado a entrenar su ojo para el momento de tomar una fotografía, pues en el instante de capturar una imagen sale a flote todo su acervo cinéfilo y, aunque no intenta recrear el estilo de ninguna de sus influencias,  en sus fotos de hace presente lo aprendido en la fotografía de las películas que la obsesionan. 

Foto: Alessandra Canuto (@sscanuto)

Alessandra Canuto se guía por la idea del “Momento Decisivo” a la hora de tomar una fotografía. Ese instante se refiere a lo que Henri Cartier-Bresson consideraba el momento oportuno donde el fotógrafo logra descubrir el instante único y significativo de una escena, y lo retrata para  mostrar el máximo sentido expresivo de una imagen. 

Para Alessandra Canuto también existe el momento decisivo durante el proceso de capturar una fotografía, en ella y sus obras la minuciosidad, la paciencia y las obsesiones son lo que la acerca al instante justo donde tiene que comenzar a disparar con su cámara para lograr obtener la imagen indicada. Y, aunque su proceso creativo sea distinto para cada fotografía, la rigurosidad en combinación con la obsesión es lo que la lleva a capturar los momentos únicos e irrepetibles que se pueden ver en sus fotos. 

Como espectadores, el acto contemplativo de mirar el trabajo de Alessandra Canuto nos dirige por un viaje lleno de colores vibrantes, juegos de luz y sombra y descubrimiento continuo de las nuevas facetas de la fotógrafa, quien a través de sus fotografías va compartiendo con el mundo sus sentires cotidianos, lo que piensa acerca de la vida, lo que ve y lo que quiere comunicar sobre temas que le inquietan. Así es como las fotografías de Alessandra Canuto llegan a constituirse como un una propuesta fresca que no le teme a la exploración de sí, ni del mundo capturado en el momento decisivo.

La hibridez habitada: Poesía autobiográfica y pintura nocturna en Liz Salazar. 

Dibujo: Liz Salazar (@dibujandomicaos_lsd)

“Te irás, yo sé. Me dejarás algún domingo, porque es el día en que siento mayor empatía con nuestra ciudad, te veré caminar a lo lejos de la mano del futuro prometedor y con el honor que poseen los cobardes, irás cargando todos los parámetros morales que aceptaste sin entenderlos. Y en ese momento sabrás porque la ciudad de los tristes sigue siendo la misma de siempre, tan llena de infelices, de frustrados, de incrédulos. Enfermos todos de absurda formalidad y burocracia, ciegos ante la rebeldía. Me recordarás, ya no mucho, quizás solo como un pequeño destello de lucidez que da un amor perdido por la monotonía de nuestras decisiones.”

Torrente en la ciudad de los tristes (Fragmento) de  Liz Salazar.

Liz Salazar es una escritora y artista visual mexiquense que desde muy joven se inició en el dibujo y en las letras. Ha publicado en revistas culturales del Estado de México y forma parte de proyectos de difusión a la cultura. Sus obras son un reflejo de lo híbrido, una mezcla entre la literatura y aquello que no se puede decir con palabras, pues sus obras visuales son una forma de comunicarse con el mundo cuando no puede articular oraciones en voz alta que la signifiquen, mientras que, a través del arte, intenta escapar de la soledad.  

Entre su producción se encuentran obras que mezclan técnicas y estilos, pasando por dibujos a grafito, carboncillo y acuarelas, experimentando con las combinaciones que puede lograr durante el proceso creativo. En ella hay distintos momentos donde se aventura a explorar nuevos caminos a partir de la imagen, entre sus series coexisten como tópicos el indigenismo, la rebeldía social, el caos interno y la rabia contenida, que casi siempre se muestra con un toque de autoreferencialidad y múltiples guiños autobiográficos. 

En sus textos, las temáticas se repiten, pero la manera de enunciarlos se encuentra llena de melancolía y añoranza ante el incesante deseo de encontrar una nueva realidad, donde sea lo que en la vida normal no puede ser. Entre las letras de Liz Salazar se encuentra el deseo de existir libremente, sin ataduras o complejos, también habla sobre los cambios en la sexualidad, la vida fuera de los estereotipos de ser mujer y el encuentro de sí misma. 

Dibujo: Liz Salazar (@dibujandomicaos_lsd)

A nivel visual, la propuesta de Liz Salazar actualmente se encuentra en un momento fuerte, donde está explorando la visceralidad que le han provocado diferentes acontecimientos en su vida como la muerte de seres queridos, la vejez, la exploración de su cuerpo y la ansiedad provocada por el encierro. 

Por otro lado, su esencia híbrida se cuela presentándonos la fusión de entre literatura y pintura a través de ilustraciones a textos de Federico García Lorca, Laura Esquivel, Mauricio Molina y Reinaldo Arenas, mismas ilustraciones que son presentadas bajo la lectura en voz de Liz Salazar como complemento, mostrandonos su amor por la interdisciplinariedad entre sus dos pasiones. 

A raíz de sus experiencias Liz Salazar crea desde la herida para salvarse de aquello que la atormenta, su proceso creativo lo lleva a cabo durante las noches, ante la complicidad de la luna donde puede desnudarse para sí misma y crear sin prejuicios; a partir de su obra, como espectadores nos encontramos con un universo femenino donde las luchas personales se entrelazan con las políticas conduciendonos por un mundo lleno de encuentros íntimos con el caos interno de la artista, donde notamos el crecimiento personal que va teniendo y cómo lo logra externar ante el mundo a partir de la hibridez que habita en su universo creativo.