Voces Tejidas | 25 de diciembre

Por Leslie Urbina

Donde tus ojitos brillan y tus pestañas rizadas están tejidas,

donde descansa tu barbilla y tu corazón palpita

Ahí, entre las melodías y los mundos que creas con tus manos,

ahí, en tus brazos fuertes y pecho caliente

Río sintiéndome en casita, 

roja, tan tranquila, donde los pajaritos y las mariposas vuelan con libertad

Invocando el amor, la esperanza y la dulzura,

impregnas el bosque y nuestro hogar

Ósculo precioso en la mejilla,

obsequio eres tú, de toda mi vida, para siempre, sin despedida.

Leslie Urbina

Licenciada en Letras Españolas por la Universidad Autónoma de Coahuila. Cursó un Diplomado de Literaturas Mexicanas en Lenguas Indígenas, por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

Tallerista y promotora de lecto-escritura para la Dirección General de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura. Colaboró en la escritura de “Voces Translúcidas” (2019), obra publicada como proyecto universitario en la Facultad de Ciencia, Educación y Humanidades (UAdeC). Participó en el segundo número del suplemento literario “Letras Libres”, publicado en la ciudad de Saltillo.

Motivada por su pasión literaria, actualmente se dedica a la docencia.

Ten cuidado mi niña

Versátil : La libertad de pensar


Ten cuidado mí niña

Ya que haya Afuera los monstruos se esconden a plena luz del día,

Usa tus palabras como zarpas y desgarra desde dentro a quien lastimé a tú madre .

El mundo se a convertido en un infierno, por eso el hijo del todopoderoso se a dejado morir ; Porque este mundo se a vuelto capaz de enloquecer a Dios.

En esta tierra de nadie ,donde no hay ojos compasivos

Ten cuidado mí niña

Defiende y protege a tú corazón , no le dejes marchitar,

Lucha por ti y por tus hermanas .

Osmara Rodriguez

ESCRIBIR NOS LIBERA: CREAMOS A TRAVÉS DE LAS HISTORIAS

Por Aimeé Miranda Montiel

Crear es amplificar nuestro mundo, es cambiarlo, para transformarnos.

Pensamos que las letras sólo son papel escrito o caracteres en la computadora, creemos que al escribir sólo estamos plasmando lo que en ese momento pasa por nuestras mentes… pensamientos estructurados para contar una historia o para transmitir una idea; sin embargo, estoy segura de que A TRAVÉS DE LA ESCRITURA CREAMOS.

Creamos mundos, posibilidades, personas y personajes, incluso creamos sentimientos y lo mejor de la escritura es que a través de ella creamos inspiración para que con suerte, quienes nos leen, encuentren una respuesta, un aliento o un rayito de luz.

Hace unos día recibí un libro: “Ya eres suficiente” de Lisa Olivera, y antes de que te predispongas a juzgar (o no), el libro por su título, algo increíble que nos muestra la autora a través de sus letras, es que muchas veces tenemos historias a las que nos aferramos, nos contamos nuestro pasado de una manera muy sesgada, es decir, tenemos opiniones muy sólidas sobre lo que hemos vivido, ya hemos definido si nuestro pasado es bueno o malo, triste o alegre, doloroso o lleno magia, y también a través de la historia que nos contamos sobre nosotrxs mismxs, definimos quienes somos y lo que podemos hacer o no, emitimos juicios acerca de nosotrxs y con eso OLVIDAMOS NUESTRO PODER.

Para mí NUESTROS SÚPER PODERES SON: CREAR Y ELEGIR; cuando creemos/elegimos que algo ES, y que ya no hay forma de cambiarlo, entonces renunciamos a nuestra posibilidad de crear, sentimos que ya no hay salida y que no hay forma de darle vuelta a eso que estamos viviendo, cuando nos contamos una y otra vez la misma historia, con los mismos matices, nos envolvemos en ese cuento y siempre vamos a tener el mismo final.

¿Qué pasaría si hoy te atreves a contar una nueva versión de la historia sobre ti mismx, sobre tu pasado? ESTOY SEGURA QUE CREARÍAS UN FINAL DISTINTO, chance y no de manera inmediata (o sí, no hay que cerrarnos posibilidades), pero ¿qué pasaría si te contaras la nueva historia una y otra vez, así como te cuentas las historias más lúgubres o tristes sobre ti mismx y sobre tu pasado? Inténtalo y me cuentas.

Escribir es crear, porque transformamos lo etéreo: pensamientos, futuros no materializados, mundos fantásticos, historias ficcionadas, sentimientos, en algo tangible.

Crear es un signo de estar vivxs, crear es poner parte de nosotrxs en nuestras creaciones, crear es reinventar nuestro entorno y el de otrxs, crear es abrir la puerta a nuevas formas de existir, CREAR ES NUESTRO SÚPER PODER.

Hoy te dejo este versito que escribo para crear un nuevo espacio en mi vida, ese espacio también está disponible para ti:

Sintiéndolo todo dejo de pensar,

evito la manía de controlar

y permito a la vida mostrarse y guiarme

me permito ser, respirar…

y en esta presencia mi cuerpo sólo quiere disfrutar.

Gracias infinitas por leerme, puedes escribirme en los comentarios de este blog, o por DM en Instagram: @leer.eschingon o @viveconmagia_eclecticaheal.

Y sigamos juntxs escribiendo, porque ESCRIBIR NOS LIBERA.

Desplazarse con algo de poética | Preguntas y preguntas

¿Cuántos caminos hay que no vemos?

¿Cómo se deja de pensar en el pasado?

¿Qué hago para no re pensarte?

¿Cómo regresó el tiempo a la época donde no me preocupaba ocultar mis canas?

¿Quién nos hizo sentir poco?

¿Cuántos besos he olvidado y por qué solo recuerdo los tuyos?

¿Cuándo llegará ese viento esperanzador que se llevará todo?

¿Qué tan profunda es la profundidad?

¿En qué momento se me olvido esa magia?

¿Cuántas veces hemos cambiado nuestra foto de perfil?

¿Realmente alguien sabe por dónde está caminando?

¿Qué tan blanco se puede ver el cielo?

¿En qué momento me olvide tanto de mí?

Monica Tadeo

Artista Visual procedente del sureste del país, cuando no observó a través de la cámara, lo
plasmó en palabras y en ocasiones estas se combinan. Con un interés por enunciar el sentir, cuestionarnos y replantearnos la vida en sí misma.

Cuando hacemos cosas imposibles en la Máquina verde por Jeanne Karen

Hay tantas veces a lo largo de la vida, que una cree que la imposibilidad es una gran verdad, pero no lo es.

Hoy por primera vez hice algo que pensé que nunca lograría, por fin pude conducir por una carretera sumamente difícil y peligrosa, llena de curvas cerradas, cuestas y tan angosta, que de pronto pareciera ser de un solo carril.

Por un lado están los cerros y por el otro kilómetros de cielo y nada, porque el suelo queda tan abajo que el voladero es aterrador. Mientras pasaba de un pueblo a otro, mi mente no divagó, hace tanto que no me sucedía, para mí los pensamientos, las palabras, el hilar ideas son procesos de todos los días y casi todo el tiempo. Sin embargo hoy, tuve que mantener toda mi atención en el vehículo y en el camino, nada de cosas como versos o poemas pasando por los locos paisajes de mi cabeza, nada más tierra y más tierra, atardecer rojo donde la pupila alcanza a distinguir. Sentí incertidumbre, temor, pero al final decidí que era el momento de hacerlo por mí misma. Luego pensé que ya nada me detendría para volver e intentar cosas nuevas.

La adrenalina está bajando, mi corazón ya no es una sonaja en medio de la noche que poco a poco se disipa entre las luces de la pequeña ciudad. Recuerdo ahora algunas líneas de poemas, siento que vuelvo a mí.

Les escribo desde un sitio maravilloso, el lugar donde crecí, en donde aprendí a nadar, andar en bicicleta, jugar béisbol y sobre todo a escribir, no nada más escribir por qué si, no, a escribir con libertad, desde lo que soy, lo que pienso: desde esa conjunción de belleza y anhelos.

Jeanne Karen

Jeanne Karen Hernández Arriaga es poeta, editora, periodista, activista cultural, columnista. Nació en la ciudad de San Luis Potosí el día 14 de mayo de 1975. Tiene alrededor de quince libros publicados, entre ellos: La luna en un tatuaje, (Editorial Verdehalago, 2003, CDMX), El club de la tortura (Ediciones Sin Nombre, CDMX 2005), El gato de Schrödinger (Editorial Ultramarina, Sevilla 2012), Cementerio de elefantes (Ediciones Fósforo, CDMX, 2013), Púrpura Nao (Editorial Grito Impreso, San Luis Potosí, 2018), Menta (Editorial Ponciano Arriaga, 2019, San Luis Potosí, con ese título ganó el Premio 20 de Noviembre del 2018, por tercera ocasión), La vida no es tan clásica, (Editorial Zeta Centuria de Argentina, 2022), nueva edición de El gato de Schrödinger por la editorial del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 2023. Ha sido invitada a importantes encuentros de escritores, el más reciente fue el Festival Internacional de Poesía Bogotá, dedicado a treinta poetas que escriben en lenguas romances, representó a México. Su obra ha sido difundida en medios impresos y electrónicos. Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en la categoría de creadores con trayectoria y ha ganado varios premios, entre ellos el Premio Manuel José Othón, en tres ocasiones y el Premio Nacional de Poesía Salvador Gallardo Dávalos en 1999. Una escuela de nivel básico lleva su nombre. Por el momento prepara cuatro libros de poesía y dos novelas, una de próxima aparición, además uno libro de ensayo literario, uno de memorias y otro de cuentos.

Extraño Cotidiano | Finisterrae IV

Susana Argueta

Avanzo por el camino de terracería. Ni un solo auto, ni una sola alma. El calor ya rebasa los 30°. Aunque tengo el aire acondicionado, sigo sudando. No es por el calor. Es por el miedo. Me imagino toda clase de incidentes: asaltos, violaciones, desperfectos del auto, animales ponzoñosos, vendavales. Una señal escondida entre los arbustos: “Al Santuario de Cactus. 10 kilómetros”.  Me detengo a recobrar el aliento.

El ruido del motor deja lugar al silencio. El paisaje es estupendo. El cielo azul intenso contrasta con el color de la tierra, el verde polvoso de los arbustos y el amarillo intenso de pequeñas flores derramadas entre los cactus. Un correcaminos camina por el frente del auto y me mira. Se detiene a la orilla del camino y luego desaparece.

El miedo es un gran mentiroso, susurra cosas terribles y te hace creer que son ciertas. Hace más grande lo temible y te hace débil. Pero también es un cobarde. Huye en cuanto te aferras a la realidad y recuperas la conciencia de tus posibilidades. Pensar de esta manera me hizo recobrar la calma de manera paulatina.

Piezas de un alma simple

Escrito por: Alondra Grande

Querida Yo (II):

Te escribo porque sé cómo te sientes,
Te escribo porque sé que encuentras consuelo entre las palabras que no dices.


Hace años que no esperas que nadie venga a salvarte
Salvarnos a nosotras mismas es liberador y díficil.

A veces se siente como si nos hubiéramos equivocado.
¿Por qué seguimos sintiendo el pecho vacío?


¿Por qué nuestras manos siguen temblando?
Existe un después del «felices por siempre».

Querida yo:
Sé que estamos asustadas
Temblando de miedo todas las noches
Tan deseosas de sentir
Y aterradas de lo que estamos sintiendo.

No sé a dónde quiero llegar con lo que hoy te escribo.
Hace un año cuando lo dije parecia saberlo.


Mis dedos bailaron entre el teclado
Y al final las palabras nos dieron consuelo.

Pero hoy, querida yo, hoy no lo encuentro;
Y está bien.
Podemos sentirnos agobiadas, está bien.


La neblina invade nuestra mente y no encontramos palabras,
Está bien.

Tal vez hoy no sepamos qué haremos mañana,
Y está bien.
Querida yo:
Tenemos tiempo.




Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 23 años de edad, psicóloga, activista feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel.

ESCRIBIR NOS LIBERA: ¿CÓMO ESCRIBIR CUANDO EL DOLOR ES MÁS GRANDE QUE LAS PALABRAS?

Esta foto es de una ofrenda que realicé durante una Ceremonia para un Bebé que estaba por llegar a esta Tierra, se me hizo perfecta para esta columna, pues estas palabras son una ofrenda en este momento, y porque sé que después del dolor, siempre hay un RENACIMIENTO.

Por Aimeé Miranda Montiel

Escribir la columna de esta semana, me ha resultado de lo más difícil, incluso me planteé varias veces el “fallar”, el dejar vacío este espacio por una ocasión, ¿qué es lo peor que podría pasar? Nada. Entonces si nada grave sucedería ante la ausencia de estas palabras, ¿para qué escribirlas?

Pero voy a dejar de divagar, para contarte lo que en realidad casi me detuvo a compartir estas letras contigo, en estos momentos me siento rebasada por la vida, supongo que a ti te ha pasado en alguna ocasión, deseo que no en demasiadas, pero es que ahora todo parece un torbellino y de pronto nada tiene sentido, imagínate que es como si te perdieras en un desierto: no sabes dónde estás, todo parece igual, no sabes hacia dónde esta la salida y te sientes agotadx todo el tiempo.

Y es en esos momentos en que se aparece el DOLOR, así con letras mayúsculas, hay veces en que nos suceden cosas que nos toman por sorpresa y que nos llevan a darnos cuenta una vez más, que no controlamos nada, que nuestros mundos se pueden poner de cabeza, que perdemos personas, que de pronto cosas importantes o quizá todo a nuestro alrededor se derrumba, y lo que es aún peor, que al estar viviendo todo eso, llegamos a perdernos a nosotrxs mismxs.

Hay una delgada línea entre evadir el dolor y entre sumergirse tanto en él que termines ahogándote… a veces no queremos sentir, porque sentir implica de verdad ser honestxs con lo que estamos viviendo, decirnos la verdad: LA ESTOY PASANDO MAL, ME SIENTO TRISTE, ME SIENTO SOLX, ME SIENTO VACÍX, ME SIENTO UN FRACASO, SIENTO QUE YA NO PUEDO MÁS… pero esas son frases ya conocidas, lo realmente complejo es personalizar lo que estamos viviendo, poner palabras honestas y significativas a nuestro dolor.

Estamos acostumbradxs a ponerle una etiqueta universal a nuestras experiencias íntimas, ¿por qué?, porque no nos enseñaron a aceptar nuestro dolor, nos enseñaron a huír de él, a negarlo, a esconderlo, a mentir respecto a su existencia, nos enseñaron que la alegría y el bienestar valen más que la tristeza y el dolor; pero ¿sabes?, nada es mejor, lo único importante es ser honestx contigo mismx y honrar todas tus vivencias.

Además contamos con el súper poder de las palabras, y al nombrar lo que estás experimentando, aunque no sea bello como un gran poema, aunque no sea gramaticalmente correcto y aunque no se vaya a convertir en el próximo best-seller, SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE: ESCRIBIR LIBERA.

Así que cuando te quedes sin palabras para crear textos increíbles como sé que puedes escribir, cuando lo que estés viviendo te sobrepase, simplemente escríbelo, así como va, pon la verdad -por muy fea o dolorosa que sea- por escrito, y algo dentro de ti se liberará.

Te abrazo de corazón a corazón si es que estás atravesando un momento difícil o doloroso, y si es que la vida te está sonriendo wooow qué maravilloso, gózalo; pues aunque existan “momentos de mierda” como el que estoy atravesando, lo cierto es que: LA VIDA ES HERMOSA, LA VIDA ES UNA CHINGONERÍA.

Por último, te comparto estas líneas honestas, significativas e íntimas:

La estoy pasando mal porque esta pérdida es más significativa de lo que pensaba, y porque aún no me siento listx para compartir con quienes más amo lo que me pasó y cómo me siento al respecto.

Me siento triste porque es tanto el dolor que estoy experimentando que no he encontrado la manera de liberarlo por completo de mi cuerpo.

Me siento sola, porque no he abierto mi corazón por completo, para compartirme con las personas que amo y me aman.

Me siento vacía, porque esta pérdida se llevó un pedacito de mí que resultó ser una pieza clave para sentir alegría y conectar con mi fuerza y mi valentía.

Me siento un fracaso, pues aunque he atravesado tantas cosas fuertes en mi vida, aún no me he podido reponer de los últimos eventos.

Siento que ya no puedo más, porque veo a todxs a mi alrededor conectadxs a la vida, y yo, simplemente quiero rendirme.

Todo es efímero y a la vez cada instante es eterno. En la infinidad de la vida donde nos encontramos, todo es perfecto, pleno y completo. ¿Cómo puede ser esto aún más grandioso?

Gracias infinitas por leerme, puedes escribirme en los comentarios de este blog, o por DM en Instagram: @leer.eschingon o @viveconmagia.aimeemiranda.

Y sigamos juntxs escribiendo, porque ESCRIBIR NOS LIBERA.

La poesía que llama por Jeanne Karen en La máquina verde

   Eran los días más fríos de un largo invierno, que se prologaba por lo alto y ancho del ventanal de aquel departamento en donde viví. Al mirar el horizonte desde las alturas, solamente alcanzaba a distinguir una franja de concreto y después un llano, que al poco tiempo se convirtió en una alfombra de nieve.

Era una joven artista todavía, entre hacer ilustraciones y pintar, se iba todo el día y parte de la noche, además que cuidaba de mi pequeño bebé de pocos meses; la vida era difícil. Sin embargo, cerca de Día de Muertos, me contactaron para avisarme del segundo premio que gané, fue en el año 1997, un premio estatal, con un monto económico que me salvó en todos los sentidos. Un premio, por mi primer libro de poesía, aunque en realidad llevaba algunos años escribiendo, no había entrado a ningún concurso. Fue el principio de todo, de las grandes decisiones, de seguir por el lado de la literatura.

Mis días se complicaron, sé que no soy la única a la que le ha sucedido, que al llegar a un taller de creación literaria, en donde la mayoría de las personas que asistían  eran mayores y además hombres, la situación se convertía en una batalla, a veces entraba del desconcierto a la terquedad en una sola sesión, los ataques no faltaron, pero ninguno certero.

Nunca me desanimé, nunca dejé de escribir, ni en los peores momentos, como el hecho de estar sola cuidando a un bebé, tener veintiún años y además sentir el peso del llamado: tenía que escribir, lo necesitaba y ya era conocida por el premio.

La literatura no era algo que fuera a abandonarme ni yo dejaría de escribir: sino escribía la humedad y sus heladas dagas se prolongaban a lo largo de mis dedos. Así comencé sin parar, hasta el día de hoy. Hay en mí una llama que no se extingue, una fuente de palabras y de imágenes que me acompañan.

Cuando digo que no soy la única, pienso en todas las mujeres que han necesitado dedicarse a las letras o en realidad a cualquier otra cosa, pero ahora hablo de las que escribimos: poetas, narradoras, investigadoras, dramaturgas y la lista sigue. A cada paso se nos pide, se nos dice que soltemos la pluma, a veces de forma directa y otra con acciones que en teoría deberían llevarnos a no insistir. Pero, ¿saben una cosa?, aquí estamos insistiendo, resistiendo, logrando nuestras metas. Con los años consolidé una carrera en la literatura, pero también me he dedicado a veces sí y otras no, a medios de difusión, revistas, radio.

Si pudiera decirle algo a la joven que fui, le diría que será casi imposible ser poeta, pero que la poesía es la que la salvará al final, cuando ya no queden los deseos, los anhelos, la poesía seguirá siendo la llama, la que llama y la que arde.

Más fuerza así, siempre. No dejen de escribir si han sentido la vocación, no importa si se enfrentan al frío, las distancias, el odio, el silencio, la envidia. La literatura debe estar encima de todo eso. Si eres una joven escritora y tienes el talento, si sientes que será o es tu vida: no desistas, por favor no cambies. Aléjate de las ideologías, de las creencias, crea eso sí, crea con todo lo que eres.

Jeanne Karen

Jeanne Karen Hernández Arriaga es poeta, editora, periodista, activista cultural, columnista. Nació en la ciudad de San Luis Potosí el día 14 de mayo de 1975. Tiene alrededor de quince libros publicados, entre ellos: La luna en un tatuaje, (Editorial Verdehalago, 2003, CDMX), El club de la tortura (Ediciones Sin Nombre, CDMX 2005), El gato de Schrödinger (Editorial Ultramarina, Sevilla 2012), Cementerio de elefantes (Ediciones Fósforo, CDMX, 2013), Púrpura Nao (Editorial Grito Impreso, San Luis Potosí, 2018), Menta (Editorial Ponciano Arriaga, 2019, San Luis Potosí, con ese título ganó el Premio 20 de Noviembre del 2018, por tercera ocasión), La vida no es tan clásica, (Editorial Zeta Centuria de Argentina, 2022), nueva edición de El gato de Schrödinger por la editorial del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 2023. Ha sido invitada a importantes encuentros de escritores, el más reciente fue el Festival Internacional de Poesía Bogotá, dedicado a treinta poetas que escriben en lenguas romances, representó a México. Su obra ha sido difundida en medios impresos y electrónicos. Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en la categoría de creadores con trayectoria y ha ganado varios premios, entre ellos el Premio Manuel José Othón, en tres ocasiones y el Premio Nacional de Poesía Salvador Gallardo Dávalos en 1999. Una escuela de nivel básico lleva su nombre. Por el momento prepara cuatro libros de poesía y dos novelas, una de próxima aparición, además uno libro de ensayo literario, uno de memorias y otro de cuentos.

El ojo de Lya | Bestialidad y humanidad

Comentarios sobre la adaptación de Netflix a “Temporada de huracanes” de Fernanda Melchor.

Por Liana Pacheco

Temporada de huracanes es de esas obras literarias que luego de concluir la lectura se desea no volver a leerlo. Por supuesto que no lo digo señalando una mala prosa narrativa. Todo lo contrario, es una obra literaria que despliega la maestría, talento y destreza de una, orgullosamente mexicana, escritora.
Desde las primeras líneas de la novela, las palabras de Fernanda Melchor aprisionan entre sus filosas garras de frases, escenas y diálogos, para liberar al lector después de engullirlo en su prosa contundente, grotesca y obscenamente perfecta.
La novela se distribuye en capítulos en los que cada protagonista cuenta su versión y participación en la historia, entretejiendo a los otros, que pueden o no tener su capítulo propio, pero que al final el lector ya posee en su imaginario la causa, origen y desarrollo del conflicto: en un caluroso pueblo de la costa, aparece el cadáver putrefacto de una persona a la que apodaban La Bruja.

Los involucrados directos son La Bruja, Luismi, Brando, El Munra, las personajas indirectas son: La Lagarta y Norma, a opinión personal los dos capítulos con tramas mejor desarrolladas. Existen otros personajes que circundan o son causas de los protagonistas, cuyas historias las desarrolla la autora al mismo ritmo vertiginoso, siempre manteniendo el equilibrio de la tensión.
En noviembre de este año, la plataforma Netflix estrenó la adaptación cinematográfica de la novela. No considero que la obra literaria en que se basa el filme, sea el punto de referencia más importante para calificar la calidad de esta. Sin embargo, para los lectores qué tenemos en nuestra memoria la historia, persistia la incertidumbre y expectativas.

El filme emplea el formato, al igual que el libro, de dividir la historia en capítulos y recurre a la voz en off en escenas de algunos personajes. No es que estos factores sean negativos, sin embargo, considero que se usaron a falta de una pluma creativa que no pudo desarrollar una estructura narrativa contínua, sin necesidad de seccionar. Lo que me hace pensar que se hizo copia y pega de novela al guión.
Posiblemente se hizo para mantenerse lo más apegado al libro, pero existen escenas y/o diálogos que no era conveniente trasladar fielmente a la pantalla, sobretodo cuando se omiten los elementos qué, en en libro, construyen el impacto de la escena, pero al omitirse en la película, se siente como inverosímil o fuera del contexto.

Por ejemplo, cuando la abuela corta el pelo a la Lagarta. En el libro explica que lo único que le gustaba de ella misma era su cabello, largo y sobre todo lacio, a diferencia de sus primas qué se caracterizaban por cabello chino. Pero en la película se plantea esta escena como un arrebato de su abuela, sin explorar porqué la castigó precisamente con el cabello. También observé escenas cuando los personajes decían alguna frase reflexiva copiada del libro, se sentía como un cambio de registro en su voz, ajeno a la personalidad que se construyó en pantalla.
Aclaro, mis comentarios mucho son influenciados por el previo conocimiento a la novela. Sin embargo, considero que el espectador cuyo primer contacto con Temporada de Huracanes sea la película, encontrarán una buena historia.

La ambientación me parece muy buena, sin recurrir a elementos artificiales. En las ramas rompiendo el cielo tormentoso, transmiten el aire pesado del pueblo que Fernanda Melchor describe en su libro. Aplaudo la escena de Norma bajando del autobús, mientras la cámara permanece en el autobús, haciendo a los espectadores partícipes de la deriva soledad de esa niña.
La mayoría de la película, carece del arco narrativo con inicio, nudo y desenlace, ya que los enfoca en cada capítulo. Lo que deja al espectador la tarea de unir las tramas y conflictos para armar la historia completa. Tanto en el libro como en la película, desde el inicio, es la personaja de la Lagarta la que declara quién asesinó a la bruja, quedando el resto de capítulos para explayar las motivaciones de ese asesinato. Fernanda Melchor lo describe y detalla con destreza en su trabajo literario; sin embargo, Netflix deja pendiente algunas dudas e inconsistencias y sobre todo nos queda a deber la narrativa gráfica, bestial, grotesca o incómoda qué ameritaba la adaptación de este magnífico libro.