Me llaman bruja sin aquelarre porque me duele la vida y la miseria que reina en estas cuatro paredes de falso despilfarre.
Me duele la existencia y mi falta de hogar, las manos que buscan cortar mi respiración ya no albergan más ni un ápice de protección ¿alguna vez fueron una opción?
Herida sangrante de estas palabras cortas que no le hacen afronta a las monstruosas, conferidas como conjuros de maldiciones, hechizos de podredumbre con la crueldad en todas sus opciones.
Mi magia la percibo extinta, bruja quemada que no vuelve a renacer. Bruja extraviada en laberintos tóxicos, en la ideología del destructor, conjurador de almas oscuras de este reino de dolor.
Me llaman bruja sin aquelarre porque aún no logro revertir este amarre de desilusión y errónea constitución.
Ya no, ya no
NO
No me llaman más, mi esencia se agotó con el viento que se dedica a esparcir mis cenizas una vez que caí de la cornisa.
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