De nuevo, por el tipo de actividades y la manera en que sucedían las cosas, sigo sin atreverme a considerarlo un ritual; nunca era igual. No había pasos a seguir ni acciones que respetar. No había nada sagrado en nuestras reuniones.
De nuevo, por el tipo de actividades y la manera en que sucedían las cosas, sigo sin atreverme a considerarlo un ritual; nunca era igual. No había pasos a seguir ni acciones que respetar. No había nada sagrado en nuestras reuniones.