El ojo de Lya | La dualidad del sex0

Por Liana Pacheco Hace meses en un espacio de mujeres escuché: “el deseo sexual de la mujer es un tabú, incluso más que otros acontecimientos que nos atraviesan, como la menstruación o el derecho al aborto”, derivado de eso nos dejaron una actividad, pensar en cómo visualizamos nuestro deseo, lo cual no tenía una mínimaSigue leyendo «El ojo de Lya | La dualidad del sex0»

ESCRIBIR NOS LIBERA: Escribamos lo prohibido para conectar con lo genuino y lo divino

Lo verdadero del deseo, de lo erótico y del sexo. Que todas las mentiras se borren, para que genuinamente podamos disfrutar del goce y del placer de conectar con lo divino y lo sagrado que hay en la unión de los cuerpos.

Cartografías del Instante| Metamorfosis

Metamorfosis Por Anyela Botina Frente al espejo, veo reflejados los rostros de todas las que he sido. A veces, me cuesta encontrar a la que soy ahora. Quizás, porque estar aquí, frente a mí misma, exige una honestidad implacable. Me gustaría estar frente a la hoja en blanco, como estoy ahora frente al espejo, ySigue leyendo «Cartografías del Instante| Metamorfosis»

El ojo de Lya | FLOW: La melancolía de fluir 

Por: Liana Pacheco A finales del 2024 descargué una película animada que captó atención por su portada: un gato negro de brillantes ojos dorados. La sinopsis: «Un gato se despierta en un mundo cubierto de agua, donde toda la humanidad parece haber desaparecido”. La animación es simple, pero no le resta belleza; pero la tramaSigue leyendo «El ojo de Lya | FLOW: La melancolía de fluir «

Vaciar una montaña | Emilia Pérez o el peligro de una sola historia

Por: Samia Badillo Hace tiempo vi una charla de Chimamanda Adichie llamada “El peligro de una sola historia”. En ella, la escritora africana trata, entre otras cosas, sus primeras experiencias de lectura: ella, una niña negra que vivía en Nigeria, se imaginaba que todos los libros trataban de personajes blancos que hablaban de la nieveSigue leyendo «Vaciar una montaña | Emilia Pérez o el peligro de una sola historia»

Del día en que ya no temí reconocer en mis palabras aquello que veo en el espejo | El retrato de una chica perdida

No sé en qué momento perdí mi voz.
No, no me abrieron la garganta.
No, no me abrieron la garganta, la encadenaron.