Notas mañaneras | Colaboración

por Vivianne Thirion García

Todo cuanto necesito es una hoja de papel
y algo para escribir y así cambiaré el mundo.
– F. Nietzsche

Voy por mi diaria taza de café temprano a la cocina, aún un poco somnolienta; doy vueltas tratando de coordinar mi acción y pensamiento: «Café, café…» Me repito mientras voy avanzando en la tarea, descubro los frascos chiquitos de café soluble vacíos ¿Por qué los guardo? ¿Qué es lo que me gusta de ellos? El diseño, el tamaño tal vez. Suena el celular, lo ignoro. Vienen a mi mente otros tarros de cristal más grandes, más delgados, menos transparentes… y luego, el recuerdo del viaje relámpago en lancha a la isla de Murano en Italia llega. ¡Sí, en verdad me encanta muchísimo el cristal, los frascos de vidrio, las botellas estilizadas o torneadas! Me apena tirarlos, los guardo, acumulo y acabo deshaciéndome de ellos; pero disfruto un poco más su compañía.

¿Qué haré con mis muchos frasquitos vacíos de café? ¡Floreros! Maravillosa idea. Si organizo una fiesta, convivio, banquete… en cada mesa lucirá uno de ellos con pequeñas flores coloridas: violetas, jazmines, margaritas o en una vitrina llenas de piedritas de colores distintos, tal vez con agua teñida de azules o verdes y con alguna esencia sutil. ¿Dulces tal vez?


Voy por mi café mañanero un día tras otro ¿Cómo lo viviré la próxima vez?

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 VIVIANNE THIRION GARCÍA

Llega al mundo en Durango, México bajo el signo de Escorpión.

La mayor de siete hermanos pasa una infancia feliz y juguetona, llena de cariño por parte de sus familiares y amigos. En esa ciudad norteña aprende sus primeras letras y respira la vida tranquila de provincia, que nunca la abandonará.

Su abuela Cuquita le contaba cuentos, leyendas e historias de la Revolución Mexicana junto a los hermanos; esto fue una gran influencia para que con el tiempo, se dedicara a este arte comunicativo que viene de lejos y contando forme  una amplia trayectoria nacional e internacional. Organiza también, el festival de oralidad artística: HABLAPALABRA-México que cumplió  las 30 emisiones.

Desde pequeña su padre la motivó a ser lectora de obras literarias; al tiempo, brinda capacitación en fomento lector y coordina como voluntaria la Sala de Lectura “El Juglar”,  para adultas mayores desde 1996 en la CDMX.  Ha recorrido varias veces el territorio nacional sembrando palabras con entusiasmo y cosechando lectores para México. 

Le gusta viajar dentro y fuera del país; leer todo el tiempo posible, escribir y tener aventuras virtuales vía la conversación. Disfruta también comer helado de sabores exóticos. Tiene dos talentosos hijos músicos, con quienes combina en ocasiones los cuentos y cantos para regalar a grandes y chicos. Siempre quiso ser bailarina y acabó bailando rock and roll en sus años mozos. Ama profundamente la naturaleza y disfruta del arte en todas sus manifestaciones.

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