Piezas de un alma simple

Nada

Escrito por: Alondra Grande

Remuevo las piezas. Si vierto en un caldero todas las palabras, tal vez, aparezca una sopa de esas que una prepara para sentirse abrazada. O tal vez no sepa a nada. Quizá el caldero escupa una tormenta que termine con la sequía que hay en mis ojos, o tal vez el mar se vuelva desierto. Lo cierto es que, de estas letras sueltas, no espero nada.

Nada.
Nada.


Tal vez debería escribir nada. Y reducir todo a un eufemismo que decore lo que hay escondido en medio de lo que soñamos y nunca tuvimos. Apenas una expresión, apenas una memoria sin fotografía de las que se guardan dentro de una caja de zapatos, debajo de la cama, al lado del polvo y lo que no se quiere volver a ver.

Te pido entiendas, cuando digo nada, quiero decir: por favor, prende tus poderes de telepatía y aprende a leer el silencio que se cuela por el filo de una palabra compuesta apenas de dos sílabas, donde cabe todo un mundo ansioso de significar. Donde aguarda, paciente, la oportunidad de que las defensas bajen y entonces mi lengua, maldita sea, acribille con todo lo que hay en… nada.

Nada.
Nada

Apenas palabras. Sin imágenes ni amplias explicaciones.

Cuando digo nada, es nada. Incluso cuando me ahogo con las palabras, incluso cuando mis dedos se retuercen danzando entre un teclado desgastado, intentando no nombrar a la tristeza ni concederle más líneas al mar.

Nada y la mar vienen de la mano. Nada de esto tiene que ver con amar.


Soy Alondra Grande, nací en Mazatlán Sinaloa lugar donde actualmente radico, tengo 26 años de edad, psicóloga, feminista y escritora ocasional que encontró en las letras la rebeldía individual, el impulso para seguir adelante y aterrizar los pensamientos que tanto asustan sobre el papel.

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