El mes de noviembre en todo el mundo occidental se llevan a cabo manifestaciones, jornadas, ciclo de conferencias, performances, pronunciamientos, etcétera. Esto para visualizar la violencia de género. Se sigue insistiendo, se sigue alzando la voz, se siguen impulsando acciones para ponerle fin y, sin embargo… ¡NO para! ¡Las mujeres jóvenes y niñas, en su mayoría, son víctimas de feminicidio en México, viven en riesgo constante de sufrir algún tipo de violencia! “Los feminicidios son la manifestación más extrema de los actos sistemáticos de violencia contra las mujeres y las niñas por el hecho de ser mujeres. Una constante de estos asesinatos es la brutalidad y la impunidad que los acompañan. Estos crímenes constituyen la negación del derecho a la vida y de la integridad de las mujeres”.1
El estudio que realizaron ONU-Mujeres México, el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) y la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM) del Gobierno de México, dan cuenta de ello en el documento: Violencia Feminicida en México: Aproximaciones y Tendencias, 2020. Es una publicación que visualiza la situación que guardan los delitos violentos contra las mujeres, en relación con la violencia feminicida que ocurre en el país, y tiene el objetivo de optimizar los procesos de prevención, atención, procuración e impartición de justicia.
La juventud femenina de nuestro país, hoy más que nunca, corre un gran peligro, es nuestro deber como sociedad ser empáticos, así como proteger, garantizar, promover la cultura de la paz y concientizar sobre el alcance de la violencia que se cierne sobre este grupo por demás vulnerable, son tiempos de actuar. Pero también hay que ver la otra cara de la moneda, se pone mucha atención en las víctimas, en las sujetas de violencia.
Y quienes la efectúan, quienes la ejercen, quienes la exhiben, quienes la solapan y la justifican, también hay que poner reflectores. La antropóloga feminista argentina, Rita Segato, nos aporta lo siguiente: “…la masculinidad es un mandato que exige a los varones que constantemente pongan a prueba sus atributos: potencia bélica, potencia sexual y potencia económica, el mandato de masculinidad es un mandato de violencia, de dominación, el sujeto masculino tiene que construir su potencia y espectacularizarla a los ojos de los otros”2
Esta afirmación fue producto de años de desmenuzar, despedazar, desmembrar, es decir de/construir los mecanismos ideológicos, que colocan a las masculinidades en supremacía, con amplios privilegios, pero sobre todo el uso autorizado de la violencia. Está violencia sórdida está instalada en el corazón mismo del sistema patriarcal, es el motor que impulsa la maquinaria, y es el “género masculino” los acreditados para llevarla a cabo.
Entonces, ¿Qué hacer frente a esto? ¿Cómo erradicarla? Justamente la contribución de las investigaciones feministas sobre las masculinidades es revelarnos las dinámicas socioculturales y de poder (androcéntricas y/o heterosexistas y violentas) que se aprenden al “ser hombre” y el cómo se reproducen y se transforman; pero también la resistencia de los varones. Esto nos ayuda a buscar mecanismos para una de/construcción; es complejo, pero por algo se empieza, algunos han “cambiado”, ¿es porque las mujeres nos hemos desubicado, somos más consientes y preparadas?.. Me pregunto.
Una de las conclusiones a las que los feminismos han llegado (y concuerdan) es que la violencia sigue siendo un obstáculo para alcanzar igualdad, desarrollo, paz y el respeto de los derechos humanos.

Por ello la ONU instauró el 25 de noviembre como el DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES su origen, el asesinato de las hermanas Mirabal o también conocidas como las mariposas de República Dominicana a manos -de un sistema patriarcal encarnado en Rafael Leónidas Trujillo-. En torno a esta fecha se llevan a cabo acciones para buscar movilizar a la opinión pública y a los gobiernos para emprender acciones concretas con el fin de promover y fomentar la cultura de la no violencia.
Además, la nación mexicana cuenta con la “Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia”, que la antropóloga feminista e impulsora de la ley la Dra. Marcela Lagarde y de los Ríos nos recuerda: “Esta es la primera y única Ley vigente en nuestro sistema jurídico androcéntrico y patriarcal, que tiene a las mujeres como sujeto de la Ley. Las mujeres son tratadas como sujeto jurídico, en tanto son sujetos de transformación social y porque se requiere la potenciación jurídica de las mujeres como sujetos de derecho y de derechos humanos”. Un logro más que pone la piedra angular para abatir la violencia de género.
Así que noviembre es un mes de conmemoración, de balance de logros y lo que aún falta por hacer, por develar, por denunciar. ¡Por la vida y la libertad de las mujeres!
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FABIOLA JUÁREZ AVENDAÑO
Antropóloga feminista ENAH.
Fundadora y editora de la revista feminista independiente “Las Genaras. Rumbo a la Equidad de Género”, Ex coordinadora de proyectos con perspectiva de género en Asociación Civil ACICAMATI, A.C. Fui tallerista en la Faro Miacatlán y Tláhuac de la Secretaría de Cultura CDMX y actual coordinadora de la Modalidad de Publicaciones con identidad. PFAPO-SEPI.
