Rostro’s, y otros poemas por Dorali Abarca

Por Dorali Abarca Gutiérrez

Rostro’s 

Estoy en busca de mi rostro, de uno solo. 
Lo he buscado por las misas de domingo, por el puesto de películas piratas, por la ropa de paca, por la verdura madura del puesto de la esquina. 
Busco mi rostro en los trapos sucios de casa, lo busco en la nevera y entre el hongo de la pasta abandonada. 
Llevo buscando mi rostro en recuerdos ajenos, en álbumes de fotos, en revistas olvidas, en la memoria tardía que mi casa planta. 
Madrugo para buscar mi rostro y el dios no me ayuda, no llevo 100 años pero el mal no se ha quitado. 
Busco mi rostro en otro rostro, en el rostro de mi madre, en el rostro de mi abuela, en el rostro de mi padre y mi rostro no existe, mi rostro nunca fue rostro. 
No tengo un rostro, no tengo un rastro; una pisada, una historia pasada. No tengo un rostro mojado. 
No tengo un espejo, tampoco tengo rostro.
Busco mi rostro.

Photo by Fernando Serrano on Pexels.com

Retazos 

Soy la herida de mi madre rondando por la casa nueva, soy su desafortunado tormento y su luz de día. 
Soy las batallas que nunca gano, soy las sombras que recorrió por años. Soy la fuerza de mi madre, soy su lucha, que es grande. 
Soy el ayuno de mi abuela en cuaresma, soy su preocupación por el otro, soy la caridad de su voluntad. 
Soy la libertad que algún día peleo, soy su rabia, soy su reclamo, su súplica. Soy esa mujer bordada con retazos de otras, la mujer que recuerda, que recuerda la deuda histórica, que recuerda que no estamos todas. 
Soy esa mujer que desde la tierra grita, se queda sin voz, la revoltosa, soy la mujer que llora, la que rezonga, la ruidosa. Soy la hija que mi madre tejió, que mi abuela cultivó.

Del otro lado 

Me niego a aceptar que la vida me derrumba, que la vida me arrastra por sus pasillos de espinas. 
Me niego a aceptar un suelo teñido de sangre, a sucumbir en mi perpetua soledad; que mi soledad no me enferma, mi soledad no me mata. 
Me hunde la desgraciada idea de habitar lo inhabitable, de llegar a la nada y sentir el vacío en la boca de mi estómago. 
La deshumanización me mata, la falta de oportunidades para un techo digno me mata, la decadencia laboral me mata, la creatividad aprisionada en un único mercado me mata. Me resisto a caminar entre la desesperanza, desde la amarga individualidad, desde la inconsciencia social, me niego a la destrucción de un lugar que no me pertenece. 

Por Dorali Abarca Gutiérrez

Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

Deja un comentario