Por Samantha Caroline Torres Hernández
Cuando Mercedes se fue
Siempre te supe mar
en el cielo:
zafiro traducido mujer
que ya no está,
pero tu cuerpo no abandona.
El calor no se va:
Mer habita las flores amarillas,
pequeñitas, siempre
jugando a ser dientes de león.
Las constelaciones te llamaron
y nunca viste como hoy los astros.
Mer, caricias de sol:
te zurcieron el pecho al final,
protegiendo tu corazón.
Ahora no hay temor,
porque nunca más estará expuesto.
Mer, luciérnagas de noche:
cuando te bajaron al surco,
rodeada de tierra,
supe que eras más mar.
Al sembrarte, el viento soplará,
y en virilo recorrerás
todo el mar que ahora nos dejas.
Arriba, mi espejo
El cielo se equivoca
cada vez que veo
el pasto crecer bajo mis dedos
desde que no estás
Dios se esconde
entre las nubes
negándome tus brazos,
tu amor
cala en los profundos huecos
de mi ser.
De nada sirven mis súplicas
el llanto de mi madre
al verme perecer
en estos versos
porque soy un chiste
interminable
que mi padre usa de trofeo
al dejarme respirar
y mirar el cielo
con un sol jugueteando
de entre las nubes:
y en mi soñar
oculto
el calor
que antes gozaba porque
ahora es sólo el recuerdo
de tu partida.
Vuelo
Te fuiste
y los cuentos
dejaron de escribirme.
Escuché gorriones
guardar silencio
al compás de llanto
las vi arrojar mi llanto
en una caja de plástico
y las supe burlonas
al leer tus cartas.
No hay más que letras
después de la muerte
no hay vida
sólo verbos en verso.
Samantha Caroline Torres Hernández (Guadalajara, Jalisco, 1996) Estudiante de la Lic. En Letras Hispánicas del CUSur. Fue premiada en el XV nacional de cuento Elena Ponitowska de la UAA. Finalista del concurso Guadalajara en sus jóvenes escritores. Aparece en Ahora: Los nuevos escritores del sur de Jalisco. Ha sido publicada em diversas revistas nacionales e internacionales
