Entre las hojas del viejo cuaderno por Jeanne Karen en La máquina verde

Ahora hay, en nuestro tiempo, algo difícil de declarar, de decir en voz alta o escribirlo en una línea: soy feliz. Diferente del hecho de estar feliz. Estar feliz puede durar un instante y después volvemos a nuestro estado habitual del ser. Podemos ser personas tristes, melancólicas, pero de vez en cuando, llega ese rayoSigue leyendo «Entre las hojas del viejo cuaderno por Jeanne Karen en La máquina verde»

El maravilloso poder de los regalos por Jeanne Karen en La máquina verde

Pienso en los regalos, en esos objetos a los que les atribuimos un lugar en nuestra vida, un poder, hasta una presencia. Son por así decirlo la representación física de una emoción, de un sentimiento entre las personas. Cuando vienen de alguien a quien amamos, el regalo es casi como un pedacito del alma deSigue leyendo «El maravilloso poder de los regalos por Jeanne Karen en La máquina verde»

Adórnese el altar con flores, con la moderación que conviene a la índole de este día.

Me quiero arrancar las entrañas en la vía pública para que sientan un poco de mi dolor. Soñé que robaban arándanos en racimo y una col enorme y de tres colores (naranja, morado y verde) de mi jardín. Antes de despertar alguien me preguntó si ya había cosechado mis zarzamoras. Wittgenstein escribió: 2.024 La substanciaSigue leyendo «Adórnese el altar con flores, con la moderación que conviene a la índole de este día.»

Al final siempre amanece mañana al mediodía entrando la tarde noche

Por Giovanna Enriquez I Si la resistencia puede pronunciarse  es gracias a las ventanas atravesadas de incertidumbre.  Si los cielos pueden permanecer al borde de las casas es porque los marcos de las ventanas deciden contenerlo todo.  El mundo se queda, entonces,  esperando a que alguien le abra la puerta. Al tiempo que afuera seSigue leyendo «Al final siempre amanece mañana al mediodía entrando la tarde noche»