Historias de alacenas, vitrinas y macetas I El color amarillo de tus ojos al ver las hojas caer.

Por Arizbell Morel Díaz. Por siempre recordaré el sonido sordo de las hojas al caer sobre el asfalto. La música del silencio que sobreviene al acercarse el otoño en la ciudad. El amarillento crujir de un millón de mudanzas a la vez; la metamorfosis constante de ver a las plantas perecer.  Cuando era niña, meSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I El color amarillo de tus ojos al ver las hojas caer.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas. I Retrato en sepia.

Por Arizbell Morel Díaz. En medio de la ofrenda, Petra colocó mi fotografía más reciente. En ella luzco como si toda mi vida hubiera sido color sepia y jamás una sonrisa se hubiera cruzado por mi rostro enjuto aunque joven. Mi fotografía que contrasta con el colorido de las calaveras azucaradas y el papel picadoSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas. I Retrato en sepia.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I La Niña que se convirtió en ballena.

Por Arizbell Morel Díaz. Èrase una vez una niña.Èrase una vez dos.Y luego tres… Tic, toc, tic, toc resonaba en toda la habitación. Beatriz sabía lo que aquello significaba: un nuevo día estaba por comenzar. Con sus cortos cabellos y medias demasiado largas para su edad, la niña recorrió el pasillo de la gran casaSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I La Niña que se convirtió en ballena.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I La máquina que todo lo escribe.

Por Arizbell Morel Díaz. Hoy me he encontrado una máquina. Una máquina que todo lo escribe.  Y he leído en Internet que una máquina que todo lo escribe puede ser la perdición de más de uno.  Pero yo no me fío de lo que otros me dicen.  Por eso, yo sí tengo una máquina queSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I La máquina que todo lo escribe.»