Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Sirena Otoñal.

Arizbell Morel Díaz. Tengo una flor de cempásuchitl seca en una maceta que me mira todas las mañanas al despertar.  Pétalo a pétalo se ha deshojado por completo ya. Ojalá fuera de primavera, para que volviera a retoñar. Pero ella necesita del frío, como yo del caminar… Dicen que las sirenas solo pueden cantar, peroSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Sirena Otoñal.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Un altar para dos.

Por Arizbell Morel Díaz. Era inevitable, la música del rock le recordaba a sus días de juventud temprana en una colonia de tercera dentro del ombligo del mundo.  Las calles plagadas de vírgenes de Guadalupe, el olor que no era incienso, el tráfico, el clima, el metro y los payasos de semáforo sobre al asfaltoSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Un altar para dos.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Una corona de rosas.

Por Arizbell Morel Díaz. pensar que estar es serser es hacer en pensar que es estar… Sobre mis hombros pesa una corona de rosas lilas que no he decidido llevar. Como todo lo que es impuesto, me molesta, me la quiero quitar.Esta corona se ha pegado a mi frente como se pega una babosa deSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Una corona de rosas.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Arboleda en una tarde veraniega.

¿Cómo puede ver una planta? Cuento veraniego sobre los árboles.

Con ternura, para ti | Amiga, ¿Te puedo enviar un mensaje?

Por: María Daniela Ortiz Soriano A Julieta no solo le rompieron el corazón, sino que también le destruyeron su estabilidad emocional. Comenzó cuando atravesaba un momento difícil en su vida, tenía muchos problemas familiares que se reflejaron en su desempeño escolar y, para su mala fortuna, empezó una relación amorosa con Diego, un chico queSigue leyendo «Con ternura, para ti | Amiga, ¿Te puedo enviar un mensaje?»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Capuchino Skin.

Por Arizbell Morel Díaz. Capuchino Skin.  who’s your kin? Dandelion girl, tell me how is it going to end.  Capuchino. Color canela. Piel de café. Mulata.  —¿Eres mexicana? —Te ves muy exótica para serlo.  Nora escucha esto todos los días de su vida. Probablemente comenzó a escuchar estos comentarios antes de nacer. Al ser suSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Capuchino Skin.»

Letras imprecisas | Lo que no se dice: La estética del silencio en La condesa sangrienta, de Alejandra Pizarnik

El silencio no se trata del simple acto de callar, más bien: “es el camino que conduce al poeta al reencuentro con la palabra.” (Ramírez, 2016, 166), dicho de otra forma, es el elemento que le permite a la escritora representar una forma distinta de concebir el mundo que no se puede notar a simple vista.

Con ternura, para ti | Mi primer beso.

Por: María Daniela Ortiz Soriano. El año en que Monse cumplió 15, fue el año de su primer beso. Sus compañeras de clase a veces le hacían comentarios hirientes por ser la única del grupo que no había besado nunca a un muchacho y, aunque a Monse la idea de besar a un chico laSigue leyendo «Con ternura, para ti | Mi primer beso.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I El Castillo de Chapultepec.

Por Arizbell Morel Díaz. Cuando María José leyó “El Cascanueces” de Hoffmann lo primero que pensó fue en el Castillo de Chapultepec. Ella nunca había salido de la Ciudad, del Distrito, sus días y sus horas plagados indudablemente del smog urbano que en algún momento terminaría por invadir hasta el último de sus bronquios ySigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I El Castillo de Chapultepec.»