No, iba libre.
Iba libre, yo iba tarde.
No, iba libre.
Iba libre, yo iba tarde.
Por Liana Pacheco Durante mi infancia crecí escuchando la frase: “un hombre siempre es indispensable”, dicha por mi madre y mi abuela, las mujeres que me criaron. Mi abuela se casó a los 18 años, al poco nació su hijo, cuando éste no cumplía ni un año, su marido cometió un crimen y huyó; miSigue leyendo «El ojo de Lya | La paradoja de los chorizos»
Las Manos Por Anyela Botina 1. Abrir las manos es un gesto para decir amor, lo que nadie sabe es que abrir las manos es escarbar una grieta.¿Sabías que el corazón tiene la misma forma que el puño de una mano? Me lo dijiste una vez—¿lo recordarás ahora?Hay una palabra aún innombrada, hecha de aquelloSigue leyendo «Cartografías del Instante| Las manos»
Me transporto al pasado, cuando tenía 8 años y pensaba que tenía la fuente de los deseos en mis ojos, no en la mirada, en los ojos. Tengo un recuerdo muy vívido de mi mamá diciéndome que cada vez que se me caía una pestaña y una persona me la quitaba de la cara, laSigue leyendo «Raíz Invertida / La Fuente de los Deseos»
Si le destino lo más profundo de mis sentires, ¿no puede, como yo, estar en muchos lados?
Por Liana Pacheco A inicios de año hice algo poco usual en mí: elegir al azar un libro de un portal de descarga gratuita. Quizá fue el estridente color amarillo de la portada lo que atrajo mi atención, junto a un título que, por sí mismo, anticipaba un arco narrativo particular: Nada se opone aSigue leyendo «El ojo de Lya | Nada se opone a la noche: cuando la memoria y la sangre duele.»
«La tía Sonsoles» un relato evocador y ligero que te hace danzar hacia los recuerdos más dulces y familiares que te habitan.
Promesas de Amor Por Anyela Botina ¿Recuerdas el día en que caminábamos por la ciudad, hasta que, en una esquina cualquiera, tú sacaste un rollito de papel y me lo entregaste en las manos? Era un poema de amor, y yo me puse roja, rojísima. Pero tú me dijiste que no lo tomara como algoSigue leyendo «Cartografías del Instante| Promesas de amor»
Un Lugar para Morir Anyela Botina De niña vi un ave morir. Murió en mis manos, cerca a mi corazón. Ya en ese tiempo carencia de valor para los adioses, para lo definitivo, y por eso, desde entonces me avergüenza hablar de esta digestión tan lenta de la muerte. Al ave la guarde junto aSigue leyendo «Cartografías del Instante| Un lugar para morir»
Por Tania Farias El gran día estaba por llegar. Con los preparativos listos, hicimos nuestras maletas y salimos hacia la región de la que soy originaria para celebrar la Primera Comunión de mi niño. Desde hace más de veinte años vivo fuera por lo que toda la organización del evento se tuvo que realizar aSigue leyendo «De recuerdos, aventuras y reflexiones|Hablando de rechazos»