A fin de cuentas, es mejor estar desaparecido, que buscar a uno.
Archivo de categoría: Narrativa
Polilla en Versos | Las Ciudades (No) Visibles. Parte I
Por Paola Rodríguez Santa María Guadaña El pueblo de Santa María Guadaña está lleno de cadáveres, muertos que se ven esparcidos por todos los rincones, en los lugares más insólitos . Algunos son relativamente nuevos, y conservan sus facciones, otros tantos están comenzando el proceso de descomposición e incluso hay un par que han quedadoSigue leyendo «Polilla en Versos | Las Ciudades (No) Visibles. Parte I»
Extraño Cotidiano | Finisterrae I
Susana Argueta No es mi primer viaje sola. Estoy aterrada. La carretera se tiende en línea recta cruzando a través del desierto donde apenas va amaneciendo. El termómetro del tablero marca 18° y aumenta con rapidez conforme el sol se va elevando por encima del horizonte. Apenas me acostumbro a este coche rentado. Lo recogíSigue leyendo «Extraño Cotidiano | Finisterrae I»
Serena en el mar y la arena | Adios mi quérida amiga
Por Anel Solis Era un 2 de noviembre, en la bella mañana de Guadalajara. Estaba sentada frente a la luz buscando inspiración para la revista Coyol y para compartirla con mis amigas artistas. Trataba de pensar y encontrar mi fuente de versos, pero de repente llegó la huesuda y casi muero del susto. -¡Desayuna algo,Sigue leyendo «Serena en el mar y la arena | Adios mi quérida amiga»
Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Rosado es el atardecer.
Por Arizbell Morel Díaz. Para mamá… La delicadeza de un pétalo solamente es comparable a su aroma. Al tacto de unos dedos inexpertos, Jacinta repasaba la figura de una rosa anaranjada como el atardecer de esta historia. Afuera, la lluvia limpiaba lo rojizo del sol que muere, de la luna naciente al mediodía. Afuera, losSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Rosado es el atardecer.»
Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Tarot-Reader-«La que lee las cartas.»
Por Arizbell Morel Díaz. Todo comenzó en un viejo callejón, de esos que esconden las grandes urbes del mundo como si de un lunar indeseable se tratara…entre las piedras, en las ranuras de los ladrillos, con una voz agrietada por los años, ella leía las cartas… Una por una, las volteaba con la lentitud deSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Tarot-Reader-«La que lee las cartas.»»
Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Yule Boy.
Por Arizbell Morel Díaz. Para Teatro El Milagro. Liliac sostenía su taza de café con ambas manos mientras contemplaba la mañana por la ventana de su sala. Al frente, el invierno infernal se extendía en todo su esplendor, anunciando otra jornada llena de heladas y un sol tan seco que quemaba los ojos con tanSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Yule Boy.»
Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Cajas de Navidad.
Por Arizbell Morel Díaz La mañanas frías y claras están sobrevaloradas, pensó Ana mientras bajaba los escalones de su casa a tropezones apresurados (uno a uno, con calcetas frías sobre la baldosa verde con bordes amarillentos); lo que verdaderamente importa es saber que un día está listo para estrenarse, que no importa la cantidad deSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Cajas de Navidad.»
Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Sirena Otoñal.
Arizbell Morel Díaz. Tengo una flor de cempásuchitl seca en una maceta que me mira todas las mañanas al despertar. Pétalo a pétalo se ha deshojado por completo ya. Ojalá fuera de primavera, para que volviera a retoñar. Pero ella necesita del frío, como yo del caminar… Dicen que las sirenas solo pueden cantar, peroSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Sirena Otoñal.»
Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Un altar para dos.
Por Arizbell Morel Díaz. Era inevitable, la música del rock le recordaba a sus días de juventud temprana en una colonia de tercera dentro del ombligo del mundo. Las calles plagadas de vírgenes de Guadalupe, el olor que no era incienso, el tráfico, el clima, el metro y los payasos de semáforo sobre al asfaltoSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Un altar para dos.»
