De recuerdos, aventuras y reflexiones|El resonar de la memoria

Por Tania Farias Sucedió durante una actividad simple, del cotidiano: deslizaba con flojera las imágenes de mi Facebook. Un ícono en lo bajo de la pantalla me informó que tenía notificaciones pendientes. Una de ellas era el recuerdo de un verano pasado. Había sido un viaje familiar en el que tuvimos la fortuna de disfrutarSigue leyendo «De recuerdos, aventuras y reflexiones|El resonar de la memoria»

Lágrimas de purpurina y dagas de seda: El Evangelio según el Esquema Fenicio

Enola Rue En el universo de Wes Anderson, los personajes a menudo actúan con una rigidez que parece desafiar la espontaneidad humana. No lloran, se marchitan con elegancia; no mueren, se vuelven estatuas de su propio legado, una resistencia contra el desorden del mundo. Sin embargo, en el Esquema Fenicio esa resistencia ha mutado enSigue leyendo «Lágrimas de purpurina y dagas de seda: El Evangelio según el Esquema Fenicio»

El ojo de Lya | Ascenso y caída: John Galliano

Por Liana Pacheco Se sabe que el mundo de la moda es superficial, consumista, gordofóbico y con otros vicios. Sin embargo, como bien dice Miranda Priestly, nuestras decisiones de vestimenta no nos eximen de la industria de la moda. Personalmente me adentro en los diseñadores: sus conceptos de creación, qué los inspira y lleva aSigue leyendo «El ojo de Lya | Ascenso y caída: John Galliano»

La anatomía del cristal y la rabia

Enola Rue La pérdida no es un muro que se levanta de golpe, sino una habitación que, de pronto, se queda sin muebles. Al principio, entras y buscas instintivamente dónde sentarte, dónde apoyar la mirada, pero solo encuentras el espacio desnudo. Al final, lo que perdemos se convierte en una forma de arquitectura interna. YoSigue leyendo «La anatomía del cristal y la rabia»

Los árboles y las pantallas que me rodean | La vida adentro y alrededor

Por Mijal Montelongo Huberman Hay un tepozán de metro y medio de alto en una jardinera amplia. Su tronco tiene aproximadamente treinta centímetros de diámetro. No está derecho, tiene una pendiente que después se ramifica en extensiones más delgadas hasta llegar a las hojas de color verde oscuro y con una ligera pelusa. Las venasSigue leyendo «Los árboles y las pantallas que me rodean | La vida adentro y alrededor»

De recuerdos, aventuras y reflexiones|Propósitos de año nuevo

No, no hicimos rituales como sacar a pasear una maleta vacía para viajar mucho o comer lentejas para la prosperidad. Tampoco hubo uvas con cada campanada ni una lista con los propósitos/intenciones para este 2026.

El ojo de Lya | Las Pájaras: colectividad y ferocidad femenina

Por Liana Pacheco Los lugares, con el paso del tiempo, van forjando identidad: elementos, anécdotas y personajes que intervienen en la construcción de su memoria y que, a la larga, se vuelven el folclore de ese lugar. En el caso de la ciudad de Oaxaca, uno de estos elementos son «Las Pájaras», un grupo deSigue leyendo «El ojo de Lya | Las Pájaras: colectividad y ferocidad femenina»

La arquitectura de la niebla

Enola Rue Mi madre siempre decía que fumar es una enfermedad hereditaria. De niña, yo habitaba esos nubarrones blancos y grises que remolineaban entre los adultos: una arquitectura de niebla que sostenía las conversaciones y los silencios. Se movía entre nosotros esa tormenta estática que no traía lluvia, sino recuerdos viejos; una tranquilidad ansiosa queSigue leyendo «La arquitectura de la niebla»

La vida sucede mientras tanto

Hay una nostalgia que aparece sin aviso cuando el año se termina.No es tristeza. Es otra cosa.Es mirar atrás y darse cuenta de que la vida pasó mientras no estábamos prestando atención. No recuerdo los meses en orden.Recuerdo escenas. Recuerdo una tarde cualquiera que no tenía nada especial y terminó siendo importante. Un suspiro profundoSigue leyendo «La vida sucede mientras tanto»

Letras Revueltas|Sacar la voz y hacerla orquesta

Volviendo al conversatorio decidí continuar hablando aunque mi voz fuera torpe y mi discurso no recurriera las grandes figuras literarias, a los nombres o a los datos, sino que partiera de mi experiencia. El temor y los nervios se disolvieron con mis compañeras, que complementaban lo que yo decía, incluso en la discordancia.