Por Liana Pacheco
Cuando vi el resumen de esta película pensé: «Qué fumada».
Me pareció poco verosímil que la narrativa de la historia se construyera sobre una sola pregunta: «¿Qué es lo peor que has hecho en la vida?». Sin embargo, conforme pasaron los días, esa premisa y la trama seguían rondando en mi cabeza. Inquietando mi curiosidad hasta que terminé viéndola completa.
Robert Pattinson y Zendaya interpretan a Charlie y Emma una pareja en días cercanos a casarse. En breve conocemos la disparidad en sus personalidades. Emma es relajada, optimista; mientras que Charlie es ansioso con tendencia a engancharse a pensamientos y/o acontecimientos.

El conflicto se detona cuando en una cena con Mike y Rachel, amigos de Charlie, Rachel sugiere un juego, compartir lo peor que han hecho en la vida, como un modo de fortalecer su vínculo. Emma cuenta que a los 14 años planeó llevar a cabo un tiroteo en su escuela; idea que no trascendió a los hechos, a diferencia de los demás personajes, que sí afectaron a otras personas.
La película deja al descubierto la dinámica del ojo crítico moderno: Cuando una declaración o comentario, hecho recientemente o en anterioridad, sale a la luz; lo que detona un linchamiento social contra quien lo dijo.
Una hipocresía normalizada, en la que juzgamos con dureza las ideas ajenas, minimizando nuestro bagaje de acciones y pensamientos.
La película también me hizo cuestionar si nuestra época ha restringido la libertad para expresar ideas. Sería absurdo negar que hemos tenido más de un pensamiento contradictorio o moralmente incómodo. Pero muchos nos regodeamos en la comodidad de expresarnos en los lineamientos de lo políticamente correcto. El mismo Charlie lo dice: «¿Cuántos no van por las calles pensando en hacer un tiroteo?».

Lo que me llevó a analizar la importancia de nuestros vínculos personales como otra arista del filme. Si tenemos espacio de amistades con la confianza de compartirles esas ideas oscuras, en realidad ¿son seguros? O es que ya no existe un lugar donde expresemos ciertos pensamientos sin convertirnos en la peor persona.
Pero también hay que mencionar la perspectiva contraria. Cómo sería nuestro actuar si alguien cercano o importante para nosotros confesara algo controversial.
Replicó el comentario de un análisis que escuché. «Juzguemos a los demás del mismo modo en que nos juzgamos a nosotros mismos».
El personaje de Charlie, sostiene mucho del peso del Drama. Representando con destreza a un hombre con la tibieza propia de un flan. A pesar de haber escuchado los motivos de Emma, no logra encauzar su postura, dejándose influenciar por los demás. Esta falta de criterio lo lleva a conductas y mentiras que terminan en el caos del cierre de la película.

«El Drama» es ágil, rápida, con momentos de tensión que se rompen con situaciones inverosímiles, pero que en el contexto de la película terminan siendo risibles. Emma adolescente, con rifle en mano, grabando un mensaje de odio que se interrumpe por una ventana de actualización del software. O en el discurso del padre de la novia que se escucha un ruido, similar a la detonación de un arma, ocasionada por la conexión de cables del DJ.
El final puede encauzarse a señalar a Emma como una mujer carente de amor propio, por desear continuar la relación con un hombre mentiroso, débil y a pesar de todo lo ocurrido. Sin embargo, he transitado la dificultad de abandonar una relación a la que se ha invertido mucho. Sí, yo también me he quedado a pesar de que él fuera un patán e inmaduro.
Ahora les pregunto: «¿Qué es lo peor que han hecho en su vida?»
