Sobre adioses:
Escrito por: Alondra Grande
En un plato de barro se yergue el universo,
perfumado con loción de clavo y limón.
Entre un círculo de sal y cenizas,
las velas negras brindan protección.
Hay adioses que no se pronuncian.
Dioses a los que se les ruega:
guarden en un refrigerador la distancia
entre el ahora y la última palabra que nadie pronunció.
Las plegarias se encuentran con un cielo vacío;
los dioses se han ido a pedir perdón.
En el plato de barro arden cenizas
cubiertas de cera que la vela lloró.
La despedida se vuelve amarilla,
a veces naranja como el sol.
Qué extraño sabe decir
adiós.

