Por Illari Alderete
Atraída por el olor a incienso, entré en la tienda de brujerías, así le dice una amiga que vive en la Santa María la Rivera, el lugar parecía lúgubre, tenía adornos de gatos negros y en las repisas se vendían objetos mágicos; santos, símbolos, frascos, así como una amplia gama de hierbas. Desde siempre me han atraído los lugares así, los olores son un gancho implacable para mí. Dicen que soy un sabueso. Tras el mostrador me atendió una chica, de aspecto agradable, una girly que contrastaba de manera extraña con el lugar. Al mirarme, sus palabras fueron contundentes, ¿qué buscas?, ¿estás perdida? Quizás fueron dichas al azar, pero algo en ellas me resonó. Me quedé quieta. Dijo que podía hacerme una lectura de tarot gratis, si quería. Pese a mi natural atracción por las cosas sobrenaturales, intuyó en mí la incredulidad , así que me describió el ritual, comenzaría por decirme quién era yo y si lo deseaba podría preguntar por mi futuro. Accedí, la tarotista encendió una vela y otro incienso, colocó el mazo de cartas frente a mí, me pidió que dijera mi nombre completo en voz alta y que pensara en aquello que quería saber. Mezcló las cartas y me indicó que eligiera tres cartas. Sobre el futuro sólo me daría un consejo. Las cartas que salieron, fueron la torre, el as de bastos y la emperatriz; el cambio, los inicios y la fertilidad. La lectura tardó más de treinta minutos, yo me perdí entre las palabras, la explicación de las formas y colores, y los significados, cuando llegó a la última carta me dijo y ¿bien?, ¿te hablo del futuro?, acepté: debes confiar en que todo lo que deseas se cumplirá, confía en tu instinto, no hay que hacer nada más.

Salí de allí aún más perdida de lo que entré, ¿Qué es lo que deseo? Al decir mi nombre no recuerdo haber preguntado nada, pero sus palabras sobre el futuro me abrumaron. ¿Cómo identifico mi instinto? Cuando era niña elegir era fácil, hoy podía ser presidenta, mañana profesora, escritora, científica, pero ahora no sé qué deseo hacer con mi vida. ¿Será que el destino existe? y si es así, ¿cómo saber que lo estoy cumpliendo?
La palabra destino, me suena grandilocuente, me imagino solamente destinos heroicos; Hércules, Atila, Aquiles, Odiseo, no me imagino a Penélope, Ariadna, Medea, Perséfone, ni mucho menos a Medusa. Qué agobio ser alguno de esos héroes y ¿si no logro cumplir con mi sino? Prefiero ser Penélope y no tener ningún papel protagónico.
Penélope
Adalberto Sánchez Hernández. (Febrero 2023)
(Toma 1)
Lleva años así, dicen. Años
ya sin cáscara, enjutos.
Trabajando en la misma tela
demorada, sus manos
han aprendido a moverse
como peces sin ojos, sin
necesidad de que algo
las guíe. Años tejiendo
un larguísimo tapiz,
escena tras escena,
a puerta cerrada. Años,
demasiados,
hilando figuras con el escrúpulo
de quien ensarta venas
en un cuerpo, con el cariño
demacrado de quien trata
a un huérfano. Desteje
cada noche la tela, dicen.
Pero se equivocan.
La tela se alarga y se alarga
igual que todos estos
años flacos, sumando
nuevas figuras a su
historia sorda: hombres
echados que apenas
se alimentan de flores,
gigantes de un solo ojo
de madera, criaturas brutales,
mitad mujer, mitad pájaro,
boquiabiertas. Marineros
perdidos, ahogados, devorados,
convertidos en cerdos. Y,
en medio de todo, Odiseo
navegando preciso y cansado
hasta llegar a las costas
desmemoriadas de su isla,
disfrazándose de mendigo
para entrar a su propia casa,
traspasando la puerta justo ahora.
.
Revertir el destino es uno de mis deseos, pero ¿qué es el destino? Quiero pensar en el origen de este vocablo, el prefijo des-suele sugerir lo contrario de la palabra raíz, tino significa trayectoria u objetivo, quizás, como pensaba Aristóteles, el fin es tomar decisiones avocadas a la felicidad. ¿Quién fuera Medea sin la carga de la historia? Su destino fue liberarse y liberar a su prole. Tal vez únicamente siguió su instinto y ese tenía que ser su final, como dictan los pre-deterministas, entonces ¿Qué derecho tenemos nosotras/os de juzgarla? Lo que nos queda como lección es que sobre el deseo de los demás predominó la rebeldía de Medea.
Admito que no sé lo que deseo, puedo enumerar lo que no quiero como un manifiesto, no pretendo un mundo injusto, lleno de opresiones, quiero ser capaz de huir ante los mandatos del mundo, quiero ser capaz de decidir sobre mi camino, ser dueña de mi propia muerte.
Mi ideal está ligado al de Yeong-hye, personaje principal de La vegetariana de Hang Kan, quien con su vegetarianismo desafía las costumbres coreanas, deseo convertirme en árbol. O tener múltiples conciencias como en Canto yo y baila la montaña, ser lluvia, rayo u oso, ¿qué hay del destino de estos seres? Y si el destino está formado por una voz llena de tradición, impuesto por una colectividad anónima como en «La lotería» de Shirley Jackson o por una sin razón, que nos lleva porque sí a la tragedia.
Quisiera tener, al menos un poco, la valentía de Elf, personaje de Pequeñas desgracias sin importancia de Miriam Toews, quien pese a que ha obtenido todo lo que una persona podría desear, busca su propio camino, en contra de las ambiciones de su hermana y su madre, y cuyo desenlace, al igual que el de Yeong-hye y Medea, se plantea enigmático, pues contraviene el sentido de la vida misma. Mas solamente puedo ser como Yoli, la hermana de Elf, que dice:
«Yo no recuerdo lo que soy. Yo soy lo que sueño. Yo soy lo que espero. Yo solo soy lo que no recuerdo. Yo soy lo que los demás quieren que sea. Yo soy lo que mis hijos quieren que sea.”
Yoli. Pequeñas desgracias sin importancia de Miriam Toews
¿Cómo escapar a las exigencias de todos?, ¿de las cartas?, ¿del destino? Así sea el más benévolo, prefiero hacer mío el camino más sinuoso que aquel que se torna llano por designio. Mi historia no se llenará de grandes logros u odiseas. Sólo soy escritora de una columna en una revista digital que disfruta escribir porque sí, aprendiz de lo que su instinto le dicta y que deliberadamente me guía por un camino cuya fortuna desconozco.
*Penélope manda a Ulises a dormir al sillón». Periódico de poesía. UNAM. México.https://periodicodepoesia.unam.mx/texto/penelope-manda-a-ulises-a-dormir-al-sillon/

Illari Alderete
Amante de las letras, de los libros, de las series, de las tardes lluviosas que traen un dejo de nostalgia. Soy docente desde hace una década y me he descubierto alumna desde entonces. Me gusta soñar e imaginar otras posibilidades aunque a veces se conviertan en pesadillas. Recobré el camino de la escritura hace casi un año cuando las experiencias en forma de palabras comenzaron a desbordarse y, aquí estoy, aferrada a otra posibilidad.
