Dueñas de nuestro placer

Versátil : La Libertad de pensar


Osmara Rodriguéz

El placer femenino ha sido un tabú durante siglos; se ha reprimido y asociado con algo negativo, con impureza y desenfreno.

En la literatura contemporánea, el placer y el erotismo de la mujer han sido narrados por ajenos, escritos por hombres que restringen el significado del deseo y el erotismo. Bajo pluma masculina se ha dictaminado lo que significa nuestro placer, haciéndolo ver como un acto de posesión, desenfreno bruto, intercambio.

La necesidad de leer y escribir como mujeres sobre nuestra propia experiencia se vuelve realmente urgente, abriendo espacio para una reconciliación con la expresión plena de nuestro ser.

El erotismo no es igual al sexo; es una manera de autocomprensión y amor propio. Porque solo cuando, como mujeres ,nos deshacemos de la visión masculina de nuestro cuerpo, nos permitimos vernos sin vergüenza, sin limitaciones, dignas de amor y cuidado.

Al comprender que el erotismo femenino no es una relación ligada a otros ni a lo que podemos ofrecer, sino con nosotras mismas, un diálogo interno entre nuestro cuerpo, emociones y mente.

Este enfoque, libre de las restricciones masculinas, permite que como mujeres, nos apropiemos de nuestro deseo sin la sombra del juicio externo, reconociendo el erotismo femenino no como una faceta, sino como una expresión de nuestra autonomía.

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