Letras Revueltas|Al lado

Por Illari Alderete

“—Creo que tengo que decirle adiós a mis amistades cercanas

—Creo que debes hacer lo que sea que quieras hacer”

La habitación de al lado

No he sido constante en muchas cosas, ni en mi formación, ni en mantener relaciones con mis parejas, ni siquiera con mis familiares, pero si se trata de amistades mi compromiso suele ser exagerado. En alguna ocasión una amiga me confesó que si su relación amorosa no funcionaba, sabía que yo estaría allí. Compañerismo, camaradería, apego, fraternidad, como sea que le llamemos, me pregunto ¿por qué este tipo de relación es más fácil de cultivar que cualquier otra?

¿La amistad es sencilla? Estoy segura de que mis camaradas se reirán de mi pregunta y sin dudar contestarían que no, mantener nuestra relación no ha sido fácil. ¿Entonces a qué se debe que nuestros lazos sean tan duraderos?Algunos argüirán que la razón es que, a diferencia de con una pareja, el afecto es menor y eso provoca que sea más posible permanecer en este tipo de relaciones. Es una respuesta extraña, ¿por qué amar menos significaría mayor estabilidad? Al contrario, percibo un amor si no más intenso, sí más profundo  y libre.

Quizás la clave o algunas de las claves residen en el tiempo de convivencia y en la certeza, que a veces es difusa con los amores y la familia,  sobre que la otra persona no nos pertenece, por lo tanto, ella decide qué tan cercana es con nosotras y es más fácil establecer límites que permitan una convivencia armoniosa. También puede ser que buscamos hacer amistades para disfrutar la vida, ¿por qué eso se nos olvida con la pareja o la familia?

Ahora, ¿por qué hablar de la amistad? En la historia de la filosofía encontramos cuantiosos textos que hablan sobre esta relación tan imprescindible en tiempos de crisis, desde Aristóteles hasta María Zambrano. La amistad suele ser un refugio para la humanidad. ¿Quién nos acompaña en las desgracias si no son las confraternidades? 

Tu amistad

es un regalo

oportuno

como quien

desenvuelve

un par

de medias

con los pies

desnudos

(Fragmento) Lis Aguirre @mirmecofila

Somos seres sociales, si no hiciéramos amistades, quizás no podríamos sobrevivir, tal vez, nuestra civilización no existiría. La evolución de la humanidad suele atribuirse al descubrimiento del fuego o al uso del pulgar, ¿qué pasaría sin la confianza en las otras y otros? ¿sin la fraternidad? Si acaso, habríamos andado perdidos inventando artefactos y cocinando alimentos, sin la posibilidad de cobrar conciencia de nuestra humanidad. Por eso para los primeros filósofos era primordial hablar de la amistad, sólo a través de las y los otros podemos conocernos. 

@Jade, Pinterest.

Contrario a lo que se suele pensar sobre mí, que soy muy sociable, tengo una dificultad para relacionarme con la otredad desde pequeña, me gustaría decir que aún conservo aquella amistad de infancia con quien compartí mis primeros miedos y angustias, y quien asistió a mí cuando pensó que corría peligro, pero no es así, la diferencia en los ideales nos separó, allí comprendí que la amistad también es frágil, como las alas de una mariposa.

En el cuento “Mariposas” de Samanta Schweblin, aquello que se ama puede quedar destruido en segundos, un par de amigos hablan sobre lo orgullosos que están de sus hijas y son incapaces de percibir que la realidad ha cambiado, la amistad que es competencia se traduce en desastre. Si bien observarnos en la otredad nos ayuda a entendernos, en ocasiones, eso mismo puede provocar que nos comparemos en grados enfermizos, ya lo señalaba Séneca, las amistades no son para servirnos de ellas sino para apoyarlas, para ser mejores en el ejercicio del compañerismo. 

“Haz compitas no compitas”

Recientemente fui a la Cineteca a ver La habitación de al lado, la trama gira en torno a la enfermedad terminal que sufre Martha y la petición que le hace a Ingrid, su amiga de juventud, el dilema central se basa en ¿qué es la amistad?, ¿qué responsabilidades implica? Aunque la película la dirigió Almodóvar, se basó en la novela Cuál es tu tormento de Sigrid Nuñez, por ello, me parece un film que devela cómo puede funcionar la amistad entre mujeres y el grado de complicidad que generamos unas con otras.

Parece una obviedad, pero la amistad entre hombres y entre mujeres, es distinta. Las mujeres confiamos en demasía en nuestras amigas, mientras que, muchas veces, los hombres sólo tienen amigos para pasar el rato. Incluso, ellos mismos, optan por nuestra amistad porque con nosotras se pueden mostrar de una forma que no se les permite entre amigos.

Audre Lorde lo menciona en La hermana, la extranjera “conocemos historias de mujeres Negras que se curaban las heridas unas a otras, que criaban a los hijos de unas y otras, que libraban las batallas de unas y de otras, que cultivaban la tierra de unas y otras y se facilitaban unas a otras el paso por la vida y la entrada en la muerte”, el problema suele ser que los constructos sociales se empeñan en romper nuestras alianzas, nos ponen a competir o, en ocasiones, como señala Lorde, es tanto el maltrato que sufrimos como mujeres y más como mujeres racializadas que es difícil hacer a un lado la ira y el odio con los que crecimos. Un primer paso puede ser reconocerlo y trabajar para podernos acercar a las otras. La fraternidad requiere de un esfuerzo continuo. Dice Rosa Montero que el gran éxito de su vida es ser amiga, hay que invertir tiempo y estar dispuesto para el viaje de la amistad.

Por su parte, Vivian Gornick señala, en La mujer singular y la ciudad, a propósito de la amistad entre Coleridge y Wordsworth, que la definición esencial de la amistad es “que un amigo es un ser virtuoso que le habla a la virtud que albergamos en nuestro interior”. A mí, la camaradería me ha ayudado a ejercer esas virtudes: compartir, ayudar, perseverar, etc. La amistad es una virtud en sí misma. La misma Gornick, cuenta cómo su amistad reavivaba a Alice, una escritora retirada en un geriátrico, sólo cuando platicaban sobre sus gustos literarios y compartían ideas, la autora retirada se reanimaba. Un tanto lo mismo, quizás no lo saben, han hecho por mí mis amigas, quienes a diario me muestran las bondades de la vida.

A pocos días del 8M, reitero la frase “La policía no me cuida, me cuidan mis amigas”.

Illari Alderete

Amante de las letras, de los libros, de las series, de las tardes lluviosas que traen un dejo de nostalgia. Soy docente desde hace una década y me he descubierto alumna desde entonces. Me gusta soñar e imaginar otras posibilidades aunque a veces se conviertan en pesadillas. Recobré el camino de la escritura hace casi un año cuando las experiencias en forma de palabras comenzaron a desbordarse y, aquí estoy, aferrada a otra posibilidad

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