Insurrecciones Estéticas | Especulativas: la insurrección de crear e imaginar

Por Selvia V. Kotasek

En este contexto, la escritura de las mujeres no es sólo un acto transgresor, como lo ha sido siempre: es una expresión de la conciencia colectiva. Puede ser un recurso terapéutico, en una época en la que la sensibilidad es una forma de rebeldía; puede ser una protesta y una declaración de resistencia y también puede ser un ejercicio de creación intenso y divertido.

Andrea Gonzalez Cruz

Prólogo, Siniestras, 2022.

No se me ocurre un mejor momento para hablar sobre Especulativas que este mes de las brujas.

Como fan del terror, sobre todo del cine pero también de literatura, aprendí a acercarme a este género desde LOS autores y referentes que creaban historias, sí aterradoras, pero donde los personajes femeninos eran retratados de manera pasiva, estereotipada, revictimizante, violenta, en segundo plano o incluso ausentes. Una situación que por supuesto no es exclusiva de este género, sino, como ya sabemos, prácticamente de toda disciplina y género artístico.

Por supuesto, siempre es posible encontrar, a partir de una contundente intención e indagando por los caminos adecuados, artistas y obras que se resisten a la hegemonía y realizan propuestas novedosas y necesarias para apropiarse del terror como un espacio que retrata y denuncia la realidad que, en muchas ocasiones, se presenta más horrorosa que la ficción. Con ello, también abren posibilidades de nombrar, colectivizar e incluso sanar el miedo; así como imaginar qué pasaría si éste cambia de lado y somos nosotras las que aterramos.

Muchas artistas y sus obras se han vuelto referentas de esta resistencia, las mujeres se han apropiado no solo del terror, también de la fantasía y la ciencia ficción como espacios que además de artísticos, se vuelven políticos al contar historias sobre personas y grupos que suelen estar fuera de la hegemonía de las historias.

Ahí se encuentra Especulativas, una colectiva coordinada por Ángeles Sanlópez, Ana Laura Corga y Mayra Escamilla, quienes leen, escriben, difunden y promocionan las obras de narradoras de fantasía, terror y ciencia ficción en México. Es una espacia que tuve la fortuna de conocer hace algunos años a través de las redes y que desde que leí su primera antología, me volví fan de su trabajo. Y es que, como ellas dicen, su propuesta es variada, rica y diversa como las contribuciones de sus colaboradoras.

Especulativas abre convocatorias con diversas temáticas para que cualquier mujer mande su obra literaria o visual alrededor de los géneros especulativos (terror, ciencia ficción y fantasía). Al asumirse como un espacio feminista, los criterios para ser publicadas se refieren a que las obras no reproduzcan estereotipos y prácticas machistas, clasistas y racistas. Los resultados de sus convocatorias se pueden ver y leer en su blog y son difundidas a través de sus redes sociales. Asimismo, abren círculos de lectura y de creación literaria en los cuales es posible leer a escritoras de estos géneros, analizar y comentar su obra, así como escribir en colectiva tomando como inspiración las reflexiones generadas.

Además de todo el acervo que tienen en su blog, Especulativas ha publicado, física y digitalmente, tres antologías en las que han seleccionado cuentos de ciencia ficción (Nosotras, 2021); terror (Siniestras, 2022) y fantasía (Fantásticas, 2024). Yo, como buena fan, tengo las dos primeras y ya estoy esperando la tercera.

Siempre me gustaron las historias de ficción, sin embargo, poco sabía sobre cómo se leían estos géneros cuando son escritos desde otro lugar. De esta manera, me encantó acercarme a la ciencia ficción escrita por mujeres desde los cuentos que se pueden leer en “Nosotras”, y encontrar historias que imaginan nuevos mundos pero que parten desde realidades parecidas a las mías. Qué frescura encontrar otras formas de escribir y de crear y qué necesario, para las mujeres que habitamos realidades latinoamericanas, imaginar otros mundos como un ejercicio indispensable para saber posible la transformación de aquello que no queremos.

“Voces poderosas que nos nutren con temas sobre la sororidad, las luchas, los problemas sociales, las violencias, el amor, las resistencias, la ciencia y la tecnología. Letras que dan vida a nuestras cuerpas y a nuestra relación con otros seres”

Nosotras, 2021.

Aunque en el terror ya tenía más camino andado, la antología “Siniestras” me permitió acercarme a narrativas que, lejos de colocarnos como víctimas pasivas, nos da la palabra, son ellas-somos nosotras, quienes contamos las historias. Y este “pequeño” gran giro en el abordaje del terror, da como resultado no solo cuentos novedosos, sino prácticas políticas que se alejan de la desensibilización que provoca el terror mainstream y denuncian lo horroroso de la realidad para hacer catarsis del miedo, la impotencia y la sed de justicia en las que muchas nos reconocemos.

“En estas historias nos enunciamos como sujetas, le hacemos frente a la construcción de otredad en la que nos han encasillado a partir de la mirada masculina y nos presentamos libres, revelándonos como escritoras de un género en el que se nos ha excluido del canon.”

Siniestras, 2022.

Además de los maravillosos resultados del trabajo de Especulativas en su blog y en sus antologías, son las prácticas que han tenido como colectiva lo que me hace admirar su trabajo constante y congruente con sus principios. Como ellas mismas lo han mencionado, y muchas lo sabemos, este trabajo de creación y difusión es realizado en medio de jornadas laborales y trabajos reproductivos que, como habitantes de este sistema capitalista y patriarcal, todas tenemos que realizar y por supuesto, las coordinadoras de la colectiva no están exentas. Ellas sostienen el proyecto con mucho trabajo que es posible comprobar en la constancia de sus acciones, pero también con mucha amora, que se siente en cada espacio y cada obra que publican.

Esto último no es poca cosa, pues traer los afectos a la creación artística se vuelve fundamental para cuestionar la idea masculina de la objetividad, pero sobre todo para abrir espacios amables, seguros, sanadores y por lo tanto, germinadores de la creatividad de mujeres que, igual que ellas, tampoco pueden dejar las dobles y triples jornadas, pero que en espacios como estos, donde no hay juicios, sino acompañamiento, encontramos esa chispita que nos hace dejar de dudar de nosotras y permite que fluya el análisis y la creación.

He tenido la oportunidad de entrar a algunos de esos espacios y debo decir que, aunque de principio me sentí intimidada por los excelentes análisis y la maravillosa escritura de todas las presentes, poco a poco me permití fluir, porque nadie me estaba juzgando, al contrario, todas nos acompañábamos en nuestras reflexiones y creaciones. Al final, no sólo salí siendo fan de Adela Fernández, sino que escribí mi primer cuento de terror inspirada por las potentes letras de mis compañeras, lo cual no hubiera sido posible sin la pasión y cuidado que las Especulativas (Ángeles, Ana Laura y Mayra) ponen en cada espacio que abren.

Qué necesario entonces, no sólo difundir, sino propiciar la creación; acciones insurrectas en un sistema acostumbrado a negarnos la creación, los géneros especulativos, los espacios de reflexión y la entrada a la Cultura (así, con mayúscula). Las actividades de Especulativas son sumamente potentes en su ámbito simbólico pero todavía más grandes en su aterrizaje práctico en la vida de las mujeres que reflexionamos, escribimos, creamos y leemos junto con ellas. El acervo que están creando es, me parece, de un valor histórico que en el presente representa un espacio amoroso e importante para difundir y propiciar la creación especulativa de mujeres mexicanas y que en un futuro, imagino, será referente obligado del género en nuestro país.

Todo esto las Especulativas lo han realizado sin sentarse a esperar a que las grandes editoriales o instituciones les abran espacios. Ellas los han construido de mano de todas sus colaboradoras.

“Es cierto que en este siglo XXI algunas seguimos trabajando por un espacio para nosotras en el mundo editorial, los premios y las becas, pero más allá de esa cuestión de justicia simbólica, es necesario reconocer que muchas ya tenemos una habitación separatista y propia, que escribimos en el camión-el metro-la chamba-la cama y la cocina, y que el canon se tambalea con una gran pinta color violeta que dice: Somos escritoras libres nos tenemos a nosotras”.

Marisabel Macías en el prólogo de «Nosotras», 2021.

Como dice Mar, con un pie haciendo espacio en esas instituciones en las que también merecemos espacio y sin dejar de exigir mejores representaciones en el cine, la literatura y el resto del arte, muchas colectivas, entre ellas Especulativas, ya están abriendo otros espacios que nos permiten encontrarnos con obras y artistas insurrectas al tiempo que nos reconocemos sujetas y creadoras.

No dejemos de buscar y reconocer esos espacios, no dejemos de incomodar con nuestra imaginación y creación. Participemos y apoyemos los espacios creados de nosotras para nosotras y sigamos imaginando mundos NUESTROS como paso imprescindible para su construcción.

Las invito a apoyar el trabajo de Especulativas siguiendo su trabajo en redes, y adquiriendo su tercera antología: “Fantásticas- Antología de cuentos que acuerpan” que reunirá quince cuentos que, en sus palabras: “abordan temas relacionados con la transformación del espacio cotidiano, las ancestras, el encuentro con la naturaleza, el placer, la comunidad y la necesidad de re-existir bajo un sistema patriarcal violento.”  

La preventa durará hasta el 31 de octubre y está disponible aquí.


El increíble acervo que ha construido Especulativas se encuentra en su página y es posible seguir su trabajo (y el enlace a su pagina) en Facebook e Instagram.

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